La generación K y la marcha de mañana

cft

yo marcho

Hace algunos días Carlos Balmaceda subió a Internet un texto con un título deliberadamente provocativo, especialmente para los kirchneristas:  El kirchnerismo ha muerto. Me pareció inteligente, y bien escrito. Dice algunas cosas muy afiladas, y otras que hace demasiado fácil. Y es muy duro con el progresismo, como les pasa a menudo con los que fueron progres.

Pero ya le contestaron de todos lados, y alguna de las respuestas también dice cosas muy válidas. Ya las voy a discutir, pero hoy quiero subir esto como una de las formas que lo que yo llamo “generación K” se relaciona a la marcha de Moyano, y, más importante, a la nueva realidad política que está alumbrando. Lo de generación no es cronológico, eh. Balmaceda es veterano. Tiene que ver con la militancia a la que Néstor Kirchner convocó a partir de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y, sobre todo, de los enemigos que fue sumando.

Es una parte -muy numerosa- de la militancia peronista: la que no se referencia con los gobernadores, intendentes, aparatos territoriales (para ellos “pejotistas”) ni milita en un sindicato ni en un movimiento social (una buena parte es monotributista). Las diferencias se reflejan bien en los dos carteles que subí arriba en el posteo. Pero de eso voy a hablar en el comentario al final.

Hoy no le vamos a hablar a Mordisquito. Hoy te vamos a hablar a vos, querido cumpa.

Y para romper el hielo, largamos con una frase como un cross a la mandíbula ¿Preparado?

El kirchnerismo ha muerto

Sí, querido cumpa, tal como lo conocimos, el kirchnerismo murió.

Pero antes de que putees, no es este el obituario que la prensa gorila y canalla le tallaron en lápida durante años; éste más bien es un ave fénix peronista, que como la muerte del rey, provoca el grito de “muerto el kirchnerismo, ¡viva el peronismo!”

Nos permitimos decirlo porque formamos parte de él, porque estuvimos en cada plaza, porque nos convocó a la lucha y al festejo, así que venimos con la pala del enterrador en una mano y con la cuna en la otra, a celebrar el final y el origen de esta experiencia histórica.

Como en todo discurso fúnebre, se resaltan sus virtudes: para empezar, a muchos de nosotros, el kirchnerismo nos otorgó la ciudadanía argentina. Éramos votantes, militantes part time, polemistas más o menos apasionados, hasta que el kirchnerismo nos empujó de lleno a la política.

En cierta forma y a los tumbos, el kirchnerismo politizó de igual modo a la sociedad argentina, que pasó de la pizza y el champán de los 90, del cinismo apático y menemista, a una agenda política que nunca había transitado.

Que las corporaciones mediáticas alimenten la cabeza de esa ciudadanía con pescado podrido y la enchalequen en los foros de sus páginas a pura puteada y lugar común, son dos pesos aparte.

Pero el kirchnerismo fue inclusivo hasta en eso, porque metió de prepo en la política al indiferente, al desmemoriado, al que le martillaron en el alma las frases que aún repican con ecos de horrible argentinidad: “acá nadie quiere trabajar”, “algo habrán hecho”, “no necesita robar porque es rico”.

Así que, a ese kirchnerismo, que fue un poco accidente histórico, improvisación sobre la marcha y perla en el rosario del mejor pensamiento nacional, hoy le damos la despedida, y recibimos al que vendrá.

Ese kirchnerismo que está naciendo deberá abrazarse dialéctica y amorosamente al peronismo, o no será.

Ya pasaron los dos años, tiempo regular en todo duelo, tiempo de pasar del estupor a la costumbre, del llanto a la resistencia; de lamerse las heridas y cobijarse en guarida familiar a empezar a jugar este ajedrez filoso con los compañeros.

Hora de hacer balance ¿Empezamos?

Bien, entonces, ya que hablamos del kirchnerismo, digámoslo sin anestesia: El Instituto Patria son los padres.

Fue un placebo de gobierno que sirvió para combatir el síndrome de abstinencia ante la falta de poder, pero no deja de ser la expresión edilicia de ese cadáver magnífico, gigante y épico que es el kirchnerismo.

Su lógica fue la del que juega con soldaditos de plástico imitando la batalla real que se da en las calles. Porque en el Patria, la palabra evoca y reemplaza el objeto real. Nos hace la ilusión de que la Patria está en el Instituto, pero la Patria está afuera.

Después de todo, siempre hubo algo desmesurado en el signo K, un rasgo que escondía lo real y disimulaba errores con algún que otro boqueo épico.

Y es lógico que así haya sido: como toda experiencia populista que cocina a fuego lento una revolución que quizás nunca llegue, lo simbólico sobrepasó a veces lo real, y, como esas plantas que crecen sin dar frutos, más de una vez el kirchnerismo se “fue en vicio”.

Y así, como ya se dijo, sus puestas épicas solían sobrepasar la real magnitud de sus actos.

Y en esa dinámica, el grito fue más que la reflexión, y la remera más que la búsqueda y afirmación de una identidad.

Eso determinó que a veces se crearan “fans” pero no cuadros, que se alentara la euforia, ninguneándose la crítica; que se formaran soldados, pero que se les arrebatara la mochila donde se lleva el bastón de mariscal.

Un “fan”, digámoslo de paso, es alguien que adora un objeto al que convierte en fetiche. Toda su energía se dirige a esa idolatría. Por esto mismo, por epidérmico, superficial y acrítico, un “fan” es antipolítico.

Y que se entienda que no venimos aquí a renegar de la fiesta peronista, de ese erotismo volcado en plazas donde se convocó a la lealtad y se reafirmó la lucha. Pero hoy el escenario es otro.

El mantra “vamos a volver” nos sostuvo el ánimo por un tiempo, pero un militante no necesita mantras, necesita doctrina.

Idealizar el pasado o intentar que calce en un futuro posible, es un ejercicio melancólico alejado de la política. Y la política no se nutre de melancolía, sino de convicción.

Respiremos profundo, entonces, y asumamos los yerros. Digamos que fuimos incapaces de salir del aldeanismo mental, de la endogamia política, de la ingenuidad ideológica, la que nos llevó a suponer que el matrimonio igualitario, con música de Roxana y edición de Gvirtz era no solo un anhelo de toda la sociedad argentina sino una necesidad por arriba del trabajo en negro, de la industrialización pendiente, de la pobreza.

En esta cerrazón, que palió lo real con lo simbólico, todavía hoy nadie plantea, por ejemplo, qué modelo de comunicación superará la entrega de medios a empresarios que no sabían del tema, que poco tenían de peronistas o que fueron tan chambones como para fundirlos.

De esa manera, una ley de medios ejemplar terminó por parecerse a la táctica del tero, que grita lejos del nido para proteger a la cría por nacer. Para que se entienda, aquí los huevos fueron un tal Szpolsky; y la defensa de la ley, el aspaviento que terminó por alejar a más de un argentino que no terminó de entender qué patriada se jugaba en el camino.

Sí, porque en esa sobreactuación del signo K, más de una vez la gente de a pie se quedó en Babia, mirando con la ñata contra el vidrio al Patio de las Palmeras, o peor, volviéndose blanco fácil de las corporaciones mediáticas que con un discurso del sentido común, lo fueron llevando a su redil.

El kirchnerismo fidelizó a una clase media progresista, que en su afán de mimetizarse con el movimiento que le dio una identidad política, disimuló sus derrapes ―un Berni o un Granados en Seguridad― y acentuó sus propios prejuicios históricos: antisindicales, anticlericales, antimilitaristas; de esa manera, hoy son muchos incapaces de valorar el papel geopolítico de Francisco, la urgencia de unas Fuerzas Armadas al servicio de la Patria o la importancia del movimiento obrero.

La tara no se origina en el kirchnerismo. En el “país burgués” del que hablaba John William Cooke, sus habitantes no podemos ser otra cosa que burgueses; por eso en el kirchnerismo abunda ese espíritu antisindical, fogoneado por prejuicios de clase.

Noten que, si la CGT anuncia una movilización, se pide paro, si un paro por 24 horas, se pide por tiempo indeterminado. Y si Moyano se opone al gobierno, se pone bajo la lupa su currículum, biografía y declaraciones.

Un solo canto de sirena, un rumor aparecido en cualquier pasquín de la derecha y ya sale un muro histérico en Facebook a denunciar que la marcha del 21 no se hace, que Moyano está con el gobierno, que no queremos marchar con traidores.

Pasa algo curioso con algunos compañeros cercanos al kirchnerismo: frente al sindicalismo peronista, se vuelven trostkystas, pero frente al radicalismo kirchnerista, son socialdemócratas.

Frente a un Moyano, piden un Tosco, pero frente a un Santoro, se conforman con Alfonsín.

Y de paso, podemos coincidir en que Leandro Santoro es un buen comunicador y un tipo que se ha puesto la incómoda capa del peronismo con decoro. Pero Santoro no tiene la representación de millones de trabajadores ni la obligación de sumar. Santoro puede darse el lujo de sobreactuar el signo K. Un dirigente sindical, no.

Entendámoslo: el kirchnerismo ha sido el hecho maldito del país burgués, por eso no se puede permitir ser el hecho burgués del país peronista.

Y sepamos que la unidad del peronismo en este trance no es una opción, es un destino. Y no podrá hacerse para gestionar lo posible, sino para enfrentar al horror, que el futuro mide en bases militares yanquis, maras y barones narcos amparados por la DEA, jueces y policías.

Se hará para confrontar a los gerentes de un mundo donde 42 tipos se llevan la ganancia de 3.700 millones de personas. Se hará para enfrentar a un poder que avanza con ínfulas de genocida, bajo la careta amable de un emoticón.

Ese peronismo se hará para fundar un San Jorge compuesto por millones que en este rincón del planeta le corte la cabeza a ese dragón que pretende incendiar al mundo.

Démosle entonces su último adiós al kirchnerismo que conocimos. La melancolía al sótano, la remera del “vamos a volver” al placard y, sublimada en la cabeza, la frase “estamos volviendo”.

Saquemos el bastón de mariscal de la mochila y seamos las células saltarinas del cuerpo peronista, que no hay que confundir disciplina partidaria con obediencia debida, ni silencio discreto con secretismo.

“Hagamos lío” como dijo Francisco y repitamos el entusiasmo de aquellas formaciones de la Resistencia, que podían pecar por anárquicas y repentistas, pero nunca por melancólicas y sumisas.

Y ojo con las redes, ese espacio en el que nos siguen dando vuelta un par de trolls. Vayamos ahí sabiendo que son territorio de lo binario, de lo espasmódico, de lo superficial, un lugar donde se crían feed lots de “youtubers” o protestones sedentarios, pero de donde nunca salen militantes.

Cuidado con ellas entonces, que son válvula de escape, ventana que se abre para pegar un grito y desahogarse. Ojito, que su sintaxis es la del enemigo, por eso ver qué hacemos con ellas, cómo se las convierte en nuestro instrumento, es tan importante como saber qué hacen ellas con nosotros.

Y ante el descalabro neoliberal, siempre la frase de Spinoza a mano: “ni llorar ni reír, comprender”.

Vamos compañeros, que a estas huestes las comanda la Abanderada. La flanquean Discepolín y Manzi a uno y otro lado, y desde una grúa nos filman Favio y Hugo Del Carril.

Vamos que por allí viene Marechal escribiendo de nuevo el mito y Rodolfo Walsh anda con la Remington disparando verdades.

Vamos, que como dijo Oesterheld no hay más héroe que el héroe colectivo.

Vamos, con la pelota siempre al 10, que es Jauretche; y en el banco arman el juego Néstor y el General.

Vamos”.

Como dije al principio, en esto de Balmaceda hay cosas que comparto y otras donde encuentro la exageración del que quiere convencer (uno está en publicidad y debe tener cuidado con eso).

Igual, me pareció un llamado a esa militancia unida sólo en una identificación emocional con Néstor y Cristina a, sin abandonarla, enfrentar una nueva realidad.

No era un mensaje para mí. Yo estoy “en política” y nunca dejé de estarlo, desde un rato largo anterior al 2003, pero me pareció válido.

Eso sí, creo que le falta algo. Es voluntarista y emocional -son los códigos de generaciones más recientes que la mía- pero no habla de las realidades de poder. Ni siquiera para enfrentarlas. Esa actitud está simbolizada, me parece, en ese afiche que Balmaceda cuestionaría y que dice “Yo no marcho por Moyano ni por la CGT … Yo marcho por mí y por vos“. Falta la música “y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos“.

Los sindicatos son, en la doctrina, “organizaciones libres del pueblo”, y en la economía, empresas de servicios, algunas poderosas. Nunca al nivel de los grandes grupos, o del Estado, pero es lo que hay. Hace más de 60 años, en tiempos que el asunto era más peligroso, la militancia peronista de ese entonces luchó por recuperarlos.

Los tiempos han cambiado, pero si el peronismo no recupera los sindicatos para la lucha política, se convertirá, ahora sí ¿como era la frase sobre el destino del que Néstor nos habría librado? “una federación de partidos provinciales”.

10 Responses to La generación K y la marcha de mañana

  1. Paloma dice:

    Me han marcado con fuego, desde chiquita qué cuando el Movimiento Obrero ..Columna vertebral de Nuestro Movimiento, empieza a moverse ,, El Peronismo también empieza a organizarse,,podrá decirse que está visión hoy es muy simplista,, pero nada de inocencia tenía el que me lo trasvasó,,,

    Los Cumpas de Rosario estaremos Presentes ya que identificamos como ‘ único ‘ enemigo a este gobierno de verdaderos psicopatas

    Mis Queridos Descamisados ( EVITA ! )

    Nos vemos !
    Abrazo Peronista ! 🇦🇷✌️🇦🇷

  2. Silenoz dice:

    Lo que noto es que algunos veteranos y otros que no tanto, se muestran demasiado suficientes, como que ya la vieron todas y, por esto, se la saben todas….. sin embargo y a pesar de ellos “ganamos, perdemos… siempre perdemos”

    Si fuera un consultor taiwanés mi recomendación política es que a todos estos kerneristas (P, no P y los dados de llamar –despectivamente- “progres”) no les nieguen la experiencia K y con la jefa adentro, todo lo contrario: asumir y realzar la puesta en valor nuevamente de la doctrina P debida a estos personajes precisamente. Justo, justo, justito mirá vos, cuando íbamos tranquilamente a ser ”una federación de partidos provinciales” allá en el ’03…

    Más allá que “ideológicamente” está bien rumbeados, son una parvita de votos vital si se desea realmente ganar en el ’19.. digo…. queseió

    Con las debidas disculpas al oráculo doctrinario por la blasfemia anterior

  3. guillermo p dice:

    ¿Querían doctrina?. Bueno, ahí tienen.
    (Nada es perfecto, Abel).

    Un Abrazo.

  4. ricardo j.m. dice:

    este muchacho habla como si no hubiera pasado nada entre algun punto en su recuerdo y 50 años despues

    ser antisindicalista es estar en contra de los dirigentes que corrompieron todo concepto del sindicalismo?

    ser antimilitar es estar en contra de unas ffaa cipayas asesinas e inutiles para lo que son formadas que es la defensa del pais?

    ser anticlerical es estar en contra de von wernich?

    no flaquito no hay que ponerse los largos y terminar con el facilonguismo ombliguista

    por que me voy a sentir identificado por dirigentes sindicales que viven como yo no quiero vivir, yo no quiero tener una quinta en parque leloir, no quiero tener una hilux , no quiero vivir como viven los ricos aunque fuera rico.

    y por lo tanto no me representan ni moyano ni barrionuevo ni mucheli ni etc etc de parasitos desclasados que usurpan el sindicalismo para dar de comer a sus aspiraciones de clase alta.

    ahora si la mayoria de los trabajadores quieren ser un blanco villegas y son mas radicales aspiracionales que peronistas que lo sean y que voten y apoyen a moyano.

    yo lo que quiero es un gobierno y unos dirigentes de las instituciones del estado y de las sociales que defiendan al pueblo del verdadero poder real que es el financiero, todo lo demas es mierda de pato

    si queres vivir como ellos sos ellos

  5. ram dice:

    Hasta acá, lo que conozco de Balmaceda es que hace los libretos de Leonardo Greco, un cristinista que dice amarla, al leer la nota, ya desde el título es raro – Así que se murió el kirchnerismo? – muy bonito, ahora, si lo supuestamente muerto no lo está, a qué viene la cosa?, a provocar (innecesariamente) a los “deudos” kirchneristas?, a generar un debate?. sí, tá bien, pero antes bajá el tono y no empecés descalificando….. el kirchnerismo no está muerto, está muy vivo y es lo más numeroso del peronismo (al que excede – y éso creo que lo escribió el mismo Balmaceda) – muy probablemente también los únicos ahora que puedan presentar una gestión de verdera significación histórica, nacional, social, soberana…. en fin, esaas chucherías. Muerto, tal vez, pero con herencia valiosa… ¿a repartir entre peronistas por portación de escudito?, me parece que una buena parte no, nyet, nein…
    ¿Cuál sería la lógica de dar por muerto lo que está vivo?, pretender que el kirchnerista deje de ser “emocional”?, un fan?, o sea, no lo dice pero lo sugiere, un pelotudo? y, ay!, horror de horrores!, un progre? – Viendo (y padeciendo) el estropicio amarillo no creo que exista ni veterano ni aprendiz de kirchnerista que pìense que lo que “va a volver” no sea OTRO kirchnerismo, que deberá cambiar porque el país ya es otro, si hasta el desastre es como antes pero distinto y peor.
    La verdad, Teodoro Boot, Claudia, han elaborado respuestas mejores y más amplias que lo que pueda decir yo, pa’mejor son irreprochablemente peronistas y pueden ponerle más garra a lo escaso de uno, deudo, progre y emocional, aajjj!!.

  6. Ahora leo su post, pero quería comentar algo sobre el texto de Balmaceda. Cuando lo leí, sobre todo ese final que busca apelar a la emoción, no pude evitar pensar “qué cómodos son los muertos”. Un abrazo.

  7. Carlos María Fernández dice:

    Sí, querido cumpa, tal como lo conocimos, Balmaceda (y todo lo que vive y conocimos antes de ahora) murió.

  8. victorlustig dice:

    Huuuy, estan a punto de cruzar el Berezina, hay muchas cosas interesantes en el post y los comentarios, pero, al pasar

    La ley de medios? alguna vez asumiran que era para el año 1990?
    Y asi

    Pero lo mas importante es que asumen que volvieron al 2003, ahora ES una federacion de partidos provinciales mas una municipalidad (La Matanza)

    Pero lo interesante es el cisma que esta ocurriendo por un lado, y, por fin, asumiendo que peronismo y kirchnerismo son animales distintos, de phylum distintos, por ejemplo ;kerneristas (P, no P y los dados de llamar –despectivamente- “progres”, asumir que los reyes no son los padres

    Por que en todo el post, en todos los comentarios, etc, ni uno expresa el quizas, mandamiento fundamental del peronismo, donde hay una necesidad hay un derecho, sera que ni el escritor ni los comentaristas lo recuerdan? estan tan abrumados en su crisis existencial? estan tan abrumados en tratar de sobrevivir sin la jefa? los dioses menores del panteon estan rebelandose (Correctivo Cabandie por citar uno?)

  9. Norberto dice:

    Bueno, se deberán acostumbrar a un país con cerca, cada vez más, de un cuarenta por ciento de zombies, es decir muertos vivos, tan difíciles de detener como los de las películas clase B, y como el mundo real no es ese del celuloide o netflix, creo que la aplanadora les pasará por encima.
    En otro comentario dije que quieren que nosotros votemos sus candidatos, y eso es una falta de respeto tan grande como la que el multimierdos y sus sicarios nos proporciona día a día, si estamos mirando las margaritas del lado de las raíces, por favor, no se ocupen más de nosotros, que seguiremos votando en lo que confiamos y nos representa, su rechazo no nos afecta, desde 2015 estamos aguantando solos los trapos, incluso votando solos un candidato que no deseábamos, y haciendo a pulmón y sin ninguna compañía una campaña que permitió que la elección no fuese un desastre, si es que no fue un afano consentido por una temprana admisión de la derrota, con las certezas que ahora tenemos de la manipulación del ingreso de datos en el Correo.
    Stop Fly pasajeros Bondi Arbus para pasajeros y equipajes de la lowcost
    Nunca menos y abrazos

  10. boot y débora ya dijeron todo lo que a mi entender hacía falta contestarle

    PERONISMO / KIRCHNERISMO. La culpa es de Balmaceda
    Teodoro Boot18/02/2018
    http://pajarorojo.com.ar/?p=38039

    Por Débora Mabaires en mabaires.blogspot.com.ar https://lainsuperable.wordpress.com/2018/02/19/la-guerra-por-la-independencia-neuronal/

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