Jugando en el casino de Cambiemos

casino

Puede ser las ganas de revivir el debate político que la nostalgia nos hace creer que se daba hace bastantes años en los blogs. O puede ser pereza. Pero, así como hice recién con un texto de Pablo Papini, tomo ahora unas respuestas, originales, provocativas, de Ignacio Ramírez. Que le quiero cuestionar.

I. R. es sociólogo, consultor, director del posgrado de Opinión Pública y Comunicación Política de FLACSO y desde 2011, al menos, ha asesorado en la política bonaerense. Tuvo un papel importante en la poco exitosa campaña de Randazzo del año pasado, pero eso no disminuye el valor de su análisis. Uno tiene claro que las elecciones no las perdemos, ni las ganamos, los consultores…

El punto es que el periodista Diego Sánchez le hizo un reportaje en la revista Zoom. No estoy de acuerdo con una buena parte de lo que sostiene ahí. Y tiene contradicciones, exagera… Pero digo que todos los que están interesados en la política deben leerlo. Es una mirada fresca e inteligente, que desafía lugares comunes de los análisis convencionales (No se lo recomiendo a los militantes, eso sí. Los va a poner incómodos y/o furiosos).

Como es un poco largo, aquí tomo solamente lo que me parece más interesante. Y como este martes me tengo que levantar muy temprano, lo programo para las 9, pero mis observaciones a lo que dice aquí las subiré durante el día. Espero.

“… Pasado poco más de un mes del conflicto alrededor de la reforma previsional, ¿qué balance hacés hoy de aquel episodio?

Hay una tentación permanente en el análisis político de suponer que cualquier episodio modifica los climas. Pero la opinión pública no modifica sus opiniones de manera automática. En general, ante cualquier episodio aislado, suele haber dos perspectivas. La primera es la ansiedad, creer que el tema de las tarifas, o la crisis del ARA San Juan, o el caso Maldonado producen un vuelco. Y en realidad al día siguiente la opinión pública está intacta porque las opiniones sobre objetos vinculados a la identidad, a las convicciones, a la ideología no se modifican de manera instantánea. La opinión pública es bastante estable, especialmente en un contexto de polarización ideológica. La otra perspectiva es la opuesta, creer que no pasó nada, que todo se evapora, que al gobierno todo le sale gratis porque, pase lo que pase, no cambia nada. Bueno, ni tanto ni tan poco. Ni un episodio de manera aislada es capaz de modificar el clima de la opinión pública ni significa que los hechos y los asuntos públicos resbalen.

Van dejando huellas

Todo asunto público deja una especie de marca que en un subsuelo va incubando algo. Con la reforma previsional efectivamente hubo por primera vez una hemorragia de popularidad. Ese es el dato, en dos años es la primera vez que pasa. Ahora, si miramos con perspectiva, cuestiones como la del Correo, o tropiezos de distintos ministros –Triaca no fue el primero–, o encubrimientos, declaraciones incómodas, todos esos elementos que lesionaron la imagen del gobierno y los pilares que sostienen su marca fueron dejando alguna huella subterránea. Y ni hablar el malestar socioeconómico. Todo esto se terminó de condensar en ese diciembre caliente con la reforma previsional, pero me parece que no fue la reforma únicamente la que inauguró esa sangría de popularidad.

… Este es el gobierno con la comunicación más manufacturada en la historia de la política argentina. No de la democracia argentina, de la historia argentina. Eso no lo califica ni lo descalifica. No es que sea el primer gobierno preocupado por la imagen ni mucho menos, o que el kirchnerismo era solo pasión auténtica. Desde ya, en todo gobierno, política y comunicación nacieron de la misma placenta, no es algo que inventó este gobierno. Pero este gobierno tiene, de manera obsesiva e inteligente a veces, una manufactura de imagen. Es la primera vez que el consultor de este gobierno (Durán Barba) es un personaje famoso.

Que se lo lleva al escenario para festejar una victoria electoral.

Exactamente. Pero no solo eso, la figura más poderosa de este gobierno, dejando de lado al presidente, es una figura que todos identificamos como asociada a la comunicación, que es Marcos Peña. En algún sentido toda comunicación es política, eso Cambiemos lo entiende mejor que nadie. En ese contexto, aparece una fisura. Que nos permite espiar otro tono, otro registro y donde aparece un ministro comunicando por mano propia. Eso demuestra una fragilidad, porque finalmente todos somos frágiles, y este gobierno también tiene fragilidades. A veces se sobreestima la fortaleza, pero este gobierno también tiene fragilidades.

Una fisura sobre una marca política y electoral muy exitosa.

Al final el WhatsApp de un ministro generó una crisis que, no sé si estoy diciendo esto con cierta pulsión periodística, pero me parece que la crisis Triaca fue más importante que la de la reforma previsional. La otra formaba parte de una hoja de ruta, todos imaginaban que, lo voy a decir mal, sacarle plata a los jubilados despierta reacciones antipáticas. Esto fue una sorpresa inesperada, que atenta, primero, contra un método, porque es un ministro comunicando por mano propia. Y en segundo lugar aparece como las costuras de lo real, porque permite espiar otro tono y genera una duda. ¿Cuál es el Cambiemos real? ¿Es ese ministro tan amable, encima en el caso de un ministro especialmente amable. o es ese ministro puteador? Uno de los grandes riesgos que va a acompañar a este gobierno es el tema de pasarse dos pueblos, como dirían en España, de comunicación política. En su momento le pasó a Scioli, a Massa, casos donde, a veces, los manuales de comunicación política se vuelven en contra de sus seguidores. Y creo que Cambiemos, aun usándolo con mayor eficacia e inteligencia, puede ser víctima de sus éxitos. En algún momento esa comunicación tan manufacturada empieza a despertar, y aparece la sospecha de la simulación, del engaño, de la amabilidad fingida. ¿Cuál es Cambiemos? Esas filtraciones alumbran un costado inflamable del sistema comunicacional de Cambiemos.

¿Creés que esa fisura se da también dentro del electorado, o que hay al menos una crisis dentro de la tropa propia?

No creo que fueran los episodios. Es el tiempo. Lo que hay que mirar es el contexto, porque lo de Triaca tuvo antecedentes y decisiones políticas antipáticas hubo muchas. La pregunta es por qué episodios que ya se habían producido ahora sí generan un efecto que antes no generaban. Y en algún punto es lo que decíamos antes, de que todo relato se vuelve en contra de sus autores. Las elecciones de medio término, que el gobierno atravesó de manera tan exitosa, pasaron, y el gobierno hijo de ese éxito ingresó en una nueva etapa. El gobierno se olvidó que entró en una nueva etapa, una etapa en la que el marco narrativo de la “pesada herencia” perdió efectividad, y por eso algunos episodios empiezan a tener un costo más alto que antes. La protección retórica que impedía que algunos errores tuvieran costo desapareció. Ya hay mucha gente que empieza a mirar con sospecha eso de echarles la culpa a los padres todo el tiempo … Ahora hay un sector de su electorado que dice “genial, venciste la amenaza populista, ahora me voy a ocupar de las cosas que hacés vos”.

En vez de hablar con el pasado, empieza a hablar consigo mismo, y una de las primeras voces que se escucha es el audio de Triaca.

Exacto. El gobierno es exitoso en gestionar el pasado y el futuro, digamos, a través de la expectativa y de la gestión retroactiva de la memoria. Ahora me parece que hay un sector de su electorado que va a estar más interesado en juzgar de manera más transaccional y pragmática lo que haga el gobierno, Y después, como todos, hay una parte de su electorado que tiene un contrato ideológico. El macrismo representa sin duda alrededor de un tercio del electorado argentino. Así como a veces algunos analistas del PRO o Cambiemos entienden al kirchnerismo y al peronismo como naves espaciales, cuando representan buena parte de la cultura política y la matriz cultural de lo que somos, y por eso son tan exitosos, bueno, Cambiemos no es un rayo en un cielo estrellado. Uno las puede ver como un grupo de cinco personas que bajaron de un country, pero su discurso, su sensibilidad, sus imágenes, sus metáforas, sus ideas, sus perjuicios, representan a un porcentaje importante de la sociedad argentina. Cambiemos tiene un anclaje ideológico fuerte, llegó para quedarse, independientemente de cómo le vaya en 2019. No es un invento de marketing.

… La economía no va a derrotar a Cambiemos. Si Cambiemos gana en el 2019 no va a ser por la economía, y si pierde no va perder por la economía. O, en todo caso, no es la economía la que permite pronosticar cómo le va a ir. En los últimos tres procesos electorales en Argentina el factor económico tuvo una gravitación muy débil y muy mediada por cuestiones ideológicas. En 2017 el contexto económico estuvo lleno de incertidumbres, incluso en el votante de Cambiemos, y eso no fue incompatible con un triunfo oficialista muy rotundo, tan rotundo que casi salpicó La Matanza. En 2015 había una sensación de bienestar económico que cualquier gobierno envidiaría como contexto para ir a un ballotage, la inflación bajando, el país creciendo. Todas las variables económicas en 2015, desde una teoría simplona del voto económico, hubieran anticipado una victoria oficialista cómoda. Así que no creo que eso cambie. Creo que hay un contexto de polarización ideológica y emocional de la opinión pública muy fuerte y creo que el kirchnerismo es responsable de eso y que el macrismo es corresponsable. El kirchnerismo ahora se enoja porque paga, entre comillas, las consecuencias de haber ideologizado el debate político, y ahora quiere tener un diálogo, quiere ir a los hechos, quiere “desideologizar” la discusión política y discutir el PBI. Y no. Se calentó el debate político en Argentina y en el mundo. La discusión sobre el Estado y la economía es una discusión muy filtrada ideológicamente. Así es como percibimos la economía, excepto escenarios, excepto un 2001 o un 2011, para ir de un extremo al otro. Y si uno reúne hoy la mayoría de los análisis y pronósticos económicos nadie imagina de acá al 2019 un 2001 ni un 2011, ni gran crisis ni gran euforia. Así que no veo que pase nada distinto con la economía y la opinión pública. Me parece que todo va a depender de la política y esa política está bastante fuerte en el oficialismo y bastante balcanizada en la oposición.

… Argentina tiene un rasgo que la distingue de otros países o incluso de algunas provincias y es que es competitiva. Si la oposición consiguiera entrar a un ballotage es posible ganar. Hace dos años el gobierno de la ciudad estaba muy fortalecido y el PRO casi lo pierde. Porque la ciudad de Buenos Aires es un mercado electoral competitivo, donde hay mucha gente que, por supuesto, ve que ahora para ir a su casa hay cinco autopistas, porque no existe un porteño que no reconozca que la ciudad está transformada, pero hay gente que piensa de otra manera y no le gusta este gobierno. Es un mercado ideológico competitivo donde, por más que Larreta haga de todo y transforme la ciudad, va a haber siempre segmentos que crean que esa sensibilidad, que esos valores, que esas ideas no le hacen bien a la ciudad y hay que votar otra cosa. Lo mismo a nivel nacional, por más que al gobierno le vaya muy bien va a haber alrededor de la mitad de la sociedad que por sensibilidad, por historia, por constelación de valores va a querer votar otra cosa. Entonces el escenario va a ser competitivo en la medida en que los actores políticos de la oposición tomen decisiones racionales y puedan construir las condiciones para entrar a un ballotage.

Escribiste en Anfibia que el 14 de diciembre, en medio del conflicto por la reforma previsional, “nació la oposición”. ¿Qué implica eso, en este contexto?

Hasta ese momento, el kirchnerismo era el gobierno que salía. No era la oposición, era el kirchnerismo. Dentro de los sectores de la oposición no kirchnerista algunos tenían posiciones políticas zigzagueantes, otros críticas, pero giraban alrededor también de su oposición al kirchnerismo, y eso hacía que fueran fuertemente antimacristas pero también fuertemente antikirchneristas, Entonces, ¿cuál era el objeto de la discusión política? Lo que cambia, lo que me parece que la oposición tiene que entender, y que yo no diría que se entendió, eso es lo que relativizaría de esa frase, es que el objeto de la discusión política tiene que ser lo que hace el gobierno, no lo que hace la oposición o lo que hizo la oposición cuando fue gobierno.

Digamos, “nació” la oposición porque “murió” ese crédito narrativo del oficialismo, y porque “murió” o podría empezar a morir la sinonimia entre “oposición” y “gobierno kirchnerista”.

Exactamente. Ahora, también hay cierto voluntarismo. Los momentos de crisis y de derrotas en general son fértiles en fantasías. Y está el hecho, por ejemplo, de la palabra “unidad”, que sublima cualquier tipo de fantasía. En 2015, detrás de Scioli estaban sectores que iban desde D’Elía hasta Urtubey. Probablemente nunca en la Argentina existió un espacio tan amplio como el de la campaña del peronismo en 2015. Entonces la idea de que la unidad garantiza un triunfo es cuestionable. Probablemente fragmentación asegura derrotas, pero eso no significa que unidad sea garantía de triunfos. En segundo lugar, hay que tenerle mucho respeto a Cambiemos, porque se lo subestimó, pero la oposición no tiene necesariamente que imitarlo. Al PRO se le reconoce que tiene mucha capacidad en materia de comunicación política, y todos le quieren imitar eso, y a mí me parece que es lo que menos habría que imitarle. En realidad habría que imitarle más su audacia política, las decisiones audaces que han tomado. Dicen que son “la comunicación política del siglo XXI” y no hay un solo joven en el país que vote al PRO. Las redes tienen conflictos, el presidente es visto como poco carismático y cercano. Toda la oposición dice que hay que comunicar como el PRO, y yo diría que hay que hacer política como ellos, porque comunicar no comunican tan bien.

… Comunicacionalmente es un desastre. Desaparece un submarino, y el presidente no aparece, algo inédito en la historia de la comunicación política. Vos leés el primer capítulo de cualquier libro de comunicación política y qué hacen los presidentes cuando hay una crisis, hemos leído y visto a Reagan cuando explotó el transbordador… No exageremos tanto con el supuesto talento comunicacional de Cambiemos. Ahora, sí me parece que hay que reconocerle, imitarle digamos, cierta audacia política. Por ejemplo, cuando todo el mundo le pedía Macri que sea candidato a presidente en 2011, él se negó. Todo el mundo se lo pedía porque ese era supuestamente el paso necesario pero él dijo “no, no es tan lineal”. Después era evidente que Michetti le iba a ganar a Larreta, cómo le van a hacer la interna a Michetti que era indestructible, le pusieron a Larreta y la gente se reía. Bueno, la aplastaron a Michetti que hoy es un elemento decorativo. Después, no tenían un candidato para la provincia de Buenos Aires y eligieron a una candidata que también fue objeto de bullying adentro y afuera del partido. Y la decisión más audaz de todas, de la que el peronismo tiene que aprender, que fue la negativa a una alianza con Massa, que todo el mundo y todos los analistas se lo pedían. Ahí empieza a nacer el triunfo en algún sentido. ¿Qué es lo que no hizo Macri durante su estadía en el universo opositor? Macri nunca fue un líder de la oposición, nunca. Y me parece que esas son las decisiones en las que los tipos son muy originales y muy audaces. Macri se preparó para ganar la presidencia, no para ser líder de la oposición. El peronismo tiene que empezar a tener tipos que se preparen para ganar la presidencia, no para ser líder de la oposición, son objetivos distintos”.

14 Responses to Jugando en el casino de Cambiemos

  1. claudio Maxl dice:

    Nada nuevo a lo q algunos planteamos aca: la grieta peronismo-gorilas ( larvada hasta 2008 y sacada del closet x Magnetto) sigue y seguira intacta, con porcentajes 2015 q variaron relativamente poco en 2017, 45% espacio peronista-41% gorilas , existe posibilidad si el peronismo PBA se une (y si el PJotismo amarillo prioriza instinto d supervivencia en sus feudos) q Cristina gane en primera vuelta, eso si un ballotage sera una moneda al aire y ahi insisto con instalar agenda d la otra pecera: RECUPERAR PARITARIA NACIONAL DOCENTE Y FORMULA K D ACTUALIZACION JUBILATORIA, ELIMINACION DEL PADRON GANANCIAS DEL MILLON D EMPLEADOS-JUBILADOS ABROCHADOS X EL CONTRABANDISTA 2016 Y ELIMINAR RETENCIONES A PRODUCTORES MENOS 200 HA, hay q cortar con la rosca peronista en los medios xq cansa a los no politizados, invertir ese tiempo en agitar agenda q apunta a pescados q no nadan en nuestra pecera.

  2. dwsvinchado dice:

    Esto es verdad:
    Macri nunca fue un líder de la oposición, nunca. Y me parece que esas son las decisiones en las que los tipos son muy originales y muy audaces. Macri se preparó para ganar la presidencia, no para ser líder de la oposición. El peronismo tiene que empezar a tener tipos que se preparen para ganar la presidencia, no para ser líder de la oposición, son objetivos distintos”.

  3. Norberto dice:

    Los apostadores a veces tienen en cuenta las estadísticas, aquí si bien no es tan importante como lo entiende el estimado y admirado Manolo, dejarlas de lado no sería aconsejable, por lo tanto invito a ver esta encuesta de un diario oficialista si los hay

    si tomamos octubre, las condiciones del país le parecían buenas al 52% de los encuestados, pero los votos a nivel país anduvieron en el 42%, aproximadamente el 75% de los bienpensantes como acota Silenoz, pero hoy la opinión positiva se reduce al 40%, si le aplicamos el mismo factor de corrección opinión/voto nos encontramos con el núcleo duro ideológico radical PRO Cambiemos, el 30%, sin descartar que ese 10% adicional piensa de ese modo, pero presta mas atención a su heladera y confort que al televisor.
    Stop Fly de pasajeros y Bondi de equipajes
    Nunca menos y abrazos

  4. claudio Maxl dice:

    Apenas via esa encuesta lo primero q me salto fue tu analisis entre imagen y voto 2017, ergo; ese 30% q tambien fue PASO 2015 es nucleo duro y teniendo en cuenta q en 2011 voto no K llego disperso a 46% y sustrayendo 4 puntos troscos tenes la derecha gorila q es el techo probablable octubre 2019, 42%, ergo keda un 10% no K volatil al bolsillo al q hay q pescar con la agenda q les preocupa.

  5. Esther dice:

    Sí que es interesante…

    Acuerdo con Ramírez en que la opinión pública es bastante estable; los cambios resultan de una acumulación de sucesos, que se van macerando en el tiempo, más que de hechos puntuales (salvo situaciones límites, claro está). Importa el contexto y la historia de ese contexto. Acuerdo. Pero, por eso, no comprendo cómo concluye que:

    «… La economía no va a derrotar a Cambiemos. Si Cambiemos gana en el 2019 no va a ser por la economía, y si pierde no va perder por la economía. O, en todo caso, no es la economía la que permite pronosticar cómo le va a ir. En los últimos tres procesos electorales en Argentina el factor económico tuvo una gravitación muy débil y muy mediada por cuestiones ideológicas. En 2017 el contexto económico estuvo lleno de incertidumbres, incluso en el votante de Cambiemos, y eso no fue incompatible con un triunfo oficialista muy rotundo, tan rotundo que casi salpicó La Matanza. En 2015 había una sensación de bienestar económico que cualquier gobierno envidiaría como contexto para ir a un ballotage, la inflación bajando, el país creciendo. Todas las variables económicas en 2015, desde una teoría simplona del voto económico, hubieran anticipado una victoria oficialista cómoda. Así que no creo que eso cambie. ».

    Me da la impresión de que, de pronto, se olvida del contexto y de la historia de ese contexto. Además de darle una importancia exagerada a la “ideologización de la sociedad”. O, quizás, su análisis depende, justamente, de creer que existe un alto grado de ideologización en la sociedad. Bueno, no creo que sea así. Creo que el bolsillo pesa mucho y cuanto más se deteriore la situación económica o más tiempo pase en un cierto nivel de deterioro, menos apoyo tendrá Cambiemos. Quizás, en el 2015, hubo muchas personas que, tras haber obtenido un cierto bienestar económico durante los gobiernos kirchneristas, supusieron que ese bienestar iba a aumentar con el macrismo. Algo como “estos ya dieron todo lo que podían dar, tengo que buscar otro que me permita estar mejor” (como tengo trabajo, me hice la casa, auto cero kilómetro y me voy de vacaciones como nunca lo pude hacer antes, ahora me preocupa el impuesto a las ganancias). O, a lo mejor, creyeron que su bienestar era causado exclusivamente por sí mismos. No lo sé. Sí creo que si en el 2015 y en el 2017 el bolsillo no pesó demasiado en las elecciones, o tanto como se suponía, es porque, justamente, hay una fracción importante de la población a la que no le faltaba/falta lo que considera económicamente importante para sí misma. Pero el tiempo pasa y la caída en ese bienestar se acumula y se acumula…

    Tampoco tengo claro el porqué afirma que nadie imagina un 2001 para el 2019. Esa puede ser una suposición viable si es que se considera que se puede trazar una línea directa a futuro en función del presente. Pero ¿se puede? Sospecho que la economía argentina es demasiado frágil como para pronosticar “esto no pasará de ninguna forma”.

    Con respecto a la incapacidad en comunicación política del macrismo… Ah, acá tengo un problema de fondo: ¿qué es la “comunicación política”? No, no estoy de broma, de verdad no sé de qué se trata. Ramírez es un académico en esto, así que supongo que emplea esa expresión desde una definición precisa, teórica.
    Y yo no sé qué es. ¿Es comunicar las ideas propias, o las líneas y actos de gobierno? ¿O incluye al márketing en cualquiera de las acepciones que se le pueda dar? Básicamente, ¿la comunicación política incluye la mentira, el engaño, la deformación? Porque si es así, y cito a Ramírez:

    «El gobierno es exitoso en gestionar el pasado y el futuro, digamos, a través de la expectativa y de la gestión retroactiva de la memoria.»
    Entonces es extraordinariamente exitoso en su comunicación política, porque esta gestión de la que habla es, básicamente, una mentira hacia atrás (objetivamente) y otra hacia adelante (esto ya es subjetivo).

    En realidad, tampoco tengo claro cómo se mide el éxito de una comunicación política. Si es por el número de votos:
    «Dicen que son “la comunicación política del siglo XXI” y no hay un solo joven en el país que vote al PRO.»
    Entonces estamos ante un problema realmente grave: la política se reduce a una mera estrategia comunicacional y nada más. En ese caso, en vez de votar candidatos políticos votemos a sus jefes de campaña y listo.

    Sigo.

    Abrazo,
    Esther

  6. Silenoz dice:

    Ja ja..
    Grandioso cra.
    Alguna vez comenté que están aflorando demasiados “analistas” muy sobrevalorados

  7. victorlustig dice:

    Esther

    La sintesis de lo que Ud dice seria algo asi como

    a) El sueño del kirchnerismo es otro 2001, recuerde quen en 2003 si L.Murphy hubiera discutido el tema ballotage, NK muy probablemente no hubiera existido (Habia 2 bibliotecas al respecto en esa epoca)
    b) Ud dice implicitamente el bienestar del pibe gol se lo dio el gobierno, no el laburando, descreo que el piense eso
    c) Introduce 1984 de forma eliptica, se olvida de un monton de medios que lo hicieron (infructuosamente antes) y las redes sociales, tiene, con todo respeto, el mismo paradigma de los que aun hoy defienden la LCA.

    Lo que si es cierto es la acumulacion, y, tal cual existe la acumulacion, y su retardo para actuar, existe el mismo retardo en las dirigencias para bajarse, con la consecuencia que, y, probablemente sea natural, los que estuvieron creen que pueden volver, y los que estan quieren eternizarse

  8. Luciano dice:

    Parece interesante lo que plantea, pero o se contradice en cada parrafo o recurre a falsear la realidad: solo como ej. decir que en 2015 se llegó a la máxima unidad posible es una pabada que se cae en dos minutos comparando con 2007/2011.

  9. […] subí al blog partes de un reportaje a Ignacio Ramírez. Dije que tenía contradicciones, exageraba… (el formato reportaje no ayuda a un trabajo […]

  10. Raúl C. dice:

    Al pibe Gol lo bombardearon durante años por los medios: él no le debía nada al gobierno.
    No sé cómo justifican ahora todo lo que le está empezando a faltar.
    ¿Será solo culpa de él, que se volvió perezoso o dejó de ser eficiente?
    Versitos para estúpidos. Se pueden mantener mucho tiempo para algunos, o para todos poco tiempo. Milagros no hay.

  11. Esther dice:

    ¡Hola, Sile! Mirá, esta entrevista me pareció interesante y me dio algunas cosas para pensar (lo cual siempre es bueno), pero también me hizo ruido; aparece una fuerte identificación entre los hechos y su interpretación, como si fuera lo mismo la realidad y su percepción. Y en esas interpretaciones, creo, deja de lado algunas cuestiones prosaicas y cotidianas, las cosas que nos pasan todos los días a los que somos de a pie. ¡Abrazo!
    (PD: no entendí casi nada de la discusión sobre qué hacer con la inflación, en el blog de Hache, pero disfruté mucho leyendola…)

  12. Esther dice:

    Hola, Víctor.

    Creo que no nos estamos entendiendo; no reconozco lo que escribí en la síntesis que hiciste, así que me extiendo un poquito más.

    a) El sueño del kirchnerismo es otro 2001…
    No dije nada por el estilo en ningún momento. El suponer que algo puede ser posible no vuelve a ese algo un sueño.

    b) Ud dice implicitamente el bienestar del pibe gol se lo dio el gobierno, no el laburando, descreo que el piense eso
    En realidad lo que creo es que siempre, pero siempre, acá y en cualquier otro lugar del mundo, ahora y hace diez siglos, la situación socioeconómica de los que no somos ricos o poderosos depende de la política socioeconómica del gobierno. Pero muchos no tienen en cuenta el contexto y piensan que todo está causado por acciones individuales. Sí, trabajó para comprarse el cero kilómetro, pero diez años antes, en los noventa, también trabajaba igual o más y no sólo no pudo comprarse un cero kilómetro sino que mal sobrevivía haciendo changas. Pero se olvidó de eso…

    c) Introduce 1984 de forma eliptica, se olvida de un monton de medios que lo hicieron (infructuosamente antes) y las redes sociales, tiene, con todo respeto, el mismo paradigma de los que aun hoy defienden la LCA.
    No entiendo, Víctor. Por empezar, ¿qué es “LCA”? Disculpame, pero no sé a qué se refiere la sigla.
    Por seguir, no tuve intención alguna de introducir “1984” (supongo que te referís a la novela), pero al leerte me di cuenta de que es una mención atinadísima:

    El presidente Mauricio Macri afirmó hoy que “después de más de 100 años” el Gobierno logró que “baje el gasto, que baje el déficit, que baje la inflación, que bajen los impuestos y que el país crezca dos años consecutivamente”.
    ¡Si esto no es gestionar el pasado a través de la gestión retroactiva de la memoria según los parámetros del Ministerio de la Verdad…! Porque no sólo modifica el pasado engañosamente; lo hace hasta el punto de convertir ese pasado en algo fácticamente imposible.

    Abrazo,
    Esther

  13. […] en diversos posteos, por culpa de mi crónica falta de tiempo. Los que se interesen, pueden leerlo aquí y […]

  14. […] de reconstitución del peronismo de cara a 2019. Días atrás, Ignacio Ramírez (lo comentamos aquí en el blog) dijo que el Frente para la Victoria 2015 fue una construcción amplia como pocas hubo, […]

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