Dardo Cabo y los traidores

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Hoy se cumplen 41 años de su asesinato. De su “traslado”. Y recuerdo aquí éste, entre tantos, tantos otros de ese tiempo, también por motivos personales. Cuando once años antes, en 1966, encabezó el Operativo Cóndor y descendió en las Malvinas, me hizo sentir el llamado a esa “causa noble” que uno debe encontrar en su vida. Un poco más cerca, y ya más metido en la militancia, lo recuerdo de cuando se formó la Mesa del Trasvasamiento. El fue uno de los que habló entonces; no era ni de Guardia ni del FEN, “era de la Tendencia”. Pero vivía al peronismo y a sus banderas, y quería que estuvieramos juntos por ellas.

No fue así. Ahora voy a recordar un testimonio suyo, en un momento terrible y trágico, el asesinato de Rucci. Escribió este editorial en el número 20 de El Descamisado, el órgano de Montoneros (agradezco el texto a la Agencia Paco Urondo). Quiero que lo lean.

 

“Ante la muerte de José Rucci

La cosa, ahora, es cómo parar la mano. Pero buscar las causas profundas de esta violencia es la condición. Caminos falsos nos llevarán a soluciones falsas. Alonso, Vandor, ahora Rucci. Coria condenado junto con otra lis­ta larga de sindicalistas y políticos. Consignas que augu­ran la muerte para tal a cual dirigente. La palabra es “traición”. Un gran sector del movimiento peronista, considera a un conjunto de dirigentes como traidores y les canta la muerte en cada acto. Estos dirigentes a su vez levantan la campaña contra los infiltrados, proponen la purga interna. Arman gente, se rodean de poderosas custodias personales y practican al matonaje como algo cotidiano. Como es toda esta historia, cuando comenzó la traición y cuando comenzó la muerte.

Los viejos peronistas, recordamos a estos burócratas hoy ejecutados o condenados a muerte. Los conocimos luego de 1955, cuando ponían bombas con nosotros. Cuando los sindicatos logrados a sangre y lealtad, recupe­rados para Perón y el movimiento, eran casas peronistas donde se repartían fierros y caños para la resistencia y de donde salía la solidaridad para la militancia en com­bate o presa. Coria guardaba caños en Rawson 42, el local de la UOCRA, allí se armaban bombas y se preparaba la resistencia; Vandor bancó la mayoría de las células más combativas del movimiento. Eran leales, eran queridos, habían llegado a los sindicatos por elecciones y represen­taban a la base del gremio; más allá que le gustaran las carreras o tuvieran un vicio menor, “los muchachos los querían” y en serio. Perón confiaba en ellos.

No tenían matones a sueldo, en cambio amigos en serio los acompañaban. Si uno quería hablar con Vandor podía invitarlo a la esquina de Rioja y Caseros o caerse al mediodía en un boliche a cuadra y media del sindicato, agregarse a la mesa o apartarlo a una cercana. Las puer­tas de los sindicatos estaban abiertas, siempre. A lo su­mo una mesa de entradas con un par de muchachos con algún fierro, pero sin mucha bulla, más para cuidar las fierros que adentro se guardaban que para cuidar a nadie. ¿Quién iba a matar a Vandor en 1962?

Pero de pronto las puertas se cerraron, o fueron reem­plazadas por sólidos portones con sistemas electrónicos. Ya no andaban con amigos, sino “con la pesada”. Su vida rodeada del secreto impenetrable. Las elecciones en los sindicatos iban precedidas por una intrincada red de fraudes, tiros, impugnaciones, expulsiones. Denuncias de las listas opositoras y todo un sucio manejo que dejaba como saldo una gran bronca: delegados echados, afilia­das expulsados, acusaciones de troskos o “bichos colo­rados” que justificaban el arreglo con el jefe de personal para arreglar el despido.

También las versiones: se negociaba con el enemigo, se apretaba a Perón, se guardaban sus órdenes o no se cumplían. Perón tiraba la bronca: “hay que cortarles las patas” o “los traidores generan anticuerpos”. Y la bron­ca se extendía. Rosando García cayó en una bronca entre pesados. Alonso en una limpia operación comando. Los métodos se tecnificaron al mismo ritmo de la traición. A puertas electrónicas: tiros dirigidos con telescopio. Se decía siempre que era la CIA.

Pero la bronca estaba adentro. Una historia de trai­ciones, negocios con el enemigo, levantamiento de paros, elecciones fraudulentas, apretadas a Perón. Uno tras otro los cargos se acumulaban. A más, los matones ha­cían las suyas: sacudían a los periodistas, reventaban militantes, impunes recorrían la ciudad armados, si caían presos salían enseguida. La policía empezó a protegerlos. La división se agravó, se agrava cada vez más.

Rucci era un buen muchacho. Lo cargaban en la UOM cuando andaba (mucho antes de ser siquiera interventor en San Nicolás) con saco y corbata. Hasta trabita usaba, y el Lobo lo cargaba. Pero no era mal tipo. Tenía su his­toria de resistencia, de cárcel. Las había pasado duras, como cualquiera de nosotros. De pronto aparece en al campo de Anchorena prendido en una cacería del zorro. Apoyando a Anchorena para gobernador de la provincia da Buenos Aires. ¿Quien entiende esto?

Algo debe tener de transformador eso de ser secreta­rio general. Algo muy grande para cambiar así a la gen­te. Para que surjan como leales y los maten por traidores.

Por eso no hay que disfrazar la realidad. El asunto está adentro del movimiento. La unidad sí, pero con ba­ses verdaderas, no recurriendo al subterfugio de las pur­gas o a las cruzadas contra los troskos. No hay forma da infiltrarse en el movimiento. En el peronismo se vive co­ma peronista o se es rechazado. No se puede pretender que la mitad de la gente que desfiló -por ejemplo- el 31 de agosto frente a la CGT eran infiltrados o que son lo­cos cuando denuncian y piden la cabeza de la burocracia sindical. Por un momento, pensar si no tienen razón. Pensarlo antes de empuñar el fierro y amasijar -por ejemplo-a Grynberg. Porque así la cosa no para.

La unidad así es un mito. Hay que revisar los proce­dimientos antes de llamar a la unidad, porque por ahí quedamos más divididos que ahora. Si se usó el fraude para elegir autoridades en los sindicatos, apelar a abrir la mano y pedir a los trabajadores que limpiamente eli­jan sus conducciones. Si se alentó a la pesada para hacer brutalidades en nombre de la doctrina justicialista, lla­marla y ubicarla en donde corresponda que esté. A laburar en serio, o a hacer pinta con el fierro y pegar un ca­chiporrazo de vez en cuando.

Sin estas condiciones mínimas no hay unidad que valga. Si todos los peronistas no tenemos derecho a ele­gir a quien nos represente, debajo de Perón, en el Movi­miento Peronista, así no camina la cosa. Se va a seguir muriendo gente.

Es cierto que también nos puede tocar a nosotros. Porque por dos veces los pesados le propusieran a Rucci -fue para la misma época en que se “reventó” Clarín- reventar a “El Descamisado”. El Petiso, como le decían ellos, los paró. Ahora es posible que se vengan a tirar los tiros que tendrían que haber tirado cuando debieron, porque para eso estaban. Como no cumplieron en la tarea para la cual estaban quieren compensar dándosela a cualquier gil. Ellos están dispuestos a erigirse con sus fie­rros en los dueños da lo ortodoxia. Se sienten los cruza­dos del justicialismo, los depuradores. Porque a su jui­cio todos los que criticaban a José, son sus asesinos. To­dos son troskos, todos son infiltrados.

Nosotros, desde estas mismas páginas criticamos a José Rucci y lo hicimos duramente. Su muerte no levanta esas críticas, porque no las modifica.

Todos los sectores del Movimiento, incluyendo a la Juventud Peronista y la Juventud Trabajadora Peronista, incluso la Juventud Universitaria Peronista, sectores desde donde provino la más dura oposición a los métodos que usó José Rucci, lamentaron esta violencia que termi­nó con la vida del secretario de la CGT.

Pero acá todos somos culpables, los que estaban con Rucci y los que estábamos contra él; no busquemos fan­tasmas al margen de quienes se juntaron para tirar los tiros en la Avenida Avellaneda, pero ojo, acá las causas son lo que importa. Revisar qué provocó esta violencia y qué es lo que hay que cambiar para que se borre entre nosotros. Para que no se prometa la muerte a los traido­res y para que la impunidad no apañe a los matones, ni el fraude infame erija dirigentes sin base.

Si la cosa es parar la mano para conseguir la unidad, habrá que garantizar los métodos que posibiliten que los dirigentes sean representativos. Habrá que desarmar a los cazatroskos y fortalecer doctrinariamente al peronis­mo como la mejor forma de evitar las infiltraciones.

No es con tiros como van a “depurar” el Movimiento. La única verdad la tiene el pueblo peronista. Dejemos que al pueblo se exprese”.

No se pudo “parar la mano”. Ya no era posible. Seguramente Dardo lo sabía; que ya la cosa no era “depurar” a tiros a los infiltrados de izquierda o de derecha. Estaban luchando por el poder. Y todos iban a perder. Pero era muy difícil reconocerlo, después de tanta lucha y tanto amor por Perón y el peronismo.

No quise que lo leyeran porque me preocupe una repetición de la tragedia. Los gritos de “traición” suenan ahora en las redes sociales, y es muy difícil matar a alguien con bytes. Pero igual, creo que el compañero Cabo nos está diciendo algo.

14 Responses to Dardo Cabo y los traidores

  1. Manolo dice:

    Abel tambien habria que recordar que fue Dardo quien planteo que en el peronismo no hay ni expulsiones ni excomuniones, al estilo de Cobos y la UCR
    Cualquiera puede ingresar o irse por los motivos que considere oportunos
    Como Silmercado, sigue siendo afiliada al PJ? 8~}
    La experiencia nos ha demostrado la relacion inversa entre la intensidad del griterio y la capacidad de influencia interna
    Cuanto menos Poder de fuego mas fuerte gritan traicion
    O sea, como el Negro Omar, cuando me bardea no es por fortaleza si no por frustacion
    Idem con las almas candidas de UC
    Puro berrinche porque la coyuntura no coincide con sus apetitos y deseos
    Un abrazo

  2. Sergio dice:

    Muy bueno el post. Las palabras de Dardo Cabo, aunque la situación sea muy distinta, son útiles para encontrar el camino de la unidad.
    Creo que una famosa frase de Perón, sigue siendo muy actual: “si voy a llegar solo con los buenos, van a ser muy poquitos”.
    Esto no significa aceptar cualquier cosa, pero los límites que se pongan, tienen que ser pocos.
    Por ejemplo, no sería viable un candidato de consenso, que no esté avalado por Cristina. Para mi, si el candidato/a es de consenso, lo tiene que elegir Cristina (incluyendo la posibilidad de elegirse ella misma) y en todo caso, los demás lo pueden discutir.
    Pero justamente creo que la mejor solución es la interna, porque allí es donde los votos de Unidad Ciudadana son más y lo que salga queda completamente legitimado. Aún si el candidato que queda, luego no es apoyado por todo el que votó en esa interna, la legitimación que lograría lo/la fortalecería enormemente de cara a la elección general.

  3. El jardinero dice:

    A pesar de leerte con detenimiento, no logro entenderte. Para vos cualquier peronista que salga designado para ser candidato a presidente en el 2019 es lo mismo?? Cual es el proyecto que defendes?

  4. Norberto dice:

    En el caso de Dardo Cabo, el homenaje no puede menos que estar acompañado del repudio a los cobardes que ordenaron y realizaron su ejecución.
    Nunca menos y abrazos

  5. Paloma dice:

    Bellísimo post.

    Esas palabras del Compañero Dardo Cabo, que parecían estar tan lejos, aun están aqui y el aire esta plagado de ellas y vadean a través de la ” huella ” léxica amorosa del texto.

    Parecen palabras casi invisibles e inaudibles, simplemente porque fueron escritas ” una sola vez “: El rumor susurrado, el juicio, las despedidas, el interrogatorio, el informe…………

    Miles de millones de horas harían falta para hilvanarlas entre sí, para ahogarnos en ellas..
    ¿Cómo detectarlas entonces ?
    Quizás..por el agujero irreductible que provocan y que sacuden casi sísmicamente..

    Sherlock Holmes sostenía que si eliminamos lo imposible, queda la verdad ” Cruda”. Creo que ese es el racionalismo que precisamos invertir. Y este parecer converge, con interrogar los vínculos inquietantes de todos aquellos que ” Pertenecemos”candente mente al Campo Popular.

    Aquí estamos coincidiendo o no..

    No creo que que se pueda esquivar el ardor de la ortigas, restando sino ” sumando “, sin asco. Sumar y luego seleccionar…

    Y aquí estamos los vivos recogiendo el mensaje del Compañero, para que no se pierda…

    ¿Qué otra cosa podriamos recuperar…?

    Abrazo peronista,,,,!

  6. julio dice:

    La etimología de traición, es, por un lado,
    dar algo al otro bando (un regalo, una donación) y por otro lado,
    una tradición culta.
    El peronismo se tendrá que lavar, resurgir, con hombres claros;
    o quedaremos a merced de algún mercenario contemporáneo,
    y que nos extinga la avaricia, la vanidad y el egoìsmo.
    Luego del vendaval menemista (bueno, desde la muerte del viejo),
    que infectò, viralizò y pudrió al justicialismo;
    Nèstor (y en menor medida Cristina, y hasta el actual macri, con èstos mètodos)
    abrió (transversalidad) la jugada e incluyò potenciales peronistas honestos, nobles, o menos ladrones;
    Peròn y Evita no dejaron ni una bicicleta de herencia, pero si dejaron principios operativos básicos y la Doctrina;
    si existen sindicalistas, políticos y empresarios peronistas millonarios
    (con peròn existieron, pero no conducían),
    deberán ponerse atrás de todos, y recomenzar o irse
    (con macri, o algún político millonario, o armar algo con Làzaro Bàez)…
    Un griego, sentenciaba que, el hombre con vida interna,
    imprimìa movimiento valorativo in eternum;
    y sino, te lo metìan de arafue, algo físico y dependiente.

    Saludos muchachos.

  7. ricardo j.m. dice:

    pero te mando un psicomeme te disuelvo la personalidad con 560 bytes papa

  8. ricardo j.m. dice:

    fuera de broma ahora muy bueno lo leido y si creo que lo que quiere decir esta bien claro hay que dejar que el pueblo peronista elija

    pero igual creo que hay una gran diferencia. antes la traicion era, podriamos decir. entre nos. si me disculpan subirme al carro de la estructuracion de las orgas y como bien decis se peleaba por el poder.

    ahora se traiciono a los que no pueden defenderse a los viejos a los mas pobres, no ya pobres de antaño sino generaciones de marginados con muchas mas dificultades para encontrar un camino de organizacion para defenderse por razones de, digamos para simplificar con una lousteada adolecente “evolucion social”.

    al peronismo lo traicionaron hace mucho ya , hace mucho que tenemos jetones apalancados en la astucia y un sistema que promueve esa calidad de dirigencia por sobre un compromiso trasendente a uno mismo como el que uno supone ameritaria

    pero bueno, nos tiraremos memes hasta que vuelva quien ya ha sido elegida por la mayoria del pueblo peronista a mi buen y honesto entender

  9. Capitán Yáñez dice:

    En efecto: el asunto está adentro del Movimiento (yo lo pongo con mayúsculas). Y… los que cargamos varias décadas sobre los hombros (…ay!…) bien sabemos que la anécdota Anchorena – Rucci es cierta. Vaya que el peronismo sea una “alianza de clases”… pero… ¿es necesario que un “obrero metalúrgico” ande cazando zorros en la estancia de un legendario agrogarca cuyos antepasados fueron contrabandistas, traficantes de esclavos y etc.? Que un “obrero metalúrgico” pueda hacerlo es maravilloso… ocurre que cuando Rucci fue a cazar… hacía años que no ejercía de “obrero metalúrgico” sino de “dirigente sindical”.
    ¿Se entiende la diferencia?
    El mensaje de Dardo es muy claro: “unidad”, “conciliación” y “mimetismo” (léase “traición”) no son sinónimos.

  10. Jorge dice:

    Disculpas, Abel, este comentario no tiene tanto que ver con el posteo, pero lo tengo atragantado desde la lectura de la nota a Menéndez y la escucha de esta entrevista a Daniel Santoro (el bueno).
    https://radiocut.fm/audiocut/daniel-santoro-peronismo-y-la-unidad-un-debate-urgente-en-nonosquedaotra/

    Creo que la mayor traición al peronismo (y al pueblo) fue la profundización del neoliberalismo durante los noventas, ejecutada al ritmo del bombo y la marchita . Parece que algunos no quieren entenderlo, ni han hecho autocrítica al respecto. Hay quienes han sido partícipes de ese proceso y emergieron del mismo convertidos en “políticos profesionales”, y quienes, como testigos de la época, tienen una mirada demasiado indulgente al respecto. Habemos otros que, por cuestiones etarias, tuvimos la suerte de no enfrentar esos avatares (por eso admito que es un tanto injusto levantar el dedito).

    La cuestión es que no puede reeditarse esa traición en pos de la unidad “como sea”. No vale pensar al peronismo como si los noventas no hubiesen pasado y, peor, como si el kirchnerismo no hubiese existido. Y no es un berrinche de puristas. Después de la recuperación de las tres banderas bajo la experiencia kirchnerista nadie puede hacerse el distraído: hoy el peronismo no puede proponerse como otra cosa que no sea una alternativa al neoliberalismo. ¿Qué actores contribuyen o entorpecen la construcción de esa alternativa? Para mí, esa es la pregunta.

    En este mismo sentido, lean:
    https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-3779-2002-08-12.html

  11. Obser Vero dice:

    Para saber quién es el candidato primero habría que determinar quien no puede serlo.

    Por dar un ejemplo: una persona que siendo alto funcionario del gobierno que va a la embajada EE.UU, dice que el presidente está loco, pide a los EEUU que intervengan y otras cosas de tal tenor que *la esposa lo pateó para que que paté de hablar* no puede ser candidato.

  12. Raúl C. dice:

    Sin contar cuando fue con Macri a Davos.
    Eso no es una pavada.
    Es un ritual: ‘soy de ustedes’. Como firmar con la propia sangre.

    Está bien, me pueden decir que cualquiera puede desdecirse y borrar con el codo, etc.
    Pero hasta ahora nunca vi que el que llegó a ese punto se vaya de allí.

  13. Paloma dice:

    Creo que lo que no alcanzamos a percibir, me parece, es la lógica de la relación de los sujetos y sus significantes en el plano del imaginario colectivo.

    Hoy .. el Peronismo tiene un pensamiento, que corre en ensamble inconsciente, con su propia Historia y su poder de significar.

    Y el,” significante” , tiene carácter de AMO ( obvio en el sentido sociológico y también psicológico..) ..por lo tanto es un siempre llamado al AMO al PADRE , que es la LEY.
    NO es una apariencia que sea engañosa..es el fundamento mismo que se transcribe , a un AMO , como PERON y no a gobiernos sucesivos en más o en menos de cartón y operetas varias.

    Allí hay un clivaje, a tener en cuenta y también un síntoma.

    Cabe acotar que aún en la frontera de las apps, el signo y derrotero de la Historia y su proceso de revisión y su diialexis misma , es muchísimo más complejo para que oriente , como efectiva producción de sentido del devenir.
    Y esto supone en presente, vínculos entrecruzados , múltiples niveles que se condensan y desplazan figuras cuyo modelo , es la red y NO la recta.

    Pero también hay un hiato, …( Confusión y Tradición ), ,,,
    ¿ Acaso no se conectan profundamente entre si ?..

    Capaz, tal vez, la masa de representaciones NO empieza a moverse, por la erosión de desgaste ya que los límites se han vuelto , fluctuantes , MECANICOS , en vez de ir a rescatar pliegues abiertos en ” multiples planos” , al exterior..entre lo expresable y lo inexplicable.

    En cuanto a traidores, creo que proyectamos nuestra propia comedia de suicidio.

    Abrazo Peronista!,,,,,,

  14. Paloma dice:

    Obvioooo

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