EE.UU.: ¿Un imperio en declive?

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En un posteo reciente Conflictos de las Potencias, al comienzo de 2018, Carlos Pérez Llana, desde un enfoque “atlantista” convencional, miraba con una mezcla de escepticismo y alarma las políticas recientes de EE.UU. y sus consecuencias.

En este tomo un trabajo sobre el mismo tema de Fredes Luis Castro -no extraño a este blog- que fue publicado en América Latina en Movimiento y en su propio blog. El suyo es un enfoque nacional-popular, y trae una moraleja para nosotros.

“En una entrevista concedida a Bloomberg Businessweek, el CEO de Microsoft Satya Nadella reconoce que la globalización es un fenómeno que ha producido numerosas ventajas, pero que no fueron distribuidas equitativamente. “En la medida que no respondamos al problema de las desigualdades generadas en las sociedades de todos los países lo que se predica como América Primero en Estados Unidos, será Bretaña Primero en el Reino Unido y será China Primero en China”. Agrega que ningún líder con ambiciones puede pretender acceder a la presidencia o jefatura de gobierno de su país, si no comunica a los electores la preferencia de su patria por sobre las restantes (¿Mr. Nadella no conoce Argentina?; pregunta el bloguero). Respecto de los líderes empresariales, observa que deben aceptar la emergencia del “movimiento populista nacionalista” como la etapa de un proceso que inicia, no como una fase transitoria.

El mismo día que se publica la entrevista mencionada -21 de diciembre- una nota de la Associated Press News informa que los homicidios en las ciudades norteamericanas siguen un infeliz patrón: se concentran en determinadas áreas (clusters), “en las que la gente muere a un ritmo que no se ha visto en años, acaso nunca”, pero al mismo tiempo otros espacios de las mismas ciudades revelan estadísticas positivas sin precedentes en la materia. Vecindarios altamente pacíficos conviven con otros en donde la muerte violenta asola a sus habitantes, regularmente pobres y afroamericanos (condiciones que identifica a víctimas y victimarios). En sintonía con el CEO de Microsoft, especialistas imputan esta disparidad al desempleo, la segregación y la creciente brecha entre pobres y ricos. “En las últimas tres décadas, los estadounidenses más ricos han acrecentado su riqueza, mientras los de bajos ingresos perdieron su trabajo, apostando en algunos casos a la violencia”. Esta disparidad ha divorciado a los afortunados de sus conciudadanos, habitantes de los “distritos de la desesperación”, anulando sentidos de comunidad entre ellos.

Las informaciones descriptas se publican a escasas horas de un extraordinario recorte impositivo, aprobado por el Congreso norteamericano, que ha sido caracterizado como un verdadero desastre para la desigualdad de ingresos, al recortar impuestos a billonarios, millonarios, herederos e intermediarios financieros. Se prevé que este programa impositivo concentre en el 2027 el 83% del recorte a favor del 1% más rico. William Gale, un economista que sirvió a la gestión del muy republicano George H.W. Bush, asegura que el programa intensificará las tendencias de largo plazo que afectan a la economía de los Estados Unidos. Esto implica mayores beneficios para el quintil más rico, que incrementó su participación en la riqueza nacional en más de un 6% desde 1979, período en el cual la participación del quintil inferior sólo conoció pérdidas.

El argumento que sostiene que el alivio fiscal redundará en mayores inversiones y productividad es descartado por la historia reciente. Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, profesores de la Universidad de California en Berkeley responden empíricamente a la teoría ofertista de los desfinancistas neoliberales: “la evolución del crecimiento y la desigualdad en las últimas tres décadas hace que tal afirmación sea absurda. Desde 1980, los impuestos pagados por los ricos han caído dramáticamente con crecimiento de sus ingresos, mientras que las ganancias para el resto de la población han sido insignificantes. El ingreso nacional promedio por adulto ha crecido solo un 1.4 % por año, un desempeño deficiente tanto para los estándares históricos como para los internacionales. Como resultado, la participación del ingreso nacional en el 1% superior se ha duplicado del 10% a más del 20%, mientras que los ingresos acumulados en el 50% inferior se han reducido casi a la mitad, del 20% al 12,5%.

La política promovida por el ex animador de realitys shows que ocupa el Salón Oval, indican Sáez y Zucman, impactará en el escenario global, ya que acelerará la tendencia a los recortes impositivos a favor de las grandes corporaciones, con lo cual se multiplicarán los ingresos de los ya enriquecidos accionistas de las firmas multinacionales, “justamente lo contrario a lo que es necesario hacer en este tiempo de reacción populista que se experimenta en los países desarrollados”.

Para compensar el desfinanciamiento estatal se aprobó una reforma en el sistema de cobertura de salud, que permitirá ahorrar más de 300 mil millones de dólares en 10 años, a costa del desamparo sanitario de 4 millones de estadounidenses en el corto plazo, que se elevarán a 13 millones en el 2027, según data prospectiva de la Oficina de Presupuesto del Congreso norteamericano.

Lo que hace Trump, explica Nouriel Roubini, ex funcionario del FMI, el Banco Mundial y la Reserva Federal, es gobernar como un plutócrata vestido con ropaje populista, incentivando ánimos nacionalistas y sentimientos religiosos, como coartada cultural para distraer a los damnificados por sus políticas económicas. Pero lo cierto es que “ha llenado el gobierno de multimillonarios” que han llevado “el lobby empresarial a alturas nunca antes vistas.” En términos similares, Anne Applebaum, sugirió de qué manera las provocaciones machistas y las agresiones contra minorías étnicas, son funcionales a la distracción cultural, bajo la promesa restauradora de un nacionalismo blanco. La amenaza de enemigos internos y externos, sobra decir, cumplen un rol similar en esta ingeniería de exclusión y empobrecimiento.

El título del presente artículo se propone como un interrogante. Sucede que los deterioros, de larga data, de carácter doméstico en los Estados Unidos, son incuestionables. Pero habrá que ver si definitivos. En su proyección internacional, las tecnologías de su aparato militar industrial, gestionadas por el Departamento de Defensa y el Pentágono, motores burocrático-desarrollistas de la economía imperial, y las codependencias con las principales economías del planeta, no habilitan pronósticos apocalípticos. La manera en que evolucione el intercambio entre las esferas domésticas y de proyección internacional, determinará, entre otros factores, el destino norteamericano.

Lo que es evidente es que propiciar políticas domésticas similares, en países con ambición industrial, pulsión igualitaria y posicionamiento periférico, es asunto más insensato que corajudo, y el pronóstico es menos complejo: implicará irrelevancia internacional definitiva, y una sociedad en convulsión permanente, sometida, para peor, en su día a día económico, a la inestabilidad provocada por el gran juego desarrollado por las naciones a las que se decidió someterse”.

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2 Responses to EE.UU.: ¿Un imperio en declive?

  1. David (idu) dice:

    El título induce a confusión: No es lo mismo el Imperio Occidental originado en la Revolución Francesa que hoy rige al mundo, que los problemas internos de EEUU y su liderazgo sobre el mundo actual.

    Según el historiador Yuval Harari, cada época estuvo signada por la influencia de un imperio que dominaba numerosos pueblos y territorios (generalmente por la vía de la violencia).

    Los imperios griego, persa, romano, chino, el califato islámico, inca, otomano y finalmente el actual de Occidente difunden sus valores que hoy para nosotros son “normales” o “naturales”, pero que son básicamente un producto cultural de época.

    Capitalismo, derecho a la vida, abolición de la esclavitud, libertad individual, libre comercio, libertad de cultos, igualdad de la mujer, libertad sexual, derechos humanos, son los valores que rigen (o aspiran a regir) en todos los confines del globo en la era actual.

    Independientemente de cómo le vaya a EEUU, y de la existencia lamentable de regímenes anacrónicos – generalmente dictaduras – donde aún faltan (o se perdieron temporalmente) esos valores.

  2. victorlustig dice:

    Estimado Abel

    Los procesos historicos son lentos, los declives no son medidos en años sino en decadas, con suerte, el ejemplo mas cercano es Inglaterra, desde su pico en los 1850s? hasta Suez pasaron 100 años (uso Suez como marcador, ahi no pudieron hacer lo que querian sinolo que les dejaron hacer).

    En ese sentido Idu, si quiere poner una fecha de Imperio Occidental, es mas lejana, para mi, como hito quizas la paz de Westfalia, o el fin de la guerra de sucesion española, la creacion de los estados nacion o la 1er guerra mundial global.

    China solo vuelve a los niveles pre guerra del opio en cuanto a participacion mundial, el problema de todo esto es la perenne vuelta al ombiguismo del Imperio del Medio, cosa que les paso en los ultimos 1000 años, donde no necesitaban nada del exterior y pasados los momentos de expansion por prestigio y/o necesidad volvian al aislamiento y el mandarinato,

    Ahora el problema es el petroleo y la comida, hasta cuando lo sera? vaya a saber, el problema lo tienen los rusos en este momento, basicamente el silk road silk belt es lo mismo que pasaba hasta que los ingleses descubrieron que mandando opio no habia necesidad de seguir mandando plata por la ceramica y el te chino (alla por 1800, la bio de Jardine es elocuente). Hace poco descubrieron una montaña de Litio (literal) con lo cual el tema de las baterias tan mencionado aca junto con su industrializacion, veremos, no se puede corner the market, nunca funciono, ni a China con las tierras raras.

    Por eso el declive o no es bastante discutible, llevando al ejemplo gibboniano, Roma tuvo lio despues de Neron, pero aparecieron posteriores, que, dejaron casi todo lo que admiramos.

    Lo que si es cierto que la desaparicion ideologica del 2do mundo dejo sin contrario al 1ro y probablemente sin razon de ser al 3ro (por oposicion no hay 3ra via, la 2da desaparecion, aun en Vietnam) y eso genero un vacio de poder, no hay mas miedo al comunismo.

    Lo cual, volviendo al post luego de esta larga disgresion, ya que no necesariamente la caida de un poder global, su declive, sus tropezones genera otro poder global en su reemplazo, 476, Utrecht lo muestran, por citar dos, hay que ver si USA hace una nueva vuelta de tuerca y si los chinos no caen en su mandarinato (Zhen He es la ultima muestra de eso)

    Muy largo

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