“La guerra del glifosato”

monsanto

Este artículo de Rodolfo Terragno se me había pasado por alto. Lo siento, porque encara un tema fundamental para la economía argentina. Y para la vida de muchos argentinos. Pero apareció un domingo, día en el que Clarín es particularmente plomo. Y en diciembre, mes caliente en Argentina (ahora tengo en mi celular un mensaje sobre represión en el WalMart de Luján…).

Por suerte mi amigo Fernando Del Corro me lo acercó, y lo comparto con ustedes. Al final, mi reflexión sobre el asunto. Desde nosotros.

“El ministro de Agricultura alemán votó a favor y una colega, la ministra de Medio Ambiente, salió a atacarlo. El presidente francés, Emmanuel Macron, se indignó con Alemania. La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, reveló que su ministro no la había consultado. El Ministro respondió que, para tomar una decisión de ese tipo, él no necesitaba consultarla.

Macron anunció que Francia respetaría el acuerdo sólo por un tiempo, pero el Primer Ministro dijo que se lo respetará hasta el final. Y el ministro de Agricultura francés se declara “encantado” con el voto alemán. ¿Qué cosa ha provocado esta crisis internacional y semejantes convulsiones en los gobiernos de dos potencias? Un herbicida.

Pero no un herbicida cualquiera. La mayor parte de los cultivos, en el mundo entero, crecen al amparo del glifosato. Los agricultores dicen que es insuperable y se niegan a abandonarlo. Sin embargo, se sospecha que envenena el suelo y el agua, esparciendo cáncer.

La sospecha no está confirmada ni descartada, pero la sola posibilidad ha sumido a los gobiernos en vacilaciones, luchas internas y conflictos, al mismo tiempo, con el agro, la industria y la sociedad.

¿Qué es lo que votó el ministro alemán? Que en los países de la Unión Europea se pueda usar libremente el glifosato durante los próximos cinco años. No es una novedad. Se lo ha usado hasta ahora. Pero la comunidad estaba considerando si no había llegado el tiempo de prohibirlo.

Decidirlo requirió dos sesiones. Con el glifosato en el banquillo de los acusados, la primera vez Alemania se abstuvo de defenderlo. En la segunda sostuvo que era inocente.Si hubiera vuelto a abstenerse, hoy el glifosato estaría prohibido en Europa. Pero el asunto no ha terminado. El comité “Stop Cicliphate”, que reúne a 114 organizaciones ambientalistas, ha presentado un petitorio, firmado vía Internet por 1.320.517 europeos, para que el Parlamento Europeo prohíba el glifosato mediante una “legislación especial”. La Unión Europea está obligada a considerar toda petición que reúna más de un millón de firmas.

Claro que la discusión se da en todas partes. Los movimientos ecologistas, y no sólo ellos, llevan adelante una campaña mundial contra el glifosato. Sus denuncias sobre la malignidad del herbicida siembran temor en la gente. Y los políticos no quieren que se los vea a favor de la muerte. En Estados Unidos, las autoridades de California, incluyeron al glifosato en una lista de productos cancerígenos.

Si lo es o no, es algo sobre lo que los científicos no se ponen de acuerdo: 1) La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), sostienen que el glifosato no es cancerígeno. 2) La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, tiene al glifosato en su lista 2ª, donde pone los elementos “probablemente carcinógenos para humanos”. Pero en la misma lista está la carne vacuna, lo cual no contribuye a medir el grado de peligrosidad del herbicida. No se sabe a quiénes creerle.

Hay científicos que responden a intereses económicos, principalmente de Monsanto, el gigante norteamericano que descubrió el glifosato y armó un exitoso “combo” con plantas genéticamente modificadas.

Todo herbicida mata –unos con más eficiencia que otros– la “hierba mala”, dejándoles a las plantaciones todo el terreno a su disposición. Pero algún daño les hacen. Con sus plantas genéticamente modificadas, Monsanto eximió a las plantaciones de cualquier daño, modificándolas para que el glifosato no les hiciera nada. Muchos afirman que ese monstruo multinacional, que luce la bandera norteamericana y en diez años facturó 132.718 millones de dólares, usó su poder para comprar científicos.Ahora sospechan de Alemania, porque Monsanto es parte de la alemana Bayer, que pagó 66.000 millones de dólares para absorber a la norteamericana y crear un emporio mundial de biotecnología.

Claro que los científicos exhibidos por los ecologistas también son sospechados. En este caso, por razones políticas. En el ecologismo hay, junto con puros defensores del medio ambiente y la salud, sectores anticapitalistas , interesados en atacar un producto para atacar a su fabricante. Es más fácil movilizar a la gente contra el cáncer que movilizarla contra la plusvalía.

Sin embargo, también hay sectores progresistas que discuten con el ecologismo extremo: ése que no sólo lucha contra el glifosato sino contra todo que no sea orgánico. Quienes discrepan con tal radicalismo dicen que la agricultura orgánica es un privilegio de las burguesías urbanas, que a base de teorías no probadas denuestan la química y la biotecnología, sin la cual un tercio de la población mundial se moriría de hambre.

En concreto: los fertilizantes, los herbicidas, los plaguicidas, los conservantes y la manipulación genética multiplican los panes. Pero el riesgo de cáncer (verdadero o falso) sigue en pie.

En la Argentina, el glifosato y la soja genéticamente ayudaron a salir de la crisis de 2002: a ellos se debe buen parte de la productividad que permitió multiplicar la exportación de soy y traer una cantidad imprevista de dólares.

Pero el conflicto entre salud y economía perdura. El mes pasado, en Rosario, el Concejo Municipal hizo algo similar a lo de Alemania en la Unión Europea: un día prohibió el glifosato y dos semanas después levantó la prohibición, en respuesta a los reclamos del campo.

Quizás una reunión de Premios Nobel, insospechados de parcialidad, y sobre la base de investigaciones irreprochables, podría poner claridad en la polémica. No la resolvería del todo. Los prejuicios todo lo superan. Pero al menos, se reduciría la incertidumbre y el margen para las manipulaciones, económicas o políticas. Pero si el glifosato produce cáncer, no se puede pagar por el desarrollo con la salud de la población. Habría que encontrar otra fuente de ingresos”.

Mi reflexión: No me parece que las conclusiones de una reunión de Premios Nobel alcancen para que el gobierno de Macri prohiba el glifosato. Tampoco el gobierno de Cristina Kirchner lo prohibió, ante la indignación de ecologistas “enragé”. En realidad, ningún gobierno argentino lo prohibirá en tanto la mayor parte, por lejos, de las exportaciones de nuestro país dependan de que se siga usando. De ahí vienen las divisas para cubrir lo que nuestra industria necesita importar, las finanzas del Estado nacional y los provinciales…

Si un Stalin criollo nacionalizara la tierra y metiera a todos en koljozes, usaría glifosato para mantener la producción. Y fusilaría a los ecologistas.

¿Puede limitarse el uso de ese herbicida, e imponer una prohibición estricta de su uso cerca de zonas pobladas, o donde pueda contaminar las mapas de agua? Eso es posible. No conformaría a los ambientalistas extremos que sólo consumen comida orgánica. Pero esos reclamos -que ayudan a mantener el próspero nicho de los “productos naturales”, pero no mueven el amperímetro de la economía nacional- no deben impedir que los argentinos tomemos el tema en serio.

Porque las contradicciones internas de la Unión Europea, y de Japón, no les impiden usarlo cuando se les antoja como barrera para nuestros productos. Y más importante, podemos estar destruyendo la salud y la vida de muchos compatriotas.

24 Responses to “La guerra del glifosato”

  1. Silenoz dice:

    “Es más fácil movilizar a la gente contra el cáncer que movilizarla contra la plusvalía”

    Ja ja… tiene razón….

    De todas maneras y al margen, si los patriotas tuvieran al menos medio dedo de frente, con haber puesto tan sólo 0,1% de lo que históricamente se fugan y se tiran encima para “ser lo que nunca serán” en inversiones productivas, por lo menos no tendrían que andar mariconeando a los gobiernos: “Seño.. seño… Monsanto me robó la goma buahhhh…. bauhhhh” (ja ja…)

    Y de máxima a esta altura, chaparían más plusvalía exportando productos genéticos que porotos al natural… pero buehhhh….. Típico de los liberalotes de verdulería medio pelo vernáculos: mucho libre cambio pero con el estado detrás subsidiándolos sino el negocio no camina..

  2. victorlustig dice:

    Creo dos cosas, como todo esta el principio precautorio, pero, y es un gran pero, nuestro anfitrion tambien leia una persona que dijo que murio mas gente de malaria que de contaminacion por DDT, los otros insecticidas eran mas caros y no les alcanzaba la plata.

    El ecologismo esta buenisimo, mientras tengas luz, comida y mil etcs, siempre y cuando no sea cerca mio.

    Con el glifosato sera como con la aftosa, y, sino es el glifosato son los GMO, o los antibioticos en los cerdos, la inventiva para barreras paraarancelarias es infinita.

  3. Capitán Yáñez dice:

    Mi siempre muy estimado blogger no más en jefe, lo de que “una reunión de Premios Nobel, insospechados de parcialidad…” me ha provocado insalubres convulsiones de risa de las que trato de reponerme escribiendo…
    Podríamos empezar por preguntarle a Terragno quién cree que financia las “investigaciones irreprochables”… pero sería para agregar más confusión (por no decir “quilombo”) al asunto. Por lo tanto, “dejémoslo ahí” como diría un repugnante personaje que ya no está entre nosotros.
    Allá por 1987, laburando en Arrecifes, me tocó ser testigo accidental de una tragedia. Un día, como se pronosticaba lluvia, una familia campesina sacó la tapa del tanque de agua de la casa para que se llenara con agua de lluvia y le ahorrara alguna hora de uso de la bomba. Hete aquí que antes de que empezara a caer agua pasó por arriba de la casa un avión fumigador al que le perdían las canillas y derramó un par de gotas de lo que después se denominó “coctail letal” (así constó en la causa judicial abierta al respecto) de 2,4-D, DDT (que estaba prohibido) y otros sulfurados y clorados usados como antiplaguicidas (herbicidas e insecticidas) en la época (nada de glifosato… por entonces se usaba poco o nada). La familia eran cinco personas, murieron tres y las otras dos se salvaron vaya a saberse porqué.
    La cuestión de fondo es la distribución, tenencia y uso de la tierra, no que plaguicida se usa o no. La UE (con Francia y Holanda a la cabeza) subsidia fuertemente a sus productores agrarios por una cuestión de ordenamiento territorial: quiere gente viviendo en el campo. Si la gente que vive en el campo usa glifosato y le ahorra unos buenos euros de subsidios… pues bienvenido sea el asunto.
    En estos remotos confines del mundo que nos ha tocado habitar nuestros gobernantes no se ocupan -ni preocupan- del ordenamiento territorial sino de las divisas… ergo, la “guerra” acá no es tal. Y está muy bien: el problema no es el glifosato.
    Resumiendo: el problema de fondo es la distribución,, tenencia y uso de la tierra. Qué plaguicida se usa para producir qué cosa es anecdótico.

  4. elnelson dice:

    En la agricultura se utilizan agroquímicos que son mucho más tóxicos que el glifosato y sin embargo están permitidos. Sería una tremenda incoherencia que se prohíba el uso de glifosato y por ejemplo, se pueda seguir utilizando el paraquat (que está bien demostrado que es peligroso). En soja se utiliza mucho el insecticida dimetoato (contra las chinches), que en su marbete tiene etiqueta amarilla (o sea, comprobadamente dañino para el organismo) y sin embargo lo pueden encontrar en cualquier vivero en venta libre. Hay muchos más ejemplos.
    Lo cierto es que no hay nada concluyente en contra del glifosato, al menos de efectos agudos; sobre los efectos crónicos, no se sabe. Tiene una vida media muy corta, y esa es una de las razones por la que precisa ser utilizado con coadyuvantes, de los cuáles poco se habla, ni se conocen con precisión cuáles son ya que forman parte del secreto de la fórmula. La toxicidad del formulado es mayor al compuesto en grado técnico. Es probable que esos coadyuvantes tengan algún efecto.
    Estoy completamente de acuerdo en que muchas de estas discusiones están empapadas de ideología política, y mucho menos de rigor científico.
    Aclaro que no tengo intenciones de defender a Bayer, tampoco Monsanto era santo de mi devoción (abasteció al ejército norteamericano, junto a Dow, un compuesto químico y herbicida llamado “2,4,5T”, también conocido como agente naranja; dicho químico es un pariente muy cercano de otro químico muuuy utilizado en la Argentina, en barbechos, el 2,4D, obviamente permitido).

  5. ricardo j.m. dice:

    oh si hay algo concluyente en ninguna heladera ni en ningun restaurant donde van los dueños de monsanto hay comida producida con ese insecticida ni con ningun otro, ellos comen comida organica asi como los dueños de los campos no comen lo que siembran con venenos ni sus carnes de consumo vienen de vacas de free lots.

  6. ricardo j.m. dice:

    al respecto de el supuesto hambre de miloones hay que decir que con solo no tirar la cuarta parte de la comida producida que hoy si se tira todos los dias alcanzaria para producir comida sin veneno para todos y todas.

    esto es como el pucho y el cancer, cuando bajo notablemente la cantidad de casos de cancer cuando hicieron puiblicidad en contra del cigarrillo o cuando le sacaron el plomo a la nafta.

    pero bueno algunos dicen que el aumento de casos de cancer en los pueblos rurales es por que dios esta enojado

    https://elpais.com/internacional/2015/04/13/actualidad/1428944889_293771.html

    https://www.infobae.com/2013/10/21/1517756-argentina-mal-uso-los-agroquimicos-provoca-problemas-salud/

  7. ricardo j.m. dice:

    En 2015, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido lo que muchos médicos, afectados y vecinos sabíamos desde hace años: los pesticidas que más se utilizan en Argentina producen cáncer. Glifosato y 2.4 D, los herbicidas más consumidos son cancerígenos humanos. A pesar de ello, 200 millones de litros-kilos de glifosato se consumen por año en la Argentina, generando una dosis potencial de exposición de 5 l-k por argentino por año. En las zonas agrícolas el monocultivo de soja (y en menor medida de maíz) se extiende en 25 millones de hectáreas en donde viven 12 millones de personas, los niveles de exposición (ya no potencial) se elevan a 30 – 60 l-k por persona, por año.

    Los estudios realizados en más de 25 pueblos, de menos de 15.000 habitantes, en provincia de Santa Fé, Córdoba y Entre Ríos muestran que la primera causa de muerte es el cáncer (30% o más) desplazando por mucho a los problemas cardiorespiratorios (en Argentina la primera causa de muerte es cardiovascular con el 26% y la segunda el cáncer con el 20%); que las incidencias y prevalencias de cáncer en general triplican a las que se reconocen en la ciudades, que los enfermos oncológicos son más jóvenes que lo esperable, que los problemas respiratorios y endocrinos duplican las prevalencias esperadas y que el impacto en salud reproductiva es inocultable.
    La perdida de embarazos deseados a través de abortos espontáneos e inexplicables tiene una tasa que va del 10% al 22% en mujeres de edad reproductiva en 5 años y las tasas de niños que nacen con malformaciones son el doble y a veces el triple de las tasas esperables o que se ven en todo el resto del país.

    y mas

    http://reduas.com.ar/congreso-nacional-de-medicos-de-pueblos-fumigados/

  8. vale dice:

    Necesitaríamos plaguicida judicial para combatir esta plaga extorsionadora, ¿ será suficientemente pote nte el glifosato?

    https://www.pagina12.com.ar/84146-el-cambio-viene-con-ajuste-y-aprietes

  9. Omar Pedro dice:

    Hola Abel. Es importante el tema. Sería interesante conocer las alternativas al glifosato que puedan proponer quienes entiendan del asunto dentro de las necesidades de producción actúales en el país, para no quedar encerrados en el sesgo de glifosato si/no. No me parece buena idea tildar de fanatico cualquier planteo que proponga los cultivos orgánicos, eso los cancela de antemano sin permitirnos la discusión. Se qué hay experiencias de agricultura orgánica a nivel masivo y algunos profesionales que están en el tema consideran que es viable a nivel de la producción actual. No se, puede ser otra propuesta del también, digo esto para sugerir una posición más abierta. A veces, muchas veces las soluciones vienen por fuera de nuestro rango de visibilidad. Gracias, soy un seguidor de su blog, siempre interesante en lo que aporta.

  10. Palquienque dice:

    Mi reflexion: Andres Carrasco y Damian Verzeñassi. x ahi viene.
    Saludos.

  11. David (idu) dice:

    Tal cual, Ricardo:

    Ellos tienen por objeto vivir bien y seguros. Su ciencia es para los millones de (ex) hambrientos.

    Lo mismo que los jerarcas (y ex jerarcas) que viven en Puerto Madero: NUNCA irían a vivir a Fuerte Apache, aunque se desviven pensando en los que habitan en esas barriadas del Conurbano… y en los jubilados, obviamente.

  12. elnelson dice:

    Pasa que ese tipo de planteos tiene un problema: ¿como aísla el efecto del glifosato con respecto a todos los otros quimicos que se utilizan? ¿y si lo cancerígeno son los fungicidas (en soja se utilizan y mucho)? ¿o los insecticidas (ya mencioné el dimetoato, reconocible por el olor a podrido cuando se aplica)? No digo que no pueda ser nocivo, pero es dificil de demostrar (se degrada rápido y no es persistente y por eso es obligatorio el uso de coadyuvantes) y sobre todo, hay en uso químicos peores y que se sabe que son peligrosos.
    Algo que se podría hacer es limitar o prohibir las aplicaciones aéreas, donde es imposible controlar la deriva (gotas de agroquímico que no van al blanco) y muchas veces se practica de modo irresponsable.

  13. Norberto dice:

    Estoy lejos de los agrogarcas de primero, segundo y tercer piso, tanto que cuando me jubilé había dedicado mi tiempo libre al diseño de una aeronave robótica específica para la fumigación, hace tiempo diseñe una tripulada que llegó a volar, pero solo quedó en prototipo por una de las múltiples aperturas indiscriminadas de la economía a la que son tan afectos nuestros neolib, en este caso los Chicago Boys.
    El salto de tripulada a robot se debe a la infinidad de accidentes y muertes por envenenamiento de los pilotos, y a que al no haber tripulante y su operación estar confinada, se pueden utilizar componentes no certificados de calidad pero de bajo costo.
    La angurria demostrada en la discusión de la 125, donde la violencia ejercida por los mencionados agrogarcas contra todo el resto del país fue bastante mayor que la de hoy, objeto de títulos catástrofe, me hizo desistir de liberarlos de esas muertes, pero seguir interesado en los desarrollos agropecuarios.
    En tal sentido los que hablan de vagos que no trabajan por supuesto que ven la paja en el ojo ajeno, entre lotes de bajo rendimiento y lotes de zona núcleo, la cosecha anda en los treinta quintales por ha, y mientras tanto no hay grandes emprendimientos biotecnológicos para aumentar los rendimientos, porque tal vez deberían sacrificar el agrotóxico, aunque eso haga a explotar más racionalmente la tierra, porque sacrificar el agrotóxico puede resultar en tener que trabajar, palabra santificada cuando los otros deben ejecutarla, pero que en realidad les provoca alergia tanto para si como si deben pagar, entonces es mucho más fácil que el pool o el pequeño emprendedor de la zona, agrogarcas de segundo piso se encargue de coordinar el trabajo de los dustintos contratistas mientras discutimos si el café de la confitería del pueblo es bueno o malo.
    Hasta nosotros con el desarrollo del gen contra la sequía, que permite ampliar el área de cultivo a la zona semiárida, es un paso adelante, o atrás, según se mire, porque le quitaría las pocas tierra que le están quedando a otros cultivos menos rentables y las actividades ganaderas, y afectando la seguridad alimentaria de los menos protegidos, o sea todos los que no tenemos empresas offshore y dependemos o del consumo o un sueldo. Y hablando de eso, in the big city, está todo el mundo en la calle,:……….en la cola de los cajeros porque en los negocios, ni el loro, Felices Fiestas.
    Nunca menos y abrazos

  14. Norberto dice:

    Hay muchas posibilidades en el cultivo de precisión, donde mediante el estudio de suelos, cultivos, agroquímicos y estadísticas, y el uso de maquinaria computarizada, tanto en dosificación como por el uso de pilotos automáticos, se lográ el máximo rendimiento del suelo para cada cultivo y lote.
    Nunca menos y abrazos

  15. ana lía pujato dice:

    elnelson debería instruirse con verzeñassi; está a tiempo

    lástima que andrés carrasco (que tuvo como “carrasco” al conicet) ya no pueda desasnar al soberano

  16. ricardo j.m. dice:

    mira yo no soy cientifico pero este tal congreso se plantea desde los datos que muestran el crecimiento de estos males con un punto de infleccion claro que es el comienzo del uso del glifosfato

    yo por lo que puedo decir por mi si el organismo no lo metaboliza es malo, no me importa si el mal es un grano o un cancer.

    y el tema con esto parece ser de movida ese el glifosfato te queda adentro como el plomo o el silicio.

    asique todo se reduce a volumenes de exposicion y tiempo.

    para darle color podemos compararlo con la drogas, todas ellas desde la mas boluda a la mas adictiva suspendiendo la ingesta con el tiempo no queda nada

    con el glifosfato te comes una molecula y te la llevas a la tumba el dia que sea que llegues

  17. elnelson dice:

    Ana Lía, vengo del palo científico y soy agrónomo; tuve la oportunidad de estar en un seminario que brindó Carrasco y puedo hablar con fundamentos de muchas cosas en que no estoy de acuerdo o en que sus investigaciones tenían varios puntos criticables o al menos flojos. Insisto en que no me interesa defender a ninguna multinacional. Es más, si desea comer seguro, elija la verdura que viene con gusanos, es la mejor garantía que no tiene rastros de agroquímicos.
    Son discusiones interesantes y que se tienen que dar con el rigor correspondiente.
    Lo que yo quiero marcar es justamente una contradicción y a mi modo de ver mal planteada “glifosato si – glifosato no”. A ver, ¿Nadie usa Raid en su casa? ¿Leyeron las indicaciones y la toxicidad de su principio activo? ¿Sabía que la cipermetrina (de la misma familia de insecticidas que el raid) se usa en cantidades industriales en el campo? ¿Se dá cuenta a donde quiero llegar?

  18. Mariano T dice:

    Si querés acá la distribución de la tierra que tiene Europa, la solución es sencilla: Poner durante unas décadas la misma plata que pone Europa. Mientras tanto, la única ventaja comparativa que tiene nuestra producción es la escala.

  19. Mariano T dice:

    Ricardito: De dónde sacaste semejante tontería? Se te ocurrió solo, te contaron, lo leíste en algún lado?

  20. Mariano T dice:

    Tenemos un % de cancer menor a Europa. Y no se ve ninguna determinación geográfica definida. Esos son especialistas en bolazos. De todas esas cifras, NINGUNA es real, ni para matizar

  21. Mariano T dice:

    La agricultura orgánica certificada (hay mucha otra que es trucha), se caraceteriza por mayores costos y menor producción que la convencional. Se defiende, en algunos casos muy bien, porque vende a mejores precios.
    Esos buenos precios que hacen económicamente sustentable la agricultura orgánica, se perderían si ésta fuera masiva. No podrían salir de su nicho hipster por los precios.

  22. Mariano T dice:

    Y si…sacrificar el herbicida sería tener que arrancar los yuyos a mano. Pero eso ya no lo hacen ni los chinos. Y no alcanzaría la población de America Latina para arrancar los yuyos de las 30 millones de hectáreas que sembramos, mucho menos a 2 dólares el día, que es lo que se podría pagar para esa labor si se quisiera competir con el resto del mndo, que usa herbicidas

  23. Mariano T dice:

    El glifosato, como todas las sustancias químicas que estan difundidas por el ambiente, tiene que ser estudiado en forma permanente.
    Pero en general es raro que sean problemas de salud pública, sino primero y principalmente de salud laboral.
    Un aplicador está expuesto 40 veces más que un vecino, y no al producto al 3%, sinó con el producto concentrado.
    Acá no se estudia nada, pero en EEUU estan en un monitoreo permanente desde hace 25 años sobre la salud de una muestra de 48.000 aplicadores y sus esposas.
    Con respecto a otras sustancias, se han encendido luces amarillas y rojas (varias han sido prohibidas). Pero con el glifosato nada hasta ahora.

  24. Norberto dice:

    Extremista
    Nunca menos y abrazos

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