Procesos nacional-populares y sectores medios – 2° parte

balneario

La otra parte del imprescindible trabajo de Ernesto Villanueva (la primera, aquí). Para refrescarles de qué está hablando, repito una de las últimas frases: “Esta enorme debilidad aspiracional de los movimientos nacional populares no fue tan importante en sus orígenes, pues las capas postergadas en sus derechos políticos se hallaban tan extendidas allá por los años cuarenta que esta dificultad fue entendida al inicio como un colonialismo cultural por parte de las clases medias que negaban a los de abajo para asimilarse mentalmente a los de arriba”.

“Por qué preferimos ser desiguales”

Tal el nombre de un libro de reciente publicación, cuyo autor es François Dubet. Preocupado por el voto en Francia, con un Sarkozy triunfante, se interroga por las diferencias entre los discursos políticamente correctos, tributarios de la Revolución Francesa, y las posiciones cotidianas de los actores sociales con relación a quienes consideran que están debajo en su percepción de lo social. Y en aquel país, se reproduce el drama que encontramos en el nuestro. No se trata aquí de caer en el facilismo de achacar los males a los medios hegemónicos, como si los receptores de los mensajes fuéramos tabulas rasas en las cuales es posible inscribir cualquier propuesta.

No. El punto de partida para cualquier análisis de construcción de mayorías ha de tomar a los medios como un dato de la realidad, pero de ninguna manera como el causante de nuestras insuficiencias. Ya hay mucho escrito acerca de la actividad de los receptores de mensajes, de su capacidad de reinterpretación de los mismos, como para autoconsolarse quejándonos de tal o cual medio.

Más aún, en un mundo comunicacional, donde un contenido se trasmite en un medio –por ejemplo, una película en el cine–, luego se multiplica y se transforma en otros medios –videojuegos, o historietas–, y donde cada plataforma da lugar a una forma original de esa comunicación inicial, los contenidos propios de lo nacional popular han de someterse a una prueba de “actualidad”. ¿Sus contenidos, sus eslóganes no son demasiado estáticos frente a la actual multiplicidad de medios? ¿Estos mismos son apenas plataformas de contenidos preestablecidos? ¿O, por el contrario, ellas mismas transforman los medios?

Creo, en este sentido, que el poema tantas veces atribuido a Mario Benedetti –pero que en realidad pertenece a Daniel Cézare– tiene un contenido profundamente injusto. Recordemos. Comienza diciendo:

Clase media

Medio rica

Medio culta

Entre lo que cree ser y lo que es

Media una distancia medio grande. 

Desde el medio

Mira mira medio mal

A los negritos

A los ricos

A los sabios

A los locos

A los pobres.

Me pregunto si estos males que se le achacan a la clase media no los poseen también los otros sectores. En todo caso, se trata de un caso más de búsqueda de una propia identidad diferenciándose de los demás. Y aquí el que esté libre de este intento que tire la primera piedra.

Diferenciación respecto de otros sectores, diferenciación respecto de grupos parecidos, diferenciación sexual, horizontes disímiles de expectativas, todo ello ha de ser atendido a la hora de una estrategia nacional popular.

Incluso deberíamos recordar que algunos teóricos marxistas como Preobrazhensky sostenían que la pequeña burguesía comercial no era estrictamente una clase capitalista, puesto que su existencia era muy anterior a este sistema. Y estas especificaciones nos han de ayudar en el momento de pensar nuevamente el concepto de sujeto político de la transformación.

El gran Ernesto Laclau se preguntaba por la hegemonía y encontraba en el significante vacío la posibilidad de articular distintos intereses. Más aún, con ello lograba hablar de diversos modos de populismo. En una bandera, entendida de manera diferente por aliados de hecho, se plasmaba una unidad que posibilitaba una fuerza determinada.

Sin embargo, quedaba en pie el interrogante por cuál debía ser esa bandera, ese significante. ¿La nación? ¿El pueblo? También reconozcamos que, a la inversa, en estos tiempos estamos asimilando que la reacción ha aprendido al respecto. La (denuncia de la) corrupción como elemento aglutinador es poderosa a la hora electoral.

Así como de este lado se ha revalorizado la democracia apelando a Derechos Humanos, a derechos de las minorías, a tomar en serio valores abstractos de nuestra Constitución, a respetar las instituciones, del otro lado han blindado de un poder al Poder Judicial que sería impensable en un sistema realmente democrático o en una dictadura, que casi siempre tiene herramientas más poderosas que las burocráticas provenientes de los juzgados.

Esto es, tomándonos la palabra de respetar las instituciones, señores designados para actuar en el campo de la asignación de penas frente a delitos se han constituido en actores políticos importantísimos, debilitando de hecho el ámbito natural de los representantes del pueblo, el Congreso. Es decir, la reacción se resigna al sistema democrático para tutelarlo: que la política monetaria no la maneje el presidente, que cualquier magistrado pueda estar por encima de las leyes, etcétera.

Una vuelta de tuerca

En ese sentido, la  representación política actual de fuerzas poderosas, las grandes transnacionales, las que manejan el comercio exterior, los terratenientes, la banca extranjera, los acreedores,  difiere de anteriores expresiones como fueron Videla o Aramburu. Hoy su acción sobre las clases medias no surge de la violencia como sucedió en 1976, sino increíblemente del ascenso social ocurrido en estos años.

Expliquémonos. Nos han esperado al final del camino. El gobierno surgido en 2003 ha reparado la Argentina, ha desendeudado nuestro país, ha incorporado millones al trabajo formal, ha dado empleo a quienes estaban sin él. Pero en ese proceso, estos sectores han mutado su perfil y sus expectativas. Y nosotros, en lugar de estar a tono con estas nuevas exigencias, nos refugiamos en que se había hecho mucho. Pero ello no alcanza. Y la reacción supo prometer sobre lo que no habíamos cumplido o sobre lo que todavía no estábamos en condiciones de avanzar. Habló de expectativas, ignorando el pasado. Nosotros aplaudimos el pasado sin hablar de cómo debía ser el futuro. Y así nos fue.

Ello tuvo que ver, obviamente, con esa mirada dúplice con relación a las capas medias. Acompañamos a los humildes a la puerta de entrada de la inclusión. Pero allí adentro estaban los valores propios de los sectores medios, los electrodomésticos, las vacaciones, la seguridad, cierta tranquilidad burguesa. No hubo respuestas al respecto porque nuestra concepción, que duda en ese plano, nos lo impedía.

Se trata de repensarnos, en particular, de aceptar desigualdades y heterogeneidades sociales a la hora de construir una propuesta nacional popular de futuro, de poder referirnos simultáneamente a unos y a otros, de construir sujetos políticos que, en el momento de su ascenso social, sean fieles a sus orígenes sin ignorar que tendrán intereses y expectativas distintas.

Es fácil afirmarlo como objetivo, difícil de construirlo, pues ello requerirá despojarnos de pruritos y visiones que provienen de los siglos xix y xx, pero que no dan cuenta de las nuevas complejidades dadas por una esperanza de vida mucho más larga, por el conocimiento por parte de todos de cómo viven los ricos, de una secularización del mundo occidental como nunca hubo antes, de un predominio de la cultura protestante cada vez más agresiva y negadora de tradiciones que nos son muy caras.

Este desafío será menos acuciante si la reacción hace retroceder económicamente a las clases medias, pero reaparecerá una y otra vez en la medida en que cumplamos las primeras metas. Y se trata de que, en el futuro, no se repita ni 1955, ni 1975, ni 2015. Ahí estamos”.

 

21 Responses to Procesos nacional-populares y sectores medios – 2° parte

  1. Pedro dice:

    Hará una semana con otros compañeros hablamos de esto mismo. Y de cómo los votantes abandonaron al Fpv al dejar de sentirse representados. El proyecto de país debería ser: no la creación de una gran clase media, sino la creación de una gran clase alta. Es una de las virtudes que tanto se le señalan a la derecha liberal: la promesa de ascenso social indefinido e individual, como opción a la realidad de gobiernos que promueven cierta mediocridad medio-clasista. ¿Por qué no puede ser, la creación de una gran clase alta, un proyecto colectivo? ¿No lo es siempre, acaso?
    Por supuesto que uno podría preguntar, bueno, pero ¿alta con respecto a qué? Respecto a los objetos inanimados; respecto a los árboles; respecto a los demás pueblos; respecto a lo que éramos el anteaño pasado. No importa. Es una cuestión de actitud, como diría Rodolfo.

  2. Si pensamos como gente intelectuales y encima de izquierda, corremos el riesgo de volvernos un PRD mexicano que jamás ganó y jamás ganará una elección y cuyos intelectuales chetos se lamenta que el pueblo ‘no entiende nada’ y no los vota, ‘no tienen conciencia de clase’ dicen por acá y por allá, pero los peronistas no tenemos conciencia de clase, tenemos conciencia nacional y una doctrina para reeleer y reencontrarnos con el pueblo que somos nosotros mismos y ganar elecciones caminando

  3. Raúl C. dice:

    Excelente resumen de una situación.
    “Construir una propuesta nacional popular de futuro” es la clave.

  4. Ezequiel Gaut vel Hartman dice:

    En esta segunda parece que lo que se dice es “luego del ascenso social, los pobres se volvieron de clase media y los perdimos”.
    Si es esto lo que se dice, entonces el FPV no tuvo nada que ver con la derrota. En todo caso, su único pecado fue “no entender´que el bien que había hecho iba a tener efectos colaterales”.

    Me parece muy subido el precio de esta interpretación de la dékada. Que el gobierno haya construido una nueva clase media que luego lo traicionó me parece exagerado y bastante discutible.

    De la primera parte del texto, en cambio, se desprendía una lectura más interesante: el gobierno perdió las elecciones en 2009 y en ese punto cambió su sujeto de referencia. Hasta 2008 el saneado de la macroeconomía y el boom de la soja permitió una recomposición del entramado social que no estaba focalizada en ningún sujeto particular. O sea, una mejora general de las condiciones. Los sectores bajos mejoraron su condición por la recuperación del empleo, el campo exportaba y todos mejor por el nivel del mercado interno. Y teníamos a Clarín, que es tener la clase media.

    Pero eso empezó a flaquear con el parate del mundo 2008. Luego del palazo de 2009, donde la sociedad le corcoveó al Néstor, llegó la AUH, los planes y la ampliación de las jubilaciones. O sea, asistencia directa por abajo y la inflación superestructural del sector progre como paraguas simbólico. Esa fue el nuevo sector de referencia para el gobierno: pobres y progres. A partir de ahí ya no estuvieron TODOS adentro. La Concertación Plural (¿se acuerdan?) se terminó y el pacto con Clarín también. La clase media que nos quedó fue la progresía más ideologizada. La clase media a secas, como familia, se fue en ese punto. La retórica emancipatoria no se lleva bien con el pequeño asalariado en blanco. Menos con el sector medio clásico.
    Si esto es así, la única elección que habría que explicar como anómala es la del 54 %.
    Dady Brieva dijo algo piola: se perdió ese voto peronista “por omisión” ese de “¿qué votás? ¿y qué se yo? al peronismo… “. A puro Laclau, ese voto se fue yendo. Pero entiendo que la reflexión de Villanueva intenta generar una reflexión que desande ese camino de pérdida de representatividad.
    Pero al final, ¿lo logra? El artículo dice que hay que representar a la clase media, pero no dice cómo (no es que tenga que hacerlo, ojo).

    Lo único que aparece al final es este ominoso párrafo: “Este desafío será menos acuciante si la reacción hace retroceder económicamente a las clases medias, pero reaparecerá una y otra vez en la medida en que cumplamos las primeras metas”.

    ¿O sea que volveremos cuando estemos todos empobrecidos de nuevo?

    Gracias, cerrame la ocho.

  5. CV dice:

    Sobre la “independencia” del Poder Judicial, hay que leer El Federalista.

    Ahí claramente se dice (no me acuerdo si Madison o Hamilton o ambos) que fue pensado como una institución clasista (contramayoritaria). Dicho sea de paso, y esto puede ser interesante, el análisis de clases sociales que allí se hace no es marxista: las clases en las que estaba dividida la sociedad eran las de acreedores y deudores.

    Saludos!

  6. Pedro dice:

    El 54 tuvo el envión del fallecimiento de NK. Voto piadoso. Es una obviedad o no, lo cierto es que no se menciona.

  7. victorlustig dice:

    Ezequiel,clap clap
    Una síntesis, crearon el pibe gol, el pibe gol se cansó de planes que garpa y piquetes que lo enquilomban.

    Ojo, si creen que volverán merced a la economía, mmmm

  8. Silenoz dice:

    Estimado lo emocional es imposible de medir, por eso se recurre a otro tipo de variables más concretas, al igual que “los 9 pecados capitales” y la influencia de la mass media a lo sumo se lo tiene como dato -como dicel el autor- podrán aportar pero puede prescindirse de ella…. Por que si no -como dicen algunos- anda a chequearlo a la …. ja ja..

    Saludos

  9. Ezequiel Gaut vel Hartman dice:

    No se menciona porque la onda es mostrar que en realidad perdimos todas, EXCEPTO la del 54. El foco está puesto en las demás, cambiando la pregunta habitual de “¡Oh Dios!, ¿cómo pudimos perder en 2015 si habíamos ganado con el 54?”

  10. Pedro dice:

    Si, no hace falta reducirlo a números. Simplemente saber que el voto es ajeno y responde a mil variables incontrolables, y 2011 no fue la excepción sino lo contrario. Por eso desconfío altamente del duran-barbismo-big-data-meme-clima-encuesta… Lo único que se puede hacer con certeza es trabajar bien.

  11. Raúl C. dice:

    Claro… con sueldos y jubilaciones actualizados por debajo de la inflación, mayor desocupación, alta inflación, alto déficit fiscal, alto déficit comercial, falta de inversiones, cierre de empresas, fortunas en pago de LEBACs, deuda externa que crece exponencialmente, primarización/desindustrialización… con todo esto el pibe Gol va a decir ‘yo quiero seguir toda mi vida con estos, o con unos que ajusten más’. ¿Qué puede salir mal?

  12. victorlustig dice:

    querido Raul

    el resultado de la 2da eleccion me exime de comentarios, y, probablemente el 2019 tambien.

    En general el pueblo es mas sabio que sus dirigentes, de alli quizas la frase con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, (Muy hegeliano esto ultimo)

  13. Jose dice:

    Parece que la intelictualidad comunicacional del “campo nac & pop” continúa atribuyendo a la clase media solo “valores” suntuarios o negativos: “los electrodomésticos, las vacaciones, la seguridad, cierta tranquilidad burguesa” sin hablar de otros (por ejemplo ahorro que es postergación de consumos actuales para conseguir una satisfacción futura en contraposición a la cultura de crédito, la satisfacción actual en desmedro de consumos futuros).
    En fin, parece que se centran en fidelizar a los convencidos, en vez de tratar de ampliar la base de sustentación.

  14. Mariano T dice:

    La economía volaba en 2011. Nunca más

  15. Ricardo dice:

    ¿y cual sería el “pibe” paradigmático que ud. consideraría más conveniente crear? ¿se puede saber?
    ¿el pibe Fariña? ¿el pibe Pablo Escobar? ¿el pibe heredero/parásito Mauricio? ¿el entrepeneur de cerveza artesanal?¿cuál sería?
    ¿Cual sería el pibe paradigma capaz de disfrutar de la buena y bancarse la mala, como creo (yo) corresponde a una persona integrada?

  16. Raúl C. dice:

    Bueno, no pudo contestar nada sobre los hechos reales que nombré.
    Y me olvidé de agregar los aumentos de tarifas de servicios y de transporte.

    El resultado de la elección fue 41.0% a 36.6% (más otros partidos) en todo el país.

    Hay prácticamente tantos pibes Gol de un lado como del otro. Y quizá algunos menos del lado macrista.

    Si es que no se olvidó de los números y de la estadística.

    Solamente hay que hacer notar que con esta realidad, por cada pibe Gol que resulte beneficiado habrá cien perjudicados.

  17. Silenoz dice:

    ” ahorro que es postergación de consumos actuales para conseguir una satisfacción futura en contraposición a la cultura de crédito, la satisfacción actual en desmedro de consumos futuros”

    Como te quemaron la cabeza con esta pelotudez…. en esto es “hegemónica” la derecha, hacerle creer a otros una virtud que las elites oligárquicos NUNCA practican…. pero bueno no se puede negar que (cierta) “clase media” “bien-piensa” ehhh… ¡cómo no! siga José….

  18. Jose dice:

    Silenoz, sus insultos y descalificiones solo demuestran su capacidad de argumentación, que parece tender a Cero.

  19. victorlustig dice:

    aha, Y? perdieron 2 veces, y la 2da con todo eso que decis, entonces? cambiamos el pueblo?

  20. Mario Burgos dice:

    Es interesante ver todas las palabras que pueden articularse para explicar una situacion que no se comprende o, peor aún, no se quiere reconocer.
    En 2015 perdimos las elecciones por un punto y medio. Esto es, si 400 mil compatriotas que votaron a Cambiemos nos votaban, estábamos gobernando y discutiendo otra cosa. Cuando algo así sucede, esto es, cuando una fuerza gobernante pierde por diferencia mínima, no se trata de un giro de 180 grados en la adhesión mayoritaria (sustento del análisis en cuestión: No nos habría votado la clase media pero es porque no la comprendemos) de sino de una campaña errada por parte de esta fuerza. Nunca se reconoció la,contraofensiva imperial que siguió a la derrota del ALCA (el punto más alto en la correlación de fuerzas para los gobiernos populares en América Latina), la contraofensiva imperial, la crisis global y el plano de defensiva táctica que estos factores determinaban para nuestra región. Dimos batallas imposibles, como la 125, la “democratización de la justicia”, que fueron disgregando nuestro frente a la vez que alimentaban la recuperación del frente oligárquico corporativo que hoy gobierna. Aún así perdimos por punto y medio. Tal la crisis de hegemonia del bloque de poder, tal la densidad de la cultura popular. Pero fuimos a las presidenciales con una propuesta ajena a esa densidad: “el candidato es el proyecto”, “si la tocan Cristina” (cuando Cristina no era candidata), “quien quiera puede ser candidato” (cuando el único que existía por su presencia ejecutiva de doce años era Scioli); una resolución de candidatura que, aun siendo inevitable se negó hasta que se produjo (había que dejar que Randazzo siga en campaña, tras cometer el imperdonable error de decir que el enemigo estaba dentro del FPV en la persona de Scioli y se defina como ” el candidato de la presidenta?. Y en todo ese proceso la teoría del “núcleo duro”, la idea de que, aun en una derrota, se volvería con más fortaleza, a corto plazo y con más apoyo popular si se garantizaba (cómo?) una fuerza militante con unidad ideológica. En el camino, limamos al candidato ( que no era Proyecto sino Scioli) y aún así casi ganamos. Pero perdimos y lo que no se había comprendido comenzó a hacerse evidente: Sin el kirchnerismo gobernando y con una derrota popular la balanza del sentido común se movió hacia donde siempre tiende a inclinarse en el capitalismo: hacia la derecha. El pensamiento dominante tiende siempre a convalidar la dominación y explotación. Los momentos virtuosos de recuperación popular y rescate cultural son eso, momentos, y solo pueden proyectarse en un período largo cuando una serie de factores permiten que un fuerza popular acceda al gobierno y utilice esa gran herramienta, tambien ideológica, para hacer de la solidaridad, el sentimiento nacional y regional, la ampliación de derechos, valores políticamente correctos. Perdido el gobierno sobreviene lo que enfrentamos. No niego que conocer qué son, como evolucionan y cómo actual con los sectores medios sea importante. Pero más importante es superar el sectarismo. El enemigo es brutal y su poder enorme, así que las derrotas son previsibles. Pero cuando la derrota deviene del error propio la confusion social, dispersión y desconfianza hacia quienes lo cometemos duplica la derrota.

  21. […] de los procesos nacional-populares en América del Sur con los sectores medios. Está aquí y aquí. Un comentarista, Mario Burgos, expresó su desacuerdo, no con las conclusiones, sino con el […]

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