Argentina en el mar VII – Átomos, naves y submarinos (2da. parte)

Más antecedentes -los proyectos de Castro Madero, y más cercanos, los de Cristina Kirchner y su ministra Nilda Garré- de lo que plantea Arias: un reactor nuclear argentino a bordo. Es la continuación de aquí.

75. Un submarino demasiado chico para semejante reactor

CAREM

Esta rodaja de grueso acero resistente a neutrones es apenas una parte del recipiente de presión del CAREM. La pieza en vertical mide 11 m. ¿Cómo hacerla caber en un sub de 7,30 m. de diámetro interno?

Aquí la idea del submarino nuclear de caza la propuso el contralmirante Carlos Castro Madero, cuyo hijo mayor estaba en el ARA Belgrano el 2 de mayo de 1982, cuando lo torpedeó el HMS Conqueror (y se salvó). Pero la idea fija del “sub” don Carlos padre la tenía de antes, y heredada: estuvo en danza desde épocas del entonces contralmirante Oscar Quihillalt, aquel presidente quintaesencial de la CNEA que vio llegar e irse a 8 presidentes de la nación.

El reactor a “submarinizar” de Castro Madero era un Otto Hahn argento y quedó en planos, nomás. Esa central de papel es el eslabón perdido darwiniano del actual CAREM, cuyos elementos combustibles tienen un enriquecimiento bajito: entre 1,8 y 3,4%: era el normal en las centrales nucleoeléctricas PWR convencionales de los ‘80. No es un desafío imposible para la pequeña planta de de enriquecimiento de Pilcaniyeu, Río Negro. Para no intranquilizar al Tío Sam reactivando la planta y no molestar a las arañas, que tienen derecho a tejer sus redes allí, el gobierno acaba de comprar el material a Brasil.

En comparación, las plantas de potencia S5G y S8G tienen enriquecimientos de entre el 93 y el 97,5%. Sí, tal cual, usan uranio “grado bomba” no pese a su inmensa reactividad, sino debido a ella. Tenerla bajo control es un riesgo que la U.S. Navy asume con frialdad, porque un combustible tan feroz rinde una potencia térmica desaforada en una planta motriz de escaso volumen, y ofrece tiempos de recambio del núcleo de 20 a 30 años, más o menos coincidentes con la vida útil del resto de la nave.

Más atento a la doctrina de Segundo Storni, según la cual la Armada Argentina está para defender al país de su pesadilla histórica recurrente, los bloqueos, y no para controlar el planeta, Castro Madero podía aceptar sin problemas un reactor con uranio enriquecido a entre el 3,5 y el 6,6%, como el del carguero Otto Hahn, vale decir mucha menos potencia por unidad de masa o volumen del motor que las unidades yanquis o rusas, y recambios del núcleo cada 4  años. De todos modos, aún con esa centralita sin pretensiones, un submarino podía estar sumergido muchos meses, fabricando su propia agua potable y purificando y recirculando su aire, mientras no se acabaran los víveres de la tripulación.

Y si el capitán sabe los trucos del oficio, andá a encontrarlo en el casi millón de km2 del Mar Argentino, suponiendo que no haya salido del mismo. Su sola existencia es una amenaza ubicua que disminuye la eficiencia operativa de cualquier enemigo poniéndolo paranoico. Para un país que, como Argentina, sufrió el desastre económico de 4 cierres del Plata y otros puertos sólo en el siglo XIX, no puede haber mejor vacuna antibloqueo.

De ahí que, mientras Israel y Sudáfrica buscaban la invulnerabilidad desarrollando bombas nucleares en sus instalaciones “secretas” (ja) de Dimona y Pelindaba, a vista y tolerancia de la OTAN y no sin ayuda francesa, Castro Madero, tras clausurar toda posibilidad de que Argentina hiciera lo mismo, citara con frecuencia un aforismo atribuido a al almirante Hyman Rickover, padre del USSN Nautilus: “Better a sub ‘neath the ocean than a bomb in the basement” (Mejor un sub bajo el mar que una bomba en el sótano).

Un sub nuclear vale como muchos diésel-eléctricos. Eso lo tuvimos que aprender en cuero propio: en 1982, alcanzó con la amenaza –cumplida sobre el Belgrano- del HMS Conqueror para dejar paralizada en Puerto Belgrano a toda la Flota de Mar criolla el resto de la guerra.

Aunque como a casi todo innovador, a Rickover sus colegas almirantes al principio le ponían tachuelas en las alpargatas, hoy de los 14 portaaviones yanquis (3 en reserva, 11 activos, 2 en quilla) y de los 52 submarinos de caza activos (amén de los 48 planificados) y de los 14 clase Ohio misilísticos, todos llevan plantas nucleares, con potencias térmicas que van de los 10 a los 330 MW. La propulsión atómica mueve el 40% de la flota yanqui de combate. El búnker, el gasoil y el diésel oil navales estaban bien para los tiempos de Popeye, aunque se niegan a dejar los barcos de superficie. Efectivamente entre 1961 y 1999 la USN llegó a tener 9 cruceros nucleares, pero los dio de baja por antieconómicos.

El problema fundamental en 2010, cuando CFK y su ministra de Defensa Nilda Garré relanzaron (sin nombrarlo) la propuesta de Castro Madero, no era el grado del combustible. Era la plata, primero, y después encajar un recipiente de presión de 11 metros de altura, como el del CAREM, en el casco de presión (el interno) un submarino alemán oceánico Thyssen TR-1700, en el caso, el ARA Santa Fe.

ARA San Juan

nimitz

El ARA San Juan llega a Marpla desde Emden, RFA, en 1984, 11 años y una guerra tras la compra. La segunda foto salió de su periscopio en 1994: el portaviones “embocado” es el “supercarrier” nuclear US Nimitz, durante los ejercicios Fleetex, en la costa Atlántica de los EEUU. El San Juan logró, subrepticio, burlar todas las escoltas, y… “Surprise!” Caro nos costó el chiste.

Aquí, una digresión necesaria. Los 2 TR en servicio tienen su propia historia de supervivencia darwiniana. Entre 1973 y 1974 Perón decidió comprar 6 unidades, 2 de ellas entregadas completas “llave en mano” y el resto a armar aquí. Y era buena idea, don Juan D. quería meterle ADN industrial a la Marina. Para más inri, aquel año TANDANOR construyó otras 2 unidades alemanas de menor alcance y armamento, los 209 Salta y San Luis, el primero de los cuales salió demasiado ruidoso, aunque el último, aún lleno de defectos, enloqueció bastante a la Task Force en 1982.

Los 1700 no eran submarinos costeros, como los 209, sino oceánicos en serio. Llegaron a la base del COFSUB en Marpla navegando desde Emden, Alemania (el San Juan y el Santa Cruz) en 1984. Durante el viaje, los siguieron fragatas y aviones antisubmarinos ingleses, tratando de familiarizarse con la firma sónica y térmica del San Juan, pero lo que hayan aprendido no se lo informaron a sus aliados de la US Navy, por lo que se verá después.

El resto de los subs se recibió despiezado, a armarse aquí en el Domecq García, contiguo a TANDANOR: cuatro meccanos despiadadamente complejos. La construcción fue una típica pesadilla argenta de “stop and go” (o viceversa), que Menem paró definitivamente en 1994, cuando el Santa Fe había logrado un 70% de avance constructivo y el Santiago del Estero un 30%. Los 2 restantes TR seguían guardados en cajas, sin siquiera fe de bautismo (SG45 y 46).

Pese a que habían sido encargados en 1974, hasta los ’90 los TR argentos seguían siendo temibles: tal vez aún lo son. En un ejercicio naval conjunto con la US Navy llamado INCA, frente a Perú, el Sta. Cruz salió sumergido de Marpla, dobló el Cabo de Hornos sin ser notado, subió medio Pacífico y entró al combate ficticio tras un derrotero subacuático y furtivo de 12.594 km., para “cargarse” (y dos veces) a su contraparte yanqui, un SSN de caza con propulsión nuclear. Si eso ya significó una orquitis almirantesca para la US Navy, piense en lo que siguió.

En 1994, durante los ejercicios Fleetex, en la costa atlántica de EEUU, el Sta. Cruz hizo 19.818 km. sumergido a profundidad de snorkel, y tras 1073 horas de navegación, zigzagueó sigiloso a través de la patota de escoltas, pisando en puntas de pie se puso a distancia de torpedeo del portaaviones nuclear USN Nimitz, le sacó unas lindas fotos, y nadie lo detectó. Los almirantes yanquis fotografiados decidieron a posteriori que lo habían “neutralizado”, en una maniobra conocida en los selectos círculos navales de la NATO como ACOFS, por “A Crock of Shit”.

Qué relación tendrán estos dos hechos con la decisión de Menem de parar definitivamente la ardua construcción del Sta. Fe y el Santiago del Estero, cerrar el Astillero Domecq García (contiguo a TANDANOR) y tratar de transformarlo en un shopping, lo sabrá el almirante Magoya. Bueno, el egregio mandatario riojano habrá detectado una urgente necesidad social insatisfecha de un shopping frente al río. El hecho no llama la atención, pero sí la fecha.

Con el parate del astillero, sucedió el inevitable canibalismo: como el San Juan y el Santa Cruz estaban operativos, empezaron a comerse los pobres hermanitos nonatos SG45 y 46 en cada mantenimiento, en forma de repuestos. En 2007 el San Juan entró a su astillero, reabierto y rebautizado CINAR por Néstor Kirchner, para ser serruchado en dos, único modo de cambiarle las 960 baterías de sulfúrico y plomo, amén de cambio de periscopio y centenares de otras reparaciones menores inevitables en su media vida. Pero eso tomó 7 años de “go and stop”, o viceversa, porque no había un mango.

sala de mandos

La sala de mandos de un TR-1700, moderna aún a 43 años de diseñada. Espacio, eso sí, hay poco.

Un error importante de las administraciones civiles argentinas desde 1983 es subequipar o directamente no reequipar a sus fuerzas armadas, como si negarles un “hardware” decente fuera a cambiarles el “software” cuartelero con que vienen de fábrica. El único caso exitoso que conozco de cambio drástico de la educación militar sucedió en el Ejército bajo inspiración del Gral. se Brigada Ingeniero Miguel Sarni y fue imitado por Francia… pero aquí duró poco, y se fue terminando en 2005. Nadie se enteró del fin del experimento, porque nadie se enteró del experimento. El MinDef no es grandioso comunicando.

En 2010, la ministro Nilda Garré y CFK trataban de ver cómo evitar que fueran canibalizados el Santa Fe y el Santiago, los otros dos subs “nonatos” con más construcción, y de paso darle vitaminas de ingeniería al CINAR, que tanta gente linda en Puerto Madero todavía querría volver un shopping.

Fue entonces que CFK y Garré supieron que un reactor sin bombeo es muy silencioso y trataron de cuadrar el círculo con el CAREM. Pero éste había evolucionado desde 1984 como animal plenamente terrestre. La tarea de re-navalizar este diseño y volverlo al Otto Hahn, aquel eslabón perdido, era dura, pero menos que la de meterlo en el Santa Fe.

El diámetro interno de un TR está en los 7,30 metros, mientras que el recipiente de presión del CAREM hoy en construcción mide 11 metros. INVAP, a la fecha con más kilometraje de diseños y rediseños de esa planta que la que tenía entonces la recién creada Gerencia CAREM de la CNEA, fue convocada a estudiar el problema. Cautelosos, los barilochenses sugerían un reactor menos potente con un recipiente más petiso, pero aún así y desde los primeros bocetos, era patente que habría que plantarle una segunda “vela” o torreta en popa a la nave, donde normalmente debían ir sus motores diésel, para alojar la protrusión de esa insólita planta motriz.

Y es que no hay modo de hacer un reactor puramente convectivo e integrado sin un recipiente larguirucho. Y como los cascos de presión (los internos, no los externos) en los submarinos suelen ser cilíndricos, para soportar la compresión a 300 o más metros de inmersión, eso habría requerido de un diámetro considerable, más afín al de los subs de caza yanquis. Pero ésas son bestias voluminosas, que desplazan casi 9000 toneladas de agua, en inmersión, y un TR-1700 no llega a las 2400.

El TR-1700 ya de suyo tiene una torreta muy sobresaliente. Con el nuevo aditamento en su sector de popa, habría pasado de dromedario a camello. Los problemas de esta morfología habrían sido múltiples: hidrodinámicos, por empezar, sónicos para seguir (dos torretas generan más turbulencia y reflejan más eco de sonar que una sola), y luego a considerar cómo mantener la convección que refrigera el núcleo: es un fenómeno que requiere de un recipiente vertical, ¿pero y cuando el submarino hace un ascenso de emergencia, con la proa 45º para arriba, cómo se mantiene la circulación? ¿Ponerle bombas auxiliares a un Otto Hahn hasta volverlo otra cosa, como el S5G yanqui? Los johnnies lo hicieron, pero aquí había que rizar bastante el rizo.

Otro problema: un sub flota en agua de un modo no muy diferente al de un zepelín que hace lo propio en un medio 750 veces menos denso, el aire. Sube o baja embarcando o expulsando lastre, en este caso agua, pero sobre todo debe estar bien equilibrado. El enorme peso de un recipiente de presión a popa habría afectado el baricentro de la nave y obligado a más rediseños caros, para redistribuir la masa. Es difícil meterle mano a un producto casi perfecto (el TR-1700 se acerca bastante a esa definición) sin joderlo.

Según el Dr. Félix Rodríguez Trelles, ex CNEA y experto en física del plasma, emigrado en tiempos de Alfonsín y hoy profesor en la Dade County University, Florida, EEUU, Castro Madero no pensaba en bombas auxiliares, como las del Narwhal yanqui, sino más bien en una junta cardánica gigante para mantener vertical esta pieza incluso en maniobras cerradas de la nave.

Pero subrayo que su punto de partida no era un derivado terrestre puro, como el CAREM, ni el casco que tenía “in mente” el de un TR-1700 alemán sino el de alguna otra unidad más voluminosa. Por cómo lo pintan a don Castro Madero y por lo que pude leer de sus conferencias, no es improbable que hubiera pensado en diseñar y construir el casco enteramente en Argentina, de haber dependido de él. Tras lo de Malvinas, era improbable que la OTAN nos vendiera ese componente para ponerle una planta nuclear Nac & Pop, como Francia lo hizo con Brasil.

Re-navalizar un CAREM en una unidad de superficie, mucho más generosa en espacio, no es imposible, pero sí difícil, admite el Dr. Carlos Aráoz. Es el último mohicano de los famosos 12 Apóstoles de Sabato, todos tipos que se animaron a lo difícil y a lo prohibido. Y tras pensar la propuesta, me tiró una cifra: 2 a 3 años.

¿Para hacerlo?, le pregunté esperanzado. Con algo de lástima, me respondió: “No, Daniel, para hacer los estudios de factibilidad”. Y ojo, estábamos hablando de un barco polar o de un rompehielos, naves en los que los espacios verticales son siempre más generosos, y la oposición política de la OTAN y sus muchos agentes locales tal vez no sea tan brutal, tan vendepatria, tan ilegal y tan aniquiladora.

Porque no hay que olvidarse de la reciente experiencia brasileña de Seu Othon, en 2015. Eso lo vemos en el próximo capítulo.

15 Responses to Argentina en el mar VII – Átomos, naves y submarinos (2da. parte)

  1. Norberto dice:

    Siguiendo con la charla de café del capítulo anterior, un detalle interesante del modulo externo para el reactor, es que a mayor profundidad el recipiente descarga presión, a 300m igualaría externa e interna, y también temperatura por el descenso, aumentando de forma controlada temperatura y presión en inmersión, se aumenta potencia disponible, siempre dentro de los parámetros que se determine.
    Nunca menos y abrazos

  2. Alcides Acevedo dice:

    Veo que Arias no ceja, quería comentar algo, veamos esto:

    Los 2 TR en servicio tienen su propia historia de supervivencia darwiniana. Entre 1973 y 1974 Perón decidió comprar 6 unidades, 2 de ellas entregadas completas “llave en mano” y el resto a armar aquí. Y era buena idea, don Juan D. quería meterle ADN industrial a la Marina.

    ¿Perón decidió? en todo caso el Almirante Massera (¿o será que Perón, Massera y la P2 eran lo mismo?) no importa es un detalle, lo importante es que a pesar de la guerra de Malvinas a la Argentina le fueron entragados 2 submarinos (y la posibilidad de construir otros cuatro) de primer nivel más cuatro destructores con turbinas a gas Rolls Royce británicas y para completar el paquete 6 corbetas que se “fabricaron” localmente.

    ¿Extraño verdad? Argentina terminaba de perder una guerra contra una potencia de la OTAN pero recibía una actualización de su poder naval como no se veía en décadas en el país. Para pensar.

  3. CV dice:

    ¿Qué es lo que habría para pensar? Pacta sunt servanda. Los contratos eran anteriores (ahora no me voy a poner a discutir si de Perón o Massera). También recibimos los Exocet de Francia que no tuvimos durante la guerra.

  4. ram dice:

    Ay, alciditos, ¿qué es lo dificil de entender para tu cerebruto? Perón se murió, massera quedó pero la idea de los submarinos TR era INDUSTRIAL, mirando con mirada larga; fabricarlos, armarlos, lo que sea pero hacerlo acá, con laburo de acá, aprendiendo acá y lo mismo con las Meko 140 (con motor alemán MTU) y que las Meko 360 tuvieran motores Rolls Royce reclamale a tu amada dictadura, ellos perdieron la guerra y Perón ya llevaba años muerto – cambiar un motor en un barco a medio o todavía sin hacer es problema técnico no insoluble – de paso y ya que te ponés en memorioso, ¿quién mandó a los pilotos argentinos – después de la guerra – a “asesorar” a los british y la OTAN? – Te doy un dato, Alfonsín no fue.

  5. Luaro dice:

    Si moves dos neuronas te das cuenta que a la guerra de malvinas la armo inglaterra aprovechando la burricie de la dictadura.

  6. Luaro dice:

    Con un solo bombazo en Buenos Aires, (matando unos cuantos porteños) la guerra se acababa en un dia. Pero los ingleses hicieron el circo, montaron una zona de exclusion. mandaron a morir su propia gente. Era lo que necesitaba la tacher. Punto.

  7. jus dice:

    tiene algunas fallitas de redaccion ¿o soy yo? …””Pero no intranquilizar al Tío Sam reactivando la planta y no molestar a las arañas, que tienen derecho a tejer sus redes allí, el gobierno acaba de comprar el material a Brasil.””
    ¿se puede compartir en facebook esta joyita formativa para información de quines llegan me honran con sus amistades?

  8. Abel B. dice:

    Los pequeños íconos de Facebook, Twitter, Google+ y Linkedin están al final de todos los posteos para hacerlo más fácil a los que quieren compartir.

    En cuanto a la redacción: Suena mejor ”Para no intranquilizar al Tío Sam reactivando la planta y no molestar a las arañas, que tienen derecho a tejer sus redes allí, el gobierno acaba de comprar el material a Brasil”. Si Arias está de acuerdo, lo modificamos.

  9. Daniel Eduardo Arias dice:

    Gracias por el aviso, Jus. Sí, Abel, corregilo por favor. Es “Para” y no “Pero”. Un dedazo, oops. Trato de evitarlos, perdón al honorable público.

  10. Daniel Eduardo Arias dice:

    CV, Ud. tiene razón. Pero además de “Pacta sunt servanda”, para los alemanes también regía el principio jurídico de “Factura sunt garpanda”. No es lo mismo cobrar por dos pequeños subs 209 que por seis TR-1700, más el asesoramiento técnico que implica su mantenimiento y actualización de electrónica, sensores, motorización y armamento a lo largo de la larga vida útil de cada unidad. Todavía me falta conocer al fabricante de armas alemán, y máxime uno como Thyssen, que vaya a perder semejante cantidad de plata por su lealtad hacia la Rubia Albión.

    Por lo demás, no sólo es cuestión de plata sino de prestigio entre los compradores del “Tercer y Segundo Mundos”, una clientela en la que el ahora grupo ThyssenKrupp se ha vuelto un proveedor principal.

    Supongo que con la entrega de posguerra de los SUEs y AM30 Exocet pendientes pasó exactamente lo mismo.

  11. Alcides Acevedo dice:

    ¿Argentina había pagado por el armamento alemán? de ninguna manera:
    http://www.lanacion.com.ar/1046466-pagan-deudas-que-surgieron-en-la-ultima-dictadura

    Y eso de que van a cumplir con un contrato independientemente de la inconducta del comitente es bien gracioso ¿si el día de mañana Argentina le declara la guerra a Alemania también se verían obligados a cumplir con la entraga de material? por favor.

  12. Daniel Eduardo Arias dice:

    Técnicamente sus razones son interesantes, Norberto. Pero creo que la decisión de tener (o no) un submarino nuclear implica el despelote de romper la oposición del club de los 6 países con submarinos nucleares, que se abstienen firmemente de exportar tantos los fierros como la tecnología, porque verdaderamente son el arma más poderosa de la historia.

    En el posteo próximo prometo ocuparme de ese problema. Creo que así como a Brasil no lo están dejando llegar al sub nuclear prometido por Lula, Dilma y el Alte. Othon Luiz Pinheira da Silva, a nosotros nos van a hacer difícil incluso cumplir el plan original de Perón en 1973, cuando decidió la movida de los 2 HW 209 y los 6 TR-1700 con Alemania. Ya llevamos 44 años de atraso con esa compra + construcción local por 8 subs, de los cuales a fecha de hoy sólo tenemos 3.

    Creo que a los 2 TR-1700 que todavía quizás se puedan terminar con la tecnología motriz original diesel-eléctrica conviene ponerles plata y completarlos, con la debida actualización en sensores, computación y sistemas de armas. Serán viejos y obsoletos pero todavía constituyen una amenaza.

    Creo además otra cosa: terminar esas dos naves puede reflotar algo que tarda en constituirse y se pierde en poco tiempo: el capital humano calificado. Necesitamos mantener una fuerza de ingenieros navales y en sistemas capaces de armar y mantener submarinos de 4ta generación antes de atrevernos con uno de 5ta. Y cuando hablo de 5ta me refiero a unidades térmicas pero con alguna de los mcuhas propulsiones alternativas AIP (Air Independent Propulsion) que aparecieron en la última década. Esas tienen 5 países oferentes ya las adoptaron 20 países compradores.

    El factor común de todos ellos es que se bancan más de 20 nudos en inmersión con autonomías de hasta 800 km., o a marcha más reducida (5 nudos), hasta 2200 km. de autonomía, y todo a profundidades de 300 o más metros, es decir sin uso de snórkel. Con los sensores de hoy, un submarino a profundidad de snórkel está tan expuesto a detección como en la superficie.No es la performance un un submarino nuclear ni por asomo, pero 3 semanas bajo el agua y sin que el enemigo tenga la más peregrina idea del paradero de un sub es un dolor de huevos para cualquier flota que quiera bloquearnos los puertos, la forma preferida y más frecuente y dolorosa que ha sufrido la Argentina en sus guerras del siglo XIX.

    Como se da cuenta, ahí hay en la propulsión AIP existe un verdadero mercado, totalmente distinto del del club del submarino nuclear, que tiene exactamente 6 no oferentes y 6 usuarios, y son los mismos países. Requeriría de algo más que capacidad tecnológica meterse en esa patota.Requeriría de un gobierno aún más rupturista con el orden mundial que el primero de Perón, que gozó de circunstancias irrepetibles.

    Y fíjese que no dije “el segundo”, porque ahí fue cuando la Argentina perdió ingresos por el Plan Marshall, y el El Viejo tuvo que empezar a negociar cortarle el financiamiento al proyecto Pulqui II a cambio de promesas de inversión industrial directa de los yanquis. “No man is an island”…

    Si logramos completar los Thyseen TR-1700, tal vez tengamos el capital humano necesario para avanzar a un diésel-AIP, o a un bioetanol-AIP. En realidad, al inventor del sistema de reforming de hidrógeno del único bioeteanol-AIP del mundo, que es el todavía problemático S-80 español, lo tenemos en la Argentina.

    “Despacito y por las piedras”, como dicen en Uruguay.

  13. Norberto dice:

    Le doy la derecha en eso Daniel, pero le estaba demostrando que las posibilidades técnicas dependen mas bien del ingenio para usar lo disponible que de hacer uso de lo que nos presten.
    Y sobre los AIP, yo mas que mirar el tema del etanol, que parece resistirse de momento, le prestaría atención a los desarrollos de la automotriz Tesla y las baterías de última tecnología, material para ellas tenemos.
    Nunca menos y abrazos

  14. SEÑORES,QUERIDOS AMIGOS ,CON MACRI OLVIDEN ESOS SUEÑOS NACIONALES .- DESDE ENERO DE 2016 QUE NO PONE UN MANGO EN NADA.- PREPAREN SUS VALIJAS POR QUE COMO DIJO SU SEGUNDA ” ¡¡ BASTA DE INDUSTRIA !!.

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