La primavera macrista

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El clima (meteorológico) es desparejo. Como siempre en Buenos Aires para la primavera (pasa lo mismo en la mayor parte de la zona templada del planeta). Pero si uno se guía por los medios locales masivos, el cielo está despejado y la brisa trae confianza y esperanzas (Apenas, muy de vez en cuando, Clarín y La Nación apuntan a alguna nubecita oscura. No la misma).

Por eso me parece útil acercar este detallado análisis de la situación actual. Es de Guillermo Moreno y Norberto Itzcovich, y estrictamente técnico, desde su consultora. Está destinado a empresarios y economistas. Después de todo, Moreno mismo apunta que la prioridad de los empresarios en esta situación debe ser mantener sus empresas.

Por mi parte, me permito hacer una acotación política, la misma que hacía recién a un comentarista:  El odio, la bronca, las ilusiones, los prejuicios ideológicos son factores muy poderosos en la decisión del voto. Pero no son más fuertes que el bolsillo cuando duele en serio. Los que fueron gravemente perjudicados por este gobierno, votan contra Macri. Punto. Y son muchos.

Lo que aparece en las encuestas y en las redes es que no son una mayoría decisiva (aún…). Puede ser entonces que la oposición cometa un error si juega solamente la carta de “que nos voten los perjudicados”. Por ahora, se necesita algo más para ganar.

Después de todo, también Moreno ha hablado del “voto préstamo”. Una reminiscencia del “voto cuota” de los años de Menem.

“En el trato cotidiano con los agentes económicos, resulta difícil entender el porqué de sus lamentaciones a la luz de algunos datos macroeconómicos de crecimiento de la economía. El estancamiento o caída de ventas que buena parte de las cámaras empresariales informa mes a mes, no se corresponde con la mejora de la actividad que informan las fuentes oficiales.

Si bien la heterogeneidad de los comportamientos de los sectores podría explicar en parte tal divergencia, resultaría por demás extraño que fuera azaroso que los que padecen dificultades las comuniquen y dejen de hacerlo aquellos a quienes ello no le sucede.

Es pertinente entonces invertir el interrogante y examinar el problema formulando la pregunta de modo inverso: ¿es compatible el crecimiento de la actividad informado por las estadísticas oficiales con la realidad cotidiana de los diversos sectores económicos?

El pasado 21 de agosto preguntábamos desde esta misma columna “¿Hay brotes verdes en la economía?” La duda distaba de ser caprichosa: a pesar de las numerosas declaraciones de los más altos funcionarios gubernamentales y de las “buenas noticias económicas” que la mayoría de los medios de comunicación proporcionaba, el pulso de la economía tomado a partir de la interlocución con los agentes económicos (tanto empresarios como dirigentes sindicales), indicaba que el estancamiento no daba signos de disipación para la mayoría de las actividades, situación similar a la de estos días.

En aquel momento echamos mano a los datos disponibles, buscando aislar los factores nominales (precios locales e internacionales, tipo de cambio, tasas de interés, etc.), para verificar el comportamiento de la producción física, al menos en las ramas de actividad en las que ello fuese posible. Se evidenciaba que, aún en los sectores más dinámicos, los niveles de actividad se mantenían en torno a los del año anterior y en ningún caso alcanzaban los desempeños de 2015.

Entonces nuestro análisis se basó en las estimaciones de actividad, es decir las mediciones de las producciones físicas, pero mediadas por la elaboración estadística. En esta oportunidad, iremos a un nivel más básico aún, el de las metodologías aplicadas, que permiten obtener los resultados a partir de estimaciones en algunos de los sectores.

Las estimaciones y su impacto en el cálculo de la actividad económica

Efectivamente, según las últimas mediciones oficiales publicadas, en el primer semestre del año el Producto Interno Bruto (PBI) de la Argentina creció 1,6% con respecto a igual período de 2016. Este resultado se obtiene si se suman, en el período analizado, los valores agregados estimados para cada uno de los 16 sectores en los que las cuentas nacionales clasifican la actividad económica (por ejemplo: “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”; “Pesca”; “Explotación de minas y canteras”; “Industria Manufacturera”; “Electricidad, gas y agua”; “Comercio mayorista, minorista y reparaciones”; “Transporte y comunicaciones”; entre otros), y a ello se le suman los impuestos a los productos (restados los subsidios).

La suma del PBI más las importaciones constituye la Oferta Global de bienes y servicios de la economía, que inexorablemente tiene que ser idéntica a la Demanda Global, donde la producción puede ser consumida o constituir inversiones (incluyendo la variación de existencias), ya sea por parte del sector privado o el público, o puede tener destino en el exterior (exportaciones).

Para llegar a esa identidad, según cifras oficiales, el consumo privado (el componente más importante de la demanda por su peso) tuvo un incremento del 2,4% en el primer semestre del año. Ocurre que, violentando todo criterio basado en el sentido común, el gobierno atribuye parte de ese crecimiento a los “gastos de turismo en el exterior”.

En ese marco resulta lógico que ese guarismo sea disonante con las opiniones de los actores económicos de los diferentes rubros y amerite un análisis más detenido del cálculo oficial.

Y en efecto, al ahondar en los conceptos que se toman en cuenta al realizar las estimaciones de distintos sectores de actividad, comienzan a aparecer situaciones extrañas, no atribuibles a adulteraciones intencionadas sino a efectos no deseables de los procedimientos de cálculo sobre el resultado final.

Primer efecto: para medir las actividades de “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”, que en el semestre crecieron 4,8% según la metodología oficial, se utilizan las estimaciones provistas por el Ministerio de Agroindustria. Ocurre que estas sobreestimaron la producción agrícola de la campaña 16/17, que no fue de 137 millones de toneladas, sino de aproximadamente 126 millones. Es decir que el subsector, que tiene un peso en el PBI de más del 8%, no creció 11,4% como se estimó oficialmente, sino apenas un 2,2%.

Pero este menor crecimiento repercute, de manera relevante, en los sectores de transporte y de comercio, cuyo aumento o disminución se asocia linealmente a los volúmenes de producción, y que pesan aproximadamente 5,3% y 11,4% en el PBI, respectivamente.

Recalculando el impacto en estos tres sectores de las estimaciones más certeras y actualizadas sobre la producción agrícola, el crecimiento de la economía en el semestre ya no sería aquel 1,6% anunciado, sino que se acercaría al 1,1%. Pero hay más.

Segundo efecto: si bien la actividad del sector “Minas y Canteras” bajó 6,1% en el semestre, la metodología de cálculo sostiene que, para la extracción de minerales metalíferos no ferrosos, excepto minerales de uranio y torio, la estimación se realiza a través de un índice de ocupación en base a información del Sistema Integrado Previsional Argentino. Es decir que, si la mina de oro más importante del país detuvo sus actividades durante un período, como efectivamente ocurrió, es obvio que en ese lapso no produjo nada aunque ello no se evidencie en el cálculo de las cuentas nacionales ya que para estas, en la medida en que no hubo despidos, siguió produciendo.

Tercer efecto: respecto del sector “Pesca” se plantea un interrogante. Si las exportaciones crecieron 6% en el semestre y la producción lo hizo un 24,3%, entonces debió haber subido de manera significativa el consumo de pescado en el mercado doméstico. Los operadores del sector no coinciden en ese diagnóstico.

Cuarto efecto: en el sub sector comunicaciones, específicamente en lo referido a la telefonía, las líneas de teléfonos celulares se adicionan mes a mes, permaneciendo en los registros con independencia de si están activas o no. Así se contabilizan 62 millones de líneas activas, un promedio de casi 1,5 teléfonos celulares por persona, tomando la totalidad de la población, guarismo un tanto extravagante. Tal procedimiento se repite en relación a la telefonía fija.

Podríamos seguir analizando y describiendo cada una de las imprecisiones que se plantean a la hora de realizar el cálculo del comportamiento de la actividad económica, no por intencionalidad de quienes lo hacen, sino por las propias formas en las que dichas estimaciones son concebidas, pero la presentación de algunas en este artículo es evidencia suficiente.

Si bien en algunos de los sectores descritos es difícil cuantificar las inexactitudes cometidas, el resultado, agregando todas ellas, arroja una variación del PBI en el primer semestre de 2017, con respecto a igual período del año anterior, inferior al 1%.

Y ese porcentaje resulta a su vez compatible con la ecuación macroeconómica descrita más arriba, con un incremento del consumo privado en el entorno del 1,5% y una participación de la inversión en el PBI de sólo 19,5%, todavía por debajo de la observada en 2015 (19,6%), y más acorde con las perspectivas reales de los diferentes actores económicos involucrados.

Esto se da en un marco de inconsistencia macroeconómica en el cual, entre otros ítems:

a) se duplicó el déficit fiscal total, que incluye el que deviene de Nación, provincias y municipios, y el cuasi fiscal generado por la política monetaria del Banco Central de la República Argentina, que correctamente medido será cercano al 11% del PBI,

b) sigue aumentando el precio de los alimentos por encima del nivel general de inflación, al igual que las tarifas, con el consecuente deterioro constante del consumo de las familias,

c) la tasa de desempleo alcanzó el 11% en los partidos del Gran Buenos Aires,

d) se llegó en ocho meses de 2017 a un saldo de balanza comercial negativo de u$s4.498 millones (que determinaría uno mayor a u$s6.000 al final del año),

y e) la cuenta corriente de la balanza de pagos se proyecta para el corriente con un déficit en el entorno de los u$s30.000 millones.

Resulta evidente que el camino emprendido por el gobierno no es el correcto si se desea arribar a un crecimiento sostenido de la economía. Y en vistas de que la distribución del ingreso medida oficialmente por el coeficiente de Gini empeoró, mucho menos el sendero que deposite a nuestro país y su pueblo en el logro del objetivo de un desarrollo sustentable.

En síntesis: las percepciones de los agentes económicos, divergentes de las declaraciones de funcionarios y de los informes oficiales y periodísticos, resultan ser las más realistas. El crecimiento es mucho más moderado que el que indican las estadísticas gubernamentales, así como lo son las perspectivas de los negocios hacia el futuro inmediato, ya que no se avizoran mejoras en la demanda externa y mucho menos en la interna. Lo mismo sucede en cuanto a la percepción de las familias, coincidente con la de los agentes de la economía real, por la caída del PBI per cápita. Dado que desde 2015 la población continuó creciendo (2,1%) mientras que disminuyó el PBI (1,2%), el deterioro es de 3,3% menos de la producción para cada uno de nosotros.

Es claro que, si hay menos bienes y servicios disponibles y a la vez la distribución del ingreso empeoró, el menoscabo necesariamente se concentró en los sectores más vulnerables. Queda pendiente, para otra ocasión, analizar si efectivamente bajó la pobreza”.

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5 Responses to La primavera macrista

  1. Capitán Yáñez dice:

    Caracho… chau Harley entonces. Ya me lo temía.

  2. Norberto dice:

    Podríamos agregar estas otras inconsistencias que detectó él CEPA y publicó Verbitsky

    Pero la realidad es que los votantes de Isidoro Blanco Villegas, no necesitan excusas, se conforman con tener coartada.
    Nunca menos y abrazos

  3. Silenoz dice:

    Acá los cros. no los tildaron como deben, al menos el polémico (será para guardar las formas en un medio respetuoso ja ja…) por que no sólo en el INDEM hicieron estropicios de hecho ni siquiera lo sanearon un pomo

    Empezó el Prat Grasa manoteando las cuentitas para dibujar el déficit y aclararemos que durante la década depredada, con el latrocinio debido ofcors, sin embargo se respetaba la metodología recomendada por el FMI…. (que diga el FMI si es kernerista)

    Por supuesto el nuevo medio ministro de economía artista exclusivo del multimierdos –© Norberto- no se privó de aplicar su contabilidad creativa sacando del “haber” los intereses ganados intra sector público y las rentas financieras del BCRA entre otros pases mágicos. Y así y todo con blanqueo adentro las cuentas les siguen dando pa’l toor
    ¿qué van a hacer lo’ pibe pa’ pilotearla? Devengar al próximo ¿qué van’a’ce’?

    El apagón de 6 meses fue el sólo efecto de tongear para que lo nuevo no sea comparable con lo anterior, comenzaron a medir sin estacionalidad con lo cual la volatilidad de los datos apabulla, y todo para demostrar que el 2009 hubo una caída del PBI en el orden del 10%…. el tema es que nadie se enteró en aquel año que habíamos vuelto al 2002…. y de paso sirve para inflar los crecimientos del cte. año casualmente en el último trimestre que habrá de volcarse parte al próximo…

    Después le dieron a la desocupación: en lugar de contabilizar empleos perdidos contaron personas. Parece una boludez pero si una persona con dos empleos perdía uno no se agrega al haber de “puestos perdidos” que, con la anterior metodología, incidía

    Más tarde y no conforme ya que la desocupación aumentaba y…. algo tenemo’ que hace’ loco, ‘tons los tipos incluyen en la sumatoria a los monotributistas. En primer lugar esto es una categoría tributaria y segundo, en todo caso se blanquea laburo que ya existía. Igual les sigue cayendo y ¿a’lora? Yasta’… no contamos en la PEA a los que abandonaron la búsqueda de laburo y a los subocupados demandantes… que’ jode’psss….

    Otro tanto con la pobreza: nos tenemos que conformar con el OSO de la UCA que cuenta pobres entre pobres para pispiar el desparramo del 1er. semestre y después te tongean la metodología elucubrando una que, aplicada a Noruega, tendría 2 dígitos de pobres… pero ojo aumentó la indigencia… digamos todo

    Pura posverdad: verso monumental el corregir lo malo del INDEK … al igual que frenar la obra pública por choreo del cual son partícipes toda la parentela del tilingo y caterva afín

    Otra es con los brotes verdes en donde todo sube según estos “descerebrados” pero el consumo cae…. ahhh pero aumenta el mayorista o dejan de consumir para sacar créditos o para ahorrar….

    Y por último los tipos quieren re inventar la pólvora… si aumentaste la desocupación un 50%, hiciste caer los ingresos por lo menos un 10%, mantenés una infla en morfi que ya fue de 100% durante estos dos años tirados a la mierda –y contando- que los iluminados que andan por acá cacareando y con su metafísica del ñañaña perocristina me expliquen como merda es que bajó la pobreza……. con mucha suerte y torturando los números más de la cuenta, quizás y tan sólo quizás la mantuviste

    Y todo esto con u$s 100 000 M a garpar a tasas apenas 1 punto y pico menor que las que consiguió el sorru…. ¿viste lustig? los 40 000 te los fumaste vos pero los 100 000 se lo están fumando los acreedores del bolsillo tuyo y de los de tu descendencia.. ¡¡Sí se puede!! Ja ja… ¿y el Clu’….y Arbus… y candela… y la moto…y Donde está Santiago Maldonado? (igual para tu tranquilidad esto último no afecta electoralmente…)

    “Masters of Post-Truth” don’t ya? (je je..)

    (> ” ” <)
    ( ='o'= )
    -(,,)-(,,)-

  4. David (idu) dice:

    Tiendo a creer más en mis propias estadísticas, ya que responden a mi realidad, que, como buen individualista burgués, me resultan muy útiles. Al menos para saber si este año sobrevivo, o no.

    Mi índice de inflación es el precio del Casancrem.

    Mi índice de actividad económica son las visitas (y ventas consecuentes) que tengo en Mercado Libre.

    Que venga cualquier INDEC a decirme que está mal lo mío y “que se venden muchos autos y departamentos con crédito así que está todo fenómeno”.

    2016 fue un año malo, pocas visitas en Mercado Libre, pocas operaciones. 2017 viene mejorando lenta pero persistentemente.

    Todo esto teniendo en cuenta que mis productos no son de primera necesidad y figuran en cuarto (y último) lugar de esta utilísima tabla de demanda agregada:

    1) Fideos
    2) Servicios
    3) Palos de golf
    4) Bienes de capital para la empresa.

    Tal vez debería fabricar fideos…

  5. Claudia dice:

    La creatividad politica urgente a la que aludi en otro comentario tiene que ver con estos esfuerzos de pormenorización de Moreno, con la plasticidad de Rossi para sumar, con que los territoriales provinciales, justamente, encaren otro tipo de asociaciones y soluciones prácticas en sus territorios, nunca antes ensayadas. El contexto del Kirchnerismo de los 12 años precedentes se extinguio al igual que el otrora feudal de los Gobernas peronistas. Nadie puede darse el lujo de ensoñar con retornos al pasado. Tendrán que crear. Saludos.

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