Algo del dispositivo del PRO

pro

Un par de días sin acceso a Internet y, sobre todo, otras cosas para hacer, hizo que los dejase sin mi habitual homilía politizada de los domingos. No sé si la extrañaron 🙂 . Pero siempre se puede encontrar algo interesante. Y como este blog se ha concentrado -casi con obsesión- en la interna del peronismo, quise subir algo sobre la del PRO. Y sus actores. Creo que interesa a todos los que se interesan en la política, a ambos lados de la grieta. Y nos recuerda que -además de todo lo que puede decirse de él, y se dice- es un partido político. Como tal, su tarea es tratar de ganar elecciones y, cuando está en el gobierno, bancarlo.

Para esa interna, Ignacio Zuleta, que la cuenta con el estilo que usaba en las “Charlas de quincho”, del viejo Ámbito. Tomo tramos jugosos de una crónica suya de principios de la semana pasada. (La de hoy, donde escribe sobre la actualidad peronista… no la recomiendo. En mi falible opinión, da demasiado peso a la política nostálgica).

“… Antes de las elecciones era ciencia que serían no una sino 24, y que convenía provincializar las campañas.

Los hechos dieron vuelta eso y ahora el turno es nacionalizar, algo a lo que obligó el resultado de Cristina en Buenos Aires, con la ayuda de la fascinación que tiene un sector de la prensa a todo lo que hace en público y en privado la ex presidenta.

Para no distraerse con la hojarasca de campaña, hay que aguzar la mirada y tantear por los terrenos bajos de la tunelería política y advertir qué se está urdiendo en la política clandestina, que transcurre en algo parecido a la deep web, donde piden claves y contraseñas para acceder.

Lo que allí ocurre son acomodamientos tectónicos que explican después los movimientos de superficie. Por ejemplo, es más lucrativo atender lo que hablaron Marcos Peña, Rogelio Frigerio y José Torello con los jefes del PRO del interior el otro viernes a mediodía en “Rodizio” de la Costanera, que los discursos pomposos de triunfalismo que se escucharon en la cumbre nacional de Cambiemos en Parque Norte.

En ese espeto corrido de caciques provinciales se mostró el diseño de campaña que jugará en dos extremos.

En la macro, una nacionalización de las elecciones asegurando la presencia de Mauricio Macri donde sea necesario. Provincializar en algunos distritos fue nefasto, como Tucumán, donde José Manzur le hizo pelo y barba a Cambiemos.

En la micro, acentuar algunas manualidades que pueden mejorar el número:

1. Aumentar la cantidad de fiscales en Buenos Aires. En las PASO Torello movió más de 15.000 voluntarios. Pero en el escrutinio se encontraron entre 7% y 8% del total de las mesas con fiscalización desastrosa, desde falta de firmas a resultado cero para los candidatos de Cambiemos.

2. Otro borde por mejorar es el llamado “voto comando”, el que recoge los sufragios de los uniformados que vigilan la elección, Según el cálculo de Cambiemos, un 65% o 70% de ese voto es a favor de sus candidatos. Explica el celo del Gobierno en proteger su relación con la Gendarmería en el caso Maldonado.

El “voto comando” debe consignarse en una planilla que llega en la urna de la mesa de número más bajo de cada escuela, pero como va en un formato parecido al resto del centenar de planillas en las PASO hubo muchas mesas en que no se agregó ese resultado.

En la Argentina hay 106.000 uniformados a cargo de la elección. Si un 60% vota Cambiemos, en Buenos Aires, que es el 40% de la elección, son más votos que la diferencia que le sacó Cristina Kirchner a Esteban Bullrich.

Como decía el llorado “Buscapié” Cardozo: las elecciones no se ganan buscando votos, se ganan contando votos.

La campaña se volverá insoportable desde el próximo 27, cuando se autoricen los avisos por los radio y TV.

… Mientras el público se distrae con esas pirotecnias, los tuneleros están poniendo los papeles en orden para después de las elecciones, convencidos de que los resultados no cambiarán respecto de las PASO.

Los jefes legislativos se han asegurado, al menos en el oficialismo, la continuidad en sus cargos. Emilio Monzó es indiscutible como presidente de la Cámara de Diputados. Pese a María Eugenia Vidal, que lo querría en la embajada en Zambia, y a Marcos Peña, que lo desearía en Finlandia.

Blinda también a Monzó un rol que nadie pone en evidencia ni reconoce, pero que sí le agradece Macri: es un buen administrador del consorcio peronista. Lleva y trae noticias y consignas de un arco de amigos personales como Florencio Randazzo, Julián Domínguez o Sergio Massa, con una ductilidad y discreción que nadie tiene en el oficialismo.

Sus críticos le reprochan promiscuidad con estos opositores, pero en el vértice del poder se lo agradecen. Más aún, lo consideran irremplazable.

Es crítico del cierre de candidaturas que hizo perder a Cambiemos en Buenos Aires y en Santa Fe, pero ya no se lo discute porque está firme donde debe estar, que es en el WhatsApp que responde Macri en persona.

Allí no peligra. Como tampoco Mario Negri en el interbloque. Ya pasó por su oficina Facundo Suárez Lastra, que es candidato por Vamos Juntos (PRO+CC+radicales sueltos) para adelantar que estará en el bloque de Negri.

Falta que definan qué harán radicales que pueden entrar a la cámara como Jorge Enríquez (que no es del PRO, tiene observancia pro-radical con Daniel Angelici) o Carla Carrizo y Álvaro de Lamadrid, si llegan a entrar con Lousteau.

También parece blindado, pese a las operaciones que le mandan desde la séptima flota, Nicolás Massot como jefe del bloque PRO. Viene de luna de miel, pero antes de casarse recibió un respaldo unánime del bloque en una cena que le ofrecieron como homenaje.

Tiene un valedor serio, el multipropósito Álvaro González, que administra las relaciones internas entre Horacio Rodríguez Larreta, Macri y otras terminales.

Como la de Santa Fe, donde fue el miércoles Macri a mostrarse con Miguel Lifschitz.

Ese viaje hay que mirarlo no como un apoyo a los candidatos de Cambiemos sino para levantarle el ánimo al socialismo. Si este partido mejora su performance, frenará el ascenso de Agustín Rossi.

El “Chivo” santafesino ganó por poco la elección, le cuesta retener el voto peronista de listas que compitieron con él en las PASO, pero se beneficia más que nada del desplome socialista. Macri va a echarles un capote, como dicen en la torería cuando hay que ayudar a espantar al toro“.

3 Responses to Algo del dispositivo del PRO

  1. Abel B. dice:

    Frente a mi critica en el posteo, corresponde q diga q la nota de Zuleta hoy lunes https://www.clarin.com/politica/ley-tierras-pelea-planta-pepsi-perplejidades_0_H12XFTHjW.html tiene información relevante a la actualidad política.

    Sospecho q don Ignacio tiene un “soft spot” con el Dr. Duhalde. Para el caso, yo también. Creo q su breve paso por la Presidencia será mejor evaluado por la historia q el resto de su actuación política. Pero me parece q su rencor hacia el kirchnerismo no alcanza para darle un papel en la política actual.

  2. Claudio dice:

    Que flojo lo de Zuleta. Informa pero resulta intensionadamente insustancial. le quita peso al drama de los aborígenes. Lo reduce a una discusión entre políticos. Una merda

  3. Norberto dice:

    Me da que a don Ignacio le pagan muy bien por su placer, y eso le hace perder esa perspectiva de gorila inteligente que tenía.
    Nunca menos y abrazos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: