La hegemonía de la semana

hegemonía amarilla

“Algunos de mis amigos son troskistas”: Suena como una frase para ocultar prejuicios. Bueno, en mi caso no es así. Tengo prejuicios y juicios -por ejemplo, creo que sus análisis económicos sufren por aferrarse a las categorías abstractas que elaboró un (talentoso) filósofo alemán hace casi dos siglos. En cambio, encuentro que muchos de ellos hacen análisis políticos afilados y realistas. Aunque con un sesgo diferente al mío, por supuesto, me sirven para tener una visión más completa de la realidad.

Voy a compartir ahora este que mi amigo Fernando Rosso me hizo llegar. Me gustó mucho porque es una mirada completa y sin anteojeras -desde su posición política, claro- al escenario político después de las PASO. Al mismo tiempo, de yapa, linkea a casi todos los analistas “nac&pop” que quedaron impresionados por la inesperada buena salud que el 13 de agosto demostró la coalición Cambiemos.

(Esos analistas que vieron una “nueva hegemonía” o algo así, despertaron a su vez la furia de los cristinistas de corazón puro -Artemio, Oscar Cuervo- a los que su antiimperialismo les permite rescatar solamente una consigna del viejo Hollywood: los Malos siempre deben perder. En tiempos de definiciones más claras, los años de Orwell, Koestler, más de medio siglo atrás, se dijo que la 3° Guerra mundial sería entre comunistas y ex comunistas. A lo mejor, la “batalla cultural” se dará entre kirchneristas, kirchneristas críticos y ex kirchneristas. Pero no sabría decirlo; hace muchos años que soy peronista. Vamos al artículo).

Lunes por la madrugada, se cierran los ojos trasnochados e irrumpe, una vez más, la pregunta maldita: ¿qué es esto? Una parte de la oposición al cambiemismo tuvo sensación de déjàvu, de casa tomada, de incomprensible fiesta del monstruo.

Si la previa a las PASO estuvo sobrecargada de cierto exitismo por la presunta derrota que sufriría el oficialismo, luego de las elecciones emergieron análisis que sobredimensionan el volumen y la densidad de la fuerza política que nacionalmente salió triunfante.

El nacimiento de una nueva hegemonía, que estaría tiñendo el mapa argentino de un amarillo furioso fue anunciado por el siempre agudo y controversial José Natanson en el diario Página 12. Pablo Semán también acuñó el concepto en Panamá, mientras que Jorge Aleman lo puso en cuestión desde un pos-posmarxismo que asevera que lo que verdaderamente existe, antes que una hegemonía, es una trágica dominación biopolítica que ya no crea a los sepultureros del capital, sino que produce en serie a inconscientes suicidas. Por último, Julio Burdman no lo dijo pero lo insinuó cuando afirmó que Cambiemos estaba en proceso de consolidación de un nuevo partido histórico.

Estas lecturas son útiles para equilibrar los simplismos que reducen todo al “Macri basura, vos sos la dictadura”, “ganaron los boludos” o la insoportable levedad a la que estaba condenado el gobierno de los CEO, por obra y gracia de vaya a saber qué astucia de la providencia. Pero inferir de los resultados de las primarias que hay en curso la formación de una nueva hegemonía nos parece un poco mucho. O, de mínima, prematuro.

Existe un largo y espeso itinerario del concepto de hegemonía desde los tempranos debates entre los marxistas rusos de principios del siglo XX, pasando por su transformación y ampliación en Gramsci hasta llegar a la deformación del posmarxismo de Ernesto Laclau y sus epígonos. Puede sintetizarse como aquella articulación en la que el interés particular de un grupo dirigente (o fracción de clase) logra imponerse -más o menos voluntariamente- como el interés universal. Este convencimiento puede tener lugar por diversas razones. Pero nunca puede reducirse a la esfera ideológica o de las superestructuras políticas y alcanzar una autonomía absoluta de las determinaciones económicas. Gramsci define que la hegemonía “si es ético-política no puede no ser también económica, no puede no tener su fundamento en la función decisiva que el grupo dirigente ejercita en el núcleo decisivo de la actividad económica” (Cuadernos de la cárcel, C13 §17). La zona núcleo es 100% verde-amarela, pero al país sojero se lo puede acusar de cualquier cosa, menos de nobles pretensiones hegemónicas. Digamos todo (Yo lo pondría de otra forma, Fernando. Para mí, la victoria de los sojeros en el 2008, en el Congreso y en la calle, demostró que su único propuesta, su único interés era eliminar las retenciones. Y eso no alcanza para plantear una hegemonía. Ni siquiera un partido político fuerte).

Y más allá del fantasma agitado en las elecciones con las supuestas tempestades que desataría algún resultado, la economía macrista tiene sus problemas y desequilibrios endógenos de compleja salida en el mediano plazo.

El Nagasaki violento del peronismo, expresión de una crisis de dimensiones históricas, no convierte al macrismo en el triunfador infalible que sólo debe sentarse a esperar el devenir de su edad de oro o sus “30 años gloriosos”.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Primero los datos duros. Cambiemos es una primera minoría que mantuvo su caudal de votos durante el año y medio transcurrido. Obtuvo el 34,15% en las presidenciales generales de 2015 y en las recientes primarias alcanzó el 35,90% y paró de contar. Aún se desconoce el resultado final en la madre de todos los escrutinios. Su crecimiento fue de un “contundente” 1,75%. Venció en diez provincias y perdió en trece, empató en la más importante: Buenos Aires. Perdió en la tercera, según el padrón: Santa Fe. Equiparar a la primera minoría cómoda con la absoluta mayoría abrumadora es un pecado de leso impresionismo.

Inmediatamente después del largo 13A, las comparaciones con las anteriores elecciones de medio término se multiplicaron. Con las de Raúl Alfonsín de 1985, Menem de 1991 y 1993 y con las de 2005 de Néstor Kirchner. El triunfo del caudillo radical fue pírrico y comenzó su deriva dos años después. Kirchner salió victorioso cuando la crisis (y Eduardo Duhalde) habían hecho el trabajo sucio, con un potente viento de cola internacional y pivoteando la escena para contener al contencioso país que estalló en 2001.

El género próximo con el que corresponde cotejar a la actual coalición de gobierno es el menemismo: su programa neoliberal y objetivos de contrarreformas estructurales son similares. Menem alcanzó a imponer algo parecido a una “hegemonía” luego de ciertos avances que Macri todavía está lejos de lograr.

Previo a la consolidación del Plan de Convertibilidad –en abril de 1991–, Menem lidió con bruscos vaivenes de la situación económica que a los tumbos pudo estabilizar. Arribó a sus elecciones de medio término con un cambio cualitativo de las relaciones de fuerzas sociales y políticas. Derrotó las grandes huelgas que enfrentaron el festival de privatizaciones de YPF, los ferrocarriles o los teléfonos, entre otros. Contó con la colaboración indispensable de la dirigencia sindical “participativa” al precio de cooptar y adornar jugosamente a sus aparatos (Y el enfrentamiento con el Hugo Moyano y el MTA, Movimiento de Trabajadores Argentinos. Digamos todo).

Pero además, existieron dos factores adicionales que contribuyeron a las condiciones de posibilidad de éxito del programa y la hegemonía menemista: el contexto internacional de un neoliberalismo que aún gozaba de buena salud y habilitó un ciclo de negocios con el arribo masivo de capitales al país, y el elemento disciplinante de la reciente hiperinflación que agobió a los argentinos y condujo casi a la impotente disolución social.

En las primeras elecciones (en 1992), Menem obtuvo el respaldo de los sindicatos y las 62 Organizaciones realizaron un acto en apoyo a Duhalde, candidato del justicialismo en la provincia de Buenos Aires.

El reciente triunfo de Cambiemos (si no varía sustancialmente en el segundo tiempo de octubre) es bastante menos intenso. Consolidó los avances de sus puntadas “gradualistas” (pérdida del poder adquisitivo del salario, caída del empleo, endeudamiento salvaje que hipoteca el país a largo plazo y a la vez lubrica la coyuntura) pero está aún a una distancia considerable de las necesidades que le marca el metro-patrón de su propia vara y las reformas estructurales que reclama el “círculo rojo”. Aquellas que impliquen el asentamiento de una solución neoliberal para los problemas argentinos.

Después de las elecciones, un grupo de empresarios estadounidenses se reunió en Buenos Aires y presentó –con más entusiasmo, es cierto– el mismo pliego de reivindicaciones que antes: bajar el costo laboral, disminuir realmente el déficit fiscal y achicar al Estado para agrandar la ración. Ese es el único “clima de inversiones” que considera viable el termómetro del capital. Para ellos, en este punto, Macri todavía es una atractiva promesa, un arma cargada de futuro y de buenas intenciones, como las que abundan en el camino al infierno.

Francisco Olivera, editorialista económico y político del diario de los Mitre, experimentado en la escucha activa de los machos del off del universo empresario describió su estado de ánimo: “Atmósfera y palabras saludables, pero todavía insuficientes para un establishment que se ilusiona con la posibilidad de una verdadera transformación. La incógnita es si una eventual confirmación en las urnas le dará al Presidente aire para ser el que se propuso en diciembre de 2015: bastante más que un administrador de la herencia. Ese objetivo, que requerirá alentar la inversión eliminando costos, supone lo más impopular de esa transición”. (La Nación, 19/8). Traducido al lenguaje light de las campañas PRO, degustando una barrita de cereal, exigen a Macri: animémonos y andá, sé vos, el cambio es aquí y el cambio es ahora.

No pasaron ni diez días de la hora cero de la nueva hegemonía y el Gobierno enfrenta una movilización que la CGT no pudo levantar, no por ánimo combativo precisamente, sino por el descrédito que pueden seguir experimentando algunos de sus dirigentes ante el malestar de sus bases. Junto a la gravitación que alcanzaron conflictos como el de PepsiCo, son botones de muestra de que la cuestión social en general y la cuestión obrera en particular no están resueltas pese al veredicto de las urnas en las primarias.

En ese mismo reservorio hay que ubicar a las impactantes movilizaciones por la defensa de las libertades democráticas: contra el 2×1 o el reclamo potente por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Un tema que llegó hasta las editoriales de los grandes medios que hicieron infames contorsiones para ocultar la desaparición y ahora aseguran que tiene al Gobierno en un “callejón sin salida” (Van Der Kooy, 20/8).

Por último, está el mundo según Trump, el Brexit y los Estados nacionales que retornan con rabia y parecen alertar a los guías espirituales de la globalización armónica que l’etat et moi y el muerto que vos matasteis está vivito y coleando.

Empate y final abierto

En realidad, la disposición de fuerzas contiene muchos más elementos de una crisis de hegemonía o de un empate, antes que la construcción de una nueva. Las formas de las campañas descafeinadas, con características “no políticas” encierran la crisis de representación de la política tradicional (un fenómeno que en cierta medida es mundial). El lugar común gramsciano, pero que ahora corresponde: lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer, con sus correspondientes hijos aberrantes.

“Cada uno de los grupos tiene suficiente energía como para vetar los proyectos elaborados por los otros, pero ninguno logra reunir las fuerzas necesarias para dirigir el país como le agradaría”, sintetizó Juan Carlos Portantiero para referirse a momentos como el presente argentino.

Además, en estas democracias degradadas y de males menores, el voto tiene un importante componente de rechazo. Las primarias no estuvieron exentas: voto para que ella no vuelva, voto para que él se vaya, voto porque me tienen harto todos. Que la fuerza de los partidos radique en el Estado y que “el Ejecutivo, dicen algunos sin eufemismos, es el partido político nacional argentino” (Burdman dixit) habla de su debilidad.

En términos de gobernanza concreta, sin los interesados y generosos donantes de gobernabilidad, el engendro que nació híper minoritario no hubiese podido administrar ni el Metrobus. Hay algo paradójico en la oposición a su majestad (de gobernadores, legisladores peronistas y dirigentes sindicales): lo sostuvieron a cuatro manos para evitar la implosión por la fragilidad de origen y ahora sorprende la magnitud y densidad del triunfo.

No existe tanto una subvaloración de los “estrategas” del PRO como una sobrevaloración del pasado inmediato, tanto en términos estructurales como coyunturales. Hay mucho de continuidad con cambios en la vida cotidiana de la gente de a pie y sobre todo en el conurbano bonaerense. Estructuralmente, el proyecto posneoliberal mantuvo pilares esenciales: precarización del trabajo y de la vida, flexibilidad y pobreza. Mientras que en la coyuntura, especialmente los dos últimos años (2014-2015), fueron de ajuste por varias vías. También hicieron su aporte los desaguisados que quedaron expuestos a cielo abierto y que ocurrieron con el vigésimo intento fallido de parir una “burguesía nacional”.

Con todo esto incluido, el oficialismo empató en el distrito estratégico y perdió en el tercero en orden de importancia (Santa Fe). Y hay otros datos que también componen el escenario:en una de las trincheras de avanzada del laboratorio macrista, Jujuy (con presos políticos ilegales y estado policial), la izquierda radical (el FIT) logró un 13% de los votos de la mano de Alejandro Vilca, un trabajador, coya y recolector de residuos. En otro bastión cambiemita, Mendoza, repitió una buena elección con el 9% y lo mismo en Neuquén, Salta y Santa Cruz. Más que hegemonía, huele a polarización con sus correspondientes aristas y pliegues.

En síntesis: hubo triunfo amarillo que debe ser balanceado en su justa medida y armoniosamente, avanzó el ajuste con gradualismo, hay enérgica dispersión peronista que no es sinónimo de infalibilidad cambiemita. Octubre es otro partido que no necesariamente cambiará la foto actual y parafraseando al filósofo que oficia como Jefe de Gabinete de Ministros, con los resultados de las PASO, la hegemonía, por ahora, te la debo.

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29 Responses to La hegemonía de la semana

  1. eduardo dice:

    Muy buen análisis, lo que agrando el modesto triunfo amarillo fue más el quiebre entre la expectativa y la realidad que la realidad misma. Todavía quedan algunos valientes que se creen tener espalda para el: voto para que no vuelva, de a poco les va a ir cayendo la ficha. Lo más positivo de esta elección es el retroceso de los que se creen que se puede estar bien con dios y con el diablo.

  2. Claudio dice:

    Es muy bueno el análisis y si bien tiene el gorilita trosco que asoma un par de veces me parece que el buen uso de las categorías gramcianas es imprescindible para tratar de interpretar esta coyuntura.

  3. Ezequiel Gaut vel Hartman dice:

    Bien. Es verdad. Ni tanto ni tan calvo.
    Algunas observaciones:
    1) Qué buena frase “infames contorsiones”
    2) Si se trata de la comparación con Menem 92, ¿no deberíamos poner sobre la alfombra que lo tenue de la “contrareforma” actual tiene que ver con la no-situación-de-crisis-terminal en que quedamos en 2015, a diferencia del 89? Quiero decir, los problemas a diciembre de 2015 no evidenciaban un fracaso tan rotundo (ni mucho menos) que habilitara dar golpes de timón fuertes. Tendríamos que decir, entonces, que el margen de maniobra actual (bajo para el gobierno) tiene que ver con cómo el gobierno anterior entregó el mando.
    3) Como los ejes interpretativos sobre las PASO varían tanto, propongo uno más (estoy seguro que alguien ya lo habrá notado, pero si es así, yo no me enteré): con toooodas las movidas de prensa, la acción del gobierno, etc., los porcentajes parecen casi constantes sociológicas. 35 % para cada uno, igual que en 2015. Se ve que las continuidades son más que las rupturas. Si tiene razón el gobierno y esto fue la primera vuelta de una “legislativa nacionalizada”… la perspectiva para octubre no parece auspiciosa, digamos. ¿Podrá Macri mantener, como dice Zuleta, el “partido del balotaje”?
    ¿Podrá Cristina reinventarse de modo tal que pueda morigerar la inquina que le tienen los sectores con los que tendría que trabajar para regenerar un gobierno que, como el de EEUU, mire los intereses de los locales en vez de sumarse a cuentos infantiles aperturistas que empiezan a peinar canas?
    ¿Tiene Cristina ese segundo aire como para ir-con, a lo mejor como segunda, resignando poder propio?

    saludos a todos

    • Norberto dice:

      Agregaría que el voto oscilante del Empleado de La Embajada se volcó a votar por los candidatos del tarambana, como diría el Cnel. Cañones, achicando una diferencia que podemos decir de cuatro a cinco puntos, escenario real del 2015. Entre el original y la copia prefirieron el primero, al qué, sin considerar sus apetitos, ingenuamente consideran mejor alimentado y digno de mayores oportunidades.
      En cuanto a octubre, es muy difícil aventurar cuando hay seis puntos que siguen obedeciendo órdenes, tanto de Tacuarí como de Libertador y Colombia, ¿o es que a alguien le queda alguna duda?. Si no fuera así lo sensato y leal hubiera sido bajar su candidatura a Senador, conservando la boleta corta, pero en fín quienes lo manejan sabrán que hacen con ese muletto, y en esta ocasión quemaron varios, el esposo salteño exhibido como triunfador, lo es con un frente con divergencias y un K puro que solita su alma tiene la mitad de sus votos, el cordobesismo parece haber llegado a la puerta del cementerio, y aquí cuanto peor mejor, su representación de acuerdo al nivel de sus dirigentes es lo mejor que le puede pasar al peronismo, tal como la debacle de Bordet. En ambos casos se clarificarán las representaciones, Córdoba volverá a la hipocresía de radicales como el fallecido Aloe Vera, con muertes no aclaradas en su haber y exaltado como prócer por el actual Gobernador, de Entre Rios me gustaría saber quién emergerá, hoy es muy difícil predecirlo.
      A pesar de su alejamiento, entiendo cómo acertada la maniobra de Camau en Corrientes, aunque es muy fea la perspectiva con los resultados a la vista.
      Lo que queda en pie firme es muy variado, pero en general diría que no tendrán problema en armar para enfrentar al oficialismo y colaboracionistas, dado que en juego de látigo y chequera, aparte de la incompetencia para ejecutar políticas más allá de la de comunicaciones, que se dirige desde Tacuarí, ha demostrado mucho látigo y muy poca chequera, aún para los colaboracionistas.
      Nunca menos y abrazos

  4. claudio Maxl dice:

    A ver: SE ESFUMO LA LEGITIMIDAD DEL 51% BALLOTAGE, AHORA 2 D CADA 3 ARGENTINOS RECHAZAMOS EL GOBIERNO NACIONAL. REPITIO LA ELECCION OCTUBRE 2015 EN LA Q FUE DERROTADO X SCIOLI.

    Numbers are numbers: NO EXISTE EMPATE EN UNA ELECCION, EXISTE 1 GANADOR Y PERDEDORES Y LAS 2 PRINCIPALES FIGURAS PRO FUERON DERROTADAS X LA ENEMIGA DEL MODELO NEOLIBERAL. Todel el resto es chacara, o relato hablando contemporaneamente.

    • todosomosuno dice:

      Che mini-max, me explicas que se gano y que se perdio ?
      ya le dieron la banca ? porque a mi me mintieron y le dijeron que esta era la previa.

      • ricardo j.m. dice:

        victor gano cristina y el kirchenrismo, victor usa tu nick no tengas verguenza, hace como rosso usa la fuerza de la fe

    • victorlustig dice:

      ah no entendia, verguenza? por? si Uds ganaban por 10 puntos, otra vez tengo que buscar el link
      no, no soy yo
      pero no es el tema
      capaz que el problema es que parece que no son los unicos piolas de la cuadra, ponele

      • Raúl C. dice:

        Siga obsesivamente con lo de los 10 puntos que alguien dijo (¿qué importa?).
        La realidad real es que en PBA Cristina, con una campaña muy modesta, le ganó a Macri, a Vidal, a Clarín, La Nación y Perfil, y a prácticamente todos los programas ‘políticos’ de la TV.
        Esa es la realidad sin trolleadas.

      • victorlustig dice:

        sin duda
        alguien? muchos aca al menos, ahora, eso produjo el no voy a internas en el PJ (para que si gano igual)
        empatar es perder en la real, ahora, ya se sabe donde incrementar esfuerzos
        esa es la realidad sin trolleadas
        besi

  5. ricardo j.m. dice:

    lei hasta donde esta claro que el muchacho no entiende que cambiemos perdio la eleccion en la pba. que implica que la tapa falsa del lunes desde la que habla es justamente falsa igual que cualquier analisis iniciado desde ahi. que no se base en la sospecha de que fue igual en otras provincias.

    porque la verdad es que como ya dije en su momento solamente un imbecil redomado o un mala leche mira ese grafico y se lo cree.

    pero bueno ahora para seguir leyendo me voy a creer que gano cambiemos a traves de la fe

    • ricardo j.m. dice:

      me lo podria haber ahorrado che, suerte que no hace puentes el muchacho.

      vos fijate que cree en el empate, estos eran los que nos decian que la politica no era un partido de futbol.

      pero claro que importa si manipulan las elecciones mientras puedan seguir viviendo del chamuyo los analistas.

      35 mil votos y contando y estos payasos todavia hablan desde la tapa de clarin

  6. Daniel Eduardo Arias dice:

    Rosso no sólo piensa en diagonal (y el 90%, en verticales u horizontales). También escribe como la gran siete. MUY BUENO.

    • ricardo j.m. dice:

      mira daniel en el 13 y en el 09 cuiando nosotros deciamos que el kirchnerismo habia ganada en todo el pais los analisis de rosso hablaban de la derrota de k porque habia perdido pba y todos los analistas igual.

      pero bueno si este para vos esciribe bien literatura no me imagino que te pasara cuando lees a p k dick, te debes mear encima jajajaja.
      porque es lo mismo , es literatura fantastica, pero bueno, el muchacho tiene que morfar no?

      un abrazo

  7. Silenoz dice:

    En estos tiempos de categorizaciones y explicaciones fast food, acá hay un aporte que aborda el tema del “cro.” Rosso en forma lateral pero se centra en la “fragmentación (del voto) peronista” entitulado El peronismo tiene su propia grieta de un tal R. Zarazaga… jesuita… (ojota acá ehhh.. por lo del “plan de Dios” je je…)

    • Claudia dice:

      Muy buen aporte, Sile. Interesante este Zarazaga, para buscar sus otros trabajos, realmente. Entronca un poco con la conclusión de Villarreal (citado por Rosso en el reportaje Aleman-Rosso-Postolski) acerca de la fragmentacion de las clases sociales subalternas emergida tras la Dictadura.
      Sin embargo, hay veces en que desconfío de la inocencia de los ejes que a modo de limosna analítica tiran algunos intelectuales (Natanson, el mas evidente) porque me huelen más a instalaciones ludicas que hacen perder tiempos preciosos que deberían dedicarse a la formulación de algo verdaderamente propositivo. Como que sobran las descripciones de fenómeno y no una interpretación que verdaduramente empuje, que inspire..
      Es cierto que hay sinnúmero de variables interseccionando en estos tiempos de impasse (nuevos sujetos antropológicos, relaciones de tortuosa contra prestación psicologica entre gobernantes y gobernados, un tejido internacional distinto del viejo orden que dibujo fisonomías partidarias por aca, aciertos comunicacionales inesperados de un adversario no anticipado, hasta un actor sindical que podría encontrar otra forma de comunicar sus aspiraciones, una vez comprobada la poca recepción gubernamental a sus modalidades típicas de expresión, etc).
      Pero da la sensacion de que atravesamos un tiempo donde muchos agentes están todavía reticentes a mudar de piel y se aferran a fotos de cuando eran otra cosa en muy otro tiempo. Como si todos estuvieran esperando que la realidad provea la solución a este dilema de inmovilidad. Inmovilidad y ensueño que sólo un Peronismo confluyente y portador de propuesta acotada podría quebrar . Pero ahí está el tema: ¿como unificar expresiones peronistas que no solo son antagonicas sino que representan a colectivos que derivaron bien distintos? Y donde unos tienen algo más de chance creativa que otros.
      No se si, como en tiempos remotos, lo innovador es algo que pueda imponerse desde arriba, desde las cupulas o si pueda atribuirse la responsabilidad de una eclosión creativa a la astucia o falta de ella de uno o varios referentes. Alemán acertó cuando dijo que la demanda popular todavía está verde, meramente catártica ( y por lo tanto estéril) en tanto no puede clarificar todavía que quiere en concreto.
      Tal vez estemos pidiendo demasiado a los partidos y fracciones. Tal vez no estén en condiciones de creatividad suficiente. Hay épocas de medianía que duran sus amargos tiempos.
      Lo perceptible, al menos para mi, es que estas discusiones de si hay o no hegemonia, de si Cambiemos es la reversión más original de la derecha clásica, de si ya constituyó o no partido nacional, eluden lo importante. Porque lo que debería ser más urgente es definir qué cuernos de proyecto nacional se pretende. Seria hora de no aferrarse a fotos de como eramos a los 20 para enfocar que hacemos con nuestra anatomía limitante presente. Saludos.

  8. harryleproso dice:

    Yo desde hace un tiempo prefiero mirar los números que leer las medidas interpretaciones de los analistas. En el 89, con la economía estallada, Angeloz saco el 36 y medio, y Alsogaray (!!!) el 6 y medio (!!!!!).
    Hasta en la última de Perón, donde hasta los helechos eran peronistas, 24 y medio lo votó a Balbín y 12 a Manrique (!!!!)

    Hoy el kirchnerismo es heredero dl recipiente del odio gorila. Así q fue un poco raro que hubiera gente q se desayunara en Octubre de 2015 q hay un tercio del país gorila, más raro es q todavía lo sigan sin entender. Van a votar lo que sea para no votar peronismo/kirchnerismo. Y entre dos peronistas (léase, pba 2013) votan el menos k, para soltarlo a la primera oportunidad.

    El problema es que el peronismo tiene q dejar de hacer política pensando en lo que vota ese tercio, y menos aún, en lo q ese tercio considera lo políticamente correcto. Jugar con las reglas q impone el enemigo es siempre una desventaja.

    Sldo Abel.

  9. Excelente nota, don Abel. Me queda una pequeña duda: ¿Porqué dice que Macri perdió en santa Fe y empató en Buenos Aires, si Cristina hasta ahora lleva un 0,6% de ventaja, que es más que la diferencia de Santa Fe? ¿Tal vez maneja otras cifras que las que yo conozco? Gracias.

    • Abel B. dice:

      “Empate” es la palabra que usó Rosso cuando escribió su artículo -aparentemente, algo más de una semana atrás. No me pareció que debía corregirlo yo. Quizás hasta sigue diciendo que fue un empate. Sabemos que, al militar en el PTS, no tiene la Verdadera Fe.

    • ricardo j.m. dice:

      tiene que perder cristina alberto no importa si gana o no tiene que perder ganando inclusive.

      despues se rien de los que hablan de los amunakis por que son muy fantasticos

      las teorias de que la reina de inglaterra es un reptiloide invasor del espacio son mas probablemente ciertas que todos los analisis politicos de la ultima semana.

      hacen catarsis bah, como chicos cuando el mundo no resulta como ellos quieren.

      fijate que el mismo dia que a la tarde la nacion acepta el triunfo de cris. sin por supuesto moverseles un pelo por todas las estupideces que dijeron en la semana. justo che incendian dos autos en el ministerio de seguridad de la pba.

      adivina de que van a hablar mañana.

      igual yo justo andava por ahi y vi a dos k habalando en irani con un mapuche tirando flechs incendiarias.

      con v corta andava por que ando sin guita sino iba con la b larga.

      se abusan de la gente que los toma en serio estos payasos analistas que todavia no pudieron con la del movimiento se demuestra andando de carlitos bala.

      • Claudia dice:

        Ja ja , ricardo, yo también me agarre la cabeza con el sainete de los bidones de combustible en el Ministerio de Seguridad. Estos chicos no se deciden a perfilar con algo más de tino al Enemigo Público. Pasamos del coqueteo anti-geográfico con las FARC (pobre Santiago, que manoseo inmundo) a las pandillas quema-coches al servicio del Califato. Mi Dios.¿cual de los sub-grupos de Inteligencia está abocado a estos mamarrachos? Idem el mecanismo de la bomba casera a Indra. ¿No pueden idear un perfil, ,por más ficticio que sea, algo más coherente? Porque no veo a los super entrenados y militarizados FARC reboleando boleadoras u operando con bidones o petardos de sebita. Lamentable (aunque no menos peligroso, el cuentito, dada la legislación antitetrorista vigente).
        Y en cuanto a los reptilianos, no le tires letra a Natanson & Co ,por favor. Saludos.

  10. Oscar Cuervo dice:

    Qué bueno, Abel, que su continúa chicana contra mi persona encuentre como única caracterización la de “cristinista de corazón puro”, que “quiere que pierdan los malos como en las películas de Hollywood”. Mas allá de que las películas de Hollywood no me gustan, lo que denota un amplio desconocimiento de mi posición, no hallo en sus sarcasmos personales contra mí ningún argumento polìtico ni tampoco encuentro que la adjudicación de tener un corazón puro pueda considerarse un menoscabo ético (aunque capto la intención sarcástica, que se agota en la mala leche de alguien que se angustia ante la posibilidad de la pureza y no le disgusta que ganen los malos)

    Es decir: se nota la intención de injuriar pero no parece hallar las palabras adecuadas para hacerlo. Menos ofendido me siento aún cuando me menciona como cristinista, lo cual tiene un contenido empírico mas accesible que proclamarse peronista. Somos muchos entre la población aunque pocos entre los comentaristas cachadores como usted.

    Lo más difíficl de comprender es el menoscabo que intenta dirigirme en un contexto que no lo reclama: su elogio a un interesante texto de Rosso escrito sobre la base de los resultados difundidos por Cambiemos la noche de las PASO. Como yo no polemicé con Rosso porque la noche de las PASO hice un programa de radio en el que a las 2 de la madrugada era evidente que las cifras instaladas en el prime time estaban distorsionadas, ni tampoco me mostré ni triunfalista antes de las PASO ni derrotista después de ellas, no alcanzo a ver los motivos de su intento de agresión gratuita. Pero alguna sangre en el ojo debe tener por motivos que le resulta difícil confesar. El narcisismo tiene trayectos tortuosos. Puede seguirme atacando de modo lateral, personal y desprovisto de cualquier argumento y motivo. Es una forma de hacerme conocer entre los no pocos ni muchos lectores de su blog

    • Abel B. dice:

      Un argumento bien escrito y bien razonado, Oscar, desde el “cristinismo de corazón puro”, posición ideológica que no comparto, como, por caso, tampoco el troskismo de la nota de Rosso, también bien escrita y bien razonada.

      Como hace tiempo que no hago discusiones ideológicas en mis columnas de comentarios, no voy a hacerlo ahora. Los blogueros “hablamos por nuestros posteos”. Lo único que le observo es lo de “continua chicana”. Lo mencioné UNA vez, y en compañía del ilustre Artemio.

      ¿No es un exceso de susceptibilidad?

      • Oscar Cuervo dice:

        Me parece gratuita la mención despectiva que me hace a propósito de nada. No me enfurecí antes ni después de las paso, no manifesté nada acerca de la nota de Rosso. Fui de los que tempranamente impugnó la caracterización de “derecha democrática” que hace Natanson del macrismo. Si hubiera que discutir interpretaciones políticas, tendrían que venir por ese lado: por ejemplo que ud cree que el macrismo es democrático. Podría citar algo de lo que yo dije y refutarlo. Pero no: a propósito de una nota que no contradice a la mía quiere gastarme por ser “cristinista de corazón puro” intentando descalificar la totalidad de mi palabra a través de una gastada que para ud debe sonar agraviante. No considero un agravio ser cristinista y si tuviera un corazón puro no vería eso como un defecto. Pero su tono para referirse a mí es una gastada.
        En cuanto a que no hace discusiones ideológicas en sus posteos, es lo más insostenible que dice: todo lo que hace es ideología disfrazada de reflexiones. Es raro que a esta altura del siglo xxi ud piense que los discursos políticos no son ideológicos.
        Pero como no entiendo la referencia despectiva que me hace, no sé cuánto de ideología y cuánto de encono personal hay en la mención que me hace.

      • Abel B. dice:

        Oscar, si Ud. está decidido a creer que le tengo encono personal y que haberlo calificado como “cristinista de corazón puro” es una mención despectiva que lo demuestra… no creo que pueda convencerlo de lo contrario.

        Pero me siento obligado a aclarar al hipotético lector de la columna que, con paciencia, llegue hasta aquí, que:

        1) algunos de mis amigos son “cristinistas de corazón puro”. Hasta mi socio puede ser descripto así. Y no lo considero un insulto, ni despectivo. Algunos podrían verlo como un elogio. Los que han leído a Maquiavelo y a Sartre pueden encontrar un reproche irónico ahí, pero ¿sentirse insultados?

        2) Mi conocimiento personal de Oscar Cuervo es muy limitado: una cena en la q conversamos brevemente, un (o dos) reportaje q me hizo, no alcanzan para conocer su alma. Por su blog, lo considero alguien inteligente y talentoso, con un compromiso ideológico más… cristinista que el mío, y un gusto informado en cine q tampoco es el mío.

        3) El punto donde encuentro mala fe -además de susceptibilidad excesiva- es cuando dice “Es raro que a esta altura del siglo xxi ud piense que los discursos políticos no son ideológicos”. Lo q yo dije es que no hago discusiones ideológicas en la columna de comentarios (aquí estoy estirando un poquito esa decisión).

        Todos mis posteos son ideológicos. En forma muy explícita, en casi todos. Trato de infectar a cristinistas y anticristinistas con el veneno del realismo. Lo que uno entiende por realismo, claro.

  11. mem dice:

    Leyendo todo lo que encuentro y con voracidad pensaba cuan poco variaron las posiciones con las PASO ya consumadas: quienes sostenian firmemente que Cristina arrasaria en la Provincia de Buenos Aires superando con holgura el 40% de los votos se obstinan en criticar a tipos como Natanson quien incurre en la heregia de postular que -Oh! Apenas puedo reproducirlo- el macrismo no llego por un golpe de suerte y -aunque todos sospechamos que no les va a dar la cuerda para tanto- suenan con encarnar una nueva hegemonia: la de los amantes de la legalidad, archienemigos de la corrupcion, de las mafias, del clientelismo, de los liderazgos demagogicos, de todo lo que tenga olor a pata y del kirchnerismo (obvio). Los que no son (tan) kirchneristas de corazon puro estan haciendo la catarsis: de la fragmentacion peronista en el post siguiente a este, de esta hegemonia que -de acuerdo con Abel- no puede durar, si se refiere a eso con hegemonia de la semana. Pero que aunque no pueda durar -porque despues de octubre se viene mas ajuste, porque ya muchos de los que acompanaron lo hicieron estando mal y mas por confianza y esperanza que muy pronto se podria frustrar-. Bueno, que esta hegemonia no pueda durar no significa que no se pueda llevar puesto al kirchnerismo. Como entiendo lo va a hacer si Bullrich le gana a Cristina en octubre. Y aunque Macri se eclipse antes del 2019 Cambiemos ya habra hecho su trabajo: habremos cambiado. Se me ocurren dos cosas: se habra desmitificado que los presidentes no peronistas no pueden terminar sus mandatos y se habra reconstruido al peronismo que seguramente se alineara atras de Urtubey. Miren que yo tengo la bola de cristal. Saludos.

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