ARSAT. Ya volvimos antes

ARSAT

Mis amigos del IFAP me hicieron llegar esta invitación, que comparto. Y me parece una ocasión propicia para rescatar este artículo que otro amigo, Jorge Zaccagnini, subía a su publicación Mi Club Tecnológico en marzo de 2015. Nos recuerda que nuestra historia argentina -y no sólo ella- tiene mucho de “corsi e ricorsi”. Muchas caídas. Pero nos levantamos, volvemos a avanzar.

A poco más de 20 años del nefasto día en el que se decretaba la defunción de la industria aeroespacial argentina, es posible afirmar que hoy está más viva que nunca. La edición 261 de MI Club Tecnológico da cuenta de ello: los satélites SAC-D y Ar-SAT, el lanzador Tronador II, los nanosatélites, el Proyecto Sonda –al que premonitoriamente definimos en 2006 como “la terquedad necesaria para volver a empezar”- son realidades efectivas. Orgullo nacional y acierto político. Cerebro y mano de obra argentinos, desarrollo de proveedores con estándares de calidad internacionales. Todo eso nos deja el resurgimiento de la industria aeroespacial argentina. Pero, por sobre todas las cosas, su exitoso regreso le está devolvien­do a nuestro país, un pedazo de soberanía que le habían birlado. Cuando es posible contemplar la imagen de las Islas Malvinas tomada por el SAC-C, un satélite diseña­do y fabricado por argenti­nos, adquieren un sentido profético las palabras del Dr. Conrado Varotto, creador del INVAP que nos enorgu­llece a todos: “hay que decirle “no” al colonia­lismo mental”.

El 28 de mayo de 1991 fue un día nefasto para la industria aeroespa­cial argentina. Ese día, el entonces presidente Menem firmó, junto a sus ministros Cavallo, Di Tella y González, el Decreto 995/91 disponiendo “que todos los elementos, par­tes y componentes del misil Cóndor II, en todas sus versiones y etapas de desarrollo, que exis­tan a la fecha, serán desactivados, desmante­lados, reconvertidos y/o inutilizados según sus posibilidades de uso en aplicaciones y destinos pacíficos, de manera de efectivizar en forma fehaciente y definitiva la cancelación completa e irreversible del proyecto respectivo”.

Una decisión del más alto nivel político de la República que sepultaba una historia que, para que negarlo, estaba plagada de ambiciones inconfesables, presiones internacionales y ne­gocios, pero que también detentaba un valioso desarrollo tecnológico e industrial, que mar­chaba a contramano de la política de desguace de la matriz productiva implementada en la década de los ´90, obedeciendo los dictados de los mismos poderes que determinaron el desmantelamiento del misil argentino.

Sin embargo, como en esa hermosa canción de María Elena Walsh que dice “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando. Gracias doy a la des­gracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal, y seguí cantando”… la cigarra siguió cantando.

Avanza una industria de punta, con resultados concretos diseñados y construidos en la Argen­tina por técnicos argentinos, generando nuevos empleos de alta calificación y revitalizando la matriz productiva argentina con los conoci­mientos y las pericias del mundo por venir.

A este renacer de la industria aeroespacial argentina no es ajena la acción del gobierno nacional. Por lo contrario, de la misma identi­dad institucional que veinte años atrás disponía su defunción, surgió la voluntad política de resucitarla. La voluntad de hacer del gobierno nacional es una razón más que necesaria, pero no resulta suficiente para explicar el actual resurgimiento de la industria. Hace falta consi­derar un elemento más: la instauración de una política de Estado.

A través de la historia argentina, muchos han sido los anuncios y las declaraciones que nau­fragaron en el mar de las buenas intenciones. Algunos, porque sólo buscaban el rédito del inmediatismo político. Otros, porque a poco de andar se encontraban con sus propios límites o –más frecuentemente- con los límites que im­ponían los intereses a los que molestaban. La concreción de objetivos nacionales que modifi­quen el stato quo, implica siempre una batalla contra los intereses creados de todo tipo a los que incomoda o desfavorece la nueva realidad resultante. Cuando la naturaleza del objetivo a lograr obliga a desarrollar una acción que lleva años e incluso décadas, sólo puede ser sostenida si existe una política de Estado que se preserve más allá de los cambios políticos y económicos que puedan suceder.

La política de Estado sobre el desarrollo nuclear es un ejemplo: impulsada a comienzos de los ´50 por el gobierno del General Perón, se sostuvo en gobiernos democráticos y militares por más de medio siglo y soportó los embates privatistas de los años ´90, lo que permite contar hoy con una industria de punta, que exporta su tecnología a terceros países y compite con ventajas con los principales proveedores mun­diales.

Vale citar la reflexión que el Ing. Vicente Campenni, subgerente general de INVAP, hace sobre este tema en la entrevista que realizamos para la edición 261 de MI Club Tecnológico: “… interviene otro factor importan­te, que es la decisión política de satisfacer esa necesidad con ca­pacidad de producción, cerebros y mano de obra argentinos. Eso no es menos importante en el sentido de que, algunos de estos proyectos tienen un tiempo de incubación que, a veces, va más allá de un período electoral. Entonces requieren una política de Estado”.

Orgullo nacional y acierto político. Cerebro y mano de obra argentinos, desarrollo de proveedores con estándares de calidad internacionales. Todo eso nos deja el resurgimiento de la industria aeroespacial argentina. Pero, por sobre todas las cosas, su exitoso regreso le está devolvien­do a nuestro país, un pedazo de soberanía que le habían birlado. Cuando es posible contemplar la imagen de las Islas Malvinas tomada por el SAC-C, un satélite diseña­do y fabricado por argenti­nos, adquieren un sentido profético las palabras del Dr. Conrado Varotto, creador del INVAP que nos enorgu­llece a todos: “hay que decirle “no” al colonia­lismo mental”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: