Cristina y los peronistas que gobiernan

cfk pichetto

Ya es la segunda vez que reemplazo -por exceso de trabajo o falta de ganas- mi acostumbrado sermón dominical con un análisis de Pablo Papini (Y probablemente lo haré otras veces). No es sólo que son piezas lúcidas y originales. Es que encuentro una especie de simetría en nuestros enfoques.

Papini es un peronista joven, y, como la inmensa mayoría de los peronistas de su generación, es kirchnerista. Natural: los gobiernos de Néstor y Cristina son el peronismo que conocieron en la realidad. Que pesa más que los libros o los relatos. Curiosamente, es también uno de los que mejor entiende la lógica de los otros peronismos: los que se expresan en el Congreso o en las provincias que gobiernan (Ayuda, seguramente, que trabaja en el Senado).

Por mi parte, como un peronista veterano que nunca se sintió tentado por las autocríticas -el FREPASO o ¡Dios me libre! el ARI- necesariamente veo a la experiencia kirchnerista como una etapa más de las que el movimiento atravesó en los años desde el ´45. Igual, tengo claro que la militancia K es una parte fundamental del peronismo “realmente existente”.

Bueno, basta de introducción. Le dejo este pantallazo de lo que el crecimiento de la candidatura de CFK ya provoca en la relación de fuerzas entre los gobernadores y Macri. Bien antes de octubre.

A principios de 2016, Mauricio Macri armó su gobernabilidad legislativa articulando todas las piezas del tablero político argentino según las relaciones de fuerza dibujadas por las elecciones del año anterior. Un esquema complejísimo que entra en crisis si uno sólo de esos elementos se desordena. Veamos.
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Cambiemos, coalición de fuerzas no-peronistas, ayudada por la ruptura del espacio pan-peronista liderada por Sergio Massa en 2013, provoca situación de balotaje presidencial. Y en dicha instancia derrota al peronismo porque, se insiste, los herederos del general tres veces presidente de la nación están divididos, a diferencia del actual oficialismo. Esa caída en segunda vuelta derivó automáticamente en que varios segmentos justicialistas dejaran, de inmediato, de reconocer la conducción de Cristina Fernández. A la fecha, nadie ha sumado los méritos suficientes para reemplazarla, pero casi ninguno de quienes la abandonaron ha decidido pegar la vuelta. A comienzos del mandato de Macri, pues, lo que teníamos era un oficialismo consolidado menos por virtudes propias que por la incapacidad ajena de formar mayoría.
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Esto generó, en principio, la ventana de oportunidad necesaria para que el Presidente y los gobernadores decidieran entenderse. El primero pidió apoyo parlamentario, que controlan los segundos (el peronismo es mayoría en el Congreso nacional), a cambio de fondos para las provincias. Así funcionó el artefacto CEOcrático hasta, aproximadamente, octubre último.
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No fue ningún peronista sino Elisa Carrió, uno de los fundamentos básicos de Cambiemos, quien expuso el punto débil de la alianza por cuyo triunfo tanto trabajó.
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Sencillo: cuando rechazó convalidar el proyecto de reforma a la ley del Ministerio Público Fiscal (que en criollo era el despido de la procuradora general Alejandra Gils Carbó sin someterla al juicio político por el que constitucionalmente corresponde desplazarla), el justicialismo no-kirchnerista sintió por primera vez que tenía margen para negarle respaldo a una iniciativa macrista. ¿Cómo podría el jefe de Estado reprochar a adversarios que le nieguen un soporte que, antes, no quiso prestarle una de sus socias clave? Como casi en simultáneo se discutía la ley de voto electrónico, que preocupaba a los mandatarios locales mucho más que ninguna otra, aprovecharon la ocasión de tener entrampado al gobierno nacional por primera vez desde su asunción. 2 por 1, negocio. Como en el truco.
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Si Carrió retira su aporte a Cambiemos, la hipótesis de balotaje se nubla, y por consiguiente el peronismo recobra viabilidad de Balcarce 50, aún en estado de disgregación. Esto robustece la posición de los jefes de Estado locales para negociar la gobernabilidad legislativa; por ende, la encarece. Y resulta que el programa económico macrista, de tan dogmático que se lo diseñó en términos fiscales, no puede permitirse ya ninguna concesión extra de ese tipo. De ahí en más, pues, el Congreso se detuvo casi por completo.
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Hace pocas semanas, mientras celebraba su éxito en los comicios locales, el jefe del peronismo riojano y diputado nacional Luis Beder Herrera alertó al Presidente: “Hemos votado leyes muy difíciles de acompañar para cualquier justicialista a cambio de promesas que no han sido cumplidas.” Nadie antes había sido tan claro en cuanto al estado de situación de estos días. Dicho de otro modo, le está avisando, probablemente en nombre de unos cuantos de sus colegas, que hay que por lo menos revisar el pacto que los ligó durante un tiempo bastante extenso en el cual se hicieron cosas que cuestan caro en materia de popularidad para todo dirigente que deba validarse a través de las urnas.
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Súmese que Cristina Fernández demostró resiliencia electoral en PBA, como para acordar con casi todos los intendentes justicialistas locales su postulación senatorial. Un eventual triunfo fortalecería su rol en el peronismo como síntesis de aquellos alcaldes, máxima institucionalidad que le quedó a ese espacio en la más grande de las provincias. Que ése es otro déficit de la oposición en esta época: el PJ, que ha perdido vértebra nacional, regentea un consorcio numeroso de territorios pero todos pequeños, porque la mayor que administra alguno de sus hombres (Córdoba) juega como localismo hace ya varios años.
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Por otra parte, si CFK derrotara a Macri en la única elección nacionalizable de las veinticuatro distritales que se celebrarán en 2017, más todavía podrían avanzar los gobernadores en sus negociaciones con Olivos, porque se los necesitaría aún más que al comienzo de esta historia. Pero, ¿insistirán en sostener una política repudiada por la ciudadanía? ¿No correrían, entonces sí, el riesgo de la culpa compartida cuando Cambiemos anuncia que sólo le queda endurecimiento por ofrecer? Al mismo tiempo, no quieren volver a obedecer, sin más, a la ex presidenta mandato. Todo a charlarse, pero la sola posibilidad de semejantes reconfiguraciones ya están impactando en la dinámica del bloque de senadores del Frente para la Victoria-PJ, último reducto donde la convivencia entre kirchneristas y delegados provinciales subsiste.
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En cuanto a Carrió respecta, por si ya no fuera suficiente (para Macri), le pidieron que desistiera de enfrentar a la líder de Unión Ciudadana en PBA y salvara el territorio porteño. Tampoco eso fue gratis: Lilita, casi con seguridad, verá duplicarse la cantidad de diputados que le responden. Y será peor si la esposa de Néstor Kirchner vence en agosto próximo. La diputada chaqueña podrá decir entonces que el pasado está cerca de volver por no habérsele hecho caso a ella, que proponía apresarla; y sí al ala PRO puro, que optó por utilizar a la anterior primera mandataria para intentar crecer por efecto contraste.
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Pretendiendo que puede desconocer un contexto que se le complica crecientemente, Macri ataca posiciones asignadas constitucionalmente a los Estados federales. Hablamos de las maniobras para desplazar, por fuera de la ley, al senador sanjuanino Ruperto Godoy del Consejo de la Magistratura. Casi a la misma hora en que esto estaba por concretarse, Carrió volvió a salvar el pellejo de Gils Carbó, a quien el ex alcalde de CABA no quería ahora echar por decreto, una aberración jurídica similar a la designación por idéntica vía de dos ministros de Corte Suprema de Justicia. Ambos ensayos inéditos en la historia democrática argentina. Nada menos que en el gobierno que se relata como reparador ético e institucional de la república.
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Es difícil saber por qué la jefa de la Coalición Cívica-ARI pone tanto empeño en defender a la procuradora general. Quizá sea porque considera que el judicial es su territorio, siente que Macri no le está asegurando la participación que ella desearía en la edificación del orden que reemplace al vigente y por ello se aferra al statu quo, demostrando además lo que vale su voz en el oficialismo. Tan diferente a la sumisión de los radicales.
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En cualquier caso, este nuevo pataleo de Lilita envalentonó otra vez al FpV senatorial, que reaccionó en bloque a favor del cristinista Godoy, aún a despecho de que los soldados de Cristina son minoría muy marcada en ese recinto. ¿Hartazgo de los gobernadores? ¿Necesidad de mostrarle los dientes al PRO frente a la chance de que Unidad Ciudadana, el antagonista por excelencia de la Casa Rosada, se lleve las tapas de los diarios del lunes posterior a las PASO, para equilibrar la balanza peronista? Un poco de todo. Miguel Ángel Pichetto, quien sigue mandando sobre ese scrum con consenso hasta de La Cámpora, lucía incómodo pero sólido en la conferencia de prensa que anunció el rechazo al manotazo amarillo al órgano de designación y remoción de jueces: que creen clave a la judicialización de la política.

Al día siguiente, el rionegrino volvió a ayudar al cambiemismo de la cámara alta y su tropa por entero, no sólo los cristinistas, entró en ebullición. José Mayans y su tocayo Alperovich cuestionaron fuertemente el opoficialismo de Pichetto, quien parece seguir en 2016 cuando estamos ya en 2017 discutiendo 2018. Insiste en una melodía que ahora suena desafinada. Presumía de ser el abogado de los intereses del peronismo que gobierna, pero al perder de vista los intereses en pugna que lo consagraron en su puesto, ha comenzado a tambalear. Va más allá del duelo que pueda tener con CFK: contra el DNU de puertos patagónicos se ha levantado hasta Mario Das Neves, que está muy lejos de la precandidata a senadora bonaerense.

Cambiemos controló el Congreso aun siendo la minoría más significativa desde 1983. Casi con seguridad vaya a mejorar su representación para lo que le queda a Macri. ¿Y así y todo puede que se le complique el panorama si cambia el clima, que antes lo ayudó? Se multiplican las incógnitas en los pasillos parlamentarios.

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22 Responses to Cristina y los peronistas que gobiernan

  1. Rogelio dice:

    Interesante posteo Abel.

    Quizás sea oportuno acompañar mi comentario con el enlace a un audio/análisis complementario al de Pablo Papini (que de paso demuestra que – todavía hoy – se puede aprender política de la tradición Radical Yrigoyenista ).

    “Qué Pretendo para la Argentina”, Ignacio Zuleta, 13 de julio de 2017, 42 minutos => click ACÁ

    Saludos cordiales

    • guillermo p dice:

      Rogelio, disculpá el atrevimiento, pero aquí está con video.
      El mérito del hallazgo es tuyo.

      • guillermo p dice:

        Para escuchar con la nariz tapada, pero es un aporte.

      • guillermo p dice:

        Me colgué con el ciclo rotario (puaj!) y lo escuché a Sanz.
        Como dice Moreno, con un radical alcanza y sobra.
        Incomparables, Sanz ¡cuanta pobreza intelectual!
        Será porque ya no está (con Morales) en el Senado que Zuleta opina que los senadores y diputados “son cada vez mejores”.

    • Silenoz dice:

      mamita….
      Cuando dijo que nuestro país es el único donde además de NO tener una izquierda tirabombas tampoco se tiene una derecha reaccionaria y que todos (peronistas, radicales y los conservadores) quieren una distibución justa de la riqueza y todas esas perlas entre progres y bien pensadas tiré todo a la mierda….

      ¡Dejémono’ de jode’ viejo!…. por favor ja ja….
      Recomiendo filtrar la meresunda que se consume…. por que alguna de “alta gama” es más berreta que el paco…

  2. Esther dice:

    El primer párrafo:
    «A principios de 2016, Mauricio Macri armó su gobernabilidad legislativa articulando todas las piezas del tablero político argentino según las relaciones de fuerza dibujadas por las elecciones del año anterior. Un esquema complejísimo que entra en crisis si uno sólo de esos elementos se desordena. Veamos».

    Y el último:
    «Cambiemos controló el Congreso aun siendo la minoría más significativa desde 1983. Casi con seguridad vaya a mejorar su representación para lo que le queda a Macri. ¿Y así y todo puede que se le complique el panorama si cambia el clima, que antes lo ayudó? Se multiplican las incógnitas en los pasillos parlamentarios»,

    me parecen buenos.

    ¿En el medio? No sé. Parecería que Carrió es algo así como el factótum político absoluto del país: los pasos que ella da cambian, por sí mismos, todo el panorama. Encuentro reduccionista la mirada del autor del artículo. O quizás porteña.
    O, a lo mejor, la imagen en el espejo: o Cristina o Lilita.

    Se me ocurre, por ejemplo, que cualquier gobernador peronista también estará preocupado por los votos teniendo en cuenta la situación económica de sus votantes, la pérdida de empleos en su provincia, etc. Que tienen problemas más urgentes que Carrió. Y que saben que lo que se viene después de octubre los pondrá en problemas peores todavía.

    No sé. Para pensar en estas cosas yo empezaría por intentar conocer por qué los Sáa decidieron tempranito en esta campaña apoyar a Cristina.

    Un abrazo,
    Esther

  3. guillermo p dice:

    Y cómo se puede leer que el jefe del “Estado Libre Asociado” deje el localismo para jugar en la Nación con Cristina y Milagro.
    Teléfono para el Pejotismo en la House of Lords; o Cards, da lo mismo.

  4. Jose dice:

    A confesión de parte, relevo de prueba: “Hemos votado leyes muy difíciles de acompañar para cualquier justicialista a cambio de promesas que no han sido cumplidas.” Pero “la culpa es de Del Caño”…

  5. Carlos Maris dice:

    Luego de los dos primeros párrafos debo escribir “el único peronismo es el kirchnerista”, el resto es menemismo. ¿Menem no era peronista? Luego de un pésimo partido de fútbol uno dice, “¿pero esto qué es, esto es fútbol, esto es cualquier cosa menos fútbol? Los jugadores son profesionales haciendo esto que hicieron cobran lo mismo. ¿Pero y el espectador? No, esto no es fútbol”. Y Menem no es, no fue durante su gobierno, peronista. Eva Perón es 100% peronista, Perón, 99%, Néstor y Cristina 98. Un Montonero o ciertos fascistas pueden ser peronistas, un liberal, never.

    En un rato seguiré leyendo. Soy un lector religioso (también un cinéfilo religioso, una película de 90 minutos la veo casi en 90 partes, y algunas partes las veo varias veces antes de pasar a la siguiente. Hace meses vi una película de Béla Tarr y la sigo viendo, mentalmente, programo otras -algunas consejos de Fernández Baraibar-, pero aún sigo con aquella).

    Gracias por dejarme existir en el blog, ocupo una mesa y molesto poco.

  6. mem dice:

    Yo puedo ser peronista pragmática y darte gobernabilidad a vos, macrismo que gobernas. Pero ese “darte gobernabilidad” en verdad no es mi preocupación, es la tuya. La “oposición constructiva” no estaría garpando en las urnas. La distancia estratégica de Cristina solamente la saben apreciar los votantes de Cambiemos…

    • mem dice:

      En el 2016 parecía que el kirchnerismo estaba extinto, me acuerdo que un conocido me dijo que para él Cristina y Scioli eran “cadáveres políticos”. Todo estaba colonizado por una derecha que había encontrado en el odio a Cristina la fórmula para ser popular. Pero se revelaron los límites del baile, de los globos, de tanta alegría hambreadora, represora, desorganizadora de la vida. Hoy es otra la coyuntura: Cristina encabeza todas las encuestas y transita una campaña con estilo renovado: deja que hablen aquellos a quienes las políticas del macrismo han dañando, ella escucha con tristeza. Y se quiebra, llora. Creo que el liderazgo de Cristina es el más central de la política argentina y aún si quisieramos que el peronismo se recompusiera debería hacerlo con Cristina. Después de las elecciones tal vez Cristina -que va a ganar- y estos peronistas se puedan acercar.

      • mem dice:

        Si no se pudieran acercar las posiciones sería exactamente el mismo problema que con el sindicalismo: el problema de la consagración de la realidad, de la consagración de lo existente -en clave anti cristinista-, la incapacidad para hacer algo distinto a la “gobernabilidad”, la exasperante corrección política con el neoliberalismo y la reducción de daños en un país devastado. Sólo Cristina tiene la antisumision que se vuelve la actitud básica con la que reconstruir mayorías antimacristas (desilusionadas de Macri).

      • guillermo p dice:

        Mem, no jodas, vos SOS peronista.
        Arriba morocha.
        Un abrazo compañerx.

      • mem dice:

        Ojalá el peronismo entienda su papel histórico, que no es como “tiempista”, sino al lado de los que sufren.

      • Politico Aficionado dice:

        No tengo duda alguna en coincidir con mem, el peronismo será revolucionario o no será nada.

  7. claudio Maxl dice:

    A ver, la “resilencia” electoral d Cristina no solo es bonaerense, ES NACIONAL (solo Cordoba es decididamente anticristinista, aun en CABA, Santa Fe y Mendoza Cristina perfora el 30% d votos). EL DESTINO D LOS GOBERNAS PJOTISTAS ANTICRISTINISTAS SERA UN DEJA VU D LOS INTENDENTES “RENOVADORES” PBA 2016, roskearon entre ellos, se probaron traje y………los votos son d Cristina (preguntenle a Randazzo, je), los renovadores tuvieron q aferrarse a la pollera d Cristina para no ser arrasados x el tsunami d votos cristinistas PBA, la misma estrategia la aplicara Cristina en las provincias para su candidatura 2019, le plantara listas provinciales y legislativas nacionales K con ella a la cabeza d la sabana, O los gobernas entran en razon d su inferioridad electoral frente a Cristina o veran sucumbir sus provincias, D todos modos creo q no se llegara a 2019 con el contrabandista en el gobierno, cada dia me parece q D la Rua era un estadista comparado con el, je.

    • Norberto dice:

      Entiendo exactamente lo mismo, y además agregaría que gran parte de los integrantes de la actual Liga está de prestado, por ejemplo en Entre Ríos, San Juan y Chaco, donde los pesos pesados del peronismo provincial, o son mas cercanos a Cristina, o pueden negociar con ella, entonces ya no alcanzará acordar con Gobernadores débiles porque las elecciones que vienen después de octubre definen mandatos provinciales codiciados.
      Y en otras, los alineamientos aparecerán por legítimas ambiciones personales o rebelión ante traiciones de enanos con zancos mierdáticos, Urtubey y Bertone, yo los invoco.
      Pero lo primero es lo primero, y eso es ganar, y eso espero.
      Nunca menos y abrazos

  8. […] Cristina y los peronistas que gobiernan […]

  9. mem dice:

    Gracias, Guillermo. Espero que toda la constelación peronista de kirchneristas, renovadores, randazzistas, liga de los gobernadores, massistas, camporistas, etc, etc. se reuna en un peronismo para el 2019 aceptando la gravitación de una Cristina estilisticamente herbívora y electoralmente revitalizada después de lo que se anticipa será un “cristinazo”. Parrafraseando a Mirta, yo daría mi vida, haría cualquier cosa para que Macri se tomará el palo…(Espero no tener problemas por este comentario ahora que van a denunciar a una docente por twittear en contra de Macri: Mauricio, tolera las criticas!)

  10. […] Pablo Papini, una que publicó hace un mes y medio, después de algunas elecciones provinciales. Como dije en un posteo anterior, Papini describe con lucidez las razones del “justicialismo amigable”. Así como las […]

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