Macri en la cornisa

macri

He estado escribiendo mucho sobre el peronismo y el “espacio” de la oposición. Ahora quiero subir algo que podría estar escrito desde alguien que quiere que triunfe el oficialismo. Aunque no sea muy optimista (El optimismo es aburrido, Marcos).

Para mi gusto, las notas de Ernesto Tenembaum están entre las más inteligentes que leo en el periodismo local. Sé que en el país de la grieta no son muchos los que me acompañan. Para el PRO, es demasiado libre pensador -no tiene la confiabilidad de un Majul, por ejemplo. Para el kirchnerismo, es un mercenario (se llama así a los que cobran del otro lado); en especial, el sector que viene del FREPASO lo ve como un traidor a lo que escribía hace 20 años.

No sé qué piensa en realidad. Y no creo que importe mucho, salvo a sí mismo. Los periodistas (y los blogueros) son lo que escriben. En este caso, me parece que esta nota refleja lo que puede pensar hoy el “voto propio” del macrismo.

(Aclaro -creo que es importante- lo que entiendo por eso: Ya dije otras veces que hoy hay en nuestro país dos grandes bloques de votantes razonablemente previsibles: el que se define por el No a Macri, y el que se define por el No a Cristina. Pero los del segundo votarán a cualquiera que muestre mejores chances para derrotarla. El “voto propio” de Macri es el que -sin ser necesariamente del PRO- simpatiza con su discurso. Quiere un país sin conflictos e “integrado al mundo”. Aunque sospeche, como parece decir Ernesto, que así no lo vamos a tener).

En una de las temporadas de House of Cards, Frank Underwood enfrenta un desafío electoral. Las encuestas anticipan un resultado extremadamente parejo y, justo en ese momento, los países productores de petróleo deciden subir el precio del barril. O sea, ocurre lo que no debe sucederle a un Presidente en medio de una campaña: le aumenta la nafta. Underwood y su esposa, la fría y hermosa Claire, tratan el tema casi como una crisis de Estado. Así son las cosas que imaginan los guionistas. La semana pasada a Mauricio Macri le ocurrió lo mismo pero en la realidad.

El presidente argentino está a pocos días de una contienda electoral que puede definir su supervivencia. Las encuestas arrojan, en el territorio clave, una exasperante paridad. A él también le subió el precio la nafta. Pero, a diferencia de los protagonistas de la serie norteamericana, Macri y la bellísima Juliana andan muy felices en una gira por Alemania: realmente notable el vestido negro que usó ella el viernes. Sobre la nafta, ni una palabra.

El contraste entre una y otra situación se acentúa por otras razones. La primera es que, en el caso de la serie yanqui, el aumento del combustible no fue una decisión de Underwood: el problema llegó desde Medio Oriente. En la realidad argentina, en cambio, fue un daño autoinflingido. Macri se aumentó la nafta a sí mismo. Por otra parte, la suba de combustibles en House of Cards no es un hecho tan terrible ya que se produjo en un contexto en el que la inflación no es un tema de debate. En la Argentina, ya se sabe lo que ocurre con los precios.

Es difícil entender por qué Macri hizo eso. Pero el método que llevó a la decisión tal vez aclare muchos de los traspiés de este último año y medio. Para entender esto, es necesario concentrarse en algunos elementos técnicos no demasiado sofisticados.

El aumento de las naftas fue decidido por el secretario de Energía, Juan José Aranguren, y tomó desprevenidas a otras áreas del Gobierno. Quien más lo sufrió fue el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que transpira frío cada vez que el Indec está por anunciar la cifra de inflación y, en estos dieciocho meses, aprendió que un aumento de las tarifas repercute en los precios. Como todo el mundo, Sturzenegger se enteró del monto del aumento por los portales de noticias. La bronca fue tan grande que las explicaciones abarcaron un amplio abanico: “Aranguren cedió al lobby de las petroleras”, fue la menos ofensiva.

En la Secretaría de Energía, mientras tanto, explicaron con suficiencia que el aumento era previsible. Desde enero se decidió que el precio de la nafta se moviera de manera trimestral, según una fórmula matemática. El componente central de esta es el promedio de la cotización del dólar de los últimos cinco días hábiles de cada trimestre. Así, por ejemplo, a principios de abril, cuando el dólar estaba planchado, el precio de los combustibles bajó. Era lógico que los precios aumentaran en julio, pero no tanto: lo que ocurrió fue que el Banco Central dejó que el tipo de cambio escalara fuerte justo los cinco días que no debía hacerlo. Entonces, mágicamente, para alegría de los ejecutivos de las empresas petroleras, el aumento pasó de un insignificante 2% a un muy relevante 7 por ciento.

O sea, Aranguren priorizó su fórmula polinómica. Y Sturzenegger su fe en la flotación del dólar. ¿Quien debía avisarle a uno que la formula polinómica se la podía guardar en estos días? O, en caso de que hubiera que respetarla, ¿quién debía avisarle al otro que en los últimos días de junio el dólar no debía volar? Ministro de Economía no hay, o sea que el responsable es quien debe coordinar estas cosas: Mauricio Macri o “los ojos del Presidente”, como definió él mismo a Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

Todo tendría lógica si el aumento de las naftas fuera una política de Estado, aun más importante que sobrevivir a las elecciones. Suena muy raro. Desde el último aumento, que se aplicó la primer semana de enero, el dólar subió apenas un 7%, más que compensado por una baja del 15% del barril en el resto del mundo. Había margen. Hay múltiples interpretaciones sobre quién se benefició con la política petrolera del Presidente. En realidad, como siempre, todos se quejan: unos porque aumentó demasiado la tarifa al consumidor respecto del aumento del salario, otros porque no aumentó lo suficiente si se lo compara con el aumento de costos y la devaluación. Lo cierto es que, un año y medio después, la inversion en petróleo y gas es bastante menor que en tiempos del “marxista” Axel Kicillof. Ni lluvia ni goteo de inversiones: todo lo contrario. ¿Es sensato jugarse una elección para sostener una política petrolera que dará sus frutos en años, si es que los da alguna vez?

Pero la historia no termina aquí.

Aunque Macri pareció ignorarlo al asumir que en la Argentina cuando se mueve el dólar en alguna proporción se mueven los precios. El aumento de la nafta ya metía presión a la inflación: a eso se le sumó que el dólar, a comienzos de semana, no paraba de subir. El Central –y hasta el mismo Presidente– explicaban que estaba todo perfectamente calculado. Que era necesaria esa corrección. El miércoles por la noche, algunos economistas empezaron a gritar. Marina del Poggetto, del Estudio Bein, fue la más clara: “Es la corrida más tonta que he visto“, dijo. Finalmente, lo controlaron. Mario Blejer explicó el viernes que la suba del dólar tendrá algún efecto inflacionario, extra al del combustible.

Las elecciones primarias son el 13 de agosto. El 8, el Indec demostrará una vez más que el Gobierno no cumplió su objetivo prioritario, vencer la inflación. Difícil que el dato atraiga indecisos. A alguien, evidentemente, le gusta caminar por la cornisa.

Está claro que la economía argentina es una bomba de tiempo muy difícil de desactivar. Pero la falta de coordinación no ayuda demasiado en ese sentido. Mucho menos si ocurre en campaña electoral. El escándalo por el recorte de pensiones a discapacitados estalló pocos días después que la vicepresidente Gabriela Michetti anunciara un plan para el sector. En esa presentación, Michetti explicó por qué el apoyo a los discapacitados repercute en millones de argentinos.

Nadie la consultó por los recortes. Ella misma, luego, se encargo de difundir su enojo. En una reunión con el equipo de jefatura de Gabinete cruzaron fuertes insultos. Otra vez, la falta de coordinación.

¿Alguien notará en la Casa Rosada que, cada día, alguna empresa importante anuncia un número elevado de despidos? En algunos casos, las decisiones las toman, incluso, empresas cercanas al Gobierno, como Tecpetrol, de Techint (una petrolera, por si faltaran datos) En otros, como el caso Atucha, ¡las toma el mismo Gobierno! Cada uno de esos obreros tienen vecinos, familiares y hay muchos otros trabajadores que se miran en ese espejo. Jorge Triacca se limita a su rol de serenar a la conducción de los sindicatos. En Hacienda se regodean con las cifras “agregadas”.

¿No será mucho pedirle a la revolución de la alegría que le gane a la tristeza de un despedido? Por otra parte, ¿alguien registra en la Casa Rosada lo que le ocurre a un trabajador que pierde el empleo? ¿Seguro que todos los despidos son imprescindibles? ¿No habrá algunos avivados que intentan maximizar ganancias, protegidos por el laissez faire oficial?

Macri tiene todo el derecho a sentir que sabe de esto más que nadie. Se trata de una percepción presidencial muy común. Fue el primer ingeniero en llegar a Presidente, el primero que no es no radical, ni militar ni peronista desde 1916, el primer super rico desde Marcelo T de Alvear, el primer porteño en décadas, el primero que llega desde el mundo del deporte, el primero de centroderecha en ganar una elección, el primero que funda un partido político de alcance nacional desde 1945. Es un hombre record por dónde se lo mire.

Pero la elección que viene es muy riesgosa. A su manera, ya lo reconoció Peña. “Cristina obtendrá un magro resultado a nivel nacional“, dijo. Es cierto: pero ella no se presenta a nivel nacional sino en la provincia de Buenos Aires Con ese criterio, también tendrá un magro resultado a nivel mundial. “Cristina pasará del 54 por ciento de 2011 a un 11 o 12 por ciento en esta elección. Fue un proceso claro de autodestruccción política“, agregó.

También es cierto. Pero si gana la provincia de Buenos Aires, tal vez habrá comenzado su proceso de reconstrucción política. Y, en medio de tantos augurios, Peña no auguró que ella sería derrotada en octubre, porque está todo muy peleado y el Gobierno, al ritmo de sus errores, ha perdido apoyo cuando más lo necesita.

Pero Mauricio ha sido siempre un ganador. ¿A quién le podría dar miedo un aumento de las naftas y una “corrida boba” en los días previos a la elección? Solo a Frank Underwood, un personaje de ficción.

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20 Responses to Macri en la cornisa

  1. Charrua dice:

    Si las decisiones se toman así, ¡dios nos salve!.
    Para empezar, uno puede entender que se tome en cuenta la última semana del trimestre, pero porqué tomar el valor del dólar y no el del barril Brent en dólares, por ejemplo? O ir suavizando los aumentos, ya que son trimestrales (un poco menos de aumento en este y un poco más en el siguiente, para evitar variaciones bruscas)?
    Y Sturzenegger no puede tomar la flotación como un dogma religioso. Si ves maniobras especulativas bastante claras (que eso fue la “corrida”), jodelos y hacelos perder plata. Sino te van a volver loco.
    Además, ¿no se habla por teléfono esta gente? ¿Qué carajo te cuesta una llamada diciendo “Che, el verde está subiendo y yo tengo que ajustar el precio. ¿Qué te parece a vos?”?

  2. Norberto dice:

    “Está claro que la economía argentina es una bomba de tiempo muy difícil de desactivar. Pero la falta de coordinación no ayuda demasiado en ese sentido.”

    “Está claro”.. … lo elemental de su pensamiento económico, que podemos reducir a si a mí me pagan bien me importa un pito el resto, como ya lo demostró su cambio de bando en el mismo momento que su patrón lo hizo, además de acusaciones histéricas sin sustento que se sucedieron a partir de es momento, con una muy famosa a un funcionario.
    Puede que escriba bien, pero el Licenciado en Psicología, disculpe Gran Jefe, no pasa de ser un cagatinta a control remoto, tanto que nunca se ha destacado de él escrito alguno de los múltiples episodios de corrupción a vista de todos, que en realidad son consecuencia y estructurales del sistema económico que como su numen hoy defienden y ayer denostaban.
    Nunca menos y abrazos

  3. Gabino dice:

    Me parece que son reflexiones sensatas para alguien que ocupa la posición de Tenembaum. Trata de advertirle al gobierno los errores más expuestos frente a una elección que se acerca y todavía no se sabe bien qué puede llegar a pasar. Tienen miedo que se esté esparciendo por el país un voto bronca de boca en boca. Claramente esto no beneficia directamente a CFK, pero quién sabe, ¿no?
    Creo que están nerviosos. Todavía no puedo imaginarme a CFK en el senado. ¿Cómo va a ser la dinámica cotidiana del senado con la expresidenta sentada allí? ¿Podrá Michetti calmar los calores que seguramente le producirá CFK todos los días? ¿Pichetto, Abal Medina, cómo se van a comportar?

  4. Silenoz dice:

    Lo que tiene que entender el “essh Clarí’ ” TNbaum es que SU presidente es un mero cualunque y tilingo que sólo sirve para (mal) interpretar “stand ups”… encima haciéndose el “millenial” (mamita…. es increible que hayamos votado semejante paquete… los ingenieros deberían hacer algo como “desafiliarlo” o cosa por el estilo… además degrada la carrera y la facu)

    Y que los verdaderos hacedores son sus amigos del alma del Niuman en la tri jefatura de gabinete, no menor, que se está ejecuntando un plan de negocios antes que un plan de gobierno…..

    Pero buehhh… como empleado del mes califica en alto con esta nota por que ¡es titánico invertarle dotes de estadista a semejante bruto!… vi’te vo’ lustig las consecuencias del “yo voto a tilingo pero ojalá que gane pioli” ja ja….

    • Norberto dice:

      Voy a responder en nombre de los ingenieros, que como en todos los ámbitos los hay buenos y malos, pero en caso de Isidoro, prototipo de tilingo cuando lo inventó Dante Quinterno, la carrera y la facu tuvieron ese desprestigio desde su inicio, por si no lo recuerda compañero, la Universidad es la UCA, y la carrera fue Ingeniería Industrial, y ya desde bastante antes de su paso era considerada poco más que Administración de Empresas con muy poco conocimiento de procesos, Ud como economista debe tener bastante mala opinión de Administración de Empresas, así que agréguele el escaso conocimiento que los adquirentes de títulos de esa Universidad tienen de lo que es Ingeniería y tendrá dimensión real del jefe de la banda.
      En los primeros tiempos existían dos Universidades católicas, una de gran prestigio para las carreras de su currícula, la del Salvador, y otra que además de una currícula barata, tenía fama de ser el medio para diplomar hijos, ¿adivine cual?
      Nunca menos y abrazos

  5. Daniel 7 dice:

    Don Abel:

    Lo que causa un poco de gracia es la liviandad de TNbaun para con su presidente.

    “¿Alguien notará en la Casa Rosada que, cada día, alguna empresa importante anuncia un número elevado de despidos?”
    No, gilun. No y ademas no les importa, es como “descomer” segun un ministro.

    El argumento de TNbaum es de usina Duran Barba, tambien la vi a la Carrio tratando de despegar al gato y pasandole la factura al JGM.

    Es “el ala politica PRO” usando el viejo latiguillo de reventemos al fusible JGM todos los cañones apuntan al verdadero jefe del ejecutivo.

    Una obviedad, no? pero sin dudas sigue funcionando en los medios.

    El otro punto (off topic), y me gustaria saber su opinion (y la de los compañeros), es el asunto Gils Carbo.

    Habra alguna reaccion si se la cargan por DNU?

    Es claro que ante la falta de “sanguichitos” para el Art. “Calcaterra” y no conseguir el quorum en el consejo de la Magistratura es la unica forma de despegar al Botarate de Odebrech.

    Quien controla la Comision DNU en Senadores?
    Es confiable o Pichetero?

    El colegio publico radical de abogados no movera ni un dedo, que otros estamentos del judicialismo (justicia, no) pueden activar un reclamo efectivo?

    Movilizacion popular por el ministerio menos reconocido?

    Abrazos, Daniel 7

    • guillermo p dice:

      No se van a animar. Es ¡peor! que el nombramiento por decreto simple de dos ministros de la corte. Y es decir demasiado.
      En el nombramiento de los jueces de la S. Corte se discutía si el decreto realmente significaba que los jueces eran empleados del P. Ej. (aunque no resistió el pataleo de TODOS los constitucionalistas, aún del palo).
      En este caso no hay lugar a interpretación posible. El apartado del ’94 sobre el MPF como órgano extrapoder es cristalino.
      No soy abogado, pero justamente por eso creo que la cosa está demasiado clara.

  6. Carlos G. dice:

    Los “errores” del gobierno son los que menciona Tenenbaum o a los que refieren Broda o Espert o Melconian?
    Pero ¿son errores? o forman parte de la política aplicada para alcanzar objetivos propuestos?
    No son efectos no deseados? daños colaterales?
    ¿No es increible que a casi dos años de mandato las elecciones en la provincia de Bs As los resultados estén “peleados”?(Tenenbaum dixit)
    Cómo es posible que alguien tan preocupado por la institucionalidad hasta 2015 no emita ni un sonido cuando tenemos un gobierno que intentó meter dos ministros de la suprema corte en comisión con un decreto, que se afanó un lugar en el consejo de la magistratura, que designa jueces a dedo, que pretende llevarse puesta a la Procuradora General de la Nación con otro decreto, que tiene una cohorte de jueces y fiscales militantes dispuestos a inmolarse para defender los intereses del gobierno…?
    20 meses de caida continua del consumo, furibundo aumento de la deuda externa, cierre de pymes a gran escala, aumento de la desocupación y de la mortalidad infantil… y el tipo preocupado por “errores” como el aumento de la nafta 30 días antes de una elección?
    Qué le pasó?… a Tenenbaun, digo.
    Recuerdo allá por junio de 2009 cuando empezaban a llegar a nuestro ispa srl los temblores de la crisis inmobiliaria que adquiría escala mundial, y nuestro amigo cerraba todas las notas que al respecto hacia Silvia Naishtat preguntandole a sus oyentes: “Y Ud. cuánto miedo tiene?”
    Un capo.

  7. Carlos Maris dice:

    Seguramente es culpa mía, pero en la nota no encontré nada interesante o nuevo, si bien es cierto que estoy acostumbrado a leer La Nación. Tal vez le faltó alguna voltereta para poder decir al pasar otra de las mentiras habituales, que Vidal es linda.

    • mem dice:

      El trasfondo del artículo es la lógica que se trata de instalar ahora: No es Mauricio, es el equipo. Así, el gobierno se autoinflingiria daños mediante curiosos modos operandis de los que Macri resultaría excluido… Pero tal justificación no resiste el menor análisis: este es un gobierno de ceos cuyo gerente general es Macri, si Cristina era “la jefa” Mauricio es el country manager, muy amigo de sus empleados, frívolo, irresponsable como actitud ante la vida. En la política y en la vida hay que hacerse cargo de lo que uno destruye. A mi tampoco me llamó la atención el artículo, es de una hibridez que por momentos me resulta insoportable, supongo. No entendes nunca de que va.

  8. Juan el Bautismo dice:

    son unos giles no hay caso

  9. Capitán Yáñez dice:

    Tranquilos, che… no se pasen de listos porque TNmbaun es un hdp pero es nuestro (del glorioso Estudiantes de La Plata, digo) hdp. ¿O acaso hay alguna hinchada que pueda jactarse de no tener alguno… si hasta Atlanta lo tiene (Broda)? Y en comparación con los grandísimos hdp que abundan en estas remotas pampas este muchacho es un Ceferino.

  10. Juan Villegas dice:

    Abel, sinceramente, no encuentro grandes diferencias entre Tenembaun y
    Majul. La sintaxis de Tenembaun es algo mejor, no mucho, que la de Majul. Los contenidos son igualmente chatos.
    En Tenembaun hay una tendencia a abrir paréntesis en sus relatos. Algo parecido hacía Mariano Grondona, pero con otro rigor.
    Grondona, invocaba a los griegos o a los romanos en sus analogías estrambóticas. Tenembaun se contenta con una serie norteamericana.

    Más allá del “descubrimiento” de Tenembaun,
    y dejando de lado cualquier connotación ideológica, el gobierno de Macri es claramente ineficiente.
    En nuestra historia reciente, hubo gobiernos de derecha, inclusive militares, eficientes. Podían o no gustar, pero funcionaban. Cuando Onganía, a los pocos meses de empezar su gobierno, vio que Salimei no andaba, lo reemplazó rápidamente por Krieger Vasena.
    Los relatos de Arias, acá en el blog, son otros
    ejemplos, en el área nuclear en este caso, de políticas nacionales (con todos los matices del caso) en gobiernos de derecha.
    El mundo y nuestro país cambiaron, es cierto,
    pero qué mala pata que tuvimos con este gobierno !

    • mem dice:

      Yo no creo que hayamos tenido “mala pata” con este gobierno. Este gobierno con su neoliberalismo es la sucesión directa de los errores del anterior. El kirchnerismo funcionó, funcionará y está destinado a funcionar en la medida que se reconstruya como el traductor de los anhelos de las mayorías, con sus miserias y con sus fascismos (si te gusta llamare a eso derecha). Pero no hay proceso popular divorciado de mayorías, escindido de los matices (a veces enloquecidos) de amor-odio por los que pasan las almas colectivas.

  11. ricardo j.m. dice:

    las dimensiones literarias y filosoficas de tenerla adentro se deberia titular la nota.

    o como me jugue la credibilidad y me puse al servicio. me cagaron y tengo que empezar a zafar.

    paaaabre

  12. guillermo p dice:

    ¿La Cornisa del Majul?
    Se imaginan el terror del enano de quedar sin red en octubre?

  13. mem dice:

    Leo y releo el artículo y es registrar la misma impresión: comparte un común denominador con otros artículos periodísticos de ciertas usinas “antipopulistas”: el país naufraga la economía se hunde pero Macri es inocente: no es él sino la coordinación la que falla. A Macri se le reprocha la ausencia de políticas de estado, pero sobretodo la torpeza, el antielectoralismo. Errores cometemos todos -ya quisiera que la prueba y el error reemplazaran a la meritocracia en los ámbitos académicos- en Macri la prueba y error es flexibilidad, es capacidad de autocorrección, es liviandad, es frescura y subcultura cool. Macri está perdonado porque no nos invade con cadenas nacionales, es un empresario exitoso -Cristina era una abogada exitosa, el es un empresario exitoso- carismaticamente de derecha, popularmente minoritario. El país es un experimento. El kirchnerismo un “cuco”, una estigmatizacion, una identidad a extinguir, para eliminar la anomalía, “ceocratizar” la vida política argentina. Hoy más que nunca la esperanza late en la palabra rebeldía.

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