Cuando Perón decidió que su liderazgo no era suficiente

peron

Un título poco feliz. Pero no encontré uno que exprese mejor la reflexión a que llegué. Tal vez “… que Laclau no era suficiente“… Pero no estoy seguro que el Viejo haya leído alguna vez al filósofo posmarxista. Y, en todo caso, sería una alusión demasiado intelectual para un problema político muy concreto.

Les cuento: asistí en estas semanas a unas reuniones donde veteranos peronistas, con diferentes experiencias, conversamos con militantes jóvenes. También de distintas vertientes; una procedencia común serían, en general, las nuevas universidades del conurbano. La idea es ver si hacemos un aporte a la actualización del pensamiento peronista. O, al menos, definir qué significa actualización.

Se comienza, naturalmente, por los textos de Perón. En este caso, por uno de los más mencionados y menos leídos de todos: El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional (pueden acceder cliqueando aquí, pero les advierto que es largo. Pueden conseguirlo en Mercado Libre). No voy a mencionar las conclusiones, porque todavía no se alcanzaron. Pienso que lo más rico es la interacción, de todos modos.

Quiero contarles de esa reflexión a que yo llegué. Empiezo confesando que no lo había vuelto a leer en más de dos décadas. Recordaba el pensamiento y el estilo de siempre de Perón, esforzándose en hacer un resumen y un proyecto de futuro, en su último año de vida. Advirtiendo de los peligros que veía con claridad. En parte, por eso decidí este 1° de julio subir al blog el audio del discurso con que lo presentó al Congreso Nacional, dos meses antes de morir.

Pero también tenía presente que esa propuesta que hacía el Viejo estaba dirigida a una Argentina y unas realidades sociales que ya no existían. Las fuerzas armadas, la iglesia, el empresariado nacional, los mismos partidos políticos… todos los interlocutores que Perón se planteaba eran muy distintos, en sí mismos y en el papel que cumplían. Además, si bien el pensamiento que unificaba el texto era inconfundiblemente de Perón, el trabajo de recopilación de los que colaboraron -notorio entre ellos, el recientemente fallecido Jorge Bolívar- era del coronel Vicente Damasco, secretario de la Presidencia. Un trabajo esforzado y honesto, pero demasiado atado a las ideas y expectativas de ese momento.

Cuando lo repasé, y en la discusión, empecé a pensar que ahí había algo más que una propuesta a la Argentina de ese tiempo. Se me ocurre pensar que está la confirmación de un pensamiento y un rechazo esenciales del peronismo, y la búsqueda de una respuesta no ensayada a sus propios límites. Que todavía nos desafía.

El peronismo surge en Argentina y empieza a definirse en 1945. Con raíces en nuestra historia, y también en la coyuntura mundial. Después del “Crepúsculo de los dioses”, wagneriano y suicida de los fascismos, iluminado por el resplandor de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, nace un orden mundial definido por las dos Grandes Potencias triunfantes, los EE.UU. y la URSS. Y cada una propone un modelo, un sistema de poder distintos, antagónicos y que pretenden validez universal.

Los Estados Unidos planteaban su versión del liberalismo occidental, la república representativa que diseñaron Hamilton y Jefferson. La Unión Soviética, la suya del marxismo, el partido de cuadros que interpreta la Historia y concentra el poder, imaginado por Lenin.

Los argentinos -como otros pueblos- no se sentían cómodos con ninguno de los dos esquemas. En nuestro caso, a pesar que cada sistema tenía la adhesión de minorías importantes, la mayoría de nuestro pueblo los sentía ajenos. En algunos círculos de la inteligentsia local, pesaba la influencia de un pensamiento católico tradicionalista, antiliberal. Pero para los argentinos de a pie, criollos e hijos de inmigrantes, lo que contaba era la experiencia concreta con las minorías ilustradas que tenían el poder, económico, social y por la mayor parte del tiempo, el político. Como había dicho alguien de esa minoría, Sarmiento, que no le tenia miedo a la franqueza: “Cuando decimos pueblo entendemos los notables, activos, inteligentes, clase gobernante de 1810 a 1831 y de 1851 hasta ahora“. Y por lo menos el sanjuanino, como Mitre, Roca, sí eran inteligentes y activos. Los herederos de ellos fueron vagos además de soberbios.

El rechazo a lo que se siente como una insuficiencia, a menudo una hipocresía, en los mecanismos de la democracia representativa, no es exclusivo de los argentinos, por supuesto. Una y otra vez se hace presente en todos los países, y tiene una larga tradición en los mismos EE.UU. (con una fuerte tradición populista y anti elitista) y en Europa. En cuanto a los partidos leninistas, su tendencia a desviarse por caminos inhumanos, el mundo la ha visto demasiadas veces en los últimos 100 años.

El aporte distintivo del pensamiento político de Perón, sostenido con invariable coherencia a través de 30 años, es el protagonismo del pueblo organizado. En eso se diferencia con nitidez de otras experiencias llamadas populistas, de entonces y de ahora. No un vago “empoderamiento” de los individuos, no la alusión a “las masas”, sino la valoración de lo que llamaba “las organizaciones libres del pueblo”. Lo que nos viene a la mente, por la experiencia de estos 70 años de peronismo, son naturalmente los sindicatos de trabajadores. Pero es un grave error limitarlo a ellos. Los empresarios, los profesionales, los intelectuales. Todos los sectores fueron llamados a organizarse.

Y el individuo, la persona, debía realizarse libremente en esos grupos humanos. Los mismos clubes de barrio eran una expresión de la comunidad.

Se ha escrito bastante sobre esta filosofía social de Perón. Y hace falta, en la anomia impersonal de estos tiempos, que se rescate mucho más. No lo voy a hacer en este posteo, por cierto, pero hay un punto que quiero señalar.

Esta filosofía no es estatista. Concibe al Estado como un servidor del pueblo. Pero la solución que dio al viejo, eterno problema del poder era el poder personal. Su poder personal. Consciente que esa no era un solución permanente, hablaba de una etapa gregaria de la revolución peronista.

Atención: conociendo en la teoría y en la práctica las debilidades de la democracia que el leninismo llamaba “burguesa”, tuvo la prudencia y la sabiduría de mantener sus mecanismos. Con errores y abusos, la Argentina peronista mantuvo las instituciones democráticas, a las que procuró darles un contenido social -ver la Reforma del ´49, las constituciones de Chaco y de La Pampa- sin distorsionarlas.

Salto a 1974 (esto se ha hecho muy largo): Perón, luego de haber ganado en elecciones libres, supervisadas por sus enemigos, con el 62 % de los votos, percibe con claridad que no es suficiente. La sociedad argentina está dividida, y organizaciones guerrilleras desafían su autoridad. En la América del Sur se desarrolla una ofensiva para someterla a la lógica feroz de la Guerra Fría. En Brasil y Chile gobiernan dictaduras militares pro estadounidenses. Rucci, su alfil en el todavía poderoso movimiento obrero, ha sido asesinado. Y -supongo- se da cuenta que pronto va a morir.

El viejo general, que seguramente le habría dicho, guiñándole un ojo, a Laclau si conversaba con él, “Pero si al populismo lo inventé yo!” sabe que el liderazgo personal es necesario, es imprescindible, para que exista un pueblo en marcha hacia un objetivo. Pero que no alcanza. Son necesarias las instituciones.

Las instituciones, entonces, los hombres que las conducían, no fueron iguales a la tarea. Y, además, la Historia, se desvió en dirección opuesta a la prevista. No vino “la hora de los pueblos”, sino la “Revolución Conservadora” de Thatcher y Reagan, la hegemonía del neoliberalismo. Ahora, estamos entrando a otra etapa histórica, imprevisible. Pero la propuesta que hizo Perón al final de su vida sigue siendo válida.

De las conversaciones que comenté al principio, hay una observación que rescato porque me parece una indicación poderosa: Algunos de los jóvenes que participan, organizaron en su facultad un seminario sobre pensamiento nacional. De los libros de Perón que se leyeron ahí, los alumnos -no militantes políticos- encontraron más interesante “El Modelo Argentino…”. No tanto por lo que decía. Sino porque era un dirigente que planificaba, que quería moldear el futuro.

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8 Responses to Cuando Perón decidió que su liderazgo no era suficiente

  1. Carlos Boyle dice:

    Me parece un post fundamental Abel, este es el tipo de debates que se deben dar, imprescindibles.
    Como usted es un desarrollador le pediría que profundice sobre eso que no alcanza. En como la dosis de la droga principal en un remedio, no actuá sin el famoso csp que en pequeñas dosis hace que funcione.
    Un abrazo republicano

    • Charlie encontró una punta para resucitar la institucionalidad republicana? Me Alegro, aunque sigo persistiendo en mi pesimismo al respecto, como bien reflexiona Abel el mundo d hace 40 años atrás es muy distinto y la Argentina más. Me parece difícil “reconstruir” institucionalidad con parámetros el siglo 19. El debate debería apuntar a construir una nueva institucionalidad seguramente después d entender donde estamos parados hoy y adonde pretendemos ir. Eso sí, coincido muy bueno y oportuno el post y el debate en estos tiempos claves q se proponen la viejos y jóvenes, mis más sinceras felicitaciones para su trabajo y compromiso social.
      Saludos Cordiales.

  2. Norberto dice:

    Una discusión muy interesante, que augura, como siempre, conclusiones que pueden enriquecer el extraordinario bagaje que siempre ha tenido el movimiento.
    Y como siempre, la oportunidad, recuerdo al respecto una respuesta de Cristina durante la entrevista con los periodistas de C5N, cuando se le objetó no haber avanzado más con algunas medidas y reformas, adujo que en esos momentos no estaban dadas las condiciones sociales y políticas para hacerlo, después de estos largos meses posiblemente lo estén, relación de fuerzas que le dicen, aunque creo que el tiempo del desierto todavía no ha terminado y la marcha deberá seguir porque el monte Nebo está a la vista, para el ’19 posiblemente hayamos cruzado el Jordán a pesar de las fuerzas oscuras ahora más poderosas que nunca.
    Nunca menos y abrazos

  3. Carlos Maris dice:

    Muy buen post. Siempre que se tenga en cuenta que todo va a fracasar, la república liberal, que no existió nunca en ningún lado salvo como dictadura de la burguesía, la Carta del Lavoro o Comunidad Organizada o Populismo, que ha tenido éxitos momentáneos, la dictadura del partido comunista, etc. Pero si vamos a dejar de emprender una tarea porque nos conduce al fracaso nos quedaríamos quietos, sin hacer nada, lo cual es infinitamente más difícil que cualquier tarea. Ya se ha dicho que la mejor manera de transportar a pie los componentes de una bicicletas es armarla, subirse y empezar a pedalear. Así que adelante, a pedalear, con casco y aprovechando las bicisendas. Hay barrios muy lindos. Yo por andar inocentemente en bicicleta me caí y me fracturé hace un año la tibia y el peroné. Tuve suerte, en el Argerich me sentí más contento que Susana en Miami. Mi primer compañero de habitación era un peronista de 35 años, luego un joven músico de 18 que militaba en la cámpora, luego desgracias trágicas aligeradas con algunas ancianas caminando con andador con gran esfuerzo, como preparándose para las olimpíadas. “Nunca más voy a andar en bicicleta”, me dije. Pero ya le inflé las gomas.

    • Norberto dice:

      A veces las ayudas u oportunidades vienen de lugares inesperados, y porque no decirlo insólitos. hoy todo programa televisivo es político, y si satiriza más aún.
      La fusión del multimierdos con Telecom es una amenaza cierta para cualquier intento popular, no ya populista según Laclau, pero también es una amenaza para Viacom, cuya insignia para colmo comulga con la banda que pulula alrededor del sillón de Balcarce y comanda Isidoro.
      Y parece a llegado un contraataque, que no se si nos beneficiará directamente, pero como quitará audiencia a la vieja de los almuerzos y su mal gusto, ya tiene algo de positivo, por el otro lado, la mayoría de sus actores cómicos es del palo y sus sátiras penetraron mucho en otros años, tanto que me llegaron sus referencias a pesar que no miro el programa.
      Y cuando el proyecto que nos enfrenta es tan perverso que su enclenque máscara no alcanza a cubrirlo, el ridículo puede hacer grandes estragos en tiempos electorales, posiblemente sabiendo eso en Telefé salieron al aire con Peligro Sin Codificar, que tiene rating y penetración de prime time en un horario de mediodía pero donde el futbol recién volverá en octubre, será interesante ver este verdadero Exocet y sus consecuencias, y aunque parezca extraño, quebraría una lanza a favor de ellos y su impacto, por sobre las Legrands, Susanas, Lanatas y Tinellis, y sus indisimulado sostén del Gobierno y el multimierdos.
      Nunca menos y abrazos

  4. ricardo j.m. dice:

    muy bueno abel. muy interesante.

  5. Silenoz dice:

    Es notable como esos documentos todavía presentan cuestiones tan actuales a pesar del tiempo transcurrido, sin perjuicio de ello creo que el intento de actualización del pensamiento peronista debe reformularse en al menos dos puntos cruciales. No por falta de verosimilitud sino por su readecuación a nuestro tiempos a los efectos de “melonear” debidamente a “los vecinos”

    Uno de ellos es el concepto de comunidad con sus ideales solidarios, éticos y morales, si bien por esas épocas creo que el mensaje era más entendible ya que el concepto de “clase” era mucho más palpable que el de hoy, me parece necesario readecuar el “relato” en un momento crítico porque las nuevas condiciones laborales –originadas hace una cuantas décadas atrás o con mayor fuerza a partir de mediados de los ’70 precisamente- no promueven la visión de un mundo donde el progreso individual necesariamente se asocie a la acción colectiva.

    Ésta percepción del emprendedor exitoso “a pesar del estado” y no por “acción del estado” que parece haber vuelto -aunque en realidad nunca se fue, sino que se fue afianzando con el tiempo-, muy bien promovida por la derecha y sus propaladores hace que este sujeto sea neoliberal inclusive desde antes de interpretar la política y frente al mensaje de la “mass midia”. A la fecha esta propalación de los multimierdos (© Norberto) le refuerza lo que percibe desde la cuna o que se encuentra en sus genes digamos

    Es tal el meloneo que inclusive percibe a la acción colectiva como un freno a su auto realización y arbitraria por que opera sobre y en contra de su libertad individual, de aquí la indignación al atropello de no “no dejar trabajar y ganarse el mango” frente a los cortes que “congestionan el tráfico” o los paros operando una lógica perversa montada en que estos sólo perjudican a sus pares cuando se sabe que no es así (preguntarse por qué los bancos aflojan frente a cada medida de fuerza del cro. Palazzo)

    El tema se me presenta no menor por que no se puede volver atrás, veo imposible una reactualización del fenómeno –en términos marxistas- “conciencia de clase” en un contexto donde la fragmentación de los laburantes es una tendencia marcada y no un episodio anómalo o aislado. Esta fragmentación rompe, derecho viejo, aquellos lazos de la solidaridad de clase, los trabajadores operan en pequeños grupos e inclusive, en forma aislada, es así entonces que los “obreros” se ven y piensan como burgueses

    Y el segundo punto no menor, es pensar un proyecto de desarrollo sustentable en un mundo fragmentado por las cadenas de valor y su lógica de acumulación, en donde el paradigma del crecimiento no se asienta en las formas de hace 40 años atrás. Esta situación además de compleja, a la fecha la hace más esquiva, en donde los “activos intangibles” (como ideas, marcas y tecnologías) pasan a ser los factores estratégicos.

    La tarea parece ser doble:
    -El desarrollo de un tejido industrial interno interconectado –maso como era antes- necesario para que el conocimiento y la tecnología sea propio
    -Pensar a la vez en el desarrollo del “conocimiento de frontera” fundado y/o sustentado en el anterior al efecto que el crecimiento y su riqueza quede dentro de nuestro país por su carácter endógeno

    E’ un laburo importante pero hay que hacerlo si no… este penduleo atávico con estas mierdas restauracionistas como la que supimos votar…

  6. […] No importa que la tarea política decisiva, en lo inmediato, sea de convencer. En persona, a través de las redes sociales, con los medios. Ni que, para lo no tan inmediato sea más importante tratar de responder a la inquietud que Perón intentó contestar con el “Modelo Argentino…” […]

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