La candidatura de Cristina, y el peronismo posible

casa rosada

Como saben, conocidos columnistas de los medios me contagiaron la costumbre del “análisis del domingo”. Me gusta seguirla; después de todo, no estoy obligado, y no obligo a nadie a leerme.

Pero hoy no me siento motivado por la coyuntura. Muchas anécdotas, algunas que me tocan personalmente. Mas las estrategias ya están decididas por todos los jugadores; y, salvo que caiga un asteroide, el resultado dependerá de si acertaron al elegirlas, y también de si se ejecutan con acierto. Como siempre.

Prefiero entonces reflexionar en voz alta sobre el hecho -me parece evidente- más importante de la primera mitad del año: la candidatura al Senado por la provincia de Buenos Aires de Cristina Fernández de Kirchner. Y, algo menos analizado, sus consecuencias para las dos fuerzas políticas más dinámicas: el peronismo y el PRO (de las consecuencias para el segundo escribiré en otro posteo).

¿”Menos analizado”? Y sí. Es cierto que se han escrito sobre eso océanos de palabras, también en este blog: muy reciente, algo mío, y, más desarrollada, una nota de Pablo Papini. Pero el enfoque fue sobre la batalla por Buenos Aires. Me parece importante pensar en cómo va a repercutir en las dos fuerzas políticas nacionales que llamé “más dinámicas”. Porque son las dos que, con alguna chance, se plantean conservar o recuperar la Presidencia de la Nación. El premio mayor, por muy lejos, de la política argentina.

Empiezo marcando algo curioso: la gran cantidad de argentinos politizados, con compromisos muy diferentes, que creían que CFK no se iba a presentar a estas elecciones. En este blog siempre dije que me parecía obvio, salvo una coyuntura imprevisible, que lo iba a hacer. Y no fue una percepción muy aguda de parte mía. Cristina era la única figura nacional del peronismo que estaba haciendo campaña (en las redes sociales, especialmente).

Hay distintas razones para esa negativa a ver lo obvio. Inclusive, algunos de sus partidarios pensaban, piensan, que no es la mejor estrategia, que el Congreso Nacional no es el lugar adecuado para ella en esta circunstancia. Como sea, mi impresión personal es que la mayoría de los escépticos percibía el entusiasmo de la militancia por su figura, su centralidad política en un escenario opositor abandonado, y al mismo tiempo sentían que el pasado -su gobierno, entre 2007 y 2015- no podía volver. Aunque corearan en los actos “Volveremos”.

Hay algo de cierto en esa posición: el pasado nunca vuelve. Porque lo que pasó entonces influye y modifica. El Peronismo que volvió en 1973 era muy distinto, porque la realidad era muy distinta, del que cayó en 1955. Los rechazos que despertó la gestión kirchnerista están todavía muy frescos, tanto como las adhesiones.

Parece claro que Cristina -política de raza si las hay- percibe esto: se presenta con un nombre nuevo, ni PJ ni FpV. Lleva el que lanzó hace un año: Unidad Ciudadana. Un término sin historia ni raíces en el peronismo. En su boleta no hay nadie que busque una reelección, y en los primeros 21 puestos de diputados, con las excepciones de Espinoza y Scioli, ninguno figuraba en el primer plano de la política. (Ni siquiera en el primer plano  de la organización que funciona como su “fuerza propia”, La Cámpora).

Ahora, debo decir que encuentro tan absurda la acusación de los nostálgicos “eso no es peronismo“, como al cristinismo intelectual que habla de una “nueva unidad histórica“. No es que choca con el hecho que su base de apoyo política son los intendentes peronistas del conurbano bonaerense, que su Junta Electoral esté presidida por Hugo Curto y acompañada por otras figuras casi tan históricas. Eso es coyuntural.

El dato fundamental es la adhesión popular. Porque el peronismo es el partido de (la mayoría de) los pobres, de (la mayoría de) los excluídos, de (la primera minoría de) los trabajadores sindicalizados. Son el pueblo peronista al que se nombra en los discursos, más la incorporación periódica de una parte de los sectores medios que se enamora del peronismo. Sucedió entre 1968 y 1972, y entre 2008 y 2010.

Yo, como militante, he colaborado en esfuerzos para su actualización doctrinaria. Pero tengo claro que el peronismo es lo que ese pueblo nuestro reconoce como tal. Cualquier otra actitud recuerda el amargo sarcasmo de Bertolt Brecht ante las revueltas obreras de 1953 en la Alemania Oriental “El gobierno debería disolver al pueblo y elegir otro“.

Entonces: las encuestas a esta altura, reitero, son fotos muy borrosas. Falta hacer la campaña, que la ganará el bando que cometa menos errores. Y todas las que se divulgan en los medios son operaciones. Teniendo en cuenta eso, debo decir que las razonablemente confiables que me llegaron muestran a CFK por arriba de Cambiemos, lejos de Massa y a distancia sideral de Randazzo.

¿Qué significa ésto para el peronismo en el plano nacional? Mucho. El resultado bonaerense en octubre, aunque sea una clara victoria de Cristina Kirchner, no es decisivo por sí mismo. En el resto de la Argentina, el kirchnerismo, como corriente interna del peronismo es débil en casi todos sitios. No tiene liderazgos locales fuertes. Por su parte, el movimiento obrero, y los movimientos sociales, muestran una clara renuencia a aceptar su conducción (Aunque la lista que encabeza CFK fue la única que les ofreció lugares “a salir”. No a figuras elegidas por los sindicatos, cierto).

El hecho clave es uno obvio, que señalé al principio de este posteo. Y que, me parece, deja en ridículo a quienes especulan con la desunión del peronismo. Las ambiciones y las aventuras personales siempre existieron y existirán, pero el peronismo como fuerza política quiere recuperar la Presidencia. Tenerla es muy distinto de no tenerla (O pregúntenle al PRO: de un partido vecinal se ha convertido en el dueño del Estado). Y el requisito fundamental para alcanzarla es tener un candidato/a a la presidencia.

Urtubey, De la Sota… por ahora son tanteos, especulaciones de los politizados. Es posible que los que manejan hoy las estructuras políticas y sindicales del peronismo, gobernadores, secretarios generales, se encuentren el próximo 23 de octubre, el día después de las elecciones nacionales, en la misma situación que se vieron hace pocos meses los intendentes bonaerenses “del palo”: Que hay una sola candidatura ya instalada. El que viva lo verá.

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9 Responses to La candidatura de Cristina, y el peronismo posible

  1. Abel B. dice:

    Estimados:

    Los suscriptores atentos notarán algunas pequeñas correcciones. La más notoria: reemplazar la expresión brehzneviana “peronismo realmente existente” por la más precisa que puse ahora: ” los que manejan hoy las estructuras políticas y sindicales del peronismo, gobernadores, secretarios generales”.

    Disculpas. Es el resultado de programar un posteo a la noche tarde, cuando uno sólo quiere irse a dormir.

  2. claudio Maxl dice:

    “….que el Congreso Nacional no es el lugar adecuado para ella en esta circunstancia”
    Ya lo expreso Cristina: LA DEUDA EXTERNA SE VA A “REVISAR” (exegesis: vamos a agitar el default). Insisti varias veces: El gobierno del contrabandista subsuste x un pulmotor: el chorro d verdes via deuda y bici, cuando se corte ese chorro estalla el verde y con ello el pais, deja vu 2001. El triunfo d Cristina le adelanta la fecha d vencimiento al contrabandista.
    Respecto al PJ: CUAL CANDIDATO PUEDE GANARLE UNA INTERNA NACIONAL PRESIDENCIAL A CRISTINA?. Mas aun, gobernas antik tienen el destino d los intendentes PBA “renovadores” en 2016: adosarse a una boleta con Cristina candidata o ver sucumbir sus territorios.

  3. ruben dice:

    No se si hay una nueva unidad historica. Me parece mas una expresion de deseos.
    Pero de lo que estoy seguro es que desde 1974 en adelante el kirchnerismo ha sido el unico proyecto peronista que trato de articular los principios del Peronismo en el contexto del siglo XXI despues de 20 años de proyectos neoliberales..
    El resultado de las internas en Agosto y las legislativas de Octubre actuara como un disciplinador de los indecisos.

  4. Oscar Cuervo dice:

    Lo que hay es un empuje histórico para que el peronismo reformule su identidad, se acerque a algunos que estuvieron lejos, se deshaga de algunos que estuvieron adentro. ¿De quiénes y de qué? Depende de octubre.
    Recordemos: en pocos años ya no quedarán contemporáneos de los gobiernos de Perón vivos. El tiempo es cruel, pero peor sería que no existiera.

    • Norberto dice:

      Depende de a que contemporáneos se refiera compañero, hay algunos como yo que pueden dar testimonio que el peronismo no es cualquier cosa, y eso evita que se pueda vender como peronismo a las versiones de liberalismo populista del riojano o el punteril asistencialista del Concejal de Lomas, que usaron métodos para el ejercicio del poder del primer peronismo, pero olvidaron por completo su esencia, esa que hizo que a pesar de proscripciones y muchísimos años de tránsito por el desierto resurja como memoria colectiva para intranquilidad y espanto de quienes creen que imitando a los noventa o al breve interludio luego del estallido basta, que haya tácticas para sobrevivir no significa que eso represente ese recuerdo que persiste, como cree nuestro admirado Manolo, son los hechos y políticas que desde el poder político se ejecutan en beneficio del pueblo en su conjunto, con acento en los más vulnerables, los que a mí entender dan el carácter de retorno a las ideas del peronismo fundacional de los gobiernos que se dicen tales.
      El resto son, como ya dije, tácticas de resiliencia, bienvenidas en el desierto, escusas para los gobiernos disfrazados que las utilizan para controlar y apaciguar, es por eso que los gordos “autocríticos de Cristina” del Evita se sienten tan incómodos con los gobiernos que les dan autonomía a sus clientes, a la vez que tan cómodos con los que los hacen intermediarios de las migajas que caen de la mesa del banquete, es la diferencia entre Milagro y ellos.
      Nunca menos y abrazos

      • Oscar Cuervo dice:

        Tu testimonio es muy valioso, Norberto, como el de muchos otros que conozco. Lamentablemente no todo en lo que autodenomina peronismo es así. Menem no salió de un repollo, es el que en nombre del Partido Justicialista despidió los restos de Perón en el Congreso. Y muchos que hoy colaboran alegremente con este régimen de psicopateo, patoteo y saqueo se dicen peronistas. Yo no tengo el peronómetro para decir si los 3 secretarios de la CGT , gran parte de los gobernadores y senadores que se proponen extirpar al kirchnerismo del peronismo y devolverlo a su fase noventista son más peronistas que yo. Tampoco quiero ser evaluado por Julio Bárbaro y Juan Carlos Schmid. El peronismo es un movimiento que mostró una vitalidad sorpresiva en la era del nihilismo liberal, pero mi referencia al paso de las generaciones apunta a que los títulos hay que revalidar los todo el tiempo, porque si no, la historia nos pasa por encima. Abrazo.

  5. Politico Aficionado dice:

    Abel, este es para mi su mejor post del mes. Aplauso de pie.

  6. Impecable el análisis “maestro”

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