No hay que marchar a octubre mirando al 2015

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A horas que comience el acto de campaña de Cristina Kirchner en el estadio Arsenal de Sarandí, se me ocurrió volver a leer la nota en que este domingo Raúl Kollman, como acostumbra, reúne los pronósticos de los encuestadores más conocidos.

La recomiendo. Son las opiniones de hombres inteligentes, que manejan las herramientas de su profesión. Y hay bastante diversidad para que la de alguno coincida con las de los lectores más apasionados 🙂 .

En serio: todos los pronósticos son falibles. Es imposible tomar en cuenta cada factor que puede llegar a ser decisivo. Por eso la política es fascinante. Pero las encuestas, y los encuestadores serios, nos permiten apreciar mejor lo que pasa ahora, y prepararnos mejor para enfrentar lo que viene.

Igual, había algo que me hacía ruido. Y lo encontré. Me quedé pensando si estos distinguidos profesionales, algunos de los cuales son amigos míos, no están ayudando a que los políticos cometan el error clásico de los generales: prepararse para la próxima guerra como si fuera la anterior.

Es que los sondeos de opinión, si están bien hechos, nos dicen como reacciona una muestra de los ciudadanos frente a los protagonistas en el escenario político. Pero no ponen énfasis -eso tiene que hacerlo uno- en cómo ha cambiado la realidad de ese personaje al cambiar el escenario.

Para dar un ejemplo evidente: Cualquiera que haya seguido la consistente y continua campaña durante ya cerca de un año de Cristina Kirchner en las redes sociales, medio omnipresente si los hay, encuentra un poco patética la intriga periodística sobre si iba a ser o no candidata ¿Qué pensaban que estaba haciendo, subir fotos de familia?

Ahora, la centralidad de su figura es obvia e inevitable. Presidente por dos períodos, en primerísima línea del poder por 12 años, con una fuerte personalidad. Y su campaña estaba, está, basada en ese hecho. Pero los que los que la hacen, los que la analizan y tratan de medir los resultados ¿tienen suficientemente en cuenta que su lugar en el escenario es diferente, y en algún sentido opuesto, al de sus campañas en 2005 (Buenos Aires), 2007 y 2011?

En esas ocasiones tenía el voto oficialista, que en el peronismo es un componente importante cuando tiene el gobierno, o pregunten a cualquiera de nuestros intendentes y gobernadores. Es natural: al peronismo lo vota, mayoritariamente, la franja más pobre, y ellos saben que las soluciones que necesitan sólo puede darlas un gobierno… si lo hace.

Ahora, es exactamente a la inversa. Cristina debe sumar los votos de los que están furiosos con este gobierno (son muchos). Ella lo entiende, y por eso no pivota en la identidad partidaria – sólo una minoría direcciona su voto por ese factor. Sin abandonarla (es imposible; el peronismo tiene una identidad poderosa, y la verán en los asistentes al acto de hoy, aunque no llevaran pancartas) trata de convocar desde el lugar de Oposición. ¿Lo entienden los analistas que todavía se preguntan por la división del voto “peronista” entre CFK, FR y SM?

De paso, este enfoque ayuda a entender mejor el papel de Scioli. Su candidatura en el 2015, y el apoyo que mostraban las encuestas -era el posible candidato que “medía más”- no se debía a hipotéticos “votos propios” sino a que prometía una versión “moderada” de CFK. La expectativa era que restara los votos a Cambiemos que expresaban un rechazo al kirchnerismo, sin quejas concretas, el rechazo a su “estilo”. No alcanzó, por cierto. Pero no es descartable que la misma lógica se tome en cuenta para esta elección.

La situación del proyecto que encabeza Mauricio Macri es la inversa. Como lo indica el nombre que eligieron, y todo el contenido de su inteligente campaña de 2014 y 2015, centraron su apelación en el atractivo del Cambio. Ahora, toda su campaña está basada en el temor: “¡No cambiemos, que vuelve el pasado!” Esta vez, ellos apuestan al temor al cuco (o a la kuka).

Mis amigos encuestadores me dirán: ¿qué tienen que ver todo esto con lo que hacemos!? Medimos lo que los futuros votantes piensan hoy, no lo que pensaban en 2015. Obvio. Pero las opiniones, especialmente las colectivas, no son fijas. Evolucionan. Sugiero que monitoreando las redes sociales podemos ir descubriendo como las actitudes y los lenguajes -aún en el interior de esos conjuntos intensos que bauticé en otro posteo como el “No a Macri”, “No a Cristina”, “No al peronismo- van cambiando mes a mes.

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11 Responses to No hay que marchar a octubre mirando al 2015

  1. Jorge dice:

    Grande Abel, por culpa tuya me estoy volviendo Peronista, yo que me consideraba un zurdito pusilánime, abrazo

  2. Luis dice:

    Hay mas banderas argentinas en Sarandí (acto partidario) que en Rosario (acto oficial). También es doloroso ver en Rosario un homenaje tan pobre que hasta los ex conbatientes de Malvinas se fueron antes.

  3. Silenoz dice:

    Revelador….

    Por otro lado hace un ratito leyeron en Arsenal una carta de adhesión del “frepasista” el Alberto RS

  4. claudio Maxl dice:

    Se siente en el aire q los spot televisivos d Cristina estaran protagonizados xesa pobre gente q compartio el escenario con ella: “LO Q TENIAS Y LO PERDISTE EN ESTOS 2 ULTIMOS AÑOS”. Demoledor, je, x algo es la numero 1. Pobre Randazzo y sus escualidos kamikazes intendentes q se encaminan a entrar al cementerio con el. Anoten: NO METEN 1 DIPUTADO, los escualidos 5 puntitos q embolsa en las PASO se evaporan en octubre en aras del voto util gorila antiK, sera muy comico presenciar los procesos d destitucion d esos intendentes troyanos cuando keden en minoria en sus Consejos.

  5. cmfmaris dice:

    “Por eso la política es fascinante”. ¿Por eso?

    “…el error clásico de los generales: prepararse para la próxima guerra como si fuera la anterior”. ¿Qué generales? ¿Napoleón, Julio César?

    Perdón, no puedo evitarlo, siempre encuentro fundamental lo que menos interesa.

    • Norberto dice:

      Guerra de trincheras cuando la movilidad era el gran descubrimiento, la línea Maginot contra las divisiones panzer y mecanizadas de la blitzjrieg, en ese momento guerra relámpago, primera Gran Guerra contra la segunda.
      A su vez, pensar en la aviación solo como artillería de apoyo, Luftwaffe, y no como arma estratégica que llegase a los centros de producción del enemigo, RAF, también la diferencia entre ambas guerras.
      Nunca menos y abrazos

      • ram dice:

        Interesante éso de la línea Maginot y los Panzer, no tanto la cosa de las trincheras (era una línea fortificada, de hormigón, artillería, muy compleja y poderosa pero estática).
        Y los Panzer, móviles, además con altísima autonomía operativa, lo que era tan o más importante que la mera movilidad. Y en teoría, más “débiles” frente al equipo francés, más numeroso y poderoso.
        No fue la conocida “blitzkrieg” en tanto fue un ataque por donde “no se podía” (Las Ardenas) esquivando entramparse en la poderosa línea (que quedó casi intacta y tal vez hoy sea atracción turística) y ahí sí, aprovechar la sorpresa y la fragmentación de los franceses – O sea, ganaron en todos los aspectos, cuando “debían” perder…… así que, a nuestra escala, la Kris puede estar jugando como una Guderian con polleras, es audaz, va el frente, arriesga y capaz que gane, no?

    • Carlos Maris dice:

      Gracias compañeros. Evidentes ejemplos, peco de fanático y combato donde no hay guerra. Tengo que cambiar de estrategia.

  6. Ezequiel Gaut dice:

    “Trata de convocar desde el lugar de Oposición. ¿Lo entienden los analistas que todavía se preguntan por la división del voto “peronista” entre CFK, FR y SM?

    De paso, este enfoque ayuda a entender mejor el papel de Scioli. Su candidatura en el 2015, y el apoyo que mostraban las encuestas -era el posible candidato que “medía más”- no se debía a hipotéticos “votos propios” sino a que prometía una versión “moderada” de CFK. La expectativa era que restara los votos a Cambiemos que expresaban un rechazo al kirchnerismo, sin quejas concretas, el rechazo a su “estilo”. No alcanzó, por cierto. Pero no es descartable que la misma lógica se tome en cuenta para esta elección.”

    Muy buen párrafo. Explica de un saque el 2015 y cómo se está utilizando la misma estrategia. Me parece que esta vez sí le va a alcanzar, por suerte.
    Los comentaristas, por otra parte, siguen, como bien señalás, pensando en el eje peronismo/kirchnerismo cuando está claro que Cristina apunta a otro clivaje.
    Recién Guillermo Andino en la tele diciendo “este acto es un acto de desperonización, sin peronistas (?) con todos K, como Delía (???) Esteche (?)….”
    O sea, no sólo están leyendo esto en la clave equivicada, sino que además le erran dentro del error.

    Que lesh pasha? Eshtán nervioshos?

    El acto fue brillante.

  7. julia dice:

    Elecciones y votaciones
    Hoy un opinólogo en el programa de mauro, abogaba por volver a tener colegio electoral…
    En Corrientes se han vuelto a usar las maquinitas de cambiemos q se demostró palmariamente en el senado q son altamente vulnerables. (No quedó nada para chequear qué pasó en nuestra Capital Federal con esos robotitos votadores y si quizás encierran el misterio de la embajada en USA)
    En los gremios parece q se van a usar

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