De los 25 de mayo

Repito a menudo aquí que las efemérides no son lo mío. Pero respeto a los símbolos. Están sólo en la mente, y los hombres viven y mueren por ellos. Eso sí, no debemos dejarlos inmutables, petrificados, o terminan vaciados de sentido y derribados, como las estatuas de Stalin.

Por ejemplo, pienso que “primer gobierno patrio” se puede llamar al que se formó después de la Primera Invasión Inglesa, el 1 de enero de 1807, cuando Martín de Álzaga fue electo Alcalde de primer voto por el cabildo abierto que hizo convocar y asumió el mando civil de Buenos Aires, depuso al virrey Sobremonte y luego le ofreció el cargo de virrey (interino) a Liniers.

(Otros señalaron que no es exactamente la conducta que se espera de una colonia. Pero España ya había perdido su flota en Trafalgar y las cosas se decidían en América). Después Álzaga complotó contra Liniers -uno que estaba con él era Mariano Moreno- y años después Rivadavia lo hizo ejecutar. Es decir, la historia de ese vasco valeroso y duro se parece a la de otros revolucionarios de entonces y de ahora. Y se me ocurre que cuando tengamos una historia oficial con menos relatos, su retrato estará en una galería de Padres de la Patria. Pero esta es una especulación personal, y no soy historiador.

Enrique Manson lo es, y escribe bien. Ni monografías, ni panfletos. Por eso me tomé la libertad de reunir algún material suyo y armé esto, para que lo lean los que tengan tiempo y se interesen en nuestra historia. Apuesto que encontrarán algún dato que no tenían. Feliz Día de la Patria.

“Un año antes del mayo porteño, en la altoperuana Chuquisaca, estalló una revolución premonitoria. Se trataba de la región más rica y más poblada del virreinato del Río de la Plata, contaba con la Universidad más prestigiosa y con el único tribunal superior de justicia.

En Buenos Aires gobernaba Baltasar Cisneros. Había llegado a una Buenos Aires hostil, donde el pueblo en armas que había expulsado a los ingleses, no estaba bien dispuesto frente a los burócratas que llegaban de España.

La Junta de Sevilla, proclamó en enero de 1809 “que los vastos y preciosos dominios que España posee en Indias no son propiamente colonias o factorías como las de otras naciones, sino parte esencial e integrante de la Monarquía Española”. Un reconocimiento de la autonomía criolla.

Ante la inminente caída de la península frente a Napoleón, la universidad altoperuana hizo público lo que se llamó el silogismo de Chuquisaca: A la pregunta ¿Debe seguirse la suerte de España, dominada por los franceses, o resistir en América?, se respondía: Premisa mayor: Las Indias son un dominio personal del rey y no de España. Premisa menor: El rey está impedido de reinar. Conclusión: Luego, las Indias deben gobernarse a sí mismas desentendiéndose de España.

El 25 de mayo de 1809, en la plaza Mayor de Chuquisaca estalló el levantamiento. La rebelión se expandió, con el apoyo de indios y mestizos. Pero fue sangrientamente reprimida. Los virreyes de Buenos Aires y de Lima enviaron tropas que la aplastaron. En estos episodios se inspiró Vicente López y Planes en el Himno: “Y cual lloran, bañadas en sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz”.

Mayo de 1810 –fecha de la que no renegamos- y que forma parte de la galería de íconos simbólicos de nuestra identidad nacional, fue un momento confuso, protagonizado por infinidad de actores, con grupos que se aliaban a veces para enfrentarse sangrientamente otras. Y, eso sí, con la presencia cercana de los buitres imperiales que esperaban que se concretara el fin del viejo Imperio Español Americano, para alimentarse de su carroña.

El virreinato mismo había sido creado para defender el extremo sur de las ambiciones inglesas –habían andado por las Malvinas en el siglo 18- y de los primos portugueses, que seguían en América una vieja guerra contra os castelhanos con el objeto de adueñarse de la costa oriental del Plata.

La falta de recursos de la España decadente hizo imposible constituir la muralla defensiva sur que debía tener sus vértices en Buenos Aires, Montevideo y las Malvinas. Eso explica, más allá de las torpezas de Sobremonte, la fácil caída ante el puñado de ingleses que llegó en 1806. Fue el pueblo en armas el corrió a los invasores, y este pueblo tomó inmediata conciencia de su protagonismo.

Es cierto que, cuando Baltasar Hidalgo de Cisneros reemplazó a Liniers, cuya condición de francés lo hacía en 1809, poco confiable, el nuevo virrey debió imponer su autoridad sobre un ejército formado en las invasiones. Don Baltasar en el fondo no era tan malo. No era un monárquico absolutista, ni tampoco un fanático peninsular cargado de odio hacia los criollos. Se trataba de un juntista, es decir de aquellos que –amantes del rey o no- habían guiado el levantamiento popular hispano contra los invasores napoleónicos.

Tan juntista era, que había sido designado por la no muy monárquica Junta de Sevilla. No sólo eso: convencido, como lo estaba todo el mundo, de que España se perdía porque Napoleón era invencible, desde que llegó se puso a trabajar para continuar en el mando cuando llegaran las infaustas noticias desde Europa.

El espía portugués Felipe Contucci escribía a sus jefes en Río de Janeiro: El Virrey piensa , con sus secuaces, formar una Junta Gubernativa, perdida que sea la Península; al intento mandó llamar un representante de cada Ciudad o pueblo grande, etc…. También se dice que tiene combinado con el Cabildo entregarle el bastón ….

Y sobre todo, pese a que la ley le prohibía tener propiedades en la jurisdicción de su gobierno, agregaba Contucci:  Que el Virrey ha comprado terrenos en la Punta (San Luis), y que tiene miras de establecerse continuando en el mando en las provincias a toda costa.

Agregaba Saturnino Rodríguez Peña –agente británico desde 1807- al ministro de Negocios Extranjeros y Guerra, Conde de Linhares, el 9 de mayo de 1810: El resumen de las últimas noticias que aquí tenemos del Río de la Plata, se reduce a que el Virrey de Buenos Aires ha asegurado al Tribunal de la Audiencia y a la Municipalidad, que en el momento en que se reciban en aquella Capital las noticias de la subyugación de la España, depositará el mando en los dichos dos Cuerpos. Que no se reconocerá otra autoridad ni Soberanía que la del Sor. Fernando 7º. Que a consecuencia de estos dos antecedentes, se formará una Junta Provisoria compuesta de la Rl. Audiencia y Cabildo de Buenos Aires de de la que será presidente Cisneros. Que se ha escrito de orden del mismo Virrey a las Provincias del Virreinato, pidiéndoles que manden sus Diputados para celebrar otra más solemne con el título de Senado.

¿Puede extrañarnos que, tras el cabildo abierto del 22 de mayo que lo depuso, apareciera como presidente de una Junta Provisional de Gobierno?

No era tan malo, dijimos, el sordo de Trafalgar, que había perdido el oído en la heroica batalla, pero se tenía que ir. Había llegado el tiempo que la península y América siguieran caminos diferentes.

El fin del dominio español en América fue una emancipación. No fue una rebelión de pueblos sometidos, como lo sería en África, donde la diferencia entre dominantes y dominados la daba el color de la piel. La revolución la hicieron los criollos, descendientes de conquistadores, y peninsulares arraigados. (La excepción es México, en la primera etapa) Fue una rebelión indígena, conducida por un sacerdote criollo, Manuel Hidalgo.

Después que el pueblo de Buenos Aires expulsara al invasor inglés en 1807, no volvió el poder a la burocracia real. Santiago de Liniers, más que virrey era un caudillo popular, que no podía imponer su voluntad al pueblo porteño y a sus milicias.

En 1808, en España, sometida a Napoleón, se produjo una rebelión popular contra los invasores que consagró rey a Fernando VII. Así se inició la Guerra de la Independencia, apoyada con entusiasmo desde el nuevo mundo. Sin embargo, no se pudo con la genialidad (militar) de Bonaparte.

Los americanos empezaron a hacer planes para el futuro. ¿Qué pasaría con el continente? ¿Sería de Napoleón? ¿Aprovecharían los ingleses para dar un golpe de mano que les permitiera conquistar lo que no habían podido en 1806 y 1807? ¿Y los portugueses? Napoleón invadió Portugal, y su Corte fue trasladada en barcos ingleses a través del Atlántico. Una corte europea tan cerca era un peligro para Buenos Aires.

El resto de las posesiones americanas pasaban por las mismas preocupaciones, y en 1810 todo el continente estalló al mismo tiempo al saberse que Bonaparte dominaba totalmente la península.

Liniers fue reemplazado por Cisneros, gobernante débil que no tenía autoridad sobre el pueblo ni las milicias. Cuando dos comerciantes ingleses le pidieron autorización para vender sus mercaderías en Buenos Aires, el virrey sabía que había un compromiso de las juntas de gobierno españolas con Londres. También tenía necesidad de ingresos para cubrir los muchos gastos del estado virreinal.

Al recibir opiniones favorables, Cisneros autorizó lo solicitado. Sin embargo, debió pasar por alto fuertes opiniones en contra. El síndico del consulado condenó “el remedio que mata al enfermo… Sería temeridad equilibrar la industria americana con la inglesa. Esos sagaces maquinistas nos han traído ya (de contrabando) ponchos que es un principal ramo de la industria cordobesa y santiagueña … sus lanas y algodones que a más de ser superiores … arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos.” El representante de los comerciantes de Cádiz afirmaba “…al fin los ingleses nos han de poner la ley en el precio de nuestros productos…”.

La medida ayudó a Cisneros a equilibrar sus cuentas, pero perjudicó los intereses de las provincias del interior. Mucho tuvo que ver con la segregación del Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental, y en el federalismo defensivo y disgregador que se afianzó en las provincias que siguieron siendo argentinas.

En mayo de 1810 todo Buenos Aires se preparaba para discutir lo que habría de hacerse cuando España estuviera en manos de Napoleón. Al llegar a Buenos Aires la noticia de la caída de Andalucía, Cisneros tuvo que hacerla pública, y los grupos políticos se movilizaron.

Saavedra, el jefe de patricios, encabezaba uno de ellos. Otro, menor en número pero de grandes ambiciones, estaba integrado, entre otros, por Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, abogados ambos y recibido en España el primero, que además tenía estudios de economía. Martín de Álzaga, poderoso comerciante español, había sido uno de los héroes de la lucha contra los ingleses. Peleado con Liniers por sospecharlo bonapartista, había intentado derrocarlo en 1809, pero fue vencido. Retirado de la política, dos de sus partidarios jugarían papeles importantes. Julián de Leiva era partidario de conservar el poder en manos de Cisneros. Mariano Moreno se sumó a la revolución.

Los representantes de los distintos grupos exigieron la renuncia del virrey, ya que el que lo había designado, la Junta Central (de Sevilla), ya no existía. Luego se convocaría a cabildo abierto para resolver el futuro. Cisneros, aconsejado por hábiles abogados, se hizo el sordo con lo de su renuncia, y aceptó convocar a la asamblea. Luego consultó a los jefes militares, quienes le negaron su respaldo.

Los revolucionarios cayeron en la trampa y asistieron al cabildo abierto. Castelli sostuvo que si el rey estaba impedido, y también lo estaban los que legalmente lo reemplazaban, la soberanía volvía al pueblo. Genaro Villota, abogado y funcionario respondió aceptando los argumentos, pero sostuvo que no eran ellos, vecinos de Buenos Aires, quienes debían resolver por el virreinato entero. Fue Juan José Paso el que sacó a los revolucionarios del atolladero diciendo que ante la urgencia y los peligros que se corrían, Buenos Aires debía decidir provisoriamente, hasta que un congreso de todas las provincias estableciera la solución definitiva.

La jugarreta del 24, (una Junta con Cisneros presidente), no aguantó la presión del pueblo y de los patricios. Hasta que pudiera reunirse un congreso del virreinato gobernaría una Junta Provisoria que encabezaba Cornelio Saavedra, sin Cisneros, y la integraban Castelli, Belgrano, Paso y Moreno. Estos dos últimos, en calidad de secretarios –lo que hoy llamaríamos ministros- y por eso mismo, con menos rango que los vocales”.

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12 Responses to De los 25 de mayo

  1. David (idu) dice:

    Año tras año, los días 25 de Mayo, pregunto a quien tengo cerca: ¿Qué se festeja? (la repetición es mi karma).

    La respuesta invariable es: “La independencia”

    No, chicos, la independencia ocurrió 6 años después el 9 de Julio.

    Ahh….

    Porque el 25 de mayo fue un evento puramente porteño, que el genio kirchnerista llevó a diferentes puntos del País, para no hacer el tedéum en la Catedral Metropolitana con el malvado de Bergoglio.

    Otra maravilla de nuestra Historia reciente.

    Feliz Día de la Patria (capitalina)!!!!

    • Abel B. dice:

      Mi reacción automática al leer este coment fue mandarlo a la Papelera (En el último tiempo había disminuido el porcentaje de los descartados. No me detengo a leerlos. Pero este a simple vista reúne mala leche y estupidez).

      Pensándolo bien, me decidí a reponerlo. Me sugirió el siguiente posteo. Y aprovecho para informarle a David q he decidido prescindir de sus gratuitos servicios como comentarista del blog. En la concisa expresión del Presidente Trump “You´re fired”

  2. DanideSarandi dice:

    “Lo undécimo, que elegido así el Representante de cada ciudad o villa, tanto los electores como los individuos capitulares, le otorguen poder en pública forma, que deberán manifestar cuando concurran a esta Capital, a fin de que se verifique su
    constancia; jurando en dicho poder no reconocer otro soberano que al Sr. D. Fernando VII y sus legítimos sucesores según el orden establecido por las leyes, y estar subordinado al gobierno que legítimamente les represente. ” (extracto del Acta del dia 25).

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Un revisión muy fresca y convincente de asuntos que han sido revisados hasta el cansancio por miradas que algo de convincente tenían. Me gustó.

    Ojo con eso de que la del virreinato de México es la única rebelión anti-hispánica realmente indígena. La insurrección de Chuquisaca de 1809 y el ejército guerrillero resultante (el de Juana Azurduy y su dorima Manuel Ascencio) es criollo en el sentido actual de la palabra: mestizo. La Azurduy y Ascencio eran hacendados morochazos “de corte”, no varietales, con bastante blanco y poco tinto, que en el universo virreinal donde los españoles puros eran pocos, era el color favorito de los mandamases y dueños de alguna tierra, y también de las jefaturas rebeldes.

    Más terroso e indígena, pero en general mestizado por sangre de patrón, era el color de la varipointa y multicultural tropa que siguió en su increible y terrible rebelión a Azurduy y Ascencio en la posterioramente llamada Guerra de las Republiquetas. Ahí hubo desde aymaras y quichuas puros a guaraníes, cada cual con su idioma y cada idioma con sus muchos dialectos. Las únicas palabras comunes españolas que usó esa inmensa guerrilla de cuatro idiomas (y no estoy incluyendo pilagás, qoms y mataguayos) fueron “tierra” y “libertad”.

    La segunda consigna no definía nada preciso, la primera sí: volver al status jurídico de que las tierras fueran de las comunidades, asunto que en el Alto Perú había asumido la fórmula gubernamental fortísima de las municipalidades, y que no era muy compatible con la apropiación privada, y menos aún con el latifundio. Eso se comprueba estudiando la historia judicial altoperuana: una y otra vez las municipalidades con sus cacique4s chocando contra tal o cual mandón con tierras, y los lentísimos juicios resultantes, terminados no pocas veces con justicia popular rápida al estilo de Fuenteovejuna, pero en versión aymara: al corregidor chorro, o al cacique incorregiblemente chorro, se juntan los vecinos de tal o cual aldea de alta montaña y le dan matarile por voto popular. Y a otra cosa. Y la burocracia legal cuzqueña o esteña hispánica, que vivía con el Jesús en la boca, a tragar fuerte y a echar un manto de olvido sobre lo irremediable. Que no sólo era cuestión de mandar tropas (indígenas, para colmo), y tratar de apagar el fuego con alcohol.

    El alzamiento de 1809 tiene causas remotas en la invasión de España y las desdichas de los Borbones, sin duda, y en los silogismos de los estudiantes universitarios locales. Pero debajo había un recrudecimiento tremendo de conflictos municipales, una ola profunda de minúsculos poderes locales mordiéndole los pantalones y algo más a las administraciones españolas centralizadas. Si el 25 de mayo de 1809 fue algo más, es porque se organizó casi espontáneamente una dirección militar (Azurduy-Ascencio) y una ideológica y política (Moreno y otros estudiantes chuquisaqueños).

    La infinita Guerra de las Republiquetas, en la que muere alrededor de un tercio de la población rural altoperuana combatiendo contra tropas peruanas no menos indígenas que las rebeldes, es la única causa por la cual los virreyes y generales españoles en Lima no pudieron bajar a retomar Buenos Aires. Estaban demasiado ocupados exterminando a los antecesores de los actuales bolivianos. Güemes no podría haber hecho mucho con sus gauchos salteños: era la segunda línea de una defensa en profundidad, cuyo mayor y terrible frente de batalla fue la medialuna fértil del actual oriente boliviano. Los porteños existimos porque los mestizos e indios de esa zona que vacila entre el aymara y el guaraní se hicieron matar. Literalmente.

    Ante la bravura de esos tipos hasta tipos con pocos amigos en este blog, como Bartolomé Mitre en plan historiador, se han tenido que sacar el sombrero respetuosamente. Aunque no le han dado a esa guerra más espacio que el de un pie de página.

    Nosotros mismos no tenemos puta la idea de lo que fue aquello, estimad@s. Y tuvimos en Núñez la calle Republiquetas, sin entender de qué la iba el nombre, hasta que llegó algún pelotudo a cambiárselo por el de Crisólogo Larralde. No se le eche la culpa a ese líder radical, que ya estaba muerto. Pero esa sustitución de nombre se hizo sin ningún escándalo de medios. Ni los revisionistas advirtieron que algún ignorante o vendido -o la suma de ambos crímenes- nos estaba dando nuevamente gato por liebre.

    Esa guerra que fue algunos puntos más cruel que la de Vietnam, y en la que desaparecían a fuego y sangre aldeas y ciudades altoperuanas enteras como si nada, le dio el tiempo y la paz necesarias a San Martín para armar su ejército en Mendoza, cruzar los Andes, capturar Chile, usarlo de trampolín naval, y tras una operación de desembarco que asombra, capturar Lima y destruir para siempre la base sudamericana del poder español.

    Sí, ya sabemos, era el plan del viejo escocés y canciller británico Lord Maitland. El scotch liquidó al borbón. Sólo que tuvo que hacerlo no con tropas de Su Graciosa Majestad sino garpándole al menos el transporte naval a un ejército sudaca, de morochos dirigidos por otro morocho, San Martín.

    Creo que la única persona que entendió “the big picture” del rol que jugaron Azurduy y Ascencio en el desbole general de la independencia sudaca, y que llegó a tener un cargo presidencial, fue CFK. No sé si logró transmitirle la idea al resto de nosotros. Pacho O’Donnell la escribió, documentadamente, pero a su estilo.

    Tal vez sí la entendió también el cacique del ejército amarillo, Rodríguez Larreta, que quiere sacar rápido la estatuta -no muy linda, pero qué importa- de la Azurduy y traer de nuevo la de Cristóbal Colón, gran navegante y mejor genocida (del 100% de los taínos de la actual Dominicana).

    De modo que alzo mi copa con el Troesma Abel para brindar por el 25 de Mayo. Pero no sólo por el de 1810 sino por el de 1809, tan olvidado aquí. Creo que fue más decisivo. A nosotros nos terminó yendo casi bien porque a ellos, los altoperuanos, les fue totalmente mal.

    • Jorge dice:

      Salú Abel, Daniel, Norberto y Sile (mis preferidos), yo que la voy de historiero, todos los días me desazno con Uds y gracias al bendito blog de Abel. Viva la Patria !!!

    • Miguel dice:

      Como siempre impecable Daniel, muchas gracias por la información. Viva la patria!

    • Mariano T. dice:

      Bolivia no salió tan mal de la guerra de independencia. Ya en 1826 se hizo de Tarija, y en la década de 1830 organizó una federación Peruano Boliviana con conducción de los últimos(el Mariscal Santa Cruz), y cerca estuvo de quedarse con Salta y Jujuy- Los chilenos los derrotaron a fin de esa década y con eso dejaron de ser una potencia regional con capacidad para expandirse a costa de las Provincias no tan unidas del Rio de la Plata.

  4. victorlustig dice:

    Quizas no sea lugar,pero,es raro que Rosa no mencione nada de eso estimado Daniel
    Lo que si menciona, y casi en letras de molde, pre Huaqui las proclamas de Castelli donde los miraban extrañados(es casi textual la cita).
    Creo que, ni tanto ni tan poco, lo que si suena a sino es vero es bien trovato (sort of) lo de Colon, si la memoria no me falla no fue demasiado buen navegante (la tierra media mas de lo que decia) y lo de genocida, bueno, el error cultural de medir con parametros de hoy 500 años antes, o 100, Calfucura tambien lo fue hace menos de 100 con los locales en su escala, and so on, lo fue Vasco Da Gama, etc.

    Creo que en el afan de decir piove governo ladri hasta ensalzan a CFK,eran just business,Evo debia dar gas, lo cierto es que Bulgheroni tenia razon años ha, no hay.

    O ahora vamos a creer que el tea party de Boston fue por el alza de impuestos?

  5. Juan el Bautismo dice:

    la memoria te falla. El contraste sobre Colon no se hace con parametros actuales. Sus propios contemporaneos son los que juzgan su conducta. Se sabia un poco y se sospechaba otro poco desde siempre, pero queda confirmado muy recientemente con estudio de documentacion inedita entre 2005-2010. Por eso Rosa no menciona nada…

  6. Mariano T. dice:

    Muy interesante la debida investigación profunda sobre Alzaga, su levantamiento de final empatado de 1809, y su presunta conspiración de 1812. Era un comerciante del monopolio, que favorecía a los matriculados y a los contrabandistas por igual (Alzaga jugaba en las dos puntas). En eso se oponía a lo que sabemos de Moreno, y sobre todo de Belgrano, Hubo tal conspiración, por la que fue ejecutado?
    Para empezar era un español en una revolución criolla, eso era sospechoso. Nunca leí que hubiera opiniones de él sobre el 25 de Mayo.
    Lo que es cierto es que sus dos hijos tuvieron trayectorias bien diferentes. El que se quedó en Buenos Aires(Martin) fue aparentemente fiel a la Revolución y recompuso la fortuna familiar. Su hermano Cecilio, que se exilió, fue siempre enemigo mortal de la independencia y hasta el final siguió abogando por una invasión española al Rio de la Plata que pusiera las cosas en su lugar. Cuál representaba más cabalmente a la voluntad paterna?

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