Argentina Nuclear, 2017 – LXII: La Armada y la tecnología nacional

Esperaba que Daniel Arias, al retomar esta saga del desarrollo tecnológico argentino en el campo atómico y afines, nos introdujera en los tiempos de Alfonsín y Menem. Pero, evidentemente, le había quedado un “entripado” con el rol de la Marina. Así como rescató la gestión y los logros de Castro Madero -el último resplandor, en el marco de los años de plomo, de la vieja Comisión Nacional de Energía Atómica- aquí le pega duro a Massera, y también a una cultura que se transmitía en los mandos de la Armada.

Ese fastidio uno lo nota en muchos de los comprometidos con la ciencia y la tecnología argentina. Las posibilidades de las Fuerzas Armadas para la investigación técnica, el papel que han jugado en otros países y en otras épocas de la historia argentina… Pero el problema está en otro nivel. Eso ya se sabía en los tiempos del Mio Cid “Buen vasallo fuera  Si buen señor hubiera”.

62. El Almirantazgo Cero

puerto belgrano

Puerto Belgrano, apostadero de la Flota de Mar más poderosa de Sudamérica hasta los años ’70, pero eso sí, importada. Un resumen cultural de la Armada en años de vacas gordas. Sólo cambiaron las vacas. 

Tres años antes del ascenso del contralmirante Carlos Castro Madero a la presidencia de CNEA sucedió otro encumbramiento, pero de peor pronóstico. Recomendado por el ministro (y hermano en la Logia Masónica P-2, José López Rega), lamentablemente sin objeción alguna del presidente Perón, el capitán de navío Eduardo Massera, egresado de la Escuela de las Américas, ascendió desde el cargo más bien turístico-decorativo de paseador de guardiamarinas (capitán de la Fragata Libertad) a Comandante en Jefe de la Armada. Para ello, hubo que decapitar por retiro a 14 oficiales superiores con mayor grado (naval, no masónico).

En materia de rearme naval, Massera fue peor que sus antecesores, quienes tampoco fueron demasiado buenos: otro agente más de compras de los fabricantes de armas de la OTAN, con demasiado cariño por lo inglés y cierta fobia frente a los desarrollos tecnológicos propios.

Durante la segunda mitad del siglo XX, las FFAA solían encerrar a sus locos tecnológicos en “exilios intrafuerza” donde se les permitía jugar al desarrollo propio, sin estorbar a “la gente seria”, los oficiales de estado mayor. Salvo excepciones interesantes de Fabricaciones Militares o de la Fábrica Militar de Aviones, los fierros que tantas veces nos mostraron rara vez llegaban a entrar en fabricación de gran escala, por falta de plata o decisiones de los altos mandos, especialmente cuando eran promisorios. Los locos serios, esos que planteaban proyectos “interfuerzas”, terminaban en el aislamiento máximo del Centro de Investigación Tecnológico de las Fuerzas Armadas (CITEFA), hoy CITEDEF. Es el sitio perfecto para el surgimiento de ideas excelentes, ya que el autismo de cada fuerza garantiza que no prosperen.

El asunto siempre fue que tales emprendimientos autóctonos no perjudicaran el negocio de comprar chatarra de los EEUU, o si estos nos boicoteaban, de la orilla europea de la OTAN, y si Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia también nos ponían en lista negra, de Israel.

Pero hubo al menos cuatro olas de nacionalismo tecnológico militar argentino, que coincidieron no poco con los ciclos de nuestros auges industriales sustitutivos. Así la Fuerza Aérea tuvo, ya desde antes de su independencia formal respecto del Ejército, la Fábrica Militar de Aviones (FMA) en Córdoba, fundada por Marcelo T. de Alvear en 1927. Presionada de mil modos desde su fundación para fabricar bajo licencia o no hacer nada, esta impactante y gigantesca unidad tecno-industrial debió matar en 1956 su proyecto más célebre, el caza multipropósito Pulqui II.

Guaraní

El IA50 Guaraní II, uno de los tantos buenos aviones argentinos que la Fuerza Aérea fabricó en pequeña escala, y que la Armada ignoró porque era de la Fuerza Aérea.

A través de varios cambios de nombre y de propósitos, la fábrica cordobesa sin embargo logró construir algunos aviones buenos y originales, pero en general caros por falta de escala de producción (el IA50 Guaraní II, el IA58 Pucará, el IA63 Pampa). Desde los ’50, la FAA también dirigió casi distraídamente la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) para experimentar en sondas espaciales de combustible sólido de alcance vertical creciente, vehículos que habrían sido convertibles, no sin remontar algunas dificultades de guiado, a misiles tierra-tierra, o tierra-aire. Ya sabemos cómo terminaron la CNIE y el Cóndor II cuando llegó Menem.

Desde los ’30 en adelante el Ejército ponía a sus poco numerosos tecnócratas en el arma de Ingenieros. Aunque por lo común ignorados por sus pares de estado mayor, lograron implementar las muchas y enormes plantas de Fabricaciones Militares, origen de casi toda la metalurgia, la metalmecánica avanzada y la industria eléctrica estatales y privadas  de la Argentina.

La Marina puso a sus propios genios inquietos en su comparativamente pequeña Dirección General de Investigación y Desarrollo, en la Dirección de Hidrografía Naval, y a los industrialistas en la Escuela de Mecánica de la Armada y los Astilleros Río Santiago, en Ensenada, provincia de Buenos Aires. Y desde ya Tandanor, en Dársena Norte, CABA.

Aquí ya asombra una diferencia con la orientación territorialista del Ejército y la Fuerza Aérea, que buscaron abarcar el mayor número posible de provincias en su despliegue tecnológico y productivo.

Es rarísimo que en un país con 2,8 millones de km2 de tierras y 4,2 millones de km2 de mar propio, la Armada todavía tenga casi toda su infraestructura de construcción y mantenimiento naval lejos del agua salada, metidas mayormente adentro del Río de la Plata, lo más cerca posible de la Casa Rosada y nada cerca del frente oceánico argentino. Costó un esfuerzo político de Domingo F. Sarmiento el crear un apostadero principal más hacia el Sur, asunto que culminó, en 1898, con la construcción de Puerto Belgrano, en inmediaciones de Bahía Blanca.  Un impulso similar del Ministro de Marina Manuel Domecq García determinó la fundación de la base de submarinos de Mar del Plata, en 1926.

Puerto Belgrano tiene 122.000 metros cuadrados cubiertos de arsenales y talleres, y dos imponentes diques de carenado capaces de reparar en seco cascos de hasta 220 metros de longitud. Pero Bahía Blanca sigue siendo la costa bonaerense, bastante inútil para la navegación por ser mayormente arenosa o barrosa y de bajas profundidades. Hay 3000 kilómetros más de costa patagónica, mucho más larga, y fuera de la solitaria base aérea de Trelew está desierta de todo activo naval flotante hasta Ushuaia. Aceptado, es un litoral difícil, con pocos puertos abrigados o profundos, y sometido a unos vientos y corrientes de marea que te la cuento. Es verla y llorar por la sucesión de puertos, fiordos y puertos que Tata Dios o la geología le regalaron a Chile. Pero otros países con costas aún más jodidas que la patagónica atlántica (Rusia, Holanda) desarrollaron sus marinas mercantes y militares con lo que la naturaleza les tiró, más mucho valor agregado humano. Esa costa vacía es nuestra mayor frontera con el resto del planeta. ¿Y adónde está la Armada? ¿Alguien la vio?

Asombra también lo poco que la Armada construyó de propio de su Flota de Mar, habiendo tenido siempre desde fines del siglo XIX hasta entrados los años ’70 la más poderosa de Sudamérica.

En el siglo XX hubo cuatro intentonas de autonomía tecnológica militar. En los primeros tres se fundaron casi todos los grandes talleres e industrias referidos: el primero sucedió en épocas de Alvear y su mayor jalón es la FMA, el segundo con la Década Infame se solapa con éste y tiene como pico la fundación de FM, y tercer y más impactante fue también el último que puede llamarse “gran”: el de la primera presidencia de Perón, que relanzó tanto la FMA como FM, fundó los Astilleros Río Santiago (ARS) y se prolongó a través de gobiernos muy distintos hasta mediados de los ‘60.

Todavía no se puede dar por muerto un cuarto intento, más bien de salvataje: el de los Ministerios de Defensa de los gobiernos kirchneristas, con el liderazgo tecnológico de INVAP y CITEDEF. Partiendo de un país doblemente devastado por una guerra perdida, la privatización y/o cierre de sus principales empresas públicas (entre ellas, las de defensa) una deuda gigante y un default, con poca plata, mucho realismo y más aciertos que errores, se trató de remozar viejas plataformas terrestres y marinas con nueva radarística y electrónica, así como devolverle una misión coherente y viable a futuro –la asociación con Embraer, el desarrollar drones- a la fábrica de aviones de Córdoba, destruida durante y por su concesión a Lockheed Martin.

FM y la FMA fueron históricamente grandes intentos audaces de sustitución de importaciones de material bélico, en los que el país puso mucho dinero y un talento considerable. La movida generó decenas de miles de puestos de trabajo directos, y más importante aún, en industrias privadas asociadas en química, electricidad, electrónica, metalmecánica y metalurgia. Pero a FM y a la FMA siempre les faltaron “cinco para el peso” para volver a la Argentina un país independiente y exportador en material bélico como sí lo es Brasil.

Pese a que a la Armada no le faltaron algunos líderes tecnológicos e industrialistas (Pablo Saénz Valiente, Segundo Storni), nunca alcanzaron la visión o la autoridad de Enrique Mosconi o Manuel Savio dentro del Ejército. Comparativamente, hizo bastante menos por el avance industrial naval –y del país- que las otras dos armas sobre el terrestre y el aeronáutico. En el primer gobierno de Perón la Armada construyó en Río Santiago algunas unidades de combate costeras y chicas. Fueron mayormente patrulleras, algunas fragatas, naves logísticas y barcos especiales, como los de hidrografía y el rompehielos Irízar.

En los ’70 sucedieron algunos intentos -rápidamente abortados- de construcción local de destructores y submarinos bajo licencia británica y alemana. Pero la norma es que los barcos principales de la Flota de Mar, los portaviones, acorazados, cruceros, destructores y submarinos, fueran nuevos o “de descarte”, vinieran siempre de afuera.

Y de volar en aviones argentos, a nuestros señores marinos ni hablarles. Nunca uno. Ni los mayores éxitos de fabricación de la planta aeronáutica cordobesa, como el entrenador avanzado IA22 “Diente de León” (206 unidades), único avión militar argentino con un motor argentino. O el transporte biturbohélice Guaraní II (35 unidades), que habría sido un buen avión logístico y de vigilancia costera, dotado de un radar.

Tampoco se requiere mucha imaginación aeronaval para imaginarse al IA58 Pucará (110 construidos) en similares funciones, si se le ponen sensores ópticos infrarrojos para vuelo nocturno, un radar en la nariz y un par de misiles antibuque “Martín Pescador” bajo las alas. El “Puca”, cuyo techo es de 15.500 metros tiene una autonomía de vuelo de 5 horas, en las que puede recorrer 3700 km, y eso sin usar tanques suplementarios. Con un radar “look-down”, un Puca es un AWACS chico, un avión de vigilancia aérea y alerta temprana.

Sólo después del desastre de Malvinas, CITEFA testeó el Puca con el Martín Pescador y el combo, previsiblemente anduvo joya. Ahí CITEFA logró el milagro de que la FAA homologara un misil argentino de cuyo desarrollo se había apartado en los ’70: ¿a quién se le iba a ocurrir que la Aeronáutica tuviera que atacar blancos navales? El asunto es que después de haberlo hecho, y con cierto éxito pese a no tener ningún misil antibuque en su arsenal, sacó la lección. ¿Y la Armada sacó alguna? ¿Pedidos de Pucas del Almirantazgo para patrulla armada con el Martín? ¿Ni uno?

Tiene su lógica, porque es fama que antes de Malvinas el Martín Pescador, un proyecto que arranca en 1966, había sido totalmente desarrollado, disparado en más de 50 ocasiones, y ya se sabían sus flaquezas y virtudes. Las dos grandes flaquezas eran que sólo podía usarse desde aviones de ala fija biposto o desde helicópteros, porque este cohetito no es un “fire and forget” que vuela solo: hay que guiarlo visualmente hasta su blanco, a una distancia máxima de 15 kilómetros. En un avión monoposto y en ambiente de combate, el piloto habría tenido que elegir entre controlar su avión o controlar el misil y se mataría, probablemente con ayuda del enemigo.

El otro inconveniente del Martín era su escasa carga explosiva: 40 kg. Puede parecerle poco a un almirante que ignore la terrible fragilidad de los destructores y fragatas contemporáneos, de casco de aluminio. O a uno que no sepa lo que pueden hacer esos 40 kg. de hexolita en la cubierta llena de combustible y municiones de una nave de operaciones anfibias. O en la de un portaviones.

Lo cierto es que la homologación a los aviones biposto de la Armada (el Trojan T-28 y el Aermacchi MB-326) de este aire-mar tan naval fue “pisado” por cierto almirante, ganoso de las tremendas prestaciones (y comisiones) del AM39 Exocet francés, autoguiado, con casi 50 km. de alcance y 170 kg. de explosivo. Lindísimo y devastador, pero como sucede con todo armamento importado, uno jamás tiene a mano la cantidad necesaria cuando se lo necesita de apuro (ver la Junta Militar en el caso Malvinas).

En la batalla por las islas, 100 o 150 “Martín Pescador” habrían hecho bastante diferencia. Este cohetito de morondanga podía batirse contra la mayor parte de la misilística antiaérea británica: doblaba el alcance de las baterías Rapier de la infantería, triplicaba el de un Stinger o un Blowpipe disparado desde el hombro de un saldado, y le sacaba 5 km. en alcance al muy eficaz Sea Wolf de las fragatas tipo 21, las “guardaespaldas” de corta distancia de las grandes unidades de desembarco. Fuera de las armas de tubo y de los AIM9 Sidewinder usado por los aviones Harrier, el único misil de largo alcance y alta letalidad de la Task Force que habría podido liquidar a Pucas, Trojans y Aermacchis armados con el Martín era el Sea Dart de los destructores tipo 42, muy malo sin embargo a corta distancia.

martín pescador

Finalmente, un Martín Pescador bajo el ala de un Aermacchi de la Armada. Una lástima que sucediera después de la guerra.

Usado desde baja altura en la Bahía de San Carlos, un ambiente cerrado donde los misiles guiados por radar de los fragatas y destructores se confunden debido a los ecos generados por los cerros, el Martín habría hecho mucho daño. Lo cual no significa que hubiera ganado o siquiera empatado la guerra. Eso, en la visión del almirante yanqui Harry Train, comandante de la Flota del Atlántico de la Armada estadounidense durante el conflicto, habría requerido no de otro armamento sino de otra conducción militar argentina, una que entendiera la guerra no como forma de negociación extrema, sino según la entendían los ingleses: guerra, punto. Se gana o se pierde.

Hubo que perder la guerra para que la Armada Argentina homologara su propio misil antibuque. Que luego dejó morir abandonando a medio desarrollo su remplazo, el AS-25K, que sí es un “fire and forget”. Más “forget” que “fire”, por lo que se ve.

En suma, que el “Almirante Cero”, no salió de un repollo: surgió de un almirantazgo tradicionalmente “Cero Nacional”, y con cierta afición por el agua dulce.

La extraña índole de la Armada, impermeable a las olas de nacionalismo tecnológico sucedidas en las otras armas, se ve reflejada en sus fierros. Pero más indicativo aún es el destino de ciertas instalaciones. La Escuela de Mecánica de Núñez pasó de foco de excelencia en motorización y mantenimiento a chupadero donde se decidió la muerte de 5000 civiles. La Base Aérea Naval de Punta Indio sirvió para bombardear y ametrallar Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, con un saldo de más de 400 civiles muertos y 2000 gravemente heridos.

Last but not least, el lujoso edifico del Centro Naval, en Florida, destinado en 1882 por jóvenes oficiales fundadores a exponer los logros tecnológicos del arma (¿?), hoy es un hotelazo de 5 estrellas que se alquila para fiestas privadas y desfiles de modelos.

El ambiente de guerra favorito de Massera, justamente.

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33 Responses to Argentina Nuclear, 2017 – LXII: La Armada y la tecnología nacional

  1. Juan dice:

    Puerto Belgrano tiene el horrible privilegio de ser el sitio donde se llevó adelante la reunión, encabezada por el Vicealmirante Mendía, en la que se dio a conocer el plan de los vuelos de la muerte.
    En la dársena que aparece en la primer foto, arriba a la derecha, estuvo amarrado durante 1976 el Crucero “9 de Julio”, que ya había sido raleado del servicio y funcionaba como Centro Clandestino de Detención.
    Desde ésa dársena zarpó el Crucero “Belgrano” antes de ser hundido por un submarino inglés saliendo de una de las tantas operaciones fallidas que realizó la Armada durante la guerra de Malvinas.
    Si alguien quiere entender cómo era la Armada de Massera (y guarda que quedan muchos pichones) basta con leer las notas del Centro Naval donde se trata de resaltar el heroísmo individual… para tapar la increíble impericia, negligencia y cobardía con la que mandaron a la guerra a sus tropas.
    ¿Ejemplos?
    El submarino Salta que no logra entrar en combate nunca.(http://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN833/833-BOVEDA.pdf). Otra: El submarino San Luis que dispara dos torpedos pero no estallan… porque el personal calificado estaba en comisión en Europa (http://www.defensasur.com.ar/index.php/america-del-sur/116-argentina/9911-uno-contra-todos-historia-del-submarino-ara-san-luis-en-malvinas-1982)
    Hay más: la Corbeta “Guerrico” con Astiz a bordo, queda como un queso gruyere el 3 de abril de 1982, fuera de combate por un par de comandos ingleses que no jugaban a la guerra.(http://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN832/832-ALFONSO.pdf)
    Hay muchos ejemplos más.
    En la Armada la Comisión en el Exterior era (¿es?) el proyecto. Investigar, desarrollar y ensayar tecnología propia es un garrón de resultado incierto, comparado con vivir dos años en París, La Spezia o Brescia, con salarios en dólares y ninguna responsabilidad sobre los resultados. Sin mencionar las jugosas comisiones económicas que circulan en cada contrato de compra antes en Europa, ahora en EEUU.
    La historia no es nueva. La gente del Archivo Histórico de Punta Alta cuenta en detalle uno de los intentos por desarrollar tecnología propia, allá por los albores de la CNEA en Puerto Belgrano: la misión Lofer, el desarrollo de un torpedo guiado a mediados de los 50. (https://issuu.com/archivohistorico/docs/revista_el_archivo_33)
    Si alguna vez se intentó, otra vez lo intentaremos. De eso se trata ser incorregible.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      ¡Buenísimos datos, Juan! ¿Y qué tenés sobre el cajoneo por parte de Massera de un viejo plan de CITEFA de informatizar, dotar de misiles y repotenciar los 5 viejos y durísimos destructores clase Fletcher?

      Entiendo que el Almirante Cero mató ese plan para darle curso pleno a la compra de los Type 42, que resultaron -dicho por los ingleses, a los que les hundimos dos sin mucho trabajo- una bonita porquería.

      • Juan dice:

        Para 1982 los Fletcher comprados en los 70 estaban equipados con Exocet MM38. La decisión de comprar el Hercules (construída en Inglaterra) y armar el Santísima Trinidad en Argentina es anterior a la asunción de Massera ya que para el 74/75 estaba en desarrollo ésta última. Eran una porquería, eso sí.

      • Alberto dice:

        Creo que no me voy mucho del tema si les recomiendo el siguiente link sobre Juan Carlos Escudé (más conocido como el “Oso” Escudé), que en la década del 70 diseñó y construyo la conocida como segunda computadora argentina: la Argenta, en Bahía Blanca y financiada por la armada.

        http://untref.edu.ar/sitios/ciea/wp-content/uploads/sites/6/2015/06/Juan-Carlos-Escude.pdf

        Tenía como objetivo remplazar a las Ferranti que en ese momento se utilizaba en el portaaviones (y creo que también en otras unidades de la armada)
        Por diversas razones, que no son muy distintas a las que Arias y otros comentaristas exponen, el proyecto se abandonó, a pesar de el éxito de las pruebas con el prototipo. Lo que se decía en aquella época era que la Argenta terminó en el edificio de la armada en Bs.As., imprimiendo recibos de sueldos…. Incomprobable, pero no tan increíble.

        Desde el punto de vista técnico, sólo se puede decir que el trabajo del Oso, (el diseño y construcción de una computadora de TIEMPO REAL, con circuitos de baja y media escala de integración , y trabajando con unos pocos ayudantes que eran en su mayoría alumnos de la Univ.Nacioal del Sur), no puede calificarse sinó de excepcional.

  2. vale dice:

    http://www.agenciapacourondo.com.ar/politica/macri-publico-una-carta-abierta-en-la-nueva-provincia

    Puerto Belgrano siempre ha sido una cocina política, alli se reunió Massot con Massera y Macri para pergeñar en este pichón de macri, al “futuro presidente” de argentina hace como diez años o más, pero en la guerra de malvinas, no teníamos portaaviones…el que teníamos dejó de funcionar a 3 kms de la costa….y nunca más funcionó.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      El portaviones sí funcionó, pero por problemas de turbinas sólo daba 15 nudos (20 según otros informes). Y la madrugada en que pudo haber atacado a la Task Force fue de calma chicha.

      Con 15 o 20 nudos no se genera el suficiente viento de proa como para lanzar los A4 con suficientes cargas. Hay que elegir entre combustible (alcance) o capacidad de daño (cuántas bombas). Las cuentas daban para un ataque con 8 aviones desde 400 km. de distancia, cargando una sola bomba Snakeye por unidad.

      Según los cálculos de la Armada (luego probaron ser erróneos), la posibilidad de llegar con un A4 hasta distancia de tiro en caso de atacar una fragata tipo 21 era de 1 contra 8. Es decir que la el portaviones, si atacaba, perdía todos sus aviones antibuque para causar un daño ínfimo, y eso si algún A4 tenía suerte. Con tan pocas chances, el comandante del portaviones, W. Allara, decidió no hacer nada.

      No puedo decir nada en contra de Allara. Estaría cargándole al tipo casi todo un siglo de malas decisiones de su arma en materia de adquisición de armamento. Y de complacencia gubernamental ante esa política sistemática de “compre importado”.

      Dos gobiernos trataron de quebrar esa política: los dos primeros de Perón y luegol los de los Kirchner. No lograron mucho: hay una cultura organizacional en la Armada por comprar chatarra gringa que es invencible.

      • Alcides Acevedo dice:

        Bueno, ni me detengo a comentar lo de los K… pero ¿Perón quería quebrar la cultura de comprar importado?

        ¿Cómo responder a tanta mentira? Perón tenía una retórica nacionalista pero no se privaba de la contradicción… recurrió a material importado siempre que pudo, acá una lista de aviones de origen británico adquiridos por Perón:

        Avro 694 Lincoln, Avro 683 Lancaster, Bristol Freighter, Vickers VC.1 Viking, Percival Prentice… Y nada más y nada menos que 100 cazas a reacción Gloster Meteor F.Mk IV

        ¿Y la fábrica militar de aviones? ¿y los Pulquis? no jodamos.

  3. Norberto dice:

    Si de misiles o bombas guiadas se trata, sería interesante rescatar a Werner Baumbach

    “En el mes de julio de 1948 es nombrado “Asesor técnico” de la Dirección General de Fabricaciones Militares Argentinas, pasando a trabajar en el “Departamento de Armas y Municiones Especiales”. Aquí asesoró sobre su experiencia (misil alemán Henschel Hs-293) con respecto a la doctrina de uso y puesta a punto de un misil aire-superficie radio guiado, desarrollándose el misil PAT-1 (Proyectil Argentino Teledirigido 1) de una longitud de 3.54 metros y una carga explosiva de 500 Kg. y que estaba propulsado por un motor cohete tipo Walter y el tanque de combustible estaba alojado en un tanque externo, alcanzando una velocidad de 1.000 Km./h.”

    https://paxceltibera.wordpress.com/2009/06/22/lo-que-la-historia-olvido-v-vida-del-cnel-werner-baumbach-por-egho/

    debo acotar que el misil era esencialmente antibuque.
    Y si bien no encuentro las referencias, durante años se trabajó en un torpedo alíscafo filoguiado que no llegó a concretarse. cuyas aletas servían de control y sustentación permitiendo velocidades mayores a las normales en este tipo de armas.
    Nunca menos y abrazos

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Norberto: lea la referencia sobre el proyecto Lofer que arrimó Juan. Ese desarrollo de principios de los ’50, propulsado por un grupo de expertos italianos nacionalizados en la posguerra en un taller de Puerto Rosales, cercano a Puerto Belgrando, parece bastante más ambicioso que el de un torpedo filoguiado.

      El Lofer fue un “drone” submarino radioguiado de baja profundidad, poco costo y muy largo alcance, hecho para quedarse estático en vigilancia sumergido a tres metros en el mar, como una mina, pero activarse desde un buque, submarino o avión en caso de necesidad, y atacar en enjambre con una velocidad bastante alta (40 nudos). Todavía hoy sigue siendo una idea interesante y viable, pese a su punto flaco que es el funcionar dentro de un plano acotado de profundidad fijado por el snórkel: eso lo vuelve vulnerable, asunto que se subsana con su bajo costo, pensado para uso en masa. Habida cuenta de que se testeó y anduvo bien, hay que añadirlo a la lista de prototipos que no se desarrollaron por las decisiones políticas más bien perrunas en que incurre con facilidad nuestro país.

      Del torpedo filoguiado no tengo referencias.

      Además del TAD, hay otro desarrollo de misil-planeador radioguiado del polaco Dyrgalla, tipo que pasó de la RAF a la FAA: el Tábano. Su motor cohete propergólico (ácido nítrico y anilina) fue el primero en desarrollarse en el subcontinente. Fue diseñado para dispararse desde un avión y llegar radioguiado a un blanco distante hasta 60 km., de los cuales 50 eran de planeo, porque la fase de impulsión duraba sólo 10 segundos.

      Si el Tábano tenía una virtud era que resultaba sencillo y barato, tanto que en 1947 estaba construido y probado. Con una velocidad terminal de 850 km/h, usado en masa habría sido un arma de “stand-off” muy eficaz para cualquiera de las tres fuerzas.

      Creo que podemos pasar días hablando de la alta mortandad infantil de los desarrollos tecnológicos militares argentos, que funcionaban aceptablemente y a veces, muy bien, pero no pudieron pasar a producción en escala y despliegue por misteriosas decisiones de la superioridad. Se acumulan los nombres y los casos.

      • Norberto dice:

        A eso y algo mas me refería Daniel, tuve oportunidad de trabajar con Lorenzelli a fines de los sesentas y durante los setentas y para ese momento había desarrollado lo que el denominaba hidrópodos, de manera tal que lo anteriormente submarino lo convertía en navegación sobre aletas sumergidas que sostenían mediante pods o patas el cuerpo, con ello se aumentaba en forma sustancial la velocidad, concepto que ademas había trasladado a lanchas torpederas.
        Todo tropezaba con los albores, o primeros pasos, del control automático, dado que si bien yo utilicé el término alíscafo, eso está referido a aleta de posición fija como la de los que poseía Buquebus, aquí se trata de aletas sustentadoras y de control que repiten en el agua el vuelo de los aviones.
        Se pueden imaginar que los sistemas de control analógico de esa época eran muy voluminosos y pesados, y tal vez demasiado lentos para las variaciones que pueda tener el mar durante esas trayectorias de “vuelo”, hoy creo que sus posibilidades son infinitamente mayores.
        Nunca menos y abrazos

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Según mis datos, Norberto, el PAT-1 no llegaba a los 1000 km/h, sino más bien a los 900. Parece un proyecto más caro que el Tábano de Dyrgalla, y con menos alcance efectivo (la mitad) aunque mucha más carga explosiva.

      Lo que sí parece haber ocurrido, Norberto, es al menos dos intentos de ensayo real. En el primero se mató el padre de la criatura, Werner Baumbach, cuando el Lancaster que llevaba colgado el PAT-1 perdió un motor saliendo nomás de pista, y debió acuatizar en el Plata, una mala maniobra que destrozó el avión.

      Me resulta un poco extraño que un cuatrimotor especialmente carguero como el Lancaster, que podía llevar hasta 6 toneladas de bombas, haya debido aterrizar por perder un solo motor, y llevando un misil de 1 sola tonelada de peso. Eso es raro. ¿Por qué en todo caso no soltarlo en el Plata y aterrizar en La Plata, Aeroparque o Morón con el avión “limpio”?

      Hay una historia de un segundo PAT que dejó de obedecer al radiocontrolador después de haberse disparado, y por poco no cae en la ciudad de General Soler. Y un tercer PAT con el que un sector leal a Perón de la FAA pensaba atacar un aeródromo plegado al golpe fue destruido en pista de despegue, junto con el Lancaster que lo llevaba, por un ataque “just in time” de la aviación rebelde.

      El PAT-1 tiene una idea que sigue siendo interesante: el tanque de combustibles que se desprende luego de la fase de propulsión, para bajar el perfil aerodinámico del cohete en la fase de planeo.

      Pero también es una idea bastante germánica, es decir algo demasiado compleja: el PAT-1 se tiene que desprender sin problemas del avión lanzador, encenderse, quemar sus propelentes, y luego desprender su tanque. Que todo eso suceda sin percances con tecnología de 1950 es como ganarse tres veces seguidas la lotería.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Acabo de leer su referencia al “hidrópodo” de Lorenzelli, Norberto. Sí, me estaba refiriendo a ese concepto.

      Me parece que como híbrido de mina estática con drone subsuperficial usado en enjambre, sigue teniendo vigencia.

      Vi planos y algunas fotos. ¿Pudo ser testeado en navegación libre, y luego contra un blanco? ¿O lo cajonearon antes?

      • Norberto dice:

        Creo recordar que el Lofer tal como referencia Juan, si, en cuanto a los hidrópodos de desarrollo posterior nunca llegaron a concretarse, el Lofer como se ve en la figura que contiene el artículo tiene dos aletas de control, en pro y en cuerpo, que sirven para mantener estabilizada la profundidad mientras el motor se alimenta por el snorkel, toda la operación es submarina, en realidad es un submarino no tripulado, el desarrollo posterior estaba con el cuerpo fuera del agua sustentado por las aletas que permanecían sumergidas, requiriendo menor potencia y entregando mayor velocidad y alcance.
        El tema es que para esa época estaba ya dedicado a los cohetes de artillería mediante lanzadores múltiples y ya despegado de la Marina, aunque soñando con ese proyecto, así que nunca hubo fierros del mismo hasta donde yo se. El fue el impulsor y gestor del 30/30, creo que hoy es el SAPBA, es decir 30 Kg a 30 Km, cuyo primer prototipo se hundió en Malvinas junto con parte de la gente de CITEFA en un carguero bombardeado por los británicos.
        Yo vi sus dibujos, dibujaba muy bien, la transparencia que hay en el artículo podría afirmar que era de su pluma, por otra parte había una dificultad para entenderlo por su manía de parametrizar todas las variables, lo que hacía que si el interés no era importante, sus papeles quedaran en los cajones por lo difícil que era seguirlo en en sus ecuaciones en las que utilizaba todo el cirílico con infinidad de subíndices.
        Nunca menos y abrazos

  4. victorlustig dice:

    no Juan

    el Salta no lo pudo arreglar CONEA(no tuvo tiempo)
    el San Luis (el Salta tambien) cortaba el filoguiado

    comparar CITEFA con CONEA es un nonsense, la segunda tenia objetivos, la primera no, o infinitos, que es lo mismo

    eran inutiles nomas

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Si el problema del San Luis hubiera sido nada más que los torpedos que no andaban… Ni los SST Telefunken alemanes, ni los MK37 yanquis. Nada de lo que le disparó a los ingleses parece haber llegado siquiera a su blanco.

      No sé cómo se las arregló el bravo del capitán Azcueta para hacer las cosas que hizo con un submarino que, de movida, salió de patrulla de guerra con un motor diesel descompuesto, y en el camino al área de operaciones se quedó sin computadora de tiro.

      Y de yapa, los torpedos que no servían.

      ¿Y el Salta, que no pudo siquiera salir de puerto? Con el ruido de propulsión que emitía, era boleta en horas. Máxime con la Task Force en estado de alerta antisubmarina casi constante. Deben haber matado decenas de ballenas: no paraban de tirarle cargas de profundidad a toda cosa sumergida que reflejara ecos.

      No nos fue bien con los submarinos alemanes. Hay que tener sistemas de armas propios. Punto.

      • guillermo dice:

        Fernando Azcueta dió una entrevista bastante interesante sobre todo esto al New Statesman hace mucho, diría que a principios/mediados de los 90. Habló de la campania del San Luis y los problemas, y dijo que, desde su punto de vista, el hundimiento del Belgrano fue una acción perfectamente valida en las reglas de juego.

        Pero todas estas especulaciones sobre si hubiera pasado esto o no hubiera pasado aquello la guerra se ganaba me suena a ‘Si despues de violarla en el zaguan hubiese agarrado por Tucumán en vez de Viamonte, no me hubiera pasado nada.’ Si entrar a la validez de la guerra en sí, el hecho concreto es que la derrota significó la caída de la dictadura. Si se ganaba la guerra, Galtieri hubiera seguido, sostenido por una ola de amor popular, Thatcher hubiese caido, su sucesor hubiese sido un conservador blando y Reagan, perdida su amiga y correligionaria, hubiese abierto la canilla de dólares para sostener un regimen amigo en Argentina.

      • victorlustig dice:

        Daniel

        Lamento, los MK37 si andaban, lo que no andaba era la computadora de a bordo, y, salir con el motor pegado con epoxi mezclado con limaduras de hierro era kamikaze, las guerras no se ganan con kamikazes

        lo del Salta, mugiendo, que se yo, pero, lamentablemente no tengo la mas alta opinion maxime despues del Sta Fe (poneme un transmisor mas grande)

        Malvinas fue una idiotez asesina, punto

        lo que dice norberto es el ekratoplano, los rusos no pudieron hacerlo andar bien, aun hoy dando vueltas

        y vuelvo, el problema es querer hacer de todo, asi de facil, le repito, para mi es la falta de un objetivo concreto y la multiplicidad de pet projects, al final ninguno anda

        last, a nosotros no nos anduvieron bien, eso si a todo el mundo si, el problema no son los submarinos alemanes

      • Norberto dice:

        El ekratoplano es un avión que vuela bajito aprovechando el incremento de sustentación que da el efecto suelo sobre las alas, un efecto aerodinámico, el hidrópodo es llevar el alíscafo a su extremo y hacer volar el móvil con las alas dentro del agua pero el cuerpo fuera de ellas eliminando siete octavos de resistencia hidrodinámica del mismo por los diferentes medios para la misma velocidad

        https://www.google.com.ar/imgres?imgurl=http%3A%2F%2F2.bp.blogspot.com%2F-PiJuzadTLQ4%2FU1NEtYeyxkI%2FAAAAAAAAB5M%2FnjtnODYyOZI%2Fs1600%2F100_1243.JPG&imgrefurl=http%3A%2F%2Fsurinconnaval.blogspot.com%2F2014%2F04%2Faliscafo-flecha-del-litoral.html&docid=nk9Uc0TBazDkzM&tbnid=uXjp9a7EAAP_SM%3A&vet=10ahUKEwjq2_jn0fvTAhUHGpAKHR34DtkQMwg9KBUwFQ..i&w=1600&h=1052&bih=1070&biw=1920&q=al%C3%ADscafo&ved=0ahUKEwjq2_jn0fvTAhUHGpAKHR34DtkQMwg9KBUwFQ&iact=mrc&uact=8

        https://www.google.com.ar/imgres?imgurl=https%3A%2F%2Fugc.kn3.net%2Fi%2F760x%2Fhttp%3A%2F%2Fmla-s1-p.mlstatic.com%2Fpostal-buenos-aires-aliscafo-navegando-13628-MLA128421798_9978-F.jpg&imgrefurl=https%3A%2F%2Fwww.taringa.net%2Fposts%2Finfo%2F18897576%2FLa-increible-evolucion-en-el-tiempo-de-los-barcos-hidroala.html&docid=GBMmnArp9V3AOM&tbnid=AS8BGYX076xrbM%3A&vet=10ahUKEwjq2_jn0fvTAhUHGpAKHR34DtkQMwhNKCUwJQ..i&w=760&h=422&bih=1070&biw=1920&q=al%C3%ADscafo&ved=0ahUKEwjq2_jn0fvTAhUHGpAKHR34DtkQMwhNKCUwJQ&iact=mrc&uact=8

        los ejemplos mostrados son alíscafos, con aletas fijas de gran diedro para su estabilidad lateral, en los hidrópodos las aletas funcionan como las de alas y el empenaje horizontal de un avión pero sumergidas, es decir como superficies de sustentación y de control pero hidrodinámicas, y por la misma diferencia de densidades, mucho mas pequeñas que si lo hicieran en el aire.
        Nunca menos y abrazos

      • guillermo dice:

        Victor, por curiosidad, todo esto no es mi tema, pero si se habla de tener industria argentina de armamentos, es viable sobre la base de la demanda interna o dependeria mucho de exportar, que es lo que sostiene a tantas de las existentes, con los usuales escandalos de coimas, etc, cada vez que se tienen que pelear para venderle aviones o lo que sea a los emiratos y otros? Porque eso reduce aun mas el foco a productos muy puntuales y especializados, me imagino, no se va a entrar a competir con americanos, europeos, rusos y chinos en todo.

      • victorlustig dice:

        como en todo guillermo,depende, es la misma pregunta del Banco Mundial a Corea del Sur en 1970 por el prestamo para astilleros, ahora tienen Hyunday.
        O Suiza años vendiendo Gretag y bastantes cosas mas.
        Es cierto que no hay, ni hubo en serio, capacidad tecnologica de base, ejemplo, para sensores infrarrojos hay que tener capacidad de fabricar semiconductores, sistemas miniaturizados de enfriamiento en gral, o para tanques acero de mucha calidad en cantidad y explosivos para el blindaje reactivo.

        No se puede hacer de todo, y, no tiene sentido tampoco, la tecnologia de hace 10 años es alcanzable, tal y como Peron uso la ultima de la 2da guerra para el Pulqui o la FA para el Guarani.

        Por eso, quizas, es necesario definir pocas cosas alcanzables, no multitud de pet projectsque al final no sirven para nada, algunos pueden tener la capacidad de usar todos los recursos, para todos no hay.

        Es cierto tambien que se tiro demasiada plata en mil cosas, y, pocas en alguna util, como el Pescador, pero, nunca se logro escala

        Domecq Garcia fue una entelequia para fabricar submarinos, que, se quedo en el medio, parte de los TR1700 se iban a hacer aca, pero estabamos en el medio de la guerra fria, ahora es distinto, hacen falta otras cosas quizas.

        Radares es una buena idea, baratos, la tecnologia para hacerlo no es nada nuevo solo hay que importar partes, otras cosas tambien, lanzar cohetes tambien.

        En todos los casos es armado de cosas, pero, comprar una fab es facil, el problema es poder hacer las lentes de la fab y la capacidad de refino de semiconductores, lo cual es un circulo, y, la fab de 5 años es barata, pero para todo lo que hace falta es suficiente.

        El otro problema en esto es que usar tecnologia 5/10 años mas vieja para aprender no tiene glamour, pero es la escuela necesaria para poder hacer lo de 2/5 luego, es todo un problema de politica industrial, afortunadamente la tecnologia en parte llego a un plateau que da un changui

        es largo, muy largo, pero quizas el como son los rusos, de pesada a sputnik, ellos necesitaron hacer de todo, nosotros no, pero no se puede tirar un sputnik sin haber pasado por el tractor

  5. Alcides Acevedo dice:

    No puedo evitar el comentario sobre el post del inefable Arias, lo siento.
    Todo bien con Massera, lo podemos criticar por sus crímenes, pero su gestión al frente de la Armada fue mucho más allá.
    A Massera lo nombraron comandante de la Armada en 1973 y desde su cargo planificó la mayor incorporación de material bélico naval desde la década del 30, hablo de los destructores Meco-360, submarinos TR-1700 y las corbetas Meko-140 que se fabricaron en el país.
    Interesante: de los submarinos TR-1700 (susceptibles de ser transformados a propulsión nuclear según dicen) dos se importaron de Alemania y otros 4 se iban a fabricar en el país en los impresionantes astilleros Domecq-García…
    La verdad podría extenderme largo rato, pero sería aburrido, ¿comparar el “Martín pescador” con los EXOCET? no puedo dejar pasar la mención al Pucará que alcanza, según Arias, un techo operativo de 15.000 metros (todo un récord para un avión sin presurizar) y que sólo por ceguera no se transformó en un exitoso avión de ataque naval, todo un logro siendo que fue diseñado para tareas de contra-insurgencia, ah, me olvidaba, también podía transformarse en un eficaz AWACS agregándole un radar en la nariz, lástima que ese lugar está ocupado por el tren de aterrizaje delantero, les dejo una foto:

    Arias está perdiendo toda credibilidad, hacer aparecer al Proceso Militar como mucho peor de lo que realmente fue lo está exponiendo al ridículo.

    • Norberto dice:

      Instalar un radar es una modificación importante, tanto o más que modificar la retracción, en este caso la extensión sería el problema, fundamentalmente como para que lo haga hacia atrás dando lugar a múltiples sensores en la proa del avión.
      Por otra parte la célula parece ser lo suficiente robusta como para la instalación de mayor potencia y carga, necesarias para darle aptitudes multipropósito y de esa manera contar con una plataforma interesante por fuera del mercado de perros sin dientes.
      Nunca menos y abrazos

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Norberto, además de en la nariz, un radar puede ir como joroba, tras el cockpit, o en el toscano de cola, e incluso colgando de un pilón alar o ventral como un tanque suplementario. Si es de apertura sintética, es aerodinámico como una pantalla plana de TV y puede ir en suspensión ventral, haciendo escaneos laterales.

        El milagro es que la FAA haya cruzado los ’50, los ’60, los ’70, la Guerra de Malvinas, los ’80, los ’90… y se haya puesto por fin a desarrollar un primer radar con INVAP recién en 2003. Unos 70 años después que los británicos…

      • Norberto dice:

        Lo se Daniel, durante años me alimenté colocando tanques ventrales de fumigación en Piper PA11, PA18 y Cessna 180 y 182 entre otras aeronaves, colocar un radar carenado por fibra de vidrio bajo el vientre del Pucará es una papa, por eso hablo de múltiples sensores, pero lo principal es incrementar su potencia y peso de despegue porque desde mi punto de vista puede llegar a cumplir misiones de un A10 o un Sukhoi 25, eso puede incluir un rediseño mayor, pero es evidente que vale la pena.
        Nunca menos y abrazos

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Añado algo más. Lo ideal en Malvinas habría sido tener más Exocets y no solo 5.

      Tener 100 ejemplares de un arma nacional inferior en alcance, carga y tipo de guiado como el Martín Pescador habría ayudado bastante.

      La única superioridad total e innegable del misilito de CITEFA era que no había interdicción posible de compra por parte de ningún proveedor extranjero. Se fabricaba íntegramente aquí. En 1982, con 50 testeados, podíamos haber tenido centenares.

      Para citar fuera de contexto terminología de San Anselmo, digamos que de no haber sido porque Massera mató el proyecto, el Martín Pescador habría tenido al menos una virtud: la del Ser.

      Los 10 Exocets que faltaban para completar el pedido de la Armada eran sin duda mucho mejores, pero estaban en la fábrica de Aérospatiale en Francia. Difícil usarlos contra la Task Force, desde ahí.

      Creo que eso resume mi posición generalmente pro-nacional, o al menos pro-regional en materia de industria bélica, y con eso me despido y lo dejo con su colonialismo mental.

      • Alcides Acevedo dice:

        Ja Ja, colonialismo mental, por favor, cómo se nota que no te tocó ir a vos a la guerra, la Fuerza Aérea perdió en la guerra 47 aeronaves y 36 pilotos en Malvinas, descontando los muertos del Belgrano, más del 10% de las bajas fueron pilotos, muchos de ellos haciendo incursiones a baja altura para atacar blancos navales con bombas de caída libre… claro, al lado de eso mejor eran los cohetes de juguete de CITEFA… que por lo menos eran nacionales.
        Con ese razonamiento no vamos a ningún lado, ser “nacional” no es ningún mérito en sí mismo salvo que te importe poco la vida de nuestros soldados, acá no valen los razonamientos de industria “sustitutiva”, si tu material es de inferior calidad estás condenado a perder por goleada.

        Seguí pensando que el Pucará tenía un techo operativo de 15 mil metros o un alcance de 3700 kilómetros sin tanques extra… o que podía llevar radares… bueno, uno como los que tenía el F4U Corsair de la Armada Argentina en la edad de piedra puede ser:

        Ahí en el ala derecha lo que se ve es un radar… aunque no se ven mucho hoy en día ese tipo de soluciones ingenieriles.

  6. Daniel Eduardo Arias dice:

    Sin caer en el insulto que tanto parece gustarle, ¿en serio piensa que el único lugar de un avión donde cabe un radar es en el morro? ¿Y que un avión antiguerrilla de alta autonomía no se puede usar para vigilancia de costas o de fronteras? ¿Y que sólo tienen alto techo los aviones con cabina presurizada?

    • ram dice:

      Téngale piedad al pobre gunga din, él es así……. no sabe ni andar a pata, no puede entender qué cosa es un avión, menos un radar…..y por favor, ni intente explicarle qué es un AWACS, que le fríe el cerebruto…..

  7. Juan dice:

    Durante la guerra de Malvinas se modificó un Pucará IA58 para convertirlo en torpedero. No llegó a entrar en combate porque el desarrollo y ensayos se hicieron durante el mes de Mayo del 82. El giro nacional de la Armada se dio solo cuando los asesinos que la dirigían entendieron que la guerra era una guerra y duró un ratito nomás.

    http://fundacionmalvinas.blogspot.com.ar/2010/07/los-ia-58-pucara-torpederos_23.html

  8. Rafa dice:

    Dejando de lado la ingrata memoria del almirante cero y otros tantos, hay un logro tecnológico tipo “lo atamos con alambre” del que la Armada puede estar orgullosa:

    Saludos.

  9. ram dice:

    Es interesante cómo gunga din acevedo se contradice solo en sus tonterías, al Pucará pretende meterle un radar en el morro (donde no hay casi lugar) pero pone de ejemplo un viejo Corsair naval con radar en el ala – no dice ni mu sobre que en Malvinas los A-4 navales (los de la FAA también lo eran) no tenían ni radar ni contramedidas electrónicas, bah, ni siquiera el poco equipo estaba completo. Los Mirage tampoco y los Camberra, menos que menos.
    El resultado de toda esas carencias no fue catastrófico (aunque sí muy costoso) por la audacia y el coraje de los pilotos que, obviamente, merecían una conducción mejor o, por lo menos, profesional en serio.
    La Marina sí tenía aviones con radar, los Super Etendart pero, una vez lanzados los Exocet, se “preservaron”, quizás para alguna otra guerra, no es muy entendible; supongamos hubieran conseguido más Exocet por izquierda, guardá un par de aparatos por si acaso, pero que los otros 3 repotencien a los escasos y mal equipados A-4.
    No, “coche a galpón” y ahí siguen….. esperando que resuciten algunos cuando destripen los últimos franchutes que compraron de rezago.
    También fue emocionante el sentido de cooperación interfuerzas en esa guerra de Malvinas: la FAA lanzaba bombas de 450 kilos (de la 2da. guerra, compradas por Perón con los Lancaster y Lincoln) y de hierro que cortaban las estrucuras de aluminio de los barcos ingleses como queso, para explotar – al cuete – en el mar (hubo un caso de un piloto de A-4 que agujereó así una fragata y que al huír fue derribado y muerto por la artillería antiaérea argentina – mucho más que un doble fracaso). La Marina tenía la solución, bombas yanquis de 227 kilos – las que usaban los A-4 en Vietnam – que además de más livianas tenían un mecanismo de retardo para la explosión. ¿Las aportaron?. Claro que no, fueron “preservadas” como los Super Etendart. Así no se ganan las guerras.
    Increíble la pretensión de gunga din de que hacía falta “lo mejor” para poder combatir eficazmente y así descalifica al limitado pero MUY factible “Martín Pescador” el que, en la estrechez de San Carlos, lleno de barcos, podría haber dejado un tendal de los mismos, si no hundidos, bastante agujereados….. de acuerdo a la antigua fórmula de “no seremos muy machos, pero somos muchos”.
    Que esa formulita funciona, lo saben los B-52 yanquis sobre Hanoi, que bombardeaban desde la “seguridad” de la altura, “lejos” del alcance de los SAM 2 (manejados por chicas, para mayor escarnio), bueno, les mandaban muchos e inevitablemente algunos llegaban y, chau B-52. Cuando la voluntad compensa la tecnología “superior”.

    • Norberto dice:

      Con respecto al los Estandartes parece que eran doce, no seis y que estuvieron guardados bastante tiempo

      Y con el radar y mucho más acá y con menor espesor de ala, los hay para los monomotores como los Cessna y Piper, además que se pueden buscar fotos y cuadros de Pucará con tanque suplementario ventral.
      Nunca menos y abrazos

      • ram dice:

        No, Norberto. La compra original fueron 14, cuando la guerra estaban solamente 5 – sin adaptar del todo y sin el alistamiento del Exocet (cosa que se consiguió, franceses al fin, con el “discreto” asesoramiento de Aerospatiale, su fabricante, también 5, detalle comercial clave, pero muy político, que les encantó a los british, claro..).
        Hoy son los Super Etendart menos usados del mundo (y los únicos), guardados a la espera de ser reciclados con el equipo de los SEM (Super Etendart Modernizados) que se compraron al darlos de baja Francia. Cuántos y hasta cuándo quedarán, es incierto.

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