Más apuntes para una geopolítica práctica: Transando con la China

Me parece que vale la pena profundizar la mirada sobre el Encuentro que ha convocado la República Popular China en estos días, al cual asiste el Presidente Macri, que subimos en el posteo anterior. Por eso, les acerco este planteo, que encontré en el blog de Carlos Leyba, que hace José Bekinschtein. Un argentino que vive y trabaja desde hace más de 30 años en Beijing. Llegó en 1981, como consejero económico de la embajada argentina, y ahí se quedó, dirigiendo una empresa china.

Desde hace más de una década predica la necesidad de establecer un “China Desk” que centralice y tenga la capacidad de negociar de manera integral los distintos aspectos que hacen a la relación bilateral. En este trabajo, traza una pintura -un poco lúgubre- de lo que significó hasta ahora para las posibilidades de desarrollo industrias de la Argentina -y de la América del Sur- el comercio con China. Y lo que debemos hacer para mejorar las perspectivas. Copio su artículo (los espacios en blanco se deben a que estaba armado en un formato diferente del que me obliga el blog).

“El comercio entre China (incluyendo Hong Kong) y la Argentina, en los últimos cinco años, ha estado en el orden de los 16 mil quinientos millones de dólares anuales, de los cuales 5 mil quinientos millones de exportaciones argentinas y 11 mil millones de importaciones desde China. El déficit acumulado en el quinquenio suma así 26 mil quinientos millones de dólares, poco menos que el total del balance comercial total de la Argentina en el período.

Como existen divergencias entre las cifras de la Aduana argentina y las originadas en las Aduanas chinas, también se puede hacer el mismo análisis tomando esta última fuente: en este caso el déficit comercial se reduce a 13 mil millones de dólares en el quinquenio, sobre cifras parecidas: 15 mil millones de comercio anual.

Pero más allá de los resultados del comercio hay grandes asimetrías en la importancia relativa de ambos países en sus respectivos mercados y en el perfil del intercambio. Existen las que podemos llamar asimetrías “dadas” y asimetrías simplemente, “aceptadas”.

Entre las primeras están las dimensiones físicas, de territorio, población, tamaño de la economía. Las otras son construidas por la historia y por la política. Por eso mismo son, potencialmente, modificables en función de decisiones y acciones políticas. Entre ellas, por ejemplo, las disimilitudes entre la importancia relativa del comercio entre ambos. Para China, el intercambio con nuestro país representa menos del 0,6 % de su comercio total. Para la Argentina, casi el 20% de su comercio total.

¿Cuán importante es el mercado argentino para las exportaciones chinas?

Destino de las exportaciones de China (acumulado 2011-2015)
Mundo 100,0%
Sudamérica 3,2%
Argentina 0,3%

Sólo el 0,3 % de las exportaciones chinas tienen como destino la Argentina, que, a su vez. es una décima parte del mercado sudamericano.

Las exportaciones chinas son casi totalmente de manufacturas, especialmente de aquellas que incorporan trabajo calificado y tecnología:

Las exportaciones de China+Hong Kong al mundo, a Sudamérica y a la Argentina entre 2011 y 2015

Argentina Sudamérica Mundo
Total 100% 100% 100%
Commodities primarias 1% 7% 7%
Manufacturas , de las cuales 98% 92% 92%
  a) Basadas en mano de obra y recursos naturales 17% 39% 20%
  b) Basadas en mano de obra poco calificada y con tecnología 13% 12% 9%
  c) Basadas en mano de obra con calificación media y tecnología 29% 38% 22%
  d) Basadas en mano de obra altamente calificada y alta tecnología 40% 43% 41%

Fuente: UNCTADStat

A su vez, casi dos tercios de las importaciones de China son de productos manufacturados, pero sólo el 4,4% de las compras en Sudamérica son de ese tipo de productos. Mientras los productos primarios constituyenel 20% de las importaciones totales de China desde el mundo, ellos son las ¾ partes de las importaciones desde Sudamérica y el 85% de las provenientes de la Argentina.

China importa unos 40 mil millones de alimentos para uso humano (no piensos para el ganado) por año pero la Argentina participa sólo del 0,9% de ese mercado:

IMPORTACIONES CHINAS  ARGENTINA

%

MUNDO

%

SUDAMÉRICA

%

TOTAL 100 100 100
PRIMARIOS 85 21 76
MANUFACTURADOS 7 59 4
*Trabajo y RN intensivos 3 3 1
*Trabajo poco calificado y baja tecnología 0 2 1
*Trabajo mediano intensivo en tecnología 0 17 0,4
*Alta calificación Trabajo y tecnología 3 37 1.6
COMBUSTIBLES Y MINERALES 8 16 19
ALIMENTOS NO OLEAGINOSOS 6 2 5
SEMILLAS Y FRUTOS OLEAGINOSOS 64 2 20

 

A su vez, China ocupa el primer o segundo puesto, según el rubro, como destino de nuestras exportaciones. Representa el mercado para el 7,5% de los embarques desde la Argentina, y el 15% de las exportaciones de Sudamérica.

Este perfil asimétrico de comercio ha venido acompañado de un proceso de

desindustrialización en la región: la industría pasó de participar en 18 % en la generación del PBI en 1990 a sólo el 10 % en 2015

Claro que esto no es totalmente atribuible a la evolución de nuestro comercio con China. Antes, políticas domésticas o falta de ellas, el cambio tecnológico, las decisiones de empresas transnacionales seguramente han tenido algo que ver,  pero el “culpable” visible es China.

Por otro lado los flujos de inversión directa de China hasta el momento no han hecho más que fortalecer esta impresión de “primarización” ya que el 90 % de la inversión china en la región se ha dirigido a actividades extractivas. Esto podría cambiar en parte con los proyectos de infraestructura anunciados en las reuniones CELAC-China, en las visitas del presidente Xi a la región y últimamente con la publicación en noviembre pasado de la actualización del Libro Blanco de relaciones con América Latina.

Allí se  habla de impulsar la inversión en el sector industrial (para aumentar la capacidad de producción en esa región) y financiero -cita en concreto préstamos especiales para la construcción de infraestructura-, así como reforzar la cooperación en energía, agricultura, ciencia y tecnología.

El modelo de cooperación que describen merece una cuidadosa atención de nuestra parte e indica que China está dispuesta a avanzar en como dicen ustedes, los chinos, una relación basada en “la igualdad y el beneficio mutuo”.

Tampoco podemos menos que estar de acuerdo en la apuesta que allí se hace  por incrementar la coordinación entre China y Latinoamérica/Caribe en asuntos internacionales, en el marco de la ONU y otros organismos y en la lucha contra el cambio climático, promoviendo la implementación del acuerdo de París.

¿Cómo se traduce esto en hechos?

China necesita distinguir, en su aproximación a la región, las distintas realidades de nuestras economías nacionales. Entre  aquellos países de nuestro continente que han adoptado conscientemente o llevados por las circunstancias, modelos de crecimiento puramente basados en las ventajas comparativas y de base extractiva. Y aquellas economías que aún hoy mantienen una voluntad de conservar una sociedad integrada a través del desarrollo industrial y tecnológico, como camino a la generación de trabajo digno y creativo y como vía de acceso a derechos mínimos de ciudadanía para toda la población.

China puede pasar de ser vista como un factor mayor de desindustrialización a un socio mayor en la generación de valor agregado en  la transformación de nuestras materias primas y alimentos básicos. La asociación de empresas chinas con grupos locales o incluso la inversión greenfield de empresas chinas del sector de alimentos en nuestro territorio, con proyectos vinculados a la exportación al propio mercado chino y al resto de Asia, contribuirá sin duda no sólo al desarrollo de negocios rentables, sino a un cambio en la percepción de China como amenaza, a la de China como asociada a nuestro propio proyecto de desarrollo sustentable. En los países más industrializados, China mantiene como aliados frente a presiones proteccionistas a todo un sector industrial, posiblemente el más avanzado tecnológicamente (aeronáutica, TICs, material de transporte) para el cual China es un mercado fundamental o su base de operaciones en Asia. Ese tipo de sociedad, de poder de lobby, llamémoslo así, está poco presente en nuestros países, donde el principal aliado de China es sólo el sector importador. Es lo que hay que cambiar.

El desarrollo chino -y no hablamos sólo desde las reformas de 1978 o 1992- ha sido una muestra de pragmatismo sí, pero en función de un proyecto conducido desde los más altos niveles del Estado.

Si a partir de las reformas de los años 90, China hubiera seguido el camino de especializarse únicamente según criterios de mercado y de ventajas comparativas, seguramente hoy sería sólo una gran fábrica de textiles o de zapatos, basados en mano de obra barata. Sabemos que no ha sido así. Las cifras del perfil exportador que vimos antes lo indican. Un ejemplo que nos toca de cerca es el de la China National Railway que es hoy nuestra principal proveedora de material ferroviario. Pero su desarrollo como gran grupo exportador no hubiera sido posible sin políticas de Estado que durante décadas le permitieron disponer de recursos financieros y de desarrollo tecnológico, y sobre todo de metas de estrategia industrial. A fines de los 90, China decidió que sus primeras líneas de trenes de alta velocidad se iban a ejecutar en todo lo posible con desarrollos tecnológicos y de ingeniería propios, pese a los costos que ello implicaría en relación a la simple incorporación de tecnología japonesa, francesa o alemana. Hoy la CNR es la mayor exportadora mundial de material ferroviario.

Necesitamos entonces empresas chinas que inviertan en nuestro propio proceso de transformación. Y también necesitamos que los líderes del Gobierno y del Partido, entiendan también nuestro derecho y nuestra voluntad de generar las bases económicas para un desarrollo integral de nuestra economía y nuestra sociedad, tal como ellos mismos lo han venido haciendo. No planificando autoritariamente. Con una amplia utilización del mercado como instrumento de asignación de precios y de recursos. Pero también con una visión estratégica que oriente las decisiones de política no sólo en base a los precios de hoy, sino sobre todo teniendo en cuenta la visión de qué queremos para nuestras naciones en cinco, diez o veinte años.

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15 Responses to Más apuntes para una geopolítica práctica: Transando con la China

  1. CV dice:

    Lo están diciendo los propios Chinos!

    “Industries are the foundation of economy. We should deepen industrial cooperation so that industrial development plans of different countries will complement and reinforce each other. Focus should be put on launching major projects. We should strengthen international cooperation on production capacity and equipment manufacturing, and seize new development opportunities presented by the new industrial revolution to foster new businesses and maintain dynamic growth.”

    “Las industrias son el fundamento de la economía. Debemos profundizar la cooperación industrial de modo tal que el plan de desarrollo industrial de diferentes países se complemente y refuerce mutuamente. El foco debe ser puesto en el lanzamiento de proyectos de envergadura. Debemos fortalecer la cooperación internacional en la capacidad productiva y en el equipamiento de la manufactura, y aprovechar las nuevas oportunidades de desarrollo que presenta la nueva revolución industrial para promover nuevos negocios y mantener el crecimiento dinámico.”

  2. ricardo j.m. dice:

    la verdad lei hasta que desaparecen 13 mil millones entre aduana y aduana

    • Abel B. dice:

      Vuelva a leer despacio, Ricardo. Las cifras y los cálculos son imprecisos, pero no hay una diferencia tan grande.

    • Silenoz dice:

      Bueno depende cuán grande sean las diferencias por ej. los saldos de la balanza presentados por ambos países (el nuestro y el chino) difieren en +- 4 000M de “dolarios”….. sospecha de subfacturaciones…. pero el IAPI es antiguo al igual que la restricción externa ¿no?

      • Leandro dice:

        La diferencia en la balanza comercial es muy fácil de explicar. Los chinos saben exactamente cuánto grano compraron y entró por sus puertos. Nuestra aduana no tiene la menor idea de cuánto grano realmente vendimos. Esos 4000 millones de diferencia es el negro de nuestra “reserva moral”, que no gusta de tributar.

      • Mariano T. dice:

        Una fantasía. Los commodities tiene precio que sale en los diarios, así que las exportadoras a lo sumo podrán mentir 5 o 10%. Y en cantidad implicaría que toda la Aduana es cómplice…ni el compañero Echegaray lo habría podido organizar

      • ricardo j.m. dice:

        una fantasia dicen los que festejaron el blanqueo m y criticaban el k

  3. Capitán Yáñez dice:

    A los tres últimos párrafos en negrita podríamos agregar, como ejemplo demostrativo, las bolitas de birome, de las que este año China ha empezado a autoabastecerse gracias al avance de su industria siderúrgica. Parece una boludez, pero no lo es. En términos monetarios el tal autoabastecimiento es absolutamente insignificante (menos de veinte millones de verdes anuales se ahorran los de ojillos rasgados en importaciones), pero altamente significativo en términos de política económica.
    China no necesita “distinguir” nada en su “aproximación a la región”. Y no es “culpable” de nada. El problema, como siempre…, es nuestro. Alguna vez, cuando Britain rules, tuvimos un Lord Leguizamón. Esperemos que no se repita (no tengo idea si hay un equivalente chino al Lord inglés…).
    Teniendo muy presente que nuestro gran socio es Brasil -por aquello de las “asimetrías” China nunca podrá serlo- nuestro paupérrimo “cuerpo diplomático” ha de aprender mandarín y business to business. O dunga dunga… en lo que respecta a China.
    También sería conveniente que el tal “cuerpo” aprenda afrikaan -por dar un ejemplo- pues que el Orbe no sólo es China… carámbanos. ¿Podríamos exportar nuestras telúricas alpargatas a Sudáfrica? ¿Alguien se tomó la molestia de averiguarlo?
    Y no necesitamos que “los líderes del Gobierno y del Partido, entiendan también nuestro derecho y nuestra voluntad de generar las bases económicas para un desarrollo integral de nuestra economía y nuestra sociedad, tal como ellos mismos lo han venido haciendo” y blá blá blá. Hemos de dejarlo claro de entrada para que “las empresas chinas que inviertan en nuestro propio proceso de transformación” no sean una réplica de las decimonónicas railroads inglesas y la tristemente célebre La Forestal. De lo contrario, y como ya lo hemos padecido… pues sí: dunga dunga.
    Por lo pronto, todavía USA rules y China viene segunda. Una propone liberalismo financiero y proteccionismo comercial. La otra proteccionismo financiero y liberalismo comercial.
    ¿Hemos de plantear una nueva “tercera posición”?
    Perón se animó.
    Y… ¿porqué no?
    Ciertamente, no será Don Gato el que la plantée.

  4. Al ver el paupérrimo resultado, en términos cuantitativos y cualitativos, de las exportaciones argentinas en las últimas dos décadas, es difícil dejar de relacionarlo con el proceso de acumulación que han demostrado las elites criollas en el período. Desde los ’90 la exteriorización de activos se triplicó (según los datos más conservadores), práctica protectiva de patrimonios sólo accesible a sectores de altos ingresos; por lo cual no es difícil deducir que el “extractivismo” que ha permitido semejante lucro no fue producto del “éxito” de nuestros empresarios en el comercio internacional sino consecuencia del desfalco del mercado interno…

    • Mariano T. dice:

      Mercado Interno y relación íntima con el estado. Ese es el origen de todas las fortunas desde 1930 para acá.

  5. guillermo dice:

    Lo que decís (y dice el post) es sensato, inteligente, etc. Pero el problema a resolver, y no por China, es que para que Argentina tenga una politica industrial a largo plazo solo es posible con acuerdos inter-partidarios, porque tiene que sobrevivir cambios de gobierno para el lado que sea. Eso, en el estilo y entendimiento de política en Argentina, parece poco probable.

  6. Mariano T. dice:

    Tengo otro enfoque. Para mí el problema es comercial y de marketing (entendido como investigación profesional de mercado)
    El 90% de lo que le vendemos a China en realidad no se lo vendemos, lo vienen a comprar. Esa es la principal característica. Por lo que he conversado con gente que vende o quiere vender a China, eso lleva muchos pasos, estudio, conocimiento, relaciones humanas, etc. Y muy poca gente de acá esta haciendo ese esfuerzo en comparación con otros países, las empresas de esos países venden, y nosotros no. En el interior de China, por ejemplo, hay docenas de cadenas de supermercados con 30 millones de clientes cada una, y que no van a Shanghai o Beijing a comprar, hay que ir a venderles, y son más complicados que un gerente de compras de Coto, y con mucha más oferta de proveedores.
    Es sobre todo un tema de valijas, (como cariñosamente se les dice a los viajantes) de alto nivel.

    • Capitán Yáñez dice:

      Business to business que le dicen. Y para evitar tanto “esfuerzo” están (o deberían estar) las embajadas.

      • Mariano T. dice:

        No creo que los diplomáticos tengan aptitud para eso. En otros lados se hacen fundaciones mixtas que entrenan a jóvenes vendedores en conocimiento de ese mercado y en idioma. En el país de destino se contratan y se entrenan en los bienes a vender a locales.
        Mi hijo estuvo en 2016 por un Congreso en Shanghai, y se le ocurrió ir a Xian y Beijing en tren común, no en el tren bala. Resulta que el tren se paró por tiempo indeterminado a raíz de una inundación al Sur de Beijing que impedía circular. Era una ciudad de 1,5 millones de habitantes(Como Rosario), 500 km al sur de Beijing cuyo nombre ni nos suena remotamente conocido. Para encontrar hotel tuvo la suerte de detectar un occidental residente que esperaba a su esposa china en el andén. Lo asombroso que dijo es “En esta ciudad no hay 100 personas que sepan bien inglés”.
        Es todo un mundo interno a conquistar comercialmente

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