“La conspiración de los robots”

tiemposchaplin1

El desempleo tecnológico -el reemplazo del trabajo humano por máquinas- es un tema que está apareciendo a menudo en los medios y en las discusiones políticas. Ese reemplazo no es un hecho nuevo: se produce desde hace muchos siglos, cuando se inventaron los molinos. O se puede decir que bastante antes, cuanto las piedras filosas resultaron ser más eficaces que uñas y dientes. Pero, natural, debemos discutir los problemas de ahora. Para los que están proponiendo soluciones personas tan distintas como el Partido de los Trabajadores Socialistas y don Carlos Slim.

Otra vez recurro a un artículo de la economista Paula Bach. Aprecio mucho su trabajo , más allá de su sesgo ideológico y político, que los tiene, por supuesto, porque se esfuerza en documentarse y encarar todas las facetas. Y también porque me permite hacer algunos comentarios al final.

“Las páginas de la prensa están desde hace tiempo plagadas de información sobre las habilidades de los robots, los vehículos driverless y la “inteligencia artificial”. Autos sin conductor diseñados por Google, barcos autónomos ideados por el Pentágono, humanoides que podrían operar con escasa colaboración de médicos de carne y hueso, robots pensados por Airbus para trabajar junto a humanos en la línea de montaje o plataformas de inteligencia artificial que, según dicen, resultan capaces de manejar hasta treinta idiomas y pueden aprender a interactuar con humanos.

Pero la información –que particularmente se ocupa de destacar imágenes humanoides– no viene sola ni es gratis. Su correlato lo constituyen insistentes preguntas aviesas del tipo: “Robots: ¿amigos o enemigos del hombre?”; “¿más o menos eficaces que los humanos?”; “¿los robots son buenos o malos para la humanidad?”. O, más directamente, afirmaciones tales como: “millones de trabajadores perderán sus empleos”.

Sin embargo, preguntas como: ¿será capaz la humanidad de poner a su servicio un producto tal de la inteligencia colectiva?; ¿será capaz de reducir el tiempo de trabajo gris y cotidiano en el mediano o aún en el largo plazo?; ¿de cuántas horas sería una jornada de trabajo media teniendo en cuenta la ayuda de este eventual “ejército de robots”?; ¿de 6?; ¿de 4 horas?; ¿de  3, de 2?; ¿será capaz la humanidad de crear las máquinas que le permitan a las amplias mayorías conquistar el tiempo libre necesario para desarrollar la imaginación, la creatividad, el arte, la ciencia? Parece extraño, pero nadie –salvo muy escasas excepciones entre aquellos que tienen el poder de influenciar la opinión pública– se formula este humilde interrogante…

¿Un ejército al acecho?

La imagen de un ejército de robots en movimiento dispuesto a desplazar a los humanos de sus puestos de trabajo, exige recapacitar sobre el verdadero estado de la cuestión. En primer lugar hay que señalar que la idea de la revolución de la robótica es parte del concepto más amplio de una nueva “revolución industrial” eventualmente impulsada por el salto tecnológico en la información y las comunicaciones, que además de robots, vehículos sin conductor, “inteligencia artificial” –o big data–, involucra a las impresoras 3D entre otros grandes rubros como la genética, la nanotecnología o los avances médicos y farmacéuticos.

Como señala Robert Gordon en The rise and fall of american growth1, la industria de la robótica fue introducida por General Motors en 1961 pero recién hacia mediados de los años ‘90 comenzaron a utilizarse robots para soldar partes de automóviles o reemplazar trabajadores en los insalubres talleres de pintura automotriz. Sin embargo –y también según Gordon– hasta hace unos pocos años los robots resultaban demasiado grandes y demasiado caros. La progresiva disminución en el costo de los componentes de las computadoras y el crecimiento exponencial en su performance, así como las mejoras en herramientas de diseño electromecánico y en almacenamiento de energía eléctrica, son algunos de los avances que dieron lugar a la producción de robots pequeños, con costos reducidos y crecientemente capaces.

Aunque existen robots que se desempeñan en los ámbitos de servicios distribuyendo  suministros en hospitales, realizando entregas en las habitaciones de hoteles, alcanzando comidas a los clientes en restaurantes o en los grandes depósitos, hasta ahora las mayores inversiones en robótica se produjeron en el ámbito industrial. Pocas empresas industriales han considerado sin embargo la posibilidad de utilizar robots humanoides para sus fábricas. Suelen contar más bien con sistemas de dos brazos, porque los robots se desarrollan para realizar tareas específicas, para apoyar al trabajo humano y para ello simplemente, no se necesitan “dos piernas”2. La mayoría de los robots tomó la forma de máquinas industriales caras, de alta precisión, que generalmente operan en jaulas de protección en las líneas de montaje de automóviles, llevando a cabo tareas preprogramadas, sin la necesidad o la posibilidad de adaptarse a condiciones cambiantes3. No obstante a partir de 2012 comenzaron a fabricarse robots de bajo costo destinados a pequeñas empresas que imitan parcialmente la forma humana y que –como los bautizados Baxter o Sawyer– están diseñados para trabajar junto a humanos, pudiendo reprogramarse diariamente para cambiar de tarea.

En consonancia con gran cantidad de fabricantes, industriales y científicos, Gordon subraya que el nivel robótico obtenido hasta el momento sólo complementa el trabajo humano y aún está lejos de contar con la capacidad para reemplazarlo. Señala por caso que en los depósitos de Amazon, mencionados a menudo como ejemplo de frontera de la tecnología robótica, se verifica que los autómatas en realidad no manipulan mercadería. Se limitan a trasladar estantes cargados hasta los lugares donde los empleados empacan los objetos. Las habilidades táctiles para distinguir formas, tamaños y texturas están aún por fuera de las capacidades robóticas. Evaluaciones similares se reflejan en diversas notas de la prensa internacional4 que distinguen la precisión como un reto para la robótica. Suele subrayarse, por ejemplo, que si bien los robots pueden colocar componentes electrónicos en una placa de circuito plana, tienen dificultades para montar una batería de auto que posee muchas piezas pequeñas que deben ser instaladas en ángulos de difícil acceso. A su vez, tareas de trabajo muy intensivo como la costura de prendas o la fabricación de calzado, habrían sufrido hasta el momento una automatización mínima.

Robert Gordon apunta también que –tal como afirman especialistas del MIT’s Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory– la capacidad de razonamiento de los robots es limitada y está contenida íntegramente en el software. De modo tal que si un robot se encuentra frente a una situación para la que no está programado, entra en estado de error y deja de operar. Algo similar sucede con los vehículos sin conductor –aún en fase de experimentación– que funcionan en base a mapas y no consiguen adaptarse al terreno tal como se presenta. Cualquier cambio inesperado en el “territorio” pone al software de manejo en blanco y exige la toma de control por parte de un conductor.

Inteligencia artificial

En el caso del big data –o lo que se conoce como “inteligencia artificial”– los reconocidos especialistas Brynjolfsson y McAffe se preguntan si la tecnología de automatización está llegando cerca de un punto de inflexión en el que finalmente las máquinas dominan los rasgos que mantuvieron a los humanos irremplazables. Pero Gordon afirma que estos autores –considerados parte del ala “tecnooptimista”– mienten directamente respecto de la sofisticación y humanización de las habilidades de las computadoras. Gordon puntualiza que por ahora y en su gran mayoría, el big data está siendo utilizado por las grandes corporaciones con propósitos de marketing.  Y que si las computadoras trabajan también en campos como diagnóstico médico, prevención del crimen, aprobación de créditos, agentes de seguro, entre otros, donde en algunos casos los analistas humanos son reemplazados, en realidad la velocidad de las computadoras mayormente logra acelerar el proceso y volverlo más preciso trabajando en colaboración con humanos. Gordon señala además que en todo caso los puestos que pueden ser reemplazados no resultan nada demasiado nuevo sino que siguen los pasos de las víctimas de la web de hace dos décadas como los agentes de viajes, vendedores de enciclopedias o trabajadores de videoclubs.

Aunque la prensa financiera británicaguste reflejar ideas tan “loables” como que los robots “No beben, no se cansan y no van a la huelga”, al menos por ahora las máquinas y los “humanoides” están muy lejos de poder sustituir a aquellos que beben, se cansan, van al paro y encima –aunque ya no se puede distinguir si para bien o para mal de los dueños del capital–… ¡piensan! Como también señala Gordon, en el formato actual de los robots que trabajan en colaboración con humanos no hay nada muy distinto a la introducción de maquinaria en la industria textil en la temprana revolución industrial en Inglaterra. El reemplazo de trabajo humano por computadoras se viene desarrollando desde hace más de cinco décadas y el reemplazo de trabajo humano por máquinas en general lleva más de dos siglos.

Por supuesto –resalta Gordon– muchas funciones de los robots van a desarrollarse en el futuro. Pero habrá que esperar a un largo y gradual proceso antes de que estos  humanoides –por fuera de la manufactura y el marketing– devengan un factor significativo de reemplazo de trabajo humano en los servicios, el transporte o la construcción, es decir en los sectores que más crecen en los países centrales y donde la baja productividad se manifiesta como problema más agudo.

Debido a que en el sector de servicios, el producto –en gran parte de los casos y como resaltáramos en un ensayo6 de hace varios años– no existe como algo separado del productor, no resulta descabellada la hipótesis según la cual pueda resultar más difícil crear los robots que efectivamente sustituyan puestos de trabajo en ese ámbito. A diferencia de la manufactura, donde pueden sustituirse trabajos parciales o tareas específicas, en los servicios y en una multitud de circunstancias, se debería suplantar directamente al trabajador y precisamente eso es lo que está muy lejos de ser alcanzado amén del gran desarrollo tecnológico. Limitación que se pone de manifiesto –no por casualidad– cuando el trabajo de servicios ocupa un lugar creciente en la economía capitalista.

El colmo del fetichismo (o gato encerrado)

Más allá de los aspectos referidos al estado actual de la tecnología, resta señalar que es necesario distinguir entre innovación y aplicación o, lo que es lo mismo, entre desarrollo tecnológico y productividad. Lo cierto es que sea cual fuere el nivel de avance tecnológico obtenido hasta el momento, un “ejército de robots” no podría “venir marchando” simplemente porque los dueños del capital –al menos en el presente estado de cosas– no están dispuestos a invertir masivamente en tecnología. Es lo que muestran los datos de inversión y productividad –fundamentalmente en los países centrales.

Es importante recordar que existe una fuerte correlación entre inversión y productividad. En términos fácticos y según constata Michael Roberts7, en las décadas posteriores a los años ‘70 el momento “top” de la productividad se produjo en Estados Unidos como resultado del momento “top” de la inversión, entre mediados de la década del ‘90 y mediados de la década del 2000. Michel Husson8 también expone esta correlación entre incremento de productividad e inversión en capital fijo, material informático y software, señalando que inversión y productividad en Estados Unidos se aceleraron conjuntamente durante el período 1995-2002, por comparación con su débil itinerario durante los años 1975-1995. Ambas variables vuelven a disminuir subsiguientemente y toman una senda particularmente descendente en los años posteriores al estallido de la crisis 2007/8. El incremento de la inversión productiva no residencial neta promedio se hallaba por debajo del 2 % del PBI en el año 20129, lo que equivale a menos de la mitad de su nivel promedio del 4 % alcanzado en el largo período que se extiende entre la Segunda Posguerra y el año 2000. Husson10 constata que esta situación permanecía sin cambios significativos al menos hasta 2014. En la Cumbre de Hangzhou a fines de 2016, el G-20 ratificaba su preocupación por el lento crecimiento de la inversión y la productividad en “algunos países” –léase, en los centrales. Como resultado, durante los años pos crisis 2007/8, el incremento de la productividad del trabajo alcanzó una performance muy por debajo de la ya apagada media de los años 1972-96.

De modo que innovación y aplicación no son sinónimos. Y al menos para la reflexión, vale la pena tener presente que nuevamente en The rise and fall of american growth, Gordon demuestra que aunque los años veinte del siglo pasado resultaron el período por excelencia de acumulación y desarrollo de gran parte de los inventos del siglo XIX, su aplicación efectiva y el extraordinario aumento de la productividad derivada, se produjeron recién en la década del ‘40 al calor de la Segunda Guerra primero y de la reconversión civil, luego.

En suma, y aunque la aplicación de nuevas tecnologías es un proceso en curso que se  incrementa en determinados sectores y países expulsando mano de obra, no existen realmente demasiados elementos para creer en la amenaza de un ejército de robots marchando sobre el trabajo asalariado… En realidad mientras los “tecno-optimistas” prometen una nueva revolución industrial y amenazan con la destrucción de centenares de millones de empleos, los “tecno-pesimistas” –entre los que se encuentra Gordon– auguran décadas de bajo crecimiento al tiempo que alertan sobre la escasez de mano de obra asociada al bajo incremento poblacional, particularmente en los países centrales. El problema es que quizás detrás de lo que Gordon llama el “pesimismo” de los optimistas, se oculte una visión escéptica respecto de las posibilidades del capital de aplicar en gran escala los avances tecnológicos existentes, convertida en arma de amedrentamiento hacia los trabajadores. Y aún sin tener que pensar de manera maquiavélica es probable que estas dos posturas sean más complementarias que esquizofrénicas en el marco no sólo del bajo crecimiento poblacional sino –y fundamentalmente– en el contexto de la escasez relativa de mano de obra barata y ausencia de fuentes para la acumulación del capital.

Fredric Jameson recuerda en Representar El Capital11 que Marx insistió tempranamente sobre el hecho de que “…la fuerza impulsora tras la introducción de nueva maquinaria, aún cuando su posibilidad técnica haya estado disponible por mucho tiempo, no es el ingenio de los inventores, sino más bien el descontento de los trabajadores. La nueva maquinaria es la respuesta de los capitalistas a la huelga, a la exigencia de salarios más altos, a la organización –o  combinación”– cada vez más efectiva de los obreros“.

Parece toda una profecía que desinfla al “ejército de robots en movimiento” y lo convierte en un arma de propaganda preventiva. Su objetivo es inculcar miedo y convertir en designio de la naturaleza la intención de los ideólogos del capital. Se trata de señalar a los trabajadores que “la naturaleza” podría estar creándoles un nuevo rival… “¿enemigos?” “¿mejores que los humanos?”.

El mensaje es “no parar”, “no pedir aumentos salariales” y “trabajar con la cabeza gacha” porque se prepara un ejército –ya no sólo de inmigrantes12…sino también de robots– dispuestos a usurpar los puestos de trabajo. El capitalismo siempre ha personificado las cosas y cosificado a las personas. Pero los robots son el colmo de ese mecanismo. La propaganda convierte a las mercancías “robots” en enemigos con forma humana de un hombre desahuciado, “cosificado”, cuya voluntad estaría anulada no pudiendo más que contemplar como la naturaleza (capitalista) sigue desatando sobre él rayos y centellas.

Por último nos queda formular los elementos de falsedad que contiene el propio concepto de “desempleo tecnológico”. Si bien el capitalismo naturalmente utiliza la tecnología  contra los trabajadores transformando –como dice Marx– el tiempo libre conquistado en plustrabajo en un polo y desempleo en el otro, este mecanismo no impide la constante creación de nuevos empleos a la par que destruye los antiguos. Esto último es lo que resaltan autores como Michel Husson13 poniendo de relieve que …la vieja tesis del “fin del trabajo” no se corresponde con la realidad: durante la “época dorada del capitalismo” (1945-1975), en el que los incrementos de la productividad fueron muy superiores, el paro fue muy inferior.

También el inventor de los coches autoconducidos de Google, Sebastián Thrun, nos recuerda que “Con el advenimiento de las nuevas tecnologías, siempre hemos creado nuevos puestos de trabajo”14. Finalmente Gordon, refiriéndose a Estados Unidos, se ocupa de resaltar la contradicción. Apunta que el problema creado por la era de las computadoras no es el desempleo en masa sino la gradual desaparición del trabajo de calidad, estable, de nivel medio, que se ha perdido no precisamente por los robots y los algoritmos sino por la “globalización” y la deslocalización que concentró el empleo en trabajos rutinarios simples que ofrecen relativamente bajos salarios. Aunque esta última afirmación resulta particularmente sugerente, sería en apariencia más justo definir que la desaparición del trabajo de calidad es más bien el resultado combinado de la “globalización”, las deslocalizaciones y el particular uso capitalista de los avances tecnológicos.

Permítasenos agregar solamente que contra estos artilugios, el arma privilegiada de los  trabajadores es nada más ni nada menos que la unidad de sus filas para exigir la reducción de la jornada y el reparto de las horas de trabajo entre todos los brazos disponibles, sin reducciones salariales, para conquistar el tiempo libre, poniendo a su servicio ese  verdadero prodigio, “propiedad” de la humanidad en su conjunto, que representan los avances de la técnica y la ciencia.

  1. Gordon, Robert, The rise and fall of American growth, New Jersey, Princeton University Press, 2016.
  2. Ver “Airbus plans to develop assembly line robots to work with humans”, Financial Times, 4 de mayo de 2016.
  3. Ver “Rise of the Robots in sparking and investment boom”, Financial Times, 5 de mayo de 2016.
  4. Ver “China’s robots revolution”, Financial Times, 6 de junio de 2016.
  5. Ver “Who wields the knife?”, The Economist, 7 de mayo de 2016.
  6. Bach, Paula, “El sector servicios y la circulación del capital: una hipótesis”, Lucha de clases 5, julio de 2005.
  7. Roberts, Michael, “La gran desaceleración de la productividad”, Sin Permiso, 18 de agosto de 2015.
  8. Husson, Michel, “Estancamiento secular: ¿un capitalismo empantando?”, Viento Sur, 21 de junio de 2015.
  9. Ver “Game-Changing Investments for the U.S.”, The New York Times, 18 de octubre de 2013.
  10. Ídem.
  11. Jameson, Fredric, Representar El Capital, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2013.
  12. Ver Bach, Paula, “Contrasentidos de la inmigración y el capital”, La Izquierda Diario, 29 de septiembre de 2015.
  13. Ver nota 9.
  14. Roberts, Michael, “Robert J. Gordon y el ascenso y declive del capitalismo estadounidense”, Sin Permiso, 21 de febrero de 2016″.

Mis comentarios: Es un hecho evidente, indiscutible, que muchas tareas que hasta ahora la realizaban seres humanos es posible que las hagan, ahora o en el futuro cercano, máquinas o programas. Una solución, humana (por ahora el adjetivo va sin doble sentido) es la que se propone de reducir las horas de trabajo.

Pero creo que el problema es más profundo. Es cultural, lo que significa social, y político. Las sociedades humanas, que se basaron desde que existen las clases sociales ¿unos diez mil años? en el trabajo de una mayoría para que una minoría tuviera el ocio y los recursos necesarios para desarrollar esa idea nueva, la civilización, deben adaptarse al hecho que el trabajo ya no será una obligación sino un derecho.

Es un cambio culturar gigantesco. Pero en los hechos, no es muy difícil (la dificultad está adentro de las cabezas). Porque el Estado moderno necesita mucho trabajo humano para sus funciones básicas: educación, salud, seguridad… Las Crisis en curso y las que vienen obligarán a los estados a encararlas, muy pronto. Los que no lo hagan… que se encomienden a la misericordia de Darwin.

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28 Responses to “La conspiración de los robots”

  1. Silenoz dice:

    En el apartado de la cra. Bach entitulado “El colmo del fetichismo (o gato encerrado)” falta que agregar que se quiso (y quiere) justificar el desempleo pasado (actual) como consecuencia del imparable avance tecnológico como puede verse en el listado de tiramierdas en esta simple búsqueda en “gugl”
    https://www.google.com.ar/search?q=unemployment+robotics&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b&gfe_rd=cr&ei=60sXWa-VHqqB8QeFr5WoCw

    Aneda ¿desempleo por + robótica? “nou uey men… faking bulshit…” a otro rrope con ese hueso

  2. Casiopea dice:

    Yo en mi casa tengo 3 robots: uno me lava la ropa, otro me la seca y otro me lava los platos. Gracias a ellos, tengo un trabajo mucho más productivo y gratificante que el que hacen ellos. Cuando alguno me falla, me da un patatús. En las cinco décadas de mi vida, todos los avances tecnológicos me han hecho más productiva, sencillamente porque mi tiempo de trabajo productivo se potenció cada vez que adopté una nueva tecnología, ya fuese el fax en los 90 o el e-fax hace un par de años. Y por cada empresa y trabajo que se perdió cada vez que adopté una tecnología nueva, aparecieron otras empresas y otros trabajos. El desafío no es hacer más lento ese desarrollo, sino lograr que la fuerza de trabajo pueda adaptarse. Lo que cambió no es el hecho de que las máquinas reemplacen a los humanos, sino el hecho de que ahora eso ocurre dos, tres y hasta cuatro veces en la vida de un solo trabajador.

    • Capitán Yáñez dice:

      ¿Cinco décadas? ¡Usted es una péndex!
      ¿Sabe una cosa, Casio? Creo que los vejetes estamos demasiado influenciados por aquel dibujo animado sesentista “Los Supersónicos”, en el que “el robot” era una imitación metálica de figura humana llamada Robotina, que barría los pisos, lavaba la ropa y etc. etc. Pues no, tiene usted razón… pero se queda corta. En casa tenemos varios robots: el lavarropas, la afeitadora eléctrica, el microondas… y siguen las firmas. Y en definitiva… ¿qué fue la locomotora a vapor? Pues… ¡un robot!.
      En suma, de momento no hay porqué asustarse. Todo depende de la energía, y hasta donde llega hoy por hoy hasta la más extravagante imaginación, los únicos capaces de generarla (todo depende del Sol, por cierto… al menos por ahora) somos los humanos. El día que los robots estén en condiciones de reemplazarnos en ese menester… pues bien: ocuparán nuestro lugar… y dinosaurios y humanos seremos parte de la misma historia.

      • Mariano T. dice:

        El hecho es que cada vez son menos los hogares con servicio doméstico, a pesar de que aumentó enormemente el empleo femenino. Y sin Paraguay cerca, el fenómeno sería mucho más avanzado.

    • Casiopea dice:

      Gracias, capitán, hacía tiempo que nadie me llamaba “pendex”. No sé su edad, pero yo soy de la generación que vivió el cambio de un mundo análogo a uno digital y se tuvo que adaptar. A veces me benefició, a veces me perjudicó, y a veces me benefició al principio para luego perjudicarme para luego volver a beneficiarme. Uno de mis primeros trabajos fue organizar todo el pase de análogo a digital de los manuales de escuela primaria y secundaria que producía la editorial en la que trabajaba. Si hay algo que aprendí ahí, es que cuando aparece un cambio tecnológico que tiene tantas ventajas, más allá de todas las complicaciones de la transición, uno mira para atrás y no entiende cómo era posible hacer las cosas de otra manera.
      Cuando nacieron mis hijos, empecé a hacer traducciones desde casa para poder cuidarlos. Al principio, entre el e-mail y el abaratamiento de las computadoras y el software, fui una gran beneficiaria. Ganaba casi lo mismo que yendo a trabajar en una empresa, pero más si contaba lo que me ahorraba en pagar por alguien que se ocupara de mis bebés. Después vino la explosión de Internet y la globalización de ese mercado, con lo cual se derrumbaron los precios de mi trabajo por estar en un país “caro”. Y después vino Google translate, que al principio era pésimo y después fue mejorando significativamente hasta que hoy es un recurso (gratuito) para muchos. El resultado para mí fue que tenía menos trabajo, pero lo que me llegaba era difícil, requería mucha calidad y por lo tanto más caro. Eso me dejó tiempo para entrenarme y durante varios años me dediqué a esos proyectos complejos, que hago todavía de vez en cuando. Ahora mis hijos son grandes así que estoy de vuelta en un trabajo más tradicional. El mundo cambió una enormidad, pero yo sigo trabajando.

  3. victorlustig dice:

    jueguen un rato, todo esto que lei arriba me suena a Watson diciendo

    “I think there is a world market for maybe five computers.”

    jueguen un rato

    https://ig.ft.com/can-a-robot-do-your-job/

    saludos

    • Silenoz dice:

      Ja ja ja…

      Dos cosas:
      1-para jueguitos prefiero levemente los de Android antes que IOS pero ahí no ma’ ehhh
      2- ¿vos lees toda la meresunda que cual Quijote andás recolectando? O ¿sos un simple recolectar de zócalos? je je…

      Ahhh para que no digas que no atiendo a la clientela (of topic ofcors) a pesar de tus chasquibunes vencidos que desperdigas porái con el soft y no se qué…
      SOBRE LOS RENDIMIENTOS DE ESCALA EN LA TEORÍA CLÁSICA DE LOS PRECIOS POR EDUARDO CRESPO

      Ojo hay que tener maso en claro el pensamiento marginalista objeto de la critica pero bueno, pensá que es todo lo vos crees pero mepa, no sabes por qué…

      • victorlustig dice:

        tanto escribi acerca de esto, que te puedo decir…. Lo que dice Bach (llegando a citarse a si misma…) es digamos, naive y como vos, no conoce ni de cerca el mercado de la tecnologia, hasta podrias ser vos en como ve la automatizacion.

        BTW, error, los robots empezaron tan atras como 1951 con las primeras maquinas CNC necesarias para los aviones y los perfiles sofisticados de NACA (aun no existia la NASA)

        Lei el papelito, el problema tuyo, como el que tiene el que escribio eso, es que no tiene en cuenta que el costo de produccion de la unidad vendida n+1 es cero o muy cercano a eso, con lo cual ni siquiera aplica lo marginalista

        baideuai, lo marginalista es el core del mercado de energia de cualquier lugar del mundo donde puedas tener libertad de oferta. Podes aprender ahi como funciona

        besi

        De nuevo, contame donde habla Sraffa y Crespo de mercados donde el costo de la unidad vendida n+1 es casi cero o cero, y como aplica ahi lo marginalista

        besi

        PS En los 90s era un CD el costo, ahora se descarga el software

        besi (bis)

      • Silenoz dice:

        Ja ja ja… ¿lo leiste… d’nserio’?
        Una de dos: no lo leiste y si así no fuera no entendiste un joraca.. por que es ese papaer se habla de los sectores con tendencia a costos crecientes…..

        De todas maneras lo que sigue es aclaratorio de lo que crees pero tampoco entendés:

        El “core marginalista” indica que los precios se deteminan por el entrecruzamiento de las curvas de oferta y demanda en donde los costos entran bajo una “ley uniforme de comportamiento” (que no existe y en los casos que sí podrían a veces es confuso) y en el cual el “equilibrio general” (estupidez en la que cree el zopenco a cargo del BC) del mercado se resuelve a través del “rematador walrasiano”. Este paradigma requiere “flexibilidad de los precios” y la existencia del “principio de sustitución factorial” (gugleá un rato che….)

        Con esta aclaración de lo que crees (pero que, insisto, no entendés) lee “n+1” veces el paper…. no te tengo fe ehhhh…. pero buehhh… por ser of topic “enaf”

        Horario de cierre de la saga educando al supersticioso

  4. Jose dice:

    Faltaría agregar, en el análisis, los trabajos y la opiniones de Marvin Minsky.

  5. MAGAM dice:

    El análisis es bastante razonable, me gustó, también su conclusión que es un cambio cultural grande. Y ojalá tomemos un camino de verdadera evolución, no solo tecnológica.

    Faltaría decir que es un esquema que se va a acomodar en gran medida “más o menos solo”, como lo vino haciendo hasta ahora.

    Pues si no hay cierta distribución de la riqueza, será inútil tanta producción automática y eficiente de grandes cantidades de bienes y servicios.

    La desigualdad probablemente seguirá, pero un pobre del siglo 22 será muy distinto al de una del siglo 18.

  6. Politico Aficionado dice:

    Cuanto menos necesario se vuelve el trabajo humano en le generación de riqueza, mas clara se vuelve la necesidad de su apropiación social.

  7. Mariano T. dice:

    En agricultura va a significar, dentro del contexto argentino de predominancia de pymes, más trabajo familiar (los que controlan los tractores sin tractoristas), más capital, menos trabajo asalariado. Menores ganancias por una devaluación, y más énfasis en tasa de interés.
    Y la industria?
    Mi hija se dedica(la estan entrenando) a control operativo en industria química, o sea automatización de procesos. El futuro es (el pasado también si vemos los últimos 100 años) cada vez menos horas de trabajo por cada dolar producido. Dados los sueldos de esa industria, y la característica corporativa, los trabajadores son menos pero cada uno se ha apropiado de una parte de ese ahorro vía salarios.
    Pero no es más que la continuación de una tendencia que lleva más de 200 años. La diferencia es que tal vez llegamos hace un tiempo al piso del número relativo de miembros del “ejército de reserva”, y ahora éste empiece a crecer en forma sustancial y global. Pero las tendencias demográficas pueden volver a restablecer un equilibrio en otro nivel, tal vez

    • Silenoz dice:

      ¿”predomiancia de pymes”, “más trabajo familiar”?
      En una circunstancia como la actual lo que se ve (y verá de seguir con la misma milonga) es una desminución de pymes y menos trabajo familiar debido a una situación de quebrantos generalizados ante aumentos de costos presionando el márgen de beneficio por la imposibilidad de aumentar el precio, llevándolos a una situación de inviablidad (economías regionales, tambos y patriotias yuyeros). Y que impedirá aún más al acceso al “capital” y encima, y por si fuera poco, a tasa de las más usurarias del universo

      Dentro del capitalismo el fenómeno de concentración puede darse de dos maneras:
      1-una es la actual o la que se viene, la peor de todas y que ya vimos en los ’90 por que los ñatos compran a valor de remate los emprendimientos productivos del sector “predominante” de pymes y “trabajo familar”, es una de las forma tan deseadas de “IED” que espera esta asociación ilícita de gobierno que votaste. Y que tan sólo se remita a un cambio en la titularidad SIN AUMENTAR LA CAPACIDAD PRODUCTIVA, al contrario, suelen venir con recortes y poda de sectores internos

      2-la segunda surge por una necesidad de bajar costos por medio de la concentración (horizontal-vertical) de la cadena productiva como consecuencia de un aumento de la demanda, situación que por supuesto, NO es la actual por lejos

      Ja… ¿“Menores ganancias por una devaluación”? no me diga’…..los patriotas que ventean en nuevo atraso cambiario y su correccion ofcors, no saben ni entienden nada del futuro no? patentate y salí a vender tu “bola mágica”

      #YoNoLeoASilenoz

      • Mariano T. dice:

        A ver, te falta un poco de conocimiento para profundizar. Con el dolar barato, urge bajar los costos relacionados al $, y los salarios son los candidatos. Por eso nos va a sorprender la automatización a lograr en 10 años.
        En agricultura, la concentración de máquinas se da entre contratistas, con mano de obra familiar, y asalariada. Ellos van a ser los gestores de la mayor automatización y robotización, para sacarse de encima a asalariados. Eso significa que el que va a controlar y operar un mayor número de tractores y otros implementos 99% automáticos, que pueden significar 500.000 dólares(O MÁS) trabajando juntos bajo la responsabilidad de una sola persona, reemplazando a 3 o 4, va a ser el propio contratista, o su hijo, o a lo sumo un operario de super confianza.
        Estas cosas significan menos dependencia del dolar, y más de la tasa de interés. La devaluación te va a traer incrementos de ingresos y costos, pero sobre todo para el contratista, más costos que ingresos. Y para el agricultor va a traer más costos atados al dolar, y menos al peso.

      • Silenoz dice:

        Ja….

        “Uan bai uan”

        ”Con el dolar barato, urge bajar los costos relacionados al $, y los salarios son los candidatos.”
        ¿D’nserio bolo’?… ¡qué profundidad de conocimiento!

        ”En agricultura, la concentración de máquinas se da entre contratistas, con mano de obra familiar, y asalariada. Ellos van a ser los gestores de la mayor automatización y robotización, para sacarse de encima a asalariados”
        ¿Así?… no me diga… peee no me había cuenta…. (por eso darle beneficios a los patriotas podrá traer millones de consecuencias excepto AUMENTAR EL EMPLEO que encima es mal pago, en negrete y hasta esclavo, más vale perderlo que encontrarlo)

        ”que pueden significar 500.000 dólares(O MÁS) (…..)Estas cosas significan menos dependencia del dólar, y más de la tasa de interés.” ¿¿¿¿¿¿uat??????

        ”La devaluación te va a traer incrementos de ingresos y costos, pero sobre todo para el contratista, más costos que ingresos. Y para el agricultor va a traer más costos atados al dolar, y menos al peso.” siempre y cuando no los curren con los “precios plenos”

        ¿Qui ciriji dici? Ja ja…

        Bonus Track
        ”El hecho es que cada vez son menos los hogares con servicio doméstico”
        Marco teórico proveniente de una ley general que no se sabe de donde sale of cors

        ”a pesar de que aumentó enormemente el empleo femenino.”
        La participación “natural o de equilibrio” de las mujeres en el mercado laboral sería la de brindar servicio doméstico (aclaración: comentario libre de feminismo ehhhh)….

        ” Y sin Paraguay cerca, el fenómeno sería mucho más avanzado.”
        O sea el “ejército de reserva” de personal doméstico a tiro y por su cercanía hace que la remuneración de este factor se encuentre por debajo del de las “robotinas” que dice arriba el cro. Capitán….

        A la mierda estos conceptos “epistemológicos” pondrían en serios aprietos a coeficientes intelectuales del calibre de un Einsten…. mierda que libre-pensa’or que resultaste… lo que es el “exceso” de conocimiento para profundizar” mamita….

        “Gou on”
        #YoNoLeoASilenoz

      • Mariano T. dice:

        Para refutar hay que entender, sinó no tiene caso. Cuando una conclusión sale de la observación de la realidad en vez de la lectura de un sociólogo finlandés, empezás a patinar enseguida.
        De ahí sale tu referencia al tipo de trabajo rural, y lo que me refería a automatización, que puede tender a reemplazar el trabajo de tractorista, que es el mejor pago, en blanco, etc. Pero no hay caso, no entendés lo que leés, no se puede discutir desde ahí.
        En el bonus track, me refiero a que tradicionalmente el trabajo femenino de clase media era acompañado por “ayuda” en el hogar. La mejoría en educación femenina se acompaña por mayor empleo femenino y por mayor tiempo, más allá de la época de maternidad, eso no solo es la conclusión teórica sinó lo que se observa. En ese contexto, se debería esperar un aumento en la demanda de empleo doméstico para ayudar a la madre ausente, pero no se da.

  8. CV dice:

    El artículo me parece demasiado dependiente de lo sostenido por Robert Gordon (no lo leí), y bastante discutible.

    Sólo un punto:

    “Pero habrá que esperar a un largo y gradual proceso antes de que estos humanoides –por fuera de la manufactura y el marketing– devengan un factor significativo de reemplazo de trabajo humano en los servicios, el transporte o la construcción, es decir en los sectores que más crecen en los países centrales y donde la baja productividad se manifiesta como problema más agudo.”

    En el sector de la construcción, ya existen impresoras 3D gigantes (léase: robots) que construyen casas (después busco y pego el video).

    La propuesta de reducir la jornada laboral en teoría puede sonar bien (igual que hablar sobre un (supuesto) “derecho” al trabajo), pero el hecho es que resultará impracticable, porque sectores enteros de la economía van a ser robotizados más tarde o más temprano (incluidos muchísimos trabajos de “cuello blanco”).

    Frente al desempleo tecnológico, más realista me parece la propuesta de “ingresos básicos universales”, una idea que tiene su pedigrí (y que fue planteada ya en el siglo XIX por, entre otros, pensadores católicos como Orestes Brownson en los EE.UU.):

    https://www.amazon.com/Origins-Universal-Grants-Anthology-Historical/dp/1403918961

    https://en.wikipedia.org/wiki/Orestes_Brownson

    Saludos

    • Silenoz dice:

      No es Gordon el único que habla sobre este tópico, en este comentario del posteo “La Guerra del Libre Comercio unos tales Levy y Murmane en Dancing with Robots – Human Skills for Computerized Work – se llegan a conclusiones similares a partir de anailzar en USA los cambios laborales que se sucedieron desde mediados del siglo anterior y se llegan a algunas conclusiones como (y repito lo que puse en ese comantario) :
      “De acuerdo al devenir o evolución de los cambios producidos en la naturaleza del trabajo en un ambiente de creciente proceso técnico, lo que se debe esperar es que se incrementen las solicitudes de trabajos que puedan lidear con situaciones con problemas NO estructurados, la interpretación y manejo de la información y las tareas manuales NO rutinarias

      En USA la disminución de tareas rutinarias -que podría ser compatible con la idea de un reemplazo por robots- fue largamente compensado por trabajos con las características indicadas arriba que, por supuesto, requieren una mayor capacitación y estudio

  9. Anónimo dice:

    En general, me parece que Bach hace un enfoque un poquito cándido desde lo tecno. Ignora la ley de Moore, equipara erroneamente big data con inteligencia artificial, y se centra más en la robótica, que es apenas el vehículo de lo que realmente debería importar, esto es, la inteligencia artificial. He ahí el verdadero peligro para el ser humano, no ya solo para los trabajadores. Unido a la computación cuántica, de la cual IBM ya está ensamblando las primeras computadoras, nos depararán un futuro cercano demasiado movido y probablemente no muy venturoso. La falta de trabajo quizás llegue a ser el menor de los problemas.

    Tampoco cita que el complejo militar industrial -DARPA- hace punta más que nadie, para los cuales, por ejemplo, Boston Dynamics hace sus creaciones. Recuérdese que internet surge de ARPANET.

    No hay ni siquiera mención a otra punta industrial que es la robótica sexual. Y ni hablar de algo en curso como lo es la “internet de las cosas.”
    Para mi gusto, en ningún momento va al hueso y se limita a un enfoque unidimensional, casi como si buscara, apenas, tranquilizar.

  10. ricardo j.m. dice:

    herencia de estrellas c,d simak

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