La “economía de Trump” ¿arranca?

José Siaba Serrate es un analista de mercados, uno de los muy pocos que escribe cosas más interesantes que prospectos para la venta de acciones. Otras veces he usado material suyo en el blog. Pero esta nota me interesó en particular porque lo que leo sobre el tema en los medios yanquis está demasiado encuadrado por la “grieta” de ellos. Por un lado, los partidarios fervientes del Donald (=aborrecedores de Obama y todas sus obras), y del otro los medios “serios” (y sus repetidores locales) que lo dibujan como un payaso torpe. J.S.S. no es un admirador suyo -es evidente- pero no se priva de señalar algunos hechos sugestivos. Que probablemente dicen más de la economía norteamericana que de Trump.

Y las dos cosas son de interés para nosotros, como es de interés el elefante para los otros animales del bosque. Leemos:

“¿Cuál es la política económica del presidente Trump? Las Trumponomics ¿acaso existen? El rótulo, sí. Su contenido es aún hoy un modelo para armar. Más allá del shock de confianza formidable que revivió el optimismo de empresarios, consumidores e inversores. Porque sí existe el “Trump rally“, una suba rotunda en el valor de las acciones, pero la política económica como tal no termina de nacer.

Diez semanas atrás, el presidente anunció que en “dos o tres” semanas revelaría su esencia, una “fenomenal” reforma tributaria; sin embargo, la espera se dilata y el plan, si es que lo hay, yace en la penumbra. El fracaso de la reforma de salud demostró que no basta con la mayoría republicana para asegurar el pasaje de las leyes en el Congreso. Y si bien Trump luego afirmó que la reconversión impositiva era el próximo objetivo, la realidad sugiere que antes habrá que insistir en remover el Obamacare y hacerse de los ahorros fiscales que permitan después bajar los impuestos tal cual se prometió.

Las Trumponomics, por ahora, no son más que un discurso de tribuna. Con cuatro componentes reconocibles: la reforma comprehensiva del sistema tributario (con una poda de impuestos corporativos y personales, e incentivos para la repatriación de las utilidades retenidas en el extranjero), el impulso a la desregulación en todas las áreas (desde las finanzas hasta los recursos naturales), un generoso plan de infraestructura (de un billón de dólares en diez años) y el replanteo a fondo de las prácticas y tratados del comercio exterior con énfasis en la protección del trabajo y la producción nacionales.

Se acoplan también la reforma de salud y un nuevo compacto migratorio restrictivo (afectando todo el espectro de la mano de obra, desde la de baja calificación hasta la concesión de las visas H-1B, que utilizan las firmas de alta tecnología para nutrirse de talento especializado). ¿Cuánto de todo ello se encuentra ya en marcha? Muy poco, sólo lo que se pudo ejecutar a tiro de decreto (en materia de desregulación y medio ambiente, porque la Justicia congeló las iniciativas migratorias) y lo que ya respondió a modo de autolimitación (una fuerte caída en la emisión de visas de trabajo y estudio).

Suelo generoso

Las Trumponomics son un árbol que da frutos antes de haber sido plantado. Como se dijo, a su sombra difusa se levantó una gran suba a cuenta: el rally global de los activos de riesgo. Y no es su única contribución. En octubre, cuando todavía reinaba la tesis del estancamiento secular, Janet Yellen, la titular de la Fed, esbozó la idea de dejar correr una economía recalentada sin oponerle una política monetaria vigilante. No hizo falta. Trump sorprendió en las elecciones del 8 de noviembre y los mercados, lejos de deprimirse, brotaron con la resurrección de “los animal spirits”.

Lo que no pudo la banca central tras derramar billones de dólares de expansión cuantitativa lo consiguió en el acto el fenómeno Trump Presidente: la recomposición a pleno de las expectativas de crecimiento y de inflación. Y gracias a la súbita mejoría del paciente, la Reserva Federal ya ejecutó dos aumentos de tasas de interés, y avizora otro para junio, sin que se produzca ningún rechazo a la terapia.

¿Y cuál es el problema? Son dos. Que los mercados se aferran al pincel, pero Trump no termina de armar la escalera. Quizás, cuando lo haga, la política económica no sea lo que se supone. Y, sobre llovido, mojado, no se sabe cómo franqueará su paso por el Congreso.

Los mercados quieren creer; si no, ya hubieran pasado factura. Pero habrá que cumplirles aunque más no sea una primera cuota de las promesas. Es bueno que no sea todo, que se descarten las aristas chocantes. Habrá que respetar, eso sí, un núcleo básico: la reducción de impuestos, la desregulación y alguna mejora de la infraestructura (en magnitud compatible con el celo antiinflacionario de la Fed).

A punto de transcurrir 100 días de gobierno, y sin plan concreto a la vista, ¿en qué se basa la fe de mercados e inversores? ¿Cómo no se hace añicos? Trump sabe cultivar su paciencia y ambición. El ascenso de los “globalistas”, el ala mesurada que encarnan su yerno Jared Kushner y el equipo económico, y el desplazamiento de Steve Bannon y los nacionalistas, alimentan las expectativas favorables. El Trump que pondera a Yellen (y sostiene que podría permanecer al timón de la Fed cuando expire su mandato el año próximo), que nos recuerda que es un hombre de tasas bajas y se queja del dólar fuerte, que detalla la hoja de ruta del Congreso y nos dice que la reforma de salud debe aprobarse antes que la tributaria, que ya determinó que China no es un manipulador de moneda, que rompió la alianza con la Rusia de Putin y negocia con Beijing los temas de comercio y la nueva agenda de defensa y seguridad, delinea un boceto aggiornado de las Trumponomics que se asemeja a lo que los mercados desean ver, un programa republicano típico (o Clintoniano).

Si Trump quisiera ser un proteccionista feroz —imponer aranceles y restricciones por doquier, y levantar muros al comercio— debería aceptar la convivencia con un superdólar. Y ya dijo que no. Si ansía un dólar calmo, va de suyo que no querrá un sistema impositivo de ajuste fronterizo. Esa propuesta, que apoyan los republicanos de la Cámara Baja, le daría 100 mil millones de dólares por año de caja fiscal, y financiaría la baja planeada de impuestos. Pero implica, en el papel, un dólar 25% más elevado. Amén de un conflicto en el seno de la Organización Mundial de Comercio. La idea de insistir con la reforma de salud procura una fuente alternativa de recursos. Por eso la reforma tributaria vendría después. Por supuesto, el presidente puede mudar de opinión, pero sus palabras encajan con la visión de política que de antemano fogonea el Trump rally.

Definidas esas preferencias, la duda principal es la cintura de la Casa Blanca para superar la valla del Congreso. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, quien dijo que la reforma tributaria podría estar lista en agosto, ahora admite que no se llegará a tiempo. Los mercados son tolerantes. No les preocupa el cuándo sino el cómo, pero debe aflorar el liderazgo que Trump no tuvo cuando fracasó con su plan de salud.

La discusión por el “techo” de la deuda pública se lo va a exigir. El presidente deberá pilotear un tema que llevó a dos cierres de gobierno en la era Clinton y a uno en la de Obama. Eran presidencias demócratas lidiando con un Congreso de la oposición. Hoy no es así, pero las tribus republicanas son recalcitrantes. ¿Concederá el Freedom Caucus, los herederos del Tea Party, un aumento del tope de la deuda sin una reducción paralela del gasto? Su rebeldía volteó el Trumpcare. ¿Tropezará Trump dos veces con la misma piedra? ¿La correrá? ¿O buscará el apoyo de los votos demócratas para remontar la cuesta? Allí está el interrogante.

Nada hemos dicho, entretanto, de la avanzada militar en Siria, Afganistán y Corea del Norte. El patriotismo podría dar una mano. O eso es lo que Trump parece creer”.

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6 Responses to La “economía de Trump” ¿arranca?

  1. Charrua dice:

    “La idea de insistir con la reforma de salud procura una fuente alternativa de recursos. Por eso la reforma tributaria vendría después.”
    Es exactamente al revés. La reforma de la salud iba a permitir QUITAR recursos fiscales sin que los Demócratas pudieran “filibustear” (la reforma de Obama contenia un sustancial aumento de impuestos a los ricos, que hubiera sido derogado).
    Luego sería posible aprobar la reforma tributaria desde esa base de ingresos menor sin necesitar votos Demócratas (que hubieran sido necesarios en caso de que la ley aumentara el déficit).
    Para ser claros, no hay ninguna necesidad económica de financiar ninguna baja de impuestos; se endeudan y chau, como Reagan.
    Lo que hay son restricciones legales a cuanto y cómo podés aumentar el déficit fiscal a largo plazo teniendo menos de 60 senadores (a prueba de “filibusteo” le dicen). No hay ninguna búsqueda de recursos, hay intentos de sortear obstáculos formales.

  2. CV dice:

    La economía de Trump hasta el momento se parece una rara mezcla de desregulación financiera y proteccionismo (regulación) comercial.

    • victorlustig dice:

      la historia lo muestra en los 80s 90s (1800s) en USA

    • Rogelio dice:

      Estimados CV y Víctor:

      Coincido en que la Trumpanomics es una “rara mezcla” pero creo que sus ingredientes son justamente inversos:
      – mega-regulación financiera + regulación comercial apenas relativa en el largo plazo.

      Para explicar brevemente mi impresión es necesario tener presente el contexto general que excede y por mucho al propio Trump; viene de una prolongada y elaborada evolución.
      Y tendrá también un desarrollo prolongado de cara al futuro.
      En ambos casos, pasado y futuro, medidos en años durante los que se ha avanzado mucho pero todavía es mucho lo que queda por delante.
      Habrá que superar momentos de tensión bélica que, si se superan, nos pondrán al final ante una nueva fase distinta.

      Las evidencias las venimos presentado aquí mismo, en el blog de Abel, cada vez que tenemos oportunidad.
      Me limitaré a exponer ahora algunos hitos clave.

      Fin de Bretton Woods
      1) Con la crisis financiera de 2008 acabó inexorablemente la configuración geopolítica impuesta desde el fin de la Segunda Guerra, específicamente la dinámica impuesta por los acuerdos de Bretton Woods (1944);

      2) De las 3 herramientas a disposición de la potencia dominante, a saber: a) “su moneda”, b) “sus bonos” y c) “su garrote”: sólo le está quedando el último.
      – a) el papel monopólico del U$S dólar como medida de valor y divisa de reserva internacional llegó inexorablemente a su fin; no desaparecerá sino que se irá desvaneciendo progresivamente como desde fines del s.XIX y principios del s.XX ocurrió con la libra esterlina; tal como anticipó Triffin en los ’60 https://goo.gl/Zmcjom existe una contradicción insoluble en la función simultánea del U$S dólar como moneda internacional y moneda doméstica; esa contradicción produce desequilibrios a nivel global y a nivel interno, actualizando la conocida sentencia: “… los imperios como el pescado se comienzan a pudrir por la cabeza”.
      Hoy el U$S dólar no está más en condiciones de brindar la liquidez que requiere la economía internacional porque el precio para hacerlo sería llevar los déficits comercial y de cuenta corriente de USA a niveles aún más inmanejables, situación que se va a actualizar en los próximos días con todos los efectos deletéreos sobre la vida de los propios yanquis;
      – b) la obligación de los “socios proveedores” de USA de comprar bonos del tesoro norteamericano a cambio de protectorado militar, como activos financieros en contrapartida por la emisión de dólares, tal como hacen China, Alemania, Corea del Sur, Taiwan y Japón, ha llegado al punto que hace que estos “socios” sean virtualmente los propietarios de la Reserva Federal;
      – c) el uso generalizado del garrote llevaría a una situación en la que nadie ganaría, ni siquiera el que lo empuña.

      Un nuevo Bretton Woods ¿ o ahora debería llamarse Mar-a-Lago ?
      Frente a la crisis, se decidió la Reforma 2010 al FMI que básicamente consistió en:
      1) aumentar las cuotas de los países integrantes del FMI, especialmente las del mundo emergente (léase BRICS) que completarán integraciones de capital que duplicarán sus participaciones.
      El aumento dejará a USA sin poder de veto en el FMI (el Congreso de USA aceptó silenciosamente esta Reforma en diciembre de 2015);
      2) incorporación (efectiva desde octubre 2016) de la moneda China, el RMB (“reminbi” uso internacional, uso interno “yuan”), a la canasta de monedas aplicada a ponderar los Derechos Especiales de Giro (DEG en castellano, SDR en inglés).
      DEG es la moneda multilateral que, con reminiscencias al BANCOR de Keynes, fue creada por el FMI durante los ’70 (ruptura unilateral de la convertibilidad oro por Nixon) y permaneció hasta ahora en casi estado latente, poco activo.
      A muy largo plazo los SDRs o DEGs tenderán a sustituir al U$S dólar.
      Los swaps entre el BCRA y el Banco Central Chino (desde 2011) se repitieron además con otro centenar de bancos centrales del mundo, con la finalidad de “internacionalizar” el RMB y darle mayor base de sustentación a los DEG;
      3) conformación del Consejo Directivo del FMI mediante procedimientos electivos.
      Referencias:
      – En octubre 2010, discurso del Hon. Zhou Xiaochuan (Gobernador del FMI por la República Popular China) solicitando las reformas => https://goo.gl/i0iuxo
      – En enero 2016, comunicado de entrada en vigor de las Reformas FMI 2010 => https://goo.gl/8qjxHq

      Mecanismos de negociación
      Entre una y otra de las referencias anteriores, median 6 años de laboriosas negociaciones.

      Como ejemplo de los altos niveles de coordinación con los que avanzan las reformas y el consentimiento negociado de todas las partes y fases involucradas, suelo mencionar las reuniones “U.S.-China Strategic and Economic Dialogue”, por ejemplo la ronda 2016 => https://goo.gl/izKrmy en particular reparar en los tres últimos párrafos referidos a la Reforma FMI 2010 y la emisión de Títulos y Bonos denominados en DEG.

      Es conveniente hacer notar que el G20 es el brazo político donde, por afuera del FMI, se ha impulsado esta evolución desde el año 2009.
      Una lectura atenta de los comunicados al cabo de cada una de las reuniones anuales del G20 pueden dar un panorama sobre la cuestión.
      Lo menciono porque Argentina forma parte y presidirá el G20 durante el año próximo.

      Conclusión
      Finalmente, volviendo al motivo de este comentario que tiene por objeto comprender qué está haciendo Trump, se nota que el personaje maniobra pero no actúa por capricho.

      Trump tiene un mandato que está obviamente alineado con toda esta línea de evolución y su tarea principal es venderla hacia adentro de USA: la agenda de Trump es esencialmente doméstica.
      Esto ayuda también para comprender sus gestos ampulosos en el plano internacional: el gas letal y los 59 (!) tomahawks en Siria, la madre de todas las bombas en Afganistán, el super-portaviones atómico a Norcorea, el enorme muro con México, los conflictos con la madera canadiense, la quita del financiamiento a la OTAN, los amagues espectaculares con Rusia,…

      Entonces, todo parece indicar que la Trumpanomics se trata principalmente de una “mega-regulación financiera global” hasta consolidar un nuevo sistema monetario que es comunicado al mundo con el guión de un “moderno proteccionismo” desafiante pero no tanto.

      Queda mucha tela para cortar, pero vale como hipótesis para intentar imaginar cuál será el lugar de los argentinos en este escenario.

      Saludos

      • CV dice:

        Víctor: se podría decir que todavía había poca experiencia en materia de crisis financieras, que, es cierto, vienen de la crisis de los Tulipanes en los Países Bajos, pero la primera realmente seria será el Pánico de 1893.

        Rogelio: Me refería a su política económica interna (deshizo Dodd- Frank, regula el comercio). Sobre el resto, es muy interesante su desarrollo y estamos siguiendo algunos de los acontecimientos, pero no sé si lo llamaría “mega-regulación financiera global”.
        Simplemente no está muy resuelto desde la teoría económica cómo debería ser la configuración del sistema monetario internacional. Naturalmente, en la práctica esto lo deciden otros factores…

        Saludos!

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