La estrategia del ajuste y las jubilaciones

Estrategia es “el conjunto de acciones a aplicar para lograr un objetivo “. No confundir con la ideología. Es importante, para entender las políticas de este gobierno.

Porque es posible que muchos de sus partidarios, aun el mismo Mauricio, crean sinceramente en “el hada buena de la confianza”, que trae inversiones productivas. Como los admiradores de la URSS creían en la productividad socialista. O los “keynesianos utópicos” pueden creer que la demanda produce por si sola la oferta.

Pero los que tienen que tomar decisiones en el mundo real deben manejarse con los hechos. Por ejemplo, que el actual déficit fiscal es insostenible en el largo plazo. Y que el gasto corriente más importante, como en todos los países modernos, son las jubilaciones.

Juan Manuel Telechea, uno de los economistas jóvenes más lúcidos de la coalición que formó el FPV, encara el tema en este reciente artículo y saca una conclusión estratégica. Lo copio:

El debate sobre la estrategia fiscal no ha estado exento de controversias, sin que sea del todo claro cuál es el esquema de política que impulsa el Ejecutivo. Desde la retórica, el Gobierno ha advertido sobre un abultado desequilibrio en las cuentas públicas, preanunciando un severo ajuste que todavía no se ha materializado. Más bien, lo contrario. Los datos recientemente publicados muestran que el déficit fiscal en 2016 aumentó en relación al año anterior (de 4,2% a 4,6% del PBI), y que el déficit sin contar los ingresos del blanqueo fue sensiblemente superior (5,9% del PBI).

Al analizar en detalle, lo que se observa es que las decisiones de política que tomó el Gobierno explican estos resultados. En efecto, el aumento del déficit estuvo explicado en parte por la contracción de los ingresos, debido a la reducción de las retenciones (-0,7 p.p. del PBI[1]) y a la caída en el nivel de actividad (-0,4 p.p.) y en parte por el aumento del gasto primario (+0,6 p.p.). Como dijimos, la clave del “éxito” para lograr el objetivo fiscal de 2016 fue el blanqueo, que aportó ingresos extraordinarios por 1,3 p.p. del PBI.

La aparente contradicción entre el discurso del Gobierno y los resultados fiscales de su gestión pueden encontrar respuesta en las principales partidas que componen el gasto público (representan alrededor del 70%): las remuneraciones de los empleados públicos, las jubilaciones y las transferencias corrientes al sector privado (donde se encuentran los subsidios, asignaciones familiares, AUH, entre otras). En otras palabras, existe un límite político a cualquier esquema de ajuste drástico.

¿Eso significa que este gobierno no busca achicar el gasto? De ninguna manera, y eso queda claro cuando se observa que la única partida que sufrió un recorte importante fue aquella que podían recortar: los gastos de capital, destinados en su totalidad a la inversión pública (-0,4 p.p. del PBI).

Esto presenta otra paradoja, ya que Cambiemos siempre sostuvo que la base del crecimiento debía ser la inversión. En este caso, lo que esto refleja son las prioridades que tiene el Gobierno: el ajuste del gasto público por sobre el crecimiento económico.

Como ocurría en El Día de la Marmota, para 2017 vemos repetir la misma escena de principios de 2016: el (nuevo) ministro de economía afirma que su principal objetivo para este año es la reducción del déficit fiscal y, acto seguido, anuncia que quiere implementar una nueva ronda de reducción en los impuestos, en este caso sobre los aportes y contribuciones laborales (mal llamados “impuestos al trabajo”) que impulsarán una vez más al alza el déficit fiscal.

Cuando analizamos el comportamiento de los gobiernos neoliberales en la historia reciente, tanto aquí como en el resto del mundo, esta confusión discursiva no debería llamar tanto la atención. Si bien uno de sus objetivos declarados es bajar el déficit fiscal, no buscan hacerlo de cualquier manera.

En realidad, la meta principal es bajar los impuestos (donde los principales aportantes son los estratos medios-altos) y ajustar a la baja el gasto público (cuyos principales beneficiarios son los estratos medios-bajos), reduciendo tanto la capacidad de acción del Estado como el impacto redistributivo de su intervención.

Y la estrategia política que utilizan para lograr este acometido requiere primero construir un consenso que allane y facilite el ajuste del gasto. Ese consenso se logra por medio de la rebaja de impuestos, lo que provoca un incremento automático del déficit fiscal que permite instalar en la agenda eso como un “problema”, cuya solución obviamente implica el ajuste del gasto[2]. La sociedad no tolera los ajustes, salvo que sean inevitables[2].

Bajo esta lógica, la rebaja de los aportes y contribuciones adquiere una relevancia fundamental en la agenda del gobierno. Además de la obvia reducción de impuestos, es otro paso hacia el desfinanciamiento del sistema previsional. El primero había sido la “Ley de reparación histórica”, Ley que además le puso fecha a la discusión sobre la reforma previsional: 2019.

Y el objetivo no es otro que llegar a esa discusión con un sistema previsional sumamente deficitario que incline la balanza por el ajuste de las jubilaciones y/o el incremento de la edad jubilatoria. Hay que recordar que este sistema financia aproximadamente el 70% de las jubilaciones, y que a su vez éstas representan el 40% del gasto total que realiza el gobierno nacional. Esto es, sin lugar a dudas, una estrategia política. Que además de ser posiblemente efectiva, deja en claro que este gobierno tiene vocación política y que busca quedarse más allá de 2019.

¿Cuál debería ser la estrategia frente a esto? Eso ya implica un análisis aparte, lo que seguro no hay que hacer es volver a caer en el error de repetir que “se viene el ajuste”. Al igual que Pedro con el lobo, para cuando efectivamente se discuta la reducción fuerte del gasto, el impacto de ese discurso en la sociedad va a ser nulo.

Originalmente publicado en el Instituto de Trabajo y Economía (ITE).

[1] El costo fiscal de esta medida fue de $50.000 millones, según las estimaciones del propio gobierno que se desprenden del informe N° 92 del Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación.

[2] Por ejemplo, los recortes de Reagan aplicados durante 1981 incrementaron el déficit fiscal de -2,5% del PBI en ese año al -5,7% en 1983. En 2001, el recorte de impuesto llevado a cabo por G. Bush hizo que el superávit fiscal de ese año (1,2% del PBI) se transformara en un déficit de -3,2%, dos años después. En Argentina, la rebaja de Menem-Cavallo en las contribuciones patronales se tradujo en una caída de -2,3 p.p. del PBI en la recaudación de este impuesto, principal causa de que el resultado fiscal primario pasara de un superávit de 1,2% del PBI a un déficit de -0,3%.

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16 Responses to La estrategia del ajuste y las jubilaciones

  1. Jose dice:

    Lorenzo Sigaut y José María Dagnino Pastore también opinaban que había que achicar el déficit fiscal

  2. Luaro dice:

    El caso de USA en la epoca de Reagan es tan distinto al caso argentino actual…aqui simplemente el ajuste fiscal lleva a una contraccion economica y mas deficit. Una burrada que ya se vivio muchas veces…

    • Luaro dice:

      Que sarta de imbecilidades que hay que leer por Dios!! A USA el deficit no le importa un comino porque son ellos los que tienen la maquina de emitir dolares. El problema que tienen es que su derecha prefiere emitir para mover la industria de armas en vez de mejorar la calidad de vida de su gente.

  3. David (idu) dice:

    O sea, seguir, como todos los populismos, con el déficit fiscal.

    No tienen salida…

  4. Politico Aficionado dice:

    Otra fuente de déficit es que el PAMI está pagando $49.000 por sillas de ruedas comunes, cuando se consiguen a $5.000 en el comercio.

    También está pagando $150. 000 por las sillas de ruedas con motor eléctrico, que valen $44.000 en las casas del ramo.

    (Visto en el noticiero de c5n hace minutos).

  5. Silenoz dice:

    “En realidad, la meta principal es bajar los impuestos (donde los principales aportantes son los estratos medios-altos) y ajustar a la baja el gasto público (cuyos principales beneficiarios son los estratos medios-bajos), reduciendo tanto la capacidad de acción del Estado como el impacto redistributivo de su intervención.”

    Aka que, contrariamente al pensamiento doña rosista, la política fiscal antes que financiar los gastos del estado, su principal objetivo es redistribuir flujos. Cuando el chorro se redistribuye como en la década depredada, se entiende el gran impacto que puede tener una politica fiscal expansiva, mejorando la situación socio económica de -usualmente- las mayorías

    No concuerdo con la recomendación final: el ajuste ya se está haciendo con toda la velocidad que se puede y no hay marcha atrás, distraerse en esto es tan al gas como cuando se discutía el shock – gradualismo o el keynesianismo del Prat Grassa, tan fútil y superfluo como todas y cada una de las disquisiciones que nos proponen esta sarta de tilingos ignorantes y toda su pléyade “comemielda” “biliver”

    Por supuesto que existe un gasto con una gran inelasticidad en el corto plazo pero sectorialmente ya está sucediendo, como siempre, en los sectores menos visibles como por ej. “El promedio de asignación de pensiones no contributivas cayó de algo más de 10 mil por mes en 2015 a 4700 por mes entre enero de 2016 y enero de 2017. En esos 13 meses de gobierno de Mauricio Macri se aprobaron 61.900 pensiones, contra 125 mil del año anterior …. (ahhhhh mis felicitiaciones por los logros y la sapiencia rosquera al Mov. C. Stanley)

    Por eso creo que yo que sí hay que denunciarlo y discutirlo, para estas bestias lo que piense gran parte de esta sociedad les importa poco…. Y si no se denuncia ahora ¿cuándo habrá de ser? ¿quién o qué establecerá el momento de discutirlo? ¿cuál es el piso por el cuál hay que empezar la discusión? Y cuando se proponga hacer ese verdadero ajuste ¿qué puede frenarlo en esa instancia?

  6. Lucas dice:

    “Juan Manuel Telechea, uno de los economistas jóvenes más lúcidos de la coalición que formó el FPV”
    Mamita, lo que serán los otros …

    “El debate sobre la estrategia fiscal no ha estado exento de controversias, sin que sea del todo claro cuál es el esquema de política que impulsa el Ejecutivo.”
    La estrategia fiscal del gobierno es clara: que el gasto no crezca más que el IPC y que el crecimiento económico reduzca gradualmente la relación gasto público/PBI a la vez que se reduce el déficit por el incremento de la recaudación. Mientras tanto, se hace algún tipo de reforma tributaria con impacto mínimo en el nivel y progresividad del ingreso fiscal que permita reducir/eliminar los impuestos distorsivos, principalmente IIBB, créditos y débitos, retenciones.

    El resto del artículo es igual de malo, lo que no sorprende.

    • Raúl C. dice:

      Copia versículos de algún libro de teoría y se cree que sabe.
      Lo que dice es puro slogan.
      Lo concreto es que la recaudación bajó (en parte fue algo autoinfligido por regalar plata al agro, mineras y energéticas), hay recesión, el desempleo subió, la pobreza subió, el PBI bajó, la inflación se fue al doble, el endeudamiento subió, el pago de intereses subió, a pesar de la megadevaluación la inflación volvió a dejar retrasado el tipo de cambio, la inversión bajó… y usted, a un artículo con datos contesta con frases de propaganda. Humo.

    • Silenoz dice:

      Ja ja ja…

      Peeedrooo mirá quien vino!!!

      ¿que pasó, la patriada de ayer incuía al troll-call center en sus “puestos de trabajo”?

      Suponinedo y tan sólo suponiendo que la estrategia nos llevará a ser Dinamarca+Finlandia+Noriuga+Suecia, el tema es que TU gobierno de tilingos ni siquiera hace UNA de las cosas que vos citás:
      -El gto. crece por encima del IPC
      -No hay crecimiento
      -Cayó la recaudación
      -Y las reformas tributarias mínimas QUE NO LO FUERON, impactaron en el nivel de actividad pero a la baja y, por si fuera poco, la progresividad impositiva empeoró

      “Mamita, lo que serán los otros …”
      Y cómo serán Uds. los “bilivers” y el mejor equipo de los ultimos 50 siglos que además de las zonceras del medio mininistro periodista de cable de (des) hacienda cree en el “ajuste o austeridad expansiva”, en un deseperado intento de manotear más áun los indices de inflación, en producción se le ocurren ideotas como los precios transparantes que terminan derrapando a los planes tipo Ahora 12 populistas

      Y la mejor táctica de todas:
      EL BC no compra dólares por que piensa que la inyección de pesos es inflacionaria mientras que el tesoro que necesita pesos, sale a financiarse en dólares……

      ¡¡¡¡¡¡Jeños!!!!! empalidecen al Mago de Menlo Park (ja ja …)

      • Raúl C. dice:

        Además, nos endeudamos en dólares mientras les decimos a los exportadores de bienes ‘por 10 años no hace falta que liquiden las divisas, muchachos’ y a los exportadores de servicios ‘no hace falta que las liquiden nunca’…
        Es algo perverso. Es querer endeudarse (mejor dicho, endeudar) por el endeudamiento mismo.

    • Luaro dice:

      Me sorprende la lelez de los macristas. Es tan previsible lo que va a pasar que solo idiotas graves pueden intentar ensayar algun tipo de defensa. Son gente que cree que se puede modificar la realidad por slogans de un ecuatoriano. Pobre pais.

  7. Juan Manuel dice:

    Abel, ya suena reiterativo, pero gracias como siempre por la difusión y los cumplidos. No vi una sola crítica constructiva, así que no respondo nada de eso.
    Un abrazo grande.

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