Si el proteccionismo viene ¿la globalización se va?

bicicleta

El triunfo de Trump en las elecciones de EE.UU. ha provocado una avalancha de análisis y especulaciones (además de una reacción emocional “el horror, el horror” en los políticamente correctos y en los propietarios de medios). Pero la inmensa mayoría de quienes se plantearon enfocar con seriedad el fenómeno lo hicieron desde los paradigmas culturales puestos en jaque, la sociología o la geopolítica. Incluso, debo confesarlo, este humilde bloguero. Hay muy poco escrito sobre las medidas concretas que el Donald va a tomar y su impacto sobre nosotros. Es cierto que todavía están en el (inmediato) futuro.

Por eso considero valiosa, y quiero acercarles, esta nota de Guillermo Nielsen en La Nación. Sé que un economista, experto en finanzas, que ha estado cerca de Duhalde, Kirchner, Massa y Fantino es, por lo menos, polémico para los politizados argentinos. Pero lo que escribe aquí, estén de acuerdo o no, es como una ráfaga de aire fresco porque es comprensible para los legos (los economistas me disculparán si digo que no es lo habitual en su profesión). Además, da pie para uno de mis comentarios.

Si bien el nuevo gobierno estadounidense está demorando mucho más de lo previsto en dar a conocer sus equipos, hay múltiples trascendidos coincidentes que permiten esbozar una primera aproximación a la política económica que se viene. Las iniciativas se pueden agrupar en tres dimensiones: reforma impositiva, impulso a la obra pública y desregulación en petróleo y gas. Son todas importantes, pero el eje central pasa por lo primero, la reforma impositiva. Allí hay a su vez tres iniciativas centrales: reducción de la presión tributaria (bajar ganancias empresariales al 20% del 35% actual); la eliminación de la deducción al pago de intereses, excepto en los créditos hipotecarios; y la controvertida BAT (border adjustment tax) o ajuste de impuesto de frontera.

Coherente con sus promesas de campaña, Trump propicia un cierre del mercado estadounidense no a través de los aranceles a la importación, sino eliminando la deducción en el pago a las ganancias por los costos de los insumos importados. Si un importador de indumentaria vende sacos de vestir importados a US$ 150 y tiene un costo de importación de 100 y un costo de marketing y distribución de 20, hoy paga impuesto a las ganancias por 30 (que es la diferencia entre el precio de venta de 150 menos la suma de los costos de 100+20). Con la reforma tributaria, pasaría a pagar ganancias sobre 130. Sólo podría deducir el costo de marketing y distribución. La componente importada se computará como si fuese un beneficio.

Este enfoque estaría dando por tierra con el “Orden Internacional de Posguerra” que se inició en Bretton Woods, y que se aceleró en las últimas décadas en lo que llamamos globalización, que es el corolario de un conjunto muy amplio de políticas que van desde lo educativo hasta la adopción de normas contables homogéneas en la mayoría de los países, que sirvieron para facilitar la movilidad del capital y de las inversiones, de la mano de la transformación de la computadora de un instrumento de procesamiento de datos a una herramienta de análisis y comunicación. Desde hace muchos años el mundo funciona en una globalización centrada en el mercado estadounidense. El crecimiento de Japón, Corea, China y la mayoría de las economías exitosas en las últimas tres décadas está basado en el mercado estadounidense. Ni qué hablar de México y Canadá a partir del NAFTA, pero incluso Alemania, que se ubicó sistemáticamente primera o segunda en el ranking de países exportadores a fuerza de proveer maquinaria y equipo a esas economías exitosas para la fabricación de los bienes que en su mayoría tienen su demanda final en los EE.UU.

Todo eso está en jaque con el ajuste del impuesto de frontera, BAT. La pregunta es: ¿hasta dónde piensa llegar Trump? Todavía no lo sabemos porque ni conocemos los proyectos de ley, sólo tenemos trascendidos. Algunos confían en que hay mucho bluf, que al final del día se impondrá el Trump empresario, negociador.

¿Cómo quedaría la Argentina en un mundo camino a la desglobalización? Paradójicamente, no quedaría tan mal. Años de intentos autarquizantes estarían jugando a nuestro favor, y el mercado estadounidense cuenta por sólo un 6-7% de nuestras exportaciones. En estos momentos los recursos internacionales están volviendo en una magnitud no prevista hasta hace pocas semanas a los fondos que invierten en mercados emergentes, que han logrado cifras récord de nuevas suscripciones la semana pasada. El dilema de los gerentes de esos fondos es: ¿dónde invertimos? Con los grandes países exportadores en jaque potencial, el atractivo relativo de la Argentina en la región aumenta.

Hay varias lecturas si, como parece, la política económica de Trump sigue el camino esbozado aquí. Una es que, a pesar de lo imprudente del endeudamiento reciente, Wall Street estaría para seguir tomado deuda, tolerando los desequilibrios de la economía argentina. Esto permitiría al Gobierno mantener un altísimo gasto público, perpetuando el atraso cambiario que ya tenemos, una situación que pondría al Gobierno en un nuevo dilema: como conciliar el salvavidas financiero a su gasto público récord con el deterioro de la economía real resultante de la caída de la competitividad por el ingreso de dólares por deuda. No hay que olvidar que es justamente la economía real la que tiene el mayor impacto electoral a través del empleo“.

Lo que señala Nielsen sobre la ventaja que le da a nuestro país su historia de industrialización parcial, es cierto… pero potencial. No en el esquema de este gobierno. Ahora, lo de la disposición actual de los grandes bancos y los fondos de inversión a seguir prestando a la Argentina es absolutamente correcto. Cualquiera que esté en contacto con el mundo de las finanzas internacionales -y él lo está- sabe que, con Europa oscilando entre el estancamiento y la crisis, México al borde del abismo, Brasil también al borde, pero del lado de afuera- no quedan tantos lugares para invertir. Para el Gran Casino Global, aún la Argentina de Macri es una de las apuestas posibles, con las tasas que paga.

Pero el catch, como dirían los gringos, está implícito en el párrafo final de Nielsen. Esos fondos no van a la economía real. No hay allí oportunidades de inversión, sin una industria exportadora y con un mercado interno que se achica. Van para cubrir el abultadísimo deficit fiscal de este gobierno y, sobre todo, a la bicicleta financiera, que la política del Banco Central estimula y garantiza.

¿Cuánto dura esta situación? Es una pregunta imposible de responder (Y por eso los que pedalean en esa bicicleta deben tener buena información y también buenos reflejos). La disposición de los prestamistas a renovar y aumentar los créditos depende tanto de circunstancias internas como externas: una derrota electoral, una suba de tasas de la Reserva Federal… Mientras, el dólar, salvo en Argentina, sigue subiendo. No existe el corsé de la Convertibilidad, pero ¡cómo se parece esto a los últimos años de Menem! Con recesión incluida.

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13 Responses to Si el proteccionismo viene ¿la globalización se va?

  1. MAGAM dice:

    No se preocupe Abel, lo principal es lo que hacemos los argentinos. Y tenemos dos fundamentos económicos que nos catapultarán a un crecimiento económico sostenido.
    1) La confianza actual.
    2) El choreo del gobierno anterior.
    Estamos destinados al éxito, nadie puede torcer nuestro camino al desarrollo.
    Buen finde!
    MAGAM

    • ricardo j.m. dice:

      los argentinos como vos nomas por que el hoy 60% no tiene ninguna confianza y sobre el chore cada vez que se lo nambran se acuerdas de las vacunas gratis, los remedios gratis y de llegar a fin de mes y poder tener una vida presente y futuro posible.

      despues de todas las pavadas que dijiste de economia ahora resulta que este modelo te da confianza jajajajajaja

      como dice artemio, es para chicos de 9 años

      • MAGAM dice:

        Idiota, ni una ironía entendes, y te pasa porque ves en blanco y negro. Debes ser un viejo pelotudo y gagá.
        No puedo estar más lejos de este gobierno, explicale Abel al estúpido este. Imbécil!

  2. MAGAM dice:

    Y a lo mejor algún día sería conveniente mandar a lavar los platos a los economistas. Se los decía a los K hace 6 años en lo de Musgrave y en Economistas Seriales que había que modificar el rumbo, no era sostenible. Mirá a donde caímos, también super previsible, nunca más actuales los tres posts del año pasado.

  3. David (idu) dice:

    ———————————————
    “Esos fondos no van a la economía real. No hay allí oportunidades de inversión, sin una industria exportadora y con un mercado interno que se achica. Van para cubrir el abultadísimo deficit fiscal de este gobierno y, sobre todo, a la bicicleta financiera, que la política del Banco Central estimula y garantiza.”
    ———————————————

    Exactamente. Y así fue siempre, en casi todos los gobiernos.

    Es la constante que define nuestra política financiera desde Martínez de Hoz, su “tablita” y sus leyes.

    Parece mentira, todo sigue tal cual (salvo, nobleza obliga, los años que “vivimos con lo nuestro” gastando todas las reservas y demás pagadioses internos)

    Y seguirán viniendo dólares fáciles hasta el infinito, ahora que los “queremos” nuevamente.

    Porque el próximo “default” ya está en los cálculos de los financistas que “nos aman”.

    Es simple. Cualquier estudiante de secundaria debiera saberlo: se llama “interés compuesto” y es un taxímetro que hace pagar las deudas originales varias veces, pero las muy turras se resisten a ser canceladas.

    Cuando decretemos el próximo default, feliz y aplaudido, seguramente en el Congreso, los financistas ya habrán huido con sus (nuestros) morlacos.

    ¡Yo, argentino!

    • Raúl C. dice:

      Los financistas y sus compañeros ricos ya habrán huido.
      Y los abogados (disimulados) de todos ellos seguirán ad infinitum hablando en contra de ‘los que aplaudieron el default’.

  4. Capitán Yáñez dice:

    Mi siempre muy estimado blogger no más en jefe, a este ñato (Nielsen, digo) siempre hay que prestarle mucha atención, pues a diferencia de la caterva de magisters y doctos de toda laya y nacionalidad que desde posgrados en USA es enviada al mundo a recitar el Dogma Neoclásico por un puñado de dólares -los más “listos”- o por nada a la manera de los harekrishna -los “nerds”- éste no es un vendedor de ideología ni se pone una túnica blanca y hace sonar una campanita.
    El tercer párrafo de la nota es un resúmen impecable del último medio siglo transitado por la turbulenta Humanidad. Y para los que no terminan de entender qué papel juega “la locomotora de Europa” (o sea Alemania en su IV Reich) en todo esto (la “globalización”), el párrafo es por demás esclarecedor de unas cuantas conductas de la Kaiser Merkel.
    Con la humildad del ignorante, tengo para mí que, como escribió creo que Casiopea en este sacrosanto blog, “la globalización es irreversible”. La vuelta a la “Época Dorada (´50s y ´60s)” del capitalismo del Estado de Bienestar es imposible. No hay manera. Es otro Mundo, otra Humanidad (¡Darwin vive… en efecto: evolucionamos!) y no hay modo de hacer girar la rueda para atrás. No hay Oso Soviético que asuste al Capital ni desate Guerra Fría alguna. Entre nos, los días más felices fueron, son y seguirán siendo peronistas… pero el Voto Femenino (por dar un ejemplo y a propósito… dado que tetazos, vaginazos -¿para cuando, chicas?- o lo que sea, ya apuntan a otros asuntos) rige desde 1947…
    En fin… ya sabemos cómo terminan “la (para nada inocente) tolerancia de Wall Street a nuestros desequilibrios” y la “bicicleta financiera”. O, al menos, algunos lo sabemos.
    Nadie es perfecto… Nielsen tampoco, pero debería ser más explícito en este punto. Bah… yo qué sé. Lo que escriba un massista en La Nación ha de tener razones que el corazón no entiende.
    A propósito: ¿por qué este ñato (Nielsen, digo) está con el canalla tigrense y no entre nosotros?
    Vaya a saberse. Si lo juntáramos con Axel (el Kici) podríamos lanzar al mercado Juntos son Dinamita 2. Esa nos la perdimos.

    • Raúl C. dice:

      El hombre tuvo muy alto perfil en la negociación de la deuda de 2005 (y creo que de 2010 también). Después, no sé si cambió él o cambió el kirchnerismo… Probablemente es de la scudería de Lavagna.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Melancólicamente de acuerdo con casi todo lo que dice el capi Yáñez, dejando de lado su chicana antifeminista. Y de acuerdo con Abel en que la alegría de Nielsen (sonríe, Wall Street todavía te ama) no llega a la calle. Seguiremos de joda financiera y en recesión, endeudándonos hasta que Moody’s o Standard & Poor’s decidan que es hora de hundirnos. Lo harán muy rápidamente si le boleamos las patas al presidente Mau. Por ahora, lo están cuidando.

  5. MAGAM dice:

    Daniel, la deuda de este gobierno es más nefasta de lo que parece. No solo es deuda para las futuras generaciones sin infraestructura o contraprestacion, sino que es deuda para matar a las pymes, y como para rematarla, sobre esta deuda en dólares luego el BC debe emitir nueva deuda en pesos.
    No el dedo sino la mano nos están metiendo en el ort…..
    No pretendo que compartan la propuesta de los tres posts del año pasado, pero si no empezamos a entender la mecánica del sistema monetario y financiero, cono el boludo de arriba, estamos en el horno.
    Obviamente esto se va a la mierda, quien carajo va a invertir. Ahora evito la ironía porque hay lectores muy limitados. Y la infla tampoco la van a bajar tanto, y lo que la bajen no es por un tema monetario sino porque nos van matando a todos.

    • David (idu) dice:

      ¿Podríais, queridos amigos, dejaros de defendernos a las PYMES, las comodines del discurso políticamente correcto?

      Cada gobierno supera al anterior en su acción anti-PYME

      El dolar artificialmente barato es el arma principal contra la producción nacional.

      A Cris le gustaba clavar el dolar a $ 9 para evitar la inflación (que no la evitó, obviamente).

      A Macri le gusta el dolar a $ 16 por siempre jamás, para evitar la inflación (que al principio tampoco la evitó).

      Claro, Macri le cosió el orto a Sturzeneggter (¿o se creían que solo “Ella” cose ortos?) y entonces la infla se va moderando mientras disminuye la actividad económica.

      ¿Serías tan amable, amigo Magam, en explicarnos cómo es el tema con las PYMES, que hace 41 años tengo una y aún no entiendo tanto amor hacia nosotros?

      Ultima, amigo: ¿Sabés quién va a invertir? ¡Adivinaste: las PYMES!

      ¿Sabés por qué?

      Porque sus explotadores viven aquí, comen todos los días con los empleados, y la necesidad de supervivencia exige poner todos los morlacos (los existentes y los que te presta el banco a tasas usurarias), adentro del Proyecto.

      Así de simple.

  6. Buenísima, Abel esta información sobre nuestro malísimo futuro a este tren. Gracias, de todos modos

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