Argentina Nuclear, 2017 – LII: Clasificando la Argentina

En este capítulo Daniel se esfuerza en definir qué es Argentina (tarea difícil si las hay), al menos en el área de la tecnología atómica. Un área que le importa a las cancillerías de las Potencias aún más que el futbol, o el tango. Una guerra reciente -de hace 35 años- ayuda a tenerlo claro.

  1. Al final, ¿qué somos?

hms-sheffield

Comienzos del incendio que terminó hundiendo a la HMS Sheffield. Ya totalmente quemada y evacuada pero a flote, fue remolcada 6 días seguidos por la HMS Yarmouth para poner a salvo “algo” que seguía a bordo… pero embarcó demasiada agua y se hundió el 10 de mayo de 1982. El “algo” terminó siendo un lote de bombas de hidrógeno antisubmarinas We-177. ¿Y el tratado de Tlatelolco, que declara “libre de armas nucleares” a toda Latinoamérica? Bien, gracias. 

La Argentina no es un país poseedor de armas atómicas “reconocido” (A ese club sólo pertenecen EEUU, Rusia, China, Inglaterra, Francia). Tampoco es un “poseedor admitido” como Israel, India, Pakistán. Ni un “ronin” dispuesto a vivir a la intemperie y comiendo a veces hasta ser aceptado en la mesa de algún gran señor, como capanga. Y definitivamente, no es un “retobao”. De haberlo sido, le sobraron ocasiones y talentos como para construir algún reactorcito plutonígeno y una planta de reprocesamiento bien camuflados en algún paraje remoto de sus casi 2,8 millones de km2, y llegar a la bomba en seis años.

No lo hizo nunca, pese a ser prácticamente convidada a ello por el dictador brasileño da Costa e Silva en 1967. No lo hizo incluso tras ser derrotada militarmente por Inglaterra en 1982, potencia que en violación del Tratado de Tlatelolco (asunto admitido por el MoD, el Ministerio de Defensa británico), llevó bombas de hidrógeno antisubmarinas We-177 al teatro de operaciones de Malvinas. Bombas que efectivamente no usó. Pero aparentemente no las trajo para los fuegos artificiales de la victoria. Y tanto así que algunas se fueron al fondo del Mar Argentino con sus respectivos destructores y fragatas hundidas, caso evidente de la HMS Sheffield. Son incógnitas las HMS Ardent, Antelope y Coventry.

we177-antisubmarinas

Modelos de entrenamiento de las We-177 antisubmarinas en el museo de la RAF en Cosford. Como se ve por la carcaza, están diseñadas para caer por gravedad desde aviones o helicópteros antisubmarinos. La potencia se ajusta  “a la baja” antes de su uso,  para no destruir barcos propios.

Las bombas que se hundieron con el Sheffield fueron rescatadas del fondo del Mar Argentino subrepticiamente tras la guerra, y no por miedo británico a contaminar una zona pesquera que acababan de hacer propia. Sí temían que el salvataje lo hiciera la Argentina y copiara la tecnología.

Christopher Wreford Brown, capitán del HMS “Conqueror”, el submarino que hundió al Belgrano, admitió la existencia de tales bombas ante el diario laborista “The Guardian” (10 de octubre de 2005). Eran muchas, y el 75% estaba a bordo de los portaviones HMS “Hermes” y “Invincible”. El resto estaba en las unidades de superficie pequeñas, rápidas y con helicóptero a bordo, específicamente diseñadas para cazar submarinos: los destructores y las fragatas.

Si la Argentina se bancó semejante ruptura de Tlatelolco, el tratado que declara a Latinoamérica zona de exclusión de armas nucleares, es que realmente no es proliferante. Es lo que es: tiene un programa nuclear económicamente minúsculo pero comercialmente agresivo y muy viejo y canchero en el dominio de las tecnologías duales. Pero de proliferante, nada. Ni cuando literalmente nos obligan.

No se sabe bien qué corno es Argentina. Yo tampoco lo sé. En la mejor definición, una piedra en el zapato del Consejo de Seguridad. Y justamente porque es un “no sé qué”.

La Argentina de Alfonsín, Menem 1.0 y 2.0 y Duhalde trató sin éxito de exterminar su dominio de tecnologías duales a pedido de menos de 3 integrantes de dicho Consejo, y no lo logró. Estas tecnologías resultan económicamente necesarias y son parte fundante de la agresividad comercial de INVAP, por ahora la única empresa contratista de la CNEA  que salió a exportar tecnología argenta (y es estatal, qué raro). Demasiadas décadas rompiendo el átomo, estimad@s. Lo construido antes era demasiado fuerte y aguantó décadas a la intemperie. Y en 2006, con el Renacimiento Nuclear NK, arrancó a primer toque. Ni un Land Rover se banca eso.

Pese a que ahora el presidente Mau ha encerrado el Programa Nuclear, como a un temible dragón heredado, en un lugar del castillo más cercano a las mazmorras que a la sala del trono, no es improbable que la CNEA sobreviva a otra racha de oscuridad, pobreza y frío. Tampoco es improbable que recupere naturalmente sus espacios en mejores circunstancias.

Si el presidente Mau pudiera entender más razones internas que órdenes externas, le sugeriría que ponga el dragón a su servicio. La continua crisis eléctrica no se paliará a tarifazos salvajes y regalando áreas de “fracking” a las petroleras multinacionales. Si el presidente Mau se hubiera largado con todo a construir Atucha IV en enero de 2016, podría sentarse junto al próximo presidente a inaugurarla en 2021. Pero si se le desmorona TODO el sistema eléctrico a apagones, como le pasó a Alfonsín en 1988 y 1989, no sólo puede olvidarse de ser el próximo presidente, sino de ser siquiera invitado a la ceremonia de entrada en línea de la central. Pese al 100% de financiación china ofrecido, esa obra todavía no empezó.

Por lo demás, ahora que sí empiezan el desgaste y la cosecha (todavía fina) de cacerolazos, el presidente Mau podría cantar como gol propio cualquier alegría que nos regale INVAP en el mercado externo.

Francamente no lo veo capaz de matar al dragón. Sí de tratar de fundirlo como botín familiar. Pero peores las hemos pasado, señor@s. Y aquí estamos.

Por su rarísima historia nuclear, la Argentina parece destinada a seguir siendo un país orejano, de los que en materia de átomos trata cortésmente a los mandones y circula con cautela.

Pero exporta tecnología propia y –en todo sentido- hace la suya.

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41 Responses to Argentina Nuclear, 2017 – LII: Clasificando la Argentina

  1. David (idu) dice:

    Gracias nuevamente. Esto es muy interesante.

    Lo único que no entiendo es lo de “bombas de hidrógeno”

    ¿Existe tal cosa en dimensiones no apocalípticas?

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      En el caso de las WE-177, antes de su eyección se les puede bajar la potencia desde la máxima de diseño (10 kilotones) a 5 y a 0,5; de acuerdo al contexto. Las mayores potencias se usan para aplastar submarinos sumergidos a más de 40 metros de profundidad y en zonas marítimas relativamente libres de barcos.

      El diseño muy aerodinámico y la carcaza robusta de las WE-177 viene de su herencia aeronáutica: fueron hechas en los ’60 para ser liberadas desde aviones muy veloces, como el Buccaneer y resistir el impacto contra el agua. Podían descender también en paracaídas.

      El hecho de que el 75% del stock de estas armas de la Royal Navy estuviera en los portaviones “Invincible” y “Hermes” indica claramente que también podían ser lanzadas por los Harrier.

      Las bombas termonucleares pueden ser de potencias muy bajas. De hecho, las que llevan alguna cápsula con tritio y deuterio como material físil de la explosión secundaria, es decir la de fisión, pierden año a año el 5% o más de su potencia nominal máxima porque estos isótopos del hidrógeno desafían la capacidad de confinamiento de los mejores contenedores: son muy filtrables.

      No lo sé con certeza pero es posible que la regulación “a la baja” de una WE-177 antes de su lanzamiento se haga venteando parte de su inventario inicial de tritio-deuterio.

      De todos modos, la potencia mínima de uno de estos chiches (0,5 kilotones) es devastadora dentro de un medio inelástico como el agua. Crea ondas de choque que pueden aplastar cualquier estructura hueca a distancias muy grandes.

      El atractivo de una bomba termonuclear de profundidad es precisamente ése: no hace falta una gran puntería, ni un torpedo guiado por sonar (relativamente fácil de engañar) ni tampoco rodear al submarino atacado de un anillo de explosiones químicas simultáneas.

  2. guillermo dice:

    Como se puede ver en varios sitios en Internet, en 1967, bajo Ongania, Argentina se negó a firmar el tratado porque consideraba infrigia sus derechos al desarrollo nuclear. Recién firmó en 1994, mucho despues de la guerra de Malvinas.

    • guillermo dice:

      Para prevenir puntillosismo que no cambia las cosas, lo que Argentina hizo, tras participar en el proceso que llevó al tratado fue no ratificarlo, con lo que quedó fuera de los beneficios, limitaciones y obligaciones del tratado hasta 1994, cuando firmó.

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Los ingleses dicen sin sonrojarse que precisamente la no-ratificación de Tlatelolco por parte de Argentina en 1982 volvió perfectamente legal el hecho de que la Task Force se metiera con bombas nucleares en aguas territoriales.

        Es casi una “technicality” de rábulas, ese argumento. También estaban perfectamente dispuestos a soltarle un misil Polaris con 3 cabezas nucleares de 0,6 kilotones a la ciudad de Córdoba si la Fuerza Aérea Argentina les seguía hundiendo buques a mansalva. Supongo que ésta fue una de las causas (no la única) por la cual la FAA no atacó la flota en masa y desde distintos radiales, lo que habría sido bastante desastroso para la Task Force, especialmente sus buques logísticos.

        Toda la flota submarina inglesa, con capacidad suficiente como para aniquilar todas las ciudades y bases militares de un país gigante somo la URSS, fue desplegada en la mitad del Atlántico Sur, protegida por una cortina de submarinos convencionales de caza. Los de caza con propulsión nuclear, como el HMS Conqueror, estaban en posición adelantada ante la posibilidad de que la Armada Argentina intentara un ataque aeronaval masivo.

        Los ingleses no hacen las cosas a medias.

      • guillermo dice:

        Daniel Arias, si Argentina no ratificó el tratado, y sí, ni legalmente Argentina puede invocarlo hasta que lo ratifica,ni nadie está obligado a otorgarle a Argentina esos beneficios y protecciones. Si los tratados aplicaran a países no-firmantes, la supuesta pérdida de soberanía que tanto histeriza a Argentina respecto a las islas sería un poroto frente a esa.

        Si tenés prueba de que Inglaterra iba a tirar la bomba atómica en Córdoba si las cosas se le ponían mas difíciles en la guerra, tenés la madre de todas las primicias. Jamás nadie, ni Tam Dallyel, el vocero mas antagonista a la guerra y a Thatcher en el Parlamento, ni nadie de los muchos que han escrito en el Guardian, New Statesman o cualquier medio anti-Conservador ha dicho nada remotamente parecido. Porque aparte de que no hay prueba alguna (si la hubiese hubiera sido noticia de primera pagina en todos lados, el primer acto de agresión nuclear planeada desde Hiroshima), es simplemente inconcebible que Inglaterra, tras el papelón de Suez en que tuvo que dar marcha atrás con la invasión por hacer un acto de guerra sin el consentimiento americano, repitiera la experiencia de irritar a USA por cortarse sola, con un costo politico y militar mucho mas alto.

        Mas interesante que tus argumentos especificos son tus contradicciones de pensamiento. No porque sean tuyas, sino por reflejar la trampa insoluble en que se meten quienes se declaran democráticos en Argentina pero fanáticos entusiastas de la guerra. Arrancás de un argumento que, sin volver a su validez en las circunstancias, es profundamente legalista y de respeto a las normas, el tratado de Tlatelolco. Pero la única justificación de las guerras ofensivas es ganarlas. Las guerras ofensivas, de Luis XIV a Iraq y Afghanistan, nunca tienen otra justificación que la ambición del iniciador. Si se pierden, mejor dejarlas atrás, porque no tienen justificación moral. Mas aún cuando, como en el caso argentino, el iniciador es un gobierno dictatorial, asesino y repugnante en todos los aspectos. Especular sobre si Argentina hubiese hecho esto o aquello ganaba la guerra, cuando la motivación y objetivo de la guerra era sostener a la dictadura, es equivalente a ‘Hubiera preferido la continuacion de la dictadura si ganábamos” Ese ‘abamos’, la identificacion de la dictadura con la nación debería ser tabú para argentinos democráticos. No lo es, y envenena sin prisa pero sin pausa en montones de cosas aparentemente inconexas, ver Milani defendido por supuestas vestales de los derechos humanos. El principio fundamental que hizo a Milani posible es que, en el subconciente nacional, y particularmente para el progresismo de izquierda que teoricamente deberia ser el crítico mas severo de la dictadura,los militares asesinos no estuvieron ni estan tan mal si hacen cosas que a mi me gustan, ya sea atacar las islas o apoyar a Cristina.

        OJ Simpson es el caso mas conspicuo de la misma mentalidad en otro contexto. Una causa justa y cierta, el abuso a los negros en el sistema americano, se convirtió literalmente en la tarjeta de salida de la carcel para un asesino indefendible, por histerizacion de sentimiento.

      • David (idu) dice:

        Un amigo que trabajó en la Fábrica Militar de Aviones, me contaba durante la guerra, que la mayoría de las bombas que arrojaban nuestros aviones (a baja altura) sobre los barcos ingleses, sencillamente se “clavaban” en los barcos y no explotaban… porque las espoletas de hélice no llegaban a activarse.

        Dicho de otro modo: “nuestros” ataques SI fueron masivos.

        Tal vez a Córdoba la salvaron del holocausto nuclear las fallas de los manuales de procedimiento (o técnicos) de la Fuerza Aérea.

        Saludos.

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Guillermo, si los ingleses incurrieron en ilegalidad flagrante en 1982 respecto del tratado de Tlatelolco es asunto de bogas: se puede llegar a tener la mitad de la biblioteca en contra y la otra mitad a favor.

        Que la Argentina no pudiera acogerse a la “protección” que brindaba un tratado que firmó en 1967 pero luego no ratificó es el equivalente legal de querer cortar un pelo en cuatro, y probablemente así de inútil. Los ingleses fueron, como parte del Consejo de Seguridad, los redactores de ese documento, y ellos sí lo firmaron y ratificaron ante el resto de los países latinoamericanos. Si a posteriori de la guerra no hubo renuncias masivas a ese bodrio legal por parte de nuestros vecinos de continente es porque sus diplomacias son tan latinoamericanistas como sus clases dominantes.

        En cuanto a mi posición sobre la guerra, coincide plenamente con la suya: fue inmoral. No debió haberse iniciado jamás. No porque defienda el derecho de los kelpers a vivir en tierras que considero arrebatadas a nuestro país, sino porque no había la más mínima posibilidad de ganar la guerra, ya que Inglaterra tenía la “ultima ratio regum”, es decir la opción nuclear. Y nosotros no.

        Antes de la guerra, nuestras posibilidades de recuperar en forma negociada la soberanía, parcial o total de las islas, era enorme. Recibimos dos ofertas distintas (retrocesión, soberanía compartida) por parte de Whitehall: primero del gobierno laborista, en 1974, poco antes de la muerte de Perón, que desgraciadamente se murió sin alcanzar a darle mandato a su canciller Vignes para decir “Sí, aceptamos”.

        La otra, increiblemente, vino de la propia Margaret Thatcher, y le llegó al presidente de facto Viola algo así como un año antes de la guerra. Viola ni siquiera se calentó en contestar, porque ya el Ejército estaba barajando con el almirante Anaya que si se pudría el panorama social (verbigracia, paro activo y masivo de la CGT), se capturaban las islas en un súbito ataque de patriotismo. Estados Unidos apoyaría a la Argentina o al menos frenaría a los ingleses, ¿cómo no? Con tantos asesores en secuestro y asesinato como venía mandando el Ejército a El Salvador y a Nicaragua, ¿no éramos un aliado de primera clase de Washington?

        Los milicos argentinos son lo suficientemente pelotudos como para comprar este tipo de seguros de vida. Y el Departamento de Estado los vende con facilidad.

        La guerra fue el modo en que dos gobiernos increíblemente conservadores y también desnacionalizadores, el Proceso y el gobierno de Thatcher, ambos con popularidad a la baja, ambos enfrentando rebeliones sociales en la calle, buscaran alguna forma de legimitidad. Obvio que sólo la alcanzaría el que ganara la guerra.

        A Thatcher la guerra le vino bárbaro. Gobernó en la posguerra todo lo que quiso, empobreció a los trabajadores ingleses sin límite alguno, creó una desocupación tan salvaje que dejó sin base de apoyo social (y sin “glamour patriótico”) al partido obrero más fuerte de Europa (el Labour Party inglés), ganó el título de baronesa cuando ya estaba más loca que diez cabras por su Alzheimer, y fue enterrada con honores de estado cuando le hizo al mundo la gracia de morirse.

        De no haber sido por Galtieri y Anaya, probablemente las islas ya serían 70 u 80% nuestras, y los kelpers, ya de suyo pobres, salvo los miembros conspicuos de la FIC, se habrían ido mudando solos, expulsados únicamente por intolerancia hacia nuestra creatividad en la generación de pobreza, y nuestra inmensa propensión al gobierno de mano dura. Hoy, con un ingreso de casi U$ 60.000/habitante/año, son los sudamericanos más ricos del mundo.

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Guillermo: Tam Dalyell y sus asesores de defensa mostraron probadamente en varias sesiones del Parlamento que Thatcher estaba perfectamente dispuesta a usar un Polaris contra una ciudad argentina, si las cosas se le ponían jodidas en el Atlántico Sur y la campaña de recaptura de las islas se frenaba durante el invierno. Que el Parlamento los haya abucheado y la prensa patriótica y de centro los haya ninguneado y basureado, y finalmente ignorado, eso es otra historia.

        Por lo demás, cuando surgían estas denuncias en el Parlamento, el “Old Labour” que representaba Dalyell iba a la baja, y desde las entrañas mismas del partido se planificaba su entierro y reemplazado por esa versión perfumada y “business friendly” de laborismo que tan brillantemente desarrolló Tony Blair.

        Pero como la historia a veces pelea contra sus sepultureros, las versiones de la opción nuclear contra la Argentina resurgieron -y de un modo bastante convincente- cuando Ali Magoudi, el psicoanalista del presidente francés Francois Mitterrand, publicó en 2005 “Les Rendez-Vous”, cuya publicación había pactado con el presidente y los servicios franceses que fuera razonablemente posterior al deceso del mandatario.

        En forma bastante explícita, en la primera sesión de las muchas que tuvo Mitterrand con Magoudi, aparece el asunto de la bomba en Argentina, en forma inmediata al hundimiento del destructor HMS Sheffield por un misil antibuque francés Exocet disparado desde un avión (igualmente francés) Dassault Super-Étendard. Como consecuencia de ese imprevisto para los ingleses, Mitterrand aparece con horas de retraso en la sesión, y totalmente desencajado. Le confiesa a su terapeuta que “esa mujer horrible” (Maggie Thatcher) lo ha obligado a vomitarle los códigos electrónicos para discapacitar en vuelo el sistema de autoguiado final por radar de un Exocet atacante. Esa movida inquieta a Mitterrand, no porque se sienta particularmente obligado a proteger a los cordobeses, sino porque si se corre la bola en el Tercer Mundo de que Aérospatiale vende Exocets pero además le suministra al enemigo de cada comprador el modo de volverlo inefectivo, esa empresa no vuelve a ubicar un misil en ningún país. Queda claro que durante toda la terapia de Mitterrand y hasta un tiempo después, el doctor Ali Magoudi estuvo bajo supervisión del espionaje francés, hasta que se consideró que podía hablar y escribir lo que quisiera sin afectar seriamente los intereses de Francia como fabricante de armas.

        Eso volvió a recalentar -pero con menos rispidez- algunas discusiones en el Parlamento Británico. Pero a esa altura de las cosas, la Guerra de Malvinas ya era historia vieja y no le importaba a nadie. Eso sí, la sumisión de la política externa de Inglaterra a la de los EEUU se había vuelto total. En Vietnam, Inglaterra optó por quedarse sanamente fuera del conflicto (no así Australia). Pero desde Malvinas, los ingleses no se pierden una sola intervención militar de los EEUU en el Tercer Mundo: Irak, Afghanistán… participan en todas. Y en materia de armamento, se han vuelto cada vez más dependientes de los yanquis.

        Volvemos al posible bombazo en Córdoba. Aunque a los EEUU esa opción les hubiera causado mil problemas con la OEA, el problema -en la visión de Thatcher- habría sido de los yanquis, no suyo. Su primer objetivo era salvar su propio gobierno, que se estaba yendo al demonio hasta el día 2 de abril de 1982. ¿Alquien se acuerda de que las calles de Liverpool estaban barricadas por obreros y desocupados que luchaban contra la policía? ¿Y de que una ola similar de protestas urbanas empezaba a cundir por las viejas ciudades industriales del Norte, por no hablar de las rebeliones en las capitales del carbón en Gales?

        Sin duda los yanquis habrían tratado de frenarla a doña Maggie, pero Ronald Reagan no era lo que se dice un freno muy efectivo, y en el fondo no se podía permitir el descrédito global por derrota de su principal aliado militar, el Reino Unido, puntal principal de la OTAN. Antes que eso, tan capitalizable por la URSS, tuviera estado público, era preferible un bombazo en Córdoba y un tremendo despelote con las cancillerías de la en general dócil OEA. Eso también habría sido capitalizado por la URSS, pero mucho menos que una derrota inglesa a manos de un país de morondanga, como ya calificaba el nuestro.

        Por lo demás, si Ud. me pregunta el famoso “Qui bono” de los cuestores romanos a la hora de dilucidar un crimen, los ganadores absolutos de la Guerra de Malvinas fueron más los yanquis que los ingleses. No pusieron un solo muerto, se limitaron a suministrar misiles “Sidewinder” y mucha inteligencia satelital y de la otra (tenían y tienen infiltradas nuestras FAA hasta grados inimaginables). ¿Y cual es el resulado final? La OTAN -y por lo tanto también los EEUU- tienen su primera base aeronaval en el Atlántico Sur, y más a tiro de la Antártida que Sudáfrica. Que EEUU no haya puesto jamás allí un avión o un portaviones no quiere decir que no lo pueda hacer. Las Malvinas son de la OTAN. Como jugada, les salió redonda.

        Lo del posible ataque Polaris a Córdoba era cierto. Fue la propia Fuerza Aérea Argentina, vaya a saber si por inepcia o por cálculo, lo que evitó el hundimiento de la cantidad necesaria de buques ingleses que podría haber desatado esa catástrofe.

      • guillermo dice:

        Daniel, vivo en Inglaterra desde 1972. Viví la guerra de Malvinas desde aquí, seguí las intervenciones de Dalyell en el Parlamento sobre el tema durante y despues, mas todo lo que se publicó y ha publicado aquí sobre el tema. Si no lo leía de primera vuelta, cualquier amigo argentino aqui avisaba sobre algo que se publicó. Obviamente fue EL tema entre argentinos en Inglaterra por mucho tiempo. Nadie , en la prensa o en el Parlamento, habló nunca sobre plan de Thatcher de usar la bomba contra Córdoba, o cualquier ciudad argentina. Porque es un disparate. No le hubiera ganado la guerra si no podía ganarla por metodos convencionales . La reacción general en contra en el mundo hubiese sido colosal, y la reacción interna igual. Como decís, Thatcher al arrancar la guerra estaba en un momento político muy vulnerable, y era posible que perdiese la próxima elección. Ganar la guerra la convirtió en invincible, pero si la hubiese estado perdiendo y encima tira la bomba, ahí hubiese caido en 5 minutos. Que consideres eso como posible me hace sospechar que entendés poco de la idiosincracia inglesa y funcionamiento del sistema, y le proyectás tremendismos y bestialidades que desgraciadamente no son inimaginables en Sudamerica.
        No hay nada en Internet sobre lo que decís, salvo referencias a la biografia de Mitterrand de Ali Magoudi en 2005. 1) Cabe preguntarse sobre la seriedad, ética y honestidad de un profesional dispuesto a violar confidencias de su paciente, aun muerto, cuando no es un biógrafo profesional. Cashing in es una frase inglesa bastante adecuada a la situación 2) Sé bastante del negocio editorial. Para que una biografía de alguien sobre quien ya hay muchas (o muchas a publicarse por aniversario) se publique, o es una obra de una seriedad académica excepcional, magistralmente escrita, o tiene algo sensacional que revelar. Las opciones deben debe haber sido: Editor: con lo que tiene escrito, adelanto de Euros 10.000, con lo de Thatcher 100.000, serializacion en Le Figaro, entrevistas en TV 3) Para llegar a ser presidente de Francia o Primer Ministro, y hacerlo bien (Mitterrand y Thatcher, en puntas opuestas de ideologia, hicieron lo suyo muy bien para sus votantes) hay que tener una gran capacidad de calculo de costo y beneficio de cualquier decision. De la misma forma que hubiese sido un desastre innecesario para Thatcher usar la bomba, en qué afectaba a Mitterrand que Thatcher volara Córdoba? Como hemos visto mil veces, la compasión por miles de muertos civiles en la otra punta del mundo nunca ha motivado las decisiones de ningún lider, de la ideología que sea. No cambió la situación de los campos en 1944, no cambia la de los refugiados hoy. Mitterrand le debe haber dado los códigos porque era políticamente imposible para él, líder de un país de la Unión Europea con varios territorios de ultramar estilo las Malvinas, negarse al pedido de ayuda de otro país de la UE en la misma situación, atacado. Imaginate la posición de Francia en la próxima cumbre de la UE, con UK denunciando la colaboración de Francia con la dictadura argentina. Sin hablar de la reacción dentro de Francia misma, en la estela de los asesinatos de las monjas (para entonces resabidos y publicados en Francia), cual hubiese sido la reacción de Alemania, Holanda (que mas de 20 anios despues no dejó entrar a Zorreguieta al casamiento de la hija), etc? Argentina entonces era un paria desamparado. No es que ahora sea una potencia, pero no tiene el estigma de ser una dictadura asesina.

        Hacete el favor de no aceptar cualquier cosa que leas en internet, o se publique. Alguien dijo algo que me parece hay que recordar siempre: No todo lo que pensamos merece ser dicho, no todo lo que decimos merece ser escrito, no todo lo que se escribe merece ser publicado, y no todo lo publicado merece ser leído. Le hacés un favor a Thatcher apoyando historias que se caen solas.

      • Juan el Bautismo dice:

        Como se puede ver en varios sitios en Internet

        No hay nada en Internet sobre lo que decís

        Hacete el favor de no aceptar cualquier cosa que leas en internet

        Un clásico

        Pero que atacar las islas o apoyar a Cristina sea causa legitima y justa como la antidiscriminacion es nuevo, Guillermo, vamos todavia

      • guillermo dice:

        1)No hay nada en internet sobre lo que Daniel dice de plan inglés de usar bombas atomicas en Argentina, salvo el psicoanalista de Mitterrand haciendo plata despues que se le murio el paciente. Un profesional de primera categoria, vendiendo las confidencias de su paciente, especialmente si son escritas por el. Nada. Si encontraste un sitio, ponelo.Y si alguien escribiendo algo sobre un politico pasa a ser la referencia, debe haber bastantes cosas en internet sobre ‘la verdad sobre Cristina Kirchner.’

        2)Das pena. Te recomiendo leer el parrafo final de mi respuesta a Daniel, y tratá de practicarlo.

      • Juan el Bautismo dice:

        “Para mi Malvinas es como irse a la cama con una profesional sesentona de terminal de tren.”

        guillermo Says:
        marzo 22, 2012 en 4:54 pm

      • David (idu) dice:

        El fisgón-service-bloguero Juan Bautista, sigue demostrando su oficio.

        Hurga, hurga, hurga… algo siempre encuentra.

        No suelo descalificar a nadie, pero ¡Juan, qué desagradale que sos!

        Abel: podés censurar esto. Lo que no puedo es guardarme tranquilito cada vez que este personaje “investiga” a sus “enemigos” del blog.

      • guillermo dice:

        Curiosamente, no puedo encontrar un solo comentario mío en posts de Marzo 2012. No sólo en posts sobre Malvinas o Chile o temas relacionados, en ninguno. Como sería inconcebible que lo hubieses inventado, por favor sé un poco mas detallado en la cita.

        De lo contrario, como no espero que Abel saque tus barbaridades (jamás censura a uno del bando por incorrecto que sea), mi unica esperanza es que Herodías y Salomé cierren trato de una vez.

      • guillermo dice:

        Herodes, la pobre Herodias no tuvo que ver.

      • guillermo dice:

        Daniel, esto es de la internet sobre el libro que citás como evidencia de Thatcher planeando usar la bomba en Argentina:

        De Le Monde:

        En savoir plus sur http://www.lemonde.fr/livres/article/2005/11/25/ali-magoudi-dans-l-inconscient-de-mitterrand_714279_3260.html#Hk6RdTFokX1af0sk.99Ali

        Magoudi, dans l’inconscient de Mitterrand
        La presse étrangère a cru que son livre racontait les séances de l’ancien président sur le divan. “Rendez-vous. La psychanalyse de François Mitterand” est en réalité une fiction basée sur des entretiens.

        La prensa extranjera ha creido que su libro narra las sesiones psiconaliticas del viejo presidente en el divan. En realidad ‘El psicoanálisis de Francois Mitterrand’ es una ficción basada en entrevistas…

        http://www.lagrue.ch/archives/2006/06.01.07/magazine.htm

        La série d’entretiens filmés à l’Elysée entre 1984 et 1986 entre François Mitterrand, le journaliste Pierre Jouve et le psychanalyste Ali Magoudi est diffusée pour la première fois à la télévision: France 5, dimanches 8 et 15 janvier, à 17 h

        La serie de entrevistas filmadas en el Eliseo entre 1984 y 1986 entre Francois Mitterrand, el periodista Pierre Jouve y el psicoanalista Ali Magoudi será difundida por primera vez en television, canal France5, domingos 8 y 15 de Enero, 17 hs.

        Es posible/creíble que si Mitterrand, en entrevistas filmadas y pasadas por televisión hubiera revelado
        que Thatcher le
        dijo que iba a tirar la bomba atomica en Argentina si el no hacía lo que ella quería, ningun diario francés o inglés haya publicado esa noticia increíble? Y si lo hicieron, no quedan rastros en internet? Nadie lo vió/comentó/puso en blogs?

        Lo de la ‘bomba’ debe haber salido en el libro, no en las entrevistas. Por lo tanto, es la palabra de Ali Magoudi (su ‘evidencia’ en ese caso son las notas escrita por el durante la entrevista (o diez anios despues) sin que nadie pueda confirmar si son ciertas o autenticas .

      • Juan el Bautismo dice:

        “No tengo mas que admiracion por el Viagra”

        guillermo Says:
        marzo 22, 2012 en 4:54 pm

        https://lalectoraprovisoria.wordpress.com/2012/03/22/lectura-imprescindible/#comment-95402

  3. CV dice:

    No sé si es muy necesario clasificar a la Argentina… Hago un par de comentarios breves:

    1. La existencia de la primer arma nuclear se puede considerar que era éticamente impermisible (¿Vieron la obra de Teatro Copenhague?). Cuando estas ya existen y algunos países las poseen, la discusión ética cambia y mucho.

    2. La disuasión nuclear funciona (hasta el momento).

    3. El tema (y esto puede parecer un poco alejado de la cuestión pero yo creo que no lo es tanto) es que nos vienen “pisando la cabeza” mal… Dónde se “corta el bacalao” (todavía) no son “improvisados” o “amateurs”: primero decidieron “desendeudarnos” (en dólares) a fondo y después deciden que nuestro destino es volver a “endeudarnos” (en dólares, obvio) a fondo…

  4. Daniel Eduardo Arias dice:

    La disuasión nuclear funciona… hasta ahora.

    • CV dice:

      Y sí. Es el problema de las ciencias sociales… Pregunta: va a publicar estos posts en formato libro?

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        La idea está. Pero no me resigno a hacer “la fácil” de los periodistas que publican libros, que es ensartar capítulos como si fueran chorizos y sacar un libro desordenado y lleno de redundancias. Trataría de hacer algo con estructura de verdadero libro de divulgación histórica, y eso da un trabajo enorme de reescritura.

        Por lo demás, fuera de Siglo XXI o alguna otra editorial chica pero rebelde, el problema de un libro así es la difusión y la distribución física de libros de papel, asunto caro donde las empresas rara vez arriesgan un mango.

        La venta de e-books es sólo presuntamente más barata, porque para ranquear alto en librerías virtuales tenés que garpar campañas de venta, y decididamente lo mío no es el márketing.

        También conspira contra el e-book el hecho de que el lector argentino tipo, al menos en las grandes ciudades, prefiere ir a una librería real y llevarse el libro impreso en papel, en forma anónima, sin tener que llenar formularios en internet donde se le pide hasta el grupo de sangre. Ese mismo lector prefiere el papel porque el soporte electrónico de un e-reader o una pad todavía interfieren el contenido: son objetos más importantes, o en todo caso más caros y frágiles, que el material que llevan en su memoria. Un libro se te moja un poco y lo leés igual. Un I-Pad lo leés en una plaza y te exponés a que te lo roben.

        Pero el problema de fondo es que yo no sirvo para hacer el trabajo que antes hacían -y ya no hacen- las malditas editoriales. Bastante laburo es investigar y escribir honesta y decentemente. A esta altura de la vida, estoy podrido de publicar libros sin propaganda y sin distribución. Y que se vendan solos “cuando se alinean los planetas”.

        Lo digo tras haberse vendido 17.000 ejemplares de alguno de mis primeros libros, uno de 2003. La obra se vendió solita, nomás, por boca a boca, sin que la editorial del caso (Alfaguara, supuestamente la #1 y la más seria) se calentara en promoverla, tras publicarla tres años más tarde de darle luz verde, para lo cual se había tomado otros dos años.

        No pretendo siquiera entender el mundo editorial. Sé que está en crisis, nada más. Máxime en un país donde, al menos desde los ’90, la gente que lee no tiene guita, y donde la gente que tiene guita no lee. Salvo basura de autoayuda.

      • David (idu) dice:

        Es cierto lo del mundo editorial.

        “Casi” te ganan por cansancio.

        Decidí publicar mi libro pagándolo de mi bolsillo, con una editorial chica y ganas de hacer las cosas más o menos bien.

  5. Federico dice:

    Muy buen capitulo. Sería bueno hacerlo libro. Faltan libros sobre la historia nuclear en Argentina.

  6. Me permito un par de observaciones (que espero no sean inexactas) mas una consulta para el amigo Arias.

    Según tengo entendido, la familia WE.177 (última bomba nuclear en servicio de la RAF y última arma nuclear táctica desplegada por el Reino Unido) se produjo en tres versiones:

    WE.177A: primera versión, “boosted fission weapon”, yield de 0.5 a 10kt, para la RAF y la FAA, Arma Aérea de la Flota.

    WE.177B: exclusiva de la RAF, “thermonuclear weapon”, yield fijo de 450kt, solo empleada por bombarderos de la RAF.

    WE.177C: versión exclusiva de la RAF Germany como arma táctica, yield fijo de 190kt, solo empleada por los Jaguar y posteriormente Tornado desplegados en ese teatro.

    Con respecto a la WE.177A que nos interesa en esta tira, la historia oficial británica sostiene que una veintena de estas armas dejaron el inventario de la FAA cuando se dio de baja el último portaaviones convencional en 1979, y sus Phantom y Buccaneer pasaron al servicio de la RAF, conservándose una cantidad de WE.177A para ser utilizadas en función antisubmarina por los helicópteros Wasp y Wessex entonces en servicio. El Westland Sea King y el Sea Harrier realizaron pruebas de desprendimiento pero teóricamente nunca fueron “cleared” para el uso de esta bomba en función de carga de profundidad hasta después de la guerra de Malvinas.

    Siguiendo con el relato oficial británico, en la urgencia de enviar la Task Force al sur, las WE.177 permanecieron a bordo de diversos buques de escolta (HMS Broadsword, Brilliant, Coventry y Sheffield) para ser luego cobijadas en los teóricamente mas seguros pañoles de los portaaviones Hermes e Invincible, y otras unidades auxiliares que no cumplían funciones antisubmarinas (RFA Fort Austin, Regent, Resource y Fort Grange). El MdD británico solía sostener que ningún buque con armas nucleares a bordo entró dentro de las aguas territoriales de las islas ni a ninguna otra área incluída dentro del Tratado de Tlatelolco. Ese es su relato oficial.

    No me consta que las WE.177A pudieran ser lanzadas por los Sea Harrier embarcados. Como dije antes hubo pruebas de desprendimiento en la preguerra, como se observa en esta foto:

    En la posguerra, el arma fue teóricamente declarada operacional para ese sistema de armas. En todo caso, la amenaza en 1982 no hubiera sido territorial: el Sea Harrier FRS.1 era corto de alcance, la WE.177 solo podía ser cargada en un soporte interno, los mismos que estaban diseñados para tanques externos de combustible, con lo cual el alcance del avión se hubiera reducido aún mas. Su única utilidad entonces hubiera sido el uso táctico en las islas, sea por impacto en superficie, air burst o “colocada” con paracaídas. .

    Aquí comparto un enlace con más información sobre la WE.177:

    http://www.nuclear-weapons.info/vw.htm#WE.177

    Y dejo de aburrirlos, con una pregunta para Arias: ¿cual es la diferencia principal entre una “boosted fission weapon” y una “thermonuclear weapon”, la WE.177A y la WE.177B/C?

    Yo también me anoto con una copia del libro, cuando salga.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Pablo Ziegler: ante todo, glad to meet you. Las bombas nucleares antisubmarinas que se trajeron los buques específicamente de combate de la Task Force desde ya eran demasiadas como para suponer que no hubo tiempo de sacarlas de las fragatas y destructores. Eran del tipo “A”, “thermonuclear boosted fission”. Eso paso a explicarlo después.

      El hecho de que el mayor stock de las WE-177 estuviera en los pañoles de bombas de los dos portaviones auxiliares tiene causas múltiples: eran las unidades mejor defendidas, entre otras cosas, por la capacidad antisubmarina no nuclear y nuclear, pero además por la eficaz defensa antiaérea de largo alcance -dada por el entonces formidable sistema misilístico Sea Dart- del enjambre de fragatas y destructores que les fungían de barrera. El único caso en que se pudo vulnerar esa formidable suma de defensas escalonadas en profundidad fue el ataque sorpresivo, a larguísima distancia y desde una dirección inesperada -el Sudeste- al HMS Invincible, cuando la guerra ya estaba prácticamente perdida.

      En cuanto a la diferencia de una bomba de fisión y otra de fusión, las diferencias básicas son dos: la de fisión se basa en la ruptura en cadena de isótopos de átomos pesados muy físiles en estado de gran pureza: plutonio 239 y uranio 235. La bomba de fusión, en cambio, funciona “construyendo” atómos de helio (muy livianos) haciendo chocar violentísimamente entre sí deuterio y tritio, isótopos del gas más liviano de la tabla de Mendeleiev, el hidrógeno. El deuterio y el tritio son precursores termonucleares del helio.

      La violencia cinética de ese choque fusionante implica vencer la repulsión electromagnética que el tritio y el deuterio inozados, y por lo tanto cargados positivamente, ejercen entre sí. Esas temperaturas capaces de vencer la repulsión magnética de los núcleos de tritio y deuterio y lograr su fusión en Helio se obtienen únicamente con una explosión de fisión previa. Dicho de otro modo: toda bomba termonuclear tiene como espoleta detonadora una bomba atómica.

      La bomba H tenía, en sus años juveniles, el atractivo de que su potencia teórica era ilimitada: podías superar tranquilamente los 50 megatones (la máxima potencia detonada jamás), lo que suponía infligir daños termocánicos totales a blancos muy alejados del punto real de detonación. Para la puntería pésima que lograban los sistemas de navegación de los misiles intercontinentales de la década de fines de los ’50 y ’60, eso era más que adecuado. Potencia mata puntería.

      Pero los sistemas de navegación fueron mejorando muchísimo desde mediados de los ’80, y su salto cuántico lo dieron con ese invento primero militar y ahora de uso civil: la flota satelital de navegación global GPS, y los sistemas parecidos que han desplegado Europa y viene construyendo Rusia.

      La navegación satelital, respaldada por la vieja inercial, hizo que los misiles que llevaban cabezas múltiples de entrada independiente, o MIRVS, fueran reprogramados en muchos casos. En lugar de “anillar” un blanco para maximizar la devastación en el punto central del anillo, se podía hacer que cada cabeza embocara directamente cada cual su propio blanco, aunque estuvieran relativamente alejados, y con más de un 80 o 90% de posibilidades de acertarle plenamente, y eso quiere decir no a un par de kilómetros de distancia, sino directamente encima, con un error de metros. El Polaris destinado a Córdoba tenía 3 MIRVS de precisión relativamente baja, con un par de kilómetros de error: en 1982 todavía la onda era “anillar” el blanco. Que en el caso de marras iba a ser la Fábrica Militar de Aviones, distante unos 10 kilómetros del centro de la capital cordobesa. Sí, claro, aunque la precisión era aleatoria, de la Fábrica no iba a quedar nada, y del millón de cordobeses que habitatan entonces la ciudad, habría muerto una cantidad dependiente de la deriva del artefacto hacia el Oeste, y de las condiciones climáticas en el momento del ataque.

      La precisión casi quirúrgica que trajo la navegación satalital a mediados de los ’80 hizo que se volviera plenamente a la bomba termonuclear de baja potencia, en el orden de dos dígitos de kilotones e incluso uno. Las bombas termonucleares son compatibles no sólo con las altísimas potencias sino también con las muy bajas, y algunas de ellas vienen con el changüí de poder regular su rendimiento termomecánico antes del lanzamiento. El piso de potencia lo da la espoleta, que es una bomba A, cuyo rendimiento termomecánico, por muy pequeño que pueda ser, no es alterable: es “de diseño”.

      Ahora voy a tu pregunta sobre la WE-177 “A”. Históricamente, en el pasaje de la bomba A a la bomba H surgieron híbridos precursores de la H que siguen vigentes, y esas son las bombas atómicas “boosted”, polenteadas en su rendimiento por una pequeña carga de tritio-deuterio, o de sustancias químicas sólidas generadoras de tritio y deuterio fusionables. En tales bombas la fuente principal de energía termomecánica sigue siendo la fisión de plutonio 239 (olvidémonos del uranio 235, ya casi no se usa), pero la fusión del tritio-deuterio da un plus de rendimiento nada despreciable.

      Es a partir de estos híbridos que surgió la idea de Teller y Ullam, entre fines de los ’40 y principios de los ’50, especularon con hacer una bomba en la que una implosión de rayos X emitida por una carcaza externa de uranio 238 provocara un “confinamiento inercial” (en mi barrio, una compresión de puta madre) de un inventario importante de deuterio-tritio, o de una mezcla de precursores sólidos de ambos, colocada en el centro mismo del artefacto.

      Esta es la bomba H pura y dura de dos etapas, cuyo rendimiento termomecánico total viene de la fusión de ese inventario de isótopos livianísimos. Y después surgió otra cosa todavía más potente y letal: la H de tres etapas. De esa hablamos otro día, pero no hay muchas en los inventarios de las potencias. Nadie se juega hoy por las potencias excesivas, o por la incertidumbre, decidida sólo por los vientos y lluvias, sobre el alcance del “fall out” radioactivo. Los imperios quieren conquistar tierras, y si las vuelven inhabitables durante siglos se apartan de su objetivo.

      Lo que descubrieron a continuación del desarrollo de la Teller Ullam de dos etapas los desarrolladores de “physics packages”, eufemismo de expertos por caños nucleares de todo tipo, es que la bomba H era fácilmente compactable, tanto como la A. Pero tenía ese plus encantador de la potencia ilimitada, tan buscado en los ’60, como el de (en algunos casos) su regulación para arriba o para abajo previa al disparo, siempre útil en lucha antisubmarina, y apreciado cuando los misiles crucero y los balísticos intercontinentales se volvieron tremendamente precisos.

      Ese última ventaja de la regulación la tienen también algunas “fusion boosted fission bombs”, como la WE-177 en su versión A, la que aquí vino en muchos, muchos barcos. Y que se fue al fondo con varios de ellos. En el caso del HMS Sheffield, de modo indiscutible.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Añado que llegado el caso de que la Armada hubiera logrado alguna efectividad en acercarse al núcleo de la Task Force con sus submarinos (no la tuvo, ni siquiera en el heroico caso del ARA San Luis, por fallas de los torpedos alemanes), los portaviones ingleses no hubieran tenido el menor problema en usar los Sea King e incluso los Harrier contra nuestros submarinos con las cargas de profundidad que hicieran falta, químicas o nucleares, aunque se salieran un poco del manual.

      Cuando las cosas se ponen bravas, lo primero que se pierde es el manual, y la gente empieza a improvisar. Nunca llegamos a darle semejante susto a los ingleses y soltarle un torpedo a un portaviones, que en general no se desplazaban mucho hacia el Oeste. Pero es evidente que los gringos venían preparados para cualquier cosa. No son tontos.

      • Daniel,

        Agradezco muchísimo tu generosa respuesta.

        Coincido en que venían preparados para cualquier cosa, pero aún así, la posibilidad de haber utilizado nukes como cargas se me antoja difícil, pero es solo esa una opinión… es cierto que el manual se pierde cuando aprietan las circunstancias y se hace necesario improvisar: solo de su lado y durante el conflicto, los giróscopos de VC-.10 atornillados en los Vulcan, la peregrinación en busca de bombas de 1000 libras, el sistema de navegación de los Harrier GR.3 y sus alas taladradas son pequeñas muestras de eso mismo.

        ¡Saludos!

  7. Daniel Eduardo Arias dice:

    Hay libros sobre la historia nuclear del ispa, Federico, sólo que no son obras de divulgación sino que han sido escritos para académicos e historiadores, de modo que su estilo es el característico de los “papers”, los informes de carrera de los investigadores.

    Algunos de ellos han sido mis fuentes por su buen manejo doble: por un lado, de la entrevista presencial a protagonistas, por otro, de la bibliografía académica internacional que, creas o no, ha generado nuestro Programa Nuclear, especialmente entre “scholars” yanquis. Ese doble manejo es privilegio de poquísimos. Y Hurtado a tenido acceso a toda la generación fundacional de la CNEA

    Creo que el autor más interesante e informado es Diego Hurtado de Mendoza, y generalmente publica a través de la Universidad Nacional de San Martín, la UNSAM. Ése es un autor excelente y además imprevisible, como debería serlo todo historiador serio. Lo podés googlear y leer online algunos de sus artículos, y decidir después como te conseguís un “obras completas”. Hurtado

    La UNSAM tiene un desarrollo editorial que “olvidate de EUDEBA”.

    El embajador Max Cernadas, a quien cito frecuentemente, tiene un libro de 2016 editado por la citada EUDEBA, el cual fuera de un panegírico acrítico, casi agiográfico, del presidente Alfonsín, quien tanto mal le hizo a la CNEA, está lleno de información impresionante y de primer agua sobre cómo don Raúl de todos modos logró evitar una segunda posible carrera armamentista con Brasil, la cual a su vez fue el pilar fundacional del Mercosur. Cosa que Cernadas explica claramente, y que pocos saben. Esa es otra fuente que recomiendo.

  8. Daniel Eduardo Arias dice:

    Perdón por los dedazos orto-gráficos del posteo anterior contestándole a Federico. Se me escapó el “publíquese” antes de poder hacerle la revisión y corrección, y Worldpress no te da oportunidades de introducir cambios.

  9. Daniel Eduardo Arias dice:

    A David Idu: lo de las espoletas de las viejas bombas inglesas MK-17 de 1000 libras que usaba la Fuerza Aérea Argentina es estrictamente cierto.

    Estaban seteadas como para armarse en vuelo si eran disparadas desde al menos 70 u 80 metros de altura, y lógicamente tenían un sistema de retardo de varios segundos, como para evitar la destrucción del avión atacante o de su numeral -que venía volando generalmente detrás- cuando sobrevolaban el barco atacado.

    Pero como descubrieron rápidamente los aviadores argentinos, atacar un blanco naval volando por encima de los 15 metros sobre el agua era ser “adquirido” inmediatamente por los radares de tiro de las baterías antiaéreas y misilísticas. Y cazado como un pato. La densidad de fuego antiaéreo y la cantidad de misiles disparados era espectacular.

    Eso obligaba a ataques rasantes, especialmente en la corrida final, que en su versión clásica y de Fuerza Aérea, es la que decide la puntería buena o mala, y que dura unos 10 segundos. A tener en cuenta, en ese tiempo un A4 de la FAA acelerado a fondo recorre 2,5 kilómetros manteniendo una línea recta. También son 10 segundos para que los predictores de tiro de las baterías antiaéreas pongan una muralla de balas delante de la trayectoria de tu avión, y vos simplemente te estrelles contra ella.

    Lo que sucedía entonces, con eso del ataque demasiado rasante, era un problema doble: la bomba disparada no lograba armar su espoleta, aunque estuviera correctamente apuntada (es decir, contra el agua, a unpar de metros antes de la línea de flotación del barco). Pero no se armaba por falta de recorrido en la caída vertical. Efectivamente, David, hay una hélice que gira en la popa de la bomba, y ésta queda lista para estallar tras N giros, y ni uno menos.

    El otro problema de la MK-17 era que resultaba demasiado robusta y pesada, como que había sido diseñada para romper búnkeres, no barcos. Eso la volvía sobreperforante: no era infrecuente que traspasara una fragata de borda a borda, saliera por el otro lado, y cayera en el agua sin explotar. En el caso de buques de fierro, no de aluminio, y de construcción más robusta que las fragatas y destructores, como eran los de operaciones anfibias, tampoco era imposible que la bomba quedara alojada sin explotar a cierta profundidad del casco del buque.

    Sucedió incluso un caso con una bomba más lógica y liviana en ataques antibuque, la Expal española de 250 libras frenada por paracaídas, que ésta rebotara en el agua, perforara un largo recorrido ascendente dentro del buque, arrasando lo que hubiera a su paso, y saliera del mismo como un misil para caer al agua sin más contratiempos. Eso lo que le sucedió el 25 de mayo de 1982 a la fragata clase 22 Broadsword, que iba de escola antiaérea cercana del destructor clase 44 Coventry.

    La Coventry se ligó tres bombas del mismo tipo, pero mejor apuntadas, de las cuales dos llegaron a estallar y hundieron ese barco en cosa de 25 minutos. Por el contrario, la Broadsword salió agujerada en el casco y en el techo del hangar por el rebote ascendente de la bomba. En el medio, quedó discapacitada la electrónica de la unidad, y el helicóptero se transformó en puré de chatarra aeronaval.

    La Fuerza Aérea peleó su propia guerra de Malvinas, sin mayor conexión con las otras dos.

    Como observaron los aviadores de la Armada, que también volaban con A-4, la FAA perdió oportunidades increíbles por su mala elección de bombas y espoletas, y eso más bien por el autismo de cada fuerza, su falta de comunicación y sus rivalidades.

    Los aviadores navales, que a la hora de los tiros contaban con apenas 8 aparatos de ataque, terminaron hundiendo más o menos el mismo tonelaje que los de la FAA, que tenían más de 50 operables, y eso porque en lugar de una corrida de bombas rectilínea optaban por una zigzagueante, que dificultaba su puntería pero también la de las armas antiaéreas inglesas, y fundamentalmente porque usaban una bomba bastante liviana (250 libras, o por ahí), la Snakeye yanqui, frenada por cuatro chapones desplegables que actúan de paracaídas. Esa bomba no es sobreperforante, y cuando pega, explota ADENTRO del barco atacado.

    Como los aviadores de ataque de la FAA fueron inevitablemente aprendiendo sobre la marcha, pasaron promediando la guerra de la MK.17 a la Expal española, pero sin los resultados terriblemente certeros de la Snakeye, que nació antibuque por diseño. Salvo que consideres casos como el de la citada Coventry, o el más impactante de todos, el de los buque de operaciones anfibias Sir Galahad y Sir Tristam; otro par de victorias pírricas obtenidas por la Expal con paracaídas, ya con la guerra perdida.

    La MK-17 probó ser devastadora en una ocasión; cuando agarró a la HMS Ardent “de enfilada” (un tiro difícil pero ideal, porque la bomba recorre el casco a lo largo del buque) durante los días del combate de San Carlos. Es difícil de todos modos saber qué la hundió: el buque se ligó tres olas de ataque sucesivas, dos de la FAA y otra de la Armada. Es de no creer lo que duró a flote, con los agueros e incendios que tenía.

    La MK-17 con espoleta mal seteada salvó, en mi calculo, al menos a ocho buques ingleses. Y tal vez a la ciudad de Córdoba.

    Y lo mejor es que era una bomba inglesa, je.

    • Una última acotación a riesgo de secuestrar el thread: yo al día de hoy no estoy seguro de que las Mk.17 estuvieran mal seteadas, sino que simplemente, con ese perfil de ataque, no había otro modo de setearlas si el A-4 pretendía salir entero de la corrida de tiro. Lo mismo pasó con las “bómbolas” (AN-M65 americanas con cola de Mk.17 y otra espoleta) que también revolearon los Skyhawk: demasiado pesadas, demasiado robustas y con un fatal y necesario delay para un blanco muy blandito como esos buques británicos. Coincido respecto al uso de las Mk.82 SnakeEye por ARA y las ExPal por FAA.

      Digo, nomás, que el hecho que la Mk.17 fuera vieja no deja de hacerla efectiva: el problema era el perfil de ataque y el objetivo. La Mk.17 de hecho no es mas que una variante de exportación de la serie Mk.1X británica, con diferente spacing entre lugs, prácticamente idénticas a las que los Vulcan tiraron sobre Puerto Argentino, un objetivo y perfil mas apto para esa bomba.

      Curiosamente, una de las últimas aviaciones navales que entrenaba en ataque a buque de superficie con bombas duras por ea época era la Royal Navy, que hasta fines de los ’70 planteaba un perfil de ataque rasante y a alta velocidad con cuatro 1000 pounders en la bodega de sus Buccaneer. La diferencia era, justamente, entrarle “de enfilada”, como decís vos, o con la clásica maniobra parabólica que ese aparato.

      ¡No los aburro mas!

  10. Juan el Bautismo dice:

    Con respecto a guerra marina nada que no incluya supercavitacion llama el interes. De hecho, problemas psysiocraticos de David, Vitor, Guillermo, evidentemente surgen por falta todal de supercavitacion en el hogar

    • David (idu) dice:

      En la ex URSS, a los opositores se los mandaba a centros psiquiátricos.

      Aquí, felizmente no llegamos (aún), pero por las dudas, no insistas.

      Saludos.

  11. Para Daniel Arias: gracias, gracias, gracias. No solo por la información sobre la CNEA, INVAP, etc. sino por la lección de Historia que das en estas respuestas. Y gracias por tu generosidad al recomendar a Hurtado y Cernadas. Pero…no podrías hacer un esfuercito, escribir el libro y hacer una colecta entre tus admiradores (seguro que Abel se anota primero) para publicarlo? Dale!!! Abrazo de admiradora.
    PD estoy dispuesta a leerlo y ayudarte con la corrección de estilo antes de la publicación!!!

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Muchas gracias por el generoso ofrecimiento, Elena. Realmente, de corazón.

      Guillermo, cuando Tonton Mitterrand empezó sus consultas con Magoudi, pactaron de movida que “Les Rendez-vous” se publicara pasada una década del deceso del presidente francés.

      Los motivos de cada uno están bastante claros: Magoudi podría vender “merchandising” editorial y recaudar mucho más que con su mero diván. Mitterrand podría resucitar durante dos o tres semanas en los medios, casi como si estuviera vivo, a una década de su entierro. Para el ego gigante que suelen tener los presidentes, it’s a wet dream. Y de paso, podía cobrarse post-morem algunas viejas cuentas, entre ellas, algunas políticas y otras familiares.

      No sos el primer argentino largamente residente en Inglaterra que me dice que no entiendo la política inglesa. Puede ser. Pero me parece que los países que pierden guerras entran en grandes crisis políticas y cambian de gobierno inmediatamente, a veces de modo pacífico pero no forzosamente.

      Por alguna causa, el compromiso popular que logró suscitar Thatcher con la tarea sagrada de recuperar las islas fue mucho mayor que el que logró inspirar el tory Anthony Eden cuando invadió Egipto junto con Francia para devolverle el canal de Suez “a sus legítimos dueños”.

      Supongo que la fama de carniceros de su propio pueblo que tenían los militares procesistas excedía el desprecio habitual que genera en un británico de clase media un coronel egipcio golpista pero popular y que ha derribado a un monarca apestoso, como Farouk. Muchos ingleses de izquierda asumieron que darle una paliza a nuestros milicos era hacerle un bien a la humanidad, o al menos a los derechos humanos.

      La cuestión colonial no se la plantearon de ningún modo porque sencillamente no había un solo argentino oprimido entre los más o menos 1800 kelpers de sexta o séptima generación que poblaban el archipiélago en 1982. La Argentina tenía muy pocas posibilidades de suscitar simpatías anticoloniales. No con el gobierno de mierda que tenía, y sin “underdogs” hispanohablantes explotados por la FIC.

      Supongo que eso explica la tremenda soledad del increíble y muy escocés MP Tam Dalyell cuando argumentó contra la guerra de Malvinas (el jefe laborista Michael Foot lo echó de su cargo), cuando pasó décadas probando que Thatcher hizo torpedear al ARA Belgrano para impedir el acuerdo honorable con que el peruano Belaúnde Therry trató de frenar el conflicto ya cuando volaban las balas, y finalmente, last but not least, en este horrible tema de su emperrada investigación del eventual bombardeo de Córdoba que doña Maggie y el MoD se guardaban en la manga, “just in case”.

      Podríamos pasarnos la vida discutiendo este tema, pero cuando Dalyell interpeló a la Royal Navy sobre el asunto, al lord admiral Lewin lo hizo sudar tinta mientras iba desempolvando pruebas. Y sus colegas laboristas, archipodridos de la honestidad y persistencia de Dalyell, lo dejaron solo también en este asunto, y prefierieron asumir que el viejo Tam estaba un poco chiflado, como en los casos de ir a la guerra y de hundir al Belgrano, y tantas otras decenas de asuntos en los que Dalyell rompía la disciplina partidaria y las pelotas con su infatigable capacidad de investigación. En este, como en otros casos, tanto tories como liberals y labour simplemente ignoraron todo lo que el escocés presentó con documentación, y al día siguiente hicieron lo mismo hizo toda la prensa de izquierda británica. Razón que explica la escasa presencia y sustancia que tiene hoy el tema en Internet. Y que todo el mundo este asunto de usar armas nucleares contra la Argentina lo considere una rareza de las tantas de la carrera parlamentaria de Dalyell.

      De Dalyell, que falleció hace días nomás, recojo este obituario firmado por un colega laborista, James Fergusson, que resume el rol de piedrita dentro del zapato de los políticamente correctos que el escocés tuvo TODA su vida política.

      James Callaghan called him a “chump”, Alan Clark derided him as “too innocent”. “Tam makes good points,” recorded Tony Benn, “but he always raises them at the wrong time.” Richard Crossman (his political mentor) said: “Well, I hand it to you, your capacity to annoy your colleagues surpasses my own.”

      Lo leí durante muchos años, como editorialista de la página final de una de las mejores revistas científicas británicas, “The New Scientist”, hasta que se hizo imposible conseguirlas, por lo caras, y porque se las afanaban en el Correo. Era un científico y un docente de secundaria generalmente mal vestido, y metido nadie sabe cómo en el Parlamento, y bastante más amigo de la verdad -por su cabeza de científico- que de sus amigos. ¿Cómo no iban a dejarlo solo, cada vez que se metía a investigar los trapos sucios de Maggie Thatcher?

      Como los judíos ponen piedritas, pongo sobre la tumba de Tam la pétrea frase que le dedicó su “Regimental sergeant Major” Tarry Shaw cuando, entre 1950 y 1952, el colimba Tam Dalyell era un tanquista del Royal Army en Alemania, y se cagaba en la disciplina de un modo tan bestia que no tardó en ligarse acusaciones criminales por parte de la Policía Militar, por meter escondidos cigarrillos y whisky dentro del cuartel para sus compañeros. El RMS lo defendió a muerte, y después, a solas, le dijo: “You have been a bloody nutcase, but you are OUR nutcase” (Sos un chiflado de mierda, pero NUESTRO chiflado).

      Ojalá el Labour Party hubiera tenido más tipos como aquel milico y aquel maestro de secundaria. No sería la nada que es hoy. Para mí Dalyell y el director de cine Ken Loach alcanzan para justificar la milenaria historia escocesa. Y la malta Glenfiddich de 12 años, añado.

  12. guillermo dice:

    Gracias por el panorama. Ateniendonos al tema en cuestión, Mitterrand, Thatcher y la bomba, 1) las entrevistas pasadas por TV en que se basa el libro no tenían nada sobre Thatcher y bomba, sino eso hubiera sido tema de 1a pagina por dias, en UK, Francia y Argentina, y noticia en todos lados 2)Si el psicoanalista/periodista dice que Miterrand le dijo eso solamente para el libro, y tambien se le hubiese ocurrido decir que Mitterrand habia sido amante de Evita cuando pasó por Francia en 1947, y muestra una nota manuscrita por él registrando esas palabras y diciendo que la escribió durante sus conversaciones con FM, son historias inverificables. Pero venden libros.

    • Juan el Bautismo dice:

      podrias investigar detalles paralelos, por ejemplo si es cierto que existen codigos para deshabilitar un misil que tiene 2-3 minutos de vuelo total.
      Si no es cierto podrias tener un punto. Mientras tanto es todo verdá Guille, lo lamento

      • guillermo dice:

        Vos alguna vez pensás antes de escribir? Si lo de los códigos para deshabilitar Exocet, la supuesta razón para que Thatcher pudiese chantajear a Mitterrand amenazando usar bomba atómica según Daniel Arias, no es cierto (tu teoría, con la que estoy de acuerdo porque nunca se habló de Thatcher queriendo conseguir códigos, lo que quería era que Francia ni proveyera nuevos ni ayudara a mantener los missiles que Argentina tenía) entonces o Thatcher estaba mal informada sobre los missiles o era muy boluda. Ninguna de las dos posibilidades suena creíble. Y si darle los códigos no tenía sentido, es creíble que Mitterrand le contara todo ese verso a su ‘psicoanalista’ (por cuyo intelecto a esta altura tengo casi tan poco respeto como hacia el tuyo), del sacrificio que hizo para salvar vidas, cuando cualquiera que sepa sobre el tema hubiese dicho: ‘De qué está hablando?’

        Como Silenoz, y algunos otros por aquí, vos creés que si hacés de sabelotodo en todo (o de agent provocateur, con risita) quedás 10 puntos. Te lo digo en forma irreconocible para no ofender: pe-lo-tu-di-to que da lás-ti-ma.

      • Juan el Bautismo dice:

        no tengo ninguna teoria gil, solo te hago hablar como al pobre estupido de Mitterrand para psicoanalizar online cuan reventado estas

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