El nacionalismo, acá

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El tema del nacionalismo, el de la pertenencia a una nación, es central en el pensamiento político. Desde mucho antes que existieran las naciones como las que hoy conocemos: los estados ciudades, los pueblos, las tribus o clanes, ocupaban el lugar de ese conjunto que llamamos “nuestro” y con el que los seres humanos nos identificamos.

Pensando así, no resulta extraño que ha sido un motivo constante en las reflexiones que vuelco en el blog. En noviembre del año pasado escribí un resumen, Los nacionalismos que vuelven, y lo repetí hace poco.

Por supuesto, la victoria de Trump y el auge de los partidos “identitarios” en Europa, lo han puesto de moda al asunto. Los medios -las grandes empresas que manejan, hasta donde pueden, la comunicación pública- han asumido el rol de guardianes del consenso de la posguerra (la de la 2° Guerra Mundial y la de la Guerra Fría), y procuran inculcar en su público los horrores del nacionalismo descontrolado. Por supuesto, el nacionalismo estadounidense, y el de las Potencias y subpotencias europeas, en tanto estuviera controlado por políticos de los que aprobaban, nunca despertó estos temores.

Me hizo pensar, y repetir estas obviedades, el hecho que nuestros medios hegemónicos -o que tratan de serlo- el Grupo Clarín, La Nación y sus repetidoras han copiado la actitud de sus mayores, y reproducen el horror que sienten. En particular, si leen Clarín, encontrarán que su disgusto por Trump es casi tan grande como el que siente por el “kirchnerismo”!

Vean este texto reciente:

Rodeado de una fervorosa multitud que bramaba “¡USA!, ¡USA!”, el presidente Donald Trump sacó a relucir ayer todo su arsenal nacionalista: se distanció del multilateralismo, habló de la grandeza de la patria, de la bandera, de los obreros, del poder militar y también volvió a defender el muro en la frontera con México y a fustigar a la prensa independiente. En un acto con tono de campaña, miles de simpatizantes conservadores lo vivaban como a un héroe.

Trump fue el orador estrella ayer en la Conferencia anual de Acción Política Conservadora (CPAC), un encuentro que nuclea la crema y nata de la derecha estadounidense, que está enfervorizada desde la llegada del magnate al poder porque frenaron el supuesto avance “liberal” que veían en otro período demócrata en la Casa Blanca.

La convención, organizada en un inmenso hotel a orillas del rio Potomac, en las afueras de Washington, duró 3 días y por allí pasaron la mayoría de los funcionarios estrellas de Trump, desde el asesor Stephen Bannon hasta el vicepresidente Mike Pence.

… Trump había participado de esta convención en la edición de 2015, cuando recibió aplausos por sus críticas a los dirigentes del partido Republicano y también algunos abucheos de parte de un público aún no acostumbrado a su estilo provocador. Ayer la multitud lo recibió como presidente, el primero en presentarse ante ese auditorio en el año inaugural de su mandato, desde la época de Ronald Reagan.

“Finalmente, y tras un largo tiempo (los conservadores), vuelven a tener un presidente”, se ufanó Trump y cuando el público coreaba “USA, USA” él se regocijaba: “Amo la bandera estadounidense”.

Militantes conservadores llegados desde todo el país, muchos de ellos con la clásica gorrita con el slogan “Make America Great Again” (hacer a EE.UU. grande otra vez), vibraban con las palabras del presidente, sobre todo cuando prometió recuperar el poderío del país. “¿Cuándo fue la última vez que ganamos una guerra, algo?”, se preguntó. Y prometió devolver el liderazgo militar elevando el presupuesto de defensa, ya que cree que la paz se consigue “a través de la fuerza”. “Nadie se va a meter con nosotros. Nadie. Será una de las mayores reconstrucciones militares en la historia de este país. Serán mejores y mayores y más fuertes que antes. Y ojalá que nunca tengamos que utilizarlas”.

Marcó distancia del mulilateralismo al afirmar que “Yo no estoy representando al mundo, estoy representando a nuestro país”, exclamó Trump … Respecto de la muralla que quiere construir en la frontera para frenar la inmigración mexicana dijo: “Vamos a construir el muro, no se preocupen. Estamos construyendo el muro. De hecho, empezará pronto. Antes de lo previsto. Mucho antes de lo previsto”, dijo, y volvió a su caballo de batalla: “Somos un país que pierde trabajo en su territorio y lo entrega afuera, somos un país que defiende las fronteras de otros países pero no tiene las suyas seguras. Tenemos los malos dentro y los vamos a echar”.

En un mensaje directo a los millones de trabajadores blancos que lo votaron prometió levantar la América Profunda: “Les dije a Ford, Chrysler, Fiat, a la gran industria, que volviesen a invertir aquí y ahora lo están haciendo en Ohio, Florida, Carolina del Norte, Pensilvania…Es tiempo de volver a trabajar”.

Como toda su audiencia esperaba, y como fue habitual en su campaña, Trump dedicó un largo rato a atacar a la prensa. “Estamos combatiendo las noticias falsas. Son falsas, mentiras, falsas. Hace unos días llamé a las noticias falsas el enemigo del pueblo y lo son”, aseguró, mientras señalaba directamente al espacio reservado a la prensa en el salón de la conferencia.

… Mientras la audiencia volvía a pedir “cárcel” para Hillary Clinton –que alguna vez había llamado a parte de los votantes de Trump como “deplorables”—el presidente prometió a sus seguidores: “El futuro es nuestro. Estados Unidos será mayor más grande y fuerte que nunca”.

Se puede justificar que a Clarín, como sus mentores, les preocupe la retórica de Trump. Una observación que podría hacerse es que los países extranjeros cuyas políticas fastidiaban, o sus recursos eran codiciados, tuvieron motivos en años cercanos aún más justificados en preocuparse por los hechos de Reagan, Bush, Clinton, Obama… y de una larga lista de gobernantes europeos, de Mendes France a Cameron. Pasando por la inolvidable Thatcher. Pero ese no es el punto. Defender a Trump, o atacarlo -como hacen muchos compatriotas- me parece una ociosa charla de café. Su suerte no depende de nosotros.

Lo que creo que vale la pena preguntarnos es por el lugar, o la ausencia, de esa retórica nacionalista en nuestra política. No es un tema para tratarlo a fondo en un posteo, pero tengo ganas de tirar algunas puntas.

El nacionalismo argentino, empieza a plantearse como identidad política hace sólo unos 90 años. Es más reciente que el patriotismo latinoamericano que planteaba el gran Manuel Ugarte.

(Carlos Escudé, un estudioso muy inteligente pero a quien su rechazo visceral al peronismo lo ciega a determinadas realidades, dedicó un libro a detallar y denunciar el patrioterismo chauvinista que encontraba en los libros de escuela primaria argentinos de los primeros años del siglo XX. Pero no pudo reconocer que ese patrioterismo estaba en todos los libros de las escuelas de todos los países más o menos modernos, incluyendo Estados Unidos, y Francia. Era el tiempo de los ejércitos de masas…).

Como sea, el nacionalismo argentino nunca llegó a ser un partido político y menos un proyecto económico (a pesar de los esfuerzos de los Irazusta y otros). Era más un rechazo cultural, hasta estético, al liberalismo y al marxismo; catolicón, y enamorado de una aristocracia inexistente, en los hechos terminó siendo siempre el “facilitador” de los proyectos de sus enemigos liberales, con mucha mayor inteligencia política.

Perón, como la gran mayoría de los oficiales jóvenes de su generación, fue muy influido por ese pensamiento. Inevitable: un ejército con vocación modernizadora e industrialista -más o menos como en los otros países de la América del Sur- tenía que sentirse frustrado ante el único proyecto que el liberalismo ofrecía: proveedor de vacas y trigo al Imperio Británico.

Pero fue él quien percibió que un proyecto nacional sólo era posible si se encarnaba en el pueblo, en los trabajadores. Y el que supo convocarlos y fue capaz de llevarlo adelante. Desde entonces, la expresión “nacional y popular” fue inseparable. El nacionalismo que no es popular -específicamente, el nacionalismo militar que rechazaba al peronismo- terminó, una y otra vez, en derrotas y frustraciones históricas de ese sector.

Es necesario reconocer que en muchos cuadros del peronismo fundacional perduró el sesgo antiliberal y la concepción “orgánica” de la sociedad, que en ese tiempo también tenía mucho peso en la Iglesia Católica (considerando los frutos de lo que pasa por liberalismo en nuestros países, no es de extrañar). Pero es evidente que ni el conjunto del peronismo, ni el patriotismo argentino, el sentimiento nacional derivaron en la xenofobia y el etnicismo de los nacionalismos europeos. Y de algunas experiencias americanas (¿La de Trump, por ejemplo?).

Creo que es difícil de cuestionar que fue la presencia democratizadora y tumultuaria de los trabajadores, de los humildes, al mismo tiempo que su patriotismo profundo, la que impidió -impide- esas deformaciones del nacionalismo.

¿Cómo sigue la historia, en este tiempo que los nacionalismos parecen estar volviendo? (Mi opinión es que nunca se fueron; estaban reprimidas algunas de sus manifestaciones en “Occidente”). Por cierto tengo ganas de seguir con el tema. Pero será en otros posteos.

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21 Responses to El nacionalismo, acá

  1. Charrua dice:

    Creo que lo novedoso en Trump es que su nacionalismo NO es igual al tradicional patrioterismo yankee de “we are the greatest nation ever”, etc.
    Es un nacionalismo étnico, para empezar, un nacionalismo para blancos de origen europeo (mire las fotos de las manifestaciones, por ejemplo). Es un nacionalismo catastrofista, “bajo sitio” también.
    Todo está mal, todo está peor que nunca, pero nosotros lo vamos a arreglar (no importa que seamos el país más rico y poderoso del mundo, todo está peor que nunca). Es un nacionalismo de “suma cero” además: no hay “win win”, sólo “win or lose”. Yo sólo gano si el otro pierde (eso es muy de Trump, en realidad).
    Creo que quizas todos estos rasgos están vinculados; cierta clase media blanca SI tiene razones para sentirse “bajo sitio”, que todo les va peor, que el país cada vez es menos “de ellos” y que cada progreso de los “otros” es un perjuicio para mi.
    No son necesariamente muchos (sacó menos votos que Romney, despues de todo) pero a veces son suficientes para ganar.

  2. elepou dice:

    Brillante, Compañero Abel! Suscribo todo. Quedan bastantes resabios del nacionalismo “aristocrático” entre los compañeros?

  3. Vincent Vega dice:

    Muy interesante. Precisamente estaba pensando en la diferente acepción del término aquí en Latinoamérica y en el Primer Mundo. Pasa lo mismo con la acepción de “liberal” o “radical”. Para ellos, el patriotismo está ligado a un pensamiento imperialista, donde se cree que tienen el derecho, y hasta una obligación religiosa, en imponer su visión al resto del mundo. El Destino Manifiesto o el Rule Britannia son continuadores de la Pax Romana, y están arraigados profundamente en la cultura de esos países. El liberalismo de ellos es darles un tinte progresista a ese pensamiento imperial. Un poco como el Chacho fue a la Convertibilidad por estos pagos

  4. Mariano T. dice:

    “El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por la simple virtud de que naciste ahí”(J.B. Shaw)
    Además, el nacionalismo tradicional argentino, y también el de los otros países, es la gran fuerza que se opuso a las conquistas de la libertad y la democracia.
    En todo el planeta, no hace falta ir a la ley de Godwin (basta ver la Action française en su momento, o la infame Falange española descendiente de los reaccionarios carlistas), todos estos movimientos encarnaron la resistencia reaccionaria contra las igualdades de derechos civiles que preconizaba el liberalismo en el siglo 19. Además de la defensa de privilegios de clase no basados en realidades económicas sinó en la voluntad de Dios, la sangre “noble”, la tradición, y otras pavadas.
    Pero como el último refugio de los canallas se basa en debilidades humanas, en determinados momentos ha sido muy eficaz en reclutar pequeña burguesía, proletariado, lumpenaje, etc. Por eso en todo el siglo 20 ha estado en sociedad con el populismo, y eso en determinados momentos de determinados países, prende, y mucho.
    Veamos lo de Trump.En todo el Sur de EEUU su fuerza es la de las personas cuyos padres o abuelos estaban con el Ku Klux Klan. Eran demócratas hasta que el apoyo de Kennedy y Johnson al movimiento de derechos civiles los convirtió en republicanos.
    En todo el país, los hijos de los fanáticos de la Comisión de actividades antiamericanas(sic) de MacCarthy.
    Y a eso se sumó el proletariado lumpenizado por la pérdida de oportunidades que significó la robotización y la globalización. Pero en general solo la parte blanca de este sector (porque creen merecer más).
    No podemos ufanarnos de nada, acá el nacionalismo fue igual de siniestro y dañino, desde el siglo 19. Y con el mismo afán reaccionario.
    Por suerte, al nacionalismo le cuesta, intrínsecamente, solidarizarse internacionalmente entre si. Me acuerdo del tenientito que arengaba a mi hermano durante la colimba “Vamos a recuperar nuestra tierra, a demostrarle a las chilenas como somos los soldados argentinos, y a ahorcar a ese general renegado, judío y marxista llamado Pinochet”
    Pero ahora hay una ola nacionalista mundial, y si encuentran enemigos comunes va a ser muy feo. El nacionalismo de los países centrales suma los “quiero” con los “puedo”, y su capacidad para el genocidio no ha mermado.(aunque no hacen falta muchos medios técnicos, como demostraron los nacionalistas hutus).
    “Todo imbecil execrable, que no tiene nada personal para enorgullecerse, se refugia en este último recurso: la nacionalidad a la que pertenece por casualidad” (Schopenhauer)

    • CV dice:

      “todos estos movimientos encarnaron la resistencia reaccionaria contra las igualdades de derechos civiles que preconizaba el liberalismo en el siglo 19″

      Hace un análisis extremadamente simplificado del nacionalismo. Según algunos, nacionalismo y modernidad no serían términos excluyentes.

      “Todo imbecil…: la nacionalidad a la que pertenece por casualidad” (Schopenhauer)”

      Además, que algo sea “casualidad” (o “construido socialmente”) no significa que es menos “sentido”.

      https://es.wikipedia.org/wiki/Comunidades_imaginadas

      Saludos!

    • Silenoz dice:

      Ja ja ja….

      ¿qué pasó? ¿te atragantaste con una porción de una grande de enciclopedismo ilustrado (prestado) de sobrecitos de azúcar?

      El liberalismo utópico que alabás (vo’ no desentonarías en nada si vivieras hace un siglo y medio atrás al menos se te podría dar el beneficio de la duda de los “bilivers”) NO EXISTE, y menos aún el económico. Conscientes o no los liberales fundan sus libertados bajo el acompañamiento y paternalismo del estado que, de la boca para afuera, defenestran pero cuando le hablan a la gilada

      Si realmente se aplicara ese liberalismo por el cual “plañideás” la mayoría de los que se ven como patriotas quedarían culo para arriba, no pueden vivir sin el cuidado paternal del estado. No son los únicos ehhhh…. vamos a ver cuanto duraría don paolo si abren la importación de los fierros que hace o estos mismo tilingos sin la teta del estado.

      ¿qué igualdad de derechos promueve el liberalismo? Ninguno, de hecho son conservas por que propician no modificar el status quo por que no les conviene. ‘ta bien, otros harían lo mismo pero no son tan hipócritas.

      El populismo no es más ni menos que la reacción de una mayoría frente al orden injusto del momento, entra en cuestionamiento el arreglo social impuestos por las “elites” ¿es populista hacer quilombo por falta de laburo?

      ¿Desde cuando una simple arenga de ocasión de un cabo, sargento, guardamarina, subteniente o alférez a un colimba es una muestra de nacionalismo? Esto sólo indica tu razonamiento prejuicioso que, una vez más y al igual que tus camaradas de por acá, generaliza a partir de un hecho aislado y sin el más mínimo fundamento

      Hablando de “ imbecil execrable”…. che Marianote ¿leíste por casualidad lo de Popper que habla del falsacionismo? Digo ¿no tenés una cita para para alumbrarnos? Me pa’ que no y creo que te va ser más útil para una discusión a nivel más mundana… ja ja….

    • Raúl C. dice:

      Pero, qué interesante… el fenómeno de los ‘imbéciles execrables (I. E.) que no tienen nada personal para enorgullecerse’ está más difundido de lo que creemos…

      Por ejemplo, están los que siendo de clase media (o menos) gustan sentirse de la clase alta o incluso de la aristocracia o la realeza y buscan reproducir la ideología de esos privilegiados.

      Desprecian a los que son como ellos (ni hablar de los menos favorecidos)… siempre son voceros honorarios de las grandes empresas, los bancos, los fondos buitre, etc., ‘se solidarizan’ con los dueños del capital cuando son ‘maltratados’ y ‘comprenden’ que fuguen su dinero…
      Están convencidos de que cuando gobiernan, ‘los ricos no roban’…
      O son voceros honorarios de los países poderosos, a los que siempre asignan razón.
      Se sienten parte de ‘algo grande’… que ni los registra.

      Están especialmente de moda en Argentina. Sienten que gobiernan…

      ¿Por qué limitar el fenómeno de los I. E. solo a los nacionalistas?

      • guillermo dice:

        ‘se solidarizan’ con los dueños del capital cuando son ‘maltratados’ y ‘comprenden’ que fuguen su dinero…

        Dado que ese fue casualmente el tema de intercambio hace apenas dos días, podría aclarar exactamente cuando se habló de solidaridad o maltrato? En cuanto a comprensión, comprender que si se fuma hay muy alto riesgo de cancer no significa entusiasmo por el cigarrillo o el carcinoma.

        Pregunto porque Ud es siempre tan insistente en la palabra exacta que no quiero correr el riesgo de malentenderlo.

  5. Norberto dice:

    En lo local, siento que es más importante y dañino el que nos vende que quien nos compra. Fui formado en el nacionalismo católico, pero siempre teniendo en cuenta mis raíces en el pueblo del que tendría que enorgullecerme precisamente para ese sentir nacional, y en la doctrina social de la Iglesia como base del proyecto nacional y popular del primer peronismo, todo ello teniendo en claro que no había exclusión de compatriotas de cualquier otro origen o idea que coincidiese en la voluntad de trabajar para una Argentina grande y justa.
    Nunca pude entender el nacionalismo liberal, en términos de nuestro país, por la contradicción entre ambas formas de pensamiento, para aclarar las cosas, aquellos que se decían nacionalistas en lo político y liberales en la economía, que cuando llegó al poder resultaron ser dictaduras que imponían el liberalismo económico y la cerrazón política, con un elenco estable de figurones defensores de privilegios de una clase rentista con disfraz pastoril que hacían uso del jefe pretoriano de turno para darle las luces mientras se ocultaban los hilos que manejaban ese pobre monigote. Y debo decir que tuve muchas discusiones con piojos resucitados que nunca entendieron ser a lo sumo sirvientes de lujo de ese poder real.
    Lo interesante de estos tiempos es que mientras en el mundo se imponen los nacionalismos de distintos tipos, en nuestro país se quiere instalar la regresión a la tribu que impone a las demás la voluntad de sus clanes, hoy encaramada al sillón de Balcarce y con el mismo proyecto de país que atrasaba en el ’55, impuesto a sangre y fuegoy aún no derrotado, tal como vemos.
    Nunca menos y abrazos

  6. guillermo dice:

    El nacionalismo es sano y entendible ante agresión externa. Cuando se trata de conflictos entre grupos internos que no se pueden resolver, se recurre al nacionalismo para validar los intereses propios y descalificar lo que se opone.

    Salvo caso de guerra con enemigo externo, para mi el nacionalismo y su hijito el patriotismo, como motivacion declarada, caen dentro de las definiciones del Dr Johnson: ‘El patriotismo es el último refugio del canalla’ y, hablando de sus invitados a cenar, ‘mas hablaban de patriotismo, mas rapido contaba los cubiertos de plata.’

  7. ricardo j.m. dice:

    no se che. yo argentino.

  8. Casiopea dice:

    El nacionalismo, con todas sus glorias y sus miserias, es una expresión de lo que significa el “estado nacional” como actor en la geopolítica y la economía mundial. Ahora está bajo amenaza por las fuerzas de la globalización en todos lados, y se defiende como mejor sabe hacerlo, apelando a sentimientos de pertenencia y de “así son las cosas en el mi lugar en el mundo” que tenemos la inmensa mayoría de los seres humanos. En algunos lugares, según la impronta del ADN nacional, son más xenofóbicos que en otros. Sin embargo, no estoy de acuerdo en que Trump proponga un USA sólo para blancos. Lo votaron muchos negros, hispanos y asiáticos que antes habían votado por Obama. No están en sus “rallies”, pero lo votaron en números suficientes como para darle lo que necesitaba para ganar una victoria legítima en los términos electorales de USA.

    La globalización tiende a eliminar las fronteras y los estados existen porque hay fronteras. Va a llegar un momento en que va a ser una u otra: fronteras o no fronteras. No tengo la respuesta, pero va a estar movidito. Hay que pensar que la realidad del estado nacional es relativamente reciente en la historia humana. Si llegó y existió y existe, eso no quiere decir que tenga vigencia garantizada por toda la eternidad. Dicho eso, el ADN humano evolucionó para vivir en comunidades pequeñas, tribus, clanes, etc., y no creo que eso se pueda erradicar a menos que nos inserten un chip. El estado ya es de por sí una distorsión de ese ADN, en el sentido de que a veces fuerza la convivencia en un mismo estado de culturas muy diferentes, y también puede tender a la atomización, como se ve en Europa (la ex Checoeslovaquia, Yugoslavia, España). Ni hablar de los estados tumultuosos del Cercano Oriente, con sus componentes de grieta religiosa.

    Tiendo a creer que la globalización no tiene retorno, pero que por su misma fuerza “uniformizadora” a su vez va a reforzar el sentido de pertenencia a entidades más pequeñas que muchos estados definidas por su relación con lo global. Si es así, los estados más homogéneos tienen mejores chances de perdurar en el nuevo sistema. Y antes de que lo diga Abel, lo digo yo: el que viva lo verá.

    • Leandro dice:

      El problema no es la globalizacion en si misma, sino que en su actual formato se impone una globalización económica, pero sostenida en mantener estados autarquicos políticamente. Y eso es lo que genera los desequilibrios. Porque se mantiene la idea de estado para que haya compradores y vendedores, ganadores y perdedores, acreedores y deudores. Y esto se hace así, impulsado por los que ya son grandes y poderosos, para seguir siendo ellos los acreedores, ganadores y vendedores. En ese contexto, la globalizacion y liberalismo extremo económico es una herramienta útil, porque permite al que ya era fuerte, mantenerse y hacer crecer su fortaleza, e impide al que era debil salir de su estado. Cristaliza el nivel de bienestar, y tiende a mantener el ranking como está.

      Ninguno de los globalizadores propone globalizar la politica, eliminar las fronteras, ser todos una gran nacion “federal” donde al igual que en el federalismo intra nacional las regiones mas fuertes financien el desarrollo de las más débiles, en forma permanente si es necesario, hasta que todas tengan igual estandar de vida. No, eso es “socialismo”. Asi que ahi tenes a los liberales, exigiendo liberalismo extremo, pero solo economico, para el resto nacionalismo extremo, no vaya a ser que pierdan la manija y dejen de ser mejores que los que estan peor que ellos.

      • Mariano T. dice:

        Intreresante Leandro.
        El otro día discutía justamente eso en un blog con un Trumpista.
        La globalización y el libre cambio tienen que sostenerse por si mismos, por sus virtudes que sobrepasen a sus defectos, y no por ningún destino manifiesto en un mundo plagado de fronteras, naciones y reyezuelos.
        Hablando de eso, las naciones como las conocemos son un invento reciente. No es algo que haya existido antes. El mundo estaba dividido según lealtades dinásticas, y no por naciones.
        Un historiador aquitano me decía hace unos años Ricardo corazón de leon era aquitano, y pasó muy póco tiempo en inglaterra, y casi ni sabía inglés. La guerra de 100 años, un siglo después, no era ingleses contra franceses, sinó entre 2 casas dinásticas.¨Siglos después la nacionalizaron.
        Carlos V era alemán, y no sabía hablar español.
        El concepto de nación es bastante moderno, como los canallas que se prenden a él para su propia ventaja.

    • Silenoz dice:

      Estimada a mi entender, los estados modernos son una evolución que viene del jefe de tribu, clan, señor feudal, rey…. En todo caso lo que se ve es que en el ADN humano hay una necesidad de protección y guía por parte de un lider y el conjunto de pares afines que busca superar la limitación del esfuerzo personal sobre todo frente a las amenazas

      La evolución de algo no implica la vuelta a un estado anterior, los parecidos en todo caso son rastros hereditarios que irán mutando, desapareciendo

    • David (idu) dice:

      Tal cual. Estamos diseñados para comunidades o grupos pequeños.

      Como los que hoy podemos tener de amigos en Facebook (promedio 150 personas: una trubu).

      Para millones, hace falta una idea nacionalista que nos unifique.

      • Juan el Bautismo dice:

        estamos diseñados dice el creacionista humillado ajajjaja

      • David (idu) dice:

        Perdón Abel por la compulsión, pero el amigo Juan el Bautista merece nuestra consideración por su amabilidad.

        Agrego entonces que las ideas nacionalistas unificadoras, pueden constutuir mistificaciones y/o religiones (estrictamente religiosas o políticas).

        De los que han abundado y abundan en toda la Historia.

        Millones de víctimas lo demuestran.

  9. Silenoz dice:

    Yo creo que la cuestión nacionalista está presenta en nuestro movimiento y, lamentablemente, no mucho más. Y si no se habla de ella es por que tanto de (algunos) propios y extraños sobre todo, NO CONVIENE O NO SE QUIERE. Ahí podríamos pedir algo de autocrítica ¿no?… Nahh mejor no…

    La idea de nacionalismo implica ser soberano en las decisiones políticas y tener una mayor relativa autonomía económica en un marco de respeto con cualquier país extranjero y no haciéndose el poronga patoteando como el tilingo del Norte, eso no es el tipo de nacionalismo al menos que nuestro movimiento persigue

    Parece nomás que el ideario no prende aunque yo no lo daría totalmente por sentado pero, si hay una cierta indiferencia, no se puede soslayar el meloneo practicado para sostener el proyecto de país todavía subyacente bajo la conveniencia de las “elites” actuales, cuyo único objetivo es seguir siendo ”proveedor de vacas y trigo al Imperio [del momento]” y fugar la plusvalía bajo la sombra y el calor del mecenas de turno que encima, ni bola nos da si hasta nos frena nuestro productos agropecuarios de altísimo valor agregado…

    Toda esta lobotomía de varías décadas da consecuencias como el NO SE PUEDE y que conlleva una subordinación y conformismo funcional a estos intereses: evitar el “empoderamiento” de un sector social que necesariamente habrá que invitar a la mesa y, lo más preocupante para ellos, disputar recursos.

    Es así que cuando alguien pone en la mesa algunos de los temas mencionados entonces saltan los “republicanos y (algunos) progres liberales de izquierda” -que toman agua bendita y mean bronce- tildándoselo de fascistas, chorros… las pelotudeces habituales que después los lúmpenes ilustrados retransmiten como algunos de los conspicuos que comentan por arriba (aka rentista y el otro lunático que juró no volver a comentar jamás….)

    En fin, hay que hablar de todo esto, planteárselo a la sociedad en los términos que el peronismo lo entiende y creo que tendrá una aceptación amplia por que ese nacionalismo pasa por elevar nuestra autoestima sin excluir y menos aún pensar a los extranjeros como sujetos conquistados, de hecho los consideramos pares y necesarios. (vi’te… hablo en tercera persona para mostrar mi “objetivismo” además que todavía no me dieron la membresía P a pesar haber presentado un par de condecoraciones que le diera a mi abuelo su país natal por su desempeño en la WWI ja ja….)

    Pero me parece que es un error insistir y, en algunos casos alabar, los discursos de estos personajes de poca monta pero con, lamentablemente, mucho poder como el pato Donald, y llegar al extremo de conferirles un carácter nacionalista. Tildar de “nacionalista” los discursos de esperpentos como el citado no nos hace ningún favor, al contrario, nos juega en contra porque sin prisa y pausa porej. nos comparan con ellos llegando al extremo de considerarlo peronista e, inclusive, como parte integrante del eje fascista (CFK-Trump-Le Pen)

    Siendo amable a todos estos deberían llamárselos tremendos tribuneros demagogos hdps y más si son de unas derechas de las más brutas que se hayan visto…

  10. Lizardo Sánchez dice:

    Dice el autor, de Perón.:
    “Pero fue él quien percibió que un proyecto nacional sólo era posible si se encarnaba en el pueblo, en los trabajadores. Y el que supo convocarlos y fue capaz de llevarlo adelante. Desde entonces, la expresión “nacional y popular” fue inseparable”

    Comento:
    En eso siguió la huella de FORJA. Es este núcleo de pensamiento y acción quien le puso pueblo al antiguo nacionalismo despoblado.

    Quizas nos pase desapercibido por lo sucedido en los últimos 73 años o por el mero paso del tiempo, pero el cambio de raiz producido por FORJA posiblemente sea una de las claves en la elaboración de nuestro pensamiento nacional y popular.

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