Argentina Nuclear, 2017 – XLIX: La electrónica argentina que llegó a ser

Este capítulo -¡ya vamos por el 49°!- de lo que ya debería llamarse “La Historia Moderna de la Tecnología Argentina”, es especial. En el plano político, es la continuación del anterior, una visión del Mercosur que pudo haber sido y no fue. En lo industrial y tecnológico, es la historia de una gran epopeya argentina. Que involucró, dio empleo y sueños a centenares de miles de argentinos, e influyó en la vida de todos. Y hoy está totalmente borrada de la historia, de las crónicas periodísticas que se publican y hasta, en gran parte, de la memoria popular. Cuando entendamos los mecanismos que produjeron este vacío, tendremos la clave de la frustración argentina.

  1. La gran electrónica argenta

varsavsky

cifra

El hombre y la obra: el astrofísico Carlos Varsavsky y las Microcifra 10 científicas, que en 1975 ya se exportaban a Europa. Como concesión a los EEUU, usaban punto decimal, en lugar de coma.

Y así los brasileños le hicieron a Manolo Sadosky la propuesta de la ESLAI, la Escuela Latinoamericana de Informática, para ir formando una mejor base de profesionales en el subcontinente entero. Como les sucedía con los asuntos atómicos, los primos tenían plata y la gastaban a espuertas en abrir y ampliar universidades. Ya empezaban a cosechar ingenieros, y buenos.

Pero eran esclavos de su pasado: les faltaba un siglo entero incubando un sistema educativo público de excelencia de punta a punta. Sadosky era Mariano Acosta + UBA, matemático, físico e informático. Varsavsky era Nacional Buenos Aires + UBA, astrofísico por una parte, y organizador industrial experto en prospectiva. Los propios ingenieros Madanes, una luz para la política y los negocios, jamás habían pisado un aula privada. Eran gente muy polivalente y de un nacionalismo nada declamatorio.

La historia de CIFRA entre 1969 y 1976 todavía eriza la piel. Bajo protección aduanera puesta por Aldo Ferrer durante la presidencia del general Roberto Levingston, y con Julio Broner, líder de la entonces potente Confederación Económica Argentina(CGE) – como para que se mantuviera en tiempos del general Alejandro Lanusse-, aquellos Madanes estaban inventando otra Argentina. Con tecnología 100% salida de la Universidad de La Plata, sin pagar un dólar de royalties a ningún consultor externo, acababan de fundar ALUAR en Madryn. La idea era transformar bauxita importada en aluminio nacional en lingotes. Lo quería la Fuerza Aérea quería para su Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, por si había pesto con vecinos y pintaba boicot de proveedores externos.

Como reducir bauxita a metal es un proceso electrolítico que consume barbaridades de energía, a ALUAR Lanusse le construyó “gratarola” la central hidroeléctrica de Futaleufú, en la lejana cordillera, y un electroducto de 500 KV que cruzaba 300 km. de la estepa chubutense. El 99% de la electricidad se la “bebía” la inmensa ALUAR y con el 1% restante, sobraba para iluminar Trelew y Madryn. Paradójicamente, aunque ALUAR refundó Madryn y la hizo lo que es hoy, el único enclave patagónico de valor agregado, después de Bariloche, la Fuerza Aérea nunca le pidió “dural”, aleación de aluminio aeronáutico. No sé por qué razón, lo siguió importando. Pero el país se llenó de cerramientos, autopartes y matricería de aluminio argentino.

En el cenit de su poder económico, político e intelectual, aquellos Madanes y los discípulos de Sadosky hicieron de CIFRA uno de los 10 mayores fabricantes de calculadoras del mundo. Sí, leyó bien. Y la firma, conste en actas, no era un armadero fueguino: tenía tecnología propia integrada verticalmente: impresoras, memorias, carcazas… ¡Diseñaba sus propios chips con sistemas CAD en 1970! ¡Y los fabricaba, junto con los “leds” de las pantallas, en una planta de 1400 personas!

¡Y qué innovación! De 1973 a 1974, las CIFRA pasaron de tener 150 circuitos integrados a sólo 7, y mayor potencia de cálculo.

Aquellas máquinas tenían una impecable belleza y no había modo de romperlas. Literalmente hidrolavaron y rasquetearon del mercado nacional a Olivetti, IBM y Phillips, para luego inundar el latinoamericano hasta el Río Grande. Mientras en casa CIFRA era dueña del 50% de las ventas, en México, capturó el 30% en las barbas mismas del Tío Sam. En la orilla norte del Río Grande, Texas Instruments, encantada. El único mercado donde las “multis” del Hemisferio Norte le lograban armar una especie de Línea Maginot era… je, Brasil. ¿Cómo nos iban a olvidar, los vecinos?

En 1975 las CIFRA ya cruzaban el Atlántico rumbo a dos países de Europa, gracias a la “MicroCifra”, la segunda calculadora de bolsillo de la historia después de la Hewlett Packard 35, y la primera con capacidad de operaciones científicas y financieras. Aquí copó la región de movida, para desconcierto de Japón, que estaba llevándose puesto el resto del planeta con Casio, Canon, Sharp y Sanyo.

Cuando se quisieron acordar, los Madanes tenían 400 distribuidores en Argentina, unos 100 más afuera, y las maquinitas criollas pintaban hasta en la República Federal Alemana. El 30% de la producción se exportaba. El 15% de las utilidades se invertía en Investigación y Desarrollo.

La craneoteca de FATE Electrónica tramaba ya la serie 1000, una proto-PC de escritorio, sin teclado gráfico o pantalla independiente. Ahora el rival a barrer era IBM y el nicho computacional, el de las máquinas “mainframe”. La FATE 1000 tenía la potencia de cálculo de una IBM 370, la cual en comparación, por tamaño y forma, parecía una heladera adosada a un piano. La maquinita criolla intentaba una revolución conceptual: la transformación de la computadora como bien de capital en otro de consumo.

Y ahí quedó. En la búsqueda de ese cambio de paradigma, la CIFRA 1000 no llegó a enfrentarse jamás con IBM. Tampoco pudo batirse con un adversario aún más elegante, avanzado y temible, un artilugio modular con pantalla, teclado y mouse, que dos hippies de nombre Steve y apellidos Jobs y Wozniak respectivamente, pergeñaron en un garaje de Los Altos, suburbio de Los Ángeles. Hoy el lugar es sitio histórico: fue la cuna de la Apple II, que vendió unas 6 millones de unidades y cambió la historia de Jobs, Wozniak y el mundo.

La Apple II y la CIFRA 1000 coincidían en ser aparatos difíciles de imaginar para los ingenieros en sistemas, y casi amigables para quienes no sabemos un comino de computación. Jobs y Wozniak sacaron su producto sin el respaldo financiero e industrial de Madanes, pero en un ecosistema económico y tecnológico de inmensa potencia: el californiano. A aquellos Madanes, en cambio, se les estaba incendiando el país. Varsavsky se tuvo que rajar a los EEUU cuando mataron a su sobrino David, y con muchas amenazas de muerte encima. Murió allí como lo que había sido antes: un radioastrónomo académico.

Jobs dejó este mundo en 2011 sin haber siquiera oído de la marca CIFRA. El diseño de la ya antideluviana 211 tenía ese minimalismo “cool” de Apple. Pero esa firma (hoy la más valiosa del mundo) nunca pasó por el Rodrigazo y trascartón, por el industricidio traccionado a genocidio de aquel otro hijo de su madre, para quien era lo mismo producir aceros o caramelos, esquelético señor con apellido de hoz pero guadaña de Parca, quien con su apertura de de aduanas, de chupaderos y de financieras exterminó no sólo a miles de personas y empresas, sino también la noción misma de capitalismo tecnológico en Argentina.

Lector@s, no me fumé nada raro. Cualquiera que supere los 58 vio y usó las máquinas CIFRA. Quien conserve alguna, que la cuide: son objetos de culto en Internet. Cuando en 1978 las primeras Apple II llegaron a la Argentina, más como chiche de ricos que otra cosa, los restos mortales de FATE Electrónica fueron comprados por la firma japonesa electrónica NEC. Para su entierro.

Pero quién nos saca la copa del Mundial, ¿eh?

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17 respuestas a Argentina Nuclear, 2017 – XLIX: La electrónica argentina que llegó a ser

  1. Alcides Acevedo dice:

    Bueno, el tono de Arias es a veces insoportable, en serio, nos hace quedar a los argentinos (delante de gente con conocimientos) nada bien.

    Primero y principal, mi viejo tiene una calculadora Cifra, la conozco muy bien, incluso la he desarmado para hacerle arreglos alguna vez, también conocí la calculadora de bolsillo, me la regalaron cuando era chico, llevaba 6 pilas… todo dicho.

    No eran ningún prodigio, el mecanismo de impresión de la calculadora de escritorio es de origen japonés (por lejos lo más costoso del aparato), lleva tres integrados bastante grandes, parece que los mandaban a hacer en Estados Unidos:
    http://clei.org/proceedings/proceedingsSHIALC2014.pdf

    Según el artículo en el año 76 el componente “local” de las calculadoras llegaba al 40%. Sin palabras.

    Miren, a mediados de la década del 70 la industria mundial de calculadoras electrónicas colapsó, las tasas de ganancias se contrajeron (por la gran cantidad de compañías que fabricaban) y el ritmo de cambio tecnológico que hacía caer en obsolescencia los stocks:
    In the mid 1970’s the
    pricing in the calculator market continuously decreased as
    companies “skimmed” the market with one lower price point after
    another. Due to these regular decreases in price, the purchasing
    public began waiting for lower prices before they purchased. If the
    PET was announced at a higher price, say at $1195 and then
    dropped to $995 and then again to $795 the market would possibly
    have waited for even lower price points.

    Si hasta la empresa fabricante japonesa de calculadoras Busicom, propietaria a la sazón del primer microprocesador fabricado en el mundo (el Intel 4004) quebró en 1974 ¿culpa de Martínez de Hoz? para nada, se la llevó puesta en vértigo del mercado tecnológico, FATE existió pura y exclusivamente porque tenía protección y las chances de que se convirtiera en un jugador tecnológico importante (a la luz de cómo evolucionaron las cosas) era nula.

    Pero bueno, mejor pensemos que exportaban calculadoras a Alemania.

  2. victorlustig dice:

    hay muy pocos lugares donde este la historia de la electronica argenta, el inimputable de Juan al fin aporto algo util hace poco, pero falta la de Fapesa, los boliches chicos armando kits de TV B&N con componentes locales, etc.
    Detalle, la linea no es de 500Kv
    Detalle era RPN no?
    Linda historia, pero, llego el 76

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Era RPN, efectivamente.

  4. elepou dice:

    Ayyy, Abel! Recuerdo casi todo. Desde el 65 trabajé, mientras estudiaba Letras en Filo, en un estudio contable. Las CIFRA!

  5. Paula VARSAVSKY dice:

    Hola, soy Paula VARSAVSKY, hija de Carlos VARSAVSKY. Muchas gracias por el artículo sobre estos capítulos de la vida de mi padre. Quiero mencionar un error, mi padre no estudió en la UBA. Estudió en University of Colorado (3 años) donde recibió el título de Ingeniero FiIsico, luego hizo un masters en Física en Harvard University y luego se doctoró como Astrofísico en Harvard University. Residió en Estados Unidos desde 1951 hasta 1960. Ese año volvió a la Argentina

    • Abel B. dice:

      Muchas gracias por sus correcciones, Paula. Ya las pongo en conocimiento de Arias.

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Paula: tu querido padre estudió en el Nacional Buenos Aires, estudió en la UBA. A veces mandamos algunos egresados del colegio a Harvard para que no baje el nivel (de ellos). Tratamos de que no se mezclen mucho con los economistas de allí.Pero salir del CNBA te vacuna. Sos doble UBA.

        Fue en la UBA que Carlos V. fue gomía de Sadosky en el Instituto de Cálculo. Fue en la UBA que fundó y dirigió el IAR (Instituto Argentino de Radiofísica), con su enorme antena el en parque Pereyra Iraola, y fue en la editorial EUDEBA dirigida por Boris Spivakow, UBA, donde publicó su “Ciencia, política y cientificismo” en 1971, obra hoy más vigente que nunca y que decidió los destinos de mucha gente.

        Fue con el clan Sadosky de la FCEyN UBA que lideró el proyecto CIFRA, y con gran apoyo de los especialistas en semiconductores de la Fac. Ingeniería de la UBA.

        Carlos Varsavsky es UBA. No lo negociamos.

        On the other hand, glad to make your aquaintance, Paula. Your father and my auntie Cecilia Berdichevsky did some research together back in the sixties, I think, one of Sadosky’s many ventures. I used to spend holidays with Manolo at Miramar (he gave me access to his French Velosolex motor-bycicle and to his lunfardo dictionaries, me being then an 11 year old kid). Never met your father but still love his thinking. And what he DID.

        Daniel Arias

      • Raúl C. dice:

        Daniel Arias:
        El de ‘Ciencia, política y cientificismo’ (el libro lo debo tener por ahí todavía) era Oscar Varsavsky, el matemático. Su posición era de izquierda dura de la época.
        https://es.wikipedia.org/wiki/Oscar_Varsavsky

  6. Oscar Alberto Reali dice:

    Hola Abel! Muy buenos tus blogs! Con respecto a este último me parece que han quedado afuera algunas personas muy significativas de esa época. Por aquellos años 60 el decano de Ingeniería de la UBA era Humberto Ciancaglini (Ing. electrónico) quien respaldó activamente el Laboratorio de Semiconductores, cuyo Director fué Roberto Zubieta y formó un equipo de avanzada en la frontera tecnológica aunque con las restricciones propias de esta parte del mundo. En aquella época no existía la actual Taiwan ni INTEL y el equipo criollo tenía como meta sentar las bases para competir en el mercado de los procesadores y sus derivados.
    Golpe del 66 mediante Roberto pasó un tiempo por Texas Instruments y luego fué convocado por Madanes/Gelbard para montar y funcionar en escala industrial y comercial la empresa Cifra S.A. que vos mencionas correctamente.
    El rol de Zubieta fué determinante en el éxito empresario, acompañado por varios de sus colaboradores en el Laboratorio de la Facultad (Manuel Eroles, Pedro Joselevich, Silvio Pagano y otros que me disculpo por no recordar con exactitud).
    Posteriormente, al producirse el nuevo golpe del 76, tuvo que pasar a brindar sus conocimientos y experiencia a la industria brasileña. Con el regreso de la democracia se desempeñó como Secretario de Comunicaciones del Gobierno de Alfonsín, impulsando nuevos proyectos tecnológicos. Siguió vinculado a su querida Facultad de Ingeniería de la UBA hasta que nos dejó hace poco tiempo.
    Me parece que Roberto Zubieta merece ser incluído en tu reseña, que pese a no ser “del palo”, brindó un activo y eficaz respaldo al intercambio con Cuba impulsado por el General Perón y su ministro Gelbard.
    Y que sea a la vez un homenaje póstumo a su memoria.

    • Raúl C. dice:

      Si mal no recuerdo, Zubieta pergeñó el plan Megatel de instalación masiva de teléfonos (todavía estaba Entel y el déficit de aparatos era grande). Un plan cuyo nombre solo podía ocurrírsele a un ingeniero electrónico…
      Y quería agregar el nombre de un ingeniero que fue muy importante en el aspecto de I & D, tanto en FIUBA como en Fate Electrónica: Alberto Bilotti.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Absolutamente de acuerdo. Debí incluir a Ciancaglini y a Zubieta en mi racconto. Pero es es que una pléyade de genios, aquella. En CIFRA reinaba un ambiente descontracturado y californiando, donde había gente que se piraba abiertamente de la producción para hacer investigación básica que quizás se volviera aplicada, y quizás no. Como sucede en Apple y en todo el Silicon Valley. Eso volvía bastante locos a los ejecutivos de FATE Neumáticos, que saben fabricar y vender excelentes neumáticos, pero…

      De hecho, la implosión de CIFRA empieza cuando los Madanes, en medio de la débacle del Rodrigazo, nombran como jefazo a un tipo del área de neumáticos que entra a recortar “gastos inútiles”. Conocemos la especie. En los emprendimientos tecnológicos originales, es tóxica.

      • Raúl C. dice:

        Ojo, también se decía que lo que primó en el recorte (y luego desguace) de Fate Electrónica fue la política.
        La derecha decía que había ‘gerencia montonera’, cosa difícil de creer pero que cierta o no puede haber influido.
        Aparte, el Rodrigazo (en realidad fue un Zinnazo-Martínezdehozazo) anunciaba con estridentes clarines el cambio económico antiindustrial que se venía.

  7. gracias.
    leer esto enorgullece.
    y duele, también.

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