El mundo vuelve a la normalidad: el proteccionismo

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Se que leer Clarín es un esfuerzo, y hasta algunos lo pueden considerar un sacrificio. Pero sostengo que a veces -quizás por una inadvertencia de los redactores, o el atormentado fantasma de don Rogelio Frigerio (abuelo) que ha sido visto paseándose por las oficinas- se filtran notas interesantes. Ésta que apareció hoy, de la autoría de Víctor Becker, veterano economista radical y nada kirchnerista, es una. Breve comentario mío al final.

Las propuestas políticas y económicas de Donald Trump tienen desconcertados a la mayoría de los analistas. En particular, en el plano económico, estábamos acostumbrados a que el discurso proveniente del Norte fuera en defensa del libre comercio y súbitamente aparece un líder con ideas semejantes a las que veníamos escuchando de boca de los dirigentes tercermundistas.

Sin embargo, estas ideas no son nuevas en la dirigencia estadounidense. Más aún, salvo en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue un país esencialmente proteccionista.

Tras independizarse de Gran Bretaña, la segunda ley aprobada bajo la presidencia de George Washington fue la que establecía las tarifas sobre las importaciones. No por nada el primer Secretario del Tesoro era Alexander Hamilton, un destacado defensor del proteccionismo económico. Sostenía que “mantener una competencia en igualdad de condiciones, tanto en cuanto a calidad como a precio, entre un establecimiento nuevo de un país y los establecimientos de larga maduración de otro país, es, en la mayoría de los casos, impracticable”. Concluía en la necesidad de una ayuda extraordinaria y protección del gobierno para desarrollar la industria local.

Los únicos defensores del librecambio en Estados Unidos eran los dueños de las plantaciones del Sur, que, gracias a la mano de obra esclava, podían vender barata su producción en el mercado mundial. Sus votos se inclinaban mayoritariamente hacia el partido Demócrata. Lincoln –un republicano y convencido proteccionista- quebró la resistencia del principal bastión librecambista en el país.

Mientras Gran Bretaña fue la primera potencia económica mundial, Estados Unidos –al igual que Alemania, Francia y Japón- abrazaron el proteccionismo para impedir que la competencia de las importaciones baratas de aquel país impidiera el desarrollo de la industria local.

En palabras del presidente republicano William McKinley (1897-1901): “Bajo el libre comercio, el comerciante es el amo y el productor es el esclavo. El proteccionismo no es sino la ley de la naturaleza”.

Todo cambió tras la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos surgió como la primera potencia mundial y allí abrazó el credo del librecambio como forma de abrir los mercados externos a sus exportaciones. Así lo había vaticinado el presidente Ulisses Grant (1869-1877): “Después de dos siglos (de proteccionismo), Inglaterra ha encontrado conveniente adoptar el libre comercio porque piensa que no hay ya nada que el proteccionismo pueda ofrecerle. Muy bien, caballeros, mi conocimiento de nuestro país me lleva a pensar que dentro de 200 años, cuando Estados Unidos haya obtenido de la protección todo lo que ella puede ofrecer, también adoptará libre comercio”.

Quizá no hay palabras que mejor expresen el pensamiento trumpista que las del varias veces precandidato a presidente por el partido Republicano Pat Buchanan y ferviente partidario del nuevo presidente: “Detrás de un muro tarifario construido por Washington, Hamilton, Clay, Lincoln y los presidentes republicanos que siguieron, los Estados Unidos han pasado de ser una república agraria costera a convertirse en la mayor potencia industrial que el mundo jamás ha visto, en apenas un siglo”.

No hay nada novedoso en el credo económico adoptado por el presidente Trump que regresa a las tradiciones del partido republicano dejadas de lado sólo durante el periodo 1950-2016.

El librecambio ha sido históricamente la bandera de los que tienen todo para ganar del comercio internacional. Lo fue de Gran Bretaña hasta 1930, la de Estados Unidos posteriormente y es la de China actualmente. Por eso mismo el mercado laboral y el de productos agrícolas de los países centrales permanecieron, aún durante el proceso liberalizador, guarecidos tras poderosas barreras a la inmigración y a la importación de tales productos.

La liberalización de los flujos de capital estimuló la inversión en los países donde la producción era más barata. En un mundo totalmente globalizado, buena parte de la producción industrial se concentraría en China, por el bajo costo de su mano de obra. Para evitarlo, Trump intenta trabar la circulación de capital imponiendo sanciones a las empresas que inviertan en el exterior. Su objetivo es generar empleos industriales en estados como Ohio, Pennsylvania o Illinois, que son críticos en la definición de cualquier elección nacional. Su postura sirve para recordar que en materia de comercio e inversión internacional las naciones no se guían por principios sino por intereses.

El giro hacia el proteccionismo no dejará de producir efectos. Los consumidores americanos deberán pagar más caros los productos que hoy importan y seguramente habrá represalias de los países que resulten perjudicados, que abrazarán esquemas igualmente proteccionistas.

Frente a este panorama, Argentina debería repensar su estrategia comercial pensada para un mundo que no es el que imperará en los próximos años. ¡Ojalá esta vez no lleguemos a la estación cuando el tren ya haya partido!

El título del posteo es mío, y es una exageración. Es cierto que ningún país con “densidad nacional” -el término es de Aldo Ferrer- ha dejado de proteger las actividades que interesaban a una parte considerable de su población de la competencia extranjera. Pero la mayoría de los países no ha logrado esa densidad nacional.

En especial, cuando existe un gran desequilibrio en el poder de una de las partes, surgen en el país más débil sectores que implantan una economía de “plantación”: monoproductores para un mercado externo. Esa ha sido una historia que se vio en África, Asia del Sur y buena parte de América Latina en los siglos XIV a XIX. Y todavía persiste, cómo no.

Pero la etapa actual de la globalización ha terminado por lograr que el librecambio esté perjudicando a sectores numerosos de los ciudadanos de las Potencias. Sólo China, amparada en su disponibilidad de mano de obra -comparativamente- barata combinada con el avance tecnológico puede ser librecambista sin inhibiciones hoy. Y aún ella deberá enfrentar en el futuro la competencia de nuevos actores, India, y en Asia del Sureste. No dudo que aplicará proteccionismo, llamándolo de otro modo.

El punto, que correctamente Becker deja abierto, es cómo enfrentamos los argentinos la nueva situación global, una vez descartada la actual desubicación macrista. Tema para otro posteo.

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9 respuestas a El mundo vuelve a la normalidad: el proteccionismo

  1. Charrua dice:

    Veremos, dijo un ciego. Hasta ahora, lo único que se aprobó fue una ley para que las petroleras no deban revelar los sobornos que pagan.
    Creo que algo aprobarán, pero no creo que ni ellos mismos sepan que quieren aprobar exactamente. Se habla de un “tax border adjustment” (los impuestos se pagarían por el lugar de venta, no de producción), pero los efectos finales no están claros.

  2. guillermo p dice:

    A. Smith a quien los talibanes del pensamiento liberal colgaron el sambenito de librecambista, (porque lo leyeron con un sólo ojo), pasó sus últimos años como funcionario de ADUANAS!! de la corona.
    USA SIEMPRE fué proteccionista y la apertura (parcial) aconteció en el último cuarto del S XX .
    Aún bajo la hegemonía neoliberal, conservó cierto grado de protección (y si no pregunten a los exportadores de limones o carnes argentinos).
    Y con su apertura mezquina, no le fué bien. Pero peor le hubiera ido con una apertura en regla.
    Por eso vuelve el discurso de Hamilton y Lizt.
    Sólo que la historia parece repetirse como farsa.
    Habrá que estar atentos.

  3. Marcelo J. Tull dice:

    Una pregunta: el sr. Becker ¿es radical de Alfonsín o de De la Rúa y Sanz? Porque no es lo mismo.- Hubiera sido interesante que al terminar su muy buen ejercicio, se hubiera jugado un poco con lo que se está haciendo aquí y lo que cree que se hará; sobre todo por ser radical que escribe en Clarinete.- De mi parte, creo que esperar algo distinto de esta caterva de neoliberales, ineptos y delincuentes sería lo mismo que pararse debajo de un peral y aguardar que caigan manzanas.- El muy buen desarrollo de la nota, indica que Argentina JAMÁS debió ser un país abierto a las finanzas internacionales, pues nunca fue un país central.- La mayoría de delincuentes que gobernaron esta Nación en los últimos 160 años (conservadores y terratenientes), tanto a la vista como desde las sombras, hicieron sus pingües negocios mientras que dejaron pobreza, desocupación, miseria, recesión y una tremenda deuda equivalente a las fortunas que hicieron y acapararon ellos.- Argentina debió siempre ser una Nación que viviera con lo suyo, haciendo que los que más tienen pongan más que los que menos, favoreciendo a nuestros empresarios (evitando en lo posible que transformen sus ganancias y las lleven afuera) y solicitando créditos solo en casos excepcionales y muy necesarios.- Debió favorecer siempre el mercado interno primero y no vivir de deudas, como nos tienen acostumbrados los degenerados neoliberales.- Ahora, los tenemos en el poder y estoy convencido que, “la Argentina les chupa un egg”. Nos dejarán, como siempre han hecho, en el medio de la tormenta perfecta, en bolas y con un paraguas chino. No se puede esperar un cambio de rumbo de esta nave infame, porque no tienen ni idea de dónde está el timón.

  4. Silenoz dice:

    ¿Ve’ Davidenko? ”42 años de industrial” sin entender un soto…

    Sile preguntóle al inimputable en un posteo anterior:”¿por qué la “enfermedad de la abundancia” NO le pasó a USA, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y hasta Noruega ponele con el “pitroleo”?”

    El “desarrollista” (¿?) radical Víctor Becker dice:
    ”Mientras Gran Bretaña fue la primera potencia económica mundial, Estados Unidos –al igual que Alemania, Francia y Japón- abrazaron el proteccionismo para impedir que la competencia de las importaciones baratas de aquel país impidiera el desarrollo de la industria local.”

    No se trata de ser proteccionista y yasta’, significa que además –de hecho lo más importante- pensaron y buscaron una estrategia de industrialización SOBERANA

    ¿por qué somos “enfermos holandeses”?

    Y…. por que maso ”Los únicos defensores del librecambio en [Argentina] eran los dueños de la [“patria”], que, gracias a la mano de obra esclava, podían vender barata su producción en el mercado mundial.” entre otras cuestiones…

    En fin… en tu año “43 de industrial” bien podrías distraer tu tiempo con lecturas de Hamilton y, cómo no, de su discípulo el cro. F. List en lugar de “bienpensar” tanto…. “ meik yorself a feiva’ extensive to oder similar prospects laik yu ” ja ja…

    #YoNoLeoASilenoz

  5. claudio Maxl dice:

    Extracto del formidable discurso brindado por Henry Clay, cerebro y padre del nacionalismo económico estadounidense (The American System), en 1832.
    ” Libre comercio! (…) Pero este no existe, ni ha existido nunca. Comercio implica dos partes. Y para ser ‘libre’, debe ser justo, equitativo y recíproco. Si nosotros abrimos nuestros puertos a la producción foránea, libres de todo impuesto, díganme pues, ¿qué puertos y de qué nación extranjera, encontraremos igualmente abiertos al libre ingreso de nuestra producción excedente? […] Sin embargo, no es ‘libre comercio’ lo que nos están recomendado aceptemos. Es, en efecto, el sistema colonial británico que nos están invitando adoptemos; y, si su política termina por prevalecer, nos conducirá, sin ningún resquicio a dudas, a la recolonización de estos estados bajo el dominio económico de Gran Bretaña. (…) ¿Qué hizo Francia cuando tiempo atrás los británicos propusieron a su embajador un sistema recíproco de libre comercio? El embajador les respondió que debían darle medio siglo para poder igualarse con Gran Bretaña en materia de producción industrial, capitales, flota mercante, etcétera. Caballeros, la política adoptada por Francia fue la de fomentar su industria nativa; y fue una decisión sabia, porque lo contrario les hubiera llevado a un muy rápido retorno al status de nación agrícola. (…) América ha actuado bajo el mismo principio que Francia. América ha legislado pensando en una población en crecimiento. América también ha prosperado gracias a este sistema. En 20 años, América será independiente de la totalidad de los industriales ingleses”.
    http://www.infonews.com/nota/9440/origenes-del-nacionalismo-economico-de

  6. victorlustig dice:

    Ya lo resumio Lincoln, y, creo lo escribi aca muchas veces antes (lo siento Silenoz, si)
    algo asi como si compro algo fabricado aca el fabricante paga impuestos aca si compro algo ingles pagan alla
    algo asi de memoria, y, parece que es apocrifa, pero es el concepto

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