Los que ganan y los que pierden con Trump

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Les comenté hace unos días que Juan Chingo, corresponsal en Francia y redactor de La Izquierda Diario, tuvo la amabilidad de hacerme llegar un reciente artículo suyo sobre la división de los factores de poder en la sociedad estadounidense que ha mostrado el irresistible ascenso del nuevo presidente, Donald Trump.

Lo comparto con ustedes. Aunque limé algunos términos muy comprometidos con la ideología de Chingo -el marxismo ortodoxo- copio todo el artículo y sus conceptos básicos. Por mi parte, considero que hablar de una clase dominante norteamericana, así en singular, es simplificar demasiado.

Igual, los intereses que Chingo describe existen -y cómo- y están identificados con determinadas doctrinas. Creo que es un adecuado punto de partida para analizar las políticas de la Presidencia Trump. Por lo menos, parece más realista que la expectativa que en 60 días levanten las barreras a la exportación argentina de limones ¿Que parte de “compre estadounidense” no entendieron”?

Antes de las elecciones alertábamos de la fuerte división de la clase dominante norteamericana. La élite del poder se dividió amargamente, con la mayoría apoyando a Hillary Clinton, la candidata favorita de las facciones política y corporativa, mientras que la facción militar se reunió alrededor de la candidatura de Donald Trump.

Esto no significa que la elite corporativa sea monolítica. Por ejemplo, a la industria petrolera no le gusta que las guerras o tensiones geopolíticas perturben sus negocios a largo plazo (véase Rusia y Libia). Boeing quiere vender aviones a Irán. Por otro lado, una parte considerable de las multinacionales que se benefician de la segmentación del proceso de producción a nivel mundial se preocupan menos por esas guerras o maniobras geopolíticas, siempre y cuando creen nuevos mercados o faciliten el acceso a la mano de obra barata. Por el momento, Trump logró contener y contentar a este sector de la clase dominante con una mezcla de amenazas y promesas de jugosos negocios: lo primero fue aplicado a la industria automotriz no solo norteamericana sino mundial (Toyota, BMW, etc.) que a riesgo de ver rotas sus esenciales cadenas de producción en el extranjero estuvo dispuesta al comienzo a jugar el juego de producción nacional del nuevo presidente.

Por otro lado, mientras la baja de impuestos corporativos es un elemento central del proteccionismo reforzado de la “Trumpeconomics”, está estrechamente ligado a un tercero: la desregulación de las finanzas que promete jugosos dividendos a los bancos norteamericanos, como ya se pudo ver en el último trimestre donde los tiburones de las finanzas tuvieron ganancias extraordinarias. Liquidando las tibias regulaciones impuestas al sector financiero después de la crisis de 2007/8, Trump busca darle una ventaja comparativa al sector financiero norteamericano, que se prepara para captar capitales, estimulados por la baja de impuestos y por la promesa de rendimientos fabulosos.

Pero junto a esta división del mundo de negocios, la división política decisiva durante las elecciones y a posteriori es la batalla entre el sector neocon/intervencionista liberal o mal llamado “humanitario” y los realistas en política exterior. El primer campo es representado por la CIA y el segundo por los militares. La derrota de Hillary fue una derrota para el sector que, después del fracaso de las operaciones militares en Irak y Afganistán de la era Bush, está a la vanguardia del intervencionismo norteamericano.

Así es que, durante casi seis años, la CIA ha participado en una campaña para el cambio de régimen. Se ha hecho cargo de las finanzas y el armamento de milicias fundamentalistas islámicas con el objetivo de derrocar al presidente sirio, Bashar al-Assad, el único aliado árabe de Rusia en Oriente Medio. En 2013, las declaraciones trucadas de que el gobierno sirio había llevado a cabo ataques con armas químicas fueron utilizadas como pretexto para lanzar una guerra aérea a gran escala contra Assad. El expresidente Obama, frente a la oposición popular en EEUU, las divisiones dentro del establishment militar y la oposición de los aliados de Washington de la OTAN, salvo Francia, detuvo la agresión aérea en el último minuto.

A su vez, hay pocas dudas que las negociaciones estaban en marcha entre la campaña de Clinton y la administración Obama, con un estado de planificación muy avanzado, para una escalada militar masiva de los EE.UU. en Siria a ser lanzado después de la esperada victoria electoral de la candidata demócrata, que tenía el apoyo público de las secciones dominantes del establishment de inteligencia. Durante la campaña, Clinton reiteradamente pidió la imposición de “zonas de exclusión aérea ” y otras medidas que planteaban un riesgo directo de conflicto militar con las fuerzas rusas que operan en Siria. Esta política belicosa con Rusia tenía su otro foco caliente en Ucrania, donde la participación de la CIA es aceptada.

La caótica transferencia de poder mostró una agudización del conflicto entre Trump y la comunidad de inteligencia. El primero públicamente discutió las evaluaciones de la segunda sobre el hackeo ruso; la venganza contra él fue fabricar un expediente falso sobre un supuesto episodio de relaciones con prostitutas por parte de Trump en Rusia, con un vergonzoso episodio de “lluvia dorada”. A pesar del carácter poco sólido de toda la historia, el mismo podría ser una advertencia: quienes escribirán el guión de la realidad (a consumir por los medios) serán las fuerzas del establishment y no él. Por ahora Trump no ha llegado a un modus vivendi con éste sector del “estado profundo” norteamericano.

Mientras los militares han obtenido tres puestos en el nuevo gabinete y esperan ser recompensados en su medida, la comunidad de inteligencia es la fracción más reacia a ser convencida por la nueva visión de las prioridades de la política exterior norteamericana. Así, mientras es probable que Trump aumente la retórica de conflicto contra algunos países extranjeros, es cauto a comprometerse a iniciar ninguna guerra seria (cuestión que gusta a los militares), a la vez que estos y la poderosa industria de armamentos esperaban el lanzamiento de una inútil arma de maravilla militar para la cual Trump promete billones (la Guerra de las Galaxias de Reagan, capitulo II).

Por el contrario, para los neocon el repudio a la doctrina de la “promoción de la democracia” y de las revoluciones coloridas que la acompañaban, estaba en el corazón del programa de política exterior de estos. Como quedó claro en el discurso de asunción de Trump en Washington, esas políticas (lo que Kissinger llama la tendencia “wilsoniana”, en referencia a la consigna con que EEUU entro en la 1° Guerra Mundial: “Asegurar el mundo para la Democracia”) no son de su agrado.

Se abandona la fracasada política exterior de los últimos años – y sus implicancias geopolíticas- que tuvo su más rotundo revés en Siria donde por primera vez en un conflicto regional los EE.UU. son dejados de lado en la resolución del mismo, como muestran los acuerdos de Rusia con Turquía e Irán. Se va hacia un unilateralismo económico que plantea la agenda del nuevo presidente no solo generará enormes conflictos externos en especial con China y Alemania, sino que arriesga exacerbar también las disputas al interior de la clase dominante norteamericana.

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11 Responses to Los que ganan y los que pierden con Trump

  1. guillermo dice:

    Este post hace acordar a las hermanastras de Cenicienta haciendo (en este caso diciendo) cualquier cosa para que el zapato calce. Alegar que Trump tiene un conflicto con las fuerzas de seguridad/inteligencia, cuando le debe la elección a la chanchada de Comey anunciando con bombos y platillos que se estaba investigando a Hilary Clinton, pero callandose que se estaba investigando tambien las presuntas conexiones rusas de Donald Trump, es hacer uso de lo que la gente de Trump ahora llama ‘alternative facts’.

    Trump ha dividido muchos de los sectores/factores de poder en USA, porque USA es una sociedad casi tan dividida hoy como lo estuvo en la Guerra Civil. Cosa facil de entender para cualquier argentino, con sus vivencias recientes y no tanto.

    • Abel B. dice:

      Sospecho que mis amigos K empezarán a decir “Si Clarín, La Nación y “guillermo” from England, critican tanto a Trump, algo bueno debe hacer”.

      Por mi parte, trato de usar un mínimo de silogismos. Sólo me interesa señalar una falacia en el suyo: si bien ambos organismos forman parte de la “comunidad de inteligencia”, el FBI y la CIA no son lo mismo. Se dice que se llevan bastante mal…

      • ricardo j.m. dice:

        no se si hata algo bueno o que hara pero que los dejo como chicos con el capricho mal elaborado no hay dudas.

      • Mariano T. dice:

        Trump es populismo de libro. Adaptado a USA, pero siguiendo el manual al detalle. Moreno no se equivoca.
        La fijación con la inmigración, o el factr racial, es un factor distintivo entre los populismos del primer mundo y los populismos del tercero. Pero esos matices lo enriquecen como fenómeno global de masas.

  2. Daniel Eduardo Arias dice:

    EEUU ya tiene un sistema antimisilístico “multicapa” bastante complejo. La cáscara exterior está formada por los AEGIS SM-3, cohetes de 4 etapas, 3 de las cuales son teledirigidas por radar desde la superficie, y la última de las cuales es una cabeza de impacto directo, un arma de energía cinética conceptualmente idéntica a la de una pedrada.

    Sólo que la piedra (en las últimas versiones) es bastante inteligente: tiene navegación autónoma hasta el blanco, normalmente un misll de alcance medio o sus cabezas independientes de tipo MIRV en vuelo inercial, gracias a dos sensores de infrarrojo y diez microcohetes sólidos para maniobrar tras blancos elusivos. La velocidad de cierre sobre el blanco es altísima, 4,5 km/s, lo que en términos termomecánicos equivale a la detonación de 31 kg. de TNT.

    El SM-3 está desplegado en fragatas, destructores y cruceros para intercepciones tempranas de ataques transpolares rusos o chinos, pero tiene versiones terrestres instaladas en Polonia y Rumania, para gran enojo de Putin. La Raytheon lo está co-fabricando con Mitsubishi para una versión destinada a atajar ataques contra Japón. Corea del Sur es otro cliente interesado. El SM-3 es trans-atmosférico y en 2008 mostró que podía impactar un satélite en órbita baja.

    Los críticos dicen lo esperable, y no sin razón: a 26 palos verdes la pieza, eludir al SM-3 es cosa de multiplicar los blancos a bajo costo, es decir llenar un misil atacante con el máximo posible de ojivas MIRV de entrada independiente. Muchas de las cuales, además, para romper la lógica económica del sistema, pueden ser señuelos. Lo de la lógica económica y los señuelos es importante, porque el sistema Aegis SM-3 se basa en la saturación: muchos misiles en muchos barcos en posiciones muy avanzados. Pero el AEGIS SM3 puede ser “contrasaturado”, la idea es ésa.

    El sistema THAAD, que es de la Lockheed Martin, se solapa en parte con las performance del AEGIS SM-3: es otro misil de alta velocidad con cabeza impactora de energía cinética, pero de menor alcance vertical (hasta 160 km. de altura) y dirigido a todo tipo de misiles unitarios o cabezas independientes MIRV en fase terminal, o de caída hacia su blanco. Es decir, éste es de los que trabajan en el área grande y el área chica, no en el mediocampo o en el área contraria.

    El país que lo acaba de comprar es Corea del Sur, asunto que chivó enormemente a los chinos, no porque estos carezcan de misiles capaces de contrasaturar el THAAD, sino porque saca de juego todos los viejos SCUD soviéticos y versiones chinas que están desplegados en Corea del Norte.

    La cabeza impactora del THAAD también es de muy alta velocidad de cierre: anda por el Mach 8,5. No tengo el costo del sistema, dato clave para saber si sirve o no.

    La tercera y más interna capa del sistema antimisilístico yanqui es el viejo Patriot de la Raytehon, testeado con razonable éxito en la 1ra Guerra del Golfo contra los antideluvianos SCUD soviéticos con que Saddam Hussein bombardeó a Israel, para forzar a ese país a entrar en la contienda. La versión actualizada es el PAC-3 (por Patriot Advanced Capabilities). En comparativa futbolera, el Patriot es el arquero.

    Ha sido un “best-seller”, adoptado por 7 países y fabricado -en distintas versiones- en un número que anda entre los 8 y 10.000 unidades. Para escasa alegría de los rusos, los polacos han pavimentado su país con los Patriot.

    El Patriot empezó sin muchas pretensiones como un SAM antiaéreo, capaz de destruir un avión a 70 km. de distancia con una cabeza explosiva clásica, accionada por una espoleta de proximidad. Pero en las sucesivas guerras en que participó ya se había vuelto un misil anti-misil, capaz de atacar tanto aparatos de crucero -que vuelan pegados al terreno o a la superficie marina- como a balísticos en etapa terminal, o de caída. Su versión de mayor alcance llega a los 160 km., y la de mayor altura operativa, a los 24.000 metros.

    La pieza esencial de cualquiera de los sistemas considerados no vuela: es el radar de tierra, que orienta el antimisil en una trayectoria de intercepción razonable al menos hasta inmediaciones de su blanco. Generalmente, este radar es de los llamados “phased arrays”, que con una pantalla plana y generalmente fija y pequeña, formada por centenares o miles de celulas emisoras radiantes coordinadas electrónicamente, logran barrer miles de veces por minuto áreas considerables con un haz de muy alta resolución. Hago pública aquí mi “fatwa” contra quien traduzca “arreglo de fase” o sevicia lingüística similar, propia de lectores de manuales. Sin estos radares, los misiles no saben qué hacer.

    La gran novedad es el autoguiado de los impactores.

    Y efectivamente, la evolución en performance del Patriot se puede aquilatar por el abandono de la cabeza explosiva de proximidad. La idea de una munición de artillería que explota a 70 metros de distancia de su blanco aéreo y lo destruye con un escopetazo de esquirlas fue revolucionaria en 1943, cuando ganó la batalla de la US Navy contra los kamikazes en las islas Salomón. También funcionó joya en 1944 cuando logró destruir más del 70% de las bombas voladoras V-1 lanzadas contra el área del Gran Londres. Ni alemanes ni japoneses pudieron explicarse, hasta pasada la guerra, cómo de la noche a la mañana la artillería antiaérea aliada se había vuelto tan efectiva.

    Pero ahora con los viejos Patriot, el guiado hasta el blanco se ha vuelto tan preciso que la cabeza es “casi” un impactor de energía cinética. En cercanías del blanco empieza a autodirigirse con un radar en banda Ka, y modifica su vuelo para embocarlo de lleno. Hay una pequeña carga que explota por contacto y eyecta 28 submuniciones de tungsteno en forma radial, como para aumentar “la sección eficaz” del misil. La Raytheon piensa seguir vendiéndo el Patriot hasta bien entrados los años ’40.

    La eficacia de sus distintas versiones ha sido muy debatida: para el presidente George Bush padre andaba en el 97%, y para sus detractores académicos israelíes y yanquis, en el 10%. Perfecto nunca fue: en 1991 a Israel le cayeron bastantes Scuds, y también a los cuarteles del ejército americano (uno de ellos mató a 28 soldados).

    Los antimisiles son una reedición de la vieja lucha entre el escudo y la lanza. Si tu adversario tiene un escudo de la gran siete, el mejor y más barato modo de joderlo es llevar varias lanzas. Si tu adversario usa armadura, multiplicá el número de arqueros, que son tropa barata. Y así ha seguido la cosa durante miles de años.

    El otro problema del asunto es diplomático: si tu adversario multiplica sus escudos y armaduras, necesariamente te obliga a multiplicar tu número de lanzas y de flecheros. Eso en medio de una recesión mundial de puta madre y con guerras comerciales que recién empiezan da bastante julepe.

    La novedad de Trump es que dice que va a añadir otra capa más al sistema: drones estratosféricos armados con laser, que con su alta autonomía de vuelo teóricamente podrían estacionarse haciendo órbitas lo más cerca posible de los sitios de lanzamiento de los misiles atacantes. Que serían derribados por disparos de láser desde dichos drones “over the horizon”, y desde una gran distancia. La idea sería quizás destruir a los misiles cuando están despegando, antes de su fase de vuelo inercia, o “coasting”. Cuando despegan y van ganando velocidad para salir de la atmósfera, los balísticos emiten infrarrojo a lo bestia, y son fácilmente localizables. Los crucero, de yapa, emiten todo el tiempo.

    Me hago muchas preguntas, pero la principal es: siendo los láser sistemas atrozmente ineficientes, por su factor de conversión de kilovatios eléctricos en kilovatios radiantes, ¿qué clase de baterías mágicas van a tener esos drones, para iluminar sus blancos con suficiente potencia? Fue la pregunta que en 1987 hizo que don Donald Reagan se tuviera que meter el programa “Star Wars” en, bueh, el cajón adonde van a parar los proyectos tan pelotudamente irrealizables que ni siquiera la industria bélica americana se expone al quemazo de desarrollarlos, aunque lo hagan con dinero público. Y si lo hace, es en secreto y no cuenta sus fracasos.

    • ricardo j.m. dice:

      para cada sanguche hay un aderezo

    • victorlustig dice:

      al pasar dos cosas

      si, es arreglo en fase, donde las lineas de retardo etc etc.

      http://depts.washington.edu/jrphys/summ/pa.pdf

      si, hace falta energia para el laser? guess what

      la fatwa estimado Daniel, no, estas cosas se conocen desde BMEWS

      jm

      desde que se desarrollo el misil crucero y el reconocimiento de terreno la deteccion de eso es diferencial, que deberia ser reflejado versus que se refleja, es distinto del caso de aviones desde radares en tierra a desde satelites, donde ya sabes que se refleja (tierra, mar, etc)

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Víctor Lustig, añadirle una total ausencia de sintaxis a un tema ya de por sí abstruso es “too much”, como decía CFK.

        Suelo leerte tus posteos con interés casi proporcional a las dificultades inevitables y las que añadís por tu modo de hacer puré las normas razonables de escritura.

        Pero esta vez me ganaste por goleada. No entiendo de qué corno hablás. No soy Mandrake ni leo el pensamiento.

      • victorlustig dice:

        Estimado Daniel

        por partes

        su fatwa a la denominacion arreglo en fase, si, es arreglo en fase (aunque le suene cacofonico quizas) es correcta, no desprecie a los lectores de manuales, a veces los fisicos son peores (cada uno inventa su notacion muchas veces), si lei algun manual de esos? no, pero eso existe desde, como le decia BMEWS

        el laser? desde orbita? adivine que van a usar para darle energia? me extraña que no lo haya pensado, NERVA

        ambos, BMEWS y NERVA estan en wiki

        la tecnologia de pattern recognition, eso ya salia en Scientific American de los 80s, nada nuevo

        saludos

        PS fue al pasar nomas, un par de parrafos dentro de toda la digamos nota.

        PS2 drones over the horizon, eso es una linda cosntruccion literaria

  3. victorlustig dice:

    PS Si iban a poner un reactor como cohete, que impide usarlo para otra cosa en orbita baja?

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