Siria y el Medio Oriente después de Alepo

Las guerras en este siglo XXI parecían seguir un molde: No vencedores. No parecía haber lugar para un Triunfo en el viejo estilo romano con un general aclamado por el pueblo, ni para el tradicional Desfile de la victoria. Bush jr., ahora que recuerdo, quiso hacer algo parecido cuando descendió en uniforme de combate en el portaaviones Abraham Lincoln en mayo de 2003, para anunciar “Misión cumplida” después de la derrota de Saddam Hussein. Pero no resultó.

Podemos suponer, con mucha certeza, que algunas Potencias lograron sus objetivos: la destrucción o el debilitamiento de sus adversarios reales o potenciales. Pero no había triunfos militares.

Es posible -todavía no ha terminado la guerra- que estemos asistiendo a uno en Siria. No estoy de acuerdo con un cronista entusiasta, ese entusiasmo que da estar lejos de las bombas, que dijo que Alepo es el “Stalingrado” de la guerra de Siria. El terrorismo yihadista, o “takfiri”, como lo llaman sus enemigos musulmanes, no es un ejército convencional.

Pero el “Estado Islámico de Siria e Irak” ocupó un vasto territorio y peleó como tal. Y su derrota le brinda una clara victoria al presidente de Siria, Bashar al-Assad, a Vladimir Putin, y también a la República Islámica de Irán. No es Stalingrado: no afecta las relaciones de poder globales. Pero, si la guerra de Siria finaliza en los términos que ahora se están discutiendo, esa victoria es un hecho. Que va a influir en las relaciones de poder en una región clave del globo. Hasta que sean modificadas por otra guerra.

Me pareció entonces interesante acercarles este informado análisis de Vijay Prashad, director de Estudios Internacionales del Trinity College. En Inglaterra ya no pesan tanto en esas tierras, pero siguen teniendo buena información. Agrego un breve comentario mío al final.

“El Ejército Árabe Sirio controla ahora Alepo, lo que significa que el gobierno sirio, una vez más, está a cargo de los principales centros de población del país. Las fuerzas armadas de la oposición están cercadas alrededor de Damasco y en Idlib, mientras que el Estado Islámico (EI) sigue controlando la norteña ciudad de Raqqa. Estas fuerzas, incluyendo EI, se encuentran a la defensiva, desorganizadas, debilitadas logísticamente y desorientadas. En gran parte abandonados por sus patrocinadores – Occidente, los árabes del Golfo y Turquía – estos combatientes son cada vez más violentos en su desesperación o están cerca de la rendición.

El cese del fuego negociado el 30 de diciembre pasado se respeta en la mayor parte del país. Las conversaciones de paz deben comenzar el 23 de enero en Astana (Kazajstán). Irán, Rusia, el gobierno sirio, sectores de la oposición siria, Turquía y las Naciones Unidas han confirmado su asistencia. Los Estados Unidos y los europeos no estarán presentes.

La guerra no terminará en Astana. Los grupos extremistas como EI y Jabhat Fateh al-Sham, ligado a Al Qaeda, continúan manteniendo territorio. Los extremistas frustrados que no están dispuestos a aceptar la nueva situación ya han comenzado a emigrar a las zonas controladas por EI y los aliados de al-Qaeda. Tienen muy  poco que ganar rindiéndose o en el proceso de reconciliación.

Los errores de cálculo occidentales

Durante los últimos cinco años, el objetivo principal de la oposición en Siria y sus aliados del Golfo, turcos y occidentales ha sido “Assad debe irse”. Ahora resulta que el gobierno de Bashar al-Assad se mantendrá. Incluso en 2011 era poco probable la caída de Assad sin una gran intervención militar occidental. El ejército sirio era mucho más disciplinado que los militares libios, que habían comenzado a desmoronarse antes de los bombardeos de la OTAN en Libia. También había mucho menos distancia entre el gobierno sirio y su ejército que la que había entre el gobierno egipcio y sus militares. Sin una intervención militar masiva, era impensable un cambio de régimen en Siria.

La intervención militar occidental directa se redujo – gracias al fiasco en Irak – por la falta de apoyo doméstico en Occidente al despliegue de un número suficiente de tropas para combatir en Siria. El cambio de régimen en Libia y sus consecuencias desastrosas cerraron la puerta a una autorización de la ONU para intervenir en la guerra en Siria. Ya en 2012, esto significaba que el gobierno de Assad no podía ser derrotado fácilmente. El objetivo político cambió del derrocamiento directo a un uso mucho más cínico del poder. Los envíos de armas encubiertos a las distintas fracciones rebeldes buscaban ayudar a deslegitimar al gobierno. Al Qaeda y otros grupos extremistas llegaron a través de la frontera con Turquía y desde Irak, así como de las prisiones del gobierno sirio. El índice de bajas creció rápidamente, con más de medio millón de muertos. La promesa imposible de bombardeos occidentales alargaron la guerra con la esperanza de que obligaría a Assad a negociar.

Occidente calculó mal. El 22 de septiembre de 2016, el Secretario de Estado, John Kerry hizo algunos comentarios off the record en la misión de Holanda en las Naciones Unidas. La transcripción de esa reunión, dada a conocer por WikiLeaks, revela el consenso general occidental sobre el conflicto sirio. Kerry indicó que los EE.UU. habían seguido el crecimiento del EI, y esperaban utilizarlo como moneda de cambio contra el gobierno de Assad. Al final resultó que, Assad recurrió a Irán y Rusia en busca de ayuda, y los rusos intervinieron directamente en septiembre de 2015 – acabando con cualquier posibilidad de un cambio de régimen en Damasco y de la conquista de Damasco por EI. Con Assad ahora a salvo, los rusos han empezado a reducir sus tropas, como una medida de confianza de cara a la reunión de Astana.

En 2015, el gobierno turco comprendió que ni iba a caer al gobierno de Assad ni podía protegerse de las consecuencias de su propia intervención en Siria – los ataques del EI dentro de Turquía y una nueva guerra contra el movimiento de resistencia kurdo. El gobierno de Turquía atacó a sus críticos – que tenían mucho que criticar – y buscó un acercamiento con Rusia por razones económicas y políticas. Esta nueva alineación significó que Turquía tuvo que cerrar su frontera – utilizada durante mucho tiempo para reabastecer a los rebeldes en el norte de Siria-, lo que redujo sustancialmente la capacidad logística de los extremistas en Alepo. El gobierno sirio, que había esperado cuatro años, atacó con gran fuerza. Fue el cambio de alianzas de Turquía lo que permitió a Assad tomar Alepo.

El 5 de enero, el asesor de Seguridad Nacional de Irak se reunió con Assad en Damasco para discutir su lucha común contra el EI, al mismo tiempo que las fuerzas iraquíes abrieron la carretera de Haditha a Qaim, en la frontera entre Irak y Siria. Estas reuniones públicas, según un oficial del ejército egipcio de alto nivel, reflejan las relaciones más discretas entre los ejércitos de Egipto, Irak, Argelia y Siria. En noviembre, oficiales del ejército egipcio viajaron a Siria para restablecer unas relaciones muy debilitadas en los últimos años. Ahora Egipto está dispuesto a enviar fuerzas de paz  “para ayudar a controlar el alto el fuego”. Mientras tanto, los gobiernos de Siria y Turquía se han reunido en secreto en Argelia durante los últimos cinco meses para mantener conversaciones sobre la situación del enclave kurdo-sirio en la frontera turca. Argelia defiende ahora abiertamente la restauración de la legitimidad del gobierno de Assad.

El final está lejos

La frustración de los extremistas no permitirá un final fácil a este conflicto. El endurecimiento de la violencia es la salida más esperada. Los ataques en Jordania, Arabia Saudí y Turquía – todos estos países acusados, con razón, de abandonar el levantamiento rebelde en Siria – seguirán siendo un problema grave. Irak, ya acostumbrado a la violencia desde la invasión ilegal de Estados Unidos en 2003, tuvo más de 6.000 civiles muertos el año pasado. A menudo el objetivo estratégico son los barrios y lugares religiosos chiítas con el fin de polarizar y alentar el sectarismo. Después de una serie de ataques en Bagdad, el líder sunita Sheikh Mahdi al-Sumaidaie, Gran Mufti de Irak, hizo un llamamiento el 5 de enero que tuvo un gran eco en todo el mundo árabe: “Confirmo que chiítas y sunitas se unirán y pedirán cuentas a todos los que los han traicionado, engañado y sacrificado en Irak”. Fue una declaración de patriotismo surgida de la desesperación. A los extremistas les resultará difícil desgarrar esa unión.

Al noroeste de Damasco se encuentra Souq Wadi Barada. El arroyo de al-Fija es una fuente crucial de agua para la capital. Distintos grupos extremistas han controlado esa fuente en los últimos años y al menos en seis ocasiones han cortado el suministro de agua a Damasco. La caída de Alepo ha dado lugar a nuevos combates en la zona, y el  agua ha sido cortada, con la excepción de unos depósitos que controlan los militares sirios. Damasco se enfrenta a grandes dificultades. Hay negociaciones en curso para restablecer el suministro de agua. Cuando ocurra, demostrará que la reconciliación es posible en estas sociedades”.

Tal vez lo más importante de todo esto sea, al final, ese llamamiento del Sheikh Mahdi al-Sumaidaie, en Irak. No sé si será escuchado- el sunnismo no tiene una estructura eclesiástica. Pero el hecho es que la mayoría de los musulmanes, en esa región y en el mundo, son sunnitas. Y creer que todos los jóvenes que en su su nombre se deciden a matar y a morir son “mercenarios de la CIA”, es tan estúpido como las afirmaciones de la Junta Militar que decía que los “subversivos” eran mercenarios de Cuba. Que los usen intereses externos, es otra cosa, y no sucede sólo en el Medio Oriente.

Digo que ese llamamiento puede ser importante, como señal, porque, dada la cultura de esos pueblos, la solución tiene que incorporar el plano de la religión. Con bombardear solamente no alcanza, como lo comprobaron los yanquis.

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4 Responses to Siria y el Medio Oriente después de Alepo

  1. Daniel Eduardo Arias dice:

    Como argento, en la confusa madeja de esta suerte de desenlace veo una señal que aquí deberíamos tener clara: cuando decante la polvareda y se entierren los muertos, y el Estado Islámico vuelva a ser una idea pero ya no un estado, las negociaciones de paz en Astaná se harán entre (cito): “Irán, Rusia, el gobierno sirio, sectores de la oposición siria, Turquía y las Naciones Unidas han confirmado su asistencia. Los Estados Unidos y los europeos no estarán presentes”.

    ¿Alguien se hubiera imaginado estas ausencias hace 5 años? La OTAN tiene todavía el mayor poder militar del planeta. Lo que está perdiendo, sin embargo, es influencia.

    Lo digo pensando en que tenemos algún problema de fronteras con la OTAN en el Mar Argentino. Y a larguísimo plazo, podría suceder que ocurrieran dos cisnes negros: la OTAN en un máximo de irrelevancia, y una Argentina económica, diplomática y militarmente más fuerte. El reino del revés, bah.

    Y sería un buen momento para volver a charlar con los gringos de pesca, de otros recursos del fondo marino (hidrocarburos, minerales) y de zonas exclusivas. El que viva lo verá. No creo que yo.

  2. Cosme antonio caporale dice:

    muy buen articulo

  3. David (idu) dice:

    Lo de la “unión” de chiitas y sunnitas es una quimera tal vez fruto de la desesperación.

    No va a ocurrir.

    Lo que no menciona el artículo es que en Siria todo empezó cuando vinieron “rebeldes” a voltear a la dinastía alawita de los Assad (una rara mezcla de laicos con el fundamentalismo religioso chiita).

    Esos “rebeldes” de los cuales hay muchas tribus incluso enemigas entre sí, fueron perdiendo relevancia, al menos mediática, cuando se metió el EI, campeones del marketing 2.0.

    Ahí el “mundo” se dió cuenta que el EI era el “enemigo público número 1”.

    Entonces ahora están todos contra EI, y por supuesto apoyando a Assad.

    Cuando todo termine, y ya no se hable del genocidio sirio, volverán a pelearse chiitas y sunnitas como siempre.

    Y los kurdos le harán la vida imposible a Turquía, hasta que algún día ¿logren? su propio estado.

    Occidente, (o sea EEUU) cada vez menos necesitado del petroleo árabe, hará un elegante “mutis por el foro”. mientras hacen la experiencia populista con Trump.

    Y hasta puede ocurrir lo que sueña Daniel Arias, pero 100 años más tarde…

  4. […] a países extranjeros, ya tiene un saldo de 86 muertos, los cuales se dice que son miembros de las ISIS (Estado Islámico y el […]

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