Argentina y las Guardias Nacionales (de otros)

 

national-guard

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El Ministerio de Defensa argentino firmó el mes pasado un convenio con la Guardia Nacional del Estado de Georgia. Los medios oficialistas no dijeron nada ¿Pensaron que no era importante, tal vez? Los medios opositores estaban más alertas, como era de esperar, pero no fueron muy precisos.

Página 12 puso énfasis en su tradicional (y legítima) preocupación: que las Fuerzas Armadas podrían volver a inmiscuirse en tareas de seguridad interior para las que no tienen capacidad ni formación. Los blogs que tocaron el tema se mostraron alarmados pero un poco vagos. Daban la impresión que la Guardia Nacional de Georgia podría venir aquí a reprimir manifestaciones.

El tema tiene un transfondo no tan visible, pero digno de preocupación. Empiezo copiando esta columna de Juan Gabriel Tokatlian, que brinda la información disponible.

“Tal como ha ocurrido con varios asuntos de la defensa ligados a las relaciones internacionales de la Argentina, el gobierno de Cambiemos ha optado, otra vez, por el sigilo y la opacidad. Pero a diferencia de otras cuestiones—por ejemplo el eventual envío de militares a misiones de Naciones Unidas en África—ahora hay un hecho consumado: el 13 de diciembre de 2016 se firmó un acuerdo, no un tratado, entre el Ministerio de Defensa argentino y la Guardia Nacional del estado de Georgia de Estados Unidos.

El tema es delicado y merece analizarse. El denominado National Guard State Partnership Program (SPP) se enmarca en los llamados Security Cooperation Programs del Departamento de Defensa estadounidense. El papel del Departamento de Estado en este programa es menor. De hecho, hay que localizar este tipo de iniciativas en el marco más amplio del debilitamiento del tacto diplomático y el auge del músculo militar en la política exterior estadounidense desde el fin de la Guerra Fría. El origen del SPP se remonta al comienzo de la Posguerra Fría y su propósito era brindar asistencia y entrenamiento, mediante convenios entre distintas guardias nacionales estaduales y las ex repúblicas que fueron parte de la Unión Soviética. Como bien señala un informe de la Oficina de Auditoria estadounidense de 2012 (“State Partnership Program: Improved Oversight, Guidance, and Training Needed for National Guard’s Efforts with Foreing Partners”), en el contexto de 1992-93 se optó por involucrar a las guardias nacionales estaduales pues ello resultaba “menos provocador” hacia Rusia que la presencia de “militares propiamente dichos” en naciones de su otrora área de influencia.

El SPP fue evolucionando, creciendo y diversificándose. En la actualidad hay acuerdos de distintas guardias nacionales con más de 70 países; la mayoría de ellos—23—con las naciones bajo la órbita del Comando Sur. Como indicara en marzo de 2015 el entonces Comandante del USSOUTHCOM y hoy designado por el Presidente Donald Trump en el cargo de Secretario del Departamento de Seguridad Nacional, general John Kelly, el SPP es un programa de “gran impacto y bajo costo”. Cabe aclarar que Brasil no ha firmado hasta el momento este tipo de compromiso.

En su comienzo, en los noventa, la asistencia provista por las guardias nacionales se destinó a instruir a las fuerzas armadas de varios países de la antigua URSS en temas tales como las relaciones cívico-militares y el aporte para eventuales misiones de paz. De acuerdo con la información del National Guard, entre los beneficios que brindan hoy estos acuerdos está el mejoramiento de las “capacidades militares de espectro completo” tales como la “respuesta a desastres”, la “seguridad en las fronteras, los puertos y la aviación”, y las tareas “contra el tráfico de narcóticos”.

En años recientes, efectivos de las guardias nacionales han participado en situaciones de conflicto en los Balcanes y en grandes guerras como Irak y Afganistán. En ese contexto, y ante lo que los especialistas estadounidenses identifican como el incremento de las “amenazas asimétricas” (terrorismo, criminalidad transnacional, etc.) y los “conflictos híbridos” (que involucran actores estatales y no estatales que recurren a la ciberguerra), han surgido voces que procuran asignarle un papel más importante a las guardias nacionales en el marco del Departamento de Seguridad Nacional y en la política internacional estadounidense. Así, en la plataforma electoral del partido Republicano en 2016 titulada “Estados Unidos Resurgente” se destaca que desde septiembre de 2001 las guardias nacionales se han transformado de “una reserva estratégica en una fuerza de combate operacional completamente integrada”. En esa dirección, y para “evitar una sobre-extensión de los militares” el programa del partido triunfador en las últimas elecciones propone una “mayor fuerza activa” reforzando legislativa y presupuestariamente a las National Guards. En breve, todo lo anterior apunta a una nueva readecuación del rol de esas guardias en la política interna de seguridad y de defensa externa de Estados Unidos. Ahora, como lo fue en los noventas en otra coyuntura, el argumento es similar: bajar relativamente el perfil de involucramiento de las fuerzas armadas estadounidenses en ciertas tareas militares en el exterior y elevar la participación de las guardias nacionales en cuestiones en las que se borran los linderos entre seguridad y defensa.

 El “agreement” argentino-estadounidense respecto a la National Guard de Georgia es sumamente escueto y vago. Es importante que el Congreso de la Nación realice audiencias para conocer en detalle a qué se compromete el país con este acuerdo. No es un tratado y no debe ser ratificado por el legislativo, pero sí es un compromiso político-militar que exige estudiarse, debatirse y aclararse”.
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Me interesa agregar algo a la preocupación que expresa Tokatlian: El problema central -que trasciende este convenio- pasa por la formación de nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad. El el Comando Sur del Ejército de los EE.UU (su jurisdicción es América Latina y el Caribe) está, naturalmente, interesado en proporcionarla. Nada nuevo; en 2012 posteé sobre el ejercicio anual Fuerzas Aliadas PANAMAX, que patrocina.
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Es de esperar que un gobierno con una fuerte vocación de satélite como el de Macri acentúe esos lazos, pero ninguno previsible los va a cortar del todo.
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La pregunta a hacernos es qué formación queremos darles a los hombres y mujeres a los que damos armas. Y cómo fortalecer las instituciones encargadas de la tarea. Los cursos de derechos humanos están muy bien, pero no reemplazan una formación integral.
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10 respuestas a Argentina y las Guardias Nacionales (de otros)

  1. Daniel Eduardo Arias dice:

    Lo mío es casi ramplón, una perogrullada. Pero no dejes de lado, Abel, que cuando ponés bajo la égida “educativa” de alguna National Guard a tus FFAA, no solamente les estás bajando doctrina operativa interna e internacional, sino también los valores, pero además ´FUNDAMENTALMENTE, la adquisición de armamentos.

    Lo que acaba de firmar Macri le firma la segunda o tercera sentencia de muerte a Fabricaciones Militares, CITEFA y la FAdeA.

  2. Norberto dice:

    Apoyando lo que dice Daniel acerca del acceso a la chatarra con que normalmente se equipa a la Guardia Nacional en todo rubro que no sea seguridad interior dentro de los States, además de degradar la doctrina de defensa de nuestras fuerzas armadas, también degrada las relaciones exteriores al poner en un nivel inferior las mismas, aunque no haya sido el Ministro del área quien esté participando en este trámite, que además empeora mi visión sobre el tema.
    También Verbitsky se ocupa del tema

    “Republiqueta en armas
    Este cuadro se completa con el acuerdo firmado el 13 de diciembre por el ministro de Defensa Julio Martínez quien se rebajó al nivel del segundo jefe de la Guardia Nacional de la provincia estadounidense de Georgia, general de brigada Joseph Jarrard. En sus considerandos sostiene que las Fuerzas Armadas argentinas y la Guardia Nacional de Georgia “comparten objetivos similares de cooperación internacional, prosperidad mutua y paz mundial” y que la colaboración entre ellas “ofrece oportunidades de beneficio mutuo para mejorar la asistencia humanitaria y la capacidad de respuesta a desastres para minimizar el sufrimiento humano”, cuestiones que exceden a las Fuerzas Armadas y al propio ministerio de Defensa. Jarrard dijo que la Argentina tiene “una economía abierta y bien desarrollada y unas Fuerzas Armadas maduras” y que espera proveer “asistencia en temas ambientales como inundaciones e incendios, intercambios aéreos, logística para la seguridad de las fronteras y preparación contra desastres”, lo cual “incrementará la estabilidad en las Américas” (sic). Las definiciones de la Guardia Nacional y del Comando Sur indican que el Programa de Asociación Estadual (The State Partnership Program) iniciado en 1991 para asistir a las naciones surgidas del extinto bloque soviético, se convirtió en una herramienta clave para los intereses de seguridad de Estados Unidos y los Comandos de Combate de sus Fuerzas Armadas, que así obtienen mano de obra militar barata. Luego se expandió a Latinoamérica y el Caribe, donde la Guardia Nacional “conduce compromisos entre fuerzas militares, en apoyo de objetivos de defensa y seguridad pero también se vale de las relaciones y capacidades de toda la sociedad que abarcan las esferas militar, gubernamental, económica y social”, es decir todo lo que la imaginación alcance. La híbrida Guardia Nacional es tanto una fuerza de seguridad provincial como la reserva militar de las Fuerzas Armadas estadounidenses. La asistencia que ofrece comprende temas vedados a las Fuerzas Armadas argentinas, como seguridad interior, protección de fronteras, lucha contra el terrorismo o en donde el Sistema de Defensa es sólo contribuyente, como la asistencia en Catástrofes, que aquí está legislada desde este año como responsabilidad del ministerio de seguridad. Al tratarse de un acuerdo con una fuerza provincial, se intenta eludir al Congreso, que debe ratificar los tratados internacionales. En marzo, el comunicado argentino sobre el encuentro de Macrì con Barack Obama en Buenos Aires dijo que la Argentina se había comprometido a incrementar su participación en las misiones para el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, con el apoyo de los Estados Unidos para fortalecer y equipar algunas capacidades de especial prioridad para esas misiones, que pueden ser desplegadas en África durante 2017. En agosto, el canciller John Kerry anunció en Buenos Aires un aporte de 1,2 millones de dólares para que la Argentina se sume a las operaciones de “Mantenimiento de la Paz” que Estados Unidos canaliza a través de las Naciones Unidas. El país señalado es la República Centroafricana, donde ya hay medio millón de refugiados, aunque el sigilo imperante no permite confirmar si la decisión fue tomada.

    El programa con la Guardia Nacional tiene 73 miembros y la Argentina sería uno de los tres que se sumarían este año. De este modo, un gobierno que no ceja en su voluntad de criminalizar la protesta social y hasta la oposición política, sincroniza esa obsesión con la retórica estadounidense contra el evanescente terrorismo internacional. Esto evoca lo que Carlos Menem hizo en 1992, al sumar una fragata a la flota reunida por Estados Unidos para atacar Irak, donde aún gobernaba Saddam Hussein. Han pasado 25 años y el mundo es otro, infinitamente más peligroso e inestable como para que otro entusiasta vuelva a poner al país en la línea de fuego. Fasten seat belt, please.”

    https://www.pagina12.com.ar/13053-el-precio-de-la-mentira

    Nunca menos y abrazos

  3. David (idu) dice:

    No veo peligros inminentes de “criminalizar la protesta”.

    Así como el gobierno anterior convalidaba la ocupación del espacio público, este gobierno no solo la convalida sino que además les paga encima.

    Un evidente progreso del popu***** vernnáculo.

  4. claudia dice:

    No creo que nadie deje de comprender la necesidad de modernización de las fuerzas armadas. Pero como apuntan Daniel y Norberto, hay formas menos ruinosas, material y simbolicamente hablando, de hacerlo. Por otra parte, ya es un negocio pingue para quienes lo emprenden, y un creativo botiquín de emergencía intervencionista para los states, esa forma apenas velada de intromision política. Hay slgunos articulos de Pajaro Rojo que versan sobre una veintena de emprendimientos militares completsmente privados y en crecimiento explosivo que se suman a todos los mecanismos de control habituales en zonas calientes del globo. Lo alarmante en este cado, es correoso detalle de hipótesis de conflicto que podría habilitar tal asociación bilateral. Porque se navega en aguas confusas que trascienden los habituales ejercicios militares conjuntos.
    El conflicto mapuche en el sur fue debidamente internacionalizado con el armado de una causa de extradicion chilena del lonco que esta en el ojo de la tormenta y en el centro de la ira de los terratenientes extranjeros en nuestro país. Y contó con participación logística efectiva – e ilegal si tomamos en cuenta como se obtuvo el testimonio que incrimina al dirigente comunal en cuestión- . Secuencias que escalan a disparate con la intervención de la Policía Aeroportuaria como coordinadora de Inteligencias. Es apenas una muestra de como se pueden arrasar jurisdicciones de decisión gubernamental y eso nunca es bueno. Nadie dice que esa asociación estrategica se ocupará de los manteros porteños. Pero es notoria la providencial caracterizacion del conflicto mapuche como asociada a carteles de droga y las Farc, como oportunamente se lanzo a la manera de globo de ensayo, desde Perfil. Esa cronista lamentable no despertó un día con vocación literaria e invento una trama inverosímil, hasta geográficamente. Le fue dictada. Y eso, es mal muy dato. Saludos.

    • David (idu) dice:

      Entiendo que el conflicto mapuche hace omisión del conflicto tehuelche, que fue el pueblo desplazado por los mapuches venidos del otro lado de la Cordillera.

      Ah, ¿no hay conflicto tehuelche?

      Ufa. No éramos tan bienpensantes, caramba…

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        David (idu): los tehuelches fueron barridos, subyugados y prácticamente aculturados por los araucanos en el siglo XVIII, y llegado el siglo XX prácticamente no existían, salvo como criadores de caballos criollos para el garca-criollista Emilio Solanet y proveedores de personajes imaginarios (Paturuzú y familia) para el garca-editor Dante Quinterno.

        Esa masacre nos la perdimos, los argentinos. Casi no tuvimos oportunidad de joder a los tehuelches.

        ¿Eso quiere decir que tenemos derecho a seguir jodiendo a los mapuches? ¿No alcanzó con lo hecho? ¿No alcanzó con que Roca traicionara incluso a los pehuenches, aliados inmemoriales de Buenos Aires, y tras “conquistar el desierto” (que no estaba desierto) arreara a los indios del Comahue, hasta aquel momento considerados tropa propia, vendiera a las mujeres a los prostíbulos, los chicos a las estancias y se llevara a los pocos centenares de guerreros sobrevivientes a la isla Martín García, donde murieron cortando adoquines para empedrar Buenos Aires?

        Fuimos hijos de puta hasta con nuestros aliados.

        Estoy acostumbrado a escuchar el Gran Argumento Tehuelche entre los defensores de las tropelías que Tinelli, Ted Turner, Benetton y otros por el estilo sigue perpetrando contra los mapuches. Hay que sacarles las pocas tierras que les quedan, porque ellos se las sacaron a los tehuelches. Ja.

        Es el equivalente de “se lo buscaron”, o “en algo andarían” que se escuchaba aquí desde el ’76 al ’83 en la gran cacería humana. Hay de todo en la viña del señor, pero el racismo elegante me jode.

        Perdón por la disgresión, el tema es el tratado de mierda que firmó nuestro gobierno de mierda con la Guardia Nacional de Mierda de Georgia.

        Pero no sé si es una disgresión: en esta historia somos los tehuelches. Vamos, Patoruzú.

      • David (idu) dice:

        Gracias Daniel por tu aclaración.

        Lo mío quiso ser un sarcasmo.

        Basado en la cruda Historia de la Humanidad, obviamente.

      • Norberto dice:

        Daniel, estoy de acuerdo con el tema de la propiedad de tierras para los pobladores mapuches, pero creo un exceso darle entidad a la Nación Mapuche, que reclama la Patagonia desde el Colorado al sur, y desde Londres.
        La ocupación iniciada en el Gobierno de Avellaneda por el Ministro Roca, aprovechó una debilidad momentánea de los expansionistas chilenos, en esos momentos robándoles los recursos del nitrato a los bolivianos y peruanos a instancias del país que sostiene el reclamo de marras, del cual Chile fue gendarme por más de un siglo, si no se hubiera hecho así, el mapa del país terminaría en una línea desde el cañón del Atuel a Carmen de Patagones, que eran las ambiciones transandinas.
        Hay bastante geopolítica y respaldo a la figura de Roca entre quienes militamos el campo nacional y popular, con la reserva del trato a los vencidos, pero es preciso recordar la época en el mundo y en el país, veníamos de masacrar al Paraguay por mucho menos, y previamente aunque también durante y después, de “limpiar” con los coroneles uruguayos de Mitre el interior, donde se perdieron muchísimas más vidas, y hasta diría que hubo menos compasión, aunque sé que no es la frase adecuada, tal vez sería que hubo más crueldad.
        Revise Ud no sólo esa campaña, sino la figura que nos convirtió en un estado moderno, con adelantos tales como la 1240 de educación pública y gratuita.
        Por supuesto que podremos discutir mucho, pero yo estoy bastante conforme con el mapa del país que hoy tengo, aunque coincido en mejores políticas para con los primeros ocupantes del territorio, pero eso es responsabilidad de nuestros actuales dirigentes y de sus angurrientos amigos extranjeros.
        Nunca menos y abrazos

  5. claudia dice:

    Y si me permite una digresión respecto del asunto de los manteros ( ya que un comentarista los alude), me pregunto si el proyecto urbano lanzado para la zona de Once (y cuyo croquis ideal debería ser visto con ojo más atento pues las peatonales cercan a los que allí viven/trabajan, en 3 caras del inocente mapita divulgado) no es algo más que una vocación de embellecimiento citadino y una gran oportunidad para dar obra a los “amigos”, al par que ordenar el comercio zonal.
    Como yo lo veo, pareciera haber una fantasía de “ghettización” bastante obvia. Y en ese mismo sentido me pregunto por la limpieza del Padelai, porque obra sobre San Telmo igual avanzada “embellecedora” y constrictiva.
    No sería inusual que ese empresariado arrasador que hoy coloniza ciudad, provincia y nación, tenga la idea de acotar conglomerados folklóricos, restringiéndolos a una y solo una zona de influencia y desenvolvimiento…que tal vez la realidad humana, siempre dinámica, se encargue de desbaratar, por supuesto. Saludos.

    • David (idu) dice:

      Si entiendo bien, el “comentarista” que roza el tema “mantero” es el suscripto.

      En realidad, sería bueno tener una ciudad linda, como nos gusta a los de la clase media que despotricamos contra todo, somos de pensamiento correcto y amamos a los pobres, pero nos gustan las ciudades lindas, como París o Londres (salvo los barrios feos, obvio, que no son los céntricos)

      Así que además de no criminalizar la protesta, darles subsidios (con plata de la gilada, ya que CAME es más pobre que mi tía), “cursos” y demás sobornos a los líderes que supieron conseguir, tendrán su lugar físico, también propiedad del Contribuyente, y tal vez lentamente, pasados los 60 días, todo vuelva a ser como fue durante tantos años: un asco.

      De la mano, obviamente de un gobierno que debe recaudar impuestos de los que son perjudicados por tan pintoresco paisaje de mercado medieval con baños en la acera o la vereda, proveyendo mercadería trucha importada del Polo Industrial de La Salada.

      Un orgullo nac&pop.

      PD: Me encanta la culta palabra “citadino”. Gracias Claudia.

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