El pensamiento vivo de Nicolás Dujovne

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Esta columna del nuevo ministro, publicada por primera vez el 22 de noviembre, merece ser tenida en cuenta. Después de todo, es un hombre inteligente, comprometido y convencido del proyecto en marcha entre nosotros desde el 10/12/15, que se pregunta “Por qué no arranca la economía de Macri“.

Sugiero que la lean detenidamente, no sólo la selección un tanto prejuiciosa que hizo en la columna de comentarios el amigo Silenoz. Porque apunta al marco intelectual en dónde van a buscar, él y sus coequipers, lo que pueden hacer para que “arranque”. Al final les comento algo que me preocupa se les ocurra.

Pasó el tercer trimestre, pasó octubre, estamos en noviembre y la economía todavía no arrancó. La caída del nivel de actividad ha tenido una forma de L, con una fuerte baja en el segundo trimestre del año de la que aún la Argentina no ha logrado emerger. Sólo la construcción ha dado señales de vida, con ventas de cemento más fuertes desde agosto, y de hierro y acero en octubre. Mientras tanto, el consumo básico y las ventas en supermercados no dan muestras de recuperación. La producción de lácteos cayó 14% en los primeros nueve meses del año; la de carne, 6%, y la de pollo y de bebidas, 5%. Demasiadas similitudes entre esos rubros como para negar que el consumo básico está muy golpeado en 2016.

La dinámica esperada para la recuperación indicaba que, una vez digerido el impacto que provocaron sobre el bolsillo la devaluación del peso y la suba de tarifas, los salarios comenzarían a ganarle a la inflación, lo que provocaría una recuperación del consumo. A su vez, la eliminación de regulaciones absurdas que trababan la producción dispararía un proceso de aumento en la actividad de numerosos sectores, y la baja en el costo del capital comenzaría a impactar sobre la inversión. Los hechos están desafiando esa lógica, al menos en cuanto a su velocidad de ocurrencia.

Junto a esa esperable dinámica, otros factores han operado en la dirección opuesta. Las empresas tenían enormes inventarios acumulados, de los que comenzaron a deshacerse luego del cambio de gobierno. Durante los últimos años, acumular stocks y guardarlos era una de las principales fuentes de ganancia para las empresas. Se financiaban a tasas de interés negativas, importaban la mercadería al valor del dólar oficial y luego la iban vendiendo al ritmo de la depreciación del dólar blue. Ese negocio se terminó con la unificación cambiaria y con la suba de tasas. Ahora es negocio no tener inventarios, como en cualquier país del mundo. Ese efecto explica unos 0,3 puntos porcentuales de la caída de 2,2% que sufre la economía argentina en 2016.

Así como los sectores más competitivos de la economía dejaron de invertir en el país con la radicalización del kirchnerismo y con el advenimiento del cepo, los más dependientes de la protección, que triplican en tamaño a los primeros, sí invirtieron en las épocas de Guillermo Moreno. Lo hicieron para aprovechar una estructura de protección y de financiamiento insostenible: los préstamos del Bicentenario -casi gratuitos- o la tómbola del Plan Fondear.

La migración desde ese esquema, financiado por los consumidores con sobreprecios e inflación, genera una transición costosa. Y la recesión brasileña también ha generado un impacto muy grande sobre la actividad argentina. La caída de 3,5% del PBI brasileño explica unos 0,8 puntos porcentuales de la recesión local.

Aun así, todos esos fenómenos no llegan a explicar la caída en el consumo de alimentos que se registra en 2016 ni la lentitud de la economía en reaccionar en el tercer trimestre del año. Los números referidos al empleo en blanco muestran que luego de un muy mal primer semestre, en el que se perdieron 113.000 puestos de trabajo, la caída del empleo formal se detuvo en julio, y en agosto la economía creó 14.000 puestos de trabajo. Y los salarios del sector privado formal, luego de experimentar una caída interanual de 2% en el primer semestre, suben un 3% en el tercer trimestre respecto del segundo.

Con los datos que conocemos no se pueden explicar la magnitud de la baja del consumo ni el estancamiento del tercer trimestre. La explicación se encuentra, tal vez, en los datos que no conocemos. Y ello nos conduce a la economía informal.

El 35% de los trabajadores argentinos son empleados informales. Su sueldo promedio es menos de la mitad que el que reciben los empleados en blanco. En la economía informal el desempleo es muy alto: de los 1,2 millones de desocupados que relevó el Indec en el segundo trimestre, la gran mayoría provenían de actividades informales. Allí, los salarios nominales y los empleos no son defendidos por nadie, y cuanto más aguda es la recesión o la inflación, más tardan en recuperarse el empleo y el poder de compra de los salarios.

Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares que publica el Indec muestran que en ese trimestre el sector informal habría sufrido una caída interanual de sus salarios reales 8 puntos porcentuales más elevada que en el sector formal, es decir, una baja del 10% en vez del 2%. La economía informal sufrió más que la formal en términos de salarios reales y es probable que el empleo en negro recién ahora esté estabilizándose. Lo sabremos parcialmente el viernes próximo, cuando el Indec difunda los datos de empleo del tercer trimestre.

Es inviable para un país, e injusto para quienes lo sufren, que el 35% del empleo sea informal. Ello ocurre porque tenemos impuestos, una justicia laboral y regulaciones laborales inviables. En la Argentina, los impuestos al trabajo generan un costo laboral 40% más elevado que el salario de bolsillo. Esa cifra se compara con menos de 10% de sobrecosto en Chile y Australia y menos de 20% en Canadá, México, Israel, Corea y Estados Unidos. La Argentina agrega además una justicia laboral que parece diseñada para que las empresas cierren sus persianas y sus dueños inviertan en Lebac.

El otro blanqueo que tiene que encarar la Argentina es ése: incorporar a tres millones de empleados en negro y a un millón de desempleados informales a la economía blanca. Si ello ocurriera, sus ingresos aumentarían y también lo haría su cobertura social. Serían nuevos sujetos de crédito y sus derechos serían efectivamente ampliados, aunque no exista más el fútbol gratis.

El costo fiscal directo de bajar los impuestos al trabajo a la mitad es de 3,5% del PBI, pero casi un punto se recupera de inmediato por el aumento en la recaudación de Ganancias en las empresas y del IVA por el aumento en el consumo que provocaría la mejora en los salarios de bolsillo ante las menores cargas personales. Otra parte sustantiva se recuperaría por el blanqueo de parte de los tres millones de empleados en negro.

El Gobierno perdió la oportunidad de hacer dos blanqueos a la vez: el de los activos no declarados de la clase alta y uno que incorporase a la economía blanca el empleo informal de los sectores más desprotegidos. Avanzar en los dos a la vez hubiera sido revolucionario. La economía va a arrancar, aunque sea más tarde de lo esperado. Pero con una situación social angustiante, la agenda de reformas es urgente“.

Mi preocupación puntual (aparte de una general “¡En qué manos estamos!”) es que la idea que esboza aquí es similar a la eliminación parcial de las cargas patronales en 1994 que dispuso el entonces ministro Cavallo. El objetivo anunciado era financiar a las administradores de jubilaciones privadas y también combatir el desempleo que ya empezaba a crecer en ese entonces (El Mingo habría dicho “Si vamos a hacer keynesianismo, hagámoslo a mi manera!“) El resultado fue un gigantesco agujero fiscal que se cubrió, por algún tiempo, con endeudamiento masivo.

Una frase atribuida a Einstein dice que la locura es repetir los mismos procedimientos y esperar un resultado distinto.

13 respuestas a El pensamiento vivo de Nicolás Dujovne

  1. Blanquear el empleo en negro quiere decir extender todas las características terribles de éste al empleo en blanco.

    En suma, negrear el empleo en blanco. Vamos Dujovne, todavía.

  2. Capitán Yáñez dice:

    “Los vecinos” de Flores tomaron la comisaría 8 de la Metropolitana y puteando a Dios y María Santísima reclaman la presencia de la ministra Bullshit. Rodríguez Laberreta y algunos colaboradores están tratando de hacer que a la susodicha se le pase el pedo navideño, mientras Nelson Castro habla de “la cercanía de la villa” y sus alcahuetes aclaran que los que ingresaron a la comisaría forman parte de un grupo de “jóvenes vehementes” y le echan la culpa a la hinchada de San Lorenzo.
    “Nos merecemos un país feliz” decía Bartomeu en campaña. Acá está.
    Dujovne es una anécdota. Bien lo dijo hoy mesmito Mojarrita: “la política económica está a cargo del presidente”. Por supuesto: siempre es así.

  3. Silenoz dice:

    ”la selección un tanto prejuiciosa que hizo en la columna de comentarios el amigo Silenoz”

    Ja ja ja…

    Dos cuestiones:
    Yo creo que antes que prejuiciosa es chicanera
    NO SE PUEDE contra argumentar prejuicios como la mayoría del pensamiento de este inteligente economista

    De hecho lo que marqué en mi comentario respecto a esta nueva y fulgurante estrella puede ser cuestionado desde otros puntos de vista además de por que lo que antes no funcionó ahora tampoco.

    Pero para no seguir con mis prejuicios y en un intento de auto redimirme rescato un par de citas de la nota que indican el ”marco intelectual en dónde van a buscar, él y sus coequipers, lo que pueden hacer para que “arranque”.. Y dice…

    ”Las empresas tenían enormes inventarios acumulados, de los que comenzaron a deshacerse luego del cambio de gobierno. Durante los últimos años, acumular stocks y guardarlos era una de las principales fuentes de ganancia para las empresas. Se financiaban a tasas de interés negativas, importaban la mercadería al valor del dólar oficial y luego la iban vendiendo al ritmo de la depreciación del dólar blue. Ese negocio se terminó con la unificación cambiaria y con la suba de tasas. Ahora es negocio no tener inventarios, como en cualquier país del mundo.

    Dejando de lado la pelotudez o el prejuicio sobre que la” fuente de ganancias” era stockear (pregunto ¿de dónde salieron los dolarios para la fuga si stockeaban?), en una economía con inflación y un relativo dinamismo del mercado, EL NEGOCIO ES STOCKEAR TODO AQUELLO QUE LA CERTEZA DE VENTA ES PLENA.. eso lo sabe cualquiera que haya sido un simple almacenero.

    Y hoy NO EXISTIRÁN LOS INVENTARIOS por que en un ambiente en crisis/estancado y deflacionista NO TE CONVIENE STOCKEAR “MERCATARÍA” (como dicen los tanos)…

    Pero bueno espero haber enmendado en algo mi error con los prejuicios total si el ministro de des-hacienda los tiene… “nou problem”

  4. claudia dice:

    No hay que ser un entendido para descubrir afirmaciones voluntaristas en el nuevo ministro.

    a) “una vez digerido el impacto que provocaron sobre el bolsillo la devaluación del peso y la suba de tarifas, los salarios comenzarían a ganarle a la inflación, lo que provocaría una recuperación del consumo ” . Si esto fue escrito en noviembre, había dato suficiente sobre las paritarias misérrimas obtenidas y su inadecuación ante la inflación pero, además…¿qué elemento de la teoría económica asegura la inevitable y positiva asimilación social de devaluación y tarifazos?

    b) Es cierto que los productos para el mercado interno conllevan sobreprecios financiados estoicamente por consumidores. Pero esa práctica empresaria tiene origen más antiguo que los préstamos del Bicentenario y constituye una marca registrada de la burguesía productiva argentina.

    c) Por simple aritmética, 14.000 nuevos puestos contra 113.000 trabajos perdidos grita desequilibrio imposible de remontar como también hace sospechosa una caída interanual de apenas 2% en primer semestre (a menos que amañemos datos y parámetros de forma de forzar el índice deseado, claro está);

    e) ¿Cómo puede saberse – y más aún, asegurarse – si el empleo en negro ” ahora esté estabilizándose” ¿No es un sector fantasma cuyo único dato cierto parece provenir de las estacionales encuestas de hogares? Un sector de difícil relevamiento pero que se asegura sufrió bajas ingentes pero que está recuperandose …”probablemente” … resultando candidato firme para explicar la caída del consumo, especialmente, de alimentos.

    f) El trasvasamiento de activos blanqueados de clase alta hacia el empleo de “tres millones de empleados en negro y un millón de desempleados informales a la economía blanca” es otra afirmación que no expresa más que un deseo sin respaldo científico alguno.

    En fin, que el tipo no parece serio. Y, si realmente cree en lo que predica, no garantizo que esté cuerdo. Saludos.

  5. Norberto dice:

    Yo no analizaría sus escritos, porque a pesar de ser un fundamentalista ortodoxo. ha estado ligado desde hace mucho al PRO, con la mentira y la estulticia que eso conlleva, ayer nomas escuchaba en un programa un “economista” de ese mismo palo hablar del desastre y las “bombas” activadas que había dejado el Gobierno de la ssshegua y Kicillof. Por supuesto una economía que funcione aceptablemente dentro de un mundo en rumbo de colisión y por fuera de los parámetros establecidos por sus popes de la ortodoxia es algo que debe ser destruido por heterodoxo justamente, entonces los evidentes fracasos, o éxitos según se mire, de las políticas y medidas instrumentadas como en cualquier estudiantina debe ser asignada al otro.
    Por empezar tendrá aun menos poder que el muy menguado que tenía Prat Gay, será un mero administrador de entradas y salidas de dinero ejecutando ordenes provenientes de la Jefatura de Gabinete, y por supuesto aportando su visión como venía haciéndolo encubierto de periodista in the pendiente, y el puesto le servirá como a todo el resto del gabinete para consolar sus convicciones mediante sus negocios particulares, como ya ha hecho con el famoso dolar futuro.
    Entonces las opciones son menor o mayor ajuste por las necesidades electorales, la primera opción para mantener viva la llama en alguno que todavía no se haya caído del sistema, la segunda para polarizar con el sistema que tanto hiere la sensibilidad de quienes están satisfechos con hundir al otro aunque en la tarea sean el escorpión del cuento, pero ambas son opciones que no estarán a su alcance, sino que vendrán muy posiblemente hasta por encima del Gobierno Nacional, como vemos a diario en Jujuy, esta segunda opción es muy rentable electoralmente, tal vez no para ganar la elección, que no alteraría demasiado la relación de fuerzas, sino para consolidarse como polo de poder político, en todo lo demás representan al Poder Real, son su fachada y sin duda existen los esclavos satisfechos con el látigo.
    Nunca menos y abrazos

  6. Charrua dice:

    ” una vez digerido el impacto que provocaron sobre el bolsillo la devaluación del peso y la suba de tarifas, los salarios comenzarían a ganarle a la inflación, lo que provocaría una recuperación del consumo. A su vez, la eliminación de regulaciones absurdas que trababan la producción dispararía un proceso de aumento en la actividad de numerosos sectores, y la baja en el costo del capital comenzaría a impactar sobre la inversión.”

    Hay tanta tontería ahi, que casi da pereza enumerarla.
    ¿Porqué los salarios aumentarían más que la inflación, en medio de una política fiscal y monetaria contractivas y un entorno de bajo crecimiento? ¿Alguien vio alguna vez algo parecido?

    ¿Porqué iba a aumentar la inversión y la producción en un entorno recesivo, con clientes externos MUY complicados y con una moneda apreciada (gracias a la política monetaria contractiva)?

    Y el toque final de “solucionemos problemas macroeconómicos con medidas microeconómicas” es la guinda de la torta. No es que el auto no tenga nafta, es que es demasiado pesado.

  7. David (idu) dice:

    No se preocupen por Dujovne.

    Es, apenas, uno de los 10 ministros con ingerencia en la economía.

    En realidad todos los ministros son secretarios de un Poder Ejecutivo que se denomina “Presidente”.

    Así que tranqui, pronto “estallará el verano”, como predije hace muchos meses, mientras la progresía lamentaba temores y profecías apocalípticas, entre las que se incluía que “nunca más vacaciones”.

    PD: “Navidad triste” anunciaban mis amigos K. Sin embargo los cohetes y fuegos artificiales de $ 3.000 cada uno, atronaron a la fauna (humana y animal) de mi vecindario, al igual que otros años, exactamente 45 minutos a partir de las cero hora del 25.

    Son mis “estadísticas personales”, sorry.

    • claudia dice:

      Casi 7 de cada 10 porteños votaron a Cambiemos. No me parecía improbable la algarabia. Pero creo que responde más a una auto afirmación emperrada de lo decidido, que a la presencia de elementos racionales para la alegria. Con el aditamento de esta nueva fruición por la dinamita. En fin, era probable que la mentalidad de turba evolucionara hacia los explosivos. Cuando escaseen por demanda desmedida la madera y la cuerda asumiremos que ya se puso de moda el bricolage de garrotes viles y será tiempo de preocuparse.

  8. Politico Aficionado dice:

    Hacia la medianoche del 31 habrá mucha más pirotecnia, imagino que eso lo terminará de convencer.

  9. Voces dice:

    Creo que le erró al título Abel, esto no es pensamiento vivo, es pensamiento muerto,

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