El recorte en ciencia argentina: Datos

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El ajuste que se está haciendo en los fondos para formación de científicos es un asunto grave, y también una indicación de la naturaleza del gobierno actual. Porque las discusiones en el pasado sobre política científica -duras e ideologizadas muchas veces- eran sobre prioridades -si las fijaban los propios investigadores, la comunidad académica, las empresas privadas, o la sociedad, a través del Estado- y aún sobre los criterios para definir qué era ciencia. Desde hace mucho tiempo -¿un siglo?- que no tenemos un gobierno que considera que la ciencia es un adorno, una actividad que da prestigio, pero menos vistosa que el Teatro Colón.

Es lamentable que el ministro del área, Barañao, que hizo cosas valiosas en otro momento, lo justifique con el patético argumento, que un país con muchos pobres no puede gastar tanto en ciencia. Mirando desde casi cualquier ventana, las de sus oficinas, por ejemplo, se puede ver muchas actividades más superfluas. Lo decisivo es que un país que no hace ciencia se condena a un futuro de pobreza, material y de la otra.

Pero no quiero quedarme en la indignación, la más fácil de las emociones. Quiero acercarles este informe de Federico Navarro, porque aunque es breve da una idea muy completa de lo que se estuvo haciendo, y lo que se dejará de hacer. Con los enlaces correspondientes. Un comentario corto mío al final.

“El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) es el principal organismo de investigación de la Argentina. Es público y con representación en todo el país. Tiene 9236 investigadores de planta con jornada completa, muchos de ellos con dedicación compartida en el sistema universitario, según datos de 2015. No siempre fue así: en 2003 había 3694, en 2007, 5057. Cuenta además con 2553 técnicos de apoyo y, especialmente, con 10092 becarios de doctorado y postdoctorado. Estos números también subieron fuerte en la última década: 2351 becarios en 2003, 5599 en 2007. CONICET se ubicó, según el ranking SCImago de 2014, entre las 80 instituciones científicas más importantes del mundo, en Latinoamérica solo detrás de la Universidade de São Paulo. CONICET no solo formó investigadores jóvenes e integró a investigadores senior, sino que también repatrió, mediante el Programa Raíces, a más de mil trescientos científicos que habían abandonado el país en épocas de crisis o por falta de oportunidades.

En cifras más amplias, la Argentina invierte entre el 0,7 y 0,8% del PBI en Ciencia y Técnica, mucho más que Chile, Colombia o México, aunque aún lejos del país líder en Latinoamérica: Brasil, con el 1,1%. Vale la pena recordar también que la Argentina tiene 101 universidades (la mitad públicas, gratuitas, en todas las provincias del país y de acceso libre) y más de 1,8 millones de estudiantes, casi el 80% en el sistema público (datos oficiales de 2013). Este modelo universitario es uno de los más inclusivos y con mayor cantidad de estudiantes en relación con la población (tasa bruta de educación superior para 2014-15: 54,5%) de la región, y genera una gran masa crítica de profesionales altamente calificados, potenciando el desarrollo educativo y científico.

Para un país donde la mayor parte de la investigación está financiada por el estado, el rol de los 22 mil técnicos y científicos de CONICET, de la inversión pública y del sistema de educación superior es fundamental para el desarrollo nacional. En términos estratégicos, el Plan Argentina Innovadora 2020 del Ministerio de Ciencia (acordado en 2013) apuntaba a elevar para ese año en 5 mil el número de investigadores de planta. Se buscaba así que la Argentina llegara a invertir el 1,6% de su PBI en actividades de investigación y tuviera 5 investigadores y becarios por cada 1000 trabajadores (población económicamente activa). Este número corresponde a los países más desarrollados del mundo: por ejemplo, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido tienen 4 investigadores cada mil habitantes, Corea, Canadá y Japón 5, Finlandia 7 (datos de UNESCO para 2010, incluyendo estudiantes de posgrado). Este objetivo perseguía el desarrollo nacional: los países con más inversión en Ciencia y Técnica son aquellos con mayor renta per cápita (aquí con datos de 2013).

Pero con el actual gobierno que asumió hace un año, el presupuesto para Ciencia y Técnica bajó, según algunas estimaciones, al 0,59% para 2017. Así, se vuelve a cifras inferiores al 2011 y el presidente incumple una más de sus promesas de campaña: duplicar la inversión en el área.

En este contexto, este año se presentaron unos 1526 postulantes a plazas de investigador en CONICET y las comisiones evaluadoras especializadas estimaron que 874 cumplían con los durísimos requisitos para ingresar. Sin embargo, solo se incorporaron 385 (un 60% menos que el año pasado, rompiendo la tendencia de incremento del 10% anual). Así, 489 investigadores altamente calificados, en especial en las Ciencias Sociales y Humanas (197, un 40,3%), recibieron un mail de desvinculación y quedaron en una difícil situación para continuar su carrera académica. La tristeza es ideológica, institucional, estratégica, pero también es individual, subjetiva, para cada caso particular: “No paro de llorar. ¿Mis lágrimas son el cambio que querían? Quince años de estudio para recibir este mail”. Hay además ataques en las redes a investigadores y marchas de protesta en lugares que hasta hace poco eran el símbolo del progreso científico nacional”.

La comunidad científica no se caracteriza entre nosotros por su “espíritu de cuerpo”. Los celos y las rivalidades -enfermedad profesional, en todo el mundo- aquí se potencian por la pelea por el reparto de los recursos del Estado. La pugna entre los partidarios de las “ciencias duras” (por lo general, ingenieros) y los defensores de las “ciencias sociales”, por ejemplo, es folklórica, y feroz.

Frente a esta circunstancia, y este gobierno, se ha logrado un porcentaje significativo de adhesión. Una señal positiva, para el futuro. Sugiero que aprendan algunas lecciones más de los muchachos del sindicalismo. Que además, es evidente, no se conmueven por argumentos como el que usó Barañao.

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21 Responses to El recorte en ciencia argentina: Datos

  1. Politico Aficionado dice:

    “En lo científico tecnológico, se reconoce el núcleo del problema de la liberación. Sin base científico tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace también imposible.”
    J. D. Perón (Modelo Argentino para el Proyecto Nacional)

    • elepou dice:

      Muy buena puntualización. Especialmente para los “compañeros” que aprobaron, sin chistar, el presupuesto lamentable de 2017.

    • Esther dice:

      A veces me pregunto si Perón nos dejó algo nuevo (nuevo pero de lo bueno) que decir a las generaciones posteriores ☺☺☺.

      (Y eso que conozco bastante poco de lo que escribió o dijo…)

      Abrazo,
      Esther

  2. Mariano T. dice:

    Es una linda manera de chicanear y ocultar la verdad. Leyendo esto, y lo que claman los investigadores y no investigadores K, uno podría creer que el número de investigadores estaría bajando.
    No es así, porque los nuevos investigadores son más que los que egresan del sistema(por jubilación, renuncia o muerte). O sea que el número de investigadores total crece en 2016(es indigno de una persona formada como se supone que son ellos confundir flujo con stock).
    Crece a una tasa menor que lo que venía creciendo, pero crece.
    Me gustaria hacer la cuenta en las disciplinas más útiles para el desarrollo científico de un país, porque las cifras de Abel sobre “ciencias” sociales y humanas hace sospechar que una parte menos que proporcional de los cargos adicionales que no se proveyeron son de las ciencias y tecnologías valiosas, y una parte más que proporcional de las otras “ciencias”.
    Sería util en el futuro escindir el CONICET en dos institutos. Uno centrado en las ciencias duras, las aplicadas y las tecnologías, y otro para las blandas. Cada uno con su presupuesto, y sus ingresantes. uno puede depender de la Secretaría de Ciencia y Técnica, y el otro de Cultura. Lo digo para que no parezca que un sociólogo ingresante menos puede tener algún impacto en la producción científica o el desarrollo argentino.

  3. elepou dice:

    Muy bueno Abel. Hay que seguir machacando con esto. Sobre todo para ver si Barañao se entera!

  4. David (idu) dice:

    Dado que los fondos estatales son prácticamente infinitos, y todos los sectores poderosos quieren más y más, como lo demuestra el aumento del déficit público, parece razonable que se jodan los que menos capacidad de daño y/o presión tengan.

    Más aún si están divididos.

    De todos modos cabría preguntarse si el aumento de planta en ciencias es similar o no al aumento de planta en otros sectores estatales.

    Datos?

    • Norberto dice:

      Según el SIPA y a pesar de los despidos de los grasas, el único sector cuya planta aumentó es el Estado, claro que ahora deben ser egresados del algún colegio bilingüe y con salarios que triplican los de los expulsados, pero por supuesto en áreas de gestión de negocios de las empresas privadas, que en eso de la Ciencia, prefieren tener un precio de transferencia de licencias y patentes, para fugar con mayor eficiencia vió.
      Nunca menos y abrazos

  5. Esther dice:

    Dice Abel:
    «Es lamentable que el ministro del área, Barañao, que hizo cosas valiosas en otro momento, lo justifique con el patético argumento, que un país con muchos pobres no puede gastar tanto en ciencia».
    Si Barañao usó ese argumento, entonces ya cruzó la calle y sin poder dar marcha atrás. Nadie, pero nadie en el sistema científico desconoce la cita más repetida en el ámbito científico en el último medio siglo:

    «La India es demasiado pobre para darse el lujo de no invertir en ciencia.»
    Jawaharlal Nehru, Primer Ministro luego de la independencia india.

    Abrazo,
    Esther

    • Leandro dice:

      El que uso ese argumento (al menos al que yo escuche en una entrevista de Zlotogwiazda o como se escriba) fue el presidente del conicet, Alejandro Cecatto, que fue viceministro de Barañao en la gestion anterior (desconozco si barañao tambien lo uso). Tambien se lo esuche hoy mismo al rector de mi universidad, radical el, claramente alineado a este gobierno, con lo que es probable que sea el versito bajado desde arriba para defender esta aberracion.

  6. Daniel Eduardo Arias dice:

    Como periodista científico soy fierrero viejo, me gustan las ingenierías y el conocimiento aplicado.

    En el CONICET previo a la gestión de Tulio del Bono, cientificista al mango, no había grandes posibilidades de que ese organismo generara tecnología capaz de modificar la producción aquí, o de venderse como patentes afuera.

    Desde 2006 hasta 2015 las cosas cambiaron decisivamente: los comités de evaluación de cada becario y luego de los investigadores de carrera empezaron a tomar en cuenta no sólo la performance en cantidad de publicaciones y de citas, sino las transferencias, los patentamientos, los proyectos con industrias y productores, y otros indicadores. Eso además coincidió con una ampliación vertiginosa de la cantidad de becarios y de ingresos a la carrera.

    Tengo que decir que las tres patentes más valiosas de la historia científica argentina se generaron en este período, concretamente en 2010. Fue cuando el grupo dirigido por Raquel Chan (con la firma Bioceres, formada por más de 100 productores agrícolas, y empresas farmacológicas muy avanzadas como Biosidus) crearon trigo, soja y maíz recombinantes, transfectados con el “pack” genómico que le da al girasol su tremenda resistencia a extremos hídricos.

    No entiendo por qué estas tres especies nuevas y patentadas de cuatro de los cultivos más importantes del planeta no está en el mercado, y haciendo que Brasil, EEUU, Canadá, Australia, la UE y Ucrania nos estén pagando patentes. Evidentemente la ex-Monsanto (ahora Bayer) tiene capacidades impresionantes de frenar a un competidor chico pero feroz, como podría ser la Argentina, poniéndole palos invisibles en la rueda dentro de su propio país, y sin que nadie se entere.

    Por el momento, estas tres especies vienen siendo una reedición de frustraciones tecnológicas pasadas, como el Pulqui II lo fue para la Fábrica Militar de Aviones a partir de 1955.

    Creo que ese asunto no está muerto en absoluto, y fue el máximo logro de Lino Barañao. A quien le dedico este pequeño homenaje antes de empezar a despedazarlo. Porque está mostrando que con tal de retener su rango -y sueldo- ministeriales, es capaz de destruir de hecho y de palabra lo que él mismo ayudó a crear. ¿De modo que ahora somos demasiado pobres para darnos lujitos culturales como hacer ciencia? Lo escucho y no lo puedo creer.

    Añado otra cosa. Los científicos puros “a la Houssay”, o “a la Leloir” que generó el CONICET durante décadas tuvieron siempre la contra de su cientificismo narcisista: publicaban papers, construían sus carreras, ganaban premios internacionales (acabo de citar a dos Nobel), pero -dicen los patanes- no contribuían al desarrollo nacional.

    ¿Puedo ser brutal? Las pelotas, no contribuían. Eran gente de una calidad formidable en la formación de otros investigadores, y multiplicadores poderosísimos de recursos humanos. Otra cosa es que el país (nuestro gobierno, nuestra industria, nuestro campo) no supieran qué carajo hacer con ese capital en neuronas.

    Un ejemplo casi trágico de esto fue César Milstein (otro Nobel más): en 1983, al año de publicado su desarrollo (los anticuerpos monoclonales), se estimaba un mercado inicial mundial en diagnóstico médico de 1400 millones de U$. El Nobel le cayó después. Pero a la manga de inútiles, fachos y antisemitas que le empiojaron la vida a Milstein y lo obligaron a hacer sus descubrimientos en Inglaterra nadie fue a escracharlos. Y a la industria farmacológica nacional no se le cayó la cara de vergüenza pensando en la plata que se perdió ella (y el país) dejando que a Milstein lo echaran.

    Bien, señor@s, este tipo de pelotudeo siguió intacto pese a administraciones científicas honestas y en democracia, como la de Manolo Sadosky, o la del muy lamentado Andrés Carrasco. Creo que el rol simultáneamente innovador y retrógrado de Barañao (y por extensión, del kirchnerismo) se evidencia en el caso de Carrasco, que pagó carísimo el haber descubierto el costo que está pagando la Argentina en salud pública y ambiental por el abuso de glifosato. En aquel momento, Barañao, contra toda evidencia científica, se sumó al plantel de acosadores académicos y burocráticos que terminaron arruinándole la vida a Carrasco, y de últimas, provocando su muerte a los 67, en 2014. Ya empezaba a mostrar la hilacha, don Lino, esta conducta miserable que vemos hoy.

    Pese a estas agachadas de la dirigencia, creo que entre 2006 y 2015 sucedieron milagros en el campo científico y tecnológico argentinos, simplemente porque por primera vez en la historia hubo un gobierno que entendió que poner guita en esto es comprarse el futuro. Fue un cisne negro. Ese gobierno no está más, y por mucho que uno busque dentro del PJ profundo me parece que ahí no hay dirigentes que compartan esta visión. Y si los hay, que hablen.

    Creo haber demostrado, o al menos tratado de demostrar que hace falta siempre un organismo como el CONICET, que combine ciencia pura y aplicada, porque la mezcla es mucho más poderosa que la aplicada sola (ver INTI), o que la pura “incontaminada de realidad”.

    Creo que un organismo así tiene que tener científicos sociales sí o sí, pero trabajando dentro de proyectos tecnológicos determinados por el estado según prioridades, y no haciendo lo que se les canta. Para la libertad académica están los laboratorios de las universidades. No veo ningún futuro en relegar a los científicos sociales a un destierro macilento en el Ministerio de Educación o en el área de Cultura, como propone Mariano T. Por el contrario, yo necesito que un científico social estudie y ponga por escrito cuál es la causa por la cual las tres patentes biotecnológicas más valiosas de la historia argentina todavía no están en el campo. ¿Se entiende para qué los quiero dentro del CONICET? Tienen herramientas para este tipo de cosas.

    Con un agente de la Bayer-Monsanto como Ministro de Agricultura y Barañao, que ya probó demasiadas veces ante quiénes tributa, estamos fregados. Otro Pulqui II, gente.

    Lamento la longitud de este posteo. Un abrazo afligido por estos tiempos de mierda que volvemos a recorrer. The dream is over, como dijo Lennon.

    Back to business as usual.

    • Raúl C. dice:

      Comparto totalmente su visión de las ciencias duras/sociales y puras/aplicadas.

    • Alcides Acevedo dice:

      Pese a estas agachadas de la dirigencia, creo que entre 2006 y 2015 sucedieron milagros en el campo científico y tecnológico argentinos, simplemente porque por primera vez en la historia hubo un gobierno que entendió que poner guita en esto es comprarse el futuro

      Ja Ja, ¿milagros tecnológicos?
      Hay que tener mucha imaginación para decir semejante desmesura.

      Encima vuelven con la mentira del Pulqui II, proyecto más que muerto para el año 55, encima superado tecnológicamente para ese año.

      Ustedes no entienden: la economía argentina estructuralmente no está preparada para demandar servicios tecnológicos sofisticados, no es lo que pide la sociedad, acá insistimos en sostener en el ensamblado de autos o celulares… o privilegiar la fabricación de textiles, calzado y juguetes poco sofisticados para el mercado interno ¿dónde encaja la ciencia allí?

      No tenemos recursos humanos, capital o costos competitivos para desarrollar NADA que no sean bienes primarios, pero no lo quieren ver.

      Pero no entienden ni van a entender, ya en los 60 los más lúcidos del aparato científico lo percibían, Milstein se doctoró en 1960 en Cambridge, regresó brevemente al país y ya en 1962 regresó a Inglaterra donde realizó su fecunda carrera ¿hubiera podido en el país realizar los trabajos que los llevaron al Nobel?

      • Raúl C. dice:

        Arias fue más que claro:

        “… la manga de inútiles, fachos y antisemitas que le empiojaron la vida a Milstein y lo obligaron a hacer sus descubrimientos en Inglaterra…”.

        Es decir, la extrema derecha retrógrada y fascista.
        Que piensa el país exactamente igual que usted.

      • ricardo j.m. dice:

        con ese criterio nos hubieramos extingido flaco, ponele mente

    • Esther dice:

      Tengo algunas diferencias menores con tu comentario, Daniel, que ni valen la pena señalarlas porque, ante la magnitud del retroceso que se está viviendo no dan para más que una charla de café. En lo general, comparto lo que decís y, sobre todo, la indignación. Este gobierno está desarmando la mejor política científico-tecnológica en… ¿en cuántas décadas? Escucho continuamente hablar acerca de la resistencia en la industria a echar obreros calificados, porque a la empresa le cuesta mucho formarlos. Bueno,en ciencia, desde que el individuo ingresa como becario hasta el momento en que es un investigador capacitado para formar su propio grupo con su propia línea de trabajo pasan unos diez (10) años. Quebrar ese círculo es de brutos.

      Eso, sin tener en cuenta que el recorte no sólo significa dejar afuera del ingreso a carrera a 500 personas: implica que esas 500 personas ya no tienen el ingreso de la beca y tampoco tendrán el ingreso del investigador, pese a que cumplieron con las reglas de juego del sistema. Elegiste un camino, te esforzaste, produciste, lo que hiciste tiene valor (así te lo reconocieron las comisiones académicas) y luego el sistema te dice: “flaco, quedaste afuera, arreglátelas como puedas”. Porque estas personas, salvo que tengan una dedicación exclusiva de la Universidad, se quedaron sin trabajo.

      Acuerdo con lo que decís sobre ciencia básica. Ir en contra del desarrollo de la ciencia básica es matar la gallina de los huevos de oro: allí radica el mayor potencial en la formación de recursos humanos, sin contar con que es la que promueve las grandes aperturas a nuevos caminos; la tecnología depende de ella, porque es imposible utilizar aquello que nadie sabe que existe. Sin Maxwell no se hubiera podido inventar la comunicación por radio, sin los mecánicos cuánticos la electrónica y sin los biólogos moleculares la ingeniería genética. La lista podría seguir hasta el infinito.

      Como siempre, un gusto leerte.

      Abrazos,
      Esther

    • Mariano T. dice:

      Como siempre, es un placer tanto disentir como coincidir con Arias.
      Consejo Nacional de Investigaciones CIENTIFICAS Y TECNICAS.
      Cuál es el fundamento para que un país con 30% de pobres gaste dinero en eso? Es fácil de contestar, la ciencia y la técnica pueden contribuir al desarrollo, a generar patentes, a perfeccionar actividades productivas, a mejorar nuestra competitividad, etc.
      Se deben incluir ciencias básicas (como Matemáticas o física, o química, o biología no aplicada)? Creo que si, en su debida proporción. Muchos desarrollo o descubrimientos útiles provienen de trabajos o de gente formada en esas ciencias básicas.
      Puede haber igual cantidad de sociólogos que de biólogos, bioquímicos, físicos o ingenieros? NOOOOOO
      Me parece que para esa clase de ciencias debería haber instituto/s ad hoc. Pueden depender de la secretaría de Justicia, de Cultura, de Educación, de Economía, etc. Y sobre todo los cargos full-time en universidades. No porque sean menores en si mismas, son mucho más interesantes que las ciencias duras o las tecnologías, pero no las mezclaría con las otras investigaciones.
      En el Conicet, se debería priorizar en forma absoluta los fundamentos de porqué invertimos en ciencia y técnica con 30% de pobres.

    • Mariano T. dice:

      Le contesto el porqué de que el trabajo hecho en conjunto con Bioceres(conozco a varios de sus socios), no haya llegado todavía al mundo comercial, (creo que ya lo hice antes).
      El problema no son los Barañao, el problema son los “Carrascos” del mundo, sobre todo en Europa. Los científicos y pseudocientíficos militantes verdes.
      Los reglamentos para aprobar un OGM para consumo (ni hablar de cultivo) en los países que constituyen el modelo de consumidores (los demás países después siguen sus recomendaciones), es tan caro, lento y kafkiano que solo grandes multinacionales pueden superarlo y después recuperar con ventas el dinero invertido en la parte regulatoria (que es mucho más que el dinero invertido en investigación)
      Eso significa que si nosotros usáramos los OGM de Bioceres deberíamos garantizar que ni un gramo de esos productos entren en la corriente exportadora, antes de que sean aprobados para consumo en los países importadores. Imposible. Y en eso soy tajante.
      Bioceres esta negociando acuerdos con las tres compañías (y casi no hay más) que pueden romper esa barrera: Bayer-Monsanto, Dow-Dupont y Syngenta. Y como no estan dispuestos a que les quiten la parte del león, esas negociaciones son largas y arduas. Y no te cuento cuando todas estas compañías han sufrido en los últimos dos años fusiones o compras, lo que atrasa la toma de decisiones.
      No hace falta que el Estado le pague una beca a ningún sociólogo para esto.

    • Norberto dice:

      Tal vez porque es un tema técnico, acuerdo con Mariano, y agrego que entre la importante cantidad de dinero necesaria, está la requerida para la reproducción de la semilla hasta alcanzar los volúmenes que permitan su comercialización una vez aprobado el evento.
      Más de una vez me tocó trasladar las peligrosas cargas de semilla entre USA y Argentina o viceversa, porque para acelerar este proceso se trabaja utilizando las estaciones climáticas de ambos países. Y son peligrosas por el calor generado por el movimiento entre los granos que pueden provocar la combustión espontánea de los mismos, que al ir dentro de las bodegas son de difícil control y extinción, requiriendo procedimientos y controles no habituales por parte de las tripulaciones.
      No hacer uso de la contraestación, multiplica por dos el tiempo necesario para que la semilla alcance el mercado, y aquí otra vez la incapacidad y angurria PRO, pues quien debería ser nuestro aliado natural en este desarrollo, China, es constantemente atacada por la estudiantina a cargo del Gobierno, por morder en negocios ya acordados con el visible desagrado e las autoridades de ese país.
      Nunca menos y abrazos

      • Mariano T. dice:

        Como les gusta macanear!
        La contraestación se ha usado con éxito en mejoramiento vegetal desde los 60 por lo menos. Cuando China había hambrunas por Mao. De hecho solo el sur de China es apto.
        El INTA usaba al sur de Mexico, el Caribe y hasta Bolivia.Las multinacionales usan a Hawai, Florida, y también Jamaica y otros países. En Salta se hace contraestación del Hemisferio Norte. No inventes la pólvora que ya esta inventada

      • Mariano T. dice:

        De hecho me han contado que la contraestación se popularizó gracias al DC-8

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