Alguien aconseja a Macri, post Trump

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José Siaba Serrate es uno de los columnistas de Ámbito Financiero que Clarín “chupó” para esta, su nueva etapa (No puedo resistir el impulso de decir que no la veo clara. Periodistas inteligentes, y ligeramente cínicos, o realistas, para un público sofisticado -o que se cree sofisticado; es lo mismo. Pero el “discurso” general del diario, sus titulares y las notas de tapa, sobre todo el manejo de la “indignación”, siguen dirigidos a su público tradicional de clase media. Hmmm…)

No importa. Perdonen la digresión. El hecho es que Siaba Serrate ha opinado por años con sensatez y buena información sobre la bolsa y temas afines, sin agregarle un sesgo político, más allá del que asume naturalmente su público. Que seguramente votó al PRO.

De ahí el título de este posteo. Porque hoy todos tienen razonablemente claro que Macri y su equipo cometieron un error estratégico cuando decidieron “volver al mundo” -es decir, reinsertarnos en el sistema financiero global, como deudor, claro- y que eso por sí mismo iba a reencauzar la economía argentina. Ojo: una parte de esos todos siguen pensando que no hay otra opción que esa, pero no pueden evitar darse cuenta que el “mundo” no es el que creían.

Cuando leí esta nota, hace más de un mes, pensé que era un resumen válido de las cosas que este gobierno con un proyecto “neoliberal” debe entender. Hoy me dije que era un buen material para el blog: Porque, nos guste o no, éste es el gobierno que tenemos actualmente. Los de a pie debemos tener claro para dónde puede disparar. Además, aunque uno espera, y supone, que en un plazo no muy largo habrá un gobierno más nacional y más popular, no va a hacer la revolución socialista (Parece que ningún país está interesado en hacerla, aún los que comenzaron hace algunas décadas). No seguirá los consejos de Siaba, pero enfrentará la situación que describe.

“Clave 1. El mundo cambió, y no sólo los Estados Unidos. Es el turno de la Contrarreforma.

EEUU y Gran Bretaña. Reagan y Thatcher. Sus triunfos electorales, sobre el filo de los setenta, lanzaron la revolución conservadora de los años ochenta. Allí nació el llamado modelo neoliberal. Y se afianzó un ordenamiento de ideas e instituciones que rigió la convivencia hasta hoy. Trump y Brexit, 2016, ¿qué revolución alumbran? Una Contrarreforma. Los “protestantes” quieren reescribir las reglas de la globalización y recuperar la autonomía de las políticas nacionales en materias que van desde el comercio y los flujos migratorios hasta la defensa y la seguridad.

Clave 2. Así como hay Brexit hard y soft, hay un Trump en versión dura, el que ganó la elección, y otro quizás más flexible (y realista), el que deba gobernar.

¿Qué Brexit prevalecerá? No se sabe. En todo caso, no habrá Brexit antes de 2019. Trump tendrá que definirse primero, ya que asume el 20 de enero. ¿En qué versión? En la literal de campaña, seguro que no. No habrá muralla mexicana de costa a costa ni arancel del 35% para México (ni del 45% con China). Pero el comercio sí se restringirá, se achicará la ventana migratoria, el mundo no será plano. Trump no ofrece muchas certezas más. EEUU se hará grande otra vez, dice, si explota su posición dominante con un hábil manejo unilateral. No será soft si le urgen los resultados.

Clave 3. La Argentina quiere integrarse al mundo cuando éste se repliega y se prepara para negociar a cara de perro un nuevo set de reglas restrictivas. El GPS exige recalcular.

¿Cómo adaptarse? Con el pragmatismo que se usó para definir la política interna avizorando los márgenes de acción que permitían un rápido acuerdo con los holdouts y el acceso al crédito internacional. Estamos avisados del viraje. Se puede ajustar el rumbo sobre la marcha pero conviene definir las rutas de evacuación de antemano. Las opciones disponibles, eso sí, son todas peores para la Argentina.

Clave 4. El acceso a los mercados de crédito internacionales es el área crítica en el corto plazo. Y si bien no hay bloqueo, los costos se encarecen.

Para desplegar su plan político, el gobierno de Macri necesita comprar tiempo (para administrar / diferir el ajuste económico). No hay gradualismo posible sin financiación. Ni germinación de brotes verdes sin crédito externo. Y si el crecimiento económico se ausenta en 2017, el horizonte político queda a oscuras. El gobierno está a mitad del río en la ejecución de su plan, y con caballos prestados. Necesita seguir endeudándose para cruzar (y lo seguirá necesitando después). Y debe colocar deuda afuera porque si le quita recursos al sector privado, limita su gasto, y debilita la recuperación. La propia inversión privada necesita fondearse en el exterior si se propone alcanzar metas ambiciosas en el corto plazo. Un mundo con alta aversión al riesgo es el talón de Aquiles del modelo y, lamentablemente, Trump es incertidumbre pura con pronóstico de persistencia. Aun así, su debut en la arena financiera no produjo sino una fugaz conmoción, menor inclusive que la del Brexit. Los mercados de crédito no se bloquearon, excelente noticia, aunque, cuidado, surgieron condiciones desfavorables en el margen. En un mundo sin brújula confiable, donde escasean los activos seguros, Trump supone mayores primas de riesgo y una estructura de preferencia temporal que penalizará la duración de los pasivos. La Argentina que gozaba de una oferta elástica de financiamiento externo –un reaseguro ante cualquier traspié– deberá acomodarse a una realidad de tasas más altas y volátiles, congelar las expectativas de compresión de spreads y reducir el apetito de deuda antes de que se lo exija una curva de costos crecientes que le marquen la cancha a la vista del público.

Clave 5. ¿Adiós tasas cero? ¿Bienvenida inflación internacional? También pagaremos por el riesgo de una nominalidad más alta.

Trump controlará la principal fábrica de activos financieros seguros, los bonos del Tesoro de los EEUU. Y sus planes de expansión fiscal podrían hacerla trabajar a destajo. No está claro entonces que el zócalo básico de toda la estructura de tasas de interés permanezca estable. Y no lo ha hecho. Después de todo, el populismo allí donde se instaló fue eficaz para producir inflación. Como Trump es muy crítico de la Fed y hasta manifestó su intención de remover a Janet Yellen, cosa que no hará, las expectativas inflacionarias acusan recibo. Cabe pensar que toda la constelación de tasas nominales suba un escalón. Es improbable que trepe dos o tres porque la Fed velará para que la inflación resucite pero no descarrile, y porque sería mal negocio para Trump. Un dólar en alza, que ya despuntó con fuerza, completará el cerco. Y nos pasará factura.

Clave 6. ¿Cuánto tiempo llevará disipar la incertidumbre comercial? El proteccionismo en alza es una amenaza desgastante (y el acceso a los mercados de exportación es crucial para el repago de la deuda que estamos tomando).

Los trabajos que quiere Trump los tiene China (o los destruyó el avance tecnológico). Quitárselos a México será problemático. Y Trump no ofrece salida: quiere repeler el Nafta (o aplicar aranceles exorbitantes) y a la par construir el muro que ataje a los flamantes desocupados. ¿Se podrá desconectar así a los emergentes de la globalización? México tiene buenos abogados –el capital estadounidense propietario de las maquiladoras– pero sin éxito. En la incertidumbre, el país está en el ojo de la tormenta, y se desangra. La pregunta es si aguantará hasta que se aclare el panorama. O si antes gatillará un Tequila II. Lo que contagiaría a toda la región y revelaría el lado B del Trumpismo sin vaselina. En caso de doble función, estaremos anotados (para las malas consecuencias).

Clave 7. Las inversiones en compás de espera. EEUU compite y se ofrece como el mejor destino.

Si se alambra el comercio, la ubicación de las nuevas inversiones deberá replantearse (con acento en las cadenas locales de valor). La novedad es que Trump ofrece (a las corporaciones) un enorme mercado interno protegido, una desregulación agresiva y el confort de operar bajo el ala del nuevo macho alfa. Y las ganancias corporativas ya no serán gravadas al 35% sino al 15%. Además ya revoleó el anzuelo impositivo para que las corporaciones de EEUU repatrien sus ganancias retenidas en el exterior (US$2 billones). El dólar se relame por anticipado.

Clave 8. La cooperación internacional debilitada, y la encerrona del blanqueo. ¿Se quedará Trump con el negocio de los paraísos fiscales?

EEUU inventó la normativa del FATCA y exige que los demás la cumplan, pero nunca firmó los acuerdos de intercambio de información automática de la OCDE. No será Trump quien lo haga. Y aquí también podrá explotar su posición dominante. Y no tiene que hacer nada. Literalmente.

Clave 9. Esto llevará mucha prueba y error. No es una carrera de velocidad, sino de resistencia con obstáculos. Para llegar al final habrá que escoger muy bien las alianzas”.

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4 Responses to Alguien aconseja a Macri, post Trump

  1. Daniel Eduardo Arias dice:

    Respecto del análisis de Siaba Sarrate, nos deja ante la perspectiva de que para cerrar la economía y proteger ALGO de nuestras PyMES industriales tendremos que esperar a que surjan gobiernos con huevos como para hacer eso aquí y en Brasil, simultáneamente.

    Estadísticamente, eso sería un cisne negro. Venimos de degollar el único que apareció en más de un siglo de relaciones bilaterales. ¿Puede aparecer otro?

    Por otro lado, con o sin cisne negro sudaca, Brasil y la Argentina vamos a défault en cuanto caiga México de un retequilazo versión 2.0, lo que Trump parece bastante dispuesto a que suceda. Sólo una disparada del precio del petróleo podría apalancar a México, pero con la recesión global no se ve que vaya a suceder.

    Del introito que hace Abel, y de su desconcierto ante el nuevo perfil que trata de asumir Clarín (¿para empresarios intelectuales? ¿para pequebús bobos?), creo que hay que mirarlo en perspectiva. El diario debe su éxito a haber sido toda su vida una mezcla indescrifrable de estupidez masiva salpimentada aquí y allá con la obra de algunos cerebros sagaces. Esos son los que permiten hacerle creer a ciertos lectores que están ante un diario, no una corporación.

    Creo que Clarín, en la restricción del universo de lectores en papel, trata de parecerse a La Nación, que a su vez trata de parecerse a Clarín. No sé si hay lugar para dos sheriffs igualmente bobos en este país.

    El recurso facilongo de la estridencia anti-K ya se está agotando en ambos. Pudo ser un salvavidas, pero no es una tabla de windsurf.

  2. EM dice:

    Comparto acá un análisis de los posibles escenarios abiertos para la Argentina con la llegada de Trump.http://www.laizquierdadiario.com/El-plan-economico-de-Macri-asediado-por-los-efectos-de-Trump

  3. ricardo j.m. dice:

    vamos con el embajador abel , que quiero leer a los muchachos/as

  4. vale dice:

    Cuando macri decidió “volver al mundo” se le olvidó analizar dos cosas importantes:
    De qué mundo venía
    y a qué mundo volvía
    Pero también olvidó tener en cuenta a qué mundo querían volver los argentínos que lo votaron y no lo votaron o si preferían quedarse donde están con algunas modificaciones.
    Si casi ninguno de los que debería representarnos nos representa a las mayorías y minorías, deberemos entonces representarnos a nosotros mismos.
    saludos

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