Movimientos sociales, obras sociales y Clarín

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El título que se me ocurrió primero era “Las negras también juegan. Y los negros“, pero esa es la influencia de mi barrio, donde no éramos políticamente correctos. Además, es un asunto complejo -que cambiaría la estructura de poder en la sociedad argentina, si es cierto lo que se dice- y los jugadores son muchos y distintos. Y uno es Clarín, que es el único que lo cuenta, hasta ahora. Hasta se podría pensar que habla del asunto para que no se haga.

Por lo menos, lo “bocinea” fuerte y con mala leche, en primera plana:

El Gobierno negocia una caja millonaria con los piqueteros: su propia obra social

La nota empieza “Acaso por las múltiples reuniones mantenidas y la marcha en común que hicieron con la CGT, los movimientos sociales replican el sistema sindical: negocian ajustes de los planes como si fueran paritarias, cobrarán un aguinaldo en diciembre, y sellaron una acuerdo con el Ejecutivo para que mañana Diputados de media sanción a la ley de Emergencia Social (luego hará lo propio el Senado) que les otorgará de acá a 2019 unos 30.000 millones de pesos, además de darle rango institucional a la organización de estos trabajadores informales. Ahora se suma otra caja millonaria: los piqueteros podrían tener su propia obra social“.

Es una típica noticia envenenada: insiste en llamarlos “piqueteros”, para que su público de señoras gordas de ambos sexos los asocie con la vieja clasificación de “vagos y mal entretenidos”. Y aclara que “se negocia una caja millonaria” para que el otro sector más vocal, los progresistas clasemedieros, sientan que se está entregando la Revolución. Igual, tengo que decir que es una nota con buena información, y recomiendo leerla.

El único punto que debo corregir -y que tal vez explique la inquina de Clarín, o de algunos de sus más importantes avisadores- es que se asume, aún desde el gobierno, que ésta obra social sólo sería de interés para los monotributistas más humildes, los que sólo pagan el 50 % de la cuota más baja.

Hace algunos meses una obra social consultó a mi agencia (#BASAT) sobre una campaña para hacer saber a los que están pagando una prepaga -y con la inflación y la recesión les resulta cada vez más difícil- que ya están contribuyendo con su aporte al sistema de obras sociales, y que tienen derecho a recurrir a una de ellas. Que, a fin de cuentas, contratan con los mismos sanatorios que las prepagas.

Quise subir esto -a pesar de tener programada la continuación de Argentina Nuclear- porque, así como señalé el silencio del PJ en algún tema, hasta ahora éste no ha sido comentado ni por los blogs más opositores (que el oficialismo se quede callado no me extraña).

El debate va a ser interesante, aunque no creo que los movimientos sociales le presten mucha atención. Después de todo, las obras sociales gremiales, que hoy son parte fundamental del modelo sindical argentino, no fueron creadas en los gobiernos de Perón, sino en el de Onganía. Y no creo que los muchachos las disuelvan, por ese origen impuro.

Es que el peronismo tiene desde su origen una filosofía que es todo lo contrario del “totalitarismo” conque sus enemigos se cansaron de acusarlo (y los más envenenados lo siguen haciendo). Siempre planteó como su concepto fundamental “las organizaciones libres del pueblo”, no el Estado. Y para ser libres, en el mundo real, es necesario manejar los propios recursos. O se depende de quien los distribuye.

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5 Responses to Movimientos sociales, obras sociales y Clarín

  1. David (idu) dice:

    Ante tanta acusación de “neoliberales” o “gobierno de los CEO´s”, y demás presunciones terroríficas en contra del “pueblo trabajador”, suelo responder:

    “Para ser presidente de Boca hay que ser populista”.

    Cosa que vengo diciendo desde hace años, cuando nadie daba un centavo por el niño rico de Barrio Parque.

    Lo cierto es que habrá cientos de miles de nuevos subsidiados con fondos públicos.

    Y dirigentes ¿sociales? ¿piqueteros? que administrarán suculentos fondos. (Suculentos, digo, por la cantidad de personas a administrar, no por lo que le tocará a cada beneficiario).

    Todo para que no armen demasiado bardo en diciembre, el mes “caliente” por antonomasia.

    No está mal para un gobierno populista: de hecho amplió los subsidios a un millón de personas antes de esto, y ahora se agregará otro millón, o casi.

    Sabemos que debe ser así: la parte de la población excluida de la educación y de la cultura del trabajo, (digamos 15 millones de personas) formará una masa de gente que solo podrá (ellos y sus descendientes) vivir de la caridad del Estado.

    Con migajas, obvio: ese es el negocio clientelar.

    70 años de decadencia produjeron este lamentable resultado, que personalmente creo irreversible.

    Y los 3 millones de empleados en la Administración Pública, algunos de los cuales trabajan, otros son ñoquis, pero todos aportan algo al fisco (devuelven a la gran teta del Estado una parte del dinero, digamos).

    El problema viene por el lado de la financiación, (esa maldita palabra que usan los economistas que hablan en “difícil”:

    Si con el 50% del PBI en impuestos, que supimos conseguir con el kirchnerismo, y que hoy forzosamente deberá incrementarse, la pregunta del millón es: ¿Quiénes contribuirán con más de medio año de sueldos para proveer esta masa enorme de dinero?

    Sabido es que los ricos no tributan demasiado. Para ellos son los “blanqueos”, o sea el premio a la evasión impositiva, por un módico 5%… o nada si esperan 3 añitos.

    Pueden destinar esos dinerillos a compran un departamentito en Puerto Madero, o casona con pileta en algún barrio cerrado, convenientemente “protegido” de “la delincuencia”.

    Otros ricos, digamos grandes emprendimientos mineros, o supuestos productores de electrónica del lejano Sur, o industriales automotrices deficitarios en divisas, también deben ser ayudados. No vaya a ser cuestión que se vayan y dejen “desocupados”.

    Queda la clase media. O sea los pymes que producen algo (incluidos los minifundistas “agrogarcas”), los trabajadores independientes registrados, y los empleados que no pueden escapar de la cacería en el zoológico.

    O sea, los votantes de Macri.

    Y bue, al menos “Macri 8 puntos” no envía a los niños a escupir afiches de periodistas, ni nos aturde con discursos vociferantes.

    Algo es algo…

  2. “su público de señoras gordas de ambos sexos “. Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Moooooooy bueno.

  3. horca dice:

    Vandorismo social, Abel.

    Todo esto no sirve para nada. Tampoco las obras sociales. Formaron estructuras que nunca hacen un pepino por la justicia social.

    La Cámpora tiene razón.

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