Aconsejan al peronismo no ir a internas

Kirchner-Duhalde-Ruckauf

Juan Courel fue el Secretario de Comunicación Pública del gobernador Scioli, y uno de los hombres importantes en su campaña presidencial. Entonces, lo recubrió un manto de infalible cuando al goberna no le entraban las balas y encabezaba todas las encuestas. Y quedó desnudo y a merced del viento frío cuando DOS perdió el año pasado. Es injusto, como evaluación profesional, pero son las reglas de juego: te miden por tu último partido.

Como sea, los análisis que hace son realistas e inteligentes y, para ser franco, me parecen un soplo de aire fresco. No practica el deporte argento de echarle la culpa a otros y se enfoca en ganar y perder, no en los slogans. Por eso subí hace poco su versión de los errores de la campaña pasada, aunque estoy en desacuerdo en puntos claves.

Esta vez es un poco diferente: En esta nota de la revista Panamá habla de las próximas campañas (bravo!), y está en desacuerdo con un camino que yo, entre muchos otros, he recomendado una y otra vez. También bravo, porque me da pie a cuestionar a continuación su argumento e insistir en lo que yo aconsejo.

No está tan claro, como dicen por ahí, que al peronismo le convenga dirimir en internas las candidaturas para la provincia de Buenos Aires en 2017.

Si los protagonistas son los que hasta ahora manifestaron voluntad de participar, lo que seguro va a suceder es el desgaste del vencedor. Además del daño que puedan provocar los ataques cruzados, es muy alto el riesgo de quedar atrapado en los posicionamientos previos a las PASO.

Es importante entender que la estrategia primordial de todo el arco opositor el año que viene va a ser discutir la situación social. En algunos casos con dedos acusadores contra el neoliberalismo, en otros condimentada con alaridos sobre la inseguridad.

De un lado se evocará el pasado reciente y se recriminará el colaboracionismo de los desertores. Del otro se dirá que el pasado también es parte del problema, por culpa de la corrupción y la soberbia.

Con una grieta que seguirá intacta, el clivaje dominante dentro del voto opositor va a ser kirchnerismo-antikirchnerismo.

Hablar con el corazón, responder con el bolsillo

A Cristina es muy difícil que alguien le saque el apoyo que consiguió retener hasta ahora, especialmente en la población más humilde, la más perjudicada por la devaluación y el aumento de tarifas. Paradójicamente y aunque a algunos les duela, es Mauricio Macri y ningún peronista el mejor posicionado para disputarle a Cristina esos votos.

Lo primero que el Gobierno tiene que hacer para conseguirlo es destinar la descomunal deuda que va tomando a financiar el consumo popular. Asumo que Durán Barba ya lo sabe. Habrá que ver si le alcanza el déficit para quedar bien abajo y afuera en simultáneo. Difícil.

¿Y el resto? A rascar en franjas poblacionales menos materialistas y numerosas que las que pelean el día a día.

La inmensa mayoría de quienes estarían dispuestos a votar por Scioli o Randazzo, la tienen a Cristina como primera opción.

Los análisis factoriales de opinión pública dicen algo más: la percepción de sus posicionamientos políticos es inversa a la de hace un año. A Scioli se lo asocia más a las políticas del anterior gobierno, y a Randazzo se lo asume un poco más independiente.

Este dato se verifica en la forma en que hablan sobre ellos los medios de comunicación y también en los alineamientos políticos que los respaldan.

Descartado que Scioli enfrente a Cristina, cuesta imaginar también que Randazzo pueda hacerlo con intención de ganarle. Sobre todo en nombre de la renovación peronista, de la que ya se apropió, con nombre y tiempismo, Sergio Massa.

El escenario más razonable, entonces, es uno en el que ambos se disputen a los votantes que hoy dicen simpatizar con ella. Repasemos entonces qué implicó competir por los votos de la ex presidenta en 2015.

Además de su relato como gestor, Randazzo había crecido en las encuestas a partir de las críticas cada vez más sonoras al grado de adhesión de su rival al proyecto nacional. No le alcanzaba para ganar las PASO, pero sí para consolidar imagen a nivel nacional y convencer a los ya convencidos.

Como respuesta a nivel comunicacional, emergió el slogan Scioli para la Victoria. El mensaje reafirmaba la pertenencia de Scioli al kirchnerismo y la aseveración de que con él se podía ganar pero con Randazzo no.

Como fenómeno publicitario para la interna fue un éxito. Como estrategia electoral fue un salvavidas de plomo.

Tuvo pregnancia y sintetizó perfectamente el resultado de la disputa, en la que finalmente Randazzo terminó declinando su precandidatura. Pero comunicó en código político, consolidó el piso del kirchnerismo y ahuyentó potenciales electores más críticos.

Ahora bien, ¿cuántos nos preguntamos si unas PASO presidenciales hubieran servido para potenciar al candidato oficialista? No por contrafáctica la duda es menos entretenida. Mi respuesta -tan inconducente como la pregunta- es que no.

Van cinco argumentos, aplicables también al año que viene:

1. La madre endogámica de todas las batallas

Empecemos por lo obvio; sí existieron internas en el Frente para la Victoria para la categoría gobernador. Pero lejos de parir un candidato competitivo, las Primarias bonaerenses engendraron uno con serios problemas de motricidad electoral.

Es muy probable que Julián Domínguez hubiera sido menos refractario en las elecciones generales que Aníbal Fernández. Ahora, no puede exigírsele al votante que entre al cuarto oscuro con estudios de grupos focales y análisis de coyuntura electoral. Y mucho menos que elijan como candidato a un hombre al que no hubieran reconocido si se lo cruzaban por la calle.

El resultado: a los medios de mayor audiencia les costó poco la eugenesia electoral. Me refiero al descarte malthusiano de los más débiles y no al triunfo de María Eugenia Vidal, que fue sólo un buen aprovechamiento de éste.

Deliberadamente eludí las especulaciones sobre agachadas y fuego amigo. En todo caso sólo reforzarían mi postura.

2. Los sparrings no buscan el knock out

Cambiemos fue a internas y ganó. Sí, eso es tan evidente como que sus competidores Ernesto Sanz y Elisa Carrió cerraron con Macri con la única intención de entrar en su armado político y fortalecerlo para la pelea de fondo.

Así lo reflejó el periodismo y bajo esa premisa se cuidaron de actuar los precandidatos. La síntesis de cuál hubiera sido la cobertura mediática de una interna entre Scioli y Randazzo es la frase “el proyecto se queda manco”.

Intencional o no, su doble sentido fue gratamente celebrado por los desgarrados corazones de Carta Abierta. Su amplia difusión periodística terminó alimentando las dudas de muchos votantes kirchneristas que no apoyaron a Scioli hasta el ballotage, cuando ya era demasiado tarde.

3. Una más una no es dos

Donde sí hubo algún que otro cruce subido de tono fue en el debate entre los precandidatos de UNA, Sergio Massa y José Manuel De la Sota.

Será por eso o será porque en política no se suma como en matemática, lo cierto es que algo falló. En la provincia de Córdoba De la Sota arrasó en las primarias pero en la general Massa fue aplastado por Macri. Los votos no se transfieren linealmente de un precandidato al otro.

Todos sabemos lo devastadora que fue esa provincia para Scioli (70-30). Por eso no es Buenos Aires sino Córdoba el desafío electoral más relevante de Cambiemos.

4. No, no se podía

Tampoco es comparable la interna que protagonizaron Menem y Cafiero en el 88, en primer lugar porque el gobierno radical se desmoronaba.

Angeloz se esforzaba por diferenciarse de la política económica de su propio partido, anticipando el neoliberalismo y apelando al Se puede original. La realidad es que hubiera perdido hasta con su compañero de fórmula, Juan Manuel Casella, si éste se hubiera presentado por el peronismo.

Pero además -y esto no es menor- la interna peronista se produjo 10 meses antes de las elecciones. Fue un lapso larguísimo que Menem aprovechó para que las ambulancias recorrieran el país de punta a punta.

En ese tiempo se reorganizó el equipo de campaña y algunos ex cafieristas heridos hasta terminaron siendo poderosos funcionarios menemistas.

5. De la Rúa-Meijide, Larreta-Michetti, Hillary-Bernie

Tampoco es trasladable la exitosa interna de la Alianza entre De la Rúa y Fernández Meijide para las elecciones en las que el peronismo sumó apenas su piso histórico.

Distinto pero también ilustrativo, es el ejemplo de las internas porteñas por la sucesión de Macri. Después de ganarle a Michetti, Rodríguez Larreta casi pierde ante Lousteau en la previa a las PASO nacionales.

Y cómo no hablar de Donald Trump y su estrategia de construcción de imagen anti sistema. Bernie Sanders fue tan eficaz en asociar a Hillary Clinton con el establishment que hasta el Partido Republicano hizo campaña por ella.

Síndrome de abstinencia

El acostumbramiento al poder, cuando se pierde, genera depresión y ansiedad. El peronismo volverá a detentarlo algún día, pero de la mano de alguien que sepa administrar los tiempos de la opinión pública, y no sólo los tiempos políticos.

Macri goza de un respaldo muy sólido en la opinión pública. En la provincia de Buenos Aires, Vidal domina con enorme diferencia las valoraciones positivas. Queda para otro día analizar por qué.

¿Esto significa que la oposición deba hibernar? En absoluto, pero sí que el margen real de disputa es finísimo. Si lo que se buscan son bancas, habría que calcular si se obtienen más con primarias que unifiquen, o con listas divididas como en 2003. Después de todo, haber compartido boleta cada vez condiciona menos la pertenencia al mismo bloque.

Si se desea construir una alternativa peronista a Macri o Vidal para 2019, es poco probable que de unas internas sin Cristina o sin Massa nazcan liderazgos nuevos. Como mucho se afianzarán los preexistentes.

Ahora, si lo que se desea es únicamente jubilar kirchneristas, recomiendo pensar en volver recién en 2023, y mientras tanto ir buscando candidatos por fuera del peronismo bonaerense“.

Mi respuesta:

Como dije al principio, y comenté con el colega que me acercó el artículo, es un análisis realista y suma buenos argumentos (Salvo la última frase, que me parece que tiene que ver con obsesiones de la fauna política sin territorio y sin votos).

Pero encuentro dos errores básicos. Uno es profesional: leer las encuestas confundiendo la foto con la película. La “buena imagen” que conserva Mauricio Macri en un importante porcentaje de la población, se debe, como la de todos los presidentes democráticamente elegidos al principio de su gestión, a la necesidad que tienen los ciudadanos de depositar esperanzas en el gobernante. Los gobernados -salvo los militantes, que viven en una burbuja ideológica- quieren que “al gobierno le vaya bien”, porque saben que si no, a ellos también les irá mal.

Pero esta “buena imagen”, este deseo de confiar, no tiene garantía. La realidad y los errores la desgastan. En el caso de Macri, ese proceso de desgaste ha comenzado. Todas las encuestas, aún las que encarga el gobierno, lo confirman. Por supuesto, nada está fijado de antemano. El desgaste podría detenerse, o hasta revertirse… Pero no es una apuesta razonable, para los dirigentes opositores y aún para los oficialistas prudentes, jugarse a que eso va a pasar.

El otro error, entiendo, es más profundo. Este planteo de Courel está pensando desde la campaña, desde la necesidad de instalar candidatos y sumar votantes. No toma en cuenta la realidad política, que antecede y condiciona a las campañas.

No existe un Estado Mayor ni un Consejo de Sabios que elija los candidatos del peronismo y elabore la mejor estrategia para maximizar los votos que obtengan. Los candidatos serán, ante todo, los que quieran serlo (requiere voluntad y ambición, para lanzarse a esa picadora de carne), y entre ellos, los que consigan los apoyos y los recursos.

Y que venzan en las internas. Porque sólo así conseguirán la legitimación necesaria. Precisamente el caso de Buenos Aires que Courel cita es el más claro. Cristina Kirchner cuenta con el apoyo de una gran franja de los más humildes, como él mismo señala, y el compromiso de la mayoría de la militancia juvenil, agrego. Al mismo tiempo, tiene el rechazo o las reservas de gran parte de la dirigencia sindical y de los movimientos sociales. Y otra franja del voto tradicional peronista es hostil a su figura: los éxitos en Buenos Aires de De Narváez y de Massa lo demuestran. Entonces, su rol en el futuro del peronismo requiere de una definición en las urnas.

Esto es igualmente cierto para cualquier otro candidato. La mayoría de los votantes potenciales de Cristina respaldarían a un peronista que ganase en una elección limpia. Un hipotético arreglo de cúpulas no serviría para legitimarlo. La victoria, sí. Es una tradición no sólo en el peronismo. En todas las fuerzas políticas ¿o por qué fue Nicolás Del Caño el que cerró el acto del Frente de Izquierda en Atlanta?

¿Puede triunfar en una interna el candidato que no sea el ideal para la elección general? Por supuesto. Aníbal Fernández y Hillary Clinton son dos casos recientes. ¿Y? Ningún método asegura ganar siempre. Se debe elegir el que mejores resultados produzca a la larga.

Las PASO del año próximo, en los 24 distritos, producirán un nuevo escenario político, necesariamente, no sólo en el peronismo, sino en todas las fuerzas políticas. Por lo mismo que les pasa a los comunicadores, y a los jugadores de fútbol: los resultados que valen más son los del último partido.

El peronismo tiene que redefinirse a sí mismo, después de los doce años kirchneristas y de su derrota del año pasado. Como lo hizo después de cada derrota: 1955, 1964 (el fracaso del Operativo Retorno), 1976, 1983, 1999… Las elecciones internas son el mejor mecanismo.

Y me permito sugerir que no hay ningún problema en que sean sangrientas, metafóricamente hablando. El nombre del juego es el gobierno nacional, en 2019. Habrá tiempo suficiente para cicatrizar todas las heridas de la interna.

16 respuestas a Aconsejan al peronismo no ir a internas

  1. orfernan@hotmail.com dice:

    No coincido con el autor de la nota,en su calificacion del pasado,es mas lo incorrecto fue que no hubiera ´´paso´´ a nivel nacional y peor aun que el ganador NO fuera el que eligiera SU gobernador.Es decir hicimos las P:A:S;O equivocadas¡ con el apoyo inestimable de todos los gobernadores y la conduccion concentrica de Crisitna. A pagar,todos.

    • Rogelio dice:

      “… que el ganador [a nivel nacional] fuera el que eligiera SU gobernador…”

      Pregunto Orfernan:

      ¿A qué provincia se refiere usted?
      ¿Cuál es la provincia que ha renunciado al derecho de elegir a sus propias autoridades? ¿Por qué?

      Gracias por su respuesta.

  2. José dice:

    “las dudas de muchos votantes kirchneristas que no apoyaron a Scioli hasta el ballotage” ¿se debieron a Randazzo o la “gestión” Scioli y a sus “éxitos” en la provincia?

    • Eduardo dice:

      En mi caso particular a la pésima gestión Scioli en la provincia

    • claudio Maxl dice:

      Yo lo haria d nuevo y con mas conviccion. Necesitabamos un Medvedev y los gobernas PJotistas nos impusieron una “Dilma” con Bein y Blejer anunciando el gradualismo ((lease retorno al ajuste neoliberal en cuotas) con Urtubey haciendo lobby buitre, el problema no era la velocidad: gradual o shock, el problema era el abandono del modelo K para retornar al neoliberalismo. Y retornando al nucleo del posteo: d donde carajo sacaron q imagen ekivale a voto?, q el contrabandista descanse en un 40% d imagen positiva no le ekivale a un 40% d votos, su caudal propio son los 24 puntos d las PASO, el resto es voto antiK q volvera a balcanizarse en legislativas (no perder d vista q el 54% d Cristina 2011 expuso implicitamente un 46% antiK), solamente en el caso d un lider la imagen tiende a traducirse en votos, ergo: Cristina. Y a no olvidar: el ballotage lo impuso el enemigo en la reforma 94, ergo: NUNCA DEJAR ABIERTA LA POSIBILIDAD D SEGUNDA VUELTA, POLARIZAR A FULL PARA LLEGAR AL 45%.
      Repecto a internas, en una legislativa?: NUNCA, hay lugar para todos, el dream team. Q se evalue la posibilidad d internas revela q el objetivo d los q plantean internas no es la derrota del contrabandista, su objetivo es destruir a Cristina. Si tenes al ancho d espadas no vas a tratar d blokearlo con internas para q emerja con menor porcentaje q con lista unica, si le plantas internas solo buscas debilitarlo para la general….

  3. claudia dice:

    Muy buen aporte de Courel (está vez, mucho más jugoso que aquel bosquejo apurado suyo, que tuviste a bien subir en post anterior). Y muy coherentes tus objeciones.
    Pero es cierto, las internas son necesarias para producir la decantación de poder real y son vitales para quienes ostentan poder territorial, por sobre todo. Porque legitimaría el origen de esas territorialidades (no seamos ingenuos, que se elevaron de la mano de 2 bulldozers – como siempre repito -: Néstor y Cristina, mayormente. Y precisan de construcción legitimante propia).
    Pero se complica o enrarece esa definición de “poder genuino” para el victorioso territorial que surja, por dos elementos que ya entrevé Courel: la interdicción latente que pesa sobre Cristina para materializar sus verdaderos números de sufragio y la, por ahora, prescindencia de Massa respecto de jugar por dentro.
    Que surja de internas algo secundable para el electorado cautivo de Cristina, ya no lo aseguraría tanto (por su alto componente inorgánico que no admite tradición de encolumnamiento). Y que persistan fenómenos como el que ocasionalmente encumbró a un De Narváez, es elemento persistente del escenario político argentino y vuelve distorsiva cualquier previsión. Adhiriendo a Courel, uno más uno no suma, necesariamente, dos.
    No coincido totalmente en el componente de arrastre que Courel le adjudica a Randazzo (no en cuanto a nuevas adquisiciones, que las tendrá, sino en cuanto a retención de las históricas; su acercamiento a intendencias promiscuas le desdibuja contorno pasado, no sé si para bien o para mal).
    En cuanto a Scioli,, sin el tractor motorizante de Cristina en el poder y, aferrado al discurso generalista en el que se obstina (hay que pensar en evidente limitación personal que lo priva de ser creativo para empatizar con un electorado mucho más inquieto que él, como candidato), no lo veo con chances de arrasar si persiste en el traje de plomo de los slogans. Sorprende que un tipo que surfeó durante décadas sobre la política, con innegable don para la supervivencia, no pueda hoy realizar la sencilla mutación que necesita. Saludos.

    • José dice:

      Claudia Además de Scioli parte del problema son los que decidieron “entronizarlo” y quienes, desde la obsecuencia, defendieron esa decisión.

      • Norberto dice:

        ¿Se refiere a la Liga de Gobernadores José?, para mas datos la que hoy manda votar todo adefesio que se le ocurre a Isidoro y su estudiantina para asegurar la gobernabilidad.
        Nunca menos y abrazos

      • José dice:

        Norberto, también hay intendentes con más poder que los gobernadores, me refiero a ellos y a los que “evito”

  4. Toto Lasca dice:

    Yo me afilié a instancias de Guillermo Moreno. Cuando hace unos meses andaba con ese berretin.
    Ahora el personaje Moreno quiere un movimiento en el que hasta Pichetto y Massa esten… Y ahora estan diciendo que no haya elecciones internas… por favor. Si quieren jugar solos jueguen pero nio pidan que gente como yo se mantenga afiliada… Si el tramite fuera por internet ya me habria borrado y sigan ustedes con los aparatos y los caciques… Es una joda.

  5. Raúl C. dice:

    Una opinión del campo intelectual que me parece interesante: quién es Massa, dónde irá el kirchnerismo, etc.

    http://tiempoar.com.ar/articulo/view/60071/el-establishment-ya-prepara-un-candidato-paralelo-para-asegurar-la-gobernabilidad

  6. Esther dice:

    Concuerdo con Abel mucho más que con Courel.
    Cito —de Abel— tres párrafos que creo son los fundamentales:

    «No existe un Estado Mayor ni un Consejo de Sabios que elija los candidatos del peronismo y elabore la mejor estrategia para maximizar los votos que obtengan.»

    «Y que venzan en las internas. Porque sólo así conseguirán la legitimación necesaria.»

    «Y me permito sugerir que no hay ningún problema en que sean sangrientas, metafóricamente hablando. El nombre del juego es el gobierno nacional, en 2019. Habrá tiempo suficiente para cicatrizar todas las heridas de la interna.»

    Como ciudadano de a pie las elecciones del año que viene no me dicen mucho con respecto al subsiguiente ejercicio del poder legislativo: a) Macri demostró en diciembre pasado que el Poder Legislativo puede hacer lo que desee entre marzo y noviembre, total el Poder Ejecutivo sólo necesita no extender las ordinarias o no convocar a extraordinarias para “gobernar por decreto”; b) los pases y recontrapases de bloque a bloque, fraccionamientos, negociados varios, etc. me dicen que puedo votar a menganito y luego menganito hará lo que se le cante y sin pagar un precio por eso. Sé que estas agachadas entran dentro de la dinámica política y no son privativas de esta época, no me desespero, pero a veces ya es como mucho…

    Lo que sí me importa, el año que viene, es:
    a) que Cambiemos salga lo más derrotado posible para acotarlo en sus políticas desastrosas;
    b) que se reorganice minimamente el espacio político que supo llamarse FPV y comience a aclararse el panorama, rumbo al 2019.

    Mientras tanto… Espero.

    Abrazos,
    Esther

    • Norberto dice:

      No Esther, no es cierto que los pases hayan sido algo común en otro momento, se generalizaron en el conflicto del campo, donde los miserables antepusieron intereses al bien común, y con eso dieron vía libre a las idas y vueltas donde además de la solidaridad partidaria e ideológica, se ha roto el contrato con el mandante, es decir el votante, que sabe qué hay compromisos políticos para el armado de listas, pero que vota para que se cumpla con acuerdos mínimos que le garanticen que su mandato será cumplido por su mandatario.
      Los Bossio, Pichetto, Abal Medina, Romero, Gioja, y otros tan rastreros como ellos, deberían responder por su defección, así como debería existir una Ley que nos ampare de las falsas promesas electorales, eso es parte de una verdadera reforma política que está faltando.
      Nunca menos y abrazos

  7. Luaro dice:

    El analisis de Courel no tiene en cuenta la pasmosa velocidad con que se esta destruyendo la economia argentina. Insolito. Veo comentarios o actitudes de gente aqui y figurones politicos (caso Abal Medina) y creo que estamos en medio de la caminata zombie. Sin direccion y destruyento todo a su paso.

  8. horca dice:

    Ningú liderazgo popular surgió de internas. Ningún proceso transformador surgió de internas. Ningún proceso de distribución del ingreso surgió de internas.

    Las internas son una curiosidad socialdemócrata que sólo le interesa a los que se formaron en el peronismo de los 80. Al pueblo le interesan un bledo.

    Las internas son un verso dañino porque jamás ocurre que “el que gana conduce y el que pierde acompaña”. El que pierde se pasa de bando y corre hacia los brazos del enemigo.

    Cuando hay liderazgo, ir a internas le sirve a los liberales. Está CFK. Hay que fortalecerla y listo.

    Por otro lado, si CFK juega no hay internas porque nadie se le va a atrever. Lo de Randazzo es una estratagema inconducente y artificial. No encarna nada.

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