Una reflexión, actual, para el Día del Militante

jfb

Todos los años, para esta fecha, me refiero en el blog al 17 de noviembre de 1972, el día del Retorno de Perón a la Patria. Es que tiene un significado especial para los de mi generación. Fue nuestro 17 de octubre.

En el 2012, a los 40 años, escribí un posteo largo y reflexivo. Todavía lo recomiendo, porque es, todavía, un buen resumen de mis memorias de ese tiempo y de las lecciones que me dejó ese día. Y lo que pasó antes y después.

Pero la Historia sigue transcurriendo -tiene esa costumbre- y siempre nos pide respuestas para el aquí y ahora. Se me ocurrió preguntarme si esa experiencia de un día hace 44 años decía algo relevante para la situación que atravesamos.

Encontré algo. En ese tiempo, la militancia juvenil estaba encuadrada en las “orgas”. Muchas y de pensamientos muy distintos. Montoneros, ERP, Guardia, Encuadramiento, CNU, Federación Juvenil Comunista… Esas estructuras daban a sus miembros un formación y una disciplina más exigentes que cualquier partido o agrupación, entonces o ahora.

Por supuesto, también existían, como ahora, otras organizaciones. Los sindicatos, la iglesia católica, las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia (locales e internacionales)… Pero en lo que escribí me enfoqué, naturalmente, en las de la Juventud Peronista.

Había escrito: “…Llegó el 17 de noviembre de 1972 y llegó Perón. Y las “orgas”… no existieron. Entiéndanme, no digo que no participaron. Por supuesto, todos ellos, todos, caminaron bajo la lluvia, o llevaron fierros a lugares convenidos, para prepararse. Lo que digo es que Firmenich, Quieto, Galimberti, el Gallego Álvarez, Licastro, Brito Lima,… y las largas y complicadas líneas de “jefes” y “responsables” no tuvieron un rol diferente al de cualquier militante barrial de una U.B. de Soldati. (Bueno, a lo mejor el Loco Galimba tuvo un poco más, porque su cara era más conocida). Pero – esto es lo que me deja pensando – si las orgas no hubieran existido, o digamos que hubieran sido, como las charlas doctrinarias en los sindicatos o las Cátedras Nacionales en la Universidad, lugares donde se hablaba del peronismo a los jóvenes, el 17 de noviembre no hubiera sido diferente. Los únicos fierros que había en Ezeiza eran los de los militares, y la única voluntad política era la de Perón. Ganó la voluntad política“.

Esa fue la foto de un día. Después, y antes, las organizaciones, las de los jóvenes y mucho más las de los no jóvenes, tuvieron roles fundamentales en lo que pasó en Argentina, tanto o más que Perón. No fue para bien.

No voy a hablar aquí de esos errores y horrores. Creo que ya sólo tienen interés para los historiadores. Esas “orgas” de la JP ya no existen, y por el resto, la Argentina y el mundo han cambiado mucho. Da para nuevos errores, en todo caso.

La reflexión que se me ocurre es política, como era de esperar. Uno da de lo que es. La lección de ese regreso, y de lo previo y posterior, no dice, por supuesto, que las organizaciones no son imprescindibles. Es lo único que vence al tiempo, siempre insistió el General. Pero me parece que no hace falta repetirlo ahora. El que no es capaz de construir o aportar en una organización se condena a sí mismo a la esterilidad política, a limitarse al desahogo en el anonimato de Internet.

Lo que ahora es necesario, creo, es que las organizaciones, y sus dirigentes, deben tener más presente el rol del liderazgo político. Que necesita de lo orgánico, pero lo trasciende. Se alimenta, en última instancia, del amor y de la esperanza de la gente.

(En ese posteo del 2012, llevado por mi inclinación a bardear a los que ven la realidad en blanoc y negro, subí la película “El estudiante”. Pero la productora la reclamó y ya no está en Youtube. Por eso les dejo el mejor documento de ese día, el video de Carlos Nine. Lo han reproducido otros blogs, pero esta 2° parte no está tan vista. Feliz día, compañeros)

2 respuestas a Una reflexión, actual, para el Día del Militante

  1. Capitán Yáñez dice:

    ¡Feliz día!

  2. Rogelio dice:

    Abel:

    Me sumo a tu rememoración y a la interpretación que haces del acontecimiento.
    También es adecuado para recordar a todos y todas los que compartimos esas jornadas, en especial a los que ya no están entre nosotros.

    A la hora de la reflexión política quiero sumarle a tu enfoque un matiz complementario a la idea de “liderazgo” diciendo:

    “Lo que ahora es necesario, creo, es que las organizaciones, y sus dirigentes, deben tener más presente el rol de la conducción política“.

    La conducción política es una experiencia que todos estamos llamados a practicar habida cuenta que “en esto, como en todo lo demás, se comienza a construir desde abajo y nunca desde arriba”.
    Cada uno conducirá lo que sea capaz de conducir.
    Y en muchos casos, será un mérito suficiente ser capaz de conducirse a sí mismo.

    Quizás sea oportuno el momento para invitar a quiénes no lo hayan hecho, a dedicar un tiempo a la lectura de las clases del fundador que se reunieron en el volumen conocido como “Conducción Política”.
    Se pueden descargar la Introducción y los capítulos I, II y III haciendo click ACÁ).

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: