El triunfo de Trump, las derrotas gramscianas – 2da. parte

trump-king

(Que Donald Trump sea el próximo Presidente de los EE.UU. le resulta tan inconcebible al New Yorker, el diario El País, Paul Krugman y otra gente seria como… el partido contra Brasil que terminó recién. Pero ya están las explicaciones -de lo primero- y algunas de ellas fueron subidas al blog antes del martes. No alcanzaron a convencerme, es cierto… Lo que ahora estoy subiendo es sobre las consecuencias de lo que ya es un hecho. Lo que venga después, el que viva lo verá).

En la primera parte de este posteo me referí a la “derrota gramsciana” que la victoriosa campaña electoral de Trump infligió al sentido común que convierte en indiscutibles las políticas económicas que recomiendan los países “centrales”. No importa que ellos mismos no las apliquen con demasiada coherencia, ni tampoco que todavía no está clara la alternativa que el Donald ofrece.

El hecho fundamental es que el prestigio de esas políticas, su condición misma de sentido común instalado, se deriva del poder del que las recomienda / impone. Es ilógico, pero muy humano. Entonces, que al puesto de mayor visibilidad y poder aparente en el país más visiblemente poderoso haya llegado alguien que las cuestiona y ataca… ya las debilita.

Ahora, la otra “derrota gramsciana” es más directa, porque tiene que ver con el consenso que ha regido la política internacional y hasta cierto punto la interna de los países de “Occidente” desde hace 71 años, desde el fin de la 2da. Guerra Mundial. Como todo “sentido común” no estuvo claramente definido. Precisamente, su fuerza sobre las mentes de los pueblos deriva de eso, de no tener definiciones precisas, sino de ser un vago sentimiento de lo que es aceptable y lo que no.

Me enfocaré aquí en los EE.UU., potencia central de “Occidente”, o “mundo libre”, vieja expresión de la Guerra Fría pero todavía lo usan ellos mismos a veces. Ahí había, con matices, un consenso bipartidario hegemónico que puede llamarse “intervencionismo democrático” (Kissinger, a quien nunca le convenció demasiado, lo llamaba “wilsoniano”). Asumía el “excepcionalismo” estadounidense, su calidad de Gran Potencia democrática que podía y debía fomentar la democracia en todo el globo.

Por supuesto, esto estaba condicionado por una buena dosis de realismo “anglo”. El diplomático George Kennan propuso al comienzo de la Guerra Fría una estrategia de “contención” con la URSS, que fue seguida rigurosamente por más de 40 años. Nada de guerras directas entre los Dos Grandes nucleares. Eisenhower fue un presidente cauteloso, que cerró rápidamente con un empate la guerra de Corea (y en América del Sur se mostró dispuesto a arreglar con Perón). Mucho más cerca en el tiempo, Obama percibió los límites del poder militar yanqui en Medio Oriente: pactó con la República Islámica de Irán y, aceptó tácitamente la intervención rusa en Siria.

Pero la lógica de ese pensamiento -cuesta llamarlo “sentido común”- los arrastró a emprender pequeñas guerras y avalar masacres, en defensa de la “Democracia”, por todas estas décadas. Como esa versión de la democracia requería elecciones más o menos periódicas, medios de comunicación privados, y, condición necesaria y suficiente, respetar los derechos de propiedad de las empresas estadounidenses, esas empresas lo apoyaron entusiastas. Recordemos que el realista Kissinger les dijo a los militares argentinos en 1976 “Lo que tengan que hacer, hagánlo rápido“.

Hillary Clinton era, hasta el martes pasado, la figura política más importante asociada públicamente con el “intervencionismo democrático”.

Igual, corresponde señalar algo, porque la realidad nunca es blanco y negro, salvo para los idiotas. A partir de 1975, con los Acuerdos de Helsinki y bajo el presidente Carter, esa política incluyó un capítulo de Derechos Humanos. El objetivo, dicho sea de paso, era incomodar a la Unión Soviética, con un pésimo registro en esa área. Funcionó bastante bien, para los objetivos norteamericanos, en Europa. Incluía, entonces, una fuertísima dosis de hipocresía, y nunca se aplicó a los que afectaban la seguridad o los intereses norteamericanos. Pero salvó unas cuantas vidas, algunas de ellas entre nosotros.

Es necesario tener presente que nunca desaparecieron por completo las tendencias aislacionistas en el pueblo norteamericano, en especial en el Medio Oeste, en la “América profunda” ¿Por qué vamos a meternos en guerras ajenas?, se preguntaban los rednecks y los “good ole boys” del Sur. Pero cuando se suprimió el reclutamiento después de Vietnam y se pasó a un ejército de voluntarios, las manifestaciones pacifistas se desinflaron.

Como sea, el hecho fundamental es que por primera vez desde la década del ’20, casi 90 años atrás, un presidente norteamericano ha sido elegido con un discurso aislacionista. La Unión Europea tiembla, y Putin sonríe. Pero eso son datos de la coyuntura.

El factor a tomar en cuenta es que el pueblo estadounidense ha pasado aviso en las urnas que no está interesado en seguir pagando los costos de una hegemonía que el establishment, en su sabiduría, considera que es necesaria. Y eso a pesar que toda la industria cultural ha dedicado por décadas recursos y talento para adoctrinarlo en la necesidad y la justicia de ser los gendarmes del mundo.

Atención: no pienso que Trump esté seriamente dispuesto a abandonar el protectorado (eso es, en la práctica) sobre Europa ni a renunciar a aventuras militares. De cualquier modo, EE.UU. es demasiado poderoso para aislarse. Es previsible, dado el estilo Trump, que justifique sus acciones simplemente en el interés nacional (que siempre se identifica con los intereses de los que tienen el poder).

El discurso del “intervencionismo democrático”, que acumuló cientos de miles de muertos en su haber, como el consenso bipartidario que lo apoyaba, ha sido desvalorizado, y, en cierto modo, la franqueza de asumir los propios intereses es refrescante. Pero sólo los muy ingenuos pueden creer que será menos cruel. Hace muchos siglos lo advirtió un ateniense: «Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben». La moraleja es que es mejor no ser débil.

12 respuestas a El triunfo de Trump, las derrotas gramscianas – 2da. parte

  1. teo dice:

    el unico peligro real que observo en la presidencia de trump es justamente abandonar el protectorado europeo via otan, y no porque la amenaza sea putin. lo unico que mantuvo unida a europa es la otan: incluso alemania busco la otra manera de sortear los limites que la otan le ponian a su deseo de dominar sobre europea, creando la moneda euro y la cee.

    sin una otan activa, europa volvera a su deporte favorito: destruirse entre ellos 2 veces por siglo. pero no creo que trump (ni putin) permitiria eso… lo que creo es que rusia y eeuu van a resolver de forma mas simple sus areas de influencia (lo cual es una gran victoria rusa) y eeuu se dedicara con mayor esfuerzo a su guerra economica con china, su rival por los proximos 20 años. eeuu entra en la etapa de asumir que la via militar no alcanza para ser el mas poderoso contra un rival que esconde los guantes.

  2. Eugenia mem dice:

    Interesante. No sabia que en politica internacional Hillary era la fuerte, la realista y Trump el aislacionista (aunque es dudoso que Trump a partir de enero sea todo lo que en campana dijo que iba a ser, no? Como dijeron hoy en el destape uno tiende a ver al Presidente de Estados Unidos como todopoderoso y no es tan asi, alli el poder real tiene mucho poder). Un dato poco conocido (por lo menos yo no lo sabia) es que Trump estuvo antes de ser Presidente dos veces afiliado al partido democrata, dos al partido republicano e incluso fundo su propio partido al que llamo Renovador. Pero lo mas increible es que Hillary en el debate no lo haya chicaneado con esto, onda “Vos que te cambias de camiseta y sos un arribista”. Tal vez porque a los norteamericanos les importa de poco a nada esto, ilustra muy bien su cultura. Confieso que senti un poco de envidia viendo las manifestaciones. Pensaba carajo todavia no empezo a gobernar y ya hay multitudinarias manifestaciones en su contra… Pero entendi que es porque muchos norteamericanos aun no se explican esta victoria de Trump, el expresa un Estados Unidos que NO NOS MUESTRAN, QUE ESTABA OCULTO salvo para los que anticiparon que este hombre podia ganar…

  3. Felicitaciones Sr Abel!!!! es muy gratificante leer su valiosísima opinión, más tratándose de un peronista con história “Guardia de hierro” Me confirma la vigencia de su doctrina para este siglo XXI y el porvenir transformador.
    Saludos fraternales de un ex PC.

  4. Rogelio dice:

    Abel:

    Algunos tiemblan, otros se lamentan
    “La Unión Europea tiembla…” pero no solamente la UE.
    Lo que es más importante para nosotros, argentinos, es que también se lamenta Susana Malcorra que impulsó un alineamiento público insensato y miope con los perdedores.
    Y menciono a la ministra por sus funciones como responsable de la RREE pero las lamentaciones le caben en general a buena parte del horizonte dirigencial y político argentino.

    Tal como planteas en tu post, los cambios de los que la elección de Trump es un signo o indicador, son el resultado de una evolución orgánica y estructural madurada a lo largo de muchos años.
    No se pueden trivializar ni explicar por las peculiaridades o el estilo del candidato como tampoco explicaron la “perestroika” rusa del ’89 las personalidades de Andropov, Yeltsin o Gorbachov.

    Los elementos para describir algunos de los hitos de esa evolución están todos disponibles públicamente y los podremos identificar ni bien superemos un poco el “sentido común” que nos lastra.
    De hecho, muchos funcionarios argentinos han participado en los últimos años en nuemerosas reuniones en las que se han amasado esos cambios.
    Por ej. las reuniones del G20 que desde 2009 ha fungido como brazo político de los cambios.
    No hace falta más que leer con atención los documentos producidos en sus sucesivas reuniones (aunque últimamente Feletti lo desestime).

    Un nuevo Bretton Woods
    Para tener una dimensión de la profundidad de esos hitos podemos decir que los cambios que tendremos que afrontar, están redefiniendo las estructuras surgidas en 1944 de Bretton Woods.
    Porque en rigor, ya han comenzado.

    Para ilustrar la naturaleza de los cambios reitero abajo una imagen que esquematiza la “historia de las monedas de reservas mundiales”.

    Más adelante, en otro comentario y aplicando el método “Unir puntos sueltos” que resulta tan eficaz para percibir el contexto y superar los “sentidos comunes instalados”, intentaré mencionar los hitos y eventos concretos del pasado reciente que le dan fundamento a este esquema.

    Importante
    En todo caso, interesa saber cómo nos plantamos mejor los argentinos ante la situación porque todo parece indicar que existe bastante despiste en la dirigencia: se conduce como si estuviera circulando de contramano en una avenida de intenso tránsito.

    Saludos

  5. guillermo dice:

    El factor a tomar en cuenta es que el pueblo estadounidense ha pasado aviso en las urnas que no está interesado en seguir pagando los costos de una hegemonía que el establishment, en su sabiduría, considera que es necesaria… Le proyectás al votante de Trump tus esperanzas. El voto de tal vez el 0.001% esté influído en algún grado por la politica exterior, para los demás el resto del mundo ni existe ni le interesa ni le importa (salvo en cuanto a terrorismo o inmigración). Si hay un area de gobierno en que Trump tiene las manos libres para hacer absolutamente lo que quiera en relación a sus votantes es Relaciones Exteriores.

  6. […] el posteo anterior, y su secuela, di mi (falible) opinión sobre las consecuencias para la política económica y la política […]

  7. ricardo j.m. dice:

    si muy bueno, principalmente la derrota del sentido de los craneos que ven grises y colores en el neoliberalismo o muerte que vivimos hace 40 años, pero claro. ese blaco y negro es para los que no morfan todos los dias o los que esquvan bombas.
    para los comodos adaptados a un sistema de mierda el mundo es de colores y la realidad tiene matices, total a dormir con la panza llena y mañana vemos.

    yo soy uno de los idiotas que sabe que la realidad es blanca o negra , o estas con ellos y sos obsecuente de su poder. o estas en contra, lo demas es mariconeria de sobrealimentados pequebuses.

    hoy los derotados son los grises , los boludos que con su obsecuencia ayudaron a construir el sentido del neoliberalismo o muerte que hoy vivimos.

    por dios creer que las cosas son grises es tan boludo como creer que los millonarios son pragmaticos, es una risa todavia le llaman costo a los salarios que pagan y esto es un dogma indiscutible .

    y al final el gris era blanco

    • Abel B. dice:

      Lo felicito, ricardo j.m. Muestra nobleza asumirse como idiota. Además, no es su culpa. Seguramente, no morfar todos los días, desde la tierna infancia, es lo que redujo lo que podía ser una inteligencia normal.

    • no ricardo, no sos idiota.
      la realidad, o sea, lo que percibimos sí tiene matices, todos los posibles entre los extremos del espectro.
      lo que incluye el technicolor que tanto deslumbró a las viejas generaciones (casi la mía…).
      y los individuos estamos ahí situados, y no todos pueden elegir/quedarse/salir de la situación/matiz/matriz/contingencia.
      tonces, guay de los peor posicionados (generaciones de nacidos en afganistán, o guatemala, para dar sólo dos ej.). los pobres del mundo = los que fueron empobrecidos para que otros se enriquecieran.
      pero hay gente que sí elige estar/moverse hacia la peor ubicación.
      son las excepciones, claro. amor al “próximo” (en portu), que le dicen.
      por eso creo que entiendo lo que decís, hay gente para la que no hay matices.
      ni colores.
      hice campaña (aramos, dijo el mosquito) primero x bernie, después antikillary y es una buena cosecha ver que bernie ya le ofreció a trump trabajar juntos, con condiciones, claro.
      mientras los matizados surtidos “aceptaron su derrota” con la primavera autóctona pronta para salir a las calles.

  8. claudia dice:

    Muy buena 2da. reflexión. Supongo que para entender el próximo escenario tendremos que desempolvar los buenos estudios de quienes investigaron a fondo el mesianismo yanky (condición ideática subyacente al jueguito geopolítico del intervencionismo, me parece). Es decir, habrá que sopesar cuán fuerte están esas condiciones de base, en la actualidad.
    Me temo que yo veo un mundo neo-colonial aterrizando (sin la delicadeza de los viejos firuletes argumentativos ni la obligatoriedad de pre-requisitos democráticos), por lo que dudo que el llamamiento a vivir puertas adentro sea algo más que un buen anzuelo de campaña o, a lo sumo, un deseo genuino pero particular de un tipo que estará obligado a mayoría de edad cuando asuma. Pues todo apunta a que hay muchos urgidos por rediseñar mapas (especialmente, los aliados más belicistas de USA) que no la tolerarán errática a nivel global. Me encantaría que no fuera así, por muchas razones. La fundamental: por un deseo de novedad histórica. En fin, lo sabremos en breve. Saludos.

  9. claudia dice:

    Esta mesa de discusión sobre Trump (en ese lujo de programas que conduce Pablo Iglesias, Fort Apache), es de Junio/Julio. IMPERDIBLE. El único que acierta a que ganará Trump y por qué lo hará es un conservador español especializado en temas norteamericanos (hay que munirse de Hepatalgina para escucharlo, aclaro). Pero es quien da una de las mejores caracterizaciones de Trump y va hacia atrás, encontrando señales premonitorias de la última gran performance presidencial. Notables y sabrosos, también, los otros aportes del resto del plantel, esta vez, progresista (aunque hayan errado en la previsión final). Saludos.

  10. […] Ahora, eso no debe hacernos creer que la otra candidata, Clinton, el presidente Obama y los otros 43 presidentes anteriores de los EE.UU. no defendían los intereses de su nación, tal como ellos los entendían (No muy diferente de como los entiende Trump, sospecho). La distinción -importante en el mundo de los discursos, que a su vez importa en la realidad- es que a partir de 1932, con mayor o menor énfasis, la búsqueda del poder de ese país tuvo una envoltura ideológica: la Defensa de la Libertad, de la Democracia, del Mundo Libre… De eso se habló en el blog aquí. […]

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