También dicen que viene Pichetto

Kirchner-Duhalde-Ruckauf

Cuando el senador Miguel Pichetto hizo sus declaraciones en contra de los inmigrantes pobres y de la cultura igualitaria en Argentina, no me parecieron lo bastante importantes para dedicarles un posteo. Pensé que no daba, no da para ser un Donald Trump argento. Subí las reacciones de algunos compañeros porque expresaban bien algunas ideas que comparto, y también para mostrar que en el peronismo se discuten otras cosas además de Cristina Sí / Cristina No.

Ahora, otros tienen una diferente evaluación. Este domingo, Mario Wainfeld en una de sus inteligentes columnas para Página 12, apunta dos hechos: uno, que Pichetto ha sido por trece años presidente del bloque de senadores del FpV, y como tal aseguró la sanción de leyes fundamentales, y bien progres, del kirchnerismo. Otro, que Argentina, país de inmigración, no está libre de de una veta de xenofobia en su cultura, que aparece hasta en el Martín Fierro.

Ambas cosas son ciertas -la segunda, está en la naturaleza humana, y la primera, que marca la facilidad para cambiar de camiseta, en la naturaleza de la política. Igual, sigo sin ver al senador como el heraldo de cambios importantes en la política argentina.

No piensa así, aparentemente, Luis Bruschtein. Anuncia en su columna en el mismo medio, del que es subdirector, el pichettismo. Es un analista inteligente, vocero de un progresismo lúcido, y quiero compartir con ustedes los conceptos centrales de su pensamiento. Con el que no estoy de acuerdo.

“Tenemos que dejar de ser tontos, el mundo está cambiando, este es un mundo que se cierra” fue una de las frases menos comentadas del festival de xenofobia que el senador Miguel Pichetto desplegó esta semana. … Esta frase conceptual, que lo califica como analista cuasi marxista: “de lo general a lo particular”, “de lo internacional a lo nacional”. “Este es un mundo que se cierra”. Y aquí, lo que hay es Mauricio Macri. Pero este concepto se completa con otra frase: “El problema de la Argentina es la cultura igualitaria”. Es una genialidad de síntesis, la expresión más refinada del olfato ultrapragmático y ubicuo de una clase de político. Por si quedan dudas, la expresión de este fenómeno se remata en la confluencia con esta línea pichettista de otro ultrapragmático pero del campo de los medios: Jorge Lanata estrenó xenofobia hace pocos días con un programa que estigmatizaba a los estudiantes de países vecinos.

… Antes los hubieran condenado, hubieran perdido público y aliados y ahora solamente producen irritación y bronca en un sector que no tiene fuerza para rebatir y penalizar.

… El pichettismo capta una onda cultural dominante en consonancia con el triunfo electoral de un presidente de derecha. Encuentra la onda que se anuncia hegemónica, que es la que paga y la que viste, en términos materiales, pero también de espacios de poder y convocatoria y hasta de cierto prestigio en una sociedad que retrocede hacia expresiones sociales y políticas más primitivas y xenófobas, más centradas en el egoísmo.

… El exabrupto del senador Pichetto removió pasiones dentro del peronismo entre el sectarismo de los que quieren echar a todos los impuros y el superpragmatismo de los que están dispuestos a aceptar de todo. Son extremos que contradicen la construcción de una democracia solidaria. Pero al mismo tiempo plantean un antagonismo en el que es muy difícil discernir cuál es el marco de amplitud y quién tiene autoridad para poner sus límites. La derecha no tiene ese problema porque el discurso progre los encubre. Pero no pasa lo mismo cuando surge un discurso excluyente y discriminador en el movimiento popular, y mucho menos cuando la derecha pugna por asentar ese discurso en las clases populares. El voto creciente de los partidos xenófobos europeos, no proviene de la derecha sino de los viejos votos obreros y de clase media que antes optaban por la socialdemocracia. Fue el gran triunfo de la derecha neoliberal europea cuando la socialdemocracia abandonó las viejas banderas que habían levantado el Estado de bienestar.

Las de Pichetto fueron declaraciones, nada más, pero constituyen un esbozo del peronismo que quiere este sistema representado por el macrismo“.   (completo aquí)

No voy a banalizar las declaraciones de M. P. Dije en ese posteo mío que enlacé: “Tienen eco en muchos compatriotas -no nos engañemos- por el temor a la delincuencia violenta y la bronca por el deterioro de los servicios públicos, pero no forman parte de la identidad argentina. No somos Europa“.

El punto principal, entonces, en que discrepo con Bruschtein es que él ve una “onda cultural dominante, que se anuncia hegemónica … en consonancia con el triunfo electoral de un presidente de derecha“. Atención, es cierto que con los Kirchner en la presidencia -expresiones de un peronismo que hasta por razones generacionales incorporaba mucho del discurso de la Renovación de los ’80 y se sentía heredero (con beneficio de inventario -nunca dejó de marcarlo, especialmente Cristina) de los ideales de la JP de los ´70- Pichetto no decía estas cosas. No tan abiertamente, al menos.

Pero no hay ninguna “onda” nueva aquí. También agregué en ese posteo: “Carlos Ruckauf … decía cosas parecidas hace bastantes años, en otra época de desempleo alto, y hoy está olvidado“. Elementos conservadores, y de un nacionalismo autoritario, hubo en el peronismo desde su origen mismo. Como también del radicalismo forjista, y hasta una veta anarquista dejó su marca. Pero nunca fueron el peronismo. El peronismo son los trabajadores, por definición de Perón y por los hechos de 70 años de historia.

Lo fundamental entonces es tener claro que el peronismo no es el progresismo argentino. Y sus votantes no lo son. Eso sí, ha hecho realidad a lo largo de su historia algunos de los más valiosos logros asociados con los ideales progresistas: la dignificación (el “empoderamiento” le dicen ahora) de los humildes, la democratización de la cultura, el voto y la presencia masiva de las mujeres en la política…

Creo que hay una nostalgia por la alianza política que se construyó entre el peronismo y el progresismo durante los 12 años kirchneristas. En algunos, claro. En otros, hay un rechazo visceral. Si esa alianza se reconstruye o no, depende de la interna que comienza en el peronismo. Lo único que puedo señalar es que no veo otro sector político significativo con el que podamos asociarnos. El espacio de la Ucedé está ocupado por Macri.

Y ahí también encuentro algo en que discrepo con L. B.: me parece obvio que el Mauricio no tiene nada que ver con un Donald Trump o con una Marine Le Pen argentos. Salvo que todos ellos les caen mal a los progres, pero eso no alcanza para definir una identidad. La clave de esta discusión, y, creo, del desarrollo futuro de la política en nuestros países, está en esa misma nota de Bruschtein “El voto creciente de los partidos xenófobos europeos, no proviene de la derecha sino de los viejos votos obreros y de clase media que antes optaban por la socialdemocracia. Fue el gran triunfo de la derecha neoliberal europea cuando la socialdemocracia abandonó las viejas banderas que habían levantado el Estado de bienestar“.

¡Ese es el punto central! La socialdemocracia europea abandonó sus viejas banderas. Si el peronismo no abandona las suyas, seguirá teniendo una tarea a cumplir en la política argentina.

11 respuestas a También dicen que viene Pichetto

  1. Gabino dice:

    Estoy de acuerdo con el final del posteo. si el peronismo abandona su misión histórica (soberanía política, independencia económica, justicia social), nos condenamos al mismo destino que la UCR, que, después de 5 revoluciones al régimen conservador a principios de siglo XX, y la consecuente victoria que significó la Ley Sáenz Peña, quedó boyando en la argentina entre aquellos que más tarde se incorporaron al peronismo y aquellos que se volvieron conservadores.
    Es como Moreau y Santoro ahora, que se incorporaron. La diferencia es que si el peronismo abandona su misión histórica como lo hizo la UCR, ¿a dónde nos incorporamos luego?

  2. victorlustig dice:

    a veces el uso exacto de las palabras es importante, podemos discutir mucho acerca de, que es el peronismo pero los valores core del mismo mas o menos son conocidos y aceptados por todos

    pero, que es el progresismo?

    esto viene a que me hizo ruido la frase alianza entre progresismo y peronismo, y, hay algo mas progresista que el peronismo?

    ese tipo de confusiones creo quedo definido en los 70s y, aclarado por el fundador del peronismo

  3. Capitán Yáñez dice:

    Es necesario aclarar que un jefe de bloque legislativo (sea nacional, provincial o municipal) lo es antes que nada por su capacidad para “la rosca”, expresión en desuso actualmente reemplazada por “habilidad negociadora”, “muñeca” o semejantes. Tal capacidad implica mantener a la tropa en línea (o más o menos) y asegurar votos ajenos cuando ha menester y, digámoslo, “sea como sea”. La pureza ideológica o la lealtad a la Causa son accesorios que si están, mejor, pero en la práctica lo mismo da. Alguna especie de Che Guevara al frente de un bloque de senadores, diputados o concejales sería una delicia para la tribuna pero un desastre para un Ejecutivo del palo al que, al fin y al cabo, lo que más le importa (por no decir “lo único que le”) es que el conteo de porotos sea favorable.
    Aclarado el punto vamos al asunto. Este muchacho Trumpichetto declaró, a días nomás de la jura del Reverendísimo, algo así como “ahora puedo decir lo que pienso”. Seguramente, el látigo de Néstor y luego el de La Yegua se lo habían impedido antes. Pues he aquí y ahora lo que piensa. Es un pichonetto de Le Pen y semejantes, pues, que ha olvidado -él sabrá si a propósito o no- el primer requisito que se requiere para ser un buen “rosquero”: no desbocarse jamás.
    El punto del asunto es el estruendoso silencio de los Honorables Senadores Nacionales del bloque FPV, empezando, claro está, por el progresista (ejem) Juan Manuel Abal Medina. No habiendo Ejecutivo del palo, el escudo de la “disciplina partidaria” no alcanza, por lo tanto… algo huele a podrido por allí.
    La ola neoliberal ya se deglutió, en efecto, a la socialdemocracia europea… y hasta escupió el carozo. A poco está de liquidar a los dos clásicos partidos yanquis y en estos confines del mundo ya aniquiló al radicalismo y a poco estuvo de tragarse también al peronismo. Hizo estragos, pero ahí siguen flameando “las banderas”, aunque ajadas… mucho o poco, según se las mire.
    En aras de “aguantar los trapos” en estos tiempos de transitar el llano, todo aquel que afirme que “el problema de la Argentina es la cultura igualitaria” debe ser echado a patadas. Previo agradecimiento por los servicios prestados, por supuesto. Hay que ser agradecido en la vida.

  4. claudia dice:

    La conclusión de tu post va en sintonía con la última reflexión de José Natanson sobre el rol de las socialdemocracias e izquierdas mundiales; la perentoriedad porque éstas vuelvan a proveer aquello diferencial que las definía. El compañero Gustavo Sala tuvo la gentileza de subirlo: http://lasbalasdelcampanario.blogspot.com.ar/
    En cuanto a Pichetto… siempre me pregunto por la oportunidad de un pronunciamiento. Máxime cuando se lo redobla, revelando una intencionalidad por diferenciarse y generar una “marca” de fácil reconocimiento popular. Pero coincido en que sus expresiones no surgen de una onda verde circunstancial que da vía libre a lo social-patibulario, sino de viejos y longevos componentes argentos.
    En cuanto al Peronismo, sabemos que éste es tan singular como díscolo. Y que no persigue todos y cada uno de los elementos atribuibles al progresismo. Igual que la marea, el Peronismo abreva y se retira de los progresismos, rítmicamente, y por razones diversas; no pocas veces, por yerros del propio progresismo que imagina al Partido como un inerme y pesado bergantín español dispuesto a asalto pirata; es que la tentación de mutarlo en el partido de masas soñado es muy fuerte. Y está bien que así sea porque siempre será motor para las inspiraciones que son savia vitalísima para es impresionante barco (por más que la experiencia nos diga que es una aspiración poco realista ya que hay mucho marinero torvo en la bodega). Saludos.

  5. guillermo p dice:

    Las de Pichetto NO “fueron declaraciones, nada más…”
    Constituyen una muestra del más abyecto oportunismo.
    Pero esas cosas nos hacen bien; por ejemplo por una vez comparto ciento por ciento el comentario de Víctor.

  6. vale dice:

    Yo diría que el partido peronista, es el que mejor expresa el progresismo ( lejos) dentro del juego democrático.
    Concuerdo con la última frase del post y allí se apunta.
    El partido radical se desmorona a partir de la cesión progresiva de principios fundantes que constituyeron su razón de ser y su legitimidad.
    Coincido con claudia excepto que no considero que haya que mutar el partido peronista en progresista o en movimiento de masas, ya que justamente , lo que le otorga legitimidad es eso, es un partido obrero que debe proveer los instrumentos para que esas masas dejen de ser masas y se organicen en torno a tres banderas que resultan muy claras.
    Un bergantín es una embarcación de asalto, yo prefiero creer que en un sentido figurado es un barco con proa a las tres marías: soberanía politica, independencia económica y justicias social y en esto es muy claro.
    Los tripulantes de esta nave que concuerden se quedan y los que no deberían irse, así de simple, porque las banderas no se negocian y cuando se entra en ese tobogán de concesiones después resulta muy difícil remontarlo.
    Un partido político no debería representar un medio para arribar a intereses mezquinos y selectivos sino un camino colectivo de construcción común para conducir el país a la soberanía, la justicia ( igualdad) y la independencia.
    Tenemos un gobierno que alza exactamente las contrarias, me pregunto ¿ cómo no va a haber brecha? la brecha es el conflicto y si no fuera por el conflicto, no sobreviviríamos, no habría crecimiento ni tampoco aprendizaje, los denostadores seriales del conflicto son aquellos que “no quieren que se note”, por eso necesitan la presión judicial y policial en grado creciente, aunque no creo que eso sea suficiente para transformar la conciencia donde la haya y esa conciencia es, precisamente el motor del progresismo, por eso no me gusta hablar de “masas”
    Si hay movimiento conciente, esto se opone a l o que entendemos por masa. La masa no se mueve de manera conciente nunca, la política no es un partido boca-river puramente emocional donde la gente se agrede y se mata.
    Picheto debería irse no venir más, si tuviese dignidad pero sobre todo conciencia política, los advenedizos no se mueven por conciencia sino por interés particular, igual que moyano y otros que lo acompañan, como el pelele gastronómico y su señora esposa.
    El peronismo me parece a mi lo que anda necesitando una buena purga de una vez por todas, para evacuar lo que lo está contaminando.
    Sabemos bien que ha sido y es una estrategia de los opositores al peronismo, infectar los partidos de ideas extrañas y vapores que enrarecen que deslegitiman las acciones más nobles ejecutadas desde la política que abraza una causa con conciencia y ejecuta las acciones necesarias.
    Bauman define muy bien a cambiemos, pero no al peronismo, al peronismo lo definieron los líderes que precisamente dieron su libertad por eso ( perón, evita, Néstor, Cristina) que supieron abrazar unas banderas con conciencia y entregaron su vida y libertad por eso.Héroes y heroínas a los que la mugre necesita tapar de cualquier modo…..ya sabemos.
    saludos

    • claudia dice:

      Mi estimada Vale: los bergantines tenían doble uso (como mercantes o como embarcaciones corsarias). Quise imaginar un Peronismo portante de riqueza propia y en travesía tan ardua como asombrosa (me disculparás si la comparación resultó ambigua) .
      Creo que todos coincidimos en las características progresistas (y, en ciertos aspectos, hasta revolucionarias) del Primer Peronismo. Pero el partido mutó muchas veces – las que necesitó para su supervivencia – y no siempre podemos decir que respondió a sus fundamentos iniciales. El hecho de que se registren intermitencias renovadoras que pretendan llevarlo hacia instancias de resideño, no hace más que vivificarlo en momentos en los que se anquilosa (aunque la suerte de esas corrientes renovadoras casi repita libreto con final infeliz). Lo cierto es que siempre habrá quienes vean al Peronismo protagonizando futuros y lo decidan su transporte hacia ese lugar. Lejos de subir o bajar marineros, me parece que lo importante es diseñar ruta, por sobre todo. Y de eso trata, creo, el último párrafo del post. De no perder aquello diferencial que realmente marca rumbo. Si los tripulantes son masa, partido obrero o simples náufragos, no me saca el sueño: el rumbo, por el contrario, sí. Saludos.

  7. coincido con abel en lo que es el punto central. pero no veo que bruchstein diga que macri es como le pen/trump: “aquí lo que hay” es eso: bosta.

    y con el amigo de sandokan en “el primer requisito que se requiere para ser un buen “rosquero”: no desbocarse jamás” y por eso en la solución final! estoy tuiteando juira perro hace varios días.
    y sí, huele ya demasiado… por eso la nota de mempo (no sé qué es lo del baño de pies… tendré que buscar).

    Lo inexplicable del caso Pichetto

    Por Mempo Giardinelli

    Durante toda la semana pasada el repertorio de xenofobia expresado y reiterado por el Sr. Miguel Ángel Pichetto, senador de la Nación por el Frente para la Victoria, escandalizó a la democracia.

    El repudio fue generalizado y en su propio sector político algunas pocas voces tomaron distancia de sus infelices expresiones textuales:

    a) “Funcionamos como ajuste social de Bolivia y delictivo de Perú: las principales villas del país están tomadas por peruanos. La Argentina incorpora toda esta resaca”. Y b) “En noviembre, el Hospital Rivadavia está ocupado por paraguayos que vienen a operarse”.

    Ya antes, en Canal 26 y recordando la frase de un ministro de Economía francés respecto de los extranjeros que llegaban en los 80, se había preguntado: “¿Cuánta miseria puede aguantar Francia recibiendo a inmigrantes pobres? Yo me hago la misma pregunta en Argentina”.

    Y ahora, ofendiendo al kirchnerismo todo, disparó: “El problema de la Argentina es la cultura igualitaria”. Y cuestionó también que “hay 35 mil colombianos estudiando en Argentina”.

    La suma de linduras ideológico-lingüísticas del Sr. Pichetto no es nueva si se recuerda que ya en 2013 había dicho que el atentado a la AMIA “le costó la vida a argentinos-judíos y a argentinos-argentinos que estaban en ese lugar”.

    Pues bien: salvo los ultraconocidos lameculos mediáticos que habitualmente se alinean en las peores causas, y el incalificable secretario macrista de Derechos Humanos (dicho sea con perdón de la valiosísima tradición de derechos humanos de nuestro país), puede afirmarse que la conciencia nacional mayoritariamente rechazó todas estas afirmaciones del Sr. Pichetto.

    Y por supuesto, no faltaron los memoriosos de la política y del periodismo que evocaron la larguísima y penosa retahíla de votos inesperados, agachadas y traiciones ideológicas del Sr. Pichetto, camaleónico habitante del Congreso Nacional desde hace 23 años.

    Nacido en Banfield en 1950, luego de graduarse de abogado en la UN de La Plata se radicó en la provincia de Río Negro, donde entre 1988 y 1993 fue legislador provincial. Durante toda la década de los ‘90 apoyó al menemismo y desde que en 1993 fue elegido diputado nacional y reelecto en 1997, adquirió sólida fama de obsecuente. En 2001 fue elegido senador (hasta 2007) y desde el 30 de diciembre de 2002 presidió al peronismo en el Senado. Claro que enseguida supo pegar un gran viraje al acomodarse primero como presidente del Bloque Justicialista del Senado y casi al toque ídem ídem del Bloque del FPV, al que maneja incuestionadamente desde 2003 a la fecha. Congresal nacional del PJ, se acomodó fuertemente junto a Néstor Kirchner y CFK después, tanto que en 2007 fue reelecto para un nuevo período senatorial hasta 2011. Y en 2011 nuevamente se hizo reelegir, seguramente por lo que con un toque de humor podría llamarse “afecto de banca”.

    En las elecciones de 2015 pudo terminar su larga carrera legislativa cuando fue candidato a gobernador rionegrino, apoyado por el kirchnerismo. Sin embargo, perdió por paliza (20 puntos) a manos del ex frentegrandino y a la sazón neomassista Alberto Weretilneck, quien buscaba y consiguió la reelección luego de suceder al desdichado Carlos Ernesto Soria, ex jefe de la SIDE muerto el 1º de enero de 2012 a causa de un disparo de su esposa, en su casa rionegrina. La derrota electoral, sin embargo, reafirmó al Sr. Pichetto en el liderazgo senatorial con todas las bendiciones kirchneristas, lo cual hay que recordar aunque a muchos/as ahora no les guste.

    Y esto es precisamente lo que más llama la atención. Justo ahora que el Sr. Pichetto empieza a sincerarse ante la nación entera como sujeto discriminador, xenófobo y racista; justo ahora que asombra y repugna a toda conciencia democrática que este senador no sólo no se arrepiente de sus dichos, sino que ratifica sus bestiales expresiones, e incluso con el apoyo de sus nuevos jefes políticos macristas, a quienes empezó a servir con lealtad perruna desde el mismísimo 10 de diciembre del año pasado, resulta estruendoso el silencio kirchnerista en el Senado.

    Ante este senador camaleónico que se acomodó rapidito bajo el sol del nuevo gobierno desde el momento mismo en que empezaron la demolición que ahora padece la Argentina toda, es intolerable su descaro de no renunciar al liderazgo de un bloque que debería ser opositor. Pero más intolerable es la inacción complaciente del grueso de ese bloque.

    Este artículo, por si no queda claro, lo que pregunta en voz alta es qué esperan los muchos senadores kirchneristas para exigir la renuncia del Sr. Pichetto a la presidencia del bloque, o para iniciar un proceso de expulsión de su banca. Es absurdo que la única voz kirchnerista públicamente indignada haya sido la del ex embajador en el Vaticano y actual diputado al Parlasur Eduardo Valdez.

    Que el Sr. Pichetto siga como jefe de la bancada del FPV en el Senado es hoy un contrasentido y una nueva torpeza de las que todavía no parece darse cuenta el kirchnerismo. Como el tonto y provocador baño de pies del ex vicepresidente Boudou y otros connotados dirigentes K en la reciente protesta de las CTA. ¿Es que no se dan cuenta de semejantes errores políticos? ¿Es que ningún senador honorable del FPV –que me consta que los hay, y no son minoría– le va a pedir la renuncia al Sr. Pichetto?

    Nadie espera que este hombre renuncie, obvio que no, pero como ciudadano que ha votado al FPV uno sí espera que el bloque lo expulse, o, si no renuncia, que toda la bancada del FPV se aparte, forme otro bloque y lo dejen solo, miserablemente solo al Sr. Pichetto por impresentable, por viscoso a la hora de votarle cualquier cosa al macrismo demoledor. Y porque la política argentina necesita, de una vez, saneamientos ejemplares.

  8. Juan Carlos dice:

    Y por las dudas, no olvidemos que “proteger fronteras” implica firmar jugosísimos contratos con proveedores de sistemas de seguridad.
    El dato me parece un poco viejo, pero en 2008 en EEUU se gastaron 1.500 millones en su sistema de control biométrico (fotos y huellas digitales) que les permitió detectar unos 1.300 visitantes indeseables. Más de un millón por cabeza….
    No hay que olvidar estos detalles, que por “obvias” razones de ¿seguridad? serán adjudicados sin ninguna transparencia.

  9. claudio Maxl dice:

    El valor d Pichetto es su banca, si su reemplazante es cristinista hay q operar para expulsarlo del Senado y recuperar banca.

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