Se dice que viene otro Mauricio Macri

macri

En este blog tan politizado, casi todo el material local es sobre el peronismo. Puede haber algún sesgo de mi parte, pero es evidente que hay una desproporción gigantesca entre los análisis y especulaciones acerca del movimiento fundado por Juan Perón y las corrientes y remolinos que brotaron de esa fuente, y acerca de todas las otras fuerzas políticas. Estamos deslumbrados por los reflectores.

Del massismo -que clasificaría como una corriente que se alejó mucho y se mezcló con otras aguas- casi el único que postea con alguna frecuencia es Omar Bojos. Luciano Chichoni escribe de tanto en tanto, y más de politología que de política. Clarín le publica sus gacetillas al F. R., eso sí.

De lo que pasa en el macrismo -que es, después de todo, el aparato político que tiene la Presidencia de la Nación- se dice, comparativamente, poco. Los periodistas, de muy diverso nivel, que adscriben a ese palo, generalmente hablan sobre sus luchas contra la pesada herencia y las enconadas maniobras de Cristina Kirchner. Es como si no creyeran, en el fondo, que el Mauricio y su equipo hacen política.

Bueno, la hacen. Ignacio Zuleta, nuevo en Clarín, se ha dedicado desde hace tiempo a informar sobre eso. Hoy domingo publicó una larga columna sobre las andanzas de Cambiemos y algunos “peronistas mansos”. También sobre una maniobra de los no tan amansados. Me parece interesante subir aquí la parte donde anuncia lo que Macri va a hacer. O advierte que va a hacer. O quiere que los demás crean que va a hacer.

Como sea, vale la pena que los politizados estén enterados. “Las negras también juegan”

Despunta el otro Mauricio Macri en el horizonte. No el negociador florentino que consiguió que un Congreso, que no dominaba, le haya votado casi 70 leyes, sino el Macri de los DNU, herramienta de quien gobierna en minoría. Cerró el viernes una semana tumultuosa con el almuerzo de gabinete en Olivos, con plétora de secretarios de Estado, para devanar la nueva etapa, la del fin del año legislativo. Cuando cese el actual período, el 30 de noviembre, recupera la lapicera de las grandes audacias de su primer tramo – los DNU de jueces de la Corte en comisión, la demolición de la ley de Medios, las grandes transferencias de partidas – y hace músculo el númen del ala pretoriana de su gobierno, Fabián Rodríguez Simón, asesorísimo en temas escarpados. Fue el ingenio de aquella saga de decretazos que marcaron sus relaciones con la oposición.

Ahora el debate es si cerrar o no el Congreso hasta marzo próximo, o prolongar las sesiones. Hasta ahora el ala moderada de esa mesa –Marcos Peña, Pablo Clucellas– prefieren una prórroga de las sesiones ordinarias para cerrar algunas costuritas –ley de ART, Emprendedores, algún coletazo de la Reforma Electoral. De extraordinarias ni hablar. Con un Congreso en contra, las extraordinarias las carga el diablo. Las convoca el Ejecutivo si tiene un menú de iniciativas acordadas con la oposición.

El ala legislativa de Cambiemos lo desaconseja. Mejor cerrar las puertas porque el desgaste ha sido altísimo, (aunque) se ha podido mantener la alianza del Partido del Ballotage unido, pese a disidencias que saltan en cuanto se mira en detalle los forcejeos internos de las últimas sesiones. La charla fue abierta porque Macri demoró en llegar de la Fiesta del Maní en Córdoba y seleccionó a algunos participantes para tener bilaterales a solas. Y saludar al conjunto que fue llamado por Fernando de Andreis con un pretexto difícil de creer: una reunión social para que los secretarios de Estado se conozcan entre sí, porque muchos llevan un año en funciones y nunca se han visto la cara. En una de esas, eso era bueno.

Si sacan el chip, habrá veto a la reforma electoral

El Macri pretoriano ya mandó mensajes fuertes. El primero, que no admitirá cambios al proyecto de reforma electoral que votó Diputados. Si el Senado llega a devolver a Diputados la iniciativa para imponer un recuento de boletas sin chip, o la gradualidad en su aplicación, tiene decidido directamente vetar la ley. Esta es una trama abierta: el Ejecutivo filtró a la prensa la noticia de que hay un acuerdo que conversaron con los peronistas para que salga el chip, pero con una redacción que dice algo así como que “habrá en las boletas un elemento tecnológico que propondrá el Ejecutivo a la Cámara Nacional Electoral”: puede ser un código de barras, o el popular QR, y chau chip. También que aceptaron que haya elección con urna electrónica y boleta única en todo el país. En el Senado peronista negaron tal acuerdo; sacar el chip es innegociable — le dijo Miguel Pichetto a Rogelio Frigerio por teléfono -, así como la aplicación gradual. Esto último fue aconsejado por todos los expertos que estuvieron en el Senado esta semana, incluyendo a la jueza María Servini, a quien ahora le empiezan a mirar la edad. No saben en la que se están metiendo.

¿Razones? Puro marketing: el sistema electoral, funcione bien o mal, está el tope del rechazo del público. Eso le da al Gobierno la oportunidad de hacer pecho ante el peronismo de lo viejo, para compensar las concesiones en el reparto de fondos, para que saliesen las leyes en las que se cuenta plata. ¿Se juega algo más el Gobierno? No mucho, porque si la ley fracasa por los cambios que vetaría Macri en la ley final, se vuelve al sistema tradicional con el cual ya ganó el macrismo las elecciones. Reformismo sin costo alguno“.

Tampoco quiero privar a los visitantes que no van a la nota original de este párrafo … florentino.

“… Esos dobleces se repitieron cuando los diputados se encendieron pidiendo que no les aumentasen tanto los sueldos. En plena sesión hubo diputados que cruzaban whatsapps pidiendo a las autoridades de la Cámara que no se dejasen arrastrar por la demagogia. “No me afloje, jefecito”, o algo sí, mensajeó una diputada que elige dónde cantar victoria – ¿se entiende? – pero que después se rasgó las vestiduras – que en ella son estridentes y al cuerpo – contra los aumentos.

Se la bancó Emilio Monzó, que anunció que derogaba su propia resolución (y de Gabriela Michetti) de aumento de los beneficios de los diputados. El salario de los legisladores no se moverá, porque lo manda una paritaria; un diputado cobra un 20% más que un director de planta, y eso es automático. Lo que hizo Monzó en la resolución que ahora deroga es aumentar los gastos de pasajes, desarraigo y otros “perks” que completan la soldada legislativa“.

6 respuestas a Se dice que viene otro Mauricio Macri

  1. claudia dice:

    Qué maestro Don Zuleta, cómo instala…
    Si Macri es un “negociador florentino”, los históricos florentinos han de estar revolcándose en sus tumbas. Cómo garpa la mélange de trastos: ahora un ajustador guarango resulta un ideólogo de alta escuela. Y fijémonos con qué liviandad, con qué retorcida naturalidad, se habla de “cerrar o abrir Congreso”. O cómo se naturaliza como “lapicera de las grandes audacias” lo que es vulneración de poderes e institucionalidades. Un deleite de menjunje. Grande, Zuleta. Siga, siga…

  2. ricardo j.m. dice:

    chuleta puchero no paga abel,

  3. Norberto dice:

    Como siempre, informa y opera, pero guste o no informa, solo que las blancas también juegan y hay cosas que le están vedados a los DNUs, y que además solo servirían, sobre todo en el año electoral, para enfurecer a las fieras, bastantes promesas incumplidas y desprecios ya ha dejado en este corto tiempo para seguir picaneando los bueyes.
    Nunca menos y abrazos

  4. Esther dice:

    Cómo me he acostumbrado a leer en blogs y portales alternativos: cada vez me resultan más y más extrañas, curiosas, las expresiones como «le dijo Miguel Pichetto a Rogelio Frigerio por teléfono» (típicas en Clarín); ¿el autor del artículo tiene pinchados los teléfonos de Pichetto y Frigerio?; ¿cómo sabe qué le dijo quién a quién?

    En fin. No viene el otro Macri, sigue el de siempre. Que no parece guardar mucho parecido con el que perfila Zuleta: un tipo duro, que manda mensajes fuertes, ordena a su propia tropa y a la ajena, y al mismo tiempo tiene la capacidad de un negociador florentino.

    Lo más relevante:

    «sino el Macri de los DNU, herramienta de quien gobierna en minoría»

    «Cuando cese el actual período, el 30 de noviembre, recupera la lapicera de las grandes audacias de su primer tramo – los DNU de jueces de la Corte en comisión, la demolición de la ley de Medios, las grandes transferencias de partidas –»

    «Ahora el debate es si cerrar o no el Congreso hasta marzo próximo, o prolongar las sesiones»

    En síntesis: ¿para qué molestarnos en las elecciones del próximo año y para qué gastar dinero en sostener el funcionamiento del Congreso?
    Total, para gobernar es suficiente con escupir DNUs uno tras otro, como hizo en diciembre pasado y (para saber esto no lo necesitamos a Zuleta) lo hará nuevamente.

    Ah, ¡nada como una república democrática donde se respete la división de poderes!

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