-La victoria que obtuvo Cristina Fernández y su partido “Frente para la Victoria” en las primarias, ¿es el resultado de una buena gestión o el síntoma de un desgaste en la oposición?

-La mayor parte de la población está conforme con la gestión actual porque hay una situación económica favorable y la opinión pública está de acuerdo con la ampliación de servicios por parte del Estado, que es lo que ha estado haciendo este gobierno. Tampoco la oposición no pudo armar una alternativa aceptable. En elecciones presidenciales anteriores se habían dado casos de candidatos fuertes o con el 50% de los votos, pero nunca con 38 puntos de diferencia con respecto al segundo.

-Llama la atención que entre el oficialismo y sus detractores, entre estos últimos Frente Popular y Amplio Progresista, que respaldan a los candidatos presidenciales Eduardo Duhalde y a Hermes Binner, respectivamente,  no existan grandes diferencias y posean una base común de izquierda.

-Esto pasa porque el peronismo también tiene su ala conservadora. Uno puede decir que el gobierno tiene políticas que son de izquierda, o de centro izquierda, pero también otras que no encajan con esas tendencias.

A nivel provincial y regional, también existen gobernadores que son conservadores. Yo no diría que el peronismo y el cristinismo sean partidos políticos de izquierdas. Los grandes partidos políticos son movimientos populistas, y por tanto, pluri-ideológicos. Las divisiones entre izquierda y derecha no son tan sencillas.

-En sus análisis, usted plantea que la oposición argentina está en un punto de tal fragmentación, que incluso se dan más diferencias entre ellos que con respecto al cristinismo. ¿Cuál es la razón de que no se pueda consolidar una oposición?

-Yo creo que tiene que ver con un modelo político post crisis basado en los liderazgos anti política que fue muy ineficaz para la construcción de un partido político. Después de la crisis del 2001-2002 surgió un movimiento en la opinión pública, sobre todo en los grandes centros urbanos, (en contra) de la política en general. El peronismo tuvo una respuesta eficaz a esa crisis y que fue el kichnerismo, pero en el resto de los partidos no hubo una respuesta efectiva. Por el contrario, surgieron una serie de líderes mediáticos que en ningún caso pudieron asumir una recontrucción del sistema partidario. Por eso existe un vacío. El peronismo es un partido político organizado y actualmente en el ejercicio del gobierno y en la oposición, no quedó nada.

-Entonces, no existían propuestas prácticas de cómo hacer política y se quedaron en la retórica anti partidista.

-Exactamente. Argentina es un país marcado por su extensión territorial y su sistema federalista. La política se basa en una agregación de 24 políticas regionales distintas, y construir un partido político a nivel nacional es una tarea muy compleja. Aparte del peronismo, los nuevos líderes estuvieron concentrados en la política mediática y ninguno encaró un proyecto político.

-Pero en algún momento existió un candidato relativamente fuerte como el gobernador de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien finalmente desiste de la carrera presidencial. ¿Qué pasó en ese caso?

-Mauricio Macri se dio cuenta de que ganarle al gobierno era muy difícil, y que si no se presentaba como candidato a la alcaldía de Buenos Aires, su partido político perdería en la ciudad, porque depende de su figura. Por ejemplo, este partido fue dos veces sin su apoyo y en ambos casos se dieron resultados mediocres; pero cuando Macri se presentó como jefe del gobierno de Buenos Aires en 2007 y en 2011, sacó 45,62% y 64,2%, respectivamente. Después hubo elecciones de legisladores nacionales y el partido sacó 13%, porque él no iba de candidato.

Pero también el macrismo había depositado sus expectativas en convertirse en un movimiento de “peronismo disidente”, aunque se dio cuenta en el camino que era una corriente marginal.

-Se ha destacado el modelo económico argentino y cómo logró después de 2003 mejorar la economía ordenando los índices macroconómicos y reducir la pobreza y el desempleo. ¿Esto lo percibió efectivamente el electorado que apoya a Cristina Fernández?

-En los estudios que hacen correlación entre resultados electorales y economía el dato más fuerte es cómo las personas perciben su situación personal. La gente no hace diagnósticos macroeconómicos. En Argentina hubo una reducción positiva del desempleo, un aumento del poder de compra, un modelo basado en el consumo, y todo eso produce un proceso de satisfacción con la situación económica personal, sobre todo en un país que venía de una crisis económica muy fuerte.

Pero también aumentó ostensiblemente el gasto público social. En los últimos tres años  las políticas sociales del oficialismo estuvieron basadas en la transferencia de ingresos, es decir, las acciones estatales para beneficiar a económicamente a la gente. Ejemplos son los subsidios, el aumento de las jubilaciones y el plan de asignación universal por hijo, destinado a los sectores con menores ingresos. Eso, algún crédito electoral produjo.

-Y eso es parte de la popularidad de la presidenta.

-Sin duda.

-Los Kirchner fueron investigados por el supuesto enriquecimiento ilícito durante su ejercicio del poder. En una causa sobreseída por el juez federal Norberto Oyarbide, en 2009, se habló de un incremento de 572% de su patrimonio personal. ¿Por qué un pasado tan negativo no terminó afectando al patrimonio político de Cristina Fernández?

-Porque nunca se pudo demostrar un caso directo y verdadero de corrupción con as autoridades de gobierno, a diferencia de México y Brasil. En cuanto al aumento del patrimonio de los Kirchner, esa cifra proviene de la misma declaración jurada del matrimonio y no fue un descubrimiento de la justicia o de la fiscalía anti corrupción. Ellos explicaron que esa cifra fue porque las propiedades se habían revaluado (se argumentó que la cotización fiscal y de mercado habría disparado el precio de propiedades adquiridas previamente). Mucha gente podrá creer o no esa explicación, pero fue una declaración del mismo mandatario.

Otro tema que transformó la agenda anti corrupción fue el enfrentamiento con los grupos de medios, donde los Kichner tuvieron un gran triunfo, porque lograron instalar en la opinión pública que éstos estaban en contra del gobierno y que eran capaces de publicar cualquier información para perjudicar al gobierno; fue el caso del grupo Clarín. Por lo tanto, la agencia de denuncias se vieron difusas por estos conflictos.

-Con el peronismo el país tiene una tradición de liderazgos femeninos, en paralelo con hombres políticamente fuertes. Con la muerte de Néstor Kirchner se han cuestionado los alcances políticos de su esposa. ¿Cree que ella podrá alzarse como una líder indiscutida?

-Sí, aunque ahora no sabemos quién será el número dos. Esto tiene que ver mucho con una diferenciación de roles. Si bien Néstor Kirchner era el líder de la coalición politica oficial, nunca fue un buen candidato presidencial. Entre 2003 y 2011 el kichnerismo participó en cinco elecciones y salió segundo en 2003 y 2009. Al contrario, Cristina Fernández participó en 2005, 2007 y 2011, y siempre obtuvo resultados mayoritarios. Cristina Fernández siempre fue la dueña de los votos.

-¿A qué se debe a que ella posea este tipo de ventaja en las urnas?

-La gente vota por muchas razones. Los números son evidentes y es la más popular porque tiene más virtudes para comunicarse con los electores y esa cualidad es evidente en los actuales comicios. Genera mucha adhesión en los sectores populares y de las trabajadoras mujeres, lo que nunca logró Nestor Kirchner. También hay una economía política que la favorece, porque a él le tocó asumir en momentos económicamente más críticos.

-Y en el caso del candidato a la vicepresidencia Amado Boudou, ¿podría encumbrarse como la nueva cabeza del justicialismo?

-No creo que Boudou sea la cabeza del justicialismo. Evidentemente es el que más creció en el kirchnerismo en los últimos tiempos y es una figura en ascenso, por eso lo pusieron como vicepresidente. Sin embargo, no tiene un poder autónomo. Existen gobernadores peronistas de provincias grandes como Daniel Scioli (Buenos Aires) o José Manuel De La Sota (Córdoba) que tienen mayor poder y son los más  fuertes después de la presidenta.

-¿Cree que puedan surgir a futuro nuevos liderazgos en la política argentina?

-En Argentina en los últimos años hubo una renovación que muchas veces no se ve, porque existe una visión difusa de que la política no cambia. La performance de la oposición fue calamitosa, lo que va a generar una fuente de liderazgos y mucha gente pasará a retiro.

Proyecto que va a surgir un perfil de políticos jóvenes entre 35 y 50 años, representado por personalidades como Mauricio Macri, Amado Boudou, Sergio Massa, Eduardo de Pedro, vinculados a la administración pública y la gestión. Es gente más preparada que las generaciones previas y con un perfil más estatista.

-En ese sentido, ¿se profundizará el modelo argentino? Y si esto es así, ¿ve en el futuro un camino para la oposición?

-Existe una decadencia de los liderazgos liberales y se va a acentuar un modelo neokeynesiano de un Estado más activo. Muchos dirigentes venían de un background neoliberal. La crisis reconvirtió a muchas mentalidades en el país y la culpa la cargaron los neoliberales. También fue determinada por las condiciones económicas, ya que el país tiene un modelo de financiamiento basado en el mercado interno y el ingreso de divisas por exportaciones. No podrían instalar un modelo tan diferente y ajeno, porque sería imposible”.