Los peligros de Hillary

8317

Con frecuencia ojeo las “piezas de opinión” de los domingos del New York Times, y de cuando en cuando me dan material para el blog. No es por la información, que la tienen, pero casi nunca escapan al “provincialismo” de los medios estadounidenses. Nueva York es una ciudad muy vital y cosmopolita, pero el pensamiento de sus intelectuales no sale de la Costa Este de los EE.UU.

Lo interesante de lo que se escribe en el Times para un argentino es que se trata del diario de prestigio de una sociedad que mantiene una fuerte presencia, e influencia, de sus élites. Al contrario de aquí (nuestras oligarquías han sido y son muy berretas, salvo un breve y frustrado intento de, más o menos, 1880 a 1910) las de allí mantienen continuidad y tradición, a través, básicamente, de una veintena de universidades privadas que están entre las mejores del mundo. Si toman el “Quién es quién” en la política, el Estado, las corporaciones y se fijan dónde estudió un altísimo porcentaje de los que aparecen, les quedará claro el asunto.

Entonces, en buena medida hablan allí para ellos. Por supuesto, está el componente de hipocresía y de intereses subyacentes que es inevitable en los medios (y hasta en los blogs), pero aparece también el autoconocimiento. Como en esta nota, donde Ross Douthat, columnista del Times, bloguero y graduado magna cum laude de Harvard -que apoya Clinton frente a Trump, como el diario- no deja de señalar los peligros que significa para su país, y para el mundo, la Presidencia Clinton.

(La traducción y simplificación en castellano es del NYTimes. La he corregido un poco; pueden acceder a la versión original aquí).

Un voto a favor de Hillary Clinton y en contra de Donald Trump, según ha sugerido la campaña de Clinton abiertamente, no solo es un voto a favor de la candidata demócrata y en contra del candidato republicano, sino un voto a favor la seguridad en vez del riesgo, a favor de la competencia en vez de la imprudencia jactanciosa, a favor de la estabilidad psicológica en la Casa Blanca en vez de pasiones ingobernables.

Este tema ha sido muy usado por Hillary, tanto en sus debates como en la campaña, y con razón. Los peligros de la presidencia de Trump son tan peculiares como el mismo candidato, y es probable que un voto a favor de Trump produzca una larga lista de consecuencias desastrosas: el desmoronamiento del sistema de alianza occidental, un ciclo de radicalización nacional, un colapso económico accidental, una crisis entre civiles y militares.

De hecho, Trump y sus seguidores casi admiten todo esto. En esencia, el lema de su campaña es: “Ya intentamos la opción de la cordura, así que ahora probemos con la locura”. Algunos de sus partidarios más elocuentes hacen una analogía entre el voto a favor de Trump y secuestrar un avión, con la probabilidad de estrellar el avión.

Pero no querer al candidato que pretende estrellar el avión no significa que deban ignorarse los peligros de su rival.

Los peligros de la presidencia de Hillary Clinton son más familiares que las incertidumbres autoritarias de Trump, pues ya están enraizados en la política de Estados Unidos.

Se trata de los peligros de analizar todo desde la perspectiva del grupo de élite, de rendirse ante las estructuras de poder, de dar cabida a acciones presidenciales al servicio de ideales dudosos. Son los peligros de una imprudencia y radicalismo que no se reconocen como tales, porque se tiene como convicción que si una idea se ajusta a los conceptos establecidos y está generalizada entre la gente importante, entonces no es posible que sea una locura.

Casi todas las crisis de los últimos 15 años tienen su origen en este tipo de locura. La invasión a Irak, que la izquierda prefiere recordar como un conjuro neocon, en realidad fue obra de un consenso intervencionista de los dos partidos, con gran apoyo de George W. Bush, pero al que también se adhirió una gran proporción de personas de centro izquierda, como Tony Blair y más de la mitad de los demócratas del Senado en Washington.

Lo mismo ocurrió con la crisis financiera: sin importar si consideramos que la falta de regulación de los servicios financieros o la optimista política de vivienda (o ambas) fueron responsables, ambas alas del establishment político aceptaron las políticas que contribuyeron a inflar y reventar la burbuja. Es el mismo caso del euro, una terrible idea a la que solo los maniáticos y los ingleses hostiles a la Unión Europea se atrevieron a oponerse hasta que la Gran Recesión dejó en claro que se trataba de una locura capaz de hundir la economía. También es el caso de Angela Merkel y su grandioso e imprudente gesto de abrir las fronteras el año pasado: fue la heroína de mil perfiles, aunque causó polarización y violencia en su continente.

Este registro de las locuras de élite -que no incluye la “pequeña guerra” en Libia- explica en gran parte porqué los EE.UU. tienen un candidato como Trump esta vez, y porqué hay tantos partidos “tipo Trump” floreciendo en Europa.

Con solo ver a Trump es evidente que existe un gran peligro de sufrir desastres mayores, que el enorme riesgo temperamental y de depravación moral es demasiado para considerarlo una alternativa aceptable frente a esta disparatada situación actual… pero también al ver a Hillary Clinton se observa a una mujer cuya trayectoria encarna las tendencias que hicieron surgir al trumpismo en primer lugar.

De hecho, Clinton se distingue, incluso más que Obama o Bush, por haberse desviado solo en contadas excepciones del consenso de la élite en cuestiones de gobierno.

Estuvo a favor de la invasión a Irak cuando todo el mundo lo estaba, en contra cuando todos dieron a Irak por perdido, y de nuevo actuó como una irreprensible liberal de línea dura en Libia solo unos años más adelante.

Actuó como conciliadora con Rusia cuando los medios hicieron burla de Mitt Romney por ser de línea dura con ese país; ahora ha apoyado la línea dura hacia Rusia al igual que el resto de Washington, en un momento que podría convenir bajar la intensidad.

Clinton cita a Merkel como líder modelo, tiene a su alrededor una estructura bipartita en política exterior que está ansiosa por intensificar las acciones en Siria, aunque todavía está por determinar los detalles, y parece (al igual que sus audiencias del banco Goldman Sachs) decidida a surcar con serenidad la tormenta antes que reconsiderar las asunciones de su clase (la gente importante).

La buena noticia es que no tiene nada de utópica: es (o se ha vuelto, a lo largo de una prolongada y desgastante carrera) de temperamento pragmático, y ha decidido no ser sentimental. Así que es poco probable que haga algo que los que pesan en las principales capitales del mundo pudieran considerar radical, peligroso o tonto.

Sin embargo, en aquellos casos en que la postura del establishment global no es razonable o segura, en aquellas instancias en que la élite occidental puede volverse medio loca sin siquiera notarlo, Hillary Clinton da señales de estar tan lista como el resto de sus colegas para ir de lleno por la locura“.

9 respuestas a Los peligros de Hillary

  1. Daniel Eduardo Arias dice:

    Algunas de las mejores definiciones que he leído sobre la dirección del Democratic Party.

  2. Capitán Yáñez dice:

    Bueno… o sea que la Hilaria “… encarna las tendencias que hicieron surgir al trumpismo en primer lugar…” ¿cómo sería entonces la cosa?. Si Abel (no Fernández… el original) representa las tendencias que hicieron “surgir” a Caín… ¿hemos de votar a Abel… para que las tendencias que representa hagan “surgir” un Caín al cuadrado?
    No se entiende muy bien este asunto del “menos malo”.
    En todo caso habría que empezar a analizar las tales tendencias… ¿o no?
    Yo que se.
    Tal vez Trumpichetto pueda aclararlo.

  3. Silenoz dice:

    Ja ja…

    Nos copiaron la campaña del miedo y encima a dos puntas…

  4. José dice:

    Si necesitan escribir en contra de Trump en vez de a favor de la ex Secretaria de Estado, en tuvo un rol ejecutivo en la masacre de Libia… es que están en problemas…

  5. Cristian dice:

    Entonces Hillary representa ” el mal menor” Pero POR FAVOR! Se olvidan de las promesas de Obama de cerrar guantanamo? las de quitar a sus soldados de Afganistán e Iraq? Hoy son los gobernantes iraquíes los que no quieren su permanencia en el país! Se olvidan de la mal llamada primavera árabe, organizando manifestaciones alentadas desde ONGs y llenando de terroristas países como Libia y Siria? O del financiamiento, entrenamiento y proporcionamiento de armas a grupos terroristas, junto a Israel y Arabia Saudita? Todo esto fue durante la gestión DEMÓCRATA! Con esto no estoy diciendo que Trump sea la mejor opción pero los demócratas en su política exterior fueron peores que Bush!

  6. alfredois dice:

    NYT’s ‘The Dangers of Hillary Clinton’, o ‘de cómo Hillary representa cabalmente a todas y cada una de las cosas que hicieron posible el crecimiento de un tipo como Trump’.

    Esto es tremendo: «…Likewise with the euro, the European common currency, a terrible idea that only cranks and Little Englanders dared oppose until the Great Recession exposed it as a potentially economy-sinking folly. Likewise with Angela Merkel’s grand and reckless open-borders gesture just last year: She was the heroine of a thousand profiles even as she delivered her continent to polarization and violence…»

    Y la conclusión, dicha -como hace notar Abel- por ‘uno de ellos’, no es menos preocupante: «…But in those cases where the cosmopolitan position isn’t necessarily reasonable or safe, in those instances where the Western elite can go half-mad without realizing it, Hillary Clinton shows every sign of being just as ready to march into folly as her peers.-»

    Son dos monos con navaja. Por momentos, visto desde lejos, y desde mi ignorancia de los tejemanejes de la política, pareciera que gente con poder y suficiente influencia como para movilizar aparatos de prensa tratara de ‘operar’ para faviorecer a Hilaria. Por otros, que funcionarios de ciertas áreas del Estado yanqui (inteligencia, seguridad) intentan cuidarse el c… tratando de hacer otro tanto para ayudar a que gane Trump, o al menos que Hilaria sólo triunfe por un pelito y quede lo suficientemente condicionada para tenerlos en cuenta como factor de gobierno.

    Este par de papanatas será el jefe del complejo militar más poderoso del planeta. Espero el que gane no vaya a ser peor que los Bush u Obama, que también han tenido lo suyo.

    Algunos personajes de nuestro medio local (de la prensa, de Twitter, del ámbito político e intelectual también) que dicen anhelar que gane alguno de los dos (sobre todo, HC, como si fuera menos temible que el otro loco) deberían ir al psiquiatra.

  7. claudia dice:

    Muy buena mirada. Aporta precisión (aunque inquiete).
    Entre “Ya intentamos la opción de la cordura, así que ahora probemos con la locura” y “Son los peligros de una imprudencia y radicalismo que no se reconocen como tales, porque se tiene como convicción que si una idea se ajusta a los conceptos establecidos y está generalizada entre la gente importante, entonces no es posible que sea una locura”… cabe concluir que el mundo está con pronóstico de horno seguro, suba quien suba.
    En otro orden… cuánto temor de las élites respecto de las radicalizaciones (sin percibir que hace rato ya las están transitando). Es de suponer que el mesianismo norteamericano habilita una muy particular definición de “moderación” que solo ellos comprenden. Saludos.

  8. Casiopea dice:

    Tan cierto como deprimente. Bueno leerlo justo antes de que empiece la danza de los ‘swing states’, para recordar que cualquiera sea el resultado el panorama es oscuro, aunque por distintas razones.
    Sea como sea, va a estar interesante mientras dure el escrutinio. Me parece que el que gana los 29 electores de Florida, gana la presidencia. Salvo que los votantes nos estén reservando una sorpresa, todo se define, como siempre, en los swing states y por un margen estrecho.

    http://www.wsj.com/articles/for-donald-trump-florida-plays-an-outsize-role-1476312215

  9. Esther dice:

    Dice que:

    «Son los peligros de una imprudencia y radicalismo que no se reconocen como tales, porque se tiene como convicción que si una idea se ajusta a los conceptos establecidos y está generalizada entre la gente importante, entonces no es posible que sea una locura».

    Pero… Esto es la diferencia básica entre locura y cordura, en cualquier lugar y situación y tiempo: la locura es el pensar, decir, hacer en contra del sentido establecido, y siempre quien establece es quien tiene mayor poder.

    Entonces y en síntesis: Trump es más peligroso que Hillary porque, si bien ambos nos pueden mandar con igual tranquilidad al tacho, a la zanja o a la fosa, el primero es capaz de hacerlo en contra de lo que piensa/quiere la gente importante.

    ¿Cómo hará Trump, si es que gana, para actuar en contra de la gente importante? ¿Qué margen tendría?

    Tiempos difíciles, y nosotros con Macri de Presidente…

    Abrazos,
    Esther

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: