El camino a la Guerra Híbrida

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Este posteo tiene una ubicación curiosa. Es habitual que suba algo que me llamó la atención, y siga con mis reflexiones sobre el asunto. Esta vez, escribí un análisis ayer, EE.UU. vs Rusia: No guerra, no paz, y hoy apareció un artículo, de Julio Algañaraz, que cuenta muy bien cómo se llegó a este enfrentamiento, sordo, entre EE.UU. y Rusia. Y los peligros que trae. Lo subo y corrijo un punto muy menor al final.

Lo que queda para que empecemos a pensarlo, es cuáles son las políticas exteriores y de defensa adecuadas para Argentina en el mundo que viene, que ya vino. Son preguntas que, claro, trascienden el mandato de un gobierno.

“Antes le llamaban la Guerra Fría, que concluyó hacia los años 90 del siglo pasado cuando cayó el muro de Berlín, sucumbió la Unión Soviética y comenzó la era de una única superpotencia global, que a su vez fue pulverizada el 11 de setiembre de 2001 por los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono en Washington.

Ahora, cuando vuelven a sonar los tambores bélicos con nuevas armas nucleares, en un mundo que tiene problemas muy distintos y donde se acabó la batalla ideológica, con Rusia y China convertidas al capitalismo, el término acuñado es la Guerra Híbrida. El príncipe Charles de Tayllerand dijo hace dos siglos que “la no intervención es más o menos lo mismo que la intervención”, un diagnóstico cínico pero acertado en el mundo político-diplomático. Guerra Fría o Guerra Híbrida, lo concreto es que se difunde la alarma del peligro de que los crecientes conflictos que protagonizan EEUU y Rusia hagan estallar un desastroso conflicto bélico con intercambio de armas nucleares nuevas y más espantosas que nunca.

Los dos grandes protagonistas de este renovado drama niegan estar preparándose para la guerra atómica, pero los hechos demuestran lo contrario. El encontronazo entre EE.UU. y sus aliados de la OTAN (la alianza militar occidental), ha llevado el conflicto desde el estallido de la guerra en Ucrania a su peor nivel desde los tiempos de los cohetes soviéticos en Cuba, hace más de medio siglo.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? A vuelo de pájaro se puede recordar que la triunfadora norteamericana y la perdedora rusa habían firmado acuerdos para no instalar (más) misiles en Europa, incluir a Rusia limitadamente en los conciliábulos de la OTAN y otras gangas que se apoyaban en el período en que el Kremlin fue puesto en el rincón, con la guía etílica de Boris Yeltsin que causó una debacle en un país humillado, reducido por la pérdida del imperio y en un marasmo económico de tal magnitud que redujo notablemente la expectativa de vida de los rusos, que como nunca se dedicaron al vodka para aliviar tantas penas.

Y entonces llegó Vladimir. El “zar” Putin lleva 17 años en el poder y ha revitalizado a su país y a su gente. Amado por su pueblo, que desprecia a sus políticos y burócratas. Putin, hijo de San Petersburgo y del aparatchnik soviético, que lo preparó como brillante agente de la agencia de espionaje, la KGB, fue siempre un panrruso, que consideró “lamentable” la desaparición de la URSS y estimuló las profundas nostalgias del ruso de a pie de que algún día la Patria volvería a proyectarse como una superpotencia.

Actualmente Rusia está en la tercera fase del régimen putiniano, que intenta abrirse paso en el mundo como una respetada potencia, menguada en la economía pero con un arsenal atómico capaz de borrar la vida de la Tierra, tarea en la que aún prevalecen los norteamericanos.

En la transición de la era Yeltsin a la actualidad, Rusia ha debido tragarse varios sapos gigantescos y no está dispuesta a seguir la dieta. Al final del mandato de George W. Bush, el hijo, que fue mucho peor que su padre, EE.UU. renunció al acuerdo con Moscú de control de armas convencionales en Europa. Después Washington ha ido implantando bases misilisticas contra el peligro de Irán, que en realidad nunca existió. En Rumania ha preparado una base de antimisiles y misiles de ataque y lo mismo ha hecho en Polonia, con un gasto superior a los dos mil millones de dólares.

La cooperación es un sueño feliz muy corto del pasado. En la era de la guerra híbrida, se ha vuelto a poner en el centro del escenario la disuasión, como en los años de la guerra fría. Entonces el MAD era una sigla que no quería decir locura (como seria la traducción del inglés) , sino mutua destrucción asegurada.

Después que Bush tiró a la basura el tratado de limitación de armas convencionales en Europa, la realidad del fin de la URSS abrió un tema que alarma a los rusos: el llamado “espacio postsoviético”. Allí se colaron Polonia, Rumania, Chequia, Eslovaquia y otros países del ex Pacto de Varsovia. Rusia tragó estos sapos y pataleó cuando en 2004 se incorporaron a la alianza militar occidental Estonia, Letonia y Lituania, los países bálticos, vecinos directos con las estepas rusas, demasiado cercca de San Petesburgo, la segunda metrópoli.

Ahora, la OTAN, por iniciativa norteamericana y con aceptación de los otros países miembros (entre ellos los del ex Pacto de Varsovia bajo la tiranía soviética), ha dado un paso más allá. A Polonia y los tres países bálticos han sido destinadas cuatro brigadas multinacionales para pasear la bandera de la alianza occidental, frotándola en las narices de los rusos.

Después estalló lo de Ucrania, que ha agravado y mucho la confrontación. Y vino la guerra en Siria, que cuenta con el apoyo ruso porque Moscú cuenta con varias bases en el Mediterráneo gracias a la alianza con Damasco.

Aunque se habla mucho de las respectivas malas intenciones, lo cierto es que tanto Estados Unidos como Rusia, y por contragolpe también los chinos, están aceleradamente renovando sus arsenales nucleares.

Los rusos presentaron hace poco el Satán 2, que actualiza el SS19, misil estratégico con un alcance de 10 mil kilómetros y 16 ojivas nucleares que dirigidas con precisión pueden borrar del mapa a un país del tamaño de Francia. Satán 2 está en experimentación avanzada y su existencia fue anticipada para que los enemigos sepan que Rusia acepta jugar con fuego.

Los norteamericanos están trabajando en sus propios juguetes nucleares. El Satán 2 cuenta entre sus ojivas atómicas devastadoras algunos ingenios hipersónicos, que funcionan con un combustible capaz de correr a una velocidad diez veces mayor que la del “viejo” SS-19.

Los misiles hipersónicos son el arma final. Estados Unidos quiere que los suyos sean capaces de llegar en una hora a cualquier parte del planeta. Los chinos preparan sus misiles con los mismos propósitos y naturalmente Rusia no se queda atrás.

“No nos preparamos a la guerra”, jura Putin. Lo mismo dice el premio Nobel de la paz Barack Obama. Y Pekín también asegura que la guerra nuclear no está en sus planes. El Papa Francisco sostiene que se está combatiendo ya la tercera guerra mundial “a pedazos”.

Las observaciones que puedo hacer a esto ya están en el posteo que enlacé arriba. Sólo agrego que la era de una única superpotencia global no finalizó con la caída de las Torres Gemelas -gran impacto sicológico, pero nula influencia en las relaciones de fuerzas concretas- sino cuando EE.UU., después de derrotar al ejército iraquí, se mostró incapaz de asegurar un orden estable y favorable a sus intereses en el Medio Oriente. O como decía el estadista, Charles Maurice de Talleyrand, mencionado en la nota “Majestad, con las bayonetas, todo es posible. Menos sentarse encima“.

17 respuestas a El camino a la Guerra Híbrida

  1. Ozzy No Ousburne dice:

    ¿Guerra?
    ¿Atómica?

    ¡Por favor!, los rusos no son suicidas.

    Su flota de superficie es un chiste. El unico portaviones que tienen tiene 36 años y se les vive rompiendo, <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/diplomacia-maritima-del-kremlin-5587078” rel=”nofollow”>hoy en canal de la mancha, ayer cuando fueron a demostrar fuerza en el Pacífico lo tuvo que llevar el remolcador que lo acompañaba!!

    ¿Poder economico para bancar una guerra?. El PBI de Rusia es del tamaño de Australia.

    No olvidemos Tucidides “Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben”

    • ram dice:

      Claro, la flota rusa es un chiste porque tiene un portaaviones “viejo” y éso es absolutamente lógico dada la naturaleza graciosa de los rusos, tipos tan jodones que sólo alcanza con pegarle una relojeada al stock de misiles navales que tienen, tan pero tan chistosos que a los serios portaaviones-símbolos de la US Navy, los mandarían a pique en un suspiro….
      El portaaviones, por más impresionante que sea (y los son), tendrá importancia amedrentando al distraído pero, a la hora de los bifes, los tiros y la cosha golda; dado su tamaño y la imposibilidad absoluta de esconderlos, son una joda para los misiles (mire la casualidad) “mata portaaviones”. Y anote entre los fabricantes de dichos juguetes a chinos e hindúes.

    • guillermo p dice:

      OZZY:

      No se olvide que, y otras consideraciones aparte, la relación atacante defensor es mucho mayor a 1. En nuestro caso e incluído el mar meridional de la China y el Pacífico norte oriental, ¿quién sería el atacante y quién los defensores? Y quién saca ventaja en el Océano Polar?
      Dicen por ahí que Georgia ya es virtualmente parte de la OTAN, Como Ucrania.
      Parece que se olvidan de la aventura de Shaakasvilly (con Rusia aún no recuperada en términos de guerra convencional) que encima de Osetia del sur tuvo que sacrificar Abjasia sobre la costa oriental del Mar Negro. Ni que hablar de la situación de Ucrania, como para permitirse la entrada en la OTAN.
      El transcáucaso es un problema para los atlantistas.
      Anulada Georgia, Armenia como mínimo neutral, y Azerbaijian flanqueado por Irán no están como para meterse. En el frente europeo Bielorrusia y Transnistria amortiguan.
      Los países bálticos pueden ser ocupados por tierra en cuestión de semanas. Y en el sur están nada menos que Siria e Irán.
      O sea, no hace falta tener portaaviones (y eso que China está de estreno). Encima si se tienen las ventajas geográficas de Rusia. Las 7 flotas de U.S.A.(que no son 7),todavía son necesarias para mantener la supremacía mundial y costera y evitar ser atacados en su territorio.

      Por todo esto no creo posible una guerra convencional y salvo un Strangelove suelto, tampoco termonuclear. Seguiremos con la hibridez.

      • Mariano T. dice:

        Por eso mismo es que son irrisorias las declaraciones “alarmistas” sobre concentraciones de trops de la NATO cerca de las fronteras rusas (no tan cerca, en general hay un país entero como Ucrania o Bielorrusia entre esas tropas y Rusia)

  2. Daniel Eduardo Arias dice:

    Sólo una nota al pie, pero no menor. Todavía la guerra híbrida no se calentó a grado Reagan-Brezhnev, y ni siquiera alcanza el grado de la crisis de los misiles en Cuba.

    Midiendo las cosas en números, en 1984 el arsenal atómico total del mundo llegaba a 35.000 bombas nucleares. Hoy anda por las 4500, y va a haber una movida de los EEUU para algún nuevo tratado Salt con Rusia y China con vistas a limitar el stock total a 1700… o por ahí.

    No es un gran consuelo. Curiosamente, las bombas A y H de hoy son menos potentes, lujo permisible por la precisión de sus sistemas de navegación y puntería.

    Aún así, con 4500 alcanza para un “invierno nuclear” prolongado, y también con 1700, si se logran generar “tormentas de fuego” sobre blandos, es decir ciudades.

    Y es difícil que la civilización humana pueda resistir a varios años seguidos de invierno nuclear, porque lo que se termina en un caso así, entre las bajas temperaturas, la pobre illuminación y la entrada no mitigada de ultravioleta solar a la superficie, así es la fotosíntesis, y con ella la producción de alimentos.

    Como dijo Einstein, las armas con que se peleará la Tercera Guerra Mundial ya existen, pero la siguiente se peleará con palos y piedras.

    Y sin embargo, no creo que suceda. Creo que veremos un recrudecimiento relativamene controlado de lo que vemos hoy: decenas de guerritas “by proxy”, infinitamente crueles e incurablemente persistentes.

    Pero mientras haya armas nucleares, nadie -al menos en el nivel de estados-nación- querrá emplearlas en una guerra abierta. Por lo dicho arriba.

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Añado otra cosa: un Satán puede borrar 16 ciudades francesas, o un mix de ciudades y “blancos duros” (bases navales, aéreas y misilísticas).

    Toma más que un Satán discapacitar a Francia.

  4. vale dice:

    Sinceramente Daniel , no sé si estados unidos se animaría a pelear con “palos y piedras”, ya que no se abocó históricamente a perfeccionar la fuerza de Goliath, sino la honda de david; es lo mismo que si me dijeras que una diva sería capaz de salir ” al aire” sin sus “extensiones”….no sé
    saludos

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Vale, lo que quiso decir Einstein es que después de una guerra nuclear global no existirían, entre otros artículos de la civilización, los EEUU, y con ellos desaparecería también su sofisticación en armamento.

      Habría muy pocos humanos en el planeta y el mayor nivel de organización probablemente sería inferior al de la revolución de la agricultura, hace 11000 años.

      Googleá un poco lo último publicado por Mills, Taylor y Robbock al respecto, que es de 2014:

      “In 2014, Michael J. Mills (at the US National Center for Atmospheric Research, NCAR), Owen B. Toon (of the original TTAPS team), Julia Lee-Taylor, and Alan Robock published “Multi-decadal global cooling and unprecedented ozone loss following a regional nuclear conflict” in the journal Earth’s Future.[141] The authors used computational models developed by NCAR to simulate the climatic effects of a regional nuclear war in which 100 “small” (15 kt) weapons are detonated over cities.

      “They concluded, in part, that global ozone losses of 20-50% over populated areas, levels unprecedented in human history, would accompany the coldest average surface temperatures in the last 1000 years. We calculate summer enhancements in UV indices of 30-80% over Mid-Latitudes, suggesting widespread damage to human health, agriculture, and terrestrial and aquatic ecosystems. Killing frosts would reduce growing seasons by 10-40 days per year for 5 years. Surface temperatures would be reduced for more than 25 years, due to thermal inertia and albedo effects in the ocean and expanded sea ice. The combined cooling and enhanced UV would put significant pressures on global food supplies and could trigger a global nuclear famine”.

      Por supuesto, esta gente trabaja con modelos computados y ha tenido impugnadores. Pero creo que desde 1984 la hipótesis del “invierno nuclear” viene ganando más tracción de la que pierde entre los climatólogos, geofísicos y planetólogos. Creo que secretamente la idea ganó la aceptación de las 5 mayores potencias nucleares, razón por la cual han venido negociando sucesivas reducciones de arsenales que se han venido observando bastante al pie de la letra, incluso cuando a Rusia se le terminó la paciencia geopolítica ante los avances de la OTAN y se atrincheró en Ucrania.

      Y la seguridad de que un invierno nuclear no es algo para tomarse a la ligera se mantiene, pese a la dramática disminución en términos cuantitivos de la cantidad de armas nucleares en el mundo desde su pico Reagan-Brezhnev a la situación actual (de 35.000 a 4500).

      Es casi lineal: con miles de “tormentas de fuego”, tenés invierno nuclear garantizado. Podemos resistir como especie, quizás, pero no como cilivización.

  5. claudia dice:

    Rusia está totalmente jaqueada en su frontera oeste. Hace meses que están apostadas fuerzas de la OTAN como una invitación demente a que reaccione (lo que planta una contradicción con la voluntad norteamericana que en los últimos 2 a 3 años venía retirando efectivos de tierra europea). Si se conoce el imaginario de Putin y círculo de poder próximo – y la OTAN sabe con quién trata – es claro que tal cerco más que disuadir, invita.
    Si coincidimos en que el Capitalismo, en su fase financiera arrasadora, no cuenta con mentes capaces de evitar sus crisis recurrentes ni atina a pensar con seriedad prospectiva en su propia supervivencia como sistema pero, aún así, influencia fuertemente al sistema político del mundo entero… ¿por qué pensar que la política internacional demostrará más racionalidad que la fuerza económica que por detrás la controla?
    Las situaciones sociales de Europa y USA distan de ser la calma chicha como así también las latentes en Rusia. Me parece que dar por descontado que no habrá ninguna fuerza que no se tiente en crear una situación de excepcionalidad, es un exceso de fe. Porque no se trata de un nor-coreano loco haciendo demostraciones misilísticas periódicas… se trata de líderes de países centrales (que considerábamos dentro de algún parámetro de racionalidad básica), los que están corriendo a calentar fronteras.
    Además, ni hasta el más informado periodista accede, verdaderamente, a saber qué cuernos de arsenales e invenciones tienen estos individuos, por su carácter clasificado.
    Una situación bélica mundial mutaría no solo geografías y disponibilidad de recursos sino que incidiría en la salud de los regímenes periféricos, ultra dependientes de esas naciones centrales. Es un tema que no debe minimizarse y, sí, preocupar mucho. Saludos.

    • Mariano T. dice:

      En realidad las fuerzas de la OTAN en países linderos como los bálticos son diminutas a la par de las fuerzas rusas. Ningún potencial ofensivo, y limitada capacidad defensiva.
      Si Putin decidiera invadir por ejemplo Lituania, con NATO y todo, la ocupa en una semana. Pero para eso debería masacrar a algunos miles de soldados americanos, ingleses, alemanes, españoles, etc. Por eso estan ahí.

  6. Juan el Bautismo dice:

    arriesgo profecia original, novedosa, imposible de inferir ligera y mecanicamente..: USA tirando de la cuerda como es usual, los perdonavidas del mundo perdonando, Rusia resistiendo hasta el final

  7. Daniel Eduardo Arias dice:

    Creo que lo que querés decir, Claudia, se resume en que si la OTAN se trenza en una guerra convencional con Rusia en territorio europeo, la escalada hacia lo nuclear es inevitable.

    Y me parece que tenés bastante razón. Y por eso la guerra convencional en Europa no creo que estalle.

    Habrá, como hubo antes, como hay hoy, su dispersión en infinitas guerras regionales, de escala casi municipal pero de gran crueldad y persistencia, por su raíz étnica y cultural. Está volviendo a combatir entre sí gente que se odia desde hace siglos.

    Algo de lo que vemos en Medio Oriente se está trasladando a los balcanes y a la cuenca del Mar Negro.

    ¿Que vuelve a haber peligro de que este recalentamiento microbélico en algún momento se ponga nuclear? No puedo decir que sea imposible. Te doy la razón en que es mucho más posible que hace 10 años.

    Creo que es la razón subyacente a la siguiente movida de los EEUU, que será promover un nuevo Salt o similar para bajar el arsenal nuclear mundial a 1700 armas.

    Algún climatólogo le estará diciendo a Obama (y más probablemente, a Hillary Clinton) que ese número da mayores chances de poder seguir arrinconando a Rusia. Y que si finalmente la cosa se pudre y pasa de guerra convencional a otra cosa, que al menos algunos estados nación sobrevivan a un invierno nuclear.

    Un experimento apasionante en el que somos todos ratones.

    • ram dice:

      Mi impresión es que la guerra nuclear podría plantearse en un escenario “marginal” como Corea, no en Europa y entonces quedaría el camino libre a una guerra convencional y ahí nomás salta el primer inconveniente, ¿quién le pone el cascabel al gato, o mejor dicho, al oso ruso? – Provocar es fácil y barato, subir la apuesta ya no.
      ¿La OTAN está en condiciones de hacerle la guerra a Rusia?. empezarla, puede empezarla pero. ¿cómo la sostiene?, una guerra que sí o sí va a ser dependiente de la tecnología, gracias al maravilloso orden neoliberal la tecnología europea está atada a los negocios, a la rentabilidad y en segundísimo plano a la eficacia militar…. equipo caro, delicado (en lo bueno y en lo malo del término) y, ahora y por un buen tiempo, anticuado…. frente a una disposición rusa que no es la del fin de la URSS, una dotacion más que potente, con lo viejo muy modernizado y lo nuevo llevado a niveles superiores a lo europeo y/o norteamericano, más la inevitable yapa de saber cómo va a ser la guerra con los rusos, que atacar no van a atacar ellos, pero si tienen que defenderse, agarrate….

    • claudia dice:

      Acuerdo en que las guerras proxy mantienen eficacia a corto plazo: debilitan o condicionan países molestos con relativo daño colateral para los imperialismos (apenas el surgimiento de ciertas hydras cuya funcionalidad termina retorciéndose al servicio de intereses múltiples).
      Pero llama la atención el más que curioso desarrollo tecnológico de las marinas. Me comentaba hace 3 años un militar que los nórdicos ya contaban, entonces, con embarcaciones militares tipo aliscafo preparadas para atravesar el atlántico en apenas 5 horas. Y el reforzamiento de recursos hacia esa Arma en todos los países pareciera apuntar a un escenario no precisamente terrestre (de hecho, el grueso de los recursos más estratégicos suelen estar en las periferias ultramarinas).
      Coincido también respecto del disuasorio argumento del invierno nuclear; sería distorsivo de cualquier abastecimiento de alimentos y triplicaría las demandas energéticas, obligando a recrear procesos alimentarios por vía artificial. Tal como decís, una catástrofe así nos retrotraería, dependiendo la zona, de 1 a 10 siglos.
      Pero no estamos tratando con gente normal. La sola continuidad de la influencia de los sectores más irresponsables del capitalismo sobre la política y sus cumbres, alerta que la toma de decisiones está en manos de gente no muy interesada en contemplar consecuencias. Y Rusia no abandonó su sueño pan-ruso. Mi sensación es que Putin solo espera un cuadro de debilidad en sus proximidades para actuar (fragilidad política, racial, un revés climático severo, etc.). El neocoloniasmo está picando y parecen añorarlo todas las potencias: hay puja sorda por un cambio de patrón de respaldo monetario y por una toma de recursos más guaranga, que los encuadres democráticos no pueden garantizar y, por el contrario, sí una excepcionalidad. Saludos.

      • Mariano T. dice:

        LA Nato nunca empezaría una guerra con los rusos, ni convencional ni nuclear. Mucha destrucción al pedo, Y a los que menos gracia les haría sería a alemanes y polacos.
        Polonia no se adhirió a la NATO para lanzar un ataque a Rusia desde su territorio. Lo hizo porque cualquier nacionalista ruso (Putin o futuro)lo pensaría muchas veces antes de atacar a un país OTAN, con tropas aliadas adentro. Lo mismo corre para Estonia, Letonia y Lituania.
        Ucrania es el punto más complicado. La NATO no se ha animado a incorporarlo, lo que la deja más a mano de un bocado ruso. Encima con minorías rusas trasplantadas por Stalin (como en los bálticos). Para mi es la hipótesis más seria de conflicto. No se sabe, y todos son ambiguos, si una invasión a Ucrania despertaría una respuesta de la OTAN más allá de sanciones económicas (con las que Rusia ya aprendió a convivir). Acá estamos en el terreno del atrevimiento y los errores de cálculo. Ucrania sería la Checoslovaquia del 38 o la Polonia del 39?

  8. José Mercado dice:

    Me gusta mas el original: “On peut tout faire avec des baïonnettes sauf s’asseoir dessus.”

  9. José Mercado dice:

    “ВСТУПИ В НАШИ, ТОВАРИЩ! СТАНЬ НАРОДНЫМ ГЕРОЕМ” -> “¡Únete a nosotros, camarada! Conviértete en un héroe popular.”

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