Argentina Nuclear, 2016 – XXV: Brasil choca con los ecologistas

En estos capítulos de la saga se hace la historia del programa nuclear brasileño, y los caminos distintos del nuestro que tomó. Este en particular cuenta como el prejuicio anti nuclear de sus “ambientalistas” provoca desastres en la ecología de ese extenso país. Pensándolo bien, ahí hay una advertencia para nosotros. 

Tristeza nao tem fin

munduruku

Indios Munduruku del río Tapajós, en rebelión contra las represas que se les vienen encima y los dejarán sin medios ni lugar de vida.

Brasil, con las centrifugadoras que se autoabastecen de combustible enriquecido, tiene cierto margen para desobedecer al “Club Nuclear”, o al menos a sus cuatro miembros principales, sin que el estado de Río de Janeiro pierda la mitad de su capacidad de generación eléctrica.

Asociado con el 5° estado del “Club”, Francia, el presidente Luiz Lula da Silva en 2008 anunció la compra de cuatro submarinos de ataque Scorpene franceses de propulsión convencional (térmica y eléctrica), más un 5° con el casco alargado y preparado para recibir un motor nuclear de tipo PWR con uranio enriquecido al 20%. Esta PWR sería de desarrollo totalmente brasileño (según los vecinos), y su combustible saldría de alguna ampliación de Resende, por ahora abocada a surtir la demanda (no toda) de “las Angras”. Los motores atómicos submarinísticos suelen usar uranio de grado militar (93% o por ahí), dado que el espacio a bordo no sobra y conviene que todo sea muy potente y compacto. Pero Resende, por su tamaño, tardaría años en hacer un núcleo tan enriquecido, y mientras tanto, las Angras se quedarían sin combustible. Es mejor bancarse un motor atómico más grandote.

Las fechas de terminación de este 5° submarino se van corriendo: la última anunciada es 2023, y tiene tanta credibilidad como las anteriores que ya vencieron. Lo cierto es que Resende tiene el módulo suficiente como que Brasil pueda permitirse uranio de enriquecimiento medio, es decir 20%, para su Scorpene nuclear. Está en condiciones de decir a los yanquis: no nos pueden parar el submarino ni apagar la luz.

El problema es que no hace falta: se apaga igual. Brasil tiene sin duda la mejor red de distribución eléctrica de la región, y la número 10 del mundo: 100% de la población urbana y 97,5% de la población rural servidas. Pero también tiene un consumo pavoroso, por sus enormes industrias, sus vastas megalópolis costeras, y un déficit de generación crónico que sólo se curaría con un programa nucleoeléctrico de alrededor de 30 mil MW.

Pero plantear siquiera eso es un suicidio político, tras tanto escándalo y fracaso en el pasado de Angra 1 y 2, y otros asuntos. Ya conté por qué y cómo el átomo brasileño quedó maldito ante parte de la población, al menos para usos civiles. Y ni el propio Lula, el más querido de los presidentes brasileños, que de ecologista finoli no tiene un pelo, logró resucitarlo.

El otro recurso a mano para generar electricidad de base en Brasil es hacer estragos humanitarios, etnológicos, sociales, ecológicos y jurídicos en sus inmensos ríos. Para mal de la población ribereña.

En la historia del Programa Nuclear Brasileño desde fines de los ’60 no hay sólo malas decisiones, sino también mala suerte y mucha confusión política de la población, con final de tragedia griega que acaba de pagar el gobierno del PT.

Angra 1, decidida en 1971 y firmada en 1972, tuvo la desgracia de entrar en línea tarde, renga y el mismo año en que estalló la central soviética de Chernobyl. Se ganó su apodo entomológico de “A Vagalume” mientras en la URSS sucedía el primer accidente nuclear “INES 7” de la historia, y en Río de Janeiro se fundaba el Partido Verde. Todo junto.

En sus inicios, el PV era un inocuo rejunte de artistas y psicólogos progres, pero se enraizó rápidamente en varias corrientes de raíz distinta y más profunda, que tratan de corregir las injusticias más brutales del Brasil: el Movimiento de los Sin Tierra, el mucho más disperso y despolitizado de las etnias amazónicas acorraladas y masacradas por ganaderos, madereras, mineros y constructoras de represas, y el “boom” de los partidos evangélicos entre la creciente población urbana “favelada”, hoy un compacto poderoso.

Lo que logró la línea fundacional carioca del Partido Verde –y sin Chernobyl le habría sido más difícil- fue imprimirle su antinuclearismo tilingo a toda esta gente tan distinta, tan humilde, y tan desencontrada en intereses económicos y visiones culturales. Contra el antinuclearismo difuso en la sociedad no pudo luchar siquiera Lula, pese a comandar un partido obrero, urbano y con un ideario industrial y tecnológico.

Las represas “buenas” por definición son las de ríos de montaña o serranía: alta pendiente implica mucha potencia hidroeléctrica, y altas orillas de piedra suponen lago chico en área, con buena capacidad de almacenamiento para gastar en años secos, y un impacto de inundación de vecinos muy manejable.

Un caso interesante: Itaipú, con 14.000 MW instalados, cuya producción eléctrica DIARIA equivale al consumo ANUAL de Argentina en 2008. Como el Paraná pese a su estiaje es bastante caudaloso a año completo (factor de carga del 51%,), Itaipú equivale a 8 centrales nucleares de 1000 MW cada una, nuevecitas y con un factor de disponibilidad del 90%.

Hay un lado oscuro. Los sobrecostos fueron del 240% sobre lo estimado: oficialmente, fueron U$ 36.000 millones. Con eso, hoy uno se compra 9 centrales nucleares como las que quería Geisel. Las centrales binacionales a veces arman lío: a pedido del Paraguay, el economista estadounidense Jeffrey Sachs investigó y dice que con los préstamos que el país guaraní recibió de Brasil, hay U$ 24.000 millones más de costos financieros que se terminarán pagando en 2023. Si esto fuera cierto, “la boleta total” de Itaipú cerraría en U$ 60.000 millones. Pero como el comprador del 97,5% de la electricidad es Brasil y Paraguay estuvo vendiendo su 50% “a precio reventado”, en 2012  –siempre según Sachs- Brasil le debía U$ 5000 millones a Paraguay.

Atif Ansar y Bent Flyvberg, respectivamente profesores de Gobierno y de Manejo de Grandes Programas en la Universidad de Oxford, creen que en realidad Itaipú salió tan cara que no va a pagarse jamás. Probablemente eso es una pavada, pero es cierto que la escala de los megaproyectos hidro resulta proporcional a la opacidad de sus costos y el alcance de sus “externalidades”, nombre técnico para “los costos que pagan los giles”.

Más lados oscuros de Itaipú en esa línea. El lago es enorme: 1400 km2, y desalojó cultivadores brasileños de soja que, ante la insuficiencia de las compensaciones, tuvieron que comprar hectáreas más baratas en Paraguay, transformándose en “brasiguayos”, como se los llama. Datos de impacto humano de Paraguay, indisponibles, según usos y costumbres, pero el total de familias desplazadas en ambas orillas fue de 10.000, y el de individuos, 59.000. Los Ava-Guaraníes y mestizos del lado paraguayo terminaron amontonados a culatazos en reservas inviables y conflictivas, mientras los medios elogiaban la obra y los ecologistas se preocupaban por los yaguaretés.

Y ojo, Itaupú es una presa “buena”, la última de varias decenas de cierres de un tramo en que el Paraná tiene 200 metros de pendiente y un cauce emparedado entre dos potentes orillas de granito. Ojalá tuviéramos algo así nosotros. Pero no es el caso, y hace tiempo que Brasil agotó todos los enclaves geográficos comparables.

Los que le quedan se dividen en malos y peores. La represa más controvertida, Belo Monte, sobre el Xingú, entró en operaciones a principios de este año, pese a la movilización masiva de las tribus Kayapó, Munduruku y otras. Los caciques que no fueron comprados con televisores y camionetas saben que tras Belo Monte se vienen 60 represas más en la cuenca amazónica, a construirse en las dos próximas décadas sobre el Tapajós, el Teles-Pires, el Araguaia-Tocantins, y sigue la lista.

Los problemas de estos emprendimientos son inherentes a la geografía. Toda la cuenca amazónica, en su mayor parte una planicie, funciona con dos estaciones casi independientes de la lluvia local: la inundada y la seca. En la primera, que va de diciembre a abril, toda la red de grandes ríos, de tributarios y de arroyos tiene 7 metros extra de profundidad, por la mayor correntada que baja desde los Andes. Hasta el 17% de la selva (el “Igapó”) queda entonces 3 o 4 meses bajo agua por el desmadre hídrico general.

En revancha, durante la estación seca, de mayo a diciembre, todos los ríos bajan 7 metros y en muchos de ellos se puede caminar por el fondo, y hasta crece el pasto. Y esto sucede aunque llueva diariamente, con esas lluvias de ciclo cerrado generadas por la evapotranspiración de la formidable masa vegetal, tal vez la única del mundo tan ingente como “para regarse a sí misma”. En la seca fluvial, las precipitaciones apenas bajan un 10% promedio sobre una media anual de 4000 milímetros. Es una seca muy mojada, pero la mojadura no mueve el amperímetro.

Es extraño, como todo en el Amazonas: llueva o no llueva, en la seca los ríos quedan reducidos a su mínima expresión. Esto obliga a que cada gran represa cuente con varias represas tributarias construidas aguas arriba, que les sirvan de reservorio. De otro modo, en la seca dejarían las turbinas fuera de régimen y la red eléctrica en “brown-out”.

Las etnias ribereñas hasta hace poco eran alimentariamente autónomas: vivían sobre ríos corrientes y biológicamente vivos, no sobre cadenas de lagos de agua estancada, eutroficada por excesos fotosíntesis, podrida de algas en descomposición y con poca pesca.

Cuando los ríos tropicales son subdivididos como ristras de chorizos en cadenas de lagos de escasa corriente y alta temperatura, a lo sumo sobreviven los peces no migratorios o capaces de arreglárselas en los primeros metros de profundidad (el epilimnio), donde el contenido de oxígeno disuelto del agua la vuelve “respirable” para todo ser con branquias. Pero el agua de fondo, o hipolimnio, es técnicamente una “zona muerta”, sin oxígeno.

Por lo demás, en los embalses de llanura los lagos hidroeléctricos se vuelven gigantescos en superficie, porque la chatura del paisaje no demarca orillas. Y esto significa que los lugareños no sólo pierden la pesca –su fuente de proteínas y medio de vida- sino también sus aldeas. Se vuelven IDPs, “Internally Displaced Persons”, eufemismo gringo de parias.

En suma, el antinuclearismo de “las minorías intensas” y la acuciante falta de electricidad condenaron a la desaparición al sector menos organizado y peor representado y defendido de la democracia brasileña: los indios. Alguien tenía que joderse.

rios-amazonicos

Los ríos amazónicos en la época inundada son navegables, y en la seca, caminables.

13 respuestas a Argentina Nuclear, 2016 – XXV: Brasil choca con los ecologistas

  1. Que tristeza, Brasil! Gracias, de todos modos Abel, por tu riquísima información.

  2. Norberto dice:

    Esto no lo entiendo y no me cierra el cálculo

    “Un caso interesante: Itaipú, con 14.000 MW instalados, cuya producción eléctrica DIARIA equivale al consumo ANUAL de Argentina en 2008. Como el Paraná pese a su estiaje es bastante caudaloso a año completo (factor de carga del 51%,), Itaipú equivale a 8 centrales nucleares de 1000 MW cada una, nuevecitas y con un factor de disponibilidad del 90%.”

    Para mí hay un error y se refiere al consumo diario promedio del país.
    Nunca menos y abrazos

    • Norberto, la producción diaria de Itaipú es el consumo argentino total de 2008, no el actual. La cifra es de Eletrobras.

      Como argento, me impresiona más que el hecho de que Itapú genera al 14% del consumo anual brasileño.

      Nunca menos, pero qué represa de la gran siete.

      • Norberto dice:

        Si, su producción máxima es de 14000 MW, realmente muy grande, y por lo que yo recuerdo para esa época nosotros teníamos instalados una cifra cercana a los 20000 MW, por lo que el consumo promedio anual podía andar cerca de esa cifra, en todo caso hay una mala construcción verbal y se refiere a que su producción podía abastecer ese consumo promedio ella sola, dejando para el resto del sistema los consumos superiores al promedio, pero no es que su producción diaria equivale al consumo anual si está medida en MWhora, que es una forma de expresar trabajo.
        Nunca menos y abrazos

      • MAGAM dice:

        Es como dice Norberto, hay un tema con la redacción. Hace muy poco estuve ahí y esa potencia está distribuida en 20 turbinas de 700MW, no dejaba de sorprenderme, y estoy acostumbrado a esos números. Es la represa más grande del mundo en términos de producción, y la segunda en potencia instalada.

  3. Horacio dice:

    Vengo siguiendo esta saga con interés, y quería hacer una observación respecto a la forma en que se maneja diplomáticamente la Argentina, y las críticas partidarias a este desempeño.
    Arias, al igual que muchos otros que siguen el tema de la posible candidatura de Grossi a presidir la OIEA, está impaciente por el hecho de que nuestro gobierno no lo postula. Hay cierta especulación en que no lo hará (la ocasión propicia fue la última cumbre de la OIEA en septiembre). Personalmente, no me sorprendería que la contracara a la fallida estrategia para ubicar a Malcorra en la Secretaría General de la ONU haya consistido en ceder el mando de la OIEA (partiendo de la idea de que si Grossi se postula, ganaría, y parece ser que efectivamente sería así).
    No hay duda de que los proveedores tradicionales de tecnología nuclear (Japón, Canadá, Estados Unidos y Francia) depositan confianza en Yukiya Amano, pero es erróneo pensar que contra estos países competiría Grossi. Por el contrario, es en ellos (ente otros Estados) en quienes está buscando apoyo. Sus recientes gestiones para que India pueda ingresar al NSG antes de fin de año son prueba de ello. India es una potencia nuclear no signataria del TNP, pero desde hace por lo menos una década viene colaborando estrechamente con Estados Unidos y Francia en materia nuclear. Su deseo de integrar el NSG fue impedido por China hace unos meses atrás. Probablemente, haya cierta presión por parte del bloque de proveedores tradicionales para incluir a India en el grupo, y contrarrestar la emergencia de nuevos exportadores (China y Corea del Sur, y Rusia que vuelve).
    Además, como muy bien lo describe Arias, Grossi participó en la gestión del acuerdo con Irán, lo que confirma sus credenciales de que es “confiable” para los países poderosos (y no lo digo en términos peyorativos, al contrario, hay que elogiar la habilidad diplomática de Grossi. Porque aunque no se trate del CSNU, los regímenes internacionales en materia de seguridad instituyen privilegios, y el TNP es el mejor ejemplo).
    No obstante, aunque entiendo su valor para promocionar su candidatura, no hay que caer en el error de creer que una eventual presidencia argentina de la OIEA (o cualquier otro organismo internacional) traería beneficios inmediatos y concretos para el país. Al fin y al cabo, Grossi es presidente saliente del NSG, que se encarga específicamente de regular la exportación de esta tecnología, y sin embargo la última vez que Argentina efectivamente exportó un reactor fue… en 2000.
    El beneficio sería en términos de prestigio, un capital vital en diplomacia, y la presencia de nuestro país en las instancias de decisión de un foro de primer nivel (de vuelta, con limitaciones. Ahí tienen el ejemplo de un país más influyente que la Argentina como Brasil, que preside la FAO y la OMC. Bueno, la OMC está paralizada, y la cuestión de los subsidios agrícolas es constantemente pospuesta por los temas de interés de países más industrializados).
    Entiendo que el autor busque embelesar a los lectores con promesas de trofeos materiales fastuosos (igual, fíjense que estas notas sobre cuestiones estratégicas prácticamente no son comentadas, en cambio aquellas sobre chismes políticos están sobrecargadas de comentarios, en su mayoría chicanas, es cierto, pero es una buena señal de donde está el interés de nuestros compatriotas. Y eso que este es un blog mucho más serio y profundo que el promedio), pero repito, los beneficios vendrían por otro lado.
    Igual, concluyendo, quería señalar algo que va más allá de Grossi y de la OIEA, y es algo que atinadamente señalaba Arias en otras entregas: esa persistente costumbre de dispararnos en el pie. No quiero ser negativo, pero debo recordar que esa actitud autodestructiva no se limita al actual gobierno.
    En efecto, la posibilidad de que tengamos un argentino presidiendo la OIEA (y a nuestro propio gobierno boicoteándola) no es nueva. En 2009, el gobierno de aquel entonces no postuló a Rogelio Pfirter al cargo. Pfirter, al igual que Grossi, es un orgullo de nuestra diplomacia, y el reconocimiento que el gobierno local no le dio, sí provino del Comité Nobel, que al año siguiente le concedió el Nobel de la Paz a la OPAQ (Organización sobre la Prohibición de las Armas Químicas), que Pfirter presidió entre 2002 y 2010. Este hecho probablemente sea ignorado por la mayoría de la población. Este desinterés es útil para los gobiernos que tenemos, que degradan constantemente a nuestros mejores funcionarios. Para empeorar las cosas, en 2013, cuando se reportó el uso de armas químicas en Siria, Ban Ki-moon propuso a Pfirter para encabezar la misión que inspeccionaría lo ocurrido… para que nuestro gobierno lo vetase.
    En fin, “sin novedad en el frente” (en la lucha por construir un país fuerte). Al desprecio del anterior gobierno por los funcionarios públicos que más respeto deben merecernos, los diplomáticos profesionales (egresados de ese orgullo que el el ISEN, una de las pocas instituciones que quedan en el país), se le suma la total subordinación del actual a los poderes tradicionales, desbaratando en el camino instrumentos que costó mucho construir (como la Alianza Estratégica Integral con China). En el proceso, nuestro país sigue perdiendo capacidades de poder

    • MAGAM dice:

      Pareciera que hay en curso más exportaciones de tecnología nuclear de lo que Ud. esta al tanto.

      http://www.lanacion.com.ar/1950162-tecnologia-nuclear-el-pais-sale-a-la-conquista-de-europa

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Magam, el artículo de La Nación está escrito por alguien bastante ajeno al asunto, es demasiado triunfalista y da por vendidos reactores que todavía hace falta vender.

        El caso de Holanda es paradigmático: en 2007 ganamos la licitación para el que iba a ser el reactor más potente jamás exportado por INVAP. El diseño incluso iba a ser muy distinto del “Open Pool” con el que hemos venido ganando durante los ’90. Esta vez, dado que se trataba de abastecer entre 1 y 2 tercios del mercado mundial de radioisótopos, se iba a necesitar un núcleo de mucha potencia térmica, y por primera vez, un circuito de refrigeración primaria presurizado. Y pese a su inexperiencia en este tipo de diseño, INVAP ganó caminando.

        Pero a los meses, en 2008, los holandeses recularon en chancletas y dieron por caída la licitación. No tenían plata, dijeron. La crisis de Lehman Brother y todo eso, en fin… que disculpáramos.

        Hoy el escenario en Holanda está seteado para que no podamos ganar de ningún modo, porque los holandeses exigen prefinanciación total, es decir que la tarasca la ponga el ganador y luego vaya cobrando a lo largo de muchos años y con módicos intereses. Para ello, debería haber una decisión de estado.

        La que hubo, en cambio, fue la reducción del presupuesto de la CNEA.

        Si hice una campaña tan rabiosa para que Rafael Grossi dirigiera el OIEA, cosa que hace una semana puedo decir que no va a suceder, fue para tener una palanca privilegiada con posible impacto comercial. Un arma que nunca tuvimos, y cuya eficacia puede ser debatible, pero no estaría mal que la tuviéramos para ver si ayuda.

        Porque la verdad es que el mundo entero se ha puesto mucho más difícil para las exportaciones nucleares argentinas.

        Otro de los hechos demostrativos de la nueva situación es cómo los coreanos nos están corriendo del ruedo saudí con el SMART, un reactor robado íntegramente del diseño de nuestro CAREM.

  4. Daniel Eduardo Arias dice:

    Horacio, veo que Ud. está “en la pomada” y más enterado que yo de lo que ocurre en Cancillería.

    Trato de no hacerme ilusiones de que Grossi pueda hacer mucho por la industria nuclear desde OIEA, por dos razones: el organismo es muy normativo y poco comercial, y además es evidente que Macri y Malcorra ya le bajaron el pulgar.

    Sobre qué podría hacer un argentino por la Argentina dirigiendo OIEA, lo mío son especulaciones, pero al menos puedo decir que no son únicamente mías: hubo un pedido directo a Macri de que propusiera a Grossi circulando en estos meses, y tenía la firma de casi todos los organismos científicos y tecnológicos, amén de las empresas argentinas con intereses nucleares.

    De todos modos, es cantado que Macri va a proponer a Yukyo Amano.

    No comparto demasiado su entusiasmo por Rogelio Pfirter, cuya inteligencia y profesionalismo no discuto. Pero sucede que Pfirter nos hizo firmar el TNP, y ni siquiera tuvo el tino de avisarle a Brasil. Itamaraty todavía no nos perdona esa puñalada.

    Creo que Grossi es un tipo que se sale de casi todos los parámetros: aunque ya no dirige el Nuclear Suppliers Group sigue oficiosamente a cargo de lograr que la India pueda ingresar al mismo sin que China (y Pakistán) pateen el tablero. Grossi parece casi condenado a la grandeza, a trabajar -aún sin nombramiento y por consenso tácito de los países con tecnología nuclear- en operaciones diplomáticas entre poderes inmensamente mayores que el de la Argentina.

    Creo que es desde ese rol que a futuro puede darle una mano importante a INVAP y en particular al proyecto CAREM. Y puede ser crítico para que sobrevivan a un presidente que acaba de reducirle el presupuesto a la CNEA. Como dice Abel: el que viva lo verá.

    Un gran saludo.

  5. Rogelio dice:

    Estimado Horacio:

    Ignoro si será suficiente para aliviar su espíritu atribulado pero quiero testimoniarle la seguridad de que el ISEN no es una de las pocas instituciones que quedan en el país. Son miles y miles las que perduran y florecen felizmente en todos los rincones de la patria.

    Para comprobarlo le va a alcanzar con hacer un pequeño esfuerzo y atreverse a tomar un poco de distancia de los lugares que habitualmente frecuenta. Sin dudas encontrará un pueblo pujante, con riquezas notables y gran potencialidad.
    Le levantará el ánímo.

    En el peor de los casos, si no encuentra a los sujetos “nación” y “pueblo” que considera dignos, tendrá oportunidad de dar vuelta la página y cambiar de ocupación, de vocación y aún de nacionalidad.
    Porque si ése fuera el caso de qué servirían los diplomáticos profesionales y todo el servicio exterior, no le parece ?

    Pero creo que no será así.
    Por eso he propuesto desde el principio de esta serie de posteos dedicar un poco de esfuerzo a mapear o relevar las “relaciones interiores” del sector científico-tecnológico con el sector productivo, con las instituciones del Estado y con otros sectores de la comunidad nacional.

    Para ser concreto termino con un par de preguntas que servirán para aclarar de qué estoy hablando.

    1- ¿Conocemos un caso concreto en el que se haya explorado seriamente la posibilidad de asociación mutuamente beneficiosa entre el sector agrícola-ganadero y el sector de la energía nuclear?

    2- ¿Conocemos un caso concreto en que el sector científico-tecnológico haya intentado concertar voluntades con las organizaciones profesionales de trabajadores para evaluar las oportunidades de asociarse en la creación de nuevas fuentes de trabajo calificado?

    Saludos cordiales

  6. Horacio dice:

    Daniel: sí, conozco la solicitada. Muy valiosa no sólo por su objetivo (presionar públicamente al gobierno para que postule a Grossi), sino también por lo amplio y heterogéneo de los individuos e instituciones signatarias, incluidos, además de los organismos científicos y empresas que usted mencionó, académicos y especialistas en relaciones internacionales, y funcionarios y ex funcionarios y dirigentes políticos del más alto nivel, de variada adscripción partidaria. En torno a la causa se generó un verdadero consenso transversal a distintos sectores sociales y políticos.
    Respecto a nuestra adhesión al TNP, debe enmarcarse no sólo en la reorientación de nuestra política exterior en la primera mitad de la década del 90′, sino también en los cambios que hubo en el sistema internacional. No se trató de un hecho aislado, sino que se encuadró en el ingreso de Argentina a distintos regímenes internacionales en materia de tecnología y seguridad: MTCR, COCOM/Wassenaar,Grupo Australia. Esa orientación no se ha alterado, y desde hace un cuarto de siglo constituye una política de Estado. Es cierto que se vio inspirada por las teorías que sostenían los especialistas que manejaban Cancillería en esa época, junto al deseo de mostrar “responsabilidad” (léase “subordinación”), pero es igualmente cierto el dato de que los “márgenes de maniobra” del país, tanto por cuestiones internas como del contexto internacional, eran extremadamente adversos.
    De todas maneras, por tratarse de una tecnología “dual”, la cuestión de la energía nuclear no depende únicamente de la buena o mala fe de los gobiernos, o de competencia en condiciones de libre mercado. Baste lo que reconocía Otheguy en entrevista a Página/12 el año pasado: que ciertos éxitos de Invap en esos años, como la colaboración con la NASA, o la venta del reactor a Egipto (un país extremadamente sensible desde el punto de vista de la seguridad), fueron la compensación (“trade off” se le suele decir en la jerga diplomática) por, entre otras medidas, cancelar el proyecto del misil Cóndor, o la construcción de reactores en Irán.
    No lo decía en defensa de Pfirter, sino para ayudar a comprender porque terminó pasando lo que pasó (aclaro que en general no comparto como se manejó la política exterior en ese tiempo, pero me explayé en ese punto porque pareciera que hay quienes creen que en el sistema internacional no existen restricciones o se puede seguir gratuitamente cualquier curso de acción, y tal vez un poco con la esperanza que ciertas decisiones que está tomando el actual gobierno, y que son costosas, redunden en beneficios en otros ámbitos).
    Y sí, no sólo por sus gestiones en este momento, sino por toda su biografía, Grossi ha dado muestras elocuentes de ser un excelente diplomático.

    Rogelio: cuando afirmé que el ISEN era una de las pocas instituciones que quedaban en el país, lo hice presuponiendo que instituciones son las que muestran cierta continuidad en su funcionamiento, y prestan un servicio al país y a la sociedad (y no son apropiadas por camarillas que representan intereses particulares). Y lo hice pensando en muchos otros organismos, y los del complejo científico-tecnológico nacional (CONICET,CNEA, CONAE, INTA, INTI) posiblemente constituyan un muy buen ejemplo.
    Le agradezco la sugerencia, pero no frecuento exclusivamente un solo tipo de lugares, y comparto sus apreciaciones sobre nuestro pueblo, así que no encuentro motivos para cambiar de ocupación y menos aún de nacionalidad (sugerencia esta que no seguiría, lamento informarle). Pero eso no implica que no formule las críticas que estime pertinentes. Lo hago justamente porque estoy convencido de que podemos lograr mucho más de lo que actualmente somos o hacemos, y nuestra propia historia, con sus fluctuaciones, lo prueba.
    Una de los aspectos con los que no estoy de acuerdo, justamente, es con pararse en posiciones absolutas, que en el fondo esconden parcialidades. Y por eso publiqué el primer comentario, en donde mostraba como las mezquindades de dos gobiernos distintos dieron por tierra (aunque lo de Grossi no se ha definido aún) con oportunidades valiosas.
    Si fuese mía la convicción de que este país es incorregible, o que es un rejunte de aspectos negativos, ni siquiera le respondería. Y eso es lo que me lleva a reivinidicar una vez más a los diplomáticos de carrera argentinos: no sólo deben atravesar un rigurosísimo proceso de selección y formación que abarca múltiples dimensiones, sino que una vez que lo concluyen (es decir, al egresar del ISEN), pasan a trabajar concibiéndose a sí mismos como “servidores” del país, sus habitantes y sus intereses (literalmente, reivindican esta condición de servidores todo el tiempo, y con orgullo).
    Respecto a sus preguntas, no creo poder responderlas, ya que no conozco mucho al respecto (estoy al tanto de vinculaciones entre el sector productivo y el sector científico, pero no tan en detalle), pero estoy seguro que alguno de los visitantes del foro podrá acercar información.

    Saludos

  7. Daniel Eduardo Arias dice:

    Respecto de las correcciones de Norberto “Nunca Menos” y MAGAM, ha lugar. El texto de Eletrobrás del cual saqué la cita tiene un error de redacción que termina siendo conceptual.

    Creo que MAGAM lo rectifica bien.

    Lo que probablemente quiso decir Eletrobrás (y terminó diciendo otra cosa) es que la producción media diaria de Itaupú podría haber cubierto la demanda media diaria de Argentina en 2008, cuando ésta tenía aprox. 20.000 MW instalados y un factor de disponibilidad real bastante inferior a esa cifra (falta de gas, máquinas averiadas, etc).

    Un lujo tener referís como Uds dos, gente.

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