Ciencia, técnica, proyectos y lealtades

firma-fausto

Mi interés en la ciencia, y mi compromiso con el desarrollo tecnológico argentino, hacen inevitable que suba este llamamiento que hacen el Dr. Roberto A. Rovasio, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Córdoba, y un grupo de científicos. Además, resulta una ocasión oportuna, por las declaraciones de otro miembro de la comunidad científica, el Dr. Lino Barañao. Sobre eso, mi comentario al final.

El proyecto de Presupuesto enviado por el Presidente Macri consagra un cambio drástico en la política científica argentina. Queremos alertar sobre una de sus consecuencias más dañinas: El posible cierre del ingreso de nuevos investigadores al CONICET.

En la última década el CONICET creció sostenidamente. Fue un instrumento clave en la repatriación de mas de 1200 científicos y en la instalación de miles de nuevos investigadores en universidades, institutos y empresas. El Presupuesto 2017 ataca a este organismo por dos flancos. Por un lado, en los Artículos 6 y 7 se elimina la capacidad del CONICET para disponer tanto de nuevas vacantes como de las que se generan por bajas vegetativas en su ámbito. Esto cambia la política de una década, durante la cual las leyes de presupuesto otorgaban explícitamente esta atribución al CONICET. En cambio, el proyecto actual la elimina, estableciendo que todas las vacantes que se produzcan en el CONICET pasarán al ámbito del Ministerio de Modernización.

Por otra parte, el Presupuesto 2017 también golpea al CONICET al asignarle fondos que sólo alcanzan para cubrir el salario del personal actual. El presupuesto 2017 no prevé ninguna ampliación de la planta de investigadores o de personal de apoyo y en cambio contempla una reducción en el número de becarios. En estas condiciones, el CONICET marcha rumbo a un severo ajuste.

Convocamos a la comunidad científica a exigir la modificación del Presupuesto para evitar un ajuste que no solamente afecta la continuidad del crecimiento del CONICET sino que pone en riesgo los avances logrados en muchos otros organismos del sector de ciencia y tecnología. Instamos al Presidente del CONICET, Dr Alejandro Ceccatto, y al Ministro de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva, Dr Lino Barañao, a que definan claramente su posición frente este ajuste que vulnera lo establecido en el “Plan estratégico plurianual” elaborado por las autoridades a cargo del Ministerio hasta diciembre de 2015 y que, como parte de una política de estado, fue mencionado explícitamente en la Ley de Presupuesto aprobada en ese año. Asimismo, les solicitamos que, con urgencia, brinden información fehaciente sobre el número de investigadores que ingresarán al CONICET en 2017.

Destacamos que esta información debió brindarse, como de costumbre, durante el mes de setiembre pasado. La demora en conocer los resultados del concurso de ingresos 2016, sumada a la demora en la incorporación de los investigadores seleccionados en el concurso 2015 y al cambio de política establecido en el proyecto de ley de presupuesto 2017 genera preocupación y compromete el futuro de la ciencia argentina. El próximo 25 de octubre los científicos nos movilizaremos frente al Congreso para exigir que se protejan los logros de la última década y que no se cierre el ingreso a la carrera del investigador del CONICET.

Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) Investigación y Desarrollo para la Inclusión

Miembros: Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Federico Robledo; Felix Requejo; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Aliaga; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Mirta Susana Iriondo; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli.

Justamente hoy los medios registran afirmaciones del actual y anterior Ministro de Ciencia y Tecnología:

“En su paso por la Cámara de Diputados para analizar la (disminución del presupuesto), Lino Barañao se mostró su preocupación aunque dijo no estar “angustiado”. El Ministro del área fue un poco más contundente en un sector sensible como la defensa del conocimiento propio y la necesidad de contar con investigadores en el país, formados en Argentina.

“Hoy tenemos un problema inverso, de rebalse. Los investigadores no se van, debido a que creamos las condiciones adecuadas. Eso es tremendamente nocivo, porque no se renuevan las líneas de investigación, está bajando cooperación internacional y eso se refleja en calidad de las publicaciones… tenemos que fomentar que la gente se vaya”.

Es una opinión, que implica también un proyecto político y, necesariamente, un proyecto de país. Como también la posición del CyTA es política, por supuesto. Nada nuevo en la comunidad científica: por ejemplo, en los ´60 la puja por el control del presupuesto entre las roscas liberales, izquierdistas y nacionalistas era legendaria.

Lo que se me ocurre es que considerando las trayectorias de, entre otros, Alberto Fernández, Julio Bárbaro, Sergio Massa, Diego Bossio, Lino Barañao, la formación de equipos, al menos en el nivel de altos funcionarios, en la etapa kirchnerista no ha sido brillante.

19 respuestas a Ciencia, técnica, proyectos y lealtades

  1. Esther dice:

    Abel, hay algo que me preocupa de las declaraciones de Barañao acerca de que “los investigadores tienen que irse”: sólo he encontrado el video que está en el link que pusiste, y es un video cortado. Me gustaría saber qué dijo antes y qué dijo después de ese recorte. Me explico: ese fragmento puede corresponder a más de una línea de pensamiento; específicamente, encaja en la tradición de que quienes se dedican a investigación, tras obtener el doctorado, se vayan afuera uno, dos, tres años y luego regresen al país, trayendo consigo una nueva línea de investigación, contactos con grupos de otros paises, etc.
    Todo lo que dice Barañao puede insertarse perfectamente en esta línea de pensamiento, y además sería razonable ese pensamiento en alguien que tiene décadas de ciencia detrás.

    Sin conocer qué dijo antes y qué dijo después… no es posible adjudicarle (o dejarle de adjudicar) la intencionalidad de expulsar gente del sistema científico-tecnológico.

    Abrazo,
    Esther

  2. Abel B. dice:

    Tiene razón, Esther. Es posible que mi interpretación haya sido apresurada, e imprudente.

    Aún aceptando esa posibilidad, considero que Barañao ha aceptado, desde su cargo, un cambio decisivo en la política científica. ¿Cuál es el sentido de ser ministro de Ciencia y Técnica de dos gobiernos distintos sino garantizar una continuidad? ¿Los privilegios del cargo?

    No sirve, entiendo, la excusa “con otro sería peor”. Quedarse, aceptando el ajuste, no da motivos al gobernante para minimizar el ajuste.

    • Esther dice:

      De acuerdo, Abel. Todos sabíamos (él incluido) qué se vendría con el macrismo en el gobierno, y eso que se vendría no sería una continuidad en la política científica. Debería haber renunciado el 10 de diciembre.

      Es tarde… Mañana sigo…

      Abrazos!

  3. Raúl C. dice:

    Un detalle al margen respecto a la puja de los años 60: no solo había luchas por el presupuesto, sino también una robusta caza de brujas, tanto macartista como antisemita.
    Uno de los resultados fue nada menos que la ida de Milstein…

    • Mariano T. dice:

      Eso fue en el 66

      • Raúl C. dice:

        Claro, hablo de los años 60.

      • Raúl C. dice:

        “Después de terminar sus estudios secundarios en la Escuela Nacional de Bahía Blanca, se instaló en Buenos Aires para estudiar Química en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Tras doctorarse, trabajó como investigador en el Instituto Nacional de Microbiología de Buenos Aires. Pero en 1963 el gobierno cívico militar que depuso a Arturo Frondizi el año anterior intervino el Instituto Malbrán y desmanteló el laboratorio de Biología Molecular en el que Milstein se desempeñaba. Así, no tuvo otra alternativa que dejar el país. Llegó al laboratorio molecular de la Universidad de Cambridge, bajo la supervisión de George Kobler, también Premio Nobel.”

  4. Barañao, lamentablemente, ha ensuciado una buena trayectoria que duró décadas tragándose demasiados sapos en unos pocos meses. Cuando su número dos, Salvarezza, se fue, dio motivos más que sobrados para irse: con el reordenamiento de ministerios macrista de principios de 2017 se caían centenares de proyectos colaborativos entre el MinCyt y otras reparticiones.

    Primero se atacan los contactos externos de una organización (el CONICET) para aislarla de la sociedad. Luego (es un clásico) se le recorta el presupuesto. Y finalmente, se atacan directamente sus recursos humanos, en este caso su capital principal. Es lo que se le hizo a la CNEA en lo que va de 1983 a 2003, pero salvajemente más rápido.

    Entre los firmantes de la protesta destaco el nombre de Raquel Chan, la biotecnóloga que encabezó los equipos que lograron las tres patentes más valiosas de la historia científica argentina: semillas transgénicas de soja, maíz y trigo recombinadas con los genes de resistencia a sequía e inundación del girasol. Los tres cultivos más importantes de la Argentina adaptados a los extremos del cambio climático. Por una vez, le íbamos a cobrar nosotros patentes por uso de transgénicos a los EEUU, Canadá, Australia y Brasil. Novedad que se anunció en 2009 con cero repercusión de prensa.

    Recuerdo con vergüenza ajena que los suplementos rurales de Clarín y La Nación dieron como gran noticia de la semana un congreso de genetistas vegetales en Mar del Plata, cuya estrella era un inglés que había logrado descifrar el genoma del girasol. Aquí teníamos descifrado y transfectado a tres especies muy distintas su pack genético de regulación hídrica… y eso no tenía importancia.

    Esas patentes son propiedad de Bioceres, que agrupa a productores agrícolas y a empresas de biotecnología farmacológica argentina de punta, como Biosidus.

    En la Monsanto deben haber rodado cabezas. “¿Cómo no se nos ocurrió a nosotros?”. Hace tiempo que no se les ocurre nada realmente nuevo: tienen más abogados que científicos, y se dedican a perseguir y hacerle imposible la vida no sólo a los productores chicos, haciéndolos pagar por una patente como la de la soja RR (Round Up resistant, resistente a glifosato) que ya expiró de sobra. Peor aún, los bogas de la Monsanto persiguieron a biólogos honestos como Andrés Carrasco, ex Secretario de Ciencia, que descubrió y denunció el papel mutagénico y cancerígeno del glifosato usado en las cantidades y formulaciones bestiales que se han vuelto costumbre en el agro argentino. Lo hicieron echar de todos sus cargos, lo basurearon mediáticamente, le arruinaron la vida y contribuyeron decisivamente a su muerte muy prematura.

    Por algo a Monsanto la compró fácilmente la Bayer hace cosa de un mes. Una empresa de biociencias la fogonean sus científicos, no los abogados y trolls judiciales.

    Bioceres, en cambio, encuentra dificultades dentro de la propia administración pública para licenciar sus desarrollos para uso masivo.

    Son historias poco conocidas como éstas las que explican por qué quieren desmontar el CONICET. Durante buena parte de su existencia, fue uns institución que formaba recursos de excelencia en investigación pura, pero sin mayor repercusión sobre la producción económica argentina. Un fierrero puro y duro como El Petiso Conrado Varotto, creador de INVAP y luego de la CONAE, se indignaba de la cantidad de plata que la Argentina dedicaba a una institución que creaba egos y carreras, y hacía descubrimientos básicos que terminaban aplicándose afuera. Como es el caso concreto de los anticuerpos monoclonales co-desarrollados por Milstein y Köhl, Nobel de 1984, base de casi todas las terapias más novedosas de diagnóstico y tratamiento de enfermedades catastróficas, sean degenerativas, autoinmunes u oncológicas.

    Eso situación de academicismo y cientificismo relativamente estéril cambió con la llegada de Tulio Del Bono a la entonces Secretaría de Ciencia y Técnica. Desde ese momento, el CONICET se orientó de un modo muy jugado hacia la ciencia aplicada, la producción y la tecnología. Y esto en parte fue también obra de Barañao como ministro. Si hasta logró poner al CONICET en rumbo de colisión con la más poderosa empresa de biociencias del mundo, de paso y cañazo la propietaria de la genética de nuestro cultivo más importante.

    Y en el fondo, es lo que vuelve un enigma el hecho de que Barañao no se plante, se vaya con un portazo y denuncie la situación. Porque realmente, no hay otra salida. Es inútil quedarse a administrar el naufragio. Es terminar de quemar un prestigio bien ganado, y no poder defender a nadie, ni nada en concreto. Barañao en este gabinete de la “ceogarquía” trabaja de taparrabos, para ocultar lo que más vale no debe exhibirse.

    No pretendo analizar el contexto oracional en el que Barañao dijo lo que dijo. Fracamente no me interesa. Lo único que hago es repasar el contexto político en que decidió quedarse a ver en silencio cómo esta nueva plaga de aprendices de imbécil, semianalfabetos científicos y vendepatrias vocacionales va desarticulando algo maravilloso, que no entienden, que hasta donde logran entenderlo detestan, y que en buena parte fue obra de Barañao.

    El modernizador Ibarra se queda con las vacantes que las jubilaciones y muertes vayan creando en el CONICET. Qué moderno. Que cool. Qué alegría para Bayer.

    • Gracias por este comentario. Coincido con vos. Un portazo de Barañao es la única respuesta digna. Además que no dice ni mu sobre el cajoneo de la propuesta de Rafael Grossi a la presidencia de la OIEA.

    • Mariano T. dice:

      Ya te expliqué antes su sobrevaloración comercial (técnicamente son muy interesantes)de las transformaciones genéticas que mencionás. Para poder pasar la etapa regulatoria en todo el mundo, sobre todo Europa y China (imprescindible porque son compradores de los granos que se producirían) hace falta una torta de guita, que Bioceres(Grobocopatel), no tiene. Así que en algun momento tendrán que llegar a un acuerdo con alguna de las grandes compañías de biotecnología, que con las fusiones son cada vez menos. Hoy vale más haber pasado las regulaciones que la innovación en si misma.
      También es inexacto que Monsanto este comprando por su gen RR, con patente vencida. Esta cobrando por el stack RR”/Bt en soja, que es una patente en vigencia, y se introdujo acá hace 3 años.
      Por último, no creo que Carrasco haya tenido muchos inconvenientes. Su “hallazgo” fue usando al glifosato totalmente fuera de los límites de una exposición humana posible (salvo un intento de suicidio, o ni ahí). Todo bien hasta ahí, un descubrimiento interesante, pero después fue usado, voluntariamente, por todos los histéricos “ambientalistas” como si hubiese probado algo que nunca probó, y él se prestó a eso.
      A tal punto fue sacada (con su anuencia) su investigación de contexto por estos lugares, que en el resto del mundo no se la tuvo en cuenta, ni aún por los celosos europeos que tienen prohibido sembrar trasgénicos, y que le van hacer sudar la gota (y la billetera) gorda a Bioceres si pretende que los granos frutos de su investigación puedan ser exportados allá.

      • Capitán Yáñez dice:

        Don Mariano TN… suelo seguir sus comentarios -impregnados de economía neoclásica (en su vertiente agraria) cada vez más en desuso- con interés… pero este es particularmente confuso.
        ¿Podría aclarar… si no es mucho pedir?
        En lo que a mí respecta, al menos, Carrasco es un balneario yorugua y un gran jugador de fútbol igualmente yorugua.
        Resumiendo… ¿de qué joraca está hablando, don Mariano TN?

    • Marcelo Foti dice:

      Hola un par de comentarios ad-hoc de lo que cuenta tehagoescribir53.
      Respecto de Bioceres y Bio Sidus, se habían asociado para crear el polo agrobiotecnológico de Rosario, cuando ya estaba todo en marcha, Bio Sidus se retiró (lo sé, porque trabajé allí desde 1991 hasta el año 2012).
      Cuando lo de Andrés Carrasco, Lino Barañao fue uno de sus principales detractores.
      Respecto del tema del glifosato, lo verdaderamente peligroso de las formulaciones del producto, y que provocan los efectos más serios, son los coadyuvantes (sustancias excipientes que facilitan la administración y la permanencia del producto una vez fumigado).

      Saludos

      Marcelo Foti

  5. Luaro dice:

    Concuerdo en todo con lo tuyo tehagoescribir. No se puede agragar mucho a lo que has escrito.

  6. Ale dice:

    Como parte de una generación que hizo su postdoc afuera en el 2002 (como parte de un proceso casi natural en el área de ciencias duras) y que volvió hacia el 2006, las declaraciones de LB me cayeron como el c…. , Lo expresado por LB (hay un link para escuchar una entrevista radial en del Plata a Salvarezza) marca claramente una posición. No es para nada inocente esa declaración, suena igual al “se embarazan para tener AUH”. Pronto hará declaraciones al estilo Fraga “pensaron que podían equiparse y hacer trabajos de calidad”…Una reducción simplista de un entramado complejo como es el cientifico-tecnologico y educativo. Hay que recordar que pre 2001 y desde el inicio de la democracia CONICET otorgaba becas externas para formacion postdoctoral con el compromiso de volver…a pesar de que la carrera estaba cerrada! Un sinsentido absoluto! Las condiciones durante los gobiernos de NK-CFK cambiaron de manera rotunda la política de CyT, con sus aciertos (bastantes) y sus errores (que los hay, eh).

    Concuerdo con muchas de las cosas que marca el comentarista anterior. La verdad da pena que LB se rebaje a ese nivel, será que percibe otro “signo de los tiempos”? Incomprensible. Podría haber surfeado de una manera más decente (la hay?)…pero en algún momento la contradicción debía explotar. Sin embargo, a pesar de las diferencias entre los integrantes de la comunidad de CyT percibo que hemos cerrado filas, con distinta intensidad, a estas nefastas declaraciones y actitudes. Imposible estar de acuerdo con una reducción del % del PBI en CyT y al mismo tiempo propalar que el país va a crecer y ser un ejemplo de país “serio”. Esto les pesa aún a los gorilas….en cuanto a los recalcitrantes, hay un tema de clase y elitismo.

    Saludos Abel y te felicito por el blog. Es realmente excelente.

  7. Capitán Yáñez dice:

    La vieja disyuntiva de “¿lo hacemos acá o lo compramos hecho?” es parte de la grieta e incluye, claro, a “la ciencia”. Las repatriaciones de investigadores del kirchnerismo fueron la contraparte del célebre “¡que los investigadores se vayan a lavar los platos”! del infame Cavallo, y tal vez uno de los mayores logros del tandem Néstor – Cristina, muy en línea con la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (luego CONICET) del “primer peronismo”. Pues que sí: al CONICET lo creó el peronismo, “alpargatas sí libros no” mediante.
    A esta altura del partido hasta parece ridículo discutir si la ciencia debe hacerse acá o comprarla hecha… siendo que, según las sacrosantas “leyes del mercado”, es el producto más caro e imprescindible. Y, por si éso fuera poco, el que marca la línea divisoria entre los “paises serios” y los que no lo son. Pero, en fin…
    Todo esto más allá de las aberraciones de nuestra “comunidad científica”, que las tiene y en no pocos casos se hacen notables en doctos francamente repugnantes. Pero aún así es preferible tenerlos a no tenerlos: son “nuestros” hijos de puta y hay que aguantárselos… en definitiva, lo de un docto demasiado pagado de sí mismo es una anécdota y cosas mucho peores vemos todos los santos días en la caja boba (también (a) “telebasura”).
    Y lo de Barañao es excelente: en un extremo está la inhibición de la investigación, con potenciales investigadores obligados al exilio o lavando platos… y en el otro una “cienciocracia” encerrada en una burbuja y adueñándose del conocimiento a la manera de los escolásticos medievales. No está expulsando gente, impulsa una dinámica que en materia científica es altamente saludable y evita la formación de una casta de “sabios” por debajo de la cual se amontonan los “aspirantes a…” peleándose entre ellos no por “saber más” sino por acceder a la casta “sabiendo más de lo mismo” cuando alguno de los “genios” se digne jubilarse o se muera. Esto también es nocivo, pues el motor del científico debe ser aquello de “sólo sé que no sé nada” y ningún mejor acicate que sacarlo de “su” laboratorio y mandarlo al “mundo real”.
    Al ministro pueden criticársele muchas cosas, pero la pintura de ese cuadro, en particular, es irreprochable.

  8. Vincent Vega dice:

    Abel,
    Coincido con Esther en que habría que ver qué dijo Barañao antes y después de ese fragmento. Por lo que parece, sus palabras están orientadas a discutir un problema que tiene nuestro sistema científico (no tecnológico), que es la fuerte tendencia al “imbreeding”, donde las temáticas se repiten de “padres” a “hijos” que se quedan “en casa”. A pesar de ciertas islas de excelencia en contados laboratorios de nuestro país (no hablo de institutos, sólo de algunos grupos puntuales), en su gran mayoría se siguen las tendencias mundiales (léase, de moda en el Primer Mundo). Esto tiene implicancias en poder publicar en revistas de alto impacto, cosa que sólo se logra con resultados nuevos, no con conocimientos incrementales. Los grupos que no se actualizan, vía la experiencia de investigadores jóvenes en otros lugares, caen en la obsolescencia.
    Por otro lado, la investigación científica es esencialmente una práctica creativa. La experiencia en lugares donde hasta el sentido común es diferente, enriquece al futuro investigador joven, que vuelca luego esos saberes y miradas diferentes a su vuelta a la Patria. Esto debiera ser parte de las políticas de los grupos de investigación establecidos, esto es, enviar a sus jóvenes a complementar su preparación afuera, como forma de enriquecerlos intelectualmente.
    Coincido con Barañao que se está dando un fenómeno de “rebalse”, donde jóvenes recientemente doctorados piden becas de posdoctorado o ingresos a carrera en su mismo laboratorio o un grupo colaborador próximo. Claramente esto es pernicioso incluso para la sustentabilidad futura de esos laboratorios.

    Por supuesto que hay que discutir mucho sobre el sistema actual, donde las prácticas cientificistas campean, y las evaluaciones cabalgan sobre el número de “papers”. Y sobre la cuestión de la investigación aplicada, en la que existen profundas lagunas y muy poca gente trabajando en ellas. Y además y sin dudas, el problema principal es esencialmente el presupuesto.

  9. Marcelo dice:

    Sinceramente me cuesta trabajo creer que alguien como el ministro nos quiera vender que se puede separar la ciencia de la política, o lo que es lo mismo, la política de producción científica de la política como acción distributiva del poder.
    Ojo con errar el viscachazo, porque el ministro no se equivocó.
    El ministro asumió una posición política -que es ésta- y guste o no, es la suya.
    Por tanto, y en mi opinión, ni hay divorcio entre una concepción elitista, oligárquica y antinacional de la política y el vaciamiento de las instituciones de producción científica de la Argentina, ni el ministro entra en contradicciones.
    Definió donde debía posicionarse políticamente el 10 de Diciembre y aceptó las reglas, ya que definir quien acumula y a quien se le saca es -precisamente- la esencia de la política. En ese sentido, el ministro sabía perfectamente qué el Pijuí de Tandil y sus cortesanos jamás financiarían ciencia básica.
    El ministro no “…debería” ni “…tendría” que hacer nada más que lo que hace. La gente cambia.
    Pedraza le paro el país a Videla y terminó parando los trenes con Menem y el chango este fue un luchador y constructor de grandes cosas, pero ahora es cómplice del vaciamiento en curso, igual que los diputados y senadores del chico de Tigre y los Barones de Bossio.
    Ni más ni menos..

    • coincido con esto que salió en el pájaro rojo.
      CIENCIA – PRESUPUESTO / Científico argentino en Francia cruza a Lino Barañao y su “fomentar que la gente se vaya”

      pero fundamentalmente con la idea central de este artículo, del que va volanta y link.

      http://feedproxy.google.com/~r/blogspot/LDPbVf/~3/P9D4SJd9nO4/computers-for-everyone-houve-uma-falha.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email

      Em 1965, uma obscura revista de história em quadrinhos inglesa para crianças e jovens chamada “Eagle” publicou um artigo intitulado “Computers For Everyone”. O texto previa com assombrosa exatidão o surgimento dos motores de busca na Internet para os anos 1990 e serviços análogos aos atuais Netflix, Kindle e Skype. Isso, cinco anos antes da pré-história da moderna Internet, a Arpanet em 1969. O que espanta é que foram profecias bem diferentes daquelas famosas de escritores como Júlio Verne ou H.G. Wells: em pleno mundo analógico dos anos 1960, o artigo previa gadgets digitais como a Internet das Coisas. Apenas boa futurologia? Ou haveria uma outra narrativa para a história da ciência e tecnologia? Todas as invenções que irão estruturar o futuro já foram descobertas e patenteadas. Elas são “desovadas” aos poucos, de acordo com necessidades estratégicas de mercado, políticas ou militares. Poderiam assombrosas visões do futuro como essas publicadas em um comic book isolado ser uma falha na Matrix? Um verdadeiro déjà-vu?

  10. Esther dice:

    Prometí regresar, pero ¿qué puedo agregar a lo ya comentado? Nada relevante. Sintetizaré, entonces: con este gobierno el sistema académico-científico-tecnológico sólo puede retroceder, y se sabía que así sucedería.

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