Argentina Nuclear, 2016 – XX

Retomo la saga. En este capítulo, comenzamos con un tema fascinante para los argentinos: Qué estaba haciendo, en ingeniería nuclear, el Brasil.

¿Qué hizo el resto de la región?

angra

A la izquierda, las centrales brasileñas Angra I y II, o cómo un paraíso paisajístico se volvió un infierno político para el Programa Nuclear de nuestros vecinos.

 

Para la época en que aquí se tomó la decisión de Atucha I, en Brasil, la propuesta de Westinghouse para la central de Angra I venía avanzando viento en popa contra las de otros cinco oferentes. Ganó en 1971, 5 años después que aquí, en un final cuello a cuello en que, vista la acción desde el palco, parecía destinada triunfar por una cabeza la oferta canadiense, pero… Überraschung!, ganó la alemana. Esa historia, después.

En Brasil algún diablo metió la cola en Angra 1, y en las que siguieron. Construida en 14 años en lugar de 5, comisionada y operando desde 1985, Angra 1 tenía tantas salidas de servicio por desperfectos que su factor de disponibilidad entre 1986 y 1994 fue de apenas el 55%. Era un aparato nuevo y de marca: tendría que haber estado bien arriba del 90%.

Durante 8 años, la operadora Eletrobras y la constructora Westinghouse se echaron mutuamente la culpa, mientras los cariocas, siempre listos para la cargada, apodaron el fierro “A Vagalume” (la luciérnaga), porque se prendía… y apagaba. A partir del ’94, se logró aumentar la disponibilidad al 71%, lo que sigue siendo poco para una PWR de esa marca y antigüedad. Pero las cosas se empiojaron aún más.

Brasil se había coordinado diplomáticamente siempre, en forma bastante reservada “ma non troppo” con la Argentina. En lo nuclear, éramos competidores tecnológicos pero socios diplomáticos a rajatabla. Nos cubríamos las espaldas el uno al otro: éramos los dos chicos díscolos de la región que se negaban a firmar el Tratado de No Proliferación (TNP) de 1968 por considerarlo muy lesivo para nuestras respectivas autonomías tecnológicas, que lo era. Y sigue siendo.

Más allá de que desde 1964 en Brasil gobernaran los militares, y no pensaban irse rápido, las clases dirigentes locales veían con simpatía todo lo que sigue, y que es muy difícil de hacer si uno firmó el TNP:

  • Enriquecer uranio, al 3 o 4% para sus centrales, y a valores superiores (terminó siendo 20%) para motorizar un submarino atómico,
  • La eventual construcción de un reactor plutonígeno,
  • El reprocesamiento del combustible de dicho reactor para extraer plutonio, usarlo en una bomba, y testear ésta bajo tierra, “con fines de ingeniería” (apertura de puertos, canales y otros grandes movimientos de tierra). Eso último, como discurso para la tribuna.

En esto de la “geoingeniería extrema”, países como Brasil y la India se amparaban en la propuesta del programa “Ploughshares” de la USCEA, la Comisión de Energía Atómica de los EEUU. Su director era Glenn Seaborg, premio Nobel de química en 1951 por la identificación de 11 elementos artificiales más pesados que el uranio. Seaborg ofrecía amablemente dar este servicio a países en desarrollo, obviamente usando bombas estadounidenses. For a fee, of course.

Sucesor de Humberto Castelo Branco, el siguiente presidente militar Artur Da Costa e Silva tomó la idea prestada, obrigado, seu Glenn, sólo que prefería llevarla a cabo con artefactos propios. Y rebautizar las bombas como “cosas que explotan”, para no alarmar. Eso, dicho en el hermetismo habitual del Consejo de Seguridad Nacional, se publicó curiosamente sin censura: en suma, nuestros vecinos iban por todo, y lo decían en primera plana y horario central.

Quihillalt y la muchachada nuclear criolla se encogieron, pragmáticos, de hombros: “Veamos hasta dónde los dejan llegar, y luego, si hace falta, los alcanzamos caminando”. Pero los vecinos no llegaron lejos. Y es que las relaciones carnales de Brasilia con Washington, tórridas hasta entonces, se pusieron criogénicas.

Brasil ocupa la mitad de Sudamérica y limita con 10 estados: nació imperio antes de ser república, y no se olvida. Por nuestra mesura, al lado de ellos, éramos Heidy, pero una Heidy bastante realista. El problema es que Heidy sabía “bocha” no sólo de física pero también  de ingeniería nuclear, y de la interacción conocimiento e industria. Nuestros vecinos son tremendos ingenieros, pero la ingenería nuclear es otra cosa. Y si tienen menos kilometraje en ella es en parte por su costumbre de comprar “llave en mano” y a lo grande.

Ya desde arranques del período militar brasileño, en 1964, los sucesivos presidentes-generales hicieron saber a Buenos Aires que verían con simpatía que hubiera intercambios “colaborativos” de tecnología nuclear, en los que obviamente seríamos más dadores que receptores. Dado que los nuevos ricos de Sudamérica eran más ellos que nosotros, por industria y por PBI, nos habría convenido. Creo que entonces ambos países perdimos una oportunidad enorme de ser mejores vecinos y mejores países.

Pero nuestros militares no quisieron saber nada de transferir know-how argento hasta tanto no se negociara el uso compartido del Paraná y el Uruguay, cuyas altas cuencas los brasileños venían represando sin preguntar, y a velocidad de escape. Creo que se les escapó aquella máxima de John F. Kennedy: “Nunca negocies con miedo, pero nunca tengas miedo de negociar”.

Quienes hoy combatimos exitosamente las canas mediante la calvicie, recordamos que en nuestras hirsutas mocedades el tema de los ríos Paraná y Uruguay generaba espanto en el planeta Generalato Argentino. Si Brasil en una sequía histórica cerraba todas esas compuertas para “encanutar” agua turbinable, ¿qué iba a quedar para las entonces futuras hidro de Salto Grande, sobre el Uruguay, y Yacyretá sobre el Paraná? Nos podían apagar la luz.

Peor aún, si en inundación histórica Brasil abría todas esas compuertas de golpe, ¿qué iba a quedar de Posadas, Corrientes, Rosario o Buenos Aires, cuando llegara el frente de inundación? Se hablaba de 11 metros de agua al pie del Obelisco, lo que demuestra un conocimiento bastante precario en hidrología. Con semejante arma, nos podían chantajear de aquí a la Luna, decían.

8 respuestas a Argentina Nuclear, 2016 – XX

  1. Alcides Acevedo dice:

    De vuelta… lecturas de la realidad política regional propias de la era de la colonia.

    Para Brasil no somos rival, todos sus “desarrollos” en tecnologías críticas apuntan a su condición de “sub-potencia” a nivel global, y también a eso se debe que no hayan podido avanzar a un paso más vertiginoso: no tienen bandera blanca.

    ¿Qué pasó con su programa espacial? luego de un sospechoso accidente que mató a decenas de personas se encuentra virtualmente paralizado, siguen adelante en cambio con el submarino nuclear del cual ya tienen hace años el rector en gateras… paso a paso.

    De vuelta: el desarrollo nuclear argentino respondía a una lógica propia de la guerra fría que hace décadas cambió, de ahí nuestro “estancamiento”, Brasil (con sus idas y vueltas) sigue adelante en función de su peso específico en el cuadro global, si lo piensan así van a ver como todo cierra.

  2. chofer fantasma dice:

    Alguna vez Camilión, embajador durante el proceso, contó que le venían a transmitir altos mandos militares que si Brasil no paraba el llenado de Corpus iban a bombardear la presa…
    En manos de estos sagaces estrategas estuvimos, no es de extrañar que no hayamos llevado a buen puerto casi nada de lo encarado.
    Es muy interesante el relato de Don Arias. Creo que las centrales nucleares son muy interesantes también, y que deberíamos imaginar un relato donde dichas centrales encajen: Habría que quitarles su aura de generadoras de residuos peligrosos e inmortales, su aroma de volcanes en potencia que pueden entrar en erupción cuando falle cualquier sistema y su imagen de generadoras de Plutonio usable para bombas. De paso, con nuestra seria dificultad de hacer cosas grandes, sería muy apropiado que busquemos un módulo de potencia más cercano a lo realizable sin un préstamo chino.

    • Norberto dice:

      Es indudable que deberíamos culminar el desarrollo y empezar la producción de las CAREM, y tenerlas generando donde sea necesario, pero no por eso negar lo obvio, 1000MW en estos momentos es un 3% aproximadamente de la capacidad instalada, y un aumento del consumo en esa dimensión equivale normalmente a entre 4 y 5 puntos de incremento del PBI, pero claro eso deberá ser para la vuelta, porque según los criterios actuales, es necesario que sobre sin invertir para poder exportar el excedente, en estos meses y en correlación con la baja real del PBI, ha disminuido en forma notable el consumo, y lo que es peor, el industrial que cayó más del 5% en el último informe mensual.
      La energía es crecimiento, y con un Gobierno adecuado que sepa invertir, subsidios, implica desarrollo.
      Nunca menos y abrazos

      • victorlustig dice:

        y dale con los subsidios, Norberto, eso fue lo mas nocivo y lo mejor, lo mas nocivo, por la plata que gastamos inutimente, lo mejor, les exploto en la cara y fue lo que termino la experiencia
        todavia me debe la explicacion de los subsidios usando la informacion de origen de OCDE, de la cual OETEC pongale qu e no leyo, digo barrabasadas a mansalva, copiadas del FMI que si puso el origen de datos, sea honesto.
        Repetir una mentira no la hace verdad, disculpe Abel, pero los zelotes son insoportables, casi tanto como los largos comentarios de Silenoz, que, curiosamente en este tema se llamo a silencio…., probablemente por que conozca los datos de OCDE

      • Norberto dice:

        Solo Ud ve mentiras en datos duros de los organismos internacionales, y cuando hace eso no me molesto en contestarle, porque con su negacionismo absurdo no vale la pena siquiera discutir.
        Por otra parte y gracias a las medidas tomadas por este Gobierno se ha hecho evidente que los subsidios contribuyeron a que se duplicase el PBI industrial y en gran parte el aumento de producciones agropecuarias como lo demuestran las dificultades que está atravesando la producción avícola por dar solo un ejemplo.
        Nunca menos y abrazos

      • victorlustig dice:

        Norberto
        se lo voy a repetir por enesima vez, la definicion de subsidios de OCDE indica que es diferente para cada pais y de ahi las cifras que saca el FMI y de ahi las que saca OETEC.

        Vaya a las fuentes, como a Ud le gusta tanto decir, salvo en este caso, alguna vez le puse el link, busquelo

        Ahora bien, FMI aclara la fuente de datos para permitir ver esas cosas, OETEC a veces dice FMI a veces no lo dice, Ud tampoco, pero Ud no es especialista, puede disculparse su error, las primeras veces.

        Con lo cual, para poder comparar peras con peras debe desagregarse la calidad de los subsidios pais por pais, por citarle por enesima vez, algunos ponen como subsidio el costo de decomissioning de centrales nucleares, aca no, otros lo de I+D de eolica y solar, aca no y asi siguiendo, vaya a la pagina de OCDE y lo vera

        Por eso, citar una mentira 100 veces no la hace verdad, es goebbeliano, lo es triste que se lo tenga que decir una y otra vez

    • victorlustig dice:

      amen chofer

      Daniel, un libro se impone, y, hay tanta historia con la mafia fuelolistica, agreguele la hidro, las malas lenguas dicen que las estadisticas niveopluviales fueron digamos ajustadas para que Chocon y etc pudiera existir

  3. […] con su proyecto nuclear (y sus desventuras con la Siemens). Espero que no se hayan perdido el XX, que cuenta porqué no pudieron coordinarse con el […]

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