La economía de los gobiernos radicales

yrigoyen

No es el material habitual del blog. Ni es tema de moda en la discusión política actual, por cierto (Aunque Jorge Asís dice, con algunos argumentos, que este es el Tercer Gobierno Radical, la política económica es bien PRO).

Pero este artículo de mi amigo Fernando Del Corro es uno de los mejores suyos. No cae en la tentación de mostrar erudición histórica gratuita (que la tiene) y, aunque un poco largo para un posteo, resume bien que pasó con la economía argentina en los últimos 100 años, cuando gobernó la UCR.

Creo que es de interés, ahora que el proyecto oficialista quiere retenerlos, y el proyecto opositor en ciernes trata de sumar algo ahí. Y sirve para dar una idea de nuestra historia. No les va a interesar a los que prefieren los relatos en blanco y negro. Pero esos lectores no me interesan a mí.

“Desde el 12 de octubre de 1916 a la fecha han transcurrido 100 años durante los cuales la Unión Cívica Radical (UCR) ejerció la Presidencia de la Nación, sola o como socia mayor o minoritaria, durante 45, con rótulos diferentes, a través de los cuáles implementó políticas económicas en muchos casos contradictorias.

Así se sucedieron las ideas económicas en la UCR desde la aparición del estado empresario e impulsor de las políticas sociales, con Marcelo Torcuato de Alvear; altamente controlador, con Agustín P. Justo, hasta otras contradictorias con aquellas y hasta divergentes dentro de una misma gestión.

A la circunstancia que Juan Hipólito Yrigoyen llegase a la jefatura del Estado en el marco de la reforma electoral impulsada por Roque Sáenz Peña e implementada por su sucesor Victorino de la Plaza, corresponde adicionar que la Argentina desde 1913 se encontraba afectada por una grave crisis económica que ese año puso fin a las dos décadas de gloria que siguieron al “Acuerdo Romero”.

Eso fue bajo la presidencia de Luis Sáenz Peña, cuando su ministro de Hacienda, Juan José Romero, resolviera el enorme endeudamiento generado a partir del empréstito de la Baring Brothers.

Hacia 1910 en Europa se inició una serie de conflictos bélicos conocidos como las “Guerras de los Balcanes” que desembocaron en la “Gran Guerra”, luego rebautizada como “Primera Guerra Mundial”.

Esos conflictos, ya en 1913, pusieron en graves problemas a algunos países de ese continente, en particular al entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, por lo que se debilitó enormemente el superávit comercial que la Argentina tenía con él y de esa manera se conmovió la economía nacional y generó un fuerte malestar.

Entre el freno de la llegada de capitales europeos y la merma de exportaciones el Producto Bruto Interno (PBI) argentino se desplomó en un 10,4% durante 1914, año de la muerte de Roque Sáenz Peña y su relevo por Victorino de la Plaza, para registrarse un pequeño repunte del 0,5% en 1915 y recaer un 2,9% en 1916, año de la primera victoria de la UCR y de Yrigoyen y una gran merma de 8,1% en 1917.

Estas sucesivas caídas del PBI argentino aceleraron las protestas que se desataron en 1919 con la “Semana Trágica” y en 1920 con la “Patagonia Trágica”, duramente reprimidas, al tiempo que se rompió relaciones con Rusia tras la Revolución Bolchevique.

El fin de la primera “Gran Guerra” permitió una recuperación de las exportaciones argentinas que pasaron de 916 millones de pesos en 1914 a $ 2.343 millones en 1919.

Pero el debilitamiento del Reino Unido dió lugar a la aparición de las inversiones procedentes de los Estados Unidos de América mediante la instalación de entidades financieras como el First National Bank of Boston (1917) e industrias automotrices como The Studebaker Company of America (1918), o de maquinaria eléctrica como Standard Electric Argentina (1919), y químico-farmacéutica como Merck, Sharp and Dohme (1919), entre muchas otras.

Así se fueron incrementado las operaciones de comercio internacional con un superávit declinante que se convirtió en déficit en 1921, por $ -178 millones, que se limitó a $ -31 millones en 1922 para rebrotar en 1923, primero de la gestión de Alvear a $ -221 millones lo que aceleró la toma de enérgicas decisiones implementadas por el ministro de Economía, Rafael Herrera Vegas, nacido en Venezuela, quién avanzó en activas políticas que generaron la creación de empresas del estado como el Frigorífico Nacional, luego denominado “Lisandro De la Torre”, para poner fin al control de firmas extranjeras del mercado de las carnes.

El propio presidente Alvear, a través de su ministro de Agricultura, Tomás Alberto Le Bretón, impulsó la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) apelando a un propulsor de la misma, el general ingeniero Enrique Mosconi quien ya en 1925, a pesar del rechazo del Congreso de la Nación a presupuestarle los fondos correspondientes, pudo inaugurar la Destilería de La Plata gracias al dinero que le fuese adelantado por el empresario Carlos Madariaga, amigo del primer mandatario, y cuya construcción se inició el 14 de enero de 1925.

La visión industrialista de esa gestión hizo que el Estado Nacional también creara la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba en 1927, de la que ya en 1928 salió a volar su primer producto y en el puerto de la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) instaló un astillero impulsado por el ministro de Marina, el almirante Manuel Domecq García, cuyo nombre luego le fue aplicado, para la fabricación de navíos y, entre otras cosas más, se llevó adelante el casi desconocido proyecto de energía mareomotriz, sobre el que se realizaron importantes estudios, abandonados tras el cambio de Gobierno.

En el sector privado hubo centenares de grandes inversiones extranjeras, entre las que pueden mencionarse la Compañía Burroughs de Máquinas Limitada, estadounidense (1924), de equipos y artefactos eléctricos; la automotriz estadounidense General Motors (1925); la metalúrgica estadounidense The Armco Internacional Company (1926); el laboratorio estadounidense Parke Davis (1926); y la estadounidense Colgate-Palmolive, de productos químicos y farmacéuticos (1927), entre las que también las hubo de los sectores financiero, comercial y de servicios.

En materia social fue importante la sanción de la Ley N° 11.289 mediante la que Alvear y Herrera Vegas crearon en 1923 el sistema nacional de jubilaciones, de carácter universal, que debió ser derogado en 1926 ante las huelgas desatadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) y los reclamos de la Unión Industrial Argentina (UIA) ya que ambas conducciones rechazaban la realización de aportes, tanto de empleados como de empleadores, para la sustentabilidad del fondo del que debían salir los pagos para los beneficiarios del sistema en un marco donde la distribución del ingreso tenía una equidad sin antecedentes.

El proteccionismo agrícola de los Estados Unidos afectó la economía argentina lo que motivó las protestas del gobierno de Alvear en el Congreso Panamericano de La Habana de 1928, y ello se agravó en 1929 a raíz de la crisis financiera mundial iniciada en 1929 en Nueva York.

Esto hizo que, en ese año, el presidente Yrigoyen -ya en su segundo mandato- firmase el Tratado D’Abernon con Gran Bretaña que no llegó a implementarse a raíz de su rechazo por el general José Félix Uriburu, presidente de facto tras el golpe de 1930, pero restablecido en 1933 mediante el “Tratado de Londres” (Pacto Roca-Runciman”), durante la presidencia del general Agustín Pedro Justo.

Una de las fracciones de la entonces dividida UCR fue la socia principal de la gestión Justo y manejó durante el primer año la economía del país a través del ministro Alberto Hueyo, quien implementó esquemas liberales luego abandonados al ser reemplazado por el socialista Federico Pinedo.

Fue Pinedo quien desarrolló las mayores políticas de intervención pública mediante la creación de medio centenar de organismos como el Banco Central de la República Argentina, la Junta Nacional de Carnes y la Junta Nacional de Granos entre muchos otros, además de implementar el Impuesto a las Ganancias.

Después, los radicales fueron socios de la gestión cívico-militar iniciada en 1955 cuando el ex socialista Eugenio Alberto Blanco ocupó la cartera económica, cosa que volvió a hacer bajo la presidencia de Arturo Umberto Illia, desde que este asumiese, en 1963, hasta su muerte, al año siguiente, cuando fuera reemplazado por Juan Carlos Pugliese.

En esta etapa fue que se registró un fuerte incremento del PBI del 10,3% en 1964 y del 9,1% en 1965 para desplomarse al año siguiente, el primero de la gestión golpista del general Juan Carlos Onganía.

Pero antes de la gestión Illia otra fracción de la UCR gobernó entre 1958 y 1963 bajo las presidencias de Arturo Frondizi, derrocado en 1962 y reemplazado por José María Guido, durante las cuales predominó una política de expansión de la actividad privada, sobre todo en el área hidrocarburífera -luego re-estatizada por Illia-, lo que generó fuertes conflictos sociales, como el cierre de ramales ferroviarios y la habilitación para la educación universitaria no estatal; resistencias sociales para cuya represión se estableció el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) al que se oponía su asesor Rogelio Julio Frigerio, padre del desarrollismo.

La UCR volvió al gobierno con Raúl Ricardo Alfonsín en 1983 quién a través de sus ministros del área y sus presidentes del BCRA aplicó diferentes políticas pasando de un esquema keynesiano durante la gestión de Bernardo Grinspun a una visión anti inflacionaria, con Juan Vital Sourrouille, basada en las ideas de los brasileros Persio Arida y André Lara Resende pero que fue derivando hacia alternativas confusas que desembocaron en un proceso privatizador, liderado por Rodolfo Héctor Terragno, que no logró concretarse pero que fue punto de arranque para el luego implementado por el presidente Carlos Saúl Menem.

Como socio mayor de una Alianza, que incluyó a sectores separados del Partido Justicialista, la UCR, liderada por Fernando De la Rúa, gobernó durante dos años a partir de 1999 manteniendo el esquema económico heredado de Menem e implementado por el ex ministro Domingo Cavallo, pero el agotamiento del sistema hizo que se desembocase en una fuerte crisis que llevó a la renuncia presidencial y su alejamiento de la gestión nacional hasta su actual retorno de la mano del gobierno del presidente Mauricio Macri como socio de la alianza Cambiemos, pero sin peso mayor en las decisiones económicas”.

9 respuestas a La economía de los gobiernos radicales

  1. Erkekjetter Silenoz dice:

    Mjmmm buen resumen

    Pero para seguir poniendo en perspectiva además, nuestra crónica restricción externa al respecto:
    PBI x cápita Argentina, Brasil y USA (1875-2014) [1]
    https://fbcdn-photos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xlp1/v/t1.0-0/s480x480/14671183_10154000639006868_4916271971790936689_n.jpg?oh=57636df4ebd4de1d1c0225a47b200652&oe=58625431&__gda__=1486335459_790d371cf3a18ba70f9e466445d5a252

    Y ya que andamos con citas:

    “a) en modelo agroexportador hay crecimiento fuerte, es innegable, aunque con tendencia hacia la desaceleración (por algo la pendiente se va volviendo cada vez más horizontal). La fase de mayor crecimiento es 1880-1889. Lógico: expandís la frontera productiva vía procesos como la “campaña del desierto” y crecés a lo loco, en un mundo (sobre todo, Inglaterra) que demanda mucho lo que producimos. La frontera sigue expandiéndose (a tasas menores) en décadas siguientes y, ya en ’20s está con ciertos límites. Por algo economistas de la propia elite como Alejandro Bunge señalaban las limitaciones del modelo agroexportador y sugerían diversificación hacia otros sectores (p. ej. industria), por vía del proteccionismo. El resto de la elite (y también partidos como el PS) se opuso.”

    Lo que sigue dedicado a la gorileada húmeda neo siervos de la gleba 2.0:
    “b) Argentina retoma el PBI per capita de 1929 entrando en los ’40 recién. Entre 1945-1975 la tendencia de crecimiento (pendiente de la recta) es prácticamente la misma que la de 1891-1929 (poco más del 2% anual). El peronismo claramente no fue el inicio de nuestra “decadencia”. De haber crecido entre 1975-2015 como lo hicimos entre 1945-75 hoy tendríamos el PBI per capita de países como Italia/España.”

    Para Ud. don Abel que no le gusta el blanco/negro (¿se refiere al otrora alfajor? ja ja…) década libre de populismo insustentable,fascistas y to’o eso

    “c) Aún más, entre 1964-74 (la llamada edad de oro de la industria argentina) aceleramos el crecimiento sensiblemente. De haber crecido entre 1975-2015 al modo de 64-74, hoy tendríamos PBI per capita igual o superior al de USA. 1964-74 tuvo una particularidad: no solo crecimos fuerte, sino que por primera y única vez en la historia argentina las exportaciones industriales crecieron más rápido que las importaciones industriales, minimizando las crónicas tendencias al déficit comercial. Lógicamente, como partíamos de exportaciones industriales muy bajas, seguíamos siendo deficitarios, pero de haberse mantenido la tendencia en el tiempo podríamos haber eliminado el déficit comercial industrial (de hecho, en 1974 lo habíamos eliminado en varias ramas como automotriz, maquinaria agrícola, maquinaria de oficina, textil, calzado o muebles; seguíamos siendo deficitarios en químicos y siderurgia, debido a que todavía se estaban gestando las inversiones en estas ramas, que verían la luz a fines de los ’70 y principios de los ’80).”

    Para los progres-liberales de izquierda (aka liberales NO conscientes, con fascismo poco reprimido y -algunos- con superyó “procesista”)
    “e) Para quienes creen que la intervención estatal es un cáncer para la actividad económica, que expliquen entonces la trayectoria brasileña entre 1930-1980, de fuerte dirigismo. La ISI brasileña fue mucho más dinámica que la argentina, en parte probablemente por disponer de un mercado interno mucho más grande que le permitió tener rendimientos crecientes a escala en mayor magnitud. Entre 1930-1980, Brasil es el país del mundo que más crece después de Japón, partiendo de una base muy baja lógicamente. El tránsito del desarrollismo a un entorno más market friendly desde los ’80 en adelante no tuvo buen resultado en materia económica. ….”

    Ahhh para la cra. ‘ña Bach que supone que los crecimientos keynesianos fueron debido a las guerras únicamente
    “f) Estados Unidos crece parejito a lo largo del tiempo, salvo por el período 1929-1947. La crisis del ’30 genera estragos en la economía norteamericana, que luego se recupera rápidamente a partir de 1933 gracias al New Deal. En 1939-1945 hay un nuevo impulso al crecimiento gracias a la motorización del complejo militar-estatal en el marco de la WWII. Cuando termina la guerra, la desmovilización del aparato industrial-militar implica una recesión fuerte en 1946-47. Luego sigue creciendo bastante parejo, con una tendencia similar a la anterior a 1930.

    Saludos

    [1]Tendencias de largo plazo de las economías de Argentina, Brasil y USA. – Daniel Schteingart: adelanto de un “paper” próximo a salir

    • Abel B. dice:

      Completamente de acuerdo, estimado. Ese “paper” de Schteingart apunta a ser un aporte valioso para la destrucción de un mito, el de la “decadencia argentina”, que se muestra muy resistente. Las doñas Rosas de ambos sexos, inclusive algunas con cultura literaria, se aferran a él.

      Sobre esto ya trabajó (también con las cifras de Maddison) Eugenio Díaz Bonilla en un artículo que cité aquí https://abelfer.wordpress.com/2016/03/26/el-mito-de-la-decadencia-argentina/ Asumo que su amigo conoce ese trabajo.

      (Una sugerencia, Sile: como empresario en la comunicación, me permito aconsejarle que su discurso económico, válido (y con el que en buena parte estoy de acuerdo; salvo en su excesiva, para mí, fe en la demanda), es más eficaz sino trata de imbéciles a los que no piensan como Ud.
      No me refiero a estas columnas de coments. Nadie que viene aquí no tiene ya un compromiso con alguna posición política. Y sus comentarios, cuando no se limita a bardear a otro, son interesantes. Últimamente sólo suprimo a los comentaristas que aburren).

      Abrazo

      • Erkekjetter Silenoz dice:

        Su sugerencias es bien apreciada por mi parte, y la conozco…. pero contra naturam…. Ud sabe es día a día…. y no olvido el Memento Mori…

        Ahhh.. en cuanto a la demanda y…… debo reconocer que soy un hombre de fe ¿quién no? y si no, el que esté libre que tire el primer zapatillazo o algo así ja ja….

        Saludos

      • Miguel dice:

        Buen consejo Abel, pero debo reconocer que sigo atento los comentarios de Sile que siempre generan alguna sonrisa pero fundamentalmente aprendizaje, felicitaciones de mi parte a los dos. Saludos para todos.

  2. maestro.
    sile, nunca antes leer de economía me resultó tan interesante y divertido.

    • Erkekjetter Silenoz dice:

      Le agradezco cra. y sí.. es la idea.. lo que pasa es que los que están del otro lado de la grieta no lo van a aceptar… los comprendo y quizás cuenten con alguna chance (remota) de tener razón ja ja..

      Saludos

  3. Buenísimo esto Abel. Gracias pero…no té vayas a olvidar de nuestro amor_lucha Atómicos, por favor. Abrazo fraterno

  4. Horacio dice:

    Quería aportar algo a este fragmento del eterno debate sobre las políticas económicas en Argentina. Un dato muy relevante, pero igualmente muy desconocido. En la década del 20′, la Bolsa de Comercio de Rosario era la que determinaba los precios de referencia de los principales productos agrícolas comerciados internacionalmente. Chicago, que desde hace tiempo ocupa ese lugar, seguía las cotizaciones de Rosario. Esa es una posición de privilegio que no es ocupada por un grupo de países prósperos y poderosos, sino por un solo país. Y no se relaciona únicamente con el prestigio o el “poder blando”, sino principalmente con los flujos de capital transnacionales (algo muy vinculado con todo el tema de las “inversiones extranjeras”) y con el valor de nuestra moneda (esto estrechamente ligado al permanente problema, muy político, de la inflación).
    Si hubo un momento de nuestra historia en que nos parecimos a un país “desarrollado” o “potencia”, fue en la década de 1920. Y no sólo en lo económico, también en lo diplomático. El ALCA no nació y quedó sepultado en 2005 en Mar del Plata. El de la unión aduanera continental ha sido un proyecto de largo plazo de Estados Unidos. Sólo que mientras 11 años atrás nos expusimos para salvaguardar intereses principalmente brasileños, entre 1889 y 1942 bloqueamos por interés propio, y con liderazgo en toda Latinoamérica, los proyectos geopolíticos norteamericanos.

    Respecto a las tasas de crecimiento de la economía argentina es interesante que un problema económico bien “criollo” (en cuanto a la teorización) como el de la restricción externa, aparece cuando Argentina intenta cambiar su matriz productiva. La cuestión está en que la industria, a pesar de la gran cantidad de recursos que le han sido redirigidos desde el Estado, siempre ha sido deficitaria (el único momento en que no lo fue, es durante la II Guerra, cuando colocábamos manufacturas en países limítrofes). Es decir, nuestro patrón de inserción comercial internacional siempre ha sido agrícola-exportador.

    Por último, la cuestión de la “decadencia argentina”, no se limita a lo económico. Entran en juego otras cuestiones, culturales y políticas, que refuerzan aún más esta percepción.

  5. Mariano T. dice:

    Ni Juan Sourrouille, ni Frenkel, ni Pugliese ni Jesus Rodriguez eran menos keynesianos que Bernardo Grinspun

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