Un 17 de octubre más

juanito-laguna

El mito fundacional del peronismo, una de las fechas símbolo de Argentina. Cuánto se escribió y se escribe. El año pasado, cuando se cumplieron 7 décadas, traté de resumir esa historia. Y mantengo lo que puse ahí. Pero nada iguala la poesía y la fuerza de un texto, muy citado, de Raúl Scalabrini Ortiz.

Voy a copiarlo acá, como mi homenaje al 17. Pero también porque marca lo esencial de lo que ha significado el peronismo. Una esencia que hoy falta. Lo comento después.

El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pingües, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón.

Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.

El río, cuando crece bajo el empuje del sudeste, disgrega su enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajíos con meandros improvisados sobre la arena, en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal. Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando.

Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón.”

Con un lenguaje que hoy ya no se usa, Scalabrini habla de un hecho concreto y decisivo: Una parte del pueblo argentino empezó a través del peronismo a ser protagonista de lo que había estado apartada: del consumo, del poder político, de los derechos. Una Argentina moderna y diversa, para su tiempo, donde estaba el Jockey Club, la Cámara de Comercio y el Círculo Militar, pero también la revista Sur, los comités radicales y las bibliotecas socialistas, debió hacer lugar a una realidad nueva, que estaba… en el subsuelo, para usar la expresión que él acuñó.

El peronismo hizo también grandes cambios en la estructura productiva, y en el Estado. Y los siguió haciendo, para bien y para mal, en las oportunidades que volvió al gobierno en las décadas siguientes, hasta ahora. Pero fue esa transformación social de sus años fundadores la que cambió la Argentina en forma irreversible.

El peronismo siguió incorporando / enamorando a otras generaciones de argentinos. Una razón para sentirnos orgullosos de nuestra identidad, por todas las macanas que hemos hecho. A fines de los ´60 y comienzos de los ´70, y nuevamente en los años kirchneristas, sectores de las numerosas y también diversas clases medias, mayoritariamente jóvenes, trajeron códigos y sueños distintos.

Pero me pregunto, y les pregunto, si ahora no hay una cantidad muy grande de argentinos que están afuera, en otro subsuelo, aún más profundo que el de antes del ´45. Si incorporarlos -no solamente ayudarlos, o militar entre ellos-, lograr que sean protagonistas de su propio destino, no es la transformación hoy pendiente.

35 respuestas a Un 17 de octubre más

  1. Norberto dice:

    Es poco lo que se puede agregar, solo un Viva Perón Carajo que sale del alma.
    Nunca menos y abrazos

  2. Daniel Eduardo Arias dice:

    Más de 6 décadas de errores y horrores multiplicaron la diversidad del “sub-subsuelo” de la patria a un grado que Scalabrini no podría haber imaginado.

    El combo de desocupación estructural transgeneracional y de colapso de la educación pública configuran otro país, con un lumpen-proletariado enorme. El país del ’45 parecía Suecia al lado del actual.

    El lumpenaje ha sido utilizado para la represión de laburantes rebeldes en blanco y en negro, para el control territorial a través de barras bravas y clubes, para la trata y la falopa, y otras decenas de negocios muy prósperos que ponen una y otra vez al estado al borde de la disolución, a veces simplemente sustituyéndolo. Más escuelas y viviendas populares creó el narco Escobar Gaviria que la burguesía colombiana, una de las poco que creo más imbéciles y perversas que la nuestra.

    Los esfuerzos por integrarse y organizarse de los propios expulsados del sistema son resistidos a lo bestia: ver el caso de Milagros Sala. El sistema económico actual, tan lleno de deuda a pagar por el ciudadano de a pie y de pactos de libre comercio para crear trabajo semiesclavo doméstico y transfronteras, exige que la exclusión aumente y todo empeore.

    Los ricos ahora viven en búnkeres parquizados, se educan en colegios y universidades que parecen tapperwares para la mente, circulan con guardaespaldas y dedican cada vez más plata para aislarse de los daños que viven provocando y provocan viviendo.

    Las guerras civiles de baja intensidad y duración indefinida se han vuelto un modo respetable de gobierno en Sudacaland. México y Colombia emiten deuda a bajo interés y con buena puntuación de las calificadoras de riesgo, aunque son estados profundamente intervenidos por EEUU, el narco, los paramilitares y otros poderes, sin siquiera unidad territorial.

    Ése es el modelo. El estallido social eterno, y de algún modo, controlado.

    ¿Quién o quiénes pueden tener interés en desmontar una máquina tan bien articulada, autosostenida y además apuntalada desde afuera? ¿Qué partido puede garantizar 4 décadas seguidas de educación estatal a rajatabla y creación de empleo? ¿Quiénes serán sus dirigentes, quiénes sus seguidores?

    ¿Existirán?

    Son preguntas que me hago y no logro contestarme.

    Finalmente, el 17 de Octubre aquí, o hace menos tiempo, el triunfo electoral de los Tupas en Uruguay, valen por lo que realmente son: la voluntad de ciertos países de integrarse y seguir existiendo como estados-nación. En lugar de sobrepasar el punto de estallido, y volverse narcolandias, estados zombi, infiernos en la Tierra.

    Seguir siendo un estado nación medianamente integrado, aceptablemente justo. Con todo lo difícil que resulta eso en este nuevo escenario mundial e interno.

    • Rogelio dice:

      Abel, Daniel:

      Quizás el desafío que hoy tenemos por delante consista en desarrollar audacia e imaginación suficientes para encarar experiencias y proyectos en los que los habitantes de la “distraída república sojo-financiera” tengan ocasión de reconocerse como socios recíprocos con los actores de la “aristocracia nuclear”.

      Quizás las cosas hayan madurado y los prejuicios haya quedado atrás tanto como para intentarlo.

      Saludos

      • Capitán Yáñez dice:

        Totalmente de acuerdo, mi estimado. Eso si: primero habrá que deshacerse de miserables energúmenos como el gobernador Urtubey de Macedo, capaz de usar un chico dawn para hacerle el juego al Reverendísimo con el asunto del “voto electrónico”, que viene a ser, en criollo…: “¿ven? ¡hasta un mogólico puede!”. Urtubey de Macedo, además de un hijoputa, es sojero, claro está.

      • Rogelio dice:

        Querido Capitán, ignoro por qué viene a encender acá una vela de otro entierro.

        Lo saludo con mis respetos y afecto de siempre

      • Juan el Bautismo dice:

        ponga orden Abel, que no se ofenda a compañeros urtubistas

      • Capitán Yáñez dice:

        Pues a fin de no hablar al cuete… ¿quién se supone que habrá de materializar el loable intento que usted propone y yo comparto? ¿Usted…yo? No lo creo. Podemos hacer un poquito de fuerza nomas. El gobernador Urtubey de Macedo, en cambio, ya se anotó en la carrera para 2019, no lo olvide. Y entre barbaridades y vanalidades se lo ve muy satisfecho con el vigente modelo “bicicleta financiera, soja… ¡y good show!”, opuesto, huelga aclararlo, a la sociedad de la que hablamos.
        Ya ve: las velas son para alumbrar el futuro… que para menesteres tales como entierros alcanza con la luz del sol.

      • Rogelio dice:

        Apreciado Yañez:

        Para no quedar atrapados en una maraña de confusiones, tal vez sea útil que usted nos cuente cuál es “el loable intento” que yo propongo y usted comparte.

        Lo ayudo haciendo notar que en mi comentario original…
        1) lo que intento es promover el diálogo en el seno del blog sin trivializar la pregunta de Arias;
        2) que no tiene que nada que ver con Urtubey: no acabo de darme cuenta cómo apareció por acá y en lo que de mi depende está fuera del juego;
        3) que las categorías “distraída república sojo-financiera” y “aristocracia nuclear” no son de mi cosecha sino que fueron usadas por Daniel Arias – con sentido específico – en la serie “Argentina Nuclear” de la que es autor (relea por favor, hasta ahora van apenas 19 capítulos);
        4) que en su comentario a éste mismo posteo sobre el 17 de octubre, Arias se pregunta:
        “¿Qué partido puede garantizar 4 décadas seguidas de educación estatal a rajatabla y creación de empleo?
        ¿Quiénes serán sus dirigentes, quiénes sus seguidores?”
        ;
        5) que no olvide que Daniel Arias declara ser “sabatiano” pero es evidente que se ha olvidado del Triángulo de Sábato y cree que la estrategia es “la tecnología” en sí misma, disociada de sus factores y de sus productos, con lo cual la rebaja a mero fetiche.
        He visto con sorpresa que en este criterio lo acompaña Abel a quien suponía inmunizado contra ese tipo de eruptivas (vea el próximo posteo “Argentina Nuclear, 2016 – XIX“).

        Saludos
        PS: Para una elocuente y lograda presentación del “Triángulo de Sábato” (click al enlace anterior) tal como fue recreado e interpretado en 2004 en el “Encuentro de Universidades” realizado en Cali, Colombia

      • Capitán Yáñez dice:

        Ay Rogelio… señor mío, terminemos con esto porque parecemos dos adolescentes caprichosos (por no decir dos viejos chotos).
        Hablamos de la sociedad entre esas “dos categorías” (sea quien sea el mentor), sociedad que considero imprescindible en nuestra anhelada comunidad organizada. Si la “aristocracia” ha de ser reducida a “proletariado” pues que lo sea, pero de lo “nuclear” la tal comunidad no puede privarse.
        Y como no me gustan los comentarios in abstracto, empiezo por ponerle nombres propios a potenciales “dirigentes y seguidores”.
        Coincido plenamente con lo del fetichismo tecnológico. De eso si que ha de prescindir la comunidad organizada.
        Abrazo peronista.

      • Rogelio dice:

        Estimado Capitán, cada uno es tan libre de retirarse como fue libre para entrar, sin que hacerlo se interprete como capricho.

        En mi caso, atender sus inquietudes fue una buena oportunidad para poner en blanco sobre negro observaciones que hice desde el inicio de la serie “Argentina Nuclear” que Abel pauta y modera con su reconocida ecuanimidad.

        Quizás sea por eso que desde mi lado de la pantalla y del diálogo, la apariencia no resulte tan patética como la que usted describe.

        Saludos

  3. Capitán Yáñez dice:

    ¡Feliz 17 cumpas!

  4. luis a los 95 años dice:

    Yo había asistido al discurso de Perón del 10 de octubre del 45, en la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde la calle Perú donde nos habíamos concentrado como más de 3.000 personas (lo que constituía para entonces, un verdadero escándalo). Un amigo de Banfield, el vasco Aramendi, me había interesado en este extraño Coronel y ambos decidimos salir de Imperial, una empresa vinculada a minas de Fiambalá donde trabajábamos, para escuchar qué tenía que decir ese personaje. Quedé electrizado (supongo que también los milicos que lo escucharon y encanaron rápidamente). El discurso del 10/10 trataba del Decreto (no podía ser una ley, las instituciones condicionadas) que Perón trataba de impulsar para las Asociaciones Profesionales y el Estatuto del Peón. Así que cuando fue confinado a Martín García (yo había dejado Imperial para entrar a Envases Tubulares de la calle Centenera, justito esa semana), nos juntamos tras el almuerzo con unos pocos operarios (yo era administrativo) y nos fuimos en el colectivo 7, bajando en Congreso. Y así, por Avenida de Mayo, llegamos a la plaza, ubicándonos entre las 2 fuentes, viendo cómo llegaban impresionantes columnas desde Beriso, Ensenada, Avellaneda, Quilmes, que eran por lejos las más numerosas. En el camino ya nos habíamos topado con las columnas de Tacuara, que tal su costumbre, iban galopando casi, anunciándose: ¡Tacuara!¡Tacuara!, a lo que la gente abría preventivo y urgente paso porque los sabíamos algo más que decididos.
    Nada nos prepararía para lo que vimos, para lo que sentimos. Y menos, para el final del día.
    ¿Qué decir de la plaza? Todo era improvisación. Nadie nos llevó de la mano. Ningún político de entonces apareció frente al público (por lo menos, durante el tiempo de expectación y reunión durante el cual yo estuve allí). Había llegado a la una de la tarde y regresé a mi casa a las diez de la noche. La gran mayoría de los concurrentes, no tenían más que afiches con la foto de Perón, ni siquiera identificación por barrios. A diferencia de los de zona sur que sí venían más estructurados. No se mencionaban nombres de líderes ni de punteros. La única palabra… Perón. Lo más impresionante era el sonido de la gente: lo más parecido a una hinchada gigante de fútbol. Esa clase de tronar. No había informaciones actualizadas sino aquello con lo que habíamos salido a la calle: lo dicho por Radio Colonia, Uruguay. Suficiente para nosotros. Porque nada trascendía, tal como hoy pasa. Crítica era el Clarín de la actualidad, favorable a radicales y socialistas y muy protegido por los conservadores.
    Cuando yo volvía por Avenida de Mayo, a la tardecita – no quedé como otros esperando las noticias últimas en la plaza – , nos topamos con los rastros de sangre de Darwin Passaponti, el muchachito ultimado en fuego cruzado desde Palacio Barolo y el diario Crítica; esparcidas en el piso había esquirlas mínimas de mármol y baldosas, producto del tiroteo. Que no había terminado entonces, sino que seguía. De hecho, me pasó a un metro una bala. Años después, me contó un compañero de redacción de Democracia, César Caminos, quien había sido a su vez Jefe de Redacción de Crítica durante ese 17/10, que efectivamente los disparos fueron fuego cruzado: esencialmente, desde lo alto del Palacio Barolo y luego desde la mucho más baja terraza de Crítica. A mi pregunta insistente, años después, sobre quiénes habían sido los autores del ataque, me dijo “tipos de la pesada” (lo que desmiente el mito de época de que fueron “marxistas” escondidos en Crítica; vamos, si Botana era un Zar periodístico en aquellos tiempos y un telefonazo suyo convocaba a policías y bomberos en dos segundos; la izquierda, claramente, no fue responsable de esos ataques). Fue Caminos, según él, quien bautizó como descamisados a los manifestantes, recordando a los sans-culotte franceses.
    Como sea, había al lado de la mancha de sangre de Darwin, compañeros de Tacuara que quedaron para explicar a quien quisiera oír acerca de la circunstancia de la muerte del camarada (ellos se llamaban a sí mismos, con ese término). Y eso, tal vez, y la continuidad del ataque, convencieron a muchos de que había que escarmentar a Crítica. Porque Darwin no murió a la madrugada, como dicen algunos, sino bien temprano. O sea que el horno no estaba para bollos y se iba poniendo cada vez más caliente. Así, resultó muy útil un largo auto Doble Faeton estacionado frente a Crítica, de ésos que tienen la carga de combustible en la punta del baúl. Y se empezaron a trozar camisas para hundirlas en nafta y así tirarlas incendiadas al subsuelo, por entonces enrejado, de Crítica, donde estaban las rotativas. Así que el ataque a Crítica fue bastante después de la muerte de Darwin y como corolario de muchos otros ataques suscitados en distintos puntos del centro. De hecho, tras refugiarme en una transversal a Avenida de Mayo, bajo las persianas de un almacén de un español que las bajó diciéndonos “con el comisario tal (no recuerdo el nombre) no se juega”, me fui por Callao hasta la confitería Del Aguila, donde metros antes, integrado ya a otra columna (uno ya ni sabía a quién tenía al lado pero el calor nos hacía a todos hermanos al instante), uno de los muchachos señaló “¡Ese es Palacios!”. Yo lo hacía más alto y el tipo en realidad era petiso. Enfrentado a nosotros, con su sombrero y porte especial, sacó un revolver y nos esperó, desafiante. No sé cuándo, no sé cómo, pero un pibe que yo tenía al lado y que portaba sobre su cuerpo un afiche con la foto de Perón, resultó herido. Ya no se sabía de dónde venían las balas. Yo solo noté que el cartel del pibe… tenía un agujero. Y ahí entendí. Lo habían herido. No supe su nombre, un montón de compañeros lo rodearon y yo, solitario en un día que era puro gozo pero también pura locura, seguí zigzagueando, gritando cada vez que me juntaba con alguien, cualquier cosa (no teníamos consignas prestablecidas). Creo que grité tantas veces “ !Ni yanquis ni fascistas ni putos comunistas… PE-RO-NIS-TAS! ”, que quedé ronco. Muchos veníamos sin experiencia política, convocados, nada más, por ese Coronel extraño que repito, nos parecía un patriota. Así empezó mi relación con el Peronismo: de forma visceral. Luego, ya en el 46, el secretario de Hortensio Quijano me introdujo en la entonces Subsecretaría de informaciones de la Presidencia, al par que co-fundaba el Ateneo de la Juventud Peronista. Y así y allí, me forjé mi propio, caótico y personal destino (que sigo alentando a pesar de la edad). . Saludos

    • Capitán Yáñez dice:

      Y no pare, cumpa. No pare. Abrazo peronista.

    • Rogelio dice:

      Luis, muchas gracias por tu valioso y bello testimonio, un gran abrazo !!!

    • Zippo dice:

      Guag!!! Una reliquia esta crónica! Felicitaciones Luis, podrías seguir forjando tu destino enseñándole a los periodistas, actuales — tan desalmados, tan tecnócratas—a poner un poco más de sangre a sus escritos. Brindo con vino tinto por vos y por el general!

      • qué bien vividos 95!
        gracias luis, por la estupenda crónica, porque ya no se encuentra aunados precisión, contenido, sensibilidad y estilo.
        y por el ejemplo de vida.
        voy a copiarla y enviarla a los amigos.
        seguí comentando, por favor.
        un fuerte abrazo!

      • luis a los 95 años dice:

        Agradezco tanto sus respuestas, que para mí es un bálsamo escuchar a compañeros que se expresen con tanta sinceridad. Antes de integrarme al 1er. Gobierno de Perón, yo solo podía esperar verlo a hurtadillas, cuando en el Tigre, pasábamos con mi formación de “cuatro” del Nahuel Rowing Club, en tiempos de Rawson, Ramírez, Farrell. Allí solía anclar el yate presidencial Tequara sobre el Luján. Yo solo quería ver a mi líder (y mis compañeros, todos de gran prosapia, se mofaban de eso).
        Después, sí tuve oportunidad de tratarlo personalmente en algunas ocasiones, tanto en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social como luego en mi posterior ocupación en la Secretaría de Prensa. Solo puedo decirles, que, al lado de él, nos sentíamos nada, porque era tan brillante en sus alocuciones, tan efusivo, que intimidaba. Tuve la dicha, un día de acompañar a Eva junto con otros periodistas en el vagón especial que la trasladaba a Tucumán con toda una comitiva. Lo que recuerdo de Eva es su forma de comunicarse con la gente que la iba despidiendo en las estaciones de ferrocarril de los pueblos (ella hablaba con ellos, con las mujeres, especialmente, de forma muy directa, ayudando, comprometiéndose). También tuve el honor de acompañar a Perón en la inauguración de las obras de los diques en Tucumán y en Córdoba y en la inauguración del puente de Uruguayana que iba a llamarse Vargas-Perón pero que cambió de nombre una vez depuesto Vargas por el Gral. Dutra.
        Un abrazo a todos y disculpen esta intromisión mía, no quiero morirme sin haber expresado algo de lo que viví.
        Estos momentos tienen una similitud entre el accionar de Cristina y el de Eva. Debe haber muchos hombres que nos superan en memoria de esos tiempos y en la interpretación de la política pasada y actual. Pero uno tiene que darle oportunidad a su corazón de expresarse. Y este corazón solo puede decir: ¡Viva Perón, compañeros! ¡Y vivan Néstor y Cristina!

      • ricardo j.m. dice:

        luis, los vamos a combatir siempre, a los hambreadores del pueblo y sus lacayos

    • Silenoz dice:

      Grossíssimo cro… ¡¡por otros 95 años más…!!!
      Espero poder contar de esta forma mis experiencias dentro de algunas décadas..

      Saludos

      • claudia dice:

        Estimados compañeros: Luis en los 95, no es otro que mi viejo, a quien le propuse hoy que escribiera su propia crónica de sucesos del 17 de Octubre. Merecía no ser citado por mí, como fuente y, sí, por el contrario, tener su propia oportunidad de liberar aquellos recuerdos que su mente ultra lúcida guarda, de forma fotográfica y sorprendente; en la familia le decimos Titán, porque es un elefante memorioso, nos da vuelta como quiere, y nos gana al ajedrez, indefectiblemente.
        Sus cálidas respuestas, lo hicieron muy feliz. Tanto, que de raje y a los tumbos, se desplazó para leerlas, a pesar de su dificultad motriz. Así que hoy se sintió doblemente gratificado porque rompió su maldición de marginado eterno y porque saldó una deuda testimonial con Darwin, cuya muerte lo impresionó tanto.
        Y a los eventuales suspicaces que suelen darse una vueltita por aquí, les confirmo que sí, que es rotundamente kirchnerista (lo que prueba que hasta el más fundacional de los peronistas puede tener simpatías por dos cuadros contemporáneos). Saludos.

      • Jaime dice:

        Claudia, es muy natural que Luis, como buen padre sabio, evite contrariarte 😉

      • Esther dice:

        Hola, Claudia, ¡gracias por pedirle a tu papá de que nos escriba su testimonio!
        Un abrazo,
        Esther

      • Silenoz dice:

        Cra. Claudia… un lujo lo de tu viejo y disfrutalo…. y a la vez un humide pedido de mi parte:
        Que las historias de tu viejo (las buenas y no tanto) queden registradas, creo que necesitamos conocer esas experiéncias únicas.

        ” les confirmo que sí, que es rotundamente kirchnerista”
        Y si…maso como el mío, de hecho mi viejo se pasó de rosca -en términos “fundacionales” ponele- ya que en algunos aspectos les reconoce ¡¡¡mejor desempeño que al Pocho!!! ja ja…

        Saludos

      • luis a los 95 años dice:

        Sile: es lo que le pedimos desde hace décadas. Pero él siempre se consideró un tipo ordinario y formativamente incompleto (estaba rodeado de plumas impresionantes que de seguro lo inhibieron). Por eso valoro, que ayer haya podido mostrar un poquito de esa piel sencilla pero tan limpita. Veremos si nos proponemos ese objetivo. Abrazo.

    • Juan el Bautismo dice:

      …don Luis una parte de esa sabiduria natural se ha perdido por el triste accionar de los muchachos desapasionistas.
      Parte de esa sabiduria que existia en America gracias al peronismo ahora la usufructua Robert De Niro en youtube

    • Esther dice:

      Gracias, mil y más gracias por compartir su historia, Luis, por traernos “la historia grande” a través de su historia personal. Es un regalo inesperado.

      Un abrazo fuerte,
      Esther

      • luis a los 95 años dice:

        La vida no es como uno la sueña sino como uno la realiza.Y no deja de ser un vaso comunicante permanente entre el ayer y el hoy. No dejo de ser un observador de la realidad que me circunda, comprendiendo las limitaciones que hay para modificarla. Mi anhelo es que no solamente esta comunicación quede aquí sino que pretendo que la juventud que hoy levanta banderas de Igualdad, entienda que no desfiguró lo ocurrido en el 45. No hemos menoscabado la memoria de Perón ni un ápice en esos últimos 12 años que nos brindaron Néstor y Cristina. Nuevamente agradecido a todos y a todas. Ojalá hubiéramos tenido nosotros, entonces, estos medios para la comunicación inmediata de tantas almas afines. Con cariño, Luis.
        ¡Vamos, Peronistas! (siempre hay donde llegar).

  5. Eduardo dice:

    Nunca supe que era peronista , me fui enterando cuando comencé a leer sobre Peron , ni que decir cuando conoci a Néstor y Cristina.

  6. vale dice:

    Querido Luis, tu mensaje me llenó de emoción! a tus noventa y pico jóvenes años gracias por haberlo puesto aqui!!!!
    un abrazo ARGENTINO!
    vale

  7. Julio dice:

    ..mi viejo y sus amigos,  todos ejemplarios
    (el ejemplo diario le es rebelde a las ciencias),
    me hablaron de peronismo,
    me hicieron leer peronismo;
    yo elegí ser un rebelde sin causa y purista y justificador serial del no hacer;
    pasaron 30 años de mi vida y
    tuve que salir a la calle, a ganarme el pan en la calle,
    y fue ahí donde fraguaron
    la realidad, la necesidad, la duda existencial y la verdad.

    Perón me conquistó
    con la calma del actual pueblo trabajador.

    Saludos muchachos.

  8. Politico Aficionado dice:

    luis a los 95, ¡qué lindo escuchar su testimonio presencial de esa fecha fundacional de nuestro Movimiento! Es muy generoso de su parte compartirlo con nosotros. También ha enriquecido al Movimiento con una peronista con los quilates de su hija Claudia.

    Por todo eso, ¡Muchas gracias!

  9. para la astilla claudia.

    te agradezco aquí donde es más probable que la veas la info/opinión sobre la marcha de las mujeres (coincido con lo que es realmente rosario).

    y ahora entiendo… el verbo, el fuego, el humanismo. lo de astilla es sólo broma, ya sos palo.

    qué lujo tu viejo!

    puedo pedirte algo más? podrías preguntarle si conoció a hernán pujato (mi tío)? y cómo era su relación con perón (sé que evita le dijo que estaba loco, al querer ir y fundar bases). no era peronista, supongo, y sí milico… pero bueno, fue el héroe de mi infancia.

    me gustaría saber la opinión de tu padre. y si es impublicable pueden enviarla a mi mail: pujatoanalia@gmail.com

    gracias desde ya.

    y disculpá abel, por el fuera de tópico.

    • luis a los 95 años dice:

      Querida Ana Lía: nunca sería impublicable una opinión sobre tu tío; es de esa clase de patriotas irrepetibles.
      Mi viejo no lo conoció. Pero no es de extrañar, porque mi padre no era un cuadro importante,apenas 1 de 4 secretarios de la Secretaría de Prensa y algunos temas estratégicos (y éste de Antártida lo era, sin dudas) no pasaban por un “órgano de propaganda” como la Secretaría, a menos que hubiese un gran acierto que anunciar (y sabemos que el 1er. Peronismo era intemperante esto de los procesos lógicos de las cosas). Por eso mi viejo tampoco tiene noticias de esa oposición de Eva a los planes antárticos. Pero a mí no me extrañaría para nada. En parte, por la instantánea percepción de Eva acerca de las urgencias populares (y de seguro Antártida no calificaba en su lista). Y en parte, también, por influencias de entornos que la cercaban con mucha efectividad, al decir de mi viejo (había por lo menos dos grupos visibles batallando por influenciarla: el Mayor Aloe – un viejo GOU y su mano derecha – y aquellos que secundaran de forma fija o móvil a Juancito Duarte (Apold, ministros, diputados, senadores, diplomáticos, gremialistas varios). Si si te encontrabas a tiro de alguna de estas facciones – o de ambas -, podías despedirte de carrera y proyectos.
      Pero si me bancás unos días, puede que otro tío mío, que sí estuvo en la campaña de Leal, lo haya conocido y me pase data.
      . Te busco esos datos y te mando a tu correo lo que encuentre, así chusmeamos. Abrazo.

      • claudia dice:

        Ufa con los nicks (le armé uno a mi viejo para que tuviera independencia de respuestas -no sabés cómo le entusiasma contactar gente más joven, aunque la que tipea sus dictados, obviamente, soy yo – y ahora tengo que andar corrigiendo mis propias intervenciones). Bueno, besos y te averiguo. Claudia.

      • gracias mil.

        un abrazo para los dos

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