Colombia decidió: No al acuerdo de paz

colombia

Leemos un resumen de la CNN: “El acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC el pasado 26 de septiembre en Cartagena, fue rechazado por más de 6 millones de colombianos.

El No recibió 6.426.615 votos mientras que el Sí obtuvo 6.359.643, cuando se contabilizaba el 99,69 % de las mesas de votación.

Para que ganara el Sí se requería, además de la mayoría, que votaran en el referendum por lo menos 4.536.993 personas, el 13% del total de ciudadanos en capacidad de ejercer ese derecho (34.899.945). Ese umbral, fue establecida en julio pasado por la Corte Constitucional.

El suspenso sobre si se superaba el umbral, que dominó buena parte de los análisis de los días previos, rápidamente dio paso al suspenso sobre si ganaría el Sí o el No. Se contradijo lo que preveían las encuestas, según las cuales el Sí ganaría al menos con el 62% de los votos“.

Las primeras reacciones en Colombia fueron previsibles, pero elegantes. Las informa El Tiempo, de Bogotá: El Presidente Santos dice que buscará la paz hasta el último minuto de su mandato‘Timochenko’ dice que las Farc le seguirán apostando a la pazEl uribismo celebra la victoria del ‘No’ en el plebiscito.

La información local también permite destacar argumentos sentimentales como “El ‘SI’ ganó en las regiones golpeadas por el conflicto y el ‘NO’ en las capitales que lo ven por TV“: El centro del país, excepto Bogotá y Boyacá, votó en contra de acuerdos. El ‘Sí’, en zonas de guerra. Bogotá, donde ganó el Sí, es a Colombia lo que el Área Metropolitana Buenos Aires a la Argentina; donde la influencia de los medios masivos es mayor.

El 26 de agosto subí al blog una descripción de los apoyos en el interior de Colombia al Sí y al No. Sin jactarme de la bola de cristal -no la tengo- creo que el último párrafo resultó adecuado: “Las declaraciones de los opositores al acuerdo son previsibles. Me pareció que era importante acercarlas para que no creamos que son una minoría insignificante. Que, como aquí, las “grietas” son profundas, estimuladas por el odio, no solamente por las máquinas de propaganda. Veremos qué pasa el 2 de octubre…“.

Me parece entonces que el resultado de este plebiscito nos da temas para reflexionar. El más obvio, es que los apoyos internacionales no pesan mucho en las decisiones de los ciudadanos de a pie: El respaldo explícito a Santos y su política de paz de Raúl Castro y Mauricio Macri, de Obama y de Putin, no inclinó la elección. Tal vez algunos colombianos pensaron que si esos tipos estaban de acuerdo en algo, era para joderlos.

Otro dato es que Santos, el representante más lúcido de la oligarquía mas tradicional de Hispanoamérica, no fue derrotado por una mayoría significativa. Su derrota es que no consiguió convencer a 63 % de los ciudadanos que fueran a votar.

Pero creo que la reflexión más importante que podemos hacer los argentinos, y el resto de los suramericanos, es asumir que las causas definidas como “populares” por los intelectuales progresistas y el pensamiento políticamente correcto, no necesariamente consiguen el respaldo popular. Especialmente si las impulsa un gobierno con buena imagen internacional pero que no cuenta con un sólido respaldo interno.

Nada nuevo, en realidad. El progresismo, la izquierda -no que Santos tenga nada que ver con eso, por Dios!, pero aquí tenía su apoyo- no ganan elecciones sino saben construir mayorías. Y este caso en especial, nos recuerda que el romanticismo heroico de la “lucha armada” no es compartido por los pueblos que han sufrido sus consecuencias, o tienen memoria de ellas.

Anuncios

10 respuestas a Colombia decidió: No al acuerdo de paz

  1. Ariel dice:

    Parece q Colombia no sólo quería paz sino que también justicia

  2. Capitán Yáñez dice:

    Moraleja (una vez más y van…): los de afuera son de palo. Somos, para el caso.

  3. Mariano T. dice:

    El “second best” en la resolución del conflicto armado no convenció a la mayoría de los colombianos. La solución “subóptima” a la que hice referencia en el post anterior sobre el tema terminó siendo demasiado subóptima.
    Las concesiones que lograron los guerrilleros durante la negociación fueron consideradas excesivas.
    Tragarse que un dirigente que debería estar encerrado con una larga condena acceda a una banca sin haber sido votado por nadie debe ser dificil de tragar.
    Se volverá a negociar algo más aceptable para la gente? Sin tantos privilegios para un movimiento político-militar totalmente minoritario, y con muchos crímenes sobre sus espaldas?
    El veredicto, para mi, ha sido claro: Paz si, pero no a cualquier precio.
    Y aclaro que a mi, a pesar de todo, me parecía más sensato el si.

  4. claudia dice:

    Hace poco, y a propósito de las contradicciones políticas de Mujica en relación al tema derechos humanos en Uruguay, Oscar Cuervo respondió de forma contundente a un comentario, relativizando la potestad de “una mayoría circunstancial para aceptar o rechazar impunidades de estado” y apuntó que “la clase política no puede someter estas políticas de estado (arrastrando) a cómplices de ese crimen a una mayoría circunstancial”.
    Me tomo de ese comentario lúcido para trazar un paralelo, esta vez de cuño personal, sobre las guerras. Independientemente de quién las inicie o si están formalmente declaradas o su existencia tramita encubierta, éstas aterrizan inevitablemente en territorio de criminalidad lesiva por la arbitrariedad propia del concepto de exterminio y la probabilidad, casi de manual, de abusos en el curso de ellas. El tenor y envergadura de las respuestas militares (formales e informales) siempre es decisión política de pocos. Por eso parece muy amañado, si no, recurso poco noble, forzar al resto de la población a que resuelva un conflicto que no administró. Y que, encima, cargue sobre sí con los costos políticos de esa resolución . Además, un plebiscito no asegura la inmovilidad de lo resuelto en él. Y más, si es un verdadero dilema. Como viene ocurriendo en todo el globo, las mayorías circunstanciales que vuelcan temas ríspidos 180°, alertan sobre la inconveniencia de elevar un dilema a propuesta plebiscitaria. Porque cuando la temática es compleja o muy traumática, no puede ser resuelta a través de las conciencias instantáneas de época, en una única y breve ocasión. Saludos.

    • claudia dice:

      Lo que digo es que no es equitativo socializar una responsabilidad que le cabe a la política profesional en tanto delegada de la ciudadanía y administradora histórica del conflicto de origen. Vaya un ejemplo local: Alfonsín y su partido tomaron una responsabilidad política, entendida como propia de su representación y a sabiendas del costo implicado, al decidir los juicios por Lesa Humanidad. Y la comunidad política argentina los acompañó, argumentando a favor y en contra, por concebirse ella también con potestad delegada para arribar a una solución. El problema con los plebiscitos – y Alfonsín tuvo su bautismo amargo al granjearse críticas cuando sí recurrió a uno – es que cursan en medio de dicotomías reducidas a trazo grueso y, si bien son recursos constitucionales, todo resultado que parte de una reducción políticamente desprolija, está llamado a ser revisto o desconocido.

  5. Juan Carlos dice:

    Quizás las encuestas fueron una herramienta para que pierda el SI. Dando por descontado el triunfo, sus partidarios no fueron a votar.
    Sorprende la baja participación sobre todo teniendo en cuenta los millones de desplazados, miles de muertos que implicó esta guerra.
    En realidad, las concesiones seguramente fueron las necesarias para llegar a un acuerdo. Pero desde el odio todo es imposible.

    • Mariano T. dice:

      Es muy dificil verlo de lejos. Pero si partimos de la base de que las FARC eran una sombra de lo que fueron, y que solo podían acreditar a su favor no haber sido borradas del todo, es admirable y asombroso lo que consiguieron en la negociación. Tampoco me gustó el lugar y el anfitrión de la negociación.
      Sería bueno que ahora vuelvan a negociar pero en un país democrático.

      • El jardinero dice:

        En Estados Unidos lo pueden hacer, que ahí la democracia funciona de verdad. Siempre gobiernan para los multimillonarios.
        O sino en Alemania donde la dictadura merkelista ya lleva 11 años en el poder.
        Francia sino seria otro interesante place, cuando gobierna la derecha gobierna para los ricos, pero cuando gobiernan los “socialistas” curiosamente también gobiernan para los ricos.

  6. vale dice:

    Democrático? y dónde hay hoy un país democrático? conocés alguno?
    orientáme por favor….pero fundamentado, si no no entiendo, soy corta.
    saludos

    • Mariano T. dice:

      Ni Cuba ni Corea del Norte ni Arabia Saudita para empezar.
      Vi por twitter uno de los afiches por el no, sin duda con un poco de mala leche. Estaban los supuestos partidiarios del si: Timoshenko, Santos, y atrás Fidel, Chavez y Maduro. Esas figuras extranjeras se usaron para desacreditar el acuerdo de paz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: