Argentina Nuclear, 2016- I

oiea

El blog de Abel a veces acompaña el ruido de los medios. Otras, se adelanta (pasó con bastantes temas, ahora que lo pienso). Lo que no hace es darles bola en su tarea principal: fijar la agenda del día. Marco esto, porque hoy el TEMA es la pobreza: que en Argentina hay muchos pobres (ya lo sabíamos) y que en los últimos meses ha aumentado mucho (también).

Sucede que los pobres también tienen patria. Usualmente la valoran más que los ricos. En estos momentos Argentina está jugando un partido que influirá decisivamente en su futuro. Lo juega con menos de la mitad de los jugadores, porque su gobierno está distraído. El asunto es tan notorio que hasta se publican notas y columnas en un medio tan oficialista (o anti opositor) como Clarín. Daniel Santoro (el malo) avisa La Argentina, cerca de perder un cargo clave en el organismo nuclear mundial. Norma Boero, más constructiva, titula Argentina, en la élite nuclear mundial. Léanlos; son breves e instructivos.

Pero es mi amigo Daniel Arias quien ha dado una larga batalla para que el próximo Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sea el argentino Rafael Grossi. En largos posteos que además informan detalladamente de la historia del programa nuclear argentino, y de lo qué está pasando con la industria nuclear en el mundo. Pongan “grossi” en el Buscador del blog y verán.

No se desalienta. Sigue. Y el blog de Abel acompañará, cómo no. Para que no sea plomo para los que visualizan al electrón como una pelotita de tenis pero más chico, subiré el nuevo material que me hizo llegar en capítulos breves, con el mismo título de éste y numerados. Todos tienen material jugoso.

Cómo abrir cuatro cajas de pandora, ser aplastado por INDIRA GANDHI, JIMMY CARTER, RAÚL ALFONSÍN, CARLOS MENEM, DOMINGO CAVALLO, sobrevivir para contarlo… y contarlo

  1. Para despertar a Mr. Magoo 

La hago corta: este año nos jugamos una bolsa de U$ 80.000 millones de dólares de tecnología nuclear contra Corea del Sur. ¿Tengo su atención, lector?

El partido se juega en Riyadh, viene empatado, se dirime a penales, y si el presidente Macri sale de su nirvana, podría designar al Messi Atómico Criollo –un fenómeno diplomático llamado Rafael Grossi-, y éste a su vez podría darnos un shot definitorio. Subrayo el uso del potencial: esto sería como ganar la lotería dos veces.

Para explicar a Grossi, a quien habré visto por última vez en 1986, tengo que irme a tiempos de sus bisabuelos, como a 1950. Desde entonces que el Programa Nuclear Argentino fue, y todavía es, el mayor intento en la historia sudamericana de construir una economía del conocimiento. Su historia, llena de aciertos y errores, de arremetidas y agachadas, de gigantes coloridos y de villanos sórdidos, ya abarca tres generaciones de frustraciones y triunfos, con más de estos que de aquellas. Y no ha terminado, acaso su mayor triunfo.

Sus mismas fortalezas (técnicas) lo hacen vulnerable (políticamente). Ha sido el único programa nuclear pacífico del Tercer Mundo que abrió una tras otra “las cuatro cajas de Pandora” del átomo: logró dominar el ciclo de combustibles, el reprocesamiento de combustible quemado, la fabricación de agua pesada y el enriquecimiento de uranio.

En 1943, por fabricar agua pesada a uno lo bombardeaban, sin importar bajas civiles. En 2003, por una acusación (falsa) de estar enriqueciendo uranio, los EEUU invadieron Irak.

En cambio nuestro programa nuclear desafió obstinada pero tranquilamente el orden establecido por la división internacional del trabajo. Y por sus éxitos pasó las de Caín, ganó más de lo que sufrió, fue profeta en tierra ajena y pordiosero en la propia, y pese a todo sigue ahí. Lo raro es que tras tanto esfuerzo no nos haya vuelto una subpotencia tecnológica, como Corea del Sur. Tan extraño como que siga vivo.

Nuestro status actual, el de “podría ser potencia”, es peligroso. Hemos ganado demasiadas licitaciones en reactores. Tenemos la primera central compacta del mundo en construcción. Somos un tábano en el lomo de demasiados estados nucleares.

Cuando se obra como hemos obrado y tal vez sigamos obrando, desde afuera llueven las acusaciones de “proliferante”, o en casa brotan rarísimas coyundas de ecologistas y neoconservadores para enterrarte en vida. Algo así le ha sucedido un programa nuclear más rumboso –pero mucho menos enraizado- que el nuestro, el brasileño. Y ahí quedó.

Estas cosas van con el oficio: hay apretar las muelas y seguir. Cuando uno ya construyó una industria atómica y su cadena de proveedores calificados, además del rédito más obvio –energía relativamente barata y con factores de disponibilidad del 90% o más-, los “spin offs” son múltiples y diversos. En nuestro país, van desde satélites, radares, drones, agricultura de precisión y medicina nuclear hasta nanotecnología. Retroceder desde allí un proyecto de “país mascota agrícola-financiera” supone brutos costos políticos hasta para el vendepatria más sotreta: se cierran plantas, se pierden negocios, puestos de trabajo y plata a espuertas, se sigue importando  gas “al puro gas”, el país se brota aún más de apagones, de piquetes y de pobres. Y ni hablemos de mantener el capital más crítico: los recursos humanos.

Si Macri lo propusiera hoy, Rafael Grossi sería casi inevitablemente el próximo director general del OIEA. Pero los tiempos para hacerlo se terminan. ¿Exactamente cómo podría ayudar Grossi encumbrado en el OIEA al Programa Nuclear Argentino? Como hipótesis de mínima, podría “pisar la pelota” y evitar o retrasar que Argentina le ponga el gancho a nueva legislación internacional “made in USA” capaz de embarrarle aún más la cancha a la industria atómica nacional.

Hipótesis de máxima: ignoro los límites y probablemente también Grossi. Sería como tener un papa argentino en un “boom” mundial del catolicismo, porque la economía, obligada por el desastre climático, hídrico, biológico, alimentario y sanitario causado por los combustibles fósiles, está en un renacimiento nuclear a paso forzado, con sus focos más activos en el Lejano y el Medio Oriente.

Grossi en OIEA es tener relaciones “face to face” con los 168 países adherentes, mantener el primer puesto que la Argentina ya tiene en reactores multipropósito, y apalancar las primeras ventas del CAREM, la minicentral de potencia compacta que inaugura un mercado totalmente nuevo. Imposible saber cuál es su techo.

6 respuestas a Argentina Nuclear, 2016- I

  1. Politico Aficionado dice:

    No contaría con el apoyo de Aranguren.

  2. Alcides Acevedo dice:

    ¿Argentina se juega un negocio de 80 mil millones de dólares contra Corea del Sur? ¿tanta influencia tiene un funcionario de un organismo técnico?

    Es ingenuo plantear eso, por decir lo menos, suponiendo que estamos a la altura de Corea del Sur en tecnología (falso: ellos tienen un desarrollo muy superior) lo cierto es que disponen de una capacidad de financiamiento y un plantel de técnicos e ingenieros muy superior al de Argentina. Punto.

    Otra cosa, como ya dije antes, el “misterioso” desarrollo nuclear argentino no se debe a la perseverancia de un reducido grupo de científicos patriotas que a fuerza de talento conjuraron los intentos destructivos perpetrados durante décadas (literalmente) por gobiernos locales y extranjeros contando desde el retiro de los militares del gobierno, el desarrollo nuclear de Argentina (junto al de Sudáfrica) son una derivación de la guerra fría en la que funcionábamos como retaguardia nuclear de Alemania.

    Si hasta íbamos a producir plutonio (no se sabe bien para qué) a partir del combustible quemado en reactores optimizados precisamente para producir en cantidad plutonio como residuo, les recuerdo que las centrales Atucha son prototipos únicos en el mundo.

    • Silenoz dice:

      Ahhhh…¡¡¡mirá vos cómo y por quién nos venimos a enterar adónde estaban al fin el Alpenfestung.. !!!!

      Acá y en Sudáfrtica….. con razón los boers se dedicaron al rugby…. che ¿no serás un ocultista de al Thule Gesellschaft no? ja ja…. lo que te faltaba ja ja…

    • Juan el Bautismo dice:

      para sacar plutonio bueno de ese reactor hay que hacerlo trabajar mas caliente que una pava, que decis Alcides. Sino preguntale al logiciel developpeur wannabe que todo lo sabe

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Alcides Acevedo, trato de no discutir con locos y de no meterme con “trolls” porque es desperdiciar energía, pero lo suyo ya es cómico.

    Ahora ya estoy convencido de que los coreanos no nos quisieron comprar el CAREM y después lo copiaron (su diseño e llama SMART), y de que no estamos peleando con ellos por el mercado saudí de la deslinización de agua.

    Que los coreanos tienen más espaldas financieras que nosotros, no lo dudo. En reactores de investigación los hemos venido sacando del ring desde hace casi dos décadas. En centralitas compactas, como el CAREM, estamos en paridad tecnológica, aunque no financiera. ¿Pero acaso Uruguay no le ganó un Mundial a Brasil en Maracaná?

    Pero lo tengo que felicitar. Ud. me ha revelado por fin que la CNEA es una idea post-mortem de Hitler.

    En fin, siga participando.

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