El Consenso de Hangzhou. Con algo de esquizofrenia

g20-2016

Frente al mini “Davos” local y su pobre tratamiento mediático (Clarín, con un enfoque propositivo que juega con el cholulismo del empleado con responsabilidades de supervisión que quiere leer de CEOs & owners que vienen en aviones privados; La Nación, que se preocupa si son bastante liberales en economía), frente a este evento promocional en el Centro Cultural Kirchner, digo, quiero acercar una cobertura informativa sobre el escenario económico global. Después de todo, de ahí vendrían, o no, las inversiones que espera el gobierno.

Para eso recurro otra vez a Paula Bach (mañana viajo a Salta por cuatro días y no voy a tener tiempo para elaborar mucho). Paula es columnista de La Izquierda Diario y, por supuesto, comparte su sesgo ideológico, que no es el mío. Pero en este artículo reciente, como en todos los suyos, reúne y enlaza información de fuentes diversas, todas serias. No es frecuente. Lo subo en dos partes (Quienes leen en Internet no gustan de textos muy largos) y comento al final.

“Hace unos días culminaba la reunión del G-20 en Hangzhou, China, concluyendo en su Declaración que el año 2016 podría ser el más peligroso económicamente desde 2009. El organismo realizó múltiples advertencias entre las que resaltan el crecimiento de la desigualdad, el descenso o estancamiento del ingreso real de entre el 65 y el 70% de los hogares en las economías avanzadas, la inseguridad en el mercado laboral, la crisis mundial de refugiados sin precedentes, o el riesgo de una escalada proteccionista y la necesidad de señalar las “ventajas” de la globalización, entre muchos otros. Entre tantas apreciaciones más o menos esperables, llama la atención la referencia simultánea tanto a la debilidad de la inversión y la productividad en “algunos países” –léase, los centrales- como a la necesidad de enfrentar una “próxima revolución de la producción”.

Esta esquizofrenia discursiva es en gran parte reflejo de la “esquizofrenia empírica” que combina extraordinarios avances tecnológicos con un alarmantemente débil incremento de la productividad durante los últimos años. Como desde variados ángulos abordamos en diversos artículos, mucho tiene para decir la profundidad de la crisis capitalista mundial en curso respecto del dualismo que enfrenta a la productividad con la tecnología en general y con la robótica en particular. Esta contradicción –un hecho a la vez no ordinario pero tampoco original en la historia– es manifestación del carácter extraordinario del estancamiento económico que se desarrolla ante nuestros ojos.

Fuera de lo común (la ortodoxia y lo extraordinario)

Analizábamos hace algún tiempo en Estancamiento secular, fundamentos y dinámica de la crisis, diversas características que permiten conjugar el proceso que se inició en 2008 con las más grandes convulsiones económicas de la historia del capitalismo. Mencionábamos allí como definición más general que mientras la crisis actual destaca por lo que tiene de específico y original, comparte con aquellas de 1873, 1929 o 1970, la particularidad de estar llamada a trastocar la anatomía mundial en términos tanto económicos como políticos y geopolíticos. En algunos aspectos –y como suele suceder- la realidad nos sacó ventaja, proporcionando nuevos argumentos.

Como también planteamos, una crisis no catastrófica pero persistente acabó derivando en nuevos fenómenos políticos que podrían –al menos en el mediano plazo- desbaratar la estratagema de las “elites dirigentes” que bastante pericia mostraron en la administración de la crisis durante los últimos años. En un sentido Donald Trump y Bernie Sanders, pueden interpretarse como símbolos anticipatorios de una eventual y futura necesidad de políticas más “radicales” que el actual gradualismo ordenado del establishment. Entre ellas, experimentos bonapartistas de derecha o posibles “new deals”.

No puede descartarse que una mutación en la gestión de la crisis termine derivándose no de una nueva catástrofe económica directa –nunca descartable- sino de las consecuencias políticas de casi ocho años de estancamiento. La letanía poco convincente del G-20 respecto de la ineficacia de las políticas monetarias y la necesidad de poner en práctica medidas urgentes que estimulen la demanda, incluyendo obra pública, fin de la austeridad y aumentos salariales, adquiere el formato de un discurso preventivo.

Concomitantemente los efectos larvados de una economía estancada transformados en nuevos fenómenos políticos -cuyo desarrollo alcanzó velocidad de crucero durante el último año- tienen consecuencias sobre las relaciones interestatales. La crisis de los tratados comerciales que se expresa tanto en las negociaciones post Brexit como en las turbulencias en Estados Unidos alrededor del Acuerdo Transpacífico (TPP), promete repercutir sobre la geopolítica y otra vez sobre la economía. El TPP que busca agrupar al 40% de la economía mundial excluyendo a China y manteniendo la influencia norteamericana en el Pacífico es considerado el pivote del giro asiático de Obama. Es visto a su vez como un factor de agudización de los efectos desindustrializadores y deslocalizadores de la globalización en tanto busca nuevas ventajas externas para las multinacionales norteamericanas destruyendo puestos de trabajo, reduciendo salarios y rebajando aún más la calidad del empleo en Estados Unidos. Justamente la oposición a este acuerdo es un puntal de la campaña de Trump, fue un eje de la de Sanders y obligó a Hillary a prometer que acabaría con el tratado, contra su programa original.

Un reciente artículo de Financial Times advierte que una ocasional presidencia de Donald Trump podría provocar la reestructuración del poder en Asia y una reconfiguración geopolítica. Un mayor aislacionismo norteamericano podría empujar a sus aliados a los brazos de China, principal rival de Trump. Los autores señalan que Tokio y Seúl se preparan para enfrentar los cambios que vendrán después de las elecciones estadounidenses. Cambios asociados fundamentalmente a un incremento de los gastos de defensa y la posible defunción del Acuerdo Transpacífico que según ciertos analistas –que por su puesto buscan influir políticamente- podría significar el fin de la globalización liderada por Estados Unidos. Quizá lo más interesante del artículo arriba mencionado es la afirmación de que incluso una victoria de Hillary –altamente probable a pesar del nuevo repunte de Trump, agregamos- podría acelerar estos cambios y que más allá de que Trump sea o no elegido presidente, el lado oscuro del aislacionismo seguirá infiltrando la política estadounidense pudiendo volverla más cerrada.

En un sentido más “ideológico” se pronuncia Martin Wolf en consonancia con lasdeclamaciones utópicas del G-20 que bregan por un equilibrio entre los derechos de los inversores internacionales, los de los Estados y otras partes involucradas en lo que hace a acuerdos sobre comercio e inversión. Wolf vincula bien política y geopolítica señalando las incompatibilidades entre democracia liberal, autonomía nacional y globalización económica, sobre todo en momentos en que –como dice- un brebaje envenenado de incremento de la desigualdad y disminución del crecimiento de la productividad vuelve a la democracia intolerante y al capitalismo ilegítimo. Las migraciones masivas como factor común de la globalización resultaron -en la visión de Wolf- responsables de los mayores conflictos entre las libertades individuales y la soberanía nacional, creando fricciones entre la democracia nacional y las oportunidades de la economía global. Algo de esto analizamos desde esta columna conceptualizándolo como fracaso del éxito neoliberal.

Wolf teme por el matrimonio entre democracia liberal y capitalismo global y advierte sobre el mayor fantasma de lo que en una suerte de reedición de los escenarios de los años ’30, podría dar lugar a aquello que define como un “capitalismo nacional controlado”. En su afán por salvar el par democracia liberal/capitalismo global, retorna a la cuestión de los tratados comerciales preguntándose un tanto retóricamente si vale la pena promover nuevos acuerdos internacionales que repriman las regulaciones nacionales en favor de las corporaciones existentes. Acordando con un consejo de Summers, recomienda priorizar el “poder de los ciudadanos” frente a la “armonía creada” o las “barreras derribadas”. Remata sentenciando que no se pueden perseguir a toda costa las ganancias que produce el comercio. O sea, moderación y una suerte de propaganda “aislacionista” preventiva o alguna concesión a la “autonomía nacional”, para salvar el globalismo…

(Continuará)

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11 respuestas a El Consenso de Hangzhou. Con algo de esquizofrenia

  1. Silenoz dice:

    Ahhhh un of topic pero ya que se trata de la cra. Bach, te o le cuento a ella…

    Leí tu último comentario respecto a nuestro anterior intercambio de opiniones en un posteo del 20/6 ppdo. (ja ja…)

    Sabrás o recordarás mi posición respecto a las causas de la baja productividad con “gobernanza de las máquinas”. Y, bajo estos aspectos, NO HAY contradicción alguna entre baja productividad->más y/o mejores máquinas…. que el “aipad te prenda hasta los puchos” ponele nada indica del fenómeno aludido. Hay que fijarse qué pasa, en todo caso, con las máuquinas que hacen las máquinas que hacen finalmente las “aifons”.

    Y respecto a esta frase en tu comentario:
    “No discute conmigo cuando le da vueltas a si está primero la demanda o la inversión…(no encuentro relevante esa discusión). “

    Sabés lo que pasa Paula, en el capitalismo el “driver” -© claudio Maxi- de la inversión es: la oferta o la demanda.

    Independientemente de la orientación a la cuál se adscriba, es uno de los grandes controversias, fuera de eso no hay nada que discutir, siendo entonces irrelevante. Y el tema es que la biblioteca capitalista se divide en mitades apoyando uno u otro “driver”

    Saludos

  2. Juan Carlos dice:

    Excelente, gracias a Paula Bach.
    No se puede dejar de seguir al FT y a su editor Martin Wolf.
    Esté uno de acuerdo o no con sus ideas, son un barómetro que anuncia vientos – y tormentas – globales que se perderían entre las pavadas.
    Sirven para no quedarse fuera del mundo, con una visión puramente parroquial de los problemas de nuestro país.
    Ojalá lo leyera el “mejor equipo del mundo”, pero les rinde más el ecuatoriano!

    • Silenoz dice:

      Buehhh…. seguir a Wolf….

      Si me quedo con la descripción -sesgada y no por ello negativa y menos aún incorrecta- que hace la cra. Bach sobre los miedos de dicho editorialista sobre la emergencia de un neo “capitalismo nacional controlado” que habrá de comprometer el “equilibrio natural” (o algo así) de “el par democracia liberal/capitalismo global,” que tanto lo embelesa -y que tantas cagadas y funestas consecuencias tiene en su haber-, no está demasiado alejado de la visión vernácula de un conservador liberal “alla” Fidanza por ej. que no es por cierto un dechado de virtud…..

  3. Capitán Yáñez dice:

    “… un brebaje envenenado de incremento de la desigualdad y disminución del crecimiento de la productividad vuelve a la democracia intolerante y al capitalismo ilegítimo…”

    “La poca prudencia de los hombres los impulsa a comenzar una cosa y, por las ventajas inmediatas que procura, no se percatan del veneno que por debajo está escondido”
    Maquiavelo, 1513 (publicado post-mortem en 1531).

  4. […] continuamos el artículo de Paula Bach cuya primera parte está aquí. El análisis que hace en esta parte de la situación china está acompañado de una cantidad de […]

  5. Rogelio dice:

    Abel:

    Me parece que es una buena ocasión para sumar al análisis las 5 verdades que enumeró meses atrás el ex consejero nacional de seguridad yanqui Zbigniew Brzezinski en su ensayo “Hacia un realineamimento global” (ya lo mencioné a fin de agosto pasado comentando el post “Cuando Rusia y China cerraron un trato” => https://goo.gl/m6H5uz )

    1. USA ya no es el poder imperial global, ni tampoco hay otro;
    2, Rusia está experimentado la fase final de su “devolución imperial” y no se descarta que pueda convertirse en una nación-estado líder en Europa, pese a algunos inútiles conflictos actuales;
    3. China esta creciendo en forma continua como un eventual par y probable rival de América (los “sudamericanos” vamos incluidos en el paquete, América=USA);
    4. Europa no es un poder global ni es probable que lo sea en el futuro;
    5. Hay un violento despertar político entre los musulmanes que activa un sentido profundo de injusticia con motivación religiosa.

    Saludos

    • Silenoz dice:

      Con todo respecto cro. pienso que el punto 1. es muy apresurado

      A saber, los yanquis hoy son:

      1-los que marcan el rumbo de las políticas económicas, el mainstream (fuimos keynesianos, neolib después y, de acuerdo al patrón que elija para sortear el meollo actual, como se llame lo que venga)

      2-mantiene bajo relativo control la divisa por antonomasia de atesoramiento, de intercambio comercial mundial y un (casi) control total de su costo (tasa de interés vía FED)

      3-más allá de su localización, tienen empresas líderes y de excelencia en casi todos los rubros

      4-poseen y controlan el conocimiento de frontera

      5- tienen una de las burguesías más potentes y con una sinergia muy fluida con su gobierno, son socios

      6-poseen una fabulosa dotación en casi todos los RRNN habidos y por haber (en este aspecto China parece difícil que siquiera los emparde)

      7-expandieron exitosa y profundamente su “american way of life”, muchas de sus costumbres, visiones, aspiraciones son compartidas e internalizadas en forma profunda hasta por sociedades tan dispares como las musulmanas

      8-ni hablar de su liderazgo militar

      9-conformaron y mantienen un sólido grupo de aliados que, en su mayoría y por si fuera poco, son también líderes industriales y referentes mundiales.

      Estas pocas observaciones dentro de un montón mucho mayor que se me escapan, hacen de los yanquis unos adversarios notables y con un poder (todavía y por bastante tiempo a mi entender) formidable y temible. Y los tipos no creo que resignen posiciones sin antes presentar pelea y, por lo visto, de la que sea…. no les tiembla el pulso ehhhh..

      Por supuesto, si nos remitimos a pocesos imperialistas anteriores, seguramente algun día van a caer, pero quien o quienes se encarguen de esta tarea van a necesitar de mucho tiempo, paciencia, poderío, oportunidad y algo de suerte inclusive.

      Y ya que de procesos históricos hablamos, no olvidemos que el imperialismo yanqui todavía no tiene un siglo de vida….

      Saludos

      • Rogelio dice:

        Apreciado Silenoz:

        Son muy razonables sus argumentos.

        Simplemente le hago notar que no soy yo quien enuncia las “5 verdades básicas” (Five basic verities) sino que es Zbigniew Brzezinski, ex Consejero Nacional de Seguridad en el gobierno demócrata de Carter y actual consejero en centros de estudios estratégicos yanquis; lo hace en un ensayo publicado por “The American Interest” que titula “Hacia un realineamimento global” y que como subtítulo propone: “A medida que finaliza su época de dominación global, los Estados Unidos tiene que tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global” => http://goo.gl/mPa4ST

        Quizás haya que preguntarse si en el planeta tan globalizado e integrado en el que vivimos hoy siguen teniendo validez los análisis que hacíamos en el pasado, habida cuenta que son los propios sujetos históricos los que han evolucionado.

        Quizás se cumpla aquéllo de que “los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de conciencia en el que fueron creados” y nos sorprendamos, como conjetura Abel, con que hoy la prudencia abunda más que en tiempos del Kaiser Guillermo II.

        Saludos
        PS: Le dejo un punto suelto con una pregunta.
        Hoy el estado chino es tenedor de más de 1/3 del total de bonos del tesoro norteamericano en circulación.
        ¿A quién pone en situación más incómoda esta alta concentración?

      • Silenoz dice:

        Voy a tratar de ser un poco “constructivista” (a pesar que la adjetivación no te cae simpática) e intentaré seguir las reglas del género literario sobre los comentarios en blogs (ja ja…)

        Respecto al porcentaje de bonos en tenencia de los chinos por supuesto, es un nivel importante y soy conciente de su rol des y/o estabilizador.

        Pero se me ocurre que se pierde una gran parte o la mayor de tooooda la pintura, el paisaje o faltan muchos fotogramas / piezas de la película / rompecabezas

        Y en el intento de agregar elementos para mejorar el espectro sin llegar a la totalidad ofcors, sugiero lo sgte. (cifras todas al 2014 y en “billions dolars”):

        1) USA es el primer socio comercial de China, el principal destino de las exportaciones son a ese país, bastante por encima del segundo socio (u$s 432 y u$s 258 Hong Kong) [1]

        2) USA es el segundo proveedor de China (u$s 134 detrás de Corea u$s 142) [1]

        3) Sin embargo el principal socio de los yanquis es Canadá; y China se ubica en un relativo lejano tercer lugar (expos u$s 241 y u$s 134 respectivamente) [2]

        4) China es también el primer “proveedor” yanqui [2]

        Esto someramente nos puede indicar la importancia que tienen los yanquis en su carácter de principal cliente de los chinos y también la dependencia relativa (menor) yanqui respecto a los últimos. No menor, ver las interdependencias con y entre otros socios de ambos (Japón, Alemania por ej.)

        Además se pondría pensar que los chinos financian parte de la cta. cte. yoni con esta tenencia de bonos

        Ahora suponiendo que por alguna razón los chinos decidieran desprenderse de la totalidad de bonos, esto haría desplomar abruptamente su cotización pero aumentaría su tasa. En la medida que no haya un sustituto al dólar ¿adónde o a qué habría “flight to quality”? .

        En el corto plazo, con un patrón dólar de hecho, un juego de este tipo sólo haría que el vuelo a la calidad se dirija a USA, lo cual, de acuerdo a experiencias pasadas, traería aparejado una caída de los precios de las commodities y una creciente apreciación del dólar, obligando a una guerra de monedas que aceleraría o aumentarían las presiones inflacionarias que joden sobre todo a los emergentes -dentro de los cuáles todavía se encuentran los chinos y sus grandes números no los liberan de esta caracterización-

        En d’finitiva, a la fecha la tenencia de bonos no me parece una arma tan mortal como para ser usada en perjuicio de los yanquis. Y si así fuera la pregunta es por qué los chinos joderían a su principal “cliente”

        Saludos

        PD: notar en los enlaces de arriba que al 2014, la complejidad económica de los yanquis es del 1,8 ubicándose en la posición 5 del ranking, mejorando 2 lugares desde 1960, mientras que el mismo indicador para china (0,74) paradójicamente lo ubica en el puesto 37, habiendo empeorado si se lo compara con el lugar 25 que ocupaba para el ‘64

        Independientemente del sesgo, lo cuestionable, discutible que podrá ser la metodología de este indicador, estas diferencias en “complejidad económica” existentes entre ambas economías es lo que se intenta cerrar (brecha tecnológica) explicando parcialemente su alocada carrera en la compra de robots.

        [1] http://atlas.media.mit.edu/en/profile/country/chn/
        [2] http://atlas.media.mit.edu/en/profile/country/usa/

  6. CV dice:

    Hay una cuestión de teoría económica subyacente sobre la crisis que comienza en el 2008. La cuestión es si los mercados financieros se comportan de manera muy diferente que los mercados de bienes y servicios.

    Me explico: los mercados de bienes y servicios parecieran funcionar bastante bien como asignadores eficientes de recursos (tienden a la optimalidad o, como mínimo, la “mano invisible” conduce a resultados socialmente beneficiosos (aunque existan problemas distributivos, que no niego)).

    En cambio, en los mercados financieros la búsqueda racional (egoísta) de maximización individual produce resultados colectivamente irracionales:
    https://en.wikipedia.org/wiki/Social_dilemma

  7. […] del artículo de Paula Bach que subí en dos posteos – El Consenso de Hangzhou. Con algo de esquizofrenia y ¿Adónde va China? ¿Y los demás? – encuentro apropiada, como secuela, esta nota que me […]

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